sábado, 4 de abril de 2026

San Vicente Ferrer. Festividad del 5 de abril.

   Aunque Valencia celebra la festividad de su Patrón, San Vicente Ferrer, el 12 de abril, la Iglesia, en general, lo celebra el 5 de abril, fecha de su tránsito. Hoy hablaré de su vida.

    Este santo que celebramos hoy sin duda fue un hombre providencial, un verdadero profeta que Dios  envió con palabra y poderes extraordinarios suyos. Nació en Valencia el 23 de enero de 1350, fiesta de San Vicente mártir, y murió en Vannes en Francia el 5 de abril de 1419.

San Vicente Ferrer.

De él se puede decir lo que se dijo de los discípulos de Emaús sobre Jesús: fue un hombre grande en obras y en palabras.

Se día de él que desde la altura del púlpito un fraile dominico predicaba a la multitud sujetando con la mano derecha un rollo de pergamino mientras con la derecha trazaba en el aire como una bendición que en realidad era un ademán persuasivo que subrayaba su oración. Es fray Vicente, catedrático de teología, pero conocido sobre todo como predicador a quien no se resisten las almas.

Con sus sermones de una formidable viveza expresiva, logró conversiones en masa, atraía al cristianismo a judíos y moros, e impulsaba a que le siguieran muchedumbres a veces de hasta diez mil personas.

Este apóstol de Europa que desde su Valencia natal, de la que es popularmente patrón recorrió Francia, Italia, Suiza, y Alemania haciéndose entender por gentes que ignoraban a la suya, como la de san Bernardino de Siena, tuvo una fama casi de mago y su recuerdo va unido a toda una milagrería de incierta comprobación.

Fue también consejero político, siendo uno de los grandes defensores de Benedicto XIII, el Papa Luna (a quien poco antes de morir retiró su apoyo para poner fin al cisma de Occidente), y en 1412 es uno de los protagonistas del compromiso de Caspe.

Para San Vicente predicar es sembrar y, por tanto, derramar la vida, porque se conserva en la semilla; es sembrar en las almas la buena simiente. En su voz vibraba la santidad. Todo el mundo sabía que aquel hombre era puro como un ángel, austero como un anacoreta.

Cuenca, 5 de abril de 2021 y el 5 de abril de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

viernes, 3 de abril de 2026

Un poco de historia de los desfiles procesionales de Cuenca

Historia documentada de las procesiones conquenses en la Semana Santa

Este año se cumple el 400 aniversario del primer desfile de la procesión “Camino del Calvario”. El 1 de abril de 1616, desfilaba por las calles de Cuenca la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de “El Salvador”. En la actualidad en la procesión desfilan, a demás de la imagen del Jesús la de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de San Agustín.

De los documentos que se han hallado podemos afirmar que su fundación de la Hermandad data del año 1702, como lo atestigua el Acta primera de su Cofradía que dice textualmente dice: “Cofradía de San Juan Evangelista”, sita en la Iglesia del Convento de San Agustín de esta Ciudad, que se fundó en el año 1702”.

Como curiosidad, digna de recuerdo debemos consignar que el día de San Bartolomé de 1815, hubo una solemne procesión organizada por la Hermandad que desde la parroquia de El Salvador, calle de El Peso y bajada por la Trinidad, llegando hasta el convento de San Agustín, con asistencia del Cabildo de Curas y Beneficiados, Autoridades y Cofradías. En  esta procesión figuraban las sagradas imágenes de Jesús Nazareno, Cristo Crucificado, con el título de “La Cruz”, María Santísima de la Soledad y el glorioso Evangelista San Juan.

Los pasos fueron llevados por hermanos vestidos de nazarenos, como si hubiese sido Viernes Santo. Esta solemne función procesional tuvo por objeto dar gracias al Altísimo por la nueva colocación de los Santos Pasos que desde el año 1812 estaban, en calidad de depósito, en la Parroquia de El Salvador, salvándose de su destrucción de las tropas napoleónicas, por los hermanos y familiares de la Cofradía de San Juan.
También hemos encontrado  documentación sobre la venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía, que se fundó el 12 de mayo de 1715, en la desparecida iglesia de Santo Domingo de Silos y que el 17 de julio del citado año quedaron presentadas las constituciones de aquella Venerable Hermandad para su aprobación ante el Licenciado don Francisco de Añoa y Busto, dignidad y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, Provisor de la Ciudad  y Obispado que gobernaba el Ilmo. Sr. Don Miguel del Olmo. Informadas las Constituciones por el Fiscal General D. Juan Francisco Calvo, el 24 de julio de 1715, se dictaba auto de aprobación de las mismas por el Provisor señor Añoa y Busto.

La venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía, tiene concedida perpetuamente a cada uno de sus cofrades indulgencia plenaria, bajo ciertas condiciones, por bula expedida en Roma, por el Papa Clemete II, fechada el 5 de enero de 1717.

El Papa Pío VI, otorgó otra bula el 23 de noviembre de 1784, dando el título de Altar Privilegiado, en su Capilla de Silos en la ciudad de Cuenca e igualmente ostentaba el privilegio de poder usar ornamentos encarnados en su función religiosa anual, que tradicionalmente se venía celebrando al Santísimo Cristo de la Agonía. Este privilegio fue ratificado el 9 de mayo de 1877, por el ilustre Gobernador Eclesiástico D. Diego Izquierdo. La Hermandad poseía un precioso crucifijo de marfil, donado por don Juan Cerdán de Landa y en recuerdo de esta donación la Hermandad tomó un acuerdo el día 16 de mayo de 1713, de sufragar una misa anual en el altar del Santísimo Cristo de la Agonía por el descanso eterno de tan piadoso donante.

La venerable Hermandad de Ntra. Señora de la Soledad y de la Cruz, desfila en la procesión llamada del Santo Entierro, que procesiona en la noche del Viernes Santo. Su fundación data del llamado Capítulo de  Caballeros, Guisados de Caballeros instituido en el Fuero de Cuenca por el Rey Alfonso VIII. Desde el año 1272 hasta 1670.

Son muchos y grandes los privilegios que los monarcas conceden por gloriosos hechos de armas y entre otros por su asistencia en el año 1474 a la Guerra de Portugal. Se libra testimonio de sus tradicionales ordenanzas de Capitulo en 1550 y en diferentes decretos se les reconoce como bienes propios los terrenos anexos a la Capilla actual de la parroquia de El Salvador y una hermandad en el pueblo de Torralba.

Este Capítulo de Caballeros, reunido en 1885, acordó, entre potras cosas, la reivindicación de sus fueros y privilegios y como acto público que patentizara su existencia acordó costear a sus expensas la procesión del Santo Entierro de Cristo, tal como se viene celebrando desde entonces.

El Cabildo de Caballeros de la soledad y el Santo Sepulcro agrupaban casi siempre a todos los hombre de toga existentes en Cuenca, del mismo modo que la Hermandad de San Juan a los carpinteros y madereros; la del Cristo de los Espejos a los tejedores; el Peso del Huerto a los hortelanos y el Jesús de la Columna a los albañiles.

