sábado, 16 de enero de 2016

San Antonio Abad, un Santo con cerdo

San Antón el protector de los animales 


Hace años a San Antón se le identificaba por el cerdo con el que lo representa la iconografía, hoy lo recordamos como el Santo de los animales. La historia, pero más las tradiciones van forjando las festividades que al final se queda en la parte lúdica olvidando el sentido histórico real, no sabiendo donde empieza la ficción o en qué punto culmina la realidad.
San Antonio en la Parroquia de la Virgen de la Luz de Cuenca

¿Quién no recuerda al cerdo de San Antón por las calles de los pueblos siendo alimentado por los vecinos? De este hecho hay constancia de que ya se efectuaba en el último tercio del siglo XVIII. Nació con la intención de que sus ganancias, por la venta del cerdo, contribuyeran al mantenimiento del Culto y a la conservación de la ermita junto con las dependencias del capellán que era designado por el Cabildo Catedralicio.

En mis estudios sobre la iconografía siempre me he preguntado por la elección  del cerdo para designar a San Antón, pues el cerdo en las Antiguas Escrituras es tenido como un animal impuro. San Antonio Abad es representado con el hábito negro, con la Tau en su pecho, con el bastón de abad y la campanilla anunciadora de la llegada de los antonianos y el fuego en sus pies.
Permítanme que como estudioso de la iconografía les descifre algunos signos interesantes de este gran Santo del siglo IV, que murió un 17 de enero del año 356 y que según algunos biógrafos, vivió 105 años.

Los Antonianos, durante siglos fue una de las órdenes religiosas más enigmáticas y desconocidas de la cristiandad que utilizó como distintivo el hábito negro, la cruz azul de la Tau. Esta Orden nació en tierras egipcias con la finalidad de curar una extraña epidemia que asolaba la Europa del Medievo, debiendo su nombre a San Antonio Abad, famoso por sus visiones y tentaciones diabólicas. En algún otro momento les contaré las tentaciones diabólicas del Santo ya que la Parroquia de la Virgen de la Luz posee una pintura donde está reflejado este hecho.

Terminando el siglo IX, nueve caballeros franceses, decidieron recuperar el cuerpo del Santo que obraba en poder de los emperadores de Oriente desde que fuera descubierta su tumba y ser trasladada a Alejandría y después  a Constantinopla. Una vez recuperado el cuerpo fue instado en la ciudad de Saint-Antoine-de-Viennois, coincidiendo con la propagación de una epidemia conocida en la Europa medieval como “ignis sacer” o fuego sagrado, de ahí el fuego en los pies del Santo. Esta extraña enfermedad, cuenta las crónicas, que sus características y síntomas era la gangrena de pies, piernas, brazo y manos. De quienes la padecían se decía que estaban consumidas por el fuego sagrado y se ennegrecían como el carbón las partes afectadas.
San Antonio Abad en andas en la
Parroquia de la Virgen de la Luz
Barrio de San Antón de Cuenca

Entre los miles de afectados se encontraba Girando de Valloire, hijo del noble Gastón de Valloire, quien viendo próxima la muerte de su hijo, hizo voto de ofrecimiento de su persona y bienes a San Antonio. Esa misma noche Gastón tuvo un sueño en el que San Antonio le decía que había curado a su hijo gracias a la petición que había hecho a Dios, solicitándole que sus bienes ofrecidos fueran empleados en socorrer a los afectados por el fuego sagrado. El santo le ofreció su báculo en forma de letra griega TAU y le mandó que lo hincara en la tierra, obedeciendo el noble, comenzando a brotar pajo sus pies abundantes flores y frutos, llegando su milagro a todos los afectados en la comarca. De este hecho nació la Orden de los Caballeros de San Antonio, cuya constitución fue aprobada por el Papa Urbano II en el año 1095. Los primeros antonianos eran seglares hasta que en el año 1218 recibieron los votos monásticos del Papa Honoro III, ochenta años después, en 1297, adquirieron cánones propios, adscritos a la regla de San Agustín, por parte del Papa Bonifacio VIII, extendiéndose la orden por Francia, España e Italia.
El Cerdo de San Antonio

¿Por qué el cerdo y no otro animal? La contestación es sencilla, y hay más de una explicación. Una de ellas es la que presenta la tradición a San Antón como el triunfador de la impureza identificada en el cerdo. El milagro de generosidad del Santo, al haber devuelto la vista a la cría de un jabalí es el principal motivo por el que es el Santo de los animales. Otra, porque el cerdo fue el alimento para los enfermos que cuidaba la Orden de los Antonianos en sus hospitales, estando los animales en libertad y siendo alimentados por los habitantes de los pueblos y ciudades donde estaban estos hospitales. 

San Antón era tenido como el protector contra la lepra y la gente celebraba el día de su fiesta comiendo torta, que era repartida a los fieles que acudían a la función religiosa, para que el Santo les protegiese contra esta enfermedad terrible, dando de comer también a sus animales, de ahí surgió el donativo del panecillo para proteger a los pobres contra la enfermedad.

Nuestra actual cultura nos ha llevado a ver a San Antón como el protector de los animales y mascotas que con tanto cariño comparten nuestros hogares. Como buenos devotos del Santo, no dejemos de ir a coger nuestro panecillo y celebrar con júbilo la festividad del Santo, acudiendo a la procesión y a la bendición de los animales de nuestra casa, que tanto cariño derrochan en nosotros para que San Antón les de salud durante todo este año.

Cuenca, 17 de enero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador historio.


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