jueves, 19 de julio de 2018

La torre de las tormentas. El Giraldo de la Catedral


Este mes hace 181 años que un rayo impactó en la Torre del Giraldo dejándola en muy mal estado.

Aunque raras, muy violentas son por julio las tormentas”. Así canta el refranero español sobre el mes de julio y no es para menos cuando  en este mes puede haber tormentas aisladas, asociadas a nubes de desarrollo vertical, que ocurren cerca de los embalses situados en zonas de montañas donde la evaporación es grande y las laderas ayudan a elevar las masas de aire húmedo.

Fuera por lo que fuera la Torre de las Campanas y luego llamada “Torre del Giraldo” de la Catedral de Cuenca, desde su construcción, atraía los rayos como ninguna otra en la ciudad. Así lo atestigua el producido en la noche del 20 de mayo de 1674, un rayo un incendio, pero el mayor fue el acaecido en el mes de julio de 1837 que paso a relatar según la crónica del momento.
Conjunto catedralicio. Visto desde la Hoz del Huécar
Finales del Siglo XIX principio del XX

Una fuerte tempestad se desató y un rayo desprendido de las nubes causó un gran incendio. Dicen que se declaró a las dos de la madrugada y cuantos lo vieron aseguraron que era imponente y aterrador ver en tal elevada altura, bajo un cielo encapotado, aquel volcán de cuyas fuertes llamaradas que salían por todos los calados, parecía quererse librar la Giralda, volteando a impulsos de viento contrarios las campanas.

El piso más elevado, el del reloj y la escalera de ambos que como era de madera así como la matraca y cabeza de las campanas y el telar que sostenía la de las horas, todo ardía, y el temor de que su derrumbamiento pudiera arruinar los tejados y bóveda que comunicaba con el interior de la Catedral y penetrando en ella los combustibles que en pos de si arrastrarían en su caída pudiera arder el interior. Todo esto embargaba los ánimos de las autoridades y vecinos que se afanaban en apagarlo. Setenta cántaros pasaban de mano en mano desde la fuente de la plaza a la entrada a la bóveda de la torre y a su parte superior limitaban el fuego. En los tejados de la Catedral y de los edificios contiguos estaban distribuidos operarios que con ramas mojadas sofocaban las ascuas que la inflamada torre despedía. Pero entre tanto el incendio causaba destrozos. La campana de los cuartos cayó a la bóveda de la torre; el esquilón de Santiago y la Santa Bárbara a la balaustrada; el esquilón grande se desprendió perpendicularmente sobre la base de su tronera, y la campana del reloj flaqueó en un eje y quedó sostenida en su nicho en una ligera prominencia de media pulgada. Pero la cabeza de la campana grande ardía y su caída era eminente, ya fuera o dentro el hundimiento de las bóvedas era seguro y la comunicación del incendio casi inevitable.
Traza de la Torre del Giraldo año 1701
Catedral de Cuenca

Cuando algunos se retraían de acudir con agua por temor a ser sepultados entre las posibles ruinas, un movilizado de Cádiz cuyo nombre fue imposible saber, con un digno arrojo e inminente peligro de perecer abrasado, atravesó aquel volcán y consiguió apagar el fuego de la cabeza de la campana y sobreviniendo la lluvia a torrentes, a las ocho de la mañana el incendio había desaparecido. La torre quedó casi desmantelada. Las dos campanas grandes y el cimbalillo del medio cuarto que sirve para llamar a coro, fueron los únicos que permanecieron en sus nichos y éste por tener una barra de hierro atravesada por los brazos que resistió al fuego que le quemó la cabeza.

Creyendo el maestro mayor D. Rafael Mateo que la aguja estaría indudablemente calcinada, opinó que no bajaría la reparación de tres mil y pico de duros.

Muchos son los rayos que han caído en la Catedral, y por haberla Dios librado de ser reducida a pavesas, el Cabildo dio gracias con un solemne TE DEUM en el aniversario de tal suceso hasta que el invento de Franklin fue instalado en sus torres para estar aseguradas de las chispas eléctricas y de sus destructores efectos.

Cuenca, 19 de julio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

sábado, 14 de julio de 2018

La Virgen del Carmen. El poder del Escapulario.

"Quien muera con el Escapulario no padecerá el fuego eterno".

