jueves, 2 de julio de 2026

Santo Tomás (siglo I) Festividad del día 3 de julio.

   Tomas o Dídimo, el Gemelo, judío de Galilea, uno de los doce, tiene escasísimas intervenciones personales en los Evangelios, y san Juan, que es el único que destaca algún episodio suyo, que le da voz ante la posteridad, tampoco perfila muy bien su silueta. Hasta la Resurrección parece que es uno más, casi inidentificable entre las figuras apostólicas.

Pero en el capítulo veinte Tomás se distingue del resto de sus compañeros con una actitud terca y desconfiadísima negándose a creer que el Señor ha resucitado porque él no estaba entre los discípulos a los que se apareció. “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn. 20, 25).

Se resiste a admitir aquello son pruebas evidentes, sin comprobación. Ver para creer. Pasado ocho días, Jesús se  presta a lo que le pide, y Tomás pronuncia anonadado la famosa confesión de fe en la divinidad de Cristo: “Señor mío y Dios mío” (Jn. 20,28). El incrédulo es así uno de los que llegan más lejos en la formación explícita de la fe.

También, según una tradición, Tomás fue quien llevó más lejos la predicación del Evangelio, hasta la India. Pero poco importa la verdad histórica de este hecho. En la economía espiritual del relato de Juan, el episodio justifica por dos cosas: la declaración del apóstol y las palabras de Cristo: “Dichosos los que creyeron sin ver” (Jn. 20, 29).

Es decir, dichosos nosotros a pesar de nuestra tentación constante de pedir pruebas o, por qué no, milagros, que nos confirmen en medio de la debilidad, sin comprender el don que se nos brinda, el de creer, esperar y amar a Dios más allá del alcance de los sentidos. Creer envueltos a Dios más allá del alcance de los sentidos. Creer envueltos en la noche y en el silencio de Dios, que aquí está su Luz y su Palabra.

Publicado en Cuenca, 3 de julio de 2020. Actualizado el 3 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


miércoles, 1 de julio de 2026

Festividad del 2 de julio. La Visitación de María a su prima Santa Isabel.

    Celebra la Iglesia esta festividad el día 2 julio en memoria de la visita que la Santísima Virgen hizo a su prima Santa Isabel. Al mismo tiempo que el ángel anunció a María la encarnación del Hijo de Dios, le comunicó parte del estado en que se encontraba su prima Santa Isabel.
Visitación de María a su prima Isabel.
Catedral de Cuenca.

    A la devoción de la Edad Media debemos muchas de las fiestas marianas, como la del Rosario, la de la Inmaculada, y de los Dolores de la Virgen. El Angelus, la Salve, el Avemaría, tal y como hoy los rezamos.
    La fiesta de la Visitación se encuentra ya entre los franciscanos el año 1263. Urbano VI la extendió a toda la Iglesia en el año 1389 y por fin el Concilio de Basilea la hizo fiesta de precepto, hoy suprimida. San Francisco de Sales, en el siglo XVII, fue especialísimo devoto de este misterio y quiso que sus monjas se llamasen de la Visitación.
    La narración que nos ha dejado San Lucas sobre la visita de la Virgen a su prima nos revela por una parte el corazón caritativo de la Virgen, que era lo que más admiraba San Francisco de Sales y por otra, la poderosa eficacia de su presencia y de su palabra.
    San Lucas nos describe la escena. Nos muestra a la Virgen saludando desde el umbral de la casa. Llegó al pueblecito alegre de Ain-Karen, pasó por la fuente del Generoso, entró en la casa de Zacarías y dio la paz a sus moradores. “¡La paz sea contigo! ¡Bendito el Señor que nos dio la vida hasta el presente!.
    Al eco de estas palabras sintió Isabel inefable júbilo. El niño que llevaba en su seno exultó de gozo y ella, inspirada, descubrió la maternidad divina de la que venía a visitarla.
    La Virgen se ve descubierta en el misterio de su maternidad divina que sigilosa ha guardado hasta al propio San José. La humildad de la verdad. Y la verdad es que tanta grandeza no es suya, sino de la mano de Dios. Con viejas fórmulas bíblicas recogidas de los salmos, de Isaías y la madre de Samuel, responde a Isabel con un cántico de alabanza a los planes misericordiosamente salvadores de Dios.

    El Magnificat es un canto al misterio de la Redención, que Dios había revelado a Isabel. Dios va a salvar a su pueblo, a los humildes, a los pequeñuelos y a los pobres, alejándose de los ricos soberbios, que confían vanamente en su poder. El Salvador será el Hijo que lleva en sus entrañas y Ella no es más que la “esclava del Señor”, que se ha dignado poner sus ojos en su pequeñez.
    La Virgen pasa junto a Isabel cerca de tres meses. Interviene en los próximos preparativos maternales y, cuando se va acercando la hora del nacimiento, se despide, según algunos autores. Más probablemente se queda hasta que pasan las fiestas del nacimiento y circuncisión del niño. Luego se retira, dejando embalsamada con su presencia la casa que ha habitado por tres meses. Una estela de paz, de alegría, de espíritu y de cielo deja en Ain-Karen, que todavía señala el paso virginal de María por aquellas callecitas polvorientas, por aquellas cuestas y desniveles bordeados de viñas, olivos y frutales.

Felicidades a las mujeres que llevan el nombre de Visitación.

Feliz día a todos.
Publicado en Cuenca, 2 de julio de 2021, y 2 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 30 de junio de 2026

Santa Ester o Esther. Festividad del 1 de julio.

   Hoy 1 de julio, entre otras festividades religiosas celebramos la festividad de Santa Ester, con ella quisiera felicitar a una buena amiga de la niñez, que a través de los años hemos mantenido la amistad.

La vida de Santa Ester la encontramos en el A.T., el libro lleva su propio nombre, Ester y contiene una de las más emocionantes escenas de la Historia Sagrada.

El rey Asuero repudio a su mujer Vasti y entonces Ester, la judía, vino a ser su esposa y reina de Persia. Ester siempre confió en Dios y suplico e intercedió por su pueblo cuando el primer ministro Amán concibió la exterminación del pueblo judío, comenzando por Mardoqueo, padre adoptivo de Ester.

