martes, 5 de julio de 2016

Estrella del Mar


Festividad de la Virgen del Carmen

La festividad de la Virgen que hoy día 16 de julio celebramos era muy popular en todo el orbe católico y de modo muy especial en España. En este día coincide el triunfo del cristianismo sobre la morisma de las Navas de Tolosa. El 16 de julio de 1212, la coalición cristiana formada por unos 70.000 soldados, encabezados por Alfonso VIII de Castilla, derrotó a los 120.000 musulmanes del imperio almohades en el norte de la provincia de Jaén, junto a “Despeñaperros”. Aquella victoria marcó el declive musulmán iniciándose la fase final de la reconquista. Desde ese día empezó a juntar se en España las dos festividades en una: La Virgen del Carmen y la instituida por Bula del Papa Gregorio XIII para conmemorar la gloriosa victoria de las Navas.
Virgen del Carmen. Imagen de la capilla Honda
Catedral de Cuenca.

Antiquísima es la devoción de Ntra. Sra. del Carmen. Remontándose a los tiempos proféticos al morar en el  monte Carmelo unos monjes entregados a la vida contemplativa, los cuales daban culto a la que había de ser la Santa Madre de Dios. Eran los hijos de los profetas, discípulos de Elías y Eliose. Del nombre del monte que escogieron para su retiro proviene el nombre de los Carmelitas y la Virgen por ellos venerada tomó el nombre de Ntra. Sra. del Carmelo o del Carmen. La Orden Carmelitana es considerada como la más antigua de la Iglesia Católica.

Conocida su dedicación y su santidad fueron instados a pasar a Europa y fundar conventos de su Orden. Alguno de ellos en el siglo XIII, vinieron a Francia con el Rey Luis XIII y se establecieron en la ermita de Aigallades, cerca de Marsella. A merced de la protección del Rey Luis pudieron los Carmelitas fundar conventos de su orden en diferentes regiones de Francia.

La advocación de “María, Estrella del Mar” proviene de la devoción de los marineros a esta Virgen. En la oscuridad de la noche, los navegantes se han guiado por las estrellas para llegar a puerto. Los Carmelitas del Monte Carmelo llamaban a la Virgen “Estrella del Mar” y muchos otros, como San Jerónimo, del siglo IV, San Isidoro de Sevilla, del siglo VI; la llamaban así y Pascasio Radberto, escribe en el siglo IX: “María es la Estrella del Mar a la que debemos seguir con nuestra fe y comportamiento mientras damos tumbos en el mar proceloso de la vida. Ella nos ilumina para creer en Cristo nacido de ella para salvación del mundo”.

Con la Virgen del Carmen viene unido el escapulario. La palabra escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros”. En su origen era un vestido superpuesto que caía de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día, que como discípulos de Cristo llevamos sobre los hombros. Para los Carmelitas pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.
Escapulario Carmelitano

¿Cómo surge el escapulario? En el año 1246 es nombrado general de la Orden Carmelitana Simón Stock. En esos momentos la Orden pasaba por manos tiempos y Simón recurrió a la Virgen poniéndola bajo su amparo. En sus oraciones siempre la llamaba “La flor del Carmelo y la “Estrella del Mar” suplicándole protegiera a toda la comunidad. En respuesta a sus oraciones el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen y le da el escapulario para la Orden con la promesa: “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos las carmelitas. Quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”.

El uso del escapulario se hizo popular por la cantidad de milagros que se le atribuían, pasando a ser usado por muchos laicos, instaurándose la cofradía del escapulario. Esta devoción fue ratificada por el Papa Juan XXII en el siglo XII, y añadió el Privilegio llamado Sabatino a favor de los religiosos y de los cofrades Carmelitas al aparecérsele la Virgen y prometiéndole que quienes cumplieran los requisitos de esta devoción como Madre de Misericordia, le dijo: “Bajaré al purgatorio el primer sábado después de su muerte, los libraré de las llamas y los llevaré al Monte Santo de la vida eterna”.
Procesión de la Virgen