El 16 de julio es la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores y marineros y es costumbre, en los pueblos costeros, ese día que la “Estrella de los Mares” surque las calles y las aguas para bendecirlas en medio de un ambiente festivo.
La festividad de la Virgen del Carmen es muy popular en todo el mundo Cristiano y muy especial para España. El 16 de julio celebramos además de la festividad religiosa el triunfo cristiano en la batalla de las Navas de Tolosa.
Esta celebración se remonta a los tiempos proféticos en los que unos monjes vivían en las cuevas del Monte Carmelo, nombre que se le dio a la Orden por el sitio en que habitaban, viniéndose a llamar Ntra. Sra. del Carmelo o del Carmen. Esta Orden es considerada como una de las más antiguas de la Iglesia Católica.

Cuando las Cruzadas entraron en Palestina, estos quedaron admirados por las extraordinarias virtudes de estos santos anacoretas, invitándoles a fundar conventos de esta Orden en Occidente, así en el siglo XIII fueron a Francia con el Rey Luis XI y retirándose a la ermita de Aigallades, cerca de Marsella, desde donde se extendió prodigiosamente la Orden Carmelitana por gran parte de Europa por San Simón Stock. En el año 1245 fue elegido superior General, cuando más problemas tenían en la Orden, por las persecuciones a las que se vieron sometidos, pero Simón no desfalleció, sino que predicó con más ahínco la devoción a la Virgen del Carmen. Finalmente ante las súplicas del Santo a la Virgen, que el 16 de julio de 1251, hallándose orando al amanecer que se le apareció la Virgen y entregándole un escapulario, le dijo estas palabras: “Recibe, hijo queridísimo, este Escapulario de tu Orden, señal de mi hermandad, privilegio para ti y para todos los Carmelitas. Quien muera con él no padecerá el fuego eterno. Signo de salvación y señal de paz y de alianza sempiterna”.
Virgen del Carmen
Capilla Honda. Catedral de Cuenca
Son muchos los relatos que hay sobre el poder del Escapulario. Me gusta contar aquellas historias que han sido verificadas, como la que sucedió en el verano de 1845 en un barco inglés, llamado "Rey del Océano". El barco se hallaba en alta mar en medio de un feroz huracán, las olas lo azotaban con tanta fuerza que temían que se hundiera. Viajaban en él un ministro protestante llamado Fisher, en compañía de su familia. Entre la tripulación se encontraba el joven irlandés John McAuliffe. Al ver la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa y se quitó el Escapulario que llevaba y haciendo la señal de la Cruz lanzó lo lanzó al océano. En ese momento se calmó el mar y la única ola que azotó el barco fue para devolver el escapulario a los pies del muchacho. El Sr. Fisher y su familia fueron testigos del milagro y hablando con McAuliffe  les informó sobre la promesa de la Virgen y el Escapulario. Este pastor protestante y toda su familia ingresaron en la Iglesia Católica y disfrutaron de la gran protección del Escapulario.

Podría llenar páginas con prodigios que han sucedido bajo la protección del Escapulario. Os contare otra sobre fuegos, ya que ocurrieron muchos el verano pasado, esperando que este año no vuelva a repetirse.
En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita Alemán publicó una historia de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Habiéndose declarado un incendio en Westboden (Alemania) con gran virulencia afectó a una hilera de casas de una barriada, concretamente fueron 22 casas en una cinco horas. Los moradores de una de las casas de esta hilera colgaron un Escapulario en la puerta de entrada a su casa y eso hizo que el fuego pasara por encima sin afectarla para nada. Es decir, la única construcción que permaneció intacta en medio del caos fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Las personas que vieron aquello dijeron sin dudarlo que había sido la intersección de la Virgen la que había librado de las llamas aquella casa y fueron testigos oculares del poder del Escapulario.

Felicidades a todas las mujeres que se llaman CARMEN y que hoy celebran su Santo.

Cuenca, 16 de julio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 12 de julio de 2018

De prostitula a Santa. María Magdalena. El perdón y la santidad esta alcance de todos.


María Magdalena, primera testigo de la Resurrección de Cristo


Día 22 de julio, festividad de Santa María Magdalena.

Explorando el arte que existe en las entrañas de nuestra Catedral, he hallado un altar dedicado a María Magdalena. Su festividad es el 22 de julio y eso me llevó a estudiar más profundamente esta representación que no me cuadra mucho con la imagen que de ella da los Evangelios. En San Lucas la identifica como la pecadora (Lc. 7, 37-50) y en otro pasaje la identifica como María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc.10, 38-42). San Juan la nombra como una de las mujeres que seguían a Jesús (Jn. 20, 10.18).
Imagen de María Magdalena
Imagen de la Santa en la Catedral de Cuenca


He podido constatar que también es mencionada en los Evangelios Apócrifos, como discípula distinguida de Jesús de Nazaret.
Otras confesiones también la consideran santa, como la Iglesia Ortodoxa y la Comunidad Anglicana, celebrando su festividad el 22 de julio como nosotros.
Este retablo es obra de José Martín de Aldehuela, realizado en 1777. En la parte central un  gran relieve de madera policromada de María Magdalena preside el retablo, portando un crucifijo, una calavera, un jarrón y un cilicio. 