Viendo lo que se preparaba en el banquete, Ester informó al rey de su procedencia hebrea y pidió protección para sí y para los suyos contra su perseguidor Amán. El rey concedió lo que Ester le pidió y Amán fue colgado en el mismo patíbulo que había preparado para Mardoqueo. En memoria de este acontecimiento los judíos instituyeron la fiesta de Purim conocida como la Fiesta de las Suertes.

El texto hebraico que  hoy conservamos en la Biblia, sólo contiene diez capítulos, ciertamente es más corto que fue el original, ello es debido a que la Sinagoga Judía omitió ciertos pasajes religiosos, cuando en la fiesta de Purim, se leía este libro al pueblo, tomó carácter mundano. San Jerónimo añadió los últimos capítulos, que contienen los trozos que se encuentran en la versión griega de Teodocio, pero faltan en la forma actual del texto hebreo.

Este libro bíblico tiene un carácter histórico y ha sido reconocido, tanto por la tradición judaica como por la cristiana. Su composición y escritura, se deciden los expertos, por la época de Jerjes I, entre el año 485 al 465 antes de Cristo, pero hay otros que piensan que pudiera haber sido escrito en tiempos de los Macabeos.

Los santos Padres ven en la figura de Ester, que intercedió por su pueblo, la figura de la Santísima Virgen María, auxilium christianorum. Lo que Ester fue para su pueblo por disposición de Dios, lo fue María para el pueblo cristiano.

Publicado en Cuenca, 1 de julio de 2020 y el 1 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides conquenses del 1 de julio. Incendio en la torre de la Catedral de Cuenca.

 El día 1 de julio de 1837 se desató una tormenta con gran aparato eléctrico causando un gran incendio en la torre del Giraldo.


Ateniéndonos lo que nos cuenta Trifón y Soliva podemos afirmar que el día uno de julio Cuenca soportó una gran tormenta, con gran aparato eléctrico, cayendo un rayo en la torre del Giraldo. Dicen que se declaró a las dos de la madrugada y cuantos lo vieron aseguran fue imponente y aterrador ver al natural, bajo un cielo encapotado, aquel volcán de cuyas fuertes llamaradas que salían por todos los calados, parecía quererse librar el Giraldo volteando a impulsos de vientos contrarios. El piso más elevado, el reloj, el segundo y la escalera de ambos que como ésta eran de madera; la matraca y cabeza de las campanas y el telar que sostenía la de las horas, todo ardía, y el temor de su derrumbamiento arruinase los tejados y bóvedas y comunicase a la iglesia el voraz incendio.

Los vecinos se afanaban en apagarlo. 60 cántaros pasaban de mano en mano desde la fuente de la plaza a la entrada de la bóveda de la torre.

Las campañas se desprendieron retirándose los voluntarios que llevaban agua por temor a ser sepultados entre ruinas. Sólo quedó una persona de Cádiz que se desconoce su nombre que con gran arrojo atravesó las llamas y consiguió apagar el fuego de la cabeza de la las campanas. Pronto sobrevino una lluvia torrencial, serían las ocho de la mañana que fue la que terminó de apagar el fuego.

La torre quedó casi desmantelada. El maestro mayor don Rafael Mateo pensó que la reparación de los daños no bajaría de trescientos mil duros.

Después de este terrible incendio se propuso la instalación de ocho o diez pararrayos  en la Catedral para que se asegurara definitivamente de las chispas eléctricas que podrían ocasionar las futuras tormentas.

Publicado en Cuenca, 1 de julio de 2021, y actualiado el 1 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 29 de junio de 2026

Protomártires de la santa Iglesia romana (año 64) festividad del 30 de junio.

   En el verano del año 64 se declaró en la capital del Imperio un enorme incendio, según palabras del Tácito: “el más grave y el más atroz de cuantos han sucedido en Roma”.

“No se sabe hasta ahora si por desgracia o por maldad del príncipe”, Nerón, quien para acallar el rumor popular de que él era el responsable de la desgracia, “dio por culpables de ella y empezó a castigar con exquisitos géneros de tormentos a unos hombres aborrecidos del vulgo por sus excesos, llamados comúnmente cristianos”.

Sigue el historiador de los Anales: “El autor de este nombre fue Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido ajusticiado por orden de Poncio Pilatos, procurador de la Judea; y aunque por entonces se reprimió algún tanto aquella perniciosa superstición, tornaba otra vez a reverdecer, no solamente en Judea, origen de este mal, sino también en Roma”.

“Fueron, pues, detenidos al principio los que profesaban públicamente esta religión, y después, por delaciones de aquellos, una multitud infinita, no tanto por el delito del incendio que se les imputaba, como por hallarse convictos de aborrecimiento al género humano. Se añadió a la justicia que se hizo de éstos la burla y escarnio con que se les daba la muerte”.

“A unos vestían de pellejos de fieras, para que de esta manera los despedazasen los perros; a otros ponían en cruces; a otros echaban sobre grandes apiladas de leña a los que pegaban fuego para que ardiendo con ellos sirviesen de farolas en las tinieblas de la noche”.

Por vez primera se persigue y se aniquila a esos hombres “aborrecidos del vulgo por sus excesos”, esos exagerados del amor de Dios.

Publicado en Cuenca, 30 de junio de 2020 y el 30 de junio de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


sábado, 27 de junio de 2026

Plenilunio de junio, Luna de la Rosa o de la Fresa.

 El día 29 de junio de 2026, se dará el Plenilunio a partir de la 23:56 horas, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN).

En este mes de junio seremos testigos de la séptima luna llena que nos depara el año 2026. En esta oportunidad, la Luna hará su brillante aparición en el cielo y su cara visible se dejará ver iluminada casi en su totalidad para el asombro de cientos de miles de personas en el planeta.

Plenilunio de junio. 2024

El Plenilunio de junio recibe el nombre de Luna llena de la Fresa, el nombre coincide con la mayoría de las tribus debido a la recogida de la fresa. En Europa se le dio el nombre de “La Luna de la Rosa”.

PLeniunio de junio. 2024.

Del libro “SELENE. Mitología de la Luna llena en la Hoz del Huécar, os traigo la poesía que en su día compuse para este mes:

Al caer el día.

Te yergues como diosa de la noche

Trasportando los corazones

Como quimeras de la imaginación.

