miércoles, 8 de octubre de 2014

Los secretos de la Capilla del Pilar de la Catedral de Cuenca


Historia y leyenda enriquecen su contenido


En el primer trabajo que realicé en la Catedral de Cuenca: “Manto de Luz”, descubrí que en los equinoccios, en ésta capilla, la luz que penetra por el óculo posterior incide de manera relevante sobre la paloma (símbolo del Espíritu Santo) dando la sensación de que está volando sobre la imagen de la Virgen del Pilar, quedando todo impregnado de luz. Esto ocurre sobre las 10:30h de la mañana, el día del equinoccio de otoño y con mayor intensidad en el equinoccio de primavera.

Efecto luminoso en el equinoccio. Capilla del Pilar 
La capilla fue concebida, por el arquitecto Martín de Aldehuela, como un pequeño templo constituido por un pequeño crucero con linterna y presbiterio. Terminando su trabajo en 1770. El canónigo fundador fue Diego Lujando en el año de 1769.

Sobre las paredes hay seis relieves de estuco que representan a San Julián y la Virgen, aparición de la Virgen a Santiago, la Virgen con niño, el milagro de Calanda y la imposición de la casulla a San Ildefonso. En la bóveda de la linterna, pintado al fresco, la coronación de la Virgen. El altar es de madera policromada presidido por la Virgen del Pilar y a los lados, dos tallas policromadas, un Niño Jesús y San Juan Bautista Niño de finales del Siglo XVII firmadas por el napolitano Nicola Fumo (1*).

Niño Jesús
San Juan niño
 Entre los relieves de estuco existentes es interesante destacar el de la aparición de la Virgen a Santiago. Según la leyenda sus orígenes se remontan al año 40. Según la tradición cristiana el día 2 de enero la Virgen María se apareció a Santiago en Caesaraugusta en carne mortal y como testimonio de su visita dejó una columna de jaspe conocida popularmente como “el Pilar”. Para la conmemoración de este hecho, Santiago y los siete primeros cristianos de la ciudad edificaron una capilla con adobes a orillas del río Ebro. Este testimonio fue recogido en un manuscrito de 1297 de los “Moralia, sive Expositio in Jab” (2*), de Gregorio Magno que se custodia en el Archivo del Pilar. La devoción mariana comenzó en los albores del siglo XIII.


Aparición de la Virgen a Santiago
Otro de los relieves de estuco de interés es el milagro de Calanda. Este milagro es uno de los más documentados de la historia de la cristiandad y versa sobre la regeneración de la carne. El protagonista de los hechos es Miguel Juan Pellicer Blasco un hombre burdo, analfabeto, nacido en marzo de 1617, es el segundo de ocho hermanos de una familia de labradores, la única instrucción escolar que recibe es la de la catequesis. A la edad de 19 años se traslada a Castellón a casa de su tío materno, en junio de 1637 la rueda de un carro le pasa por encima de la pierna derecha fracturándole la tibia. En el Hospital Real de Valencia el día 3 de agosto de 1637 es ingresado, según el libro de registro. Dado de alta y después de dos meses de viaje llega a Zaragoza a primeros de octubre. La primera visita que realiza es al templo de Ntra. Sra. del Pilar, ingresando en el Hospital General de Ntra. Sra. de Gracia, amputándole la pierna por debajo de la rodilla. Se le colocó en el hospital una prótesis de madera en la primavera de 1638. Ante esta desgracia tuvo que dedicarse a la mendicidad para poder sobrevivir, pedía limosna en las puertas de Pilar, asistiendo diariamente a misa en la Santa Capilla, a la vez que se ungía con aceite de las lámparas el muñón de su pierna para intentar suavizar el dolor.

Ante esta situación decide en 1640 regresar a Calanda. Al llegar a su casa y no pudiendo realizar tereas del campo, decide recorrer la comarca para recoger algo que poder llevar a su casa. Este hecho da veracidad del milagro al ser visto por infinidad de gente de los pueblos con las que trataba que Miguel Juan sólo poseyera una pierna. El 29 de marzo de 1640, después de una dura jornada de trabajo regresa a su casa. La habitación que ocupaba en su casa fue alquilada a un soldado por razones de necesidad económica, por ello su madre le prepara una yacija (3*) con un serón de esparto y sobre él un pellejo al lado de la cama de sus padres. Esa noche tiene unos dolores fuertes en el resto de la pierna amputada, no obstante consigue dormirse. Eran aproximadamente las diez y media de las noche cuando sus padres entran en la habitación y perciben una fragancia y olor suave no acostumbrados allí, y al acercarse su madre para comprobar cómo se había acomodado Miguel Juan en el lecho improvisado, ve con admiración que por debajo de la capa que lo cubre asomaban dos pies cruzados. Al levantar la capa ve asombrada que la pierna que le fue amputada había sido restablecida incluso con las viejas cicatrices  en la nueva pierna.
Milagro de Calanda

El dos de abril, cinco días después del milagro, el Lunes Santo, el notario de Mazaleón, D. Miguel Andreu levantó acta notarial de tan impresionante hecho. El original de esta Acta Notarial, con todo el protocolo del año 1640 se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza. El 25 de abril llegan a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar, Miguel Juan y sus padres. El Cabildo de Zaragoza remitió al Conde-Duque de Olivares la información del hecho para que a su vez la pusiera en conocimiento del Rey Felipe IV.

Otro de los lienzos existentes en la capilla hace mención a la leyenda de San Ildefonso, obispo de Toledo del 657 al 667, quien por su defensa de la virginidad de María, fue recompensado por ésta quien descendiendo de los cielos y le impuso una casulla. El perfil pastoral de san Ildefonso fue trazado por San Julián, quien lo describe como ilustre y digno de alabanza como numerosas fueron sus virtudes. Hombre piadoso, honesto, paciente y sobre todo célebre por el prestigio de su elocuencia y sabiduría. Entre sus obras destaca el “Liber de uirginitate perpetua beatae sanctae Mariae” pilar fundamental de su obra intelectual base de uno de los dogmas principales de la Iglesia Católica, la virginidad de María.


Leyenda de San Ildefonso
Cuenta la leyenda que un día de diciembre, se dirigía con unos clérigos a la iglesia mayor de Toledo, situada en el lugar que hoy ocupa la Catedral. Tras abrir el portón y penetrar en la nave descubrieron una intensa luz en el altar. Los acompañantes salieron corriendo del lugar al ver que esa luz se movía y se desplazaba. Idelfonso no sintió miedo y aproximándose al lugar observa que la luz provenía de la imagen de la Virgen María, acompañada de un numeroso número de ángeles que entonaban cantos celestiales. La Virgen le hace señas para que se aproxime y  se arrodilla ante su presencia. La Virgen le dice: “Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi hijo te envía” y tras estas palabras fue la misma Virgen quien impuso la casulla sobre Ildefonso, dándole instrucciones de utilizar ésta prenda sólo en las festividades dedicadas a Ella.

Esta escena es una de las más abundantes en la iconografía del santo, siendo representada frecuentemente en la pintura y escultura en los siglos XVI y XVII por los artistas como Velázquez, Murillo, Zurbarán, El Greco, Berruguete, etc.

Cuenca, octubre de 2014

José María Rodríguez González. Profesor e Investigador Histórico

---------------------------------

(1*) Nicolò o Nicola Fumo (1647-1725) fue un arquitecto y escultor barroco italiano que fue considerado uno de los más destacados exponentes de la estatuaria napolitana en madera.

(2*) Moralia, sive Expositio in Job es el título del comentario de San Gregorio al libro bíblico de Job.

(3*) Yacija. Camastro, lecho improvisado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario