domingo, 13 de diciembre de 2015

LA PUERTA SANTA DE LA CATEDRAL DE CUENCA



El domingo día 13 de diciembre, el Sr. Obispo D. José María Yanguas Sanz dio inicio al Año Santo de la Misericordia, será un año de gran perdón para toda la humanidad. Apenas cinco días después de que el Papa Francisco abriera la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en Roma, nuestro Obispo se une al gesto de las diócesis del mundo que han abierto sus Puertas Santas para el Año Jubilar.

Este domingo se ha empleado la puerta de de la Piedad de la Catedral y no la del Perdón hasta nuestra época. El ritual fue modificado en la Navidad de 1975, cambiándose el rito de apertura y cierre del Año Santo.

En las fotografías que se disponen de nuestra catedral de principio de siglo XX, se puede apreciar como está tapiada parte de la puerta del Perdón porque era la empleada para este fin. Sobre el parteluz de la puerta existía un cartel con el nombre PORTA SANCTA.

Déjenme explicarles la historia de cómo era este interesante rito de apertura del Año Santo:

Me basaré en la descripción realizada por Giovanni Rucellai de Viterbo del año 1450. La primera vez que se realizó fue en el año de 1423 por el papa Martín V, y fue la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán. Los años de Jubileos se celebraban cada 33 años. El Vaticano abrió su Puerta Santa por primera vez en el año 1499, siendo Papa Alejando VI, quien quiso dar una mayor participación al jubileo permitiendo que se abrieran las puertas de las basílicas mayores de Roma. Este Papa quiso dejar bien definidas las normas del ceremonial del Año Santo, en especial el rito de apertura y clausura de la Puerta Santa, encargándole la elaboración de los ritos al famoso Johannes Burckard, maestro de las ceremonias pontificias. La Puerta Santa del año jubilar del año 1500 fue abierta la noche de Navidad de 1499 y fue cerrada en la solemnidad de la Epifanía del año 1501. Según la tradición, la apertura de la Puerta Santa se preparaba mediante el rito llamado “Recognitio”. En el desarrollo de la ceremonia, se quitaba el muro de ladrillos que cerraba la Puerta Santa de la Basílica.

El ritual preparado por Burckard y aprobado por el Papa, fue realizado sustancialmente en todos los jubileos, introduciéndose algunos retoques en el año 1525 por el maestro Biagio de Cesena, permaneciendo inalterados hasta 1950.

Estos ritos se caracterizaron por las siguientes particularidades:

La puerta de los templos donde se había designado una Puerta Santa estaba cerrada en el exterior por un muro y no por una puerta. En el momento de su apertura se derribaba el muro.

Desde el siglo XV se usó el ladrillo para la construcción de la pared. El cronista del jubileo de 1423 escribe que “es tan grande la devoción de las personas por los ladrillos y escombros, que apenas es derribada la puerta, se lanzan con ímpetu a recogerlos y llevárselo como su fueron reliquias sagradas”(L. Bargellini, L’Anno Santo, 66).

El Papa tiraba una parte y los albañiles completaban el trabajo de demolición. En las Navidades de 1499, el Papa usó un martillo para golpear tres veces el muro. Pronto se vió que el martillo no era simbólico por lo que se convirtió en un objeto artístico y en 1525 el martillo usado era de oro. En 1575, de plata dorada con mango de ébano.

En el rito de clausura se usaba la paleta de albañil, desde 1525 hasta el Papa Pio XII, que fue el último en utilizarla en el Año Santo de 1950. Según el rito de clausura la Epifanía de 1501 se prevé que dos cardenales pusieran en el muro dos ladrillitos: uno de oro y otro de plata.

En las Navidades de 1975 se modificó el rito. El Papa no usó ya ni el martillo, ni la paleta, ni los ladrillos simplemente abrió y cerró respectivamente la puerta de bronce. Fue Juan Pablo II quien no usó por primera vez el martillo, pues ya no había que derribar muros, solamente empujó la puerta para que se abriera.

La ceremonia se enriqueció  con un profundo sentido bíblico, teológico y litúrgico pastoral que tiene la puerta de la historia de la salvación y de la Iglesia.

Cuenca 13 de diciembre de 2015-12-13


José María Rodríguez. Profesor e investigador histórico

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