jueves, 21 de junio de 2018

Tres miradas poéticas


El arte de la naturaleza se presenta en la figura de tres mujeres, pintoras y poetas.

En el Universo existen tres referentes: La materia, el movimiento y el espacio que se ven reflejados en esta exposición que hoy se ha inaugurado en la Sala de Exposiciones del Museo de Cuenca (C/ Princesa Zaida 6, Cuenca) y que podrán contemplarse hasta el 8 de julio.

En las obras presentes impela los colores vivos en busca de la luz y la claridad de las aguas de nuestros ríos, los cielos y los atardeceres de la ciudad, así son las obras expuestas de Carmen Orellana.



Los colores verdes y el movimiento de las hojas de la naturaleza que circunda la ciudad y los parques de Cuenca, que en el declinar del tiempo forman alfombras de vida de mil colores,  engrandeciendo el lienzo que los contiene, así son los cuadros de Lira.

El paisaje se convierte en actor y reproductor de emociones y de experiencias subjetivas; lo pintoresco y lo sublime aparecen en las obras de Anais G. Burgos, creando un mundo idílico que renacen en la contemplación de sus trabajos.

Los artífices romanos establecieron el axioma “Trium Faciunt Collegium”, que significa tres hacen un colegio. Con la unión de estas tres artistas crean colegio donde impela: la brillantez, la originalidad y la calidad de interpretación de la naturaleza.

Cuenca, 21 de junio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 19 de junio de 2018

Noche especial llena de poder y mágica.

LA NOCHE MÁS CORTA DEL AÑO

El calor templa los cuerpos con el Solsticio de verano. Hay algo en el aire que mueve la sangre en los cuerpos. El hombre, la naturaleza y las estrellas se disponen a celebrar una gran fiesta cargada de poder y magia.
La celebración del Solsticio de verano es tan antigua como la misma humanidad. Ritos y tradiciones ancestrales se aglutinan en este 21 de junio. La noche de San Juan ha ido adquiriendo, año tras año, la magia de las antiguas fiestas paganas que se organizaban en este día. Los griegos a los solsticios les llamaban “puertas”. Hay dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima, a esos momentos corresponden con el 21 de junio que era “la puerta de los hombres” y el 21 de diciembre “la puerta de los dioses”.

 La finalidad que tenia estos ritos era el dar más fuerza al sol, porque a partir de éste día va haciéndose más débil, es decir, los días se van acortando hasta el Solsticio de invierno.

El fuego es algo especial en estos días y es por el simbolismo que entraña, al tener una función purificadora en las personas que lo contemplan. Las vísperas de esta noche giran en torno al ensalzamiento del fuego. Estos ritos de fuego y hogueras, se han venido conservando, incluso dentro del mismo cristianismo.

En la actualidad el gran protagonista de la noche de San Juan viene siendo el fuego, cuyo fin no sólo es rendir tributo al Sol, sino que también sirve para purificar los pecados del hombre.
 Sirviendo de emulación a los antiguos tiempos, en la actualidad, en las hogueras se asan patatas y se ofrecen al público asistente, así como se arrojan a las llamas ropas viejas, papeles con anotaciones o cualquier objeto que represente un mal recuerdo, así se exorcizaban los malos sucesos de todo el año vivido.

Es norma que la Iglesia celebre la festividad de cada santo el día de su martirio, sólo hay una excepción y es con San Juan, que se celebra el día de su nacimiento. A partir de este día nos restan seis meses antes de la víspera del nacimiento de Jesús, que es el 24 de diciembre. La diferencia de tres días entre el solsticio de verano y la de San Juan, que es el 24 de junio, hizo que ambas festividades se juntaran. La Iglesia conmemora el nacimiento del Precursor de Jesús y con ella la próxima llegada del Mesías. Fue una de las primeras fiestas religiosas que se celebraron en la cristiandad, con ella se nos invita a recordar y a aplicar el mensaje de San Juan.
Hay costumbres interesantes que creo que debo de traer a este artículo por la peculiaridad que entrañan. Con la Noche de San Juan es tradición que los devotos preparen fogatas y con sus brasas hacer caminos de dos metros de largo por un metro de ancho y caminar descalzos sobre ellas sin sufrir daño alguno. Estas caminatas sobre fuego son acompañadas de bailes, comidas y bebidas para celebrar el haber conseguido pasar sobre las brasas sin sufrir daño alguno.