Arropando con tu velo luminoso

Cada rincón de la Hoz.

José María Rodríguez González. 2010.

Cuenca, 28 de junio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

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Fondo documental:

SELENE. Mitología de la luna llena en la hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez. Cuenca. Autor: José María Rodríguez González.

San Ireneo (130-202). Festividad del 28 de junio.

     San Ireneo procedía de Asia Menor y en Esmirna fue discípulo de san Policarpo, cuyas enseñanzas dice: “atesoro no en el papel, sino en mi corazón, porque lo que se aprende en la niñez forma parte de nuestra alma”. De su maestro, que había conocido a san Juan Evangelista, recibe una doble lección apostólica, la de la fidelidad y la manera de ser fiel siendo bueno.

San Ireneo de Lyon.

San Ireneo pasó por Roma y más tarde fue enviado a Lyon,  el gran centro comercial y político de las Galias, donde la persecución se ensañaba con la joven iglesia, y en el 177 lleva al Papa una carta de los cristianos lioneses encarcelados, lo cual posiblemente le salvó de la hecatombe en la que iba a perecer el obispo san Potico.

A su regreso a Lyon será su sucesor, haciendo renacer de sus cenizas las comunidades de las Galias, sin dejar de vigilar el depósito de la fe, como cuando escribe contra los herejes gnósticos, “deshaciendo sus tinieblas y errores”, lo cual le convierte, según el parecer de los autores antiguos, en el primer teólogo de la Iglesia.

Es dudosa la tradición que le supone mártir, pero sí está atestiguada la delicadeza y el tacto de sus afanes por la unidad y el bien de las almas: media con el papa Víctor, que se disponía a excomulgar a los orientales por celebrar la Pascua en la misma fecha que los judíos, y recomienda someterse a la costumbre romana, pero usando procedimientos de persuasión y concordia. El pontífice atendió su ruego, y el obispo lionés resolvió así una cuestión de disciplina sin olvidar los principios pero dando prioridad a la solicitud fraterna por todos.

Publicado en Cuenca, 28 de junio de 2021, y el 28 de junio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

viernes, 26 de junio de 2026

La medalla milagrosa, día 27 de noviembre.

Dicen que no hay corazón cristiano que no ostente esta bendita y salvadora enseña, por lo que me ha dado por buscar tal digna medalla, que me sonaba que tenía una, posiblemente perteneció a mi madre o a mi abuela. El asunto es que después de rebuscar entre mis cosas. ¡Eureka! La encontré. Está un poco deteriorada pero es posible su reparación, así que con las herramientas adecuadas lo he arreglado y listo para ser expuesta.


Por decreto del Sumo Pontífice León XIII, fechado el 23 de julio de 1894, se establece en honra de la Medalla Milagrosa una fiesta particular a semejanza de las que existían ya en honor del Santo Rosario y del Escapulario. Si se quedan conmigo y me acompañan les cuento la historia.


Corría el año de 1830. En el noviciado de las Hermanas de San Vicente de Paúl de París, profesaba en él la joven Catalina Labouré. Allí transcurrían los días de la piadosa novicia sin llamar la atención siendo humilde y dócil. Descansaba una noche al igual que sus compañeras en un vasto dormitorio, cuando oyó una suave voz que insistentemente le decía al oído: “Levántate”.

Ante la insistente voz despertó, corrió la cortina por el lado donde oía la voz y vio a un niño de unos cuatro o cinco años con rubios cabellos y todo su cuerpo desprendía rayos luminosos alumbrando la estancia: “Ven, -le dice la voz , ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera”, “Pero me van a oír” –pensaba Catalina. Y lo verán…” “Nada temas –repuso el niño contestando al pensamiento de Catalina- son las once y media y todos duermen, yo te acompañaré”. Al oír estas palabras y no pudiendo resistir a la invitación del cariñoso guía, se vistió a toda prisa y acompañada por el niño que irradiaba claridad por sus destellos de luz por donde pasaba fueron a la capilla.

Subió de punto su admiración al ver abrirse la puerta en cuanto la hubo tocado el niño y al ver que toda la capilla estaba iluminada, “lo cual –añade ella- me recordó la Misa del Gallo de Navidad”. Acompañada del niño hasta la barandilla del comulgatorio donde la dejó arrodillada. Tras breves instantes exclamó el niño: “Mira a la Santísima Virgen”; una señora de sin igual belleza se presentaba ante su vista cubierta de blanco con velo azul. Siguiendo los impulsos de su corazón, se arrojó a los pies de María Santísima. Tras breves indicaciones la Virgen le agregó: “Hija mía voy a encargarte una misión; muchas penas tendrás que sufrir en ella, pero gustosa las sobrellevarás pensando que van dirigidas a la mayor gloria de Dios; muchas contradicciones te sobrevendrán, pero la gracia te ayudará; nada temas, refiere todo lo que te suceda con sencillez y confianza a tu director espiritual”. Cuando se le pregunto a Catalina no acertó a decir el tiempo que permaneció con la Virgen. Cuando desapareció la visión se levantó, sor Catalina y vio nuevamente al niño en el sitio en que le había dejado al acercarse ella a la Virgen. Diciéndole ¡Ya se fue! Y la volvió acompañar al dormitorio. Se cree que este niño era el ángel de la guarda que Catalina tenía designado. Oyó dar las dos de la madrugada en la cama pero esa noche ya ni pudo dormir más.