De la procesión del Miércoles Santo, desapareció la escultura de “Jesús ante Anás” que estaba depositada en la parroquia de San Miguel, también desfilaba el paso de la “Oración del Huerto”, obra notable del escultor Moreno Sastre.

La Archicofradía de Paz y Caridad portaba la preciosa escultura de “Jesús con la caña”, de un notable mérito artístico, que se guardaba en la ermita de San Roque. En la Guerra de la Independencia esta ermita fue destruida y la imagen fue trasladada a la parroquia de San Antón.

Otra de las imágenes desaparecidas fue el “Ecce-Homo”, que se guardaba en la parroquia de  San Andrés, aunque su procedencia primitiva era de las parroquias de San Gil y San Juan.

Las artísticas tallas que salen en procesión del Viernes Santo representando a Jesús Nazareno, Jesús y la Verónica, San Juan y Ntra. Señora de la Soledad, eran procedentes del antiguo convento de San Agustín, que en la época de la exclaustración, año 1834, fueron trasladadas a El Salvador.

La procesión del Viernes Santo En el Calvario, se reducía, durante varios años, a la salida del Santísimo “Cristo de los Espejos”, llamado también de la Expiación y posteriormente se fueron sumando otras hermandades e imágenes que actualmente la completan.

El santísimo Cristo de los Espejos procedía del antiguo y famoso convento  de San Agustín. Cuando desapareció el convento de San Agustín se trasformó en el parador de Santa Luisa.  En esta procesión desfilaba  la imagen de “Nuestra Señora de las Angustias” de Salcillo, autor de la mayoría de las imágenes de la Semana Santa de Murcia. Replica de ella se encuentra en la iglesia de San Felipe Neri.

Sea esta mi pequeña contribución al esclarecimiento de la historia procesional de nuestra ciudad de Cuenca.

Publicado en Cuenca, 17 de marzo de 2016 y el 4 de abril de 2025.


Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Benito el Negro (1526-1589) y San Isidoro, Obispo y doctor. Festividades del 4 de abril.

    Hoy celebramos dos santos. San Benito el Negro y San Isidoro que en honor a un gran amigo, que falleció hace algunos años abriré con su biografía contándoles una historia de su vida, que vendrá muy bien para los momentos que nos han tocado vivir, y luego me centraré en san Benito el Negro que es más fácil que no halláis oído de él.

San Isidoro nació en el seno de una familia hispanorromana, su padre se llamaba Severaino y su madre Teodora, eran de raza germánica y vivían en Cartagena, donde nacieron Leandro, Fulgencio y Florentina. Emigraron a la provincia bética y al morir pronto el padre fue, el mayor de los hermanos, Leandro quien se encargo de la educación de Isidoro, siendo algo duro y severo en la pedagogía con sus hermanos.
San Isidoro Obispo de Sevilla

La leyenda nos muestra al niño que, acobardado por las reprensiones y vencido por el desaliento, ante la imposibilidad de meterse en la cabeza la lección, huye de la escuela y se echa a andar sin rumbo fijo por la campiña del Guadalquivir. Fatigado y sediento, se sienta en el brocal de un pozo y empieza a contemplar los huecos abiertos en la piedra. Pensativo lo encuentra una  mujer que venía con un cántaro para coger agua y le explica el porqué de aquellos huecos y surcos en la roca. La gota de agua al caer un día y otro día en el mismo sitio había acanalado la roca. “Entonces, dice el biógrafo del siglo XII, pensó el niño que si el agua, cayendo lentamente y siendo constante en el tiempo, puede vencer la dureza de la piedra, su espíritu rebelde y duro podría también recibir la huella de la enseñanza”.

Por el año 583, cuando su hermano Leandro se encontraba en Constantinopla, Isidoro ya era valiente paladín del catolicismo por esos tiempos. Hacia el 600 muere Leandro y es elegido Isidoro por unanimidad para sucederle en la silla de Sevilla. En el 619 reúne y preside el Sínodo II hispalense y en el 633 asiste al IV  Concilio de Toledo, el que preside. Murió el 4 de abril de 636. Estos son los hechos escuetos, enteramente ciertos, de su vida.

Hablando de san Benito el Negro diré que era siciliano de nacimiento y negro de piel, hijo de unos esclavos que trabajan en una propiedad cercana a Messina, nació también como ellos en la esclavitud y se sabe que de niño fue pastor.
San Benito el Negro

Su amo le dio la libertad y a los veintitantos años se unió a un grupo de remitas franciscanos, convirtiéndose a partir de entonces en un fidelísimo seguidor del ejemplo del santo de Asís. Después de que este grupo se dispersara hacia el 1564, Benito fue aceptado como hermano lego en un convento de Palermo, y como no sabía leer ni escribir se le confiaron las tareas de la cocina.

Un cocinero singular (como por estas mismas fechas le era así mismo en otros conventos de la orden el español san Salvador de Horta) por su admirable piedad, por su humildad y por las curaciones que prodigaba. A todo esto, ¿Qué platos saldrían de sus manos, qué guisos angélicos preparaba ese frailecito del color del carbón?

Su singularidad se puso de manifiesto en 1578 cuando a pesar de ser sólo lego y analfabeto encima se le eligió superior. Costó mucho convencerle de que aceptara, y luego tal vez más de un fraile se arrepintió de haberle convencido, porque impuso la interpretación más estricta y austera de la regla franciscana.

Más tarde fue maestro de no novicios y , al parecer, otra vez cocinero, que era lo que él prefería, un santo literalmente entre pucheros, asediado por multitudes de enfermos que invadían la cocina conventual pidiéndole que les sanara con su infalible oración y su gesto taumatúrgico entre el vaho de las cacerolas.

Publicado en Cuenca, 4 de abril de 2020. Actualizado el 4 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


jueves, 2 de abril de 2026

Santa María Egipciaca, la penitente. Festividad del 3 de abril.


    Un tres de abril del año 421, imperando Teodosio el menor, sucedió la muerte de Santa María Egipciaca.
    Es impresionante leer la vida y conversión de esta mujer, entre los libros viejos he encontrado esta mañana la vida de esta santa. Hay un poema que cuenta su historia. María era bella y lasciva, que abandona su hogar para dedicarse a la prostitución en Alejandría. Después de muchos años marcha hacia Jerusalén, pero antes de llegar unos ángeles se la llevan. Arrepentida de su mala vida se retira al desierto para hacer vida eremita, donde contará su vida a un monje llamado Zósino que será el encargado de trasmitir su historia.
Santa María Egipciaca. Por José Ribera

Aquí os dejo la conversión de la santa:

    “Oyéndose Zósimo nombrar por su nombre, no dudó que aquella persona, a quien Dios se le había revelado, era un alma de gran santidad. Habiéndose cubierto la santa con su manto, salió del hoyo donde vivía y se fue hacia el santo viejo; éste se puso de rodillas, y le pidió su bendición; pero la Santa, postrándose a sus pies, le dijo: ¿Te has olvidado, Padre, de que eres sacerdote y de que a ti te toca darme tu bendición y rogar a Dios por la mayor y más miserable pecadora que ha habido en el mundo?

