miércoles, 12 de marzo de 2014

Capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca


Capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca
“Majestad y reverencia que sirve de joya a la Catedral...”

El año pasado saltó a la prensa la rehabilitación de la capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca. Meses antes de la adjudicación de la obra tuve la suerte de visitarla. Las obras van a gran ritmo y se pretende que para esta Semana Santa se celebre en ella uno de los conciertos de Música Religiosa.


Retablo Capilla del Espíritu Santo
Obra de Benito Sazeda
Son muchos los recuerdos de juventud que me fluyen al entrar en la capilla. No es una capilla más de nuestra Catedral. Sólo se abría al público en dos ocasiones durante el año, para Pascua y Pentecostés. En su interior podíamos encontrar el retablo con el lienzo central, representado la venida del Espíritu Santo, placas y urnas sepulcrales, estandartes y banderas adornando la estancia.

La capilla panteón perteneciente a la familia Hurtado de Mendoza está vinculada con el Nuevo Mundo. D. Andrés Hurtado de Mendoza, fue 3º Virrey de Perú entre los años 1556 y 1560. En el epitafio de la lápida de la capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca reza: “Aquí yace Don Andrés Hurtado de Mendoza 2º Marqués de Cañete, Virrey, Gobernador, y  Capitan General de las Provincias del Perú y Guardia Mayor de esta Ciudad”.

La familia Hurtado de Mendoza estuvo muy vinculada a la historia de Cuenca. D. Juan Hurtado de Mendoza ayo (1) y mayordomo del rey Enrique III fundó la casa y mayorarzo  de Cañete para su hijo D. Diego Hurtado de Mendoza, siendo el primer señor de Cañete y de Olmeda de la Cuesta y guarda mayor de Cuenca. En 1490 por concesión de los Reyes Católicos el señorío de Cañete se trocó en Marquesado, siendo D. Diego Hurtado de Mendoza el primer marqués de Cañete (2).

Juan Hurtado de Mendoza
Recibió la designación de Virrey, Gobernador y Capitán General de Perú y Presidente de la Real Audiencia de Lima, el día 10 de marzo de 1555. Los españoles que habitaban esas tierras a su llegada eran cerca de 8.000, de los cuales 500 poseían repartimiento de indios, 1000 tenían algún oficio o negocio y el resto carecía de medios para subsistir por lo que era necesario “desaguar” la tierra de parientes y criados. Le acompañaron en el viaje: sus hijos Felipe y García Hurtado de Mendoza, el poeta Alonso de Ercilla y el oidor (3) Gregorio González de Cuenca. Partieron del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 15 de octubre de 1555.

La capilla fue construida en el año 1572 por D. Francisco de Mendoza como lugar de descanso de su propio linaje. El arquitecto que lo realizó fue el milanés D. Juan Andrea Rodi. Antes de llegar a su concesión hay varias citas. La primera es de 2 de octubre de 1561, en la que D. Francisco de Mendoza, arcediano de Toledo y de Moya, informa al Cabildo “que quería hedificar la capilla que su casa tenía en la claustra(4). En 1563 todavía no se había iniciado su construcción ya que el 27 de septiembre de ese año, el Obispo Fray Bernardo de Fresneda pidió al cabildo que le diera su opinión sobre lo que toca al mudar la capilla del Sr. Marqués de Cañete y alargada para que la “caustra” se hiciera más cómodamente (5). Según el libro de fábrica de 1573 en su folio 17 se especifica que D. Juan Andrea Rodi había iniciado las obras de la capilla.

El contrato de obra de la capilla del Espíritu Santo se firma por un valor de 7.000 ducados. En el año 1576, el arquitecto Rodi firma la carta de pago y el finiquito tras haber recibido de los marqueses de Cañete y del Capellán  D. Pedro de Marquina la cantidad de 4.500 ducados como último pago del contrato firmado (6).

La capilla fue panteón de los Marqueses de Cañete. Las inscripciones de las cartelas están realizadas en mármol adherido al muro, sobre los sarcófagos del panteón de los Marqueses de Cañete. El texto está realizado sobre mármol blanco con moldura negra, letras grabadas y pintadas en negro, con ejecución muy cuidada.
Sarcófago de Andrés Hurtado de Mendoza

Apareciendo los siguientes nombres de la familia (7):
- Epitafio de Honorato de Mendoza (1498) Inscripción de cartela en el lado de la epístola en el presbiterio.  Guardián mayor de esta ciudad y su mujer Doña Francisca de Silva, hija del conde de Cifuentes. Fallecida en vida de su padre sin heredar el estado. Fue hijo de Juan Hurtado de Mendoza y de Doña Inés Manrique, fallecidos en el año de 1498.

- Epitafio de Diego Hurtado de Mendoza (1452) y Teresa de Guzmán (1443) en el lado del evangelio. 1º fundador de la Casa de Cañete, montero mayor del rey y su Consejo, guarda mayor de Cuenca, hijo de Juan Hurtado de Mendoza, mayordomo mayor y alférez y ayo (1) del rey Don Enrique, descendiente de varón del ingente Don Zuria, señor de Vizcaya y de Doña María de Castilla, su madre, hija del conde Don Tello, hermano del rey Don Enrique y “yaze” también su mujer, Doña Teresa de Guzmán, hija de Juan Ramiro de Guzmán y Doña Juana Palomeque.
- Epitafio de Juan Hurtado de Mendoza (1504) Inscripción en la cartela de mármol del lado de la epístola en el presbiterio. Consejero del rey y su montero mayor, guardián, mayor de la ciudad, 2º señor de Cañete y su mujer Doña Inés Manrique, hija del adelantado Pedro Manrique. Fue hijo de Diego Hurtado y Doña Teresa de Guzmán.
- Epitafio de Diego de Mendoza (1542) e Isabel de Bovadilla (1514) en el lado del evangelio. Hijo de Honorato de Mendoza, primer Marqués de Cañete, del Consejo de Guerra, visor rey, gobernador y capitán general del reino de Navarra y guarda mayor “desta” ciudad y la marquesa, su mujer, doña Isabel de Bovadilla, hija del marqués de Moya.