Muchas son las creencias, más bien paganas, que se relacionan con ésta mágica noche, al igual que las tradiciones entre las que destaco las siguientes:
-        Si se echa al fuego un papel donde se haya escrito aquello que se quiere conseguir, se puede lograr a lo largo del año.

-        Quien se baña en el rocío que cae esa noche quedará protegido, de mal de ojo y brujería, durante todo el año.

-        Los solteros y solteras que al amanecer del día 24 se asomen por la ventana de su casa verán pasar por debajo de ella el amor de su vida.

-        Quien se mire desnudo o desnuda y de espaldas a un espejo en la media noche y con la luz de una vela, verá el momento de su muerte.

-        Quien madrugue en día 24 no pasará sueño el resto del año.

Estas y muchas más son las creencias y supersticiones que el pueblo ha ido pasando tradicionalmente, el que se cumplan o no depende de las creencias de cada uno y de la suerte que tenga en el discurrir del día a día.

Feliz Solsticio de verano y felicidades a los Juanes.

Cuenca, 20 de junio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 17 de junio de 2018

Anacoreta de la Semilla, San Julián de Cuenca


Procesión del Arca de San Julián en el año santo de la diócesis

Un domingo emblemático para los conquenses al desfilar por sus calles los restos de su Patrón San Julián en el Arca de plata, Urna que en primera instancia, el prelado D. Alonso Antonio de San Martín, mandó construir y sufragando los gastos a sus expensas. Obra realizada con labores cinceladas y caladas, los huecos sobre dorados, y los perfiles y bocetos de bronce dorado a fuego, con su tapa en la misma conformidad labrada en forma piramidal, forrada por dentro de tela carmesí,  para que -arrumbados la caja de sabina y el arcón de hierro, que encerraban el cuerpo venerado de San Julián-, fuera el joyero, elaborado por su piedad, a donde descansaran los restos mortales de aquel Obispo genial, asombro de su siglo y pasmo de las centurias venideras.


La procesión de este domingo, 17 de junio, ha sido el cierre al Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías que se ha realizado en esta jornada y que estaba programado dentro de los actos del Año Santo Juliano declarado por el Papa Francisco para la diócesis de Cuenca. La última vez que desfiló el Arca fue para el año de Jubileo de 2008 con motivo del VIII Centenario del Santo.

A las cinco de la tarde salía de la Parroquia de San Esteban la procesión acompañada de la banda de trompetas y tambores de la Junta de Cofradías, seguidos de los estandartes, guiones y cruces, junto a cetros de las hermandades de Cuenca y parte de la provincia como el Provencio, Las Pedroñeras, Almonacid del Marquesado, Huete, Tarancón, Belmonte y Motilla entre otras muchas localidades que han querido estar presentes en este desfile.

Han portado las andas los banceros de las hermandades bajo las andas del paso de Jesús Entrando en Jerusalén, cedidas por la Hermandad de Jesús Orando en el huerto.


No han querido faltar los danzantes de Iniesta, que han bailado al Patrón su tradicional rito de banderas, acompañados de guitarras y bandurrias. La Danza de Belinchón ha hecho las delicias con sus primaverales trajes floridos que han dado color el desfile con sus peculiares trajes y sus bailes. Sobre las siete de la tarde hacían su entrada, de nuevo a la Catedral.


En estos tiempos donde gusta a cierta gente remover el pasado, sirva este acto de unión, olvido y desagravio de aquellos tiempo cuando gente sin corazón o llenas de odio, destrozó el Arca de San Julián y sacó el cadáver del venerado Obispo “obrero”, que no tuvo otro pecado que el hacer el bien, y que siempre fue el paño de lágrimas de la Ciudad de Cuenca. Siendo quemado con gasolina en el Jardín del Palacio Episcopal, un día de octubre de 1936. El Obispo D. Inocencio Rodríguez Díez, hizo levantar en el sitio de su cremación, una estatua de piedra representando al Obispo “Limosnero”, en actitud de bendecir a sus profanadores.

Olvidando hechos tan crueles, este domingo, el pueblo de Cuenca ha rendido honores a su Patrón, flotando en el ambiente las notas de los vítores entremezclados con los acordes graves y majestuosos del himno nacional.

Cuenca, 18 de junio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




En el nombre del Padre, del HIjo y del Espíritu Santo


Un dogma fundamental
El misterio de la Santísima Trinidad. La festividad se celebra el 27 de mayo.