    Concluida esta pequeña contienda de humanidad, y levantándose los dos, rogó  Zósimo a la santa le dijese quien era y cuanto tiempo hacía que vivía en el desierto. Después de orar se sentaron y María le relató su vida: Yo soy una pobre mujer natural de Egipto, que habiendo dejado la casa de mis padre a los doce años por vivir a mi libertad, me fui a Alejandría, donde me entregué a todo género de disoluciones por espacio de diez y siete años. No pecaba por interés, pecaba únicamente por pecar; no pretendiendo más precio del pecado que el pecado mismo. Creeré que hasta ahora ninguna mujer ha perdido en el mundo a tantas almas, y que el infierno no ha suscitado en él cortesana más perniciosa que yo. Viendo un día que concurría hacia el mar una gran multitud de gentiles para embarcarse a Jerusalén a donde iban, a celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, me dio gana de seguir a la muchedumbre. Embarcándome y me estremezco de horror cuando me acuerdo de los abominables escándalos de que llené a todo el navío. Viví en Jerusalén como había vivido en Alejandría, con la misma disolución, con la misma desvergüenza.

    Llegado el día de la fiesta, concurrí con los demás a la puerta de la Iglesia para adorar la santa cruz; pero al querer entrar, me detuvo poderosamente una mano invisible. Quedé tan sorprendida, como sobresaltada; hice nuevos esfuerzos, pero todo fueron inútiles; cuanto más forcejeaba, con mayor fuerza era repelida. Abrí los ojos del alma y conocí que mis enormes culpas eran las que me hacían indigna de ver y de adorar el sagrado madero, en que Jesucristo obró nuestra redención. Llena de confusión, y deshaciéndome en lágrimas comencé a mirar con horror mis gravísimos pecados; a la confusión le siguió el dolor. En medio de esta desolación, levanté casualmente los ojos hacia arriba y vi en frente de mí a una imagen de la Santísima Virgen. Acordándome entonces de haber oído decir muchas veces que María era madre de Misericordia y refugio de pecadores, exclamé: Madre de misericordia, apiadaros de esta infeliz y miserable criatura; refugio sois de pecadores; pues siendo yo la mayor de todas cuantas ha habido, parece que tengo algún particular derecho a vuestra especial protección. No merezco, Señora que mi Dios derrame sobre mí aquella abundancia de gracia, hoy sobre tantas almas fieles como se aprovechan de la sangre de Jesucristo, pero a lo menos no me neguéis el consuelo de ver y adorar en este día el sacrosanto madero, en que mi dulce Redentor obró la salvación de mi alma. Yo os prometo, que después de este favor, que espero por vuestra clemencia, me iré prontamente a un desierto a llorar por todos los días de mi vida mis enormes culpas y a vivir tan retirada del mundo que pierda del todo hasta su infeliz memoria".
    Animada entonces de una extraordinaria confianza, me levanté  y partiendo presurosa para la puerta de la iglesia entró sin ninguna resistencia.

Una  aveziella tenié en mano

Assi canta ivierno como verano,

María la tenié a grant honor

Porque cada día canta d`amor.



Publicado en Cuenca, 3 de abril de 2019. Actualizado el 3 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Un Viernes Santo roto por el dolor de la ciudad de Cuenca. Cuenca en el recuerdo.

Camino del Calvario

Al salir Jesús del pretorio, después de oír su condena a muerte, se hicieron los preparativos para ir al Calvario. Conforme a las prescripciones de la ley romana. Abría el cortejo un centurión a caballo, seguido tras él un pelotón de soldados encargados de custodiar a Jesús y a los dos malhechores condenados a morir con él.

Jesús tras el recorrido se le iban agotando las fuerzas por el largo ayuno y los malos tratos de la noche anterior, y además, desangrado por los azotes y la coronación de espinar, no tuvo más remedio que cargar con la cruz a cuestas y llevarla por las calles de Jerusalén.

Aplastante era la carga que soportaba Jesús. Hombres expertos han calculado, basándose en la tradición y en las reliquias que aun existen de la misma y sobre todo comparándola con la cruz del buen ladrón que se conserva en Roma, en la iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén, que el peso total de tan tremendo madero puede calcularse en un centenar de kilos.


Esta mañana en el calvario conquense, por las inclemencias del tiempo, no se ha representado ni salido a sus calles la Procesión Camino del Calvario, pero os dejo el sentir del pueblo de Cuenca esperando en las puertas de la Parroquia del Salvador y el cántico del motete en la fragua y el toques del mazo y los martillos como símbolo del dolor y la pasión del pueblo de Cuenca.


Publicado en Cuenca, 19 de abril de 2019 y el 3 de abril de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 1 de abril de 2026

San Francisco de Paula, confesor. Festividad del 2 de abril.

   El fundador de los Mínimos nació en Paula, pequeña ciudad de Calabria (Italia), en el año 1416. Fruto de bendiciones y de oraciones, le pusieron sus padres el nombre de Francisco, por devoción al gran Patriarca de asís, a cuya intercesión lo atribuyeron.
San Francisco de Paula.

La valiosa protección de su Patrono se hizo sentir de nuevo en una enfermedad que amenazaba hacerle perder un ojo. Los padres prometieron tenerlo un año en un convento de la Orden si curaba. En cumplimiento del voto, el niño vivió de los trece a los catorce años en el convento de san Marcos que había en Paula.

Luego se retiró a una de las fincas de su padre, para ser un simple labrador, y vivió allí en una cueva, como un solitario de la Tebaida, sin más vestido que un cilicio y una soga.
Pronto se le juntaron otros dos jóvenes imitadores de su santa locura. En 1435 se levantó una capilla donde venía un sacerdote a celebrar y darles la sagrada Comunión. San Francisco, por humildad y a ejemplo de su Santo Patrono, no quiso nunca ser sacerdote.

El número de discípulos fue aumentando y en 1454, D. Pirro, arzobispo de Cosenza, dio permiso para levantar un monasterio e iglesia. En esta construcción pusieron sus manos y dinero aun los más distinguidos señores y nobles damas, no faltando la intervención divina con manifiestos milagros. Sixto IV aprobó la erección del monasterio por bula del 23 de mayo de 1474 y nombró superior a Francisco.

El pueblo los llamaba con el nombre de ermitaños de san Francisco, pero ellos prefirieron el nombre evangélico de Mínimos, es decir, menos aún que frailes menores del pobrecillo de Asís.

Las fundaciones por el sur de Italia fueron creciendo hasta la isla de Sicilia. La fama de la santidad y milagros del Santo pasaron las fronteras italianas y llegó a la corte de Luis IX de Francia, que estaba enfermo en el castillo de Plessis, cerca de Tours. El rey quiso que Francisco viniera a curarle. El Santo se resistió hasta que el Papa le impuso precepto de obediencia.