Según los atributos con lo que se representa desorienta un poco, sobre todo el cilicio. Veamos su procedencia y la característica que distingue a esta santa. Su nombre hace referencia a su lugar de procedencia. Magdala, es una localidad situada en la costa occidental de Tiberíades.
Se tiene referencias qu el primer lugar que se le dio culto fue en la ciudad de Vézelay en Borgoña desde el año 1030, estando atestiguadas las peregrinaciones, al sepulcro de María Magdalena desde ese año.

Fue el Papa León IX quien dio permiso para el traslado de las reliquias de María Magdalena desde su sepulcro en el Oratorio de San Maximino en Aix en Provence hasta la abadía de Vézelay en 771.
Realmente se puede afirmar que las peregrinaciones se dieron con mayor certeza al ser descubierto el cuerpo de María Magdalena el 9 de septiembre de 1279 en Saint Maximin la Sainte Baume, Provenza por el príncipe de  Salemo, que sería el futuro Rey Carlos II de Nápoles. En ésta ubicación se construiría un gran monasterio dominico que llegaría a ser uno de los más importantes de Francia. Las reliquias se depositaron en un sarcófago sufragado por el papa Clemente VIII, depositándose la cabeza en un relicario aparte. Con la Revolución Francesa fueron profanadas y en 1814, después de restaurarse el Monasterio, se sigue venerando en él. 

La figura de María Magdalena como penitente, cuadra más con la imagen que tenemos en nuestra Catedral. Pero hay otra santa llamada, María Egipciaca, santa del siglo V que se le atribuyen estos atributos también. Según el libro de "La Vida de los Santos" de Jacobo de la Vorágine, esta segunda María se había dedicado a la prostitución, al igual que la primera, pero ésta se retiró al desierto a espiar sus pecados. Su representación es con cabellos largos que cubren su cuerpo o envuelta con carrizos, símbolo de su penitencia en el desierto. Estos atributos, como el cilicio y el cabello largo, que acompañan a María Magdalena, crea confusión en ambas Santas. 

Ante estos problemas la Iglesia Católica retiró del calendario litúrgico el apelativo de “penitente”, en el año 1969, atributo que se le daba a María Magdalena. Así mismo desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de la festividad de María Magdalena la lectura del Evangelio de San Lucas (Lc. 7, 36-50) acerca de la mujer pecadora.

Benedicto XVI en el 2006 expresó sobre este particular: “La historia de María Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por Él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”.

Cuenca, 20 de julio de 2018

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 11 de julio de 2018

Caminos cortados y grafitis en una ciudad Patrimonio.


Cada vez hay más alambradas que impiden el paso a los amantes de recorrer las calles y los paseos de nuestra querida ciudad de Cuenca.
Cierre metálico que impide el paso por el paseo del río Júcar
Parece que se ha puesto de moda el impedir el paso al público por las calles de Cuenca. La Puerta de San Juan lleva un sinfín cerrado el acceso, a cal y canto, sin sentido aparente, impidiendo el paso al mítico Juego de Bolos y a la subida a las Angustias. Así estuvo también cerrado, por un tiempo, el acceso por la calle de Pilares a las Angustias, y esta mañana me he encontrado cerrado el acceso al paseo del Júcar por el margen izquierdo del río, sólo cuando llegas a la desembocadura del río Huécar te encuentras con una valla metálica impidiendo terminar el recorrido. Sólo te queda el saltar la barandilla o el volver hasta la pasarela del río o al Puente de los Descalzos al no haber señalización alguna del corte efectuado al principio del recorrido.  

Como comprenderán se te queda una cara de tonto y al mismo tiempo de indignación que no sabrías que hacer con quien ha mandado cortar el camino, sin poner anuncio alguno al principio del paseo.
Son muchos los errores que se están cometiendo y los ciudadanos tenemos cierto aguante pero nos cabreamos cuando nos toman el pelo y más cuando se tiene poco, como en mi caso.