El cristiano en estos años nos hemos vuelto algo escépticos con relación a nuestras creencias, parece como si nos diera miedo o nos avergonzáramos de nuestro Credo.
Les voy a contar como llegué a enterarme, no tanto a comprenderlo, el gran Misterio de la Santísima Trinidad al que continuamente recurrimos cuando nos santiguamos. Entonces tendría unos diez años y fue mi abuelo quien me lo explicó. Espero que le sea útil para su comprensión como lo fue para mí.  

Era una mañana de domingo, como tantos otros que subía en casa de mis abuelos con la intención de acompañarlo a misa dominical a la Catedral, esa mañana al entrar en su casa mi abuela tenía un frutero con unas lindas manzanas que parecían que habían sido enceradas de antemano por el brillo que desprendían, cogí una con sigilo y me la guardé en el bolsillo. Mi abuelo se percató de ello pero se cayó. Salimos y nos encaminamos a nuestro habitual quehacer.  


Cuando entramos en la Catedral, en la nave de San Cristóbal, en el crucero una puerta en lo alto golpeaba con fuerza por las corrientes de aire que se formaban, mirando hacia arriba mi abuelo me dijo: es la puerta por donde desescombran la cubierta. Junto a ella una ménsula lucía tres cabezas unidas por el cuello, eso dio lugar a que preguntara que significado tenía esa figura rara unida y él me dijo que representaba a la Santísima Trinidad. ¿Qué es la Santísima Trinidad? –Caya ahora y luego te lo explicaré cuando salvamos, - me dijo mi abuelo en voz baja. Toda la misa estuve pensando en el monstruo que engendrara ese ser tricéfalo como en los libros de Julio Verne.


Cuando salimos de misa, como en su interior de la Catedral hacía algo de frío, optamos por irnos al murillo de la plaza junto a la barandilla donde nos daba el sol, que se agradecía en esos momentos. Y comenzó a explicarme: La Santísima Trinidad es uno de los misterios más importante de nuestras creencias cristianas, aunque de un modo muy imperfecto trata de explicarse. Éste consiste en creer en un solo Dios formado por tres personas realmente distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. No hay ser creado que pueda hablar dignamente de este misterio, ni entendimiento, por penetrante que sea, que pueda comprenderlo; ni idea siquiera de él tuviéramos, si el mismo Dios no se hubiera dignado revelárnoslo.
La fe nos enseña en qué consiste, pero sería una cosa no menos temeraria que inútil quererlo comprender: porque siendo Dios incomprensible por naturaleza, ¿no sería una temeridad y tiempo perdido intentar entender cómo es un solo Dios en tres personas? – ¿Si no se puede entender como me lo vas a explicar para que yo pueda entenderlo? - Le contesté yo.

Mira Josemari, se cuenta que San Agustín, paseando un día por la playa meditando sobre este misterio, del cual estaba escribiendo algunos tratados para que fuera entendible por la gente, vió a un niño (se piensa que pudiera ser un ángel) que estaba muy afanoso en llevar con una concha el agua del mar a un hoyito que allí había abierto. ¿Qué hacer niño? Le preguntó el Santo. Quiero poner, respondió, en este pozuelo toda el agua del mar. Se rió el Santo de la inocencia de la criatura, y le dijo: Es imposible lo que intentas, hijo; a lo que contestó el niño: “Me es a mi más fácil obrar este prodigio, que a Ud. Entender el misterio de la Santísima Trinidad” y dicho esto desapareció. Santo Agustín quedó admirado y avisado de que todos los misterios, especialmente este, aun cuando hemos de procurar saberlos bien, hemos de creerlos con fe sencilla. No seas tú de aquellos que no quieren creer sino lo que comprenden; pues si lo comprendiéramos, dejaría de ser misterio. Creerlos con una fe vivísima, como Dios nos lo enseña por medio de la Iglesia católica.
Según su doctrina voy a explicarte este y demás misterios:
Tres son, dice San Juan, los que dan testimonio en el cielo: El Padre, el Verbo (así llamado el Hijo) y el Espíritu Santo; y estos tres son una misma cosa o esencia (Ep.1ª San Juan 5, 7-21). Y el mismo Jesucristo enseñó este misterio y mandó a sus Apóstoles que lo enseñasen, y que bautizaran a todas las naciones del mundo: “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt. 28, 19). El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios: sin embargo no son tres Dioses, sino un solo Dios, porque no hay más que una sola naturaleza divina en cada persona y en las tres juntas.