Este relato es una parte de la misión de sor Catalina. Es su director espiritual el señor Aladel quien nos cuenta lo ocurrido el 27 de noviembre de 1830. Esto es lo que en el proceso verbal de información de fecha de 16 de febrero de 1836 fue recogido en acta:

“A las cinco y media de la tarde, hora en que las Hermanas acostumbraban a tener sus rezos en la capilla donde se aparecido la Virgen a la joven como en un marco ovalado; estaba de pie sobre el globo terráqueo del que no se veía más que la mitad; vestía ropaje blanco con manto azul plateado, parecía tener diamantes en las manos de las que caían haces de rayos luminosos a la tierra, y con mayor abundancia caían haces de un punto de la misma. Creyó oír una voz que decía: Estos rayos son el símbolo de la gracia que María obtiene para los hombres y el punto sobre el cual caen más abundantes es Francia. Se podía leer alrededor del cuadro estas palabras escritas con caracteres de oro: ¡Oh María! Sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a Vos. Esta oración estampada en semicírculo, comenzaba a la altura de la mano derecha, y pasando por encima de la cabeza de la Virgen venía a terminar a la altura de la mano izquierda. Habiéndose vuelto el cuadro, vio en el reverso del mismo la letra “M” rematada de una cruz con un trazo transversal en medio; y por debajo del monograma de María, los Corazones de Jesús y de María, rodeado el primero de una corona de espinas y atravesado el otro por una espada. Luego le pareció oír estas palabras: Hay que hacer acuñar una medalla según este modelo: Las personas que la lleven indulgenciada y recen con piedad esta oración gozarán de una protección especial de la Madre de Dios, y en este preciso instante acabó la visión.


Catalina Labouré, murió en París, en olor de santidad el 31 de diciembre de 1876 y fue beatificada por el Papa Pío XI en 1933.
El Arzobispo de París declaró varias veces que él mismo había ofrecido esta medalla a muchos enfermos de todos clase y condición y habían sanado. No tardó en proclamarse en una alocución del 15 de diciembre de 1836, con ocasión de la consagración de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Loreto de París, la necesidad de darla a conocer en todo el mundo católico, extendiéndose su devoción rápidamente por España, Suiza, Italia, Bélgica, Inglaterra, América, en Oriente y hasta en China.
Muchos son los milagros y conversiones que hubo a través de la Medalla Milagrosa y se haría muy largo el contar cada uno de ellos lo que si diré que todos ellos fueron estudiados y comprobados y que el 5 de junio de 1842 el eminentísimo cardenal Patrizzi proclamó que quedaba plenamente probado el verdadero e insigne milagro obrado por Dios.

Cuenca, 27 de noviembre de 2018 y el 27 de noviembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 25 de junio de 2026

El amor de mi vida

XLIII Aniversario de nuestra boda

Dicen que la vida se vive una sola vez, yo la vivo cada mañana al levantarme y comenzar otro día más contigo.

26 de junio de 1983.
José María Rodríguez González
María de los Ángeles Clemente Sánchez
Así es, eres simple y llanamente, María de los Ángeles. el amor de mi vida, desde que te descubrí en la capilla del Espíritu Santo, el día de Pentecostés. Cada día que pasa pienso en lo importante que has sido en mi vida. Son ya 43 años los que llevamos juntos, desde ese 26 de junio de 1983 cuando nos casamos a los pies de la Virgen de las Angustias. Me hace tremendamente feliz el saber que quiero pasar el resto de mi vida contigo, a tu lado y disfrutar juntos de la vida.






Eres la persona perfecta, la que necesitaba, la que siempre soñé. No me ha costado escatimar en amor y en situaciones románticas contigo porque todas y cada una de ellas son experiencias geniales que han merecido la pena. Gracias por esos dos maravillosos hijos que tenemos y por la maravillosa familia que hemos formado gracias a ti.

Sabía que habría días que te extrañaría, como mis años en Albacete, pero sabía también que siempre podríamos recuperar el tiempo y que tú harías de cada momento algo inolvidable, por tu forma de ser conmigo, por tu carácter y porque me haces derretirme de amor. Te quiero y eres lo más hermosos que me ha pasado en mi vida.
Mi amor por ti no para de crecer, cada día descubro en ti nuevas cosas que me vuelven a enamorar una y otra vez. Angelines gracias por escuchar mis pensamientos, por comprender mis sueños, por convivir con mis defectos y por quererme durante estos años. Sin duda el casarme contigo es lo mejor que he hecho en mi vida. Le pido a Dios que nos permita disfrutar de nuestro amor muchos años más.

Ese día en que mis ojos se fijaron en ti, me di cuenta que estábamos destinados a unir nuestras vidas y si te digo te quiero no es por costumbre, es porque tu presencia es la mejor que me ha ocurrido en mi vida.

Gracias por quererme como soy, te agradezco todos estos años a mi lado. Feliz aniversario, mi ángel.


José María Rodríguez González

Santos Juan y Pablo. Festividad del 26 de junio.

     Tengo que comenzar diciendo que todos los documentos históricos y arqueológicos estudiados hasta la fecha, nos encaminan a demostrar que tanto Juan como Pablo florecieron a mediados del siglo IV, desde el reinado de Constantino Magno hasta el Juliano el Apóstata, quien les hizo matar y ordenó que les sepultaran en su misma casa del monte Clelio, donde hoy se levanta la iglesia de san Juan y san Pedro, junto al Clivus Scauri, la calle más antigua de Roma.
Su nacimiento se podría fijar en la primera o segunda decena del siglo IV, por el tiempo en que Constantino concede la paz a la Iglesia, en el año 313. 
En la inscripción de san Dámaso se dice que eran hermanos y de familia ilustre. Parece cierto que militaron en las legiones de Constantino, en cuyo tiempo recibieron el bautizo y, por su valeroso comportamiento, fueron nombrados oficiales de la guardia noble de palacio. Aquí trabaron amistad íntima con  Joviniano, capitán de las guardias imperiales y sucesor de Juliano en el imperio.
Todo esto nos hace sospechar que Juan y Pablo pasaron una gran parte de su vida en Oriente y probablemente permanecieron en Constantinopla hasta que muertos los hijos de Constantino, hasta que subió al trono Juliano, el Apóstata. Entonces nuestros santos renunciaron de sus cargos militares y se retiraron a su ciudad natal de Roma, donde poseían una casa sobre el monte Celio. Allí se dedicaron a la práctica intensa de la virtud cristiana, en oración y obras de caridad.
Juliano tuvo empeño en que volvieran a sus cargos y les mandó aviso por Terencio, capitán de cohorte. Nuestros santos se excusaron, y Juliano, irritado por el desprecio, mandó que fuesen decapitados secretamente en su propia casa, aunque se debía correr la voz de que habían sido desterrados como enemigos del Imperio.
La cronología no se puede tomar al pie de la letra pues la historia queda incompleta al no haber acta que certifique el martirio en su propia casa y como la muerte fue secreta la sepultura también, parece que fueron sepultados dentro del mismo recinto urbano, a diferencia de los otros mártires que eran siempre guardados fuera de los muros, todo ello en contra de la costumbre universal lo que hace difícil su veracidad.
San León Magno levantó en su honor una basílica y un monasterio en el Vaticano. La casa donde fueron martirizados se convirtió muy pronto en un santuario por obra del senador Bizante y su hijo san Panmaquio amigo de san Jerónimo.
En los subterráneos de la actual iglesia se descubrieron en 1887 las ruinas de la primitiva casa de los mártires, que costaba, cosa rara entones de dos plantas. En ella se ven hoy día tres grupos de edificios: uno con carácter de palacio y ornamentación pagana de pájaros, pavos reales y geniecillos con coronas de flores; otro cristiano, con los símbolos del pez y de la paloma, el vaso de leche y las ovejas, tan frecuentes en las catacumbas. En un fresco se ven también los santos Juan y Pablo con ángeles y la tienda, símbolo del paraíso. Cerca se hallan Crispo, Crispiniano y Benita con los ojos vendados, en espera de la decapitación. El tercer departamento es un oratorio.
La inscripción de san Dámaso se conserva sólo en parte y dice así: “Pablo y Juan de ilustre prosapia… dieron juntos la vida unidos por el casto vínculo de la fe. Fueron vasallos fieles del Rey de la eterna mansión. Los dos hermanos tuvieron la misma casa y la misma fe; ahora en el cielo ciñen la misma corona inmortal. Sabed que Dámaso tejió el panegírico de los dos hermanos para que el pueblo cristiano aprenda a celebrar los nuevos Patronos”.
La historia centenaria de la Casa Celimontana de los dos hermanos Juan y Pablo nos muestra que la santidad de la Iglesia no es un simple recuerdo histórico de ilustres antepasados, sino agua límpida que constantemente corre y fertiliza el suelo del pueblo cristiano.