- Epitafio de Andrés Hurtado de Mendoza (1560) y de María Manrique (1578) en el lado del evangelio. 2º Marqués de Cañete, virrey, gobernador  y capitán general del “Pirú” y guarda mayor “desta” ciudad, hijo de Don Diego Hurtado de Mendoza y de Doña María Manrique. Su mujer, hija del conde de Osorno, Garci Fernández Manrique, presidente de órdenes y falleció siendo aya (1) y camarera mayor de las “Sereníssimas” Infantas de Castilla.

- Epitafio de Diego Hurtado de Mendoza (1591) Hijo de D. Andrés Hurtado de Mendoza y de la marquesa Doña María Manrique. En el lado del evangelio. 3º Marqués de Cañete, comendador de monasterio de la Orden de Santiago, guarda mayor “desta” ciudad, hijo de Don Andrés Hurtado de Mendoza y de la marquesa Doña María Manrique.

- Epitafio  de D. Fernando de Mendoza (1571). Lápida de mármol situada a la entrada de la capilla, en la puerta de acceso por el claustro. Noble hijo de D. Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, archidiácono y canónigo toledano, hombre prudente, de continencia singular, de gran espíritu y misericorde con los pobres, está sepultado aquí. Éste luchando contra varias enfermedades mientras vivió, por la gran actitud de sus costumbres levantaba la envidia del duro destino, tanto que embelleciendo las ciudades de Toledo y de Cuenca con beneficios públicos y privados, murió añorado por todos el año del Señor 1571, en los idus de enero. Vivió 56 años, 8 meses y 26 días. D. Juan Hurtado de Mendoza, mandó que se hiciera para su tío paterno, con todo merecimiento.


Escudo de armas y placa de Doña Inés Manrique
- Epitafio de Inés Manrique (1580) en el lado del evangelio. Hija del Marqués de Cañete Don Andrés Hurtado y de Doña María Manrique. Falleció siendo dama de la reina Doña Ana.

- Epitafio de García Hurtado de Mendoza y Teresa de Castro (Siglo XVII) 4º Marqués, hijo de D. Andrés, fue guarda mayor de esta ciudad, Virrey, Gobernador y Capitán General del Pirú, Tierra firme y Chile, donde descubrió, conquistó y pobló muchas ciudades. Tuvo grandes batallas de que siempre alcanzó victoria. Pasó cuatro veces la línea equinoccial sirviendo en muchas cosas grande importancia en estos reinos y aquellos; en los tiempos del emperador Carlos V y del rey Don “Philippe” II acrecentó mucho la corona y “augmentó” su casa. Yace juntamente con él la marquesa Doña Teresa de Castro, hija mayor del conde de Lemos.

- Epitafio de fundación de los Marqueses de Cañete (1604) epitafio del Cardenal Francisco de Mendoza. Conmemora la conversión de la capilla del Espíritu Santo en panteón de los marqueses de Cañete en 1604 por García Hurtado de Mendoza 4º Marqués de Cañete. La inscripción ocupa dos líneas: “DON GARCÍA 4º MARQVES MANDO PONER ESTA I LAS DEMAS PIEDRAS I SEPVLCHROS DE SVS ANTEPASSADOS. Q AI ENESTA CAPILLA AÑO DE 1604”.

- Epitafio de Pedro de Mendoza (1606) lapida en el suelo, en piedra, con el texto en castellano y otra lápida en mármol blanco incrustado en el muro. Arcediano de Huete y canónigo de esta catedral. Hijo de Don Andrés Hurtado de Mendoza y de Doña María Manrique. Fue gran limosnero y bienhechor de esta capilla, falleció 17 de marzo, año de 1606.

El retablo fue encargado al tallador Benito de Sazeda por D. Pedro de Mendoza el 31 de mayo de 1569 y trazado por Francisco de Mora.

D. Antonio Ponz (8),  en el año 1777 al visitar la Catedral, dijo de esta capilla: “Esta capilla está llena de majestad y reverencia, que sirve de joya a la Santa Iglesia de Cuenca(9).

José María Rodríguez González

Cuenca, 12 de marzo de 2014

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(1) Ayo - aya: persona que se encarga de la educación y custodia de los niños.

(2) Gutiérrez Coronel, Diego – Historia genealógica de la casa de Mendoza. Editado por González Palencia. Págs. 479-493.

(3) Oidor. Denominación que se les daba a los jueces miembros de las Reales Audiencias o Cancillería y Tribunales. Su nombre proviene de la obligación de escuchar a las partes en un juicio durante la fase de los alegatos.
(4) Actas Capitulares 1561, folio 5.

(5) Actas Capitulares 1563, folio 43.

(6) Mari Luz Rokisqui. Art. Cit. Pág 26.

(7) Corpus Epigráfico Conquense – José Manuel Cañas Reíllo.

(8) Antonio Ponz Piquer conocido por “el abate Ponz”, fue historiador ilustrado y viajero español. Recopiló en la publicación de “Viage de España” o Cartas en que se da noticias de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella, en 17 volúmenes en forma epistolar, se empiezan a imprimir en 1772.

(9) Viaje de España, 1777, tomo 111, págs. 77-81



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