A su paso por Roma, a principios del año 1483, recibió toda clase de honores. Tres veces fue admitido a la presencia del Papa, el cual se entretuvo con él de la manera más amistosa hasta tres o cuatro horas, haciéndole tomar asiento junto a sí en una hermosa silla. Sixto IV se complació con el Santo en tan alto grado, que concedió todo género de gracias a la nueva Orden de los Mínimos.

Desde Roma se dirigió a la corte de Francia, donde asistió a la muerte de Luis XI. “Señor, dijo al rey, desde el primer momento, yo pediré a Dios por vuestra salud, pero lo que más importa es la salud del alma”. “No hay remedio, decía al enfermo, ya que amáis la vida; lo que importa es asegurar la posesión de la verdadera vida”.

El Santo se quedó en Francia, desde donde dirigió la propagación de su Orden en aquel reino y en España. Allí retocó sus Reglas, que fueron aprobadas por Alejandro VI y confirmadas más tarde por Julio II. Murió el 2 de abril de 1508 y fue canonizado por León X en el año 1519. Es uno de los Santos de quien se citan más milagros por su fe y confianza en Dios.

Publicado en Cuenca, 2 de marzo de 2020. Actualizado el 2 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 31 de marzo de 2026

San Hugo, obispo de Grenoble. (1053-1152). Festividad del 1 de abril

   Nació en Castel, a las orillas del Isar, diócesis de Valencia en el Delfinado, por el año 1053, en el seno de una familia distinguida pero de singular piedad. Su padre Odilon era un caballero distinguido de gran virtud.

Acabado los estudios Hugo volvió a Valencia donde fue provisto de un canonicato. Su vida ejemplar y retirada le granjeó tanta reputación, que Hugo, entonces obispo de León, legado del Papa Gregorio V, y después arzobispo de León.
San Hugo de Grenoble

Modelo de obispo, uno de los más santos que registra la historia. Se le puso al frente de la diócesis de Grenoble a los 27 años y la rigió durante más de medio siglo, siempre suspirando porque le librasen de aquel honor del que sentía indigno e incapaz.

Dice su historia que la condesa Matilde costeó todos los gastos necesarios para la augusta ceremonia de la consagración, regalándole un báculo, con otros varios ornamentos del pontificado, y con los Comentarios de san Agustín sobre los Salmos.

Cuando regresó de Roma, y fue a tomar posesión de su iglesia, quedó penetrado de dolor al ver el lastimoso estado en que halló toda su diócesis. No solo reinaba la usura, la simonía y toda especie de disolución, sino que la abominación de la desolación se habían apoderado del lugar.

Pasaba los días y las noches en fervorosa oración, llorando los desórdenes de su pueblo; y no perdonaba ayuno, vigilias, exhortaciones, instrucciones y visitas para que el Señor abriese los ojos a aquel ciego rebaño. Ganó los corazones de todos con su paciencia, con su apacibilidad y sus ejemplos, y en poco tiempo cambió de semblante todo el obispado de Grenoble.

Pero fue tanto lo que le afectó todo esa depravación que apenas había sido obispo dos años, cuando tomó la resolución de dejarlo. Partió secretamente a la abadía de la Casa de Dios, diócesis de Clermont, en la provincia de Aubernia; visitó la cogulla de san Benito y en breve tiempo fue modelo cabal de la vida monacal. Pero informado el Papa Gregorio VIII de lo que pasaba, le envió precepto formal y preciso para que cuanto antes se restituyese a su iglesia, viéndose obligado a obedecer.

Casi a los tres años, después de ser restituido a su obispado llegó a su diócesis el famoso san Bruno con sus seis compañeros para iniciar con ellos la Gran Cartuja, en 1084, renovándose sus ansias de vida contemplativa, y muchas veces se iba a vivir por un tiempo con los cartujos como el más humilde de ellos.

Pocos días antes había tenido Hugo un misterioso sueño, en el cual se le representaba siete estrellas, que desprendidas del cielo, iban como a esconderse en un desierto espantoso de su misma diócesis, llamado la Cartuja. Acordándose del sueño recibió a Bruno y a sus compañeros con amor y con respeto. Les edificó a su costa la capilla y las celdas, declarándose desde entonces su protector y su padre, poco tiempo después pasó a ser el menor de sus compañeros.

Mostró singular tesón en el concilio que se celebró en Viene del Delfinado el año 1112, contra los excesos del emperador Enrique IV que había tratado indignamente al Papa Pascasio II, y contra la ambición del antipapa Pedro de León, llamado Anacleto, en defensa del legítimo pontífice Inocencio II. Fue Hugo uno de los obispos que se juntaron en Puy de Velay para excomulgar a Pedro de León y el que más contribuyo a extinguir el cisma en el reino de Francia, sacrificando a la verdad y a la justicia sus propios intereses, y la amistad que siempre le había mostrado el antipapa Anacleto.

Murió en Grenoble a los ochenta años y algunos meses de su edad, el día 1 de abril de 1132. Al ser difundida la noticia de su muerte concurrió innumerable gentío de todas partes y lugares a lograr el consuelo de reverenciar y besar su santo cuerpo. Fue imposible enterrarlo en cinco días por la concurrencia de gente, conservándose durante ese tiempo el cadáver entero y tan fresco y flexible como si estuviera vivo. Fue canonizado en 1134 por el Papa Inocencio II. Su sepulcro se hizo cada día más glorioso por la visible protección que experimentaron los fieles, implorando su poderosa intercesión.

Publicado en Cuenca, 1 de abril de 2020. Actualizado el 1 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 30 de marzo de 2026

Martes Santo. Procesión del Perdón.

    En esta procesión participan y desfilan las siguientes hermandades: la Venerable Hermandad de san Juan Bautista, Sata María Magdalena, perteneciente a la Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz. Real e Ilustre Esclavitud de Jesús de Medinaceli. Venerable Hermandad del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo y Venerable Hermandad de María Santísima de la Esperanza.

Cuenca, 7 de abril de 2020. Y 31 de marzo de 2026.
José María Rodríguez González.

Santa Balbina, virgen y mártir (siglo II). Festividad del 31 de marzo

  Santa Balbina, nació en la ciudad de Roma, hija de Quirino que se convirtió y murió martirizado. Balbina enfermo a temprana edad y su curación le llevó a la conversión.

De esta santa con la que concluye el mes de marzo se tiene pocas referencias seguras, pero su nombre va unido a los itinerarios piadosos de Roma, tanto por la necrópolis que hay cerca de la Vía Apia, como por la antiquísima iglesia homónima del Aventino, frente a las termas de Caracalla, que posiblemente datar del siglo IV.
Santa Balbina.

Su conversión es relatada así: “Enfermó Balbina en lo más florido de sus años, de tal gravedad que habiendo probado todo tipo de medicinas y remedios humanos, nada consiguió curarla y habiendo agotado todos los recursos que disponían sus padres, buscaron otros remedios. Habiéndose enterado de los muchos milagros que Dios obraba por medio del santo pontífice Alejandro, preso por su fe en Jesucristo, no repararon en buscar su ayuda. Fue Quirino a la cárcel y postrándose a sus pies, bañado en lágrimas le rogó se dignase curar a Balbina, en grave peligro de muerte. Condolido el Santo Pontífice de aquella doncella, mandó al padre la trajera a su presencia, y consiguió la salud que deseaba con sólo imponerle la bolsa de las reliquias que llevaba al cuello. Admirado Quirino de tan repentino prodigio, no dudaron por lo visto del verdadero Dios era el que adoraba Alejandro, se convirtió con toda su familia. Después instruyó Alejandro a Balbina para que supiese cómo conservar la virginidad perpetua como era su deseo".