Publicado en Cuenca, 26 de junio de 2020 y el 26 de junio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

La casa de los santos Juan y Pablo en Roma.


miércoles, 24 de junio de 2026

Festividad del 25 de junio.

    La ciudad piamontesa de Vercelli, entre Turín y Milán, debió de ser su cuna, hacia los catorce años inició una vida errante y se sabe que peregrinó hasta Santiago de Compostela descalzo y cargado de cadenas.

Posteriormente se hizo eremita en Monte Virgiliano, hoy Monte Vergine, en Nápoles, y cuando  su alrededor se multiplicaron los discípulos fundó allí una comunidad de monjes que llevaban hábito blanco, se regían por la regla de san Benito y daban especial importancia al trabajo manual.

Dependiendo de Monte Vergine hubo otros monasterios semejantes, pero Guillermo era hombre de soledad y continuó sus andanzas penitentes y piadosas por el sur de Italia hasta su muerte.

La anécdota más conocida que se cuente de él es la tentación carnal que provocaron unos cortesano de Palermo mandándole una dama de escasa virtud que se dijo enamorada del santo y dispuesta a compartir con él su lecho aquella noche.

Según la tradición, san Guillermo hizo encender en el patio una enorme hoguera y se tendió entre las llamas invitando a la mujer a que se acostase a su lado tan como había prometido. Al ver que el fuego no le hacía ningún daño, la pecadora cayó de rodillas, se convirtió y más tarde quiso ser monja.

En el comienzo de los calores del estío, evocar la memoria de este incombustible habitante del fuego invita a ver en él su naturaleza ígnea, como instalado en el corazón de la infinita hoguera del amor de Dios, haciéndose insensible a cualquier otra llama, material o metafórica, que debía de ser como una candela comparada con el sol.

Murió en Goleto. No dejó ninguna constancia escrita, pero el tercer abad general de sus comunidades, Roberto, redactó un código de reglamento y puso a la orden bajo la regla de los benedictinos. El único, de entre los muchos monasterios que fundó san Guillermo, que existe todavía en el Monte Vergine. En la actualidad, pertenece a la comunidad benedictina de Subiaco y, en su iglesia se conserva una pintura de Nuestra Señora de Constantinopla que es muy venerada.

Publicado en Cuenca, 25 de junio de 2020. Actualizado el 25 de junio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


martes, 23 de junio de 2026

Con el solsticio de verano celebramos la festividad de San Juan el Bautista (Siglo I). 24 de junio.

  A diferencia de los demás santos, la fiesta de san Juan se celebra no el día de su muerte sino el de su nacimiento, y se acompaña en muchos lugares con un alegre ritual de fogatas que conmemorar también el solsticio de verano.

Este es el santo de fuego, de severa figura, que viste ropas tejidas con pelos de camello y se alimenta de langostas y miel silvestre.
San Juan Bautista

Era hijo de Zacarías, un sacerdote del Templo, y de Isabel, pariente de la Virgen María, y aun antes de nacer, en el episodio de la Visitación, fue el primero en saludar gozosamente al Mesías; Juan siempre va por delante, siempre es el primero tanto en manifestarse como en desaparecer.

Quizá perteneció a la comunidad de Qumran, cuyos documentos se descubrieron no hace muchos años, y luego se hizo predicador itinerante y solitario. Jesús, que se hace bautizar por él, le dedica un inmenso elogio: “No hay entre los nacidos de mujer profeta más grande que Juan”.

Juan va a terminar su vida siendo decapitado como venganza de la verdad que no puede callar “la voz que clama en el desierto”; la literatura ha fantaseado mucho sobre esta escena tan teatral –el rey cobarde, su concubina, la bailarina joven, un verdugo- en la que se anudan tantas pasiones para que él enmudezca. Así queda reflejado en la iconografía marginalista de los arcos góticos de la Catedral de Cuenca.

La Redención estaba en puertas, y Juan, que sólo debía allanar los caminos, voceando la presencia y la excelencia del que estaba a punto de manifestarse, desaparece una vez cumplida su misión.

En los umbrales del cristianismo, es el arquetipo de todos los santos, los que se niegan a sí mismo para parecerse a un inimitable modelo, que son algo en la medida en que representan a Cristo.

Publicado en Cuenca, 24 de junio de 2020 y 24 de junio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




San Juan, nadie más grande entre los nacidos de mujer. Festividad del 24 de junio.

