domingo, 5 de junio de 2016

EL CERRO DEL SOCORRO DE CUENCA

Lugar emblemático y distintivo de esta ciudad

De los muchos vínculos que me unen a esta ciudad uno de ellos es el Cerro del Socorro de Cuenca, la piedra que compone la imagen está mezclada con el cincel y el sudor de uno de mis tíos por parte de padre.
A mis diez años me mandaron a Alicante a estudiar con los Hermanos Maristas, cada vez que regresaba lo hacíamos en autobús, recorriendo los pueblos, La Motilla, Valverde, Valera, Valeria, etc., en cada pueblo éramos recibidos con amabilidad por sus familias. Yo esperaba con ciertas ganas de llegar para ver el monumento del Corazón de Jesús desde la carretera mucho antes de llegar a la ciudad y cuando por fin se divisaba me decía a mí mismo ¡Estoy en casa!
Vista de la ermita del Perpetuo Socorro. Cuenca

Consciente de que debo algún día contarles la increíble historia del monumento que se alza en el Cerro del Socorro de nuestra ciudad de Cuenca, hoy quiero centrarme en los principios y ello me lleva al nombre con el que conocemos el lugar ¡El Cerro del Socorro!

Siempre me llamó la atención que el “Cerro del Socorro” no se llamara “Cerro del Corazón de Jesús” y eso es debido a que anterior a 1957, que fue cuando se alzó el monumento del Corazón de Jesús, existía una ermita dedicada a la devoción y culto de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro.

Esa ermita ya se hace referencia en el cuadro de Bartolomé de Matarana, pintor manierista genovés, que en 1579 se le documentan trabajos en la ciudad de Cuenca, entre ellos los cuadros de la vida de San Julián donde se refleja en la parte izquierda del cuadro que representa el milagro de San Julián librando a los habitantes de la ciudad de la peste, una peregrinación a la ermita del “Perpetuo Socorro” y en lo alto del cerro la ermita. Ello me lleva a afirmar su existencia ya en el siglo XVI.
Cuadro de Bartolomé de Matarana. Catedral de Cuenca
En el lado derecho del cuadro se aprecia una peregrinación a la
ermita de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. Cuenca 

La devoción a Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro se remonta al siglo XV, cuando en Roma un mercader cretense poseía un cuadro milagroso de la Madona, cuadro que logró llevarse de la isla de Creta ante la invasión musulmana del año 1453. A su muerte dejó encargado a la familia de un amigo que se donara a una iglesia de Roma. Aún tuvieron que pasar varios años para que se llegara a cumplir el encargo, pues no es hasta el año 1499 cuando en procesión es llevado a la iglesia de San Mateo.

La Revolución francesa marca un tiempo de ocultación del cuadro, pues los Agustinos dejaron el convento de Esquilino llevándose consigo el milagroso cuadro.

En Cuenca en la invasión napoleónica muchas ermitas fueron destruidas y entre ellas las de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro. En el año de 1901 el Excmo. Sr. D. Mariano Catalina la reconstruye con el mismo esplendor de sus mejores tiempos.
Virgen del Socorro
Capilla del Socorro de la Catedral de Cuenca

Pasado el período Napoleónico, el cuadro milagroso vuelve aparecer en la Ciudad Eterna. El Papa Pio IX fue a postrarse a sus pies en el año 1866. Para su traslado se organizó una procesión el 26 de abril de 1866, recorriendo las calles de Roma hasta llegar a su ubicación inicial, que en su lugar se levantaba ahora, la nueva Iglesia de San Alfonso.

Se cuenta que mientras paseaban triunfantemente a la adorada Madona, una pobre madre oraba desconsolada a la cabecera de su hijo de cuatro años aquejado de meningitis, viendo los últimos alientos de vida que le quedaba a su hijo. Movida de su ardiente fe, tomó en brazos al niño, lo saco a la ventana y presentándolo a la Virgen que pasaba exclamó: “¡Madre bendita! Cura a mi hijo o llévatelo contigo al cielo”. La Virgen premió su fe sanando al niño.

Cuadro de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro
Capilla de San Juan de Belmonte
Catedral de Cuenca
En el mes de noviembre de ese mismo año, 1866, el padre Pedro López, Redentorista, trajo de Roma a España dos copias auténticas del milagroso cuadro, las cuales fueron expuestas en Huete de  Cuenca y en Alhama de Granada. Pronto ganó fama el de Huete por haber recobrado la vista un niño ciego al dirigirse a la Virgen con estas palabras: “Madre del Perpetuo Socorro, ponme bueno los ojos”, este hecho hizo que la devoción se propagara por toda la provincia y la Península.

El cuadro de Huete pasó a Ecuador en el año 1870 llevado por los Padres Redentoristas, quienes lo expusieron en la iglesia de Cuenca del Ecuador.

En nuestra catedral hay dedicada una capilla llamada  “Capilla del Socorro” donde se guarda una talla  de madera policromada de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, del siglo XVIII. Imagen que la tradición oral nos dice que era la imagen que presidía la ermita del Cerro del Socorro, destruida en la Guerra Civil. También existe un cuadro de la imagen que está en la actualidad en la capilla de San Juan del Castillo de la Catedral de Cuenca. La festividad de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro se celebra el 24 de junio.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
Cuenca, 5 de junio de 2016




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