martes, 14 de abril de 2015

Los artísticos púlpitos de la Catedral de Cuenca


La proclamación de la Palabra

Púlpitos de la Catedral de Cuenca

El Sol iniciaba su andadura en esa mañana primaveral de abril, cuando subía con cierta rapidez al número veintitrés de la calle de Alfonso VIII, con la intención de pasar algunos días con mis abuelos al marcharse mis padres a la clínica oftalmológica del doctor Barraquer, en Barcelona, con la intención de que vieran a mi hermana mayor.
Las horas pasaban y no encontrando distracción, como me había quedado solo en la casa, me puse a buscar algo que me sacara del aburrimiento, en la mesita de la habitación de mis abuelos hallé un pequeño libro,  su portada era negra con letras doradas que rezaba: “El mes del Corazón de Jesús”.
Subiéndome con él a la mesa, lo abrí por el primer capítulo, en voz alta y gesticulando como un charlatán de feria, inicié su lectura: “Nadie puede poner en duda que la perfección cristiana consiste en imitar a Jesucristo...” Cuando en ese instante mi abuelo abría la puerta de la casa. Josemari ¿Qué haces? me quedé como la mujer de Lot, convertido en una estatua de sal; ¿estás empleando la mesa como ambón? En ese instante salté de la mesa como una liebre asustadiza pensando que me iba a dar una colleja. ¡Ven Josemari! me acerqué con sumo cuidado esperando recibir mi merecido por tal nefasta conducta, y pregunté ¿Qué es un ambón abuelo? Siéntate y te lo explico. Nos sentamos uno enfrente al otro, porque no estaba muy seguro que no se le escapara alguna torta.


Púlpito lado Epístola (Derecha)
Una vez tranquilizados me explicó que “ambón” es una plataforma elevada para predicar desde ella, igual que el púlpito y que el primer ambón lo construyo Salomón. Cogimos la Biblia y en el segundo libro de las Crónicas me hizo leer: “Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto; que había colocado en medio del atrio; poniéndose sobre él se arrodilló frente a toda la asamblea de Israel. Y extendiendo sus manos hacia el cielo…” (2º Cro. 6,13). Después de explicarme el pasaje me indicó que San Isidoro de Sevilla fue quien empleó por primera vez la palabra púlpito.

Me indicó que el púlpito no siempre ha estado donde está ahora, fue ocupando distintos sitios en el templo hasta la ubicación actual. Como en aquella época no existían altavoces ni micrófonos, el deseo de hacer llegar la palabra del predicador con claridad a  los feligreses fue lo que empujó su colocación en el centro de la nave. En la actualidad el púlpito ya no sirve para la lectura de las epístolas ni de los evangelios.

Durante el Renacimiento los púlpitos se proyectaron a partir de un pilar como balcones. En la época barroca los púlpitos más destacados fueron los de Bélgica; la base, la escalera, la caja de resonancia, las tallas y adornos eran increíblemente artísticos de acuerdo con los gustos de la época.

¿Josemarí, te has fijado alguna vez en los púlpitos que hay en la nave central de nuestra Catedral? No abuelo, has de saber que tenemos dos. Actualmente están adosados a los dos pilares que se hallan en la parte anterior del crucero de la Catedral, pero en un principio debieron estar adosados a las dos columnas que forman el arco de entrada al Presbiterio (1*). ¡Vamos a verlos!
Púlpito lado Evangelio (Izquierda)
Saliendo de casa nos encaminamos hasta los primeros números de la calle para terminar en la Plaza mayor. Entrando en la Catedral nos dirigimos hacia la nave central y tomando asiendo en sus bancos aterciopelados comenzó a relatarme las maravillas que albergaba cada uno de ellos.

Como ves se asientan sobre un haz de cuatro columnillas de orden dórico y  están realizados en mármol encarnado, lo mismo que los púlpitos la balaustrada y escaleras con siete peldaños.
Evangelista San Juan en bronce
El mármol es parecido al que Don Ventura Rodríguez trajo de las canteras de La Parra, de la provincia de Cuenca, para realizar  la capilla del Transparente. Posiblemente estén realizados por los mismas maestros marmolistas y broncistas que hicieron el Altar Mayor al realizarse la obra en el siglo XVIII.