San Juan, figura emblemática en Cuenca
    Ayer leyendo en el calendario litúrgico la festividad de "La Visitación de María a su prima Santa Isabel" comprendí algo singular, que hasta este momento no había llegado a entender, ¿Cómo la festividad de los santos son celebradas en su muerte, es decir, el tránsito de este mundo al Cielo y en cambio la festividad de San Juan Bautista se celebra su nacimiento, el 24 de junio? San Agustín lo justifica diciendo que San Juan Bautista fue santificado en el vientre de Santa Isabel. María fue a visitar a su Prima después de la Anunciación y cuando Isabel estaba en su sexto mes de embarazo.

    La festividad de San Juan Bautista, al estar próxima al solsticio de verano asumió los ritos y tradiciones cuyo origen son anterior al cristianismo.

    Haciendo uso del Evangelio de San Lucas vemos que Zacarías había perdido la voz por dudar de su mujer de que estuviese embarazada.  Cuando nació San Juan recuperó el habla según se lo había predicho el arcángel San Gabriel.
Cuenta la tradición religiosa que la noche en que nació San Juan, Zacarías su padre, encendió hogueras para anunciar a parientes y vecinos la noticia de su nacimiento. Cuando le preguntaron cuál sería su nombre, él escribió en una tablilla: “Juan es un nombre” y fue en ese momento cuando recuperó el habla. Al cristianizarse la sociedad, la celebración pagana del solsticio, pasó a celebrarse la noche del 23 al 24 de junio, convirtiéndose en una noche santa y sagrada, asumiendo la magia que despertaba en la gente ese día tan señalado en el calendario pagano.

 Son muchas las referencias que hay sobre San Juan en la Catedral de Cuenca, de su niñez apenas hay datos históricos. Posiblemente quedó huérfano a temprana edad al ser sus padres ya muy mayores cuando lo tuvieron. Se habla que pasó su juventud en el desierto en contacto con la naturaleza, donde se impregnó del espíritu de Dios a través de la penitencia y la oración. Vestía sólo una piel de camello y se alimentaba frutas y miel silvestres, de raíces e insectos, como lagartos.

Sobre los 30 años inicia en la ribera del Jordán a predicar y bautizar a la gente como preparación a la venida del Mesías. Juan no conocía a Jesús, bajo sueños había recibido el aviso de que “aquel sobre quien viera que se posaba el Espíritu Santo en forma de paloma sería el enviado”.

Encontró la muerte por hacer pública la situación amorosa del rey Herodes con su cuñada Herodías, mujer de su hermano. Pasaje que explica la iconografía marginalista de los arcos góticos de la Catedral de Cuenca.

San Juan Bautista fue enterrado junto con Eliseo y Abdía y se veneró sus restos en la ciudad de Samaría hasta el siglo IV. Posteriormente Juliano “El Apóstata”, emperador de los romanos, renegó públicamente de la religión cristina de ahí el apodo, en el año 361. Él fue quien mando diseminar los restos de San Juan Bautista.

La Venerable Hermandad de San Juan Bautista de Cuenca fue constituida en el año 1934, siendo Obispo Don Inocencio Laplana y Laguna y comenzó a desfilar por las calles de Cuenca ese mismo Miércoles Santo de 1934. La talla era del escultor Luis Salvador Carmona, realizada en el siglo XVIII, recibiendo culto en la desaparecida iglesia de San Juan y de esta fue trasladada a la Iglesia de Santo Domingo en el año 1877. Nuevamente tiene que ser trasladada su ubicación y en este caso viene a la Iglesia del Salvador en el año 1912  que no volvería a procesionar hasta el año de 1942, después de la Guerra Civil. En el año de 1954 viene desfilando el Martes Santo. La talla es de Marco Pérez y el 24 de juniode 2016 se celebró el 75 aniversario de la entrega de la imagen a la Hermandad.

Publicado en Cuenca 24 de junio de 2016, 24 de junio de 2026.


Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico. 

lunes, 22 de junio de 2026

José Cafasso (1811-1860). Festividad del día 23 de junio.

Fue conocido por el apodo "Padre de las horcas".
   El santoral de hoy me ofrecía la posibilidad de varios santos y he elegido a José Cafasso porque el Papa Benedicto XVI lo calificó de “Gran maestro y formador de sacerdotes” y apoyó a San Juan Bosco, de quien aprendió sus tácticas pedagógicas para llevar a los muchachos a Cristo.
José Cafasso.

Fue ordenado a los 22 años, enseguida se reveló como un extraordinario profesor de teología moral, dedicándose  a la formación del clero joven; en Turín se le consideraba como una persona de criterio más seguro que había en el norte de Italia, y seglares, clérigos e incluso obispos iban a consultar con él cuestiones dudosas.

Como hizo notar Pío XI con motivo de su beatificación, fue quien se opuso con mayor rigor intelectual al jansenismo y al regalismo, defendiendo la doctrina y la independencia de la Iglesia en años muy turbulentos.

Evangélicamente fructuoso lo fue también en todos los ámbitos en los que intervino; con los seminaristas y sacerdotes, con discípulos como Don Bosco, a quien ayudó en su vida espiritual y en su fundación, con simples fieles de la ciudad, a los que dedicaba largas horas de confesonario.

Se le recuerda sobre todo por una especialidad que debe de ser una de las más ingratas tareas sacerdotales, atender a los condenados a muerte antes de su ajusticiamiento, por lo cual se le conocía por el apodo de “padre de las horcas”.

En sus últimos días dijo en un sermón que le parecía hermoso morir en sábado, día de María, para ser llevado por Ella al cielo. Se cumplió su sueño. Falleció el sábado 23 de junio de 1860.

Fue beatificado por Pio XI el 3 de mayo de 1925, y canonizado por Pío XII el 22 de junio de 1947.

Publicado en Cuenca, 23 de junio de 2020, actualizado el 23 de junio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

domingo, 21 de junio de 2026

San Paulino. Festividad del 22 de junio.

   San Paulino nació en Burdeos el año 353 de una familia romana muy noble y rica. Fue discípulo de Ausonio, retórico y poeta, que le enseñó las letras y el arte de la versificación. También estudió la jurisprudencia, que ningún romano de alta alcurnia podía ignorar.