Dice la tradición que santa Balbina besaba con mucho amor la argolla que había encadenado al Prelado y que había sido –aceptando simbólicamente el yugo suave de Jesucristo- el medio de curar y de descubrir su fe.

Aureliano, uno de los más fieros perseguidores de los cristianos, martirizo y dio muerte en la cárcel a san Kermes prefecto de la ciudad por mantenerse constante en su fe y negarse a prestar sacrílegas adoraciones a los ídolos y llegando a sus oídos que su hermana Teodora y Balbina dieron sepultura a estos cristianos las mandó prender.

Después de muchos intentos y tormentos y viendo que no se desdecían de sus creencias en Cristo pronunció la siguiente sentencia: "Muera Balbina habladora, no sea que se charlatanismo seduzca al pueblo". Mandándola ejecutar el día 31 de marzo del año 120. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Prestato, en la Vía Apia, llamado después se Santa Balbina. El Papa San Marcelo mandó construir una iglesia en ese lugar en su honor.

Publicado en Cuenca, 31 de marzo de 2020. Actualizado el 31 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 29 de marzo de 2026

Marta y María. Lunes Santo.


   Simplemente eso Marta y María dos mujeres que las distingue los Evangelios como ejemplo de servicio y entrega. Veamos que se cuece entre ellas.

A tres kilómetros de Jerusalén está Betania, hoy sórdido aldea sin atractivo, rodeada de almendros, algarrobos, olivos e higueras, por cierto la higuera de mi patio empieza a despertar del letargo invernal, dejemos eso como un simple chascarrillo, para salir de la monotonía de esta cuarentena.

Allí, en Betania, tiene su casa una familia muy amiga del Redentor, constituida por tres hermanos: Marta, María y Lázaro.
Marta y María con Jesús

De ama de casa actúa Marta, que sin duda alguna, es la hermana mayor. Ella recibe a Jesús, le hace los honores, prepara el homenaje y se afana por obsequiarla cuanto puede.

En una de las ocasiones en que el divino Maestro visitó este hogar, con motivo de su vuelta a Jerusalén para asistir por última vez a la fiesta de los Tabernáculos, Marta, como de costumbre, trató de obsequiar a su huésped, y llena de buen deseo se entregó de lleno a la preparación de las habitaciones y de la comida. Su hermana María, de corazón ardiente y espíritu menos práctico, en vez de ayudarla, se sentó a los pies del santo huésped, y en agradable conversación con él, se estuvo embelesada escuchando su doctrina maravillosa.

La conducta de su hermana indignó a Marta. Iba a llegar la hora de la comida, y no iban a estar las cosas en su punto, porque María la dejaba sola.

En el ambiente de confianza en que se desenvolvía su amistad con Jesús, no tuvo inconveniente en manifestar sus sentimientos.

-”Maestro- le dijo, acercándose a la sala donde se hallaba-, ¿por qué no te preocupas de que María me deja sola en el trabajo? Dile que me ayude”.

Es de suponer la impresión que esta querella produciría en María, que, abstraída de cuanto le rodeaba, vivía pendiente de los labios del Maestro en el mejor de los mundos.

Como niño sorprendido en una travesía inocente, debió mirar a Jesús esperando que, imperativo, le mandase: Levántate y ayúdale. Cuál no sería su sorpresa al ver que el Maestro reprendía a su hermana con cariño pero con energía: -“Marta, Marta, andas demasiado solícita y te embarullas con muchas cosas; sin embargo, una sola es necesaria; María ha elegido la mejor parte, que jamás le será arrebatada” (Lc. 10, 38-42).

Ante esto nos pone en guarda de lo que tenemos que eliminar como es la confusión y el desorden en nuestra mente. No dejemos que nuestra educación, nuestro entorno, la sociedad u otras cosas nos ensordezcan con sus gritos sobre qué podemos o debemos hacer y qué no. ¡Escuchemos la vos de Dios en estos días de Semana Santa y hagamos lo que Él nos llama a hacer!

Feliz lunes santo.

Cuenca, 6 de abril de 2020 y el 30 de marzo de 2026.

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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-El Evangelio de la madre. E. Enciso. Madrid. 1943

-Historia de Cristo. Versión española. Mñor. Agustín Piaggio. Editorial Lux. Santiago de Chile.1923.

-Festividades del año Litúrgico. Editorial Luis Vives. Zaragoza. Lino, Obispo de Huesca.1945.


San Juan Clímaco (575-649). Festividad del día 30 de marzo.

   Juan de la Escalera, según su nombre, monje del monasterio del monte Sinaí, de cuya vida poco se sabe, excepto que fue abad y que gozó de una fama inmensa como director de almas en la primera mitad del siglo XVII. Casi nada más, su recuerdo no está vinculado en una biografía, sino en un libro, la Escala santa, que ha tenido tanta influencia entre los monjes de Oriente y Occidente.
San Juan Clímaco.
   Y muy merecida, porque es un libro excepcional que une la elevación a la sencillez, el rigor a la serenidad, los impulsos más espirituales a la agudeza psicológica y al sentido común. En treinta escalones hace recorrer todo el camino que lleva desde el hombre a Dios, empezando por la renuncia a sí mismo y concluyendo en el amoroso Absoluto.

Ascensión en la que cada peldaño es un desprendimiento desde el simple ruido (oponer el silencio de los labios al tumulto del corazón) y las pasiones exteriores hasta la última fortaleza del castillado orgullo; “Los hombres pueden sanar a los voluptuosos, los ángeles a los malvados, pero a los soberbios solamente Dios”.

La iconografía bizantina en el monte Athos y en otros lugares ha difundido la imagen de la mística escalera por la que trepa las almas, tironeadas, empujadas por demonios que recurren a todas sus fuerzas para conseguir que se precipiten en las abiertas fauces de un dragón que se  enrosca en el abismo y que las va engullendo.
Representación del contenido del libro "La Escala Santa".

Así, entre un revuelo de ángeles luminosos y en una atmósfera de intenso colorido sobrecogedor –negruras salpicadas de estrellas, oros del espíritu, blancos radiantes-, el alma ligerísima y trémula, después de subir por la vertiginosa escala fosforescente, llega a las alturas invisibles y cae como una pluma en el regazo de Dios, empujada por el último soplo de la Gracia.

Cuando murió el maestro Juan, en la celda no había sino una gran cruz de madera, una mesa y un banco que servía de silla y de mesa, Su única riqueza eran los libros de la Sagrada Escritura y las obras de los Padres de la Iglesia, entre ellos la Regula Pastorales de san Gregorio Magno, traducida al griego por un patriarca de Antioquía el año 600.