¡Ya sé por qué lo han replantado los tallistas con tres cabezas! -Contesté apresuradamente a mi abuelo. Pero está mal representado, me replicó mi abuelo, por eso el Concilio de Trento, en el año 1545 los mandó destruir por herejía, éste se libró porque se piensa que estaba recubierto de yeso. – No entiendo nada, conteste.
Para que mejor lo entiendas, te pondré algunas semejanzas, conforme el deseo del concilio de Nicea, que es anterior al de Trento. Por las similitudes, aunque tomados de las cosas más simples podrás entenderlo. ¿Ves el árbol que tenemos en frete?,  tiene tres ramas iguales y no es más que un árbol, porque las tres ramas tienen un solo y mismo tronco. Así pues, las tres Personas divinas no son más que un solo Dios, porque las tres tienen una misma y única naturaleza divina. ¡Saca la manzana que cogiste de casa! - ¿Te diste cuenta? - le dije a mi abuelo. Pues claro y la abuela también, pero no te quisimos decir nada, en lo sucesivo si quieres algo lo pides o di que lo que coges y quedarás mejor. – Así lo haré y perdona, luego le pides perdón a la abuela. – Sí, claro.
Árbol del amor
Saqué la manzana del bolsillo y prosiguió explicándome. La manzana tiene tres cosas bien distintas entre sí, que son: olor, color y sabor; ni el color, ni el sabor es color ni olor, y sin embargo es una sola manzana: he aquí como la manzana te da alguna idea de la unidad de la naturaleza divina, y de la trinidad y distinción de personas. – ¡Entonces con la figura que hemos visto está mal expuesta la representación de la Santísima Trinidad! Claro Josemari, por eso en el Concilio de Trento se mando su destrucción, para que la gente no se confundiera. Vamos a entrar de nuevo y te voy hacer ver otra representación del mismo misterio.

Pasamos de nuevo al crucero y me hizo ver un rostro con tres caras, me explico que tampoco estaba bien expresado así.
Creo que por hoy ya has aprendido bastante, -Si abuelo, ya que es una manzana, un árbol y lo que soy yo, alma, pensamiento y cuerpo, como el Espíritu Santo. – Bueno creo que hoy has entendido algo más de nuestros misterios. Y nos bajamos a casa. Le pedí perdón a mi abuelo por haber cogido la manzana sin decir nada y le la comí con la lección aprendida.

Espero que os hayan gustado estos razonamientos de niño que quería aprender a ser mayor.
Cuenca, 17 de mayo de 2018

 ©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.



                                                                                                                          


miércoles, 13 de junio de 2018

San Antonio de Padua el santo de los objetos perdidos


Este Santo es uno de los más venerados en el mundo, siendo muy conocido por la tradición de ser invocado para hallar objetos perdidos.
La iconografía lo representa con un niño en brazos. Se dice que en una ocasión, se le apareció el niño Jesús y lo sostuvo en sus brazos. Era costumbre el acudir las mozas a San Antonio pidiendo su intersección para hallar un buen esposo. Es el patrono de mujeres estériles, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros.
San Antonio de Padua
Catedral de Cuenca
San Antonio nació en Portugal en el año 1195 en el seno de una familia noble. Se hizo franciscano ingresando en la Orden en 1221 siendo enviado a predicar a diversas ciudades, obteniendo un gran número de conversiones.