Cada púlpito lleva cuatro hornacinas, con las molduras correspondientes y cuatro tallas trabajadas en bronce de 0.40 cm de altura. En el púlpito del lado del Evangelio están los cuatro evangelistas: San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. En el púlpito del lado de la Epístola, están representados los cuatro escritores sagrados del Nuevo Testamento: San Pedro, San Pablo, San Judas y Santiago Menor

Señalización del lado
del Evangelio (Izquierdo)
Catedral de Cuenca
Explícame eso del lado de la Epístola y del Evangelio que no lo entiendo. Mira Josemari, esto se remonta a la liturgia que había antes del Concilio Vaticano II (anunciado por el papa Juan XXIII el 25 de enero de 1959). El nombre corresponde a los lados del presbiterio desde el punto de vista de los asistentes, siempre mirando hacia el altar. Durante la misa se leía la Epístola en el lado derecho y el Evangelio en el lado izquierdo. En los templos de tres naves, como el nuestro, también se habla de las capillas de la nave de la Epístola y las capillas de la nave del Evangelio. Así la capilla de los Obispos diremos que está en la nave de la Epístola, porque está a nuestra derecha y la de los Caballeros en el lado del Evangelio, porque está a nuestra izquierda ¡ahora sí lo comprendo¡

Levantándome me dirigí hacia la escalera, subiendo peldaño a peldaño los conté, ¡abuelo hay siete
Escalera del púlpito
 Lado de la Epístola
escalones! contestándome que simbolizaba al sueño de Jacob (2*) donde una escala unía el Cielo con la Tierra y cada escalón representaba una virtud: Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad. ¿Por eso hay un ojo dentro de un triángulo con muchos rayos y nubes a su alrededor?  El triángulo representa a la Santísima Trinidad y el ojo que todo lo ve, Dios desde el Cielo.
Abuelo las puertas no son de mármol porque pesan poco, veo que empiezas a deducir por ti mismo, eso es bueno. Las puertas son de madera, en ambos púlpitos, de ellas se sabe que una fue realizada por el maestro de arquitectura Jacinto Alastoy y la otra por Toribio de Lope, maestro escultor, en los meses de agosto y octubre de 1776 respectivamente (3*).

Ya dentro del púlpito me recordó mi abuelo que ese era el lugar indicado para predicar y no la mesa del comedor de su casa. Pero no quedó ahí la cosa, mirando al púlpito que tenía enfrente caí que encima había un sombrero, y sobre él una estatua. Bajé corriendo los siete peldaños y sentándome junto a mi abuelo le señalé con el dedo las figuras que culminaban la obra.
Alegoría de la Fe.
Púlpito lado de la Epístola

Toda esa obra es del arquitecto José Martín de Aldehuela, el mismo que realizó la capilla de la Virgen del Pilar de la Catedral. Esos sobreros con que se coronan los púlpitos se llaman "tornavoces", ambos están rematados por esculturas de escayola que representan la alegoría de la Fe, la de la derecha o el lado de la Epístola y la del lado del Evangelio representa la Elocuencia (4*)


¿Se sabe quien hizo las estatuas de bronce? Con respecto a este dato se desconoce su autor, se sabe que por ese tiempo Pedro Martinengo, Pedro Lázaro y Pedro Verda andaban trabajando los brocen de la capilla del Transparente pero no hay nada que acredite su autoría.

El sol como verdugo implacable hacía llegar sus rayos abrasadores sobre nuestras cabezas al salir de la Catedral, presurosos encaminamos nuestros pasos de vuelta a casa recordando el frescor de sus muros. Un día más una travesura se había convertido en motivo de aprendizaje para un pequeño que intentaba aprender sin dejar de ser niño.

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 (1*) Se ha comprobado en el libro de Fábrica de 1758 y ss., está consignado el pago de una partida de 29.768 reales abonados por varias obras de albañilería “executadas” en los años de esta cuenta, entre ellas por haber mudado los púlpitos.
(2*) La escalera se ofrece como un simbolismo que se identifica con un puente vertical a través de todos los mundos hacia la divinidad. Sueño de Jacob (Gn. 28, 10.19)

(3*) En el libro de Fábrica de 1776 consta que se le abonaron 2.300 reales por diversas obras, entre ellas por hacer una puerta para el púlpito a Jacinto Alastoy, el 27 de agosto de 1776 y según recibo de 1 de octubre de 1776, se la abonó 1.446 reales, a Toribio de Lope, por trabajos de carpintería y la confección de una puerta para el púlpito.
(4*) En el apunte del libro de Fábrica de 28 de mayo de 1776, presenta el pago de 5.882 reales a don José Martín de Aldehuela por unas credenciales de madera para el Altar Mayor y el pago de los dos tornavoces con las esculturas correspondientes.

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