sábado, 15 de febrero de 2014

La falta de cuidado de nuestros monumentos


El arte del des-arte.


Obra de Luis Marco Pérez
Hoy segundo sábado del mes de febrero, día gris y lluvioso, cámara en bandolera he salido de casa para hacer unas fotos. Mis pensamientos y pasos me han llevado al parque de San Julián, anteriormente llamado de Canalejas. El busto de D. Lucas Aguirre me ha traído al recuerdo lejanos momentos de mi niñez. Como alumno de las Escuelas Aguirre, el día 20 de marzo, aniversario de su fallecimiento, los maestros nos llevaban al parque para depositar flores, simbolizando el cariño y el agradecimiento a la obra del insigne filántropo. Cual ha sido mi sorpresa el ver la estatua manchada de pintura. Esto me ha traido a la mente una frase acuñada a D. Lucas Aguirre: “Todos los males que padecen los pueblos provienen de la incultura e ignorancia de sus habitantes”. Es por ello que siendo de familia humilde de esta ciudad, decidió legar su fortuna para la construcción y mantenimiento de escuelas dedicadas a la educación de los hijos del pueblo. Creo que esta acción es un ultraje a su memoria.
El hombre de la Sierra

Frente a este monumento, realizado por Luis Marco Pérez, otra estatua del mismo autor “El hombre de la Sierra” lleno de pintura negra y grafitis. Es una lástima el estado en que se encuentra. Marco Pérez recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes en 1926 por esta obra. Ella representa la síntesis psicológica de todos los habitantes de nuestra serranía. La crónica de la época lo cuenta con estas palabras: “El escultor puso, en esta obra, todo su amor, todas sus aspiraciones y anhelos de gloria. Debía triunfar y triunfó en una exposición nacional. Una primera medalla fue el lauro recibido por Marco”. No es la primera vez que sufre un ultraje la figura, en 1928 sufrió otro y hoy digo como lo dijo su cronista: “El hombre de la Sierra respondió a los burladores con una sonrisa muy significativa; sonrisa de desprecio; sonrisa que jamás desaparecerá de su rostro curtido ¿Qué mejor respuesta pudo dar a quienes desconocen la verdadera historia de su figura de bronce? El hombre de la Sierra perdonó, pero sigue sonriendo a las gentes que no le comprenden o le consideran como un ser despreciable”.

Creo que es deber de todos el velar por el patrimonio y la conservación de la historia de nuestra ciudad y de nuestra gente.

Visto lo visto me he ido al extremo del parque al monumento de Doña Gregoria de Cuba y Clemente, obra de Marco Pérez y más de lo mismo. Os diré que Doña Gregoria poseía una inmensa fortuna, otorgó testamento en Madrid, disponiendo en él, que se redujesen a metálico sus bienes y se levantase un panteón, junto al “Molino de Papel”, en donde debían dar sepultura a sus restos y a l
Doña Gregoria de Cuba y Clemente
os de sus padres y hermanos. Murió el 3 de noviembre de 1896. Por deseos de ella se construyó un edificio para escuelas, inaugurándose en noviembre de 1903. Con el patrimonio que legó  se sufragaban los estudios de los niños, pensionaba a los artistas jóvenes sin recursos, sufragaba el aprendizaje de oficios, concedía dos o tres dotes a doncellas humildes que contraían matrimonio, realizaba obras para colocar a los obreros en las épocas difíciles, entregaba sus huertas a los campesinos exigiendo una renta tan baja que difícilmente alcazaba para el pago de las contribuciones, perdonándola en caso de pedrisco o pérdida de la cosecha. Por otras causas socorría a los menesterosos e imposibilitados para el trabajo. Esta es la obra de la testamentaria, de la ilustre señora de Cuba y Clemente que hoy su figura luce sucia de pintura, indigna acción para una señora que donó todos sus bienes a los hijos de estas tierras.

 Creo que por sus obras: D. Lucas Aguirre, D. Luis Marco Pérez y Doña Gregoria de Cuba y Clemente, bien merecen un reconocimiento de los organismos y ciudadanos de una ciudad que debería estar agradecido a sus benefactores.

Parte posterior del monumento
a D. Lucas Aguirre
José María Rodríguez González

15 de febrero de 2014

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