martes, 7 de julio de 2015

El misterio de la gran promesa Divina sobre el Escapulario Carmelitano


“Una señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”

De niño siempre me llamó la atención los trocitos de tejido unidos por dos cordones que portaba  la imagen de la Virgen del Carmen existente en la capilla del Corazón de Jesús de la Catedral de Cuenca.

Escapulario Carmelitano
Cierto día y próximo a la festividad del Carmen mi abuelo Sabino me introdujo en su conocimiento de los méritos que otorga el llevar el Escapulario; por él supe que se compone de dos piezas de lana, de color marrón, unidas entre sí por dos cordones y solamente el primer Escapulario que se impone precisa la bendición de un sacerdote, diciendo: “Recibe este santo Escapulario como señal de la Santísima Virgen María, Reina del Carmelo, para que, con sus méritos, lo uses siempre con dignidad, sea tu defensa en todas las adversidades y te conduzca a la vida eterna”. Una vez recibido sólo se precisa substituirlo por otro cuando se deteriore.

Escapulario de la Virgen del Carmen
Catedral de Cuenca
En los albores de 16 de julio de 1251, Ntra. Sra. Con el Niño Jesús en sus brazos, se apareció al carmelita Simón Stock entregándole el Escapulario como señal de su protección. Fue el Santo Simón Stock quien acudió a la Virgen, pidiéndole una señal sensible, para que le resolviera el problema que poseía su congregación que se veía avocada a su desaparición. Al darle el Escapulario la Orden cambió su rumbo.

Son muchos los pontífices que han mostrado su aprecio por el Escapulario como Benedicto XII que extendió la celebración de la fiesta de Ntra. Sra. Del Carmen a toda la Iglesia, instituyéndola el 16 de julio; seguido de él, los pontífices que lo defendieron fueron: Clemente VII, Benedicto XIV, León XIII, San Pío X y Benedicto XV. En el año 1951, con motivo del 700 aniversario de la entrega del escapulario por la Virgen, el papa Pío XII expresó así su pensar sobre el Escapulario de la Orden Carmelita: “Porque el Santo Escapulario, que puede ser llamado Hábito o Traje de maría, es un signo y prenda de protección de la Madre de Dios”. Esto mismo fue ratificado por el papa Juan Pablo II, cincuenta años después.

Virgen del Carmen
Capilla del Corazón de Jesús
Catedral de Cuenca
Son muchos los testimonios que se han dado, a través de los años, de la protección que otorga a quien lo lleva. Se cuenta en la biografía de San Simón Stock que el mismo día que la Virgen le entrego el Escapulario, fue llamado por el Sr. Pedro de Linton al ver que su hermano estaba muriéndose. San Simón salió inmediatamente en su auxilio, al llegar colocó el Escapulario sobre el hombre pidiendo a Ntra. Sra. que cumpliera su promesa. Inmediatamente el hombre se arrepintió de sus pecados y murió en gracia y amistad de Dios. Esa noche el muerto se apareció a su hermano y le dijo: “He sido salvado por medio de la reina más poderosa y el hábito de ese hombre como escudo”.

Desde ese momento son muchos los casos que se han venido sucediendo. Narraré unos cuantos de los muchísimos que hay: Un misionero Jesuita de Guatemala cuenta que una joven que viajaba en noviembre de 1955 en un avión que trasportaba 27 pasajeros se estrelló, murieron todos excepto la joven portadora del escapulario. Cuenta la joven que cuando vio que el avión se venía abajo tomo el Escapulario entre sus manos pidiendo ayuda a María, tras el accidente sufrió quemaduras y su ropa fue reducida a cenizas, pero su ni cuerpo ni el Escapulario fue alcanzado por las llamas.

En la Segunda Guerra mundial en la operación Market Garden (17 al 25 de septiembre de 1944) en el municipio de  Eindhoven de la provincia de Brabante Septentrional, en el sur de los Países Bajos donde se realizó la mayor contienda aerotransportada aliada, se cuenta que al anochecer acamparon en una finca donde había un pozo de agua en el cual nuestro protagonista se lavó quitándose la camisa y con ella salió el  escapulario. Ya en la trinchera se dio cuenta de su falta y viendo que los demás compañeros dormían fue a buscarlo al pozo, cuando llegó buscó incansablemente el escapulario, viendo que un obús caía en el sitio donde estaba, temiendo por su compañero y amigo fue de nuevo a la trinchera, comprobando el gran agujero que había dejado dando como muerto a su amigo. Al instante el compañero se persono delante de él diciéndole que viendo que se había marchado le siguió para darle el Escapulario que había olvidado en el pozo mientras se lavaba, otra vez más el Escapulario había salvado dos vidas.

Otro caso lo tenemos en la Batalla de Iwo Jima y  Okinawa, denominada en clave “Operación Detachmente”, es el nombre que recibe uno de los combates más sangrientos de la Segunda Guerra mundial, librada en la isla de Iwo Jima entre los infantes de marina de los EE.UU. y las fuerzas del ejército del Imperio de Japón de febrero a marzo de 1945 durante la Guerra del Pacífico (1937-1945). El Sr. Sixto Mosco de North Providence de Rhode Islan, veterano de guerra afirma: “Yo estaba en el Crucero USS Nevada de ayudante del capellán. El barco estaba cargado de dinamita cuando un avión suicida fue a estrellarse sobre la cubierta cerca  de donde yo estaba colocado. Únicamente yo resulté ileso y lo atribuyo a mi uso del escapulario”.

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelitano en Alemania publicó una historia sobre como el Escapulario había librado un hogar del fuego. En la ciudad de Weatboden se produjo un incendio quemando una hilera de casas, el piadoso residente de una de las casas de la hilera al ver el fuego colgó un escapulario en la puerta principal de la entrada. En 5 horas 22 casas fueron reducidas a cenizas excepto la casa donde colgaba el escapulario. Los cientos de personas que vieron lo acaecido fueron los testigos oculares de lo sucedido, gracias al poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

Son innumerables lo casos que se pueden narrar por los testimonios de las personas que han sido beneficiadas por el uso del Escapulario. Contaré el último que me ha llegado. Al hospital de San Simón Stock de la ciudad de Nueva York, fue llevado un anciano inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario llamó a un sacerdote mientras rezaba las oraciones por el anciano. Al venir el sacerdote, el hombre dijo: “padre no soy católico”. Entonces ¿Por qué está usando el Escapulario carmelitano?, preguntó el clérigo. He deseado ser católico toda mi vida pero las circunstancias me lo han impedido, contestó el moribundo. Siendo en aquel instante bautizado, recibiendo la Extremaunción y falleció en paz.

Año tras año se van dando casos de la intervención de María a través del Escapulario haciendo verdad y cumpliéndose lo que el Papa Pío XII dijo de él en 1951: “Porque el Santo Escapulario, es un signo y prenda de protección de la Madre de Dios”.

Cuenca, 7 de julio de 2015

José María Rodríguez González. Profesor  e investigador histórico

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