Paulino conoce ya el cristianismo, pero él no se ha bautizado aún, porque si vida está más orientada hacia el mundo, a la gloria de las letras y de la política. A los 20 años es heredero de una fortuna casi regia. Se traslada a Roma, donde entra en el Senado, brilla por su elocuencia y su fastuosidad. El año 378 es nombrado cónsul, el sueño dorado de todos los patricios romanos.

Cuando, al dejar las fasces, recibió el gobierno de la Campania, Paulino sintió los primeros toques de la vanidad humana. Como gobernador no residió en Capua, capital de la provincia, son en Nola, pequeña ciudad de su patrimonio. Aquí empezó a sentirse cristiano, sin serlo todavía.

Justo al sepulcro del mártir san Félix, que allí se veneraba, sintió que su alma “se volví hacia la fe, que una luz nueva abría su corazón al amor de Cristo”.

Fue acusado de haber dado muerte a su hermano y pudo defenderse y salvar su inocencia, por la intercesión del glorioso san Félix, como él siempre pensó. Por esto, al acabar su gobierno, hizo ofrenda al Santo mártir de su barba primera, como Nerón había consagrado la suya a Júpiter Capitolino. Era el principio de su conversión.

Aunque el mundo había empezado a margarle, todavía tenía mucho que gozar y no pensaba en el bautismo. Decidió volver a su ciudad de Burdeos, y al pasar por España, encontró una joven de gran familia y rara virtud llamada Terasia, con quien se casó.

·Extranjero llegué, guiado por Ti, al país de los iberos; allí tomé una esposa, según las leyes humanas; ganaste dos vidas al mismo tiempo”. Su mujer debió influir mucho en él. Muy pronto recibió el bautismo, en el año 390, en la tranquilidad de Burdeos. Vivían como cristianos modelos pero distaban mucho aún de la suprema inmolación a Dios.

Por este tiempo conoció a san Martín de Tours y trabó una correspondencia muy íntima y frecuente con san Ambrosio de Milán, que consideró como su padre espiritual.

No sabemos si fue la mujer la que influyó en el traslado a España. Fijaron su residencia en las cercanías de Zaragoza. Dios los bendijo con un niño, que  perdieron pronto. “Largo tiempo lo habían deseado, pero se apresuró a marchar a las moradas celestiales. En otro tiempo yo fui pecador; tal vez esta pequeña gota de mi sangre sea mi luz”.

Dios iba preparando el alma de los dos esposos para el sacrificio y la entrega total. Pensaban ya en consagrarse a Dios como religiosos y vivían como dos hermanos. San Jerónimo, a quien habían consultado, les escribe: “No dudéis un momento, romped el cable que sujeta la barca a la orilla, no perdáis tiempo en desatarle”.

Paulino empezó a practicar el consejo del Evangelio, vendiendo todo lo que tenía y dándolo a los pobres: “Aunque poseyese el mundo entero, ¿valdría todo ello algo comparado con el Señor Jesús?”

En el año 392 fue ordenado sacerdote. Dos años más tarde tomaba el camino de Italia juntamente con su mujer. En Roma el pueblo vio en hábito de monje al que años antes había admirado como cónsul.

Roma era camino para el retiro y soledad de Nola, donde Paulino tenía su corazón, desde que aquí por primera vez sintió los toques de la gracia. Vivía como un monje desde el año 395, cuando el 409 fue elegido obispo de Nola. A su muerte, en el año 431, escribía uno de los contemporáneos: “Hemos presenciado la muerte de un justo; la hemos presenciado con lagrimas y sollozos, y al mismo tiempo con alegría; hemos visto a los hombres lamentándose por la pérdida del más bondadoso de todos los sacerdotes; y hemos oído a los judíos, a los paganos, que decían entre sollozos; también nosotros hemos perdido un padre; también nosotros hemos perdido un protector”.

Publicado en Cuenca, 22 de junio de 2020. Actualizado el 22 de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




sábado, 20 de junio de 2026

San Luis Gonzaga (1568-1591). Festividad del 21 de junio.

    Le tocó luchar contra la pandemia de Roma de 1591, de la que se contagió.

Primogénito de una familia nobilísima, su padre era príncipe y marqués de Castiglione, su madre dama de honor de la reina Isabel de España, desde su niñez está destinado a lo más alto, se le adiestra para mandar y ser un gran capitán, sin olvidar el lujo y el saber –exaltante lecturas de Plutarco y Séneca- que convienen a un noble de esta Italia guerrera, fastuosa y humanista.

Pero cuando se le lleva de corte en corte, incluso a la de Felipe II de Madrid, el joven Gonzaga se descubre a sí mismo ajeno a aquellos entusiasmos mundanos: entre las galas finales del Renacimiento es una figura delicada y espiritual, exigente consigo mismo, que muy pronto hace voto de castidad y a los dieciséis años quiere ser misionero.

Más de cuatro años estuvo luchando con su padre por entrar en la Compañía de Jesús. Al fin venciendo la dura oposición paterna, en Roma es modelo de novicios jesuitas, a la edad de 16 años, renunciando al mundo que tenía a sus pies por su cuna, frágil y obstinado asombra con sus santidad a todos los que le conocen y después de un heroico comportamiento durante una epidemia de peste de 1591, muere muy joven, como el polaco Estanislao de Kotchka y el brabanzón Juan Berchmans, los otros dos donceles de la Compañía.

El 21 de julio de 1604, la madre podía venerar como Beato a su primogénito. Dejó una corona y Dios le dio la de los Santos. La Beatificación la realizó el Papa Paulo V y la canonización el 13 de diciembre de 1726 por Benedicto XIII, quien lo declaró patrón de la juventud, título confirmado por Pío XI el 13 de junio de 1926. Su fiesta la celebramos hoy, 21 de junio.

Este santo nos trae al presente, a la pandemia que hoy estamos soportando. San Luis Gonzaga se lo llevó la pandemia de 1591 que hizo estragos en Roma, causando miles de muertos entre ellos loa papas: Sixto V, Urbano VII y Gregorio XIV. San Luis atendió con heroísmo a los apestados en S. Giocomo degli Incurabili, en San Juan de Letrán, en Santa María de la Concepción, y en el hospital improvisado junto a la Iglesia de Gesú, donde contrajo la enfermedad. De esta forma, contagiado moría a los 23 años. Que él desde el Cielo ruegue por nosotros y nos ayude a salir de esta pandemia que como aquella no dura cuatro días sino más que meses o años.

