miércoles, 1 de enero de 2014

Dueños de nuestro tiempo


Dueños de nuestro tiempo. Reflexiones para un nuevo año.

Un día especial, el último del año, horas que nos llevan a iniciar un nuevo calendario, a cambiar las páginas que mes a mes hemos ido pasando como margarita que se deshoja buscando el amor inseguro de la amante imaginaria.
En el silencio de la noche suenan doce campanadas, eco que vaga en el espacio unos momentos, vacilante, y se pierde en el abismo de lo infinito. Con la desaparición del viejo año que termina. Uva a uva, despidiendo lo viejo para entrar en lo nuevo.

Unos exclamarán ¡Un año más!
El tiempo con sus estímulos y prisas, sus certidumbres y sus melancolías. El día que fenece entre negruras de pesimismo o brumas de halagüeñas esperanzas; el año que desaparece enterrándose en las frías y mudas páginas de la Historia, sirva de reflexión para el inicio de uno nuevo que nace como niño venido al mundo, limpio, sin pesares ni pasado.

Cada paso nos ofrecerá una nueva satisfacción, un mayor grado de bienestar que ofrecer a quienes nos acompañen. El tiempo es el infinito tesoro que nos da el vivir el día a día. Una llamada constante a nuestra razón y a nuestra conciencia para que en toda su próvida extensión no quede baldía, donde un día con otro podamos abrir surcos de fecundos bienes. Este nuevo año nos invita al aprovechamiento de cada hora, pues nuestro tiempo nadie puede disfrutarlo si no somos nosotros mismos. Somos dueños y señores de nuestro tiempo y hacedores de nuestro futuro.
Disfrutemos del tiempo que se nos otorga como don Divino y hagamos partícipes de él a cuantos nos encontremos en nuestro camino, como bienhechores de amor y felicidad.

Feliz año 2014.
José María Rodríguez González

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