martes, 1 de diciembre de 2015

La Real Casa de la Moneda de Cuenca

  Cuenca en Plata. Su Fábrica de la Real Casa de la Moneda

Hemos sido gratamente sorprendidos por la Orden ECC/545/2015, de 20 de marzo, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de colección de la II serie de “Ciudades Españolas Patrimonio de la Humanidad”. En esta segunda serie está dedicada a las ciudades de Cuenca, Ibiza, Mérida, Salamanca y San Cristóbal de la Laguna. El anverso será común para todas las monedas, reproduciendo el logo de la UNESCO, a la derecha el emblema oficial de la Convención del Patrimonio Mundial. El reverso de las monedas se reserva para los monumentos emblemáticos de cada ciudad, en nuestro caso el Puente San Pablo con las Casas Colgadas al fondo.

Es la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre - Real Casa de la Moneda la encargada de su a
cuñado. Allá por el año 1661, siendo el Rey Don Felipe IV, fue trasladada la Casa de la Moneda que existía en la capital del reino a Cuenca. Mando que con cargo a la Real Hacienda, se efectuara dicho traslado. Fue adquirido un terreno y el batán propiedad del Hospital de Santiago por la suma de mil ochocientos ducados, invirtiendo otros dieciocho mil, en la maquinaria y el edificio que se construyó. Se montaron ocho ruedas movidas por las aguas del Júcar, cinco de alisar, dos de acuñar y una de tornear.

Algún tiempo después, paralizó sus labores esta fábrica, continuándolas en el 1718. Fue en 1728 cuando fueron desmontadas todas sus máquinas y con los enseres fueron trasladadas a Madrid.
De su puesta en funcionamiento en 1718 he encontrado información sobre el proceso que se siguió, el cual intentaré exponerlo y resumirlo:

El día 22 de abril de 1717 Don Augusto Caniego, Caballero de la Orden de Calatrava, Corregidor y Superintendente General de las remas Reales de Cuenca y su provincia, expresó al Señor Don Íñigo de Velasco, Deán de la Santa Iglesia Catedral, que se hallaba en posesión de Orden de S.M. para que rectificase la Casa de la Moneda de esta ciudad, interrumpida en sus labores, que dieron comienzo el año 1661 y se pusiese al corriente el ingenio de agua de que disponía y se limpiara el caz que tenía la referida casa para su nueva puesta en funcionamiento.

A tales hechos perjudiciales a la Real Hacienda debían ponerse remedio, pues no podían dejar de ejecutar las Órdenes Reales y para ello se nombró una Comisión integrada por los Canónigos Don Vicente de Pereja y Don Pedro Ramal que debían empezar por presentarse a los señores Deán, Cabildo y al Corregidor para que quedaran enterados de la Orden y después se tomaran las medidas pertinentes para evitar perjuicios a la Fábrica de la Real Casa de la Moneda.

Se dio encargo al Maestro de Ribera de mayor inteligencia, de que reconociera el origen del expresado perjuicio y se descubriese la forma para obviarlo, de cuya gestión se concluyo ser toda medida inútil si no se rompía la presa de los Molinos de la Noguera, a que se llevó a cabo el 7  de mayo de dicho año de 1717.

En varias reuniones de Cabildo, como propietario de los dichos Molinos se trató si era o no procedente hacer nueva presa y al fin se dispuso se pusiesen cédulas en las partes públicas y acostumbradas por si alguna persona quería comprar dicha posesión.

Se aceptó al fin la oferta más ventajosa; la de don Juan Cerdán de Landa, vecino y Regidor Perpetuo de esta Ciudad y Tesorero del Santo Tribunal de la Inquisición por el precio y cuantía de 15.000 reales de vellón que entregó en dinero al contado.

El señor Cerdán se quedó propietario de los Molinos de la Noguera, sin un eficiente servicio de aguas, ya que tuvo que sacrificar las presas en beneficio de la mueva instalación de la Fábrica de la Moneda. Viéndose obligado a construir una presa en el sitio denominado “Sargal” que lleva el nombre de “Cerdán” de la que derivara un canal que con las condiciones necesarias de nivel permitiera poner nuevamente en servicio los Molinos de la Noquera.

El caz del Molino de Santiago y desaguadero de la Moneda corría hasta la Ermita de Nuestra Señora de Belén y por la parte de abajo llegaba hasta la pared de la Lonja del Convento antiguo de Carmelitas Descalzos y cogiendo el hilo de dicha pared en derechura llegaba hasta la madre principal del río Júcar.

Diez años siguió funcionado la Real Fábrica de la Casa de la Moneda hasta que en  el año 1728, por Orden del rey Fernando IV, se trasladó toda su maquinaria a Madrid.

Cuenca, 1 de diciembre de 2015

José María Rodríguez González, profesor e investigador histórico


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