Muchos son los milagros que se le atribuyen pero hay uno muy singular. Un día en la localidad de Rimini (Italia), explicó la realidad de Jesús en la Hostia Consagrada, sin embargo no aceptaron del Santo el razonamiento que expuso, tratando de desacreditarlo, uno de los hombres presentes le dijo: “Menos palabras y más hechos, si quieres que crea tienes que hacer que mi mula después de tres días sin comer y delante de tu Hostia la prefiera a la hierba fresca que le ponga y además se arrodille y adore Tu Pan, entonces yo mismo lo adoraré”. El Santo aceptó el desafío y fue a implorar la ayuda de Dios por medio de la oración, el ayuno y la penitencia.
Tres días privó de comida a la mula. Llegado el día indicado, San Antonio fue a la plaza llevando en sus manos una custodia con el Cuerpo de Cristo; toda la plaza estaba llena de gente deseosa de saber que resultaría de todo aquello. El Santo encaró a la mula hambrienta diciéndole:  En el nombre  de este Señor al que yo, llevo en mis manos, te mando que vengas y reverencies a tu Creador, de manera que la malicia de quienes no creen pueda ser confundida y comprendan la verdad de este Santísimo Sacramento que los sacerdotes llevamos al altar y por el cual las cual las criaturas están sujetas a su Creador”.
Ante todo esto el propietario del burro le ponía la comida cerca para que se desviara, ni aún así lo logró. El animal dobló ambas rodillas ante el Santo que sostenía elevada la Custodia y permaneció en esa postura hasta que San Antonio le dio permiso para levantarse.
El villano llamado Bonvillo, cumplió su promesa y se convirtió de corazón a la fe Católica. Tras la bendición a los asistentes, en procesión volvió a llevar la Custodia a la Iglesia, donde todos dieron gracias a Dios y la consiguiendo la conversión de todos cuantos presenciaron el milagro.
El 13 de junio de 1231 recibió los últimos sacramentos el Santo, entonó un canto a la Virgen y antes de partir al Padre Eterno, sonriéndo dijo: “Veo venir a Nuestro Señor”. Fue canonizado al año de su muerte por el Papa Gregorio IX y declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XII.
En la Catedral de Cuenca hay un altar dedicado a San Antonio de Padua, que se halla adosado al muro izquierdo de la Capilla de la Virgen del Socorro. Es obra de José Martín de Aldehuela. Fue realizado sobre el año 1770.
Cuenca, 13 de junio de 2018
José María Rodríguez González. Investigador histórico




domingo, 10 de junio de 2018

El toro símbolo de poder, fuerza y virilidad.


El gusto por los festejos taurinos en Cuenca

Con motivo de la celebración del XV Congreso Nacional del Toro de Cuerda nuestra ciudad se ha visto inundada de motivos taurinos como las espléndidas exposiciones repartidas por distintas salas de Cuenca al igual que la suelta de toros enmaromados.

El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido  principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”. Con estas palabras Federico García Lorca expresaba su sentimiento por la tauromaquia.
Toro de Cuerda en Cuenca

Si quisiéramos identificar nuestra cultura nacional, indudablemente sería el símbolo del Toro, de ahí que en nuestros días, quienes no se sienten españoles tienden a destruir sus representaciones simbólicas. Nuestro pasado se identifica con él como pieza fundamental. A diferencia de nuestras ideas religiosas, políticas o deportivas, los toros es el único concepto sociológico que nos une mayoritariamente a los españoles y que exportamos, como parte de nuestra cultura a otros países y gentes como: los venezolanos, mejicanos, c
Otros, obra del herrero José Luis Martínez
olombianos, peruanos, ecuatorianos, ya nuestros vecinos los portugueses y franceses.

Sólo tenemos que echar la vista al pasado y vemos que nuestra ciudad tiene alma taurina. No fueron vaquillas como en la actualidad se corren en San Mateo, sino toros de casta con los que se festejaban y divertían los conquenses. Ahora que estoy estudiando en profundidad el siglo XVII, entre libros viejos y legajos encontré una crónica de la estancia del rey Felipe IV en nuestra ciudad, haya por el año de 1642. Dice la crónica que entre los festejos que la ciudad de Cuenca realizo en honor al Monarca se celebró una corrida de toros originalísima y que describe el cronista del siguiente modo:

El redondel se formó sobre gruesas vigas con fuertes tablas encima del río Júcar, enfrente de la fuente hoy llamada del Abanico. Por la parte de las riberas la valla era muy elevada para que los toros no pudieran saltar en tierra y herir a los concurrentes y por la parte superior e inferior del río la valla era de unas dos varas escasas con estribos, para que, saltando los lidiadores, si los bichos les seguían cayeren al agua.
Toro de Cuerda en Cuenca 10/06/2018


Por ambas partes, superior e inferior al río, contenía varias barcas engalanadas con gallardetes, en que había toreros que alanceaban a los toros que saltaban al agua, a la vez que otros a nado les hacían alguna suerte de banderillas, y las riberas estaban ocupadas con hombres adornados de lanzas largas para matarlos en el río si se obstinaban en saltar a tierra, o para rechazarlos río adentro para que los barqueros y nadadores los lidiasen. A los toros que no saltaban la barrera se les hacía en el redondel las suertes de capa, banderillas, capa y espada. Los lugares inmediatos a la ciudad se despoblaron por asistir a esta fiesta”. 