Fue publicado en Cuenca, 30 de marzo de 2020. Actualizado en 30 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 28 de marzo de 2026

San Jonás y Baraquisio (327). Festividad del 29 de marzo

    Consultando en el santoral nos encontramos que el día 29 de marzo celebramos el martirio de dos hermanos llamados Jonás y Baraquisio, procedentes de una aldea llamada Jassa, y que son las víctimas más famosas de la persecución que realizó contra los cristianos el rey persa Sapor II en su intento por restablecer el mazdeísmo y desarraigar el Evangelio.
Jonas y Baraquisio. 

Nueve cristianos, cuyos nombres ha conservado la tradición, fueron condenados a muerte, y Jonás y Baraquisio salieron de su aldea para visitarles en las mazmorras y transmitirles el aliento de sus palabras de fe, con lo cual se vieron también comprometidos y se les encarcelaron, exigiéndoles a su vez que adoraran al soberano y rindiesen culto a los elementos de la naturaleza.

Ante su tenaz negativa, fueron azotados con varas de granado y se les separó utilizando un truco que todavía hoy es práctica habitual entre los sayones (decir a cada uno de ellos que el otro había apostatado, con el fin de debilitar su convencimiento), pero todo fue inútil,

Siguieron largas controversias con los jueces y por fin los dos murieron del modo más cruel: Jonás aplastado en una prensa para la uva mientras a Baraquisio le vertían plomo derretido ardiendo por la garganta. Un devoto varón llamado Abdisotas rescato los santos cuerpos por quinientos mil daries, la moneda del país, y tres vestidos de seda, y les dio honrosa sepultura.

Mientras en Occidente Constantino protegía a los cristianos, en Oriente la persecución hacía mártires, unos tenían que resistir el halago y otros la tortura, en Roma la absorción y en Persia el exterminio, en Europa las tentaciones de la influencia y del poder, en Asia las de las apostasía, doble experiencia complementaria que los católicos del siglo XX conocieron también.

Oración: Concédenos, Señor, que así como reconocemos tu fortaleza soberana en la confesión de tus gloriosos mártires Jonás y Baraquisio, así experimentemos su poderosa intercesión ante el acatamiento de tu divina Majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Publicado en Cuenca, 29 de marzo de 2020. Actualizado el 29 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Domingo de Ramos. Simbolismo y recuerdo

La bendición de ramos es en recuerdo del triunfo de Jesús en Jerusalén.

    En este día acude a recibir el ramo bendecido, adorna luego con él tu balcón o ventana y en la Misa exhibirlo bien alto y agítalo en honor a Jesucristo que tan poética y bellamente inició el supremo dolor que nos redime del pecado.

    La bendición de ramos es en recuerdo del triunfo de Jesús en Jerusalén. El altar mayor de la iglesia se adornaba con follaje y flores; del lado de la Epístola sobre una credencia cubierta con un mantel blanco, se colocaba un número suficiente de palmas y ramos, para el clero, ministros y autoridades civiles. En los países del norte en que la palma y el olivo no se cultivan se empleaba el boj, laurel y toda clase de arbustos de hoja perenne.

    Ya en el siglo IV, San Cirilo, obispo de Jerusalén, asegura que la palmera cuyas hojas sirvieron para honrar al Salvador, existía aún en el valle de Cedrón. Motivo natural –concluye Dom Gueranger- para tener ocasión de instituir una conmemoración anual de este gran acontecimiento, en el lugar mismo en que sucedió.

    Más tarde vemos establecida la costumbre, no sólo en los monasterios de Oriente, sino en los desiertos de Egipto y de Siria, poblados por numerosos ermitaños. Retirados en sus grutas solitarias durante la cuaresma para entregarse a la penitencia, tenían costumbre de volver para el Domingo de Ramos al monasterio común y hacer juntos una solemne procesión. Luego volvían a su desierto del que no salían sino para la fiesta de Pascua, tras una semana de oración y austeras penitencias.

     En Occidente se introdujo muy pronto la solemnidad de los Ramos. El rito principal siempre tuvo por objeto primordial, representar lo más fielmente posible la procesión de los hebreos escoltando a Jesús con el canto del Hosanna.
    La Edad Media sobresalió en la representación de este drama sagrado. La procesión salía de un calvario erigido para la circunstancia de las ciudades o aldeas. Al pie de este calvario, había una mesa, o altar de piedra, sobre el cual se depositaban los ramos para bendecirlos.

    La fe de nuestros padres daba a este lugar el nombre de Betfage. Allí el diácono recordaba primeramente con la lectura del Evangelio los pasajes a los cuales se refería la ceremonia presente; el sacerdote, bendecía a continuación los ramos, los distribuía y la multitud se ponía en marcha para la iglesia, como si acompañara a Jesús al Templo de Jerusalén cantando todos el Hosanna. La cruz, a la cabeza del cortejo, representaba para ellos al Salvador, y aunque tuviera lugar en tiempo de Pasión, era llevada descubierta, ofreciendo a todos los ojos la imagen del Crucificado.

    En algunos lugares todavía se hacía de un modo más sensible el significado de esta marcha triunfal. El libro de los Santos Evangelios, rodeado de profundas muestras de respeto, recordaba, en esta procesión, la persona del Hombre de Dios. Los diáconos lo tomaban del altar después de la bendición de palmas, lo depositaban sobre rico almohadón y lo llevaban en andas como si se tratara de una reliquia. Numerosos cirios ardían en su derredor y entre nubes de oloroso incienso, precedido del clero y seguido del pueblo con ramos, banderas y oriflamas y de cuanto podía dar realce y brillo, era llevado en procesión.

    El final de la procesión estaba caracterizado por un rito más profundo y simbólico. La puerta de la iglesia se hallaba cerrada a la llegada del cortejo. La cruz se detenía en el umbral. Al instante se oían voces infantiles como de ángeles, que entonaban el himno de Cristo Rey, el “Gloria Laus” en el interior del santuario. El diácono o en su ausencia el celebrante, golpeaba con el astil de la cruz la puerta; ésta se abría y dejaba paso al cortejo.

    ¿Cómo se explica esta escena? Hay que acudir al sentido de las Sagradas Escrituras para ver en esta acción la entrada de Jesús en la Jerusalén terrenal, simboliza nuestra entrada tras Él en la patria celestial. La descripción del significado se podría hacer diciendo que la iglesia cerrada simboliza el santuario del cielo: allí residen los ángeles. Por boca de los niños cantores brotan sinceros saludos. A estos ecos del cielo, la Iglesia militante de la tierra, figurada por el gentío estacionado en las proximidades de la iglesia une sus cánticos de alabanza y de ardientes deseos esperando el momento en que será admitida en los atrios sagrados. ¿Quién le abrirá? Será la Cruz. La puerta del cielo no se abre para nosotros más que por la virtud de la pasión y muerte de nuestro salvador crucificado.

    Al permitir a los fieles la entrada en el santuario, sus voces se confunden con las de los ángeles en un mismo cántico al Dios de los espíritus celestiales y de los elegidos.