Publicado en Cuenca, 21 de junio de 2020. Actualizado el 21 de junio de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

viernes, 19 de junio de 2026

San Silverio, Papa y mártir. Festividad del 20 de junio.

Sufrió exilio por una acusación injusta.   

 Fue san Silverio hijo de san Hormisda, quien, habiendo enviudado, recibió después las sagradas órdenes y llegó a la cumbre del supremo Pontífice. San Silverio sucedió a su padre, después de otros seis Pontificados.

Era el año 536, cuando en Italia dominaba todavía Teodato, rey de los godos, que se opuso a que subiese a la Silla de San Pedro el diácono Virgilio protegido por la emperatriz Teodora, mujer de Justiniano. El clero romano ratificó en segunda y unánime votación la elección de san Silverio. Desde entonces el nuevo Papa fue objeto de las iras de la emperatriz y de su cómplice Virgilio.

Belisario, general de los ejércitos de Justiniano, se apoderó de Roma. Teodora quiso mandar en el Papa, el cual, consciente de su autoridad, no se podía doblegar a los caprichos de una mujer corrompida de la herejía monofisita.

El Concilio de Calcedonia era intangible, debía ser acatado plenamente; todos los obispos indignos que habían sido justamente depuestos no podían volver a sus sedes.

Esta actitud enérgica concitó más las iras de la emperatriz. Silverio tenía que renunciar al Papado o ser desterrado de Roma.

Se fingió una carta suya al rey de los godos contra los bizantinos, y esto bastó para que Belisario, en nombre de su señora, depusiera a san Silverio.

Lo hizo llamar a su residencia del Pincio o dejar todo su acompañamiento fuera, le prohibió la defensa, le quitó sus vestiduras pontificales y en su lugar le hizo poner una cogulla de monje, declarándole depuesto. Desde aquel día no se supo más dónde estaba el Papa. Luego corrió el rumor de que había sido llevado a Patara, en Licia.

El emperador Justiniano estaba ajeno a estas intrigas e intromisiones de su mujer. Cuando conoció el destierro del Papa, lo restituyó a Italia, con orden de que residiera fuera de Roma; mandó que se probara la verdad de la correspondencia con el rey de los godos. Más, si era enteramente inocente, debía ser repuesto en su sede primada.

Volvió efectivamente san Silverio a Italia, pero la emperatriz y su competidor Vigilio lograron que no entrara en Roma. Crecieron las calumnias y los atropellos. El Papa fue recluido a una isla de las costas italianas y allí murió de hambre y malos tratos. Su competidor Vigilio logró por fin el anhelado Pontificado.

San Silverio fue enterrado en la misma isla Palmeria, donde había muerto. Dios cuidó de la honra de su siervo; su sepulcro se hizo célebre por los milagros, como atestigua el mismo Libro Pontifical.

La Iglesia romana lo veneró en seguida, no solamente como Santo, sino también como mártir, pues muerto en defensa de la justicia y de la fe, agotado por los malos tratos de sus enemigos.

La oración de su Misa reza así: “Atended, Dios omnipotente, a nuestra flaqueza, y pues nos oprime el peso de nuestros pecados, aliviadnos de él por la intercesión del bienaventurado mártir y Pontífice Silverio”.

Publicado en Cuenca, 20 de junio de 2020 y el 20 de junio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




La noche mágica de San Juan. El fuego del amor y la purificación. 21 de junio

La noche de San Juan
    Ya se comienza hablar del Solsticio de verano, 21 de junio, y unos días después celebramos el nacimiento de San Juan.
    La noche de San Juan es, en realidad, la cristianización de la festividad pagana del Solsticio de verano, aunque en realidad no coinciden las fechas, pues el Solsticio es el 21 de junio y el nacimiento de San Juan es el 24 de junio.

    San Juan era hijo de Zacarías, un sacerdote del Templo, y de Isabel, pariente de la Virgen María. De todos es conocido el episodio de la Visitación, cuando María va a ver a su prima, siendo el primero en saludar gozosamente al Mesías desde el vientre de Isabel.

    Dice los libros sagrados que en el año 5198 de la creación de mundo, seis meses antes de la encarnación del Verbo, hacia el fin del reinado de Herodes Ascalonita en Idumea, el último que ocupó el trono de los reyes de Judá, fue servido el Señor de dar al mundo aquel ángel, de quien dice el profeta Malaquías que había prometido Dios enviar delante de Jesucristo para prepararle el camino.
    La iglesia no suele celebrar el nacimiento de los Santos, sino su muerte, que es el nacimiento para la Vida Eterna. Con San Juan Bautista hace una excepción y dedica el día de hoy para celebrar su nacimiento y luego, el 29 de agosto, su muerte y martirio.

    Dicen los textos sagrados y la tradición lo confirma, que cuando Zacarías fue anunciado por el ángel, que iba a ser padre mandó encender una hoguera para anunciar a los cuatros vientos el nacimiento de su hijo Juan.
    En nuestros días la tradición de las hogueras se ha mantenido y en parte se ha vuelto a paganizar, pues la noche de las hogueras se vuelve a asociar al inicio del verano, mezclando el fin de curso académico y el regreso de las gentes a las calles con el buen tiempo, quedando únicamente el nombre de Noche de San Juan.

    En nuestros días la celebración se reparte entre la noche del 23 al 24 de junio en localidades como: A Coruña y Barcelona, mientras que en Alicante las fiesta se celebra la noche del 24 al 25. Indiferentemente de la fecha que se elija la festividad va ligada al Solsticio de Verano y a la tradición cristiana del nacimiento de San Juan. En todas se realizan hogueras en las calles y playas asociando el fuego a la purificación y en ellas y en las mentes de los asistentes aparece la magia de una noche especial, donde se celebra el triunfo de la luz sobre la oscuridad, donde se deja atrás lo viejo para iniciar desde el rito de fuego un nuevo amanecer y una nueva ilusión de vivir.
Feliz día de San Juan.

Publicado en Cuenca, 22 de junio de 2019, y 24 de junio de 2026.
Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.