Como vemos el pueblo conquense no necesitaba plaza de toros para festejas con toros sus fiestas. Sin duda la lidia de toros se puede centrar su origen en España, en la cultura celtíbera, es en esta cultura donde el toro representa el poder, la fuerza y la virilidad para el guerrero. 

Primer pregón de las fiestas de San Mateo en Cuenca

En la época medieval, los reyes castellanos, eran muy dados a este tipo de festejos, pues nuestro Rey Alfonso VIII, en su coronación en Verea (Logrono) en el año 1133, fue celebrado con una lidia de toros. El 19 de junio de 1144, cuando Alfonso VIII casó a su hija Doña Urraca con el Rey D. García de Navarra. También lo celebraron con una corrida de toros. No es de extrañar que la toma de Cuenca en 1177, se celebrara con otra corrida de toros en la nueva ciudad conquistada.


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico
Cuenca, 10 de junio de 2018

sábado, 2 de junio de 2018

Poética florar en primavera


 El alma de los poetas florece en primavera

Este año con motivo de las abundantes lluvias de primavera el campo rebosa de flores de todo tipo y color.


Ayer en Uña (Cuenca), recorriendo su laguna disfrutamos de su colorido primaveral. Era como una eclosión floral, y los gamones lucían floridos con ese blanco espléndido, creando una manta de color en las laderas de las montañas contrastando con el amarillo intenso de la flor de la aliaga, plantas que circundan el Norte de la laguna.
Una de las cosas que más han llamado a atención a escritores y poetas han sido las flores, consideradas como tópico literario, teniendo una larga tradición en la poesía española.
No hay ninguna época del pasado donde no se haya reflejado las flores. Si arrancamos nuestro estudio en el Medievo, nos encontramos con Gonzalo de Berceo, en su obra: Los Milagros de Nuestra Señora, describe un lugar placentero cuajado de flores.
“Lindas son rosas y flores
más lindo son mis amores”
El Renacimiento está lleno de alusiones a las flores. Garcilaso de la Vega emplea la rosa para recordar a todo ser humano que el tiempo es efímero.
Otro de los grandes, Fray Luis de León, conquense, decía que sus poemas serán florecillas que se le cayeron de las manos. En la “Oda a la Vida retirada” posee unos versos alusivos a las flores del campo:
“Del monte a la ladera,
por mi plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto.”

Corriendo el tiempo nos metemos en el Barroco y nos encontramos con Luis de Góngora que en su poema "Prevención ante el Amor", advierte a los amantes que entre las flores del Amor puede esconderse la serpiente.

 "Amantes, no toquéis, si queréis vida;
porque entre un labio y otro colorado
amor está, de su veneno amado,
cual entre flor y flor serpiente escondida".

En el siglo XVIII, la poesía didáctica y moralizante también hace referencia a las flores, como lo hace José Antonio Porcel en "Fábula de Alfeo y Aretusa", y Gaspar Melchor de Jovellanos en la "Epístola de Batilo" que la comienza con estos versos:

"Verdes campos, florida y ancha vega,
donde Bernesga próvido reparte
su onda cristalina; alegres prados,
antiguos y altos chopos, que su orilla
bordáis en torno, ¡ah, cuánto gozo,
cuando a vuestra vista siente el alma mía!..."

En el Romanticismo, Gustavo Adolfo Bécquer, entra de lleno al mundo florido en sus Rimas, hablando de violetas y azucenas tronchadas, aludiendo a lo efímero de las cosas porque todo pasa. Y Rosalía de Castro, no se olvida de las flores con espinas.
Así podría seguir nombrando infinidad de poetas y poemas donde hacen referencia a las flores.

Para terminar quiero poner mi granito de arena, no como poeta, que no lo soy, sino como un amantes de lo bello. Hace años compuse un pequeñito poema a la eclosión floral que formó parte de una exposición fotográfica que puse por título "Las cuatro estaciones del año en Cuenca", exposición que se realizó en la ya desaparecida galería Jamete, en la calle Alfonso VIII de Cuenca.
Decía así:
Primavera esperada en tus campos
que haces de ti, Cuenca florida.
De tu suelo emerge la vida
para darla a quien te habita.

Quisiera sentir en mi alma
la eclosión floral resurgida
y después del tiempo otoñal
descansar en mi tierra querida.

©José María Rodríguez González. Cuenca 2 de junio de 2018.