    El himno cantado en esa forma por los dos coros, fue compuesto, según la tradición, por Teodolfo, obispo de Orleáns, en el siglo IX cautivo por conspirar en Angers, por orden de Ludovico Pío. Al pasar la procesión de los Ramos, a la que asistía el emperador, por debajo de las ventanas de la prisión, el cautivo Teodolfo, cantó con armoniosa voz el “Gloria Laus” que había compuesto en los ocios de su soledad cautiva. El emperador halló el himno hermoso y piadoso que premió a Teodolfo poniéndolo en libertad. Desde aquella época es tradición cantar el himno de Cristo Redentor en la procesión de Ramos.

Publicado en Cuenca, 9 de abril de 2017. Actualizado el 29 de marzo de 2026.


Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Domingo de Ramos. Una Semana Santa.

   Procesión de Ramos. Simbolismo y recuerdo
   Es verosímil que Oriente, Palestina y sobre todo Jerusalén, tendrían desde los comienzos del cristianismo, en festejar el aniversario del triunfo de Cristo con la procesión de Ramos. Ya en el siglo IV, san Cirilo, obispo de Jerusalén, asegura que la palmera cuyas hojas sirvieron para honrar al Salvador, existía aún en el valle de Cedrón. Motivo natural –concluye Dom Guerarger- para tener ocasión de instituir una conmemoración anual de este gran acontecimiento, en el mismo en que sucedió.

Más tarde vemos establecida la costumbre, no sólo en los monasterios de Oriente, sino en los desiertos de Egipto y de Siria, poblados por numerosos ermitaños. Retirados en sus grutas solitarias durante la cuaresma para entregarse a la penitencia, tenían costumbre de volver para domingo de Ramos al monasterio común y hacer juntos una solemne procesión. Luego volvían a su desierto del que no salían sino para la fiesta de Pascua, tras una semana de oración y austeras penitencias.

El Occidente introdujo muy pronto la solemnidad de los Ramos. El rito principal tuvo por objeto primordial, representar lo más fielmente posible la procesión de los hebreos escoltando a nuestro Señor con el canto del Hosanna.

La Edad Media sobresalió en la representación de este drama sagrado. La procesión de un calvario erigido para la circunstancias a la entrada de las ciudades o aldeas. Al pie de este calvario, había una mesa, o altar de piedra, sobre la cual se depositaban los ramos para bendecirlos.

La fe de nuestros padres deba a este lugar el nombre de Betfage. Allí recordaba primeramente con la lectura del Evangelio los pasajes a los cuales se refería la ceremonia presente: el sacerdote, bendecía a continuación los ramos, los distribuía, y la multitud se ponía en marcha para la iglesia, como si acompañara a nuestro Señor al Templo de Jerusalén cantando todos el Hosanna. La cruz, a la cabeza del cortejo, representaba para ellos al Salvador, y aunque tuviera lugar en tiempo de Pasión, era llevado desde cubierta, ofreciendo a todos los ojos la imagen del Crucificado.



En algunos lugares todavía se hacía de un modo más sensible el significado de esta marcha triunfal. El libro de los santos Evangelios, rodeado de profundísimas muestras de respeto, recordaba, en esta procesión, la profundidad del Hombre Dios. Los diáconos lo tomaban del altar después de la bendición de las palmas, lo depositaban sobre rico almohadón y lo llevaban en andas como si se tratara de una reliquia. Numerosos cirios ardían en su derredor y entre nubes de olores oloroso incienso, precedido del clero y seguido del pueblo con ramos, banderas y oriflamas y de cuanto podía dar realce y brillo, era llevado en procesión.

Se ha dicho hasta nuestros días que Jesús quiso por cabalgadura un asno como señal de humildad y de mansedumbre, como si quisiera simbólicamente significar que iba hacia su pueblo como el Príncipe de la Paz. Pero si pensamos en el asno antiguo encontramos que este animal se tenía como orgulloso y guerrero; hermoso y gallardo cuando el caballo y digno de ser sacrificado a las divinidades. Homero se entendía de comparaciones y no quiso deprimir a Ayax el forzudo, al orgullosísimo Ayax, cuando se le presentó la oportunidad de compararlo al burro. En cambio, los judíos se valen de los asnos para otras comparaciones. “El hombre es falto de sentido y temerario de corazón –dice Sofar Naamatites a Job- que nace semejante al pollino de asno montés” Textualmente afirma: “El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca hombre” (Jb. 11,12). Y Daniel (uno de los deportados de Israel) interpretó el texto escrito por una mano misteriosa en las paredes de los salones del palacio del rey Baltasar, hijo de Nabucodonosor al usar los vasos de plata del Templo de Jerusalén, en expiación de sus tiranías: “fue expulsado de entre los hombres y su corazón se hizo semejante al de las bestias; estuvo conviviendo con los onagros; se alimentó de hierba como los bueyes, y su cuerpo fue bañado del rocío del cielo, hasta que reconoció que el Dios Altísimo domina sobre el reino de los hombres y pone en él a quien le place” (Dn. 5,21). “Aquella noche fue asesinado Baltasar el rey de los caldeos. Y recibió el reino Darío el Medo, que contaba sesenta y dos años (Dn. 5,30-31).

Jesús ha pedido expresamente un asno no domado, que nadie ha montado –en una palabra, parecido al montés-. Porque en aquel día la bestia por él no representa en símbolo la humildad del que la cabalga sino al pueblo Judío que será libertado y domado por Cristo; el animal indócil y terco, duro de boca, que ningún profeta y ningún monarca supo domar y que hoy está atado al palo, como Israel está atado por la soga romana bajo la torre Antonia.


      Publicado en Cuenca, 5 de abril de 2020 y el 29 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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-Historia de Cristo. Versión española. Mñor. Agustín Piaggio. Editorial Lux. Santiago de Chile.1923.

-Festividades del año Litúrgico. Editorial Luis Vives. Zaragoza. Lino, Obispo de Huesca.1945.

San Esperanza o Spes de Nursia, Abad (517). Festividad del 28 de marzo.

   Este memorable santo empieza por sorprendernos en el nombre, hoy no pondríamos a nuestros hijos en nombre de una alegoría de la virtudes teologales. Conocemos algo de su vida por san Gregorio Magno que lo incluye en su cuarto libro sobre Diálogos.

San Esperanza fue un monje fundador de un monasterio próximo a la ciudad de Nursia, abad del cenobio, hombre piadosísimo y de gran serenidad que sufrió sin una palabra de impaciencia o desconsuelo la desgracia de ser ciego durante cuarenta años.

El Santo cuanto más se veía falto de la corporal luz, tanto más suspiraba por la luz espiritual y divina que jamás le faltaba, porque la buscaba humildemente; y así experimentando la falta de visión en sí mismo, tenía consuelo y alivio del Espíritu Santo en el corazón.

Después de tanto tiempo recobró la vista y Dios le mandó que visitase los monasterios vecinos predicando a los monjes, para que se viese que el Señor, que le había devuelto al luz, le convertía en instrumento para que los demás le recibiesen en los ojos del alma.