Este verano conocí, en el restaurante de un hotel, a una representante de una compañía de anuncios por internet y me comentó que  habiendo visitado la ciudad de Cuenca le había sorprendido que siendo Patrimonio de la Humanidad no se cuidara la limpieza de sus fachadas de grafitis. Me aseguró que los visitantes veían dentro de la misma ciudad dos partes muy diferenciadas y que afeaban todo el conjunto. Es cierto, toda la ciudad, hasta en el casco antiguo, están las paredes llenas de grafitis. Yo me pregunto ¿No es posible detectar a los autores y que sean ellos los mismo quienes se les haga limpiar lo que han ensuciado?  ¿No hay conciencia ni educación para conservar lo nuestro en un estado óptimo?
Creo que hace falta campañas de concienciación ciudadana que hagan reaccionar a la gente y que vean como parte de ellos la conservación y limpieza de sus calles y fachadas. Está claro que no sirve el aumentar el número de efectivos de limpieza, si la gente no asume como propia, la conservación y limpieza de la ciudad donde vive.

No sé cuál sería la solución, pero es tarea de las Administraciones locales poner coto a tales cosas que incomodan a los ciudadanos.
Tomemos conciencia de que una ciudad limpia y accesible nos hace la vida más cómoda a todos.

Cuenca, 11 de julio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e Investigador histórico

San Cristóbal el porteador de Cristo.


No hay localidad que no tenga dedicada una ermita a su memoria y honor

Ayer me pareció penosa la respuesta que dió una buena señora, cuando estando en las fiestas de su pueblo de este Santo le preguntó la reportera de televisión quien fue San Cristóbal. Hoy quiero contaros la leyenda que entraña este conocido Santo y que no hay pueblo que no se haya levantado una ermita en su honor.

 Cuenta la leyenda escrita por un poeta del siglo XI, que Cristóbal era un habitante del pueblo de Canaán que media unos dos metros de alto y de gran corpulencia. Un día se le ocurrió que por su corpulencia y fuerza le gustaría servir al mayor rey que existiese y se fue a servir a su rey que era el único que conocía hasta ese momento. Un día vió a su rey que se santiguaba ante la mención del diablo. Eso le hizo reflexionar y pensó que su rey le temía al diablo que sería más fuerte que él. Ante esta nueva situación salió en busca de aquel que su rey le temía.
San Cristóbal. Capilla de San Martín
Catedral de Cuenca.
(*) José María Rodríguez González
En los caminos se topó con una banda de merodeadores y les preguntó que si conocían al diablo y el jefe de ellos le dijo que él era el diablo, de modo que Cristóbal decidió servirlo.

De nuevo vió que su nuevo amo temía a la cruz porque se apartaba de ella y preguntaba que era ese signo le dijo que era el de Cristo y él de nuevo dejando a su banda de malhechores que servía fue en busca de Cristo.

Conoció a un ermitaño que le hablo y le instruyo sobre Cristo, cuanto éste le indicó que debería fustigarse y rezar le contesto que él no estaba dispuesto ha realizar ese servicio. El buen ermitaño le sugirió que con el tamaño y la fuerza que tenía podía ayudar a Cristo ayudando a la gente a cruzar el peligroso río donde la gente moría ahogada en el intento de cruzarlo, el ermitaño le aseguró que de esa forma serviría y complacería al Cristo que él quería servir, Rey de Reyes y Señor de Señores.

Así que sin pensarlo se fue al río Tigris y cuando llevaba varios meses realizando tal digno servicio un niño pequeño le pidió que le cruzara el río. Cristóbal cargo al niño en su hombro y comenzó a cruzarlo. El río creció de caudal en esos momentos y el peso del niño no parecía normal porque pesaba como el plomo, hasta tal punto que lo puso en dificultad peligrando su estabilidad. Cuando finalmente logró cruzarlo de dijo: TU has sido hasta ahora el único ue me ha puesto en dificultad y mayor peligro en el río y el niño respondió es que no sólo me has llevado a mí como niño sino que en tu hombro has tenido el peso del mundo y quien lo creó. Yo soy Cristo, tu Rey, a quien tu has servido en este oficio de porteador. Desapareciendo de inmediato.

San Cristóbal fue bautizado en Antioquía y predicó en Licia, siendo encarcelado por el rey de Samos, que estaba a las órdenes del emperador Decio . Al negarse a adorar al dios Dagón fue martirizado , muriendo degollado

El calendario Romano lo conmemora el 25 de julio, la iconografía representativa de este Santo el potando en su hombro a Cristo y con un báculo lleno de hojas de árbol. Es considerado el Patrón de los transportistas y automovilistas.