A su regreso, tras haber recibido la Eucaristía, murió cantando salmos con la comunidad, y vieron salir el alma de su boca en forma de una paloma blanca que, volando por el oratorio rompió el techo y se perdió en las alturas.

Es de ley decir que San Esperanza es el santo Job cristiano que no pide cuentas a Dios por su desdicha, y que sólo ve en la adversidad una misteriosa prueba de amor que no puede entenderse, pero que es sensible a su experiencia espiritual.

Publicado en Cuenca, 28 de marzo de 2020. Actualizado el 28 de marzo de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 27 de marzo de 2026

El Viernes de Dolores

Devoción a la Virgen de los Dolores o Virgen de las Angustias.
Entre las naciones que se han distinguido en el culto y devoción a la Virgen de los Dolores, destacan de manera singular España e Italia. En el año 1373, el Rey de Portugal Fernando con los principales caballeros de su corte y casi la totalidad del pueblo, juntamente con los reyes Enrique de Castilla, Pedro IV de Aragón y Juan de Navarra se inscribieron en la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores.

Después de la devoción al Santísimo Sacramento, la que el beato Ángel de Acri predicaba, tenía por costumbre erigir un Calvario a fin de recordar más vivamente al pueblo las verdades que acababa de anunciarles. La devoción a la Virgen de los Dolores se propagó así por varias comarcas de Italia, pero especialmente en Calabria donde aún, en nuestros tiempos, son muchos las fieles que rezan diariamente en Oficio de los Dolores.
Estos ejemplos y otros muchos que pueda citar prueban claramente que la devoción a la Virgen de los Dolores se ha practicado en todo tiempo en la Iglesia escogiéndose el un día en el año para consagrarlo de manera especial a honrar el misterio de los Dolores de María. 

Esta fiesta fue instituida en el año 1423 por el arzobispo de Colonia, oficialmente en su diócesis por un decreto sinodal con el fin de reparar las ofensas que los husitas habían hecho a la Madre de Dios en sus imágenes. El Papa Benedicto XIII por un breve que data del 22 de agosto del año 1727, la inscribió solemnemente en el ciclo litúrgico de la Iglesia con el nombre de Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, señalando su oficio para el viernes que precede al Domingo de Ramos.
En Cuenca lo llamamos Viernes de Dolores y muchísimos devotos vamos a visitar a la Virgen en el Santuario de Las Angustias. Esta devoción nos conduce al amor de Jesús crucificado haciéndonos respirar y vivir una atmósfera de preparación a la Semana Santa, a sus desfiles y a la Cruz proyectada por sus calles con el paso de las procesiones. Que la Pasión, vista a través de María, nos haga olvidarnos de nosotros mismos y proyectemos nuestra caridad en la bondad infinita de Nuestro Señor en estos días.

Publicado en Cuenca, 11 de abril de 2019 y vuelto a Publicar el 27 de marzo de 2026.
Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides conquenses del 27 de marzo. Encarcelamiento de fray Luis de León.

 El 27 de marzo de 1572 era encarcelado en Valladolid de fray Luis de León (nacido en Belmonte -Cuenca), por la Inquisición, acusado de traducir a la lengua vulgar, sin licencia, el Cantar de los Cantares de la Biblia, cosa prohibida en el Concilio de Trento.

Los motivos de su apresamiento y encarcelamiento hay que achacarlos a las envidias y rencillas entre las órdenes de los dominicos y agustinos. La acusación principal fue el preferir el texto hebrero del A.T. a la versión latina, que era una traducción realizada por San Jerónimo (traducción Vulgata)  y adoptada por el Concilio de Trento. Fray Luis de León osó el traducir el Cantar de los Cantares, cosa que fue prohibida en este Concilio.

No se puede negar que lo hizo pero fue por una casusa justificada. Él lo tradujo del hebreo con glosas y comentario pero lo hizo en forma privada para ilustrar a su prima Isabel de Osorio, que era monja en el convento de Santi Spiritus de Salamanca, porque ella no sabía latín. Posiblemente alguien haría alguna copia. El proceso se alargó cinco años que al término del cual fue absuelto de sus acusaciones.

Cuenca, 27 de marzo de 2021 y el 27 de marzo de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Juan Damasceno, confesor y doctor. Festividad del 27 de marzo.

  Su festividad arranca en el año 1890, en que fue declarado Doctor de la Iglesia por León XIII, cuando en el primer período de su pontificado dio tantas muestras de interés por los problemas de Oriente.

Cuando el imperio griego postraba una profunda decadencia, aparece este gran Santo, como valiente representante de la Iglesia antigua. Tras él y al poco tiempo, estalla el cisma de Facio.

Nació en Damasco de una familia distinguida hacia el año 675, cuando la ciudad estaba bajo el dominio de los califas, y sucedió a su padre en el cargo de logoteta o jefe de los cristianos. Su fe y amor a la vida de oración y recogimiento le obliga a renunciar al puesto y antes del año 726 ingresó en el monasterio de San Sebas, cerca de Jerusalén, juntamente con su hermano Cosme, que había de ocupar en el 743 la sede episcopal de Mayuma, en los alrededores de Gaza. Ordenador sacerdote por Juan V, patriarca de Jerusalén, vivió recogido en el monasterio de san Sebas, entregado a la oración y al estudio hasta que le llegó su muerte en el año 749.

Su celo por el culto de las sagradas imágenes le acarreó muchas persecuciones y disgustos. El conciliábulo iconoclasta de Constantinopla del 754 anatematizó su memoria con cuatro maldiciones; en cambio, el VII Concilio de Nicea, celebrado en el año 787, colmó su nombre de alabanzas y bendiciones. Ya el 813 atestigua Tófanes que se le daba en Oriente el nombre de Crisórroa, que vierte oro, “por la gracia espiritual que centellea como oro deslumbrador en su doctrina y en su vida”.

San Juan damasceno es también uno de los grandes devotos de la Virgen. Cree en su Asunción corporal a los cielos y en uno de sus cánticos se expresa con devoción y piedad filial.

Una tradición explica la devoción del Santo a la Virgen por un milagro que es universalmente conocido: San Juan está de rodillas ante la Virgen y la celestial Señora toca a su devoto para restituirle la mano derecha que le había hecho cortar el califa, por una falsa acusación. El emperador de Constantinopla, Constantino Coprónimo, furioso iconoclasta, quería vengarse de san Juan Damasceno. Invento para ello una calumnia, como si el Santo hubiera escrito una carta, ofreciéndole el reino de Damasco. La carta vino a poder del califa, y éste, mandó que le cortasen la mano derecha y fuese expuesta en la plaza pública.

San Juan, enteramente inocente, acudió en su desgracia a la Virgen y le prometió consagrarle su vida y su pluma. La Virgen se le apareció en sueños y le dijo: “Estás curado. Compón himnos, predica mis glorias  y cumple tu promesa”. Al despertar , la mano derecha estaba en su sitio.

Publicado en Cuenca. 27 de marzo de 2020 y el 27 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.