En la Catedral de Cuenca hay una representación de él en la capilla de San Martín. En su retablo plateresco, en el lado derecho del intercolumnio del retablo y en alabastro está la representación de San Cristóbal.

Cuenca, 11 de julio de 2018

(*)José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico


viernes, 6 de julio de 2018

San Fermín. El desmadre de una fiesta.


Historia del desarrollo de las fiestas de San Fermín.

Las fiestas de San Fermín de Pamplona el séptimo lugar de las fiestas más famosas del mundo.  Y quienes han ido y participado de ellas, en Pamplona, afirman que son las más grandes del mundo por que la juerga no se interrumpe en las 24 horas del día, desde el 6 hasta el 16 de julio.
San Fermín de Pamplona

El día de su festividad se conmemora en España el 7 de julio. Fue obispo de Amiens (Francia) y el primer Obispo de Pamplona. Su nacimiento fue en Pompaleo, nombre que se le dio a la actual ciudad de Pamplona. A San Fermín se le conoció históricamente por su infatigable actividad misionera y evangelizadora en el siglo III. Fue ordenado sacerdote en Toloso a los 18 años. Tras predicar el Evangelio en Galia se asentó en Amiens, donde fue nombrado Obispo del lugar, con 24 años. Las predicaciones le granjearon la cárcel, tras negarse a cesar con su predicación fue decapitado.

En 1186, el Obispo de Pedro de París llevó de Amiens a Pamplona una reliquia de la cabeza del Santo. Su nombre es conocido por las actuales fiestas de San Fermín, que deben su origen a las ferias comerciales donde se celebraban corridas de toros, de las que hay documentación desde el siglo XIV.
Decapitación de San Fermín. 
Vidriera Iglesia de Roncesvalles

Las fiestas actuales se empezaron a celebran por el siglo XVI. Los toros se dirigían, en un principio a caballo, desde los corrales del Baluarte de la Rochapea (al pie de la cuesta de Santo Domingo) hasta la antigua plaza de toros, sitiada en la actual Plaza del Castillo, conociéndose con el nombre de “entrada”. Fue en 1856 cuando se popularizo el actual recorrido.

En sus comienzos se celebraban el 10 de octubre. Fueron cambiadas de fecha a consecuencia del mar tiempo, pasando su celebración para el mes de julio, es así como nacieron las actuales Sanfermines. La primera edición después del cambio, duraron dos días, estas fiestas incluían el pregón, la presentación de músicos, la realización de obras de teatro y las corridas de toros. Según como fue pasando el tiempo se fueron extendiendo en días y añadiéndose más actividades.

Cuenca, 6 de julio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 3 de julio de 2018

Visita guiada gratuita el sábado 7 de julio a las 11.00h - La obra barroca de Aldehuela

José Martín de “Aldehuela” en la Catedral de Cuenca
No se puede entender el barroco sin Aldehuela. Su trabajo más festivo y vital llenó los espacios de luz y armonía de nuestra Catedral dándole suntuosidad con poco dinero, pues en el siglo XVIII no lo había.

Durante cuatro episcopados estuvo trabajando en Cuenca y provincia José Martín. Fue el Obispo Isidro de Carvajal y Lancáster quien  lo trajo a Cuenca para terminar las obras de San Felipe Neri, sobre el año de 1760 y se quedó hasta 1789 que se fue a Málaga. Puede decirse que casi toda la restauración de las iglesias y ermitas de Cuenca y provincia las hizo él en este período.
Su mérito y su talento no fue reconocido hasta el siglo XX por Chueca Goitia que dijo de él: “Entre los arquitectos prácticos no iluminados por la Academia se contaba nuestro Aldehuela, arquitecto periférico que giró por las provincias de España sin alcanzar nunca su centro. Sin embargo, su obra fue mucho más importante, en volumen y calidad, que la de muchos académicos de la arquitectura, merodeadores de la Corte”.

Este sábado día 7 de julio, a las 11.00 horas realizaremos un recorrido por la obra que existe de él en la catedral de Cuenca, otorgándole el mérito y el valor de la obra que nos legó.  

Con esta visita cerramos la temporada. La próxima se realizará el sábado, día 1 de septiembre. Comenzando ciclo. Con el siglo XII y XIII y en Octubre, hablaremos sobre la Iconografía e iconología de los arcos góticos del siglo XV.
Cuenca, 3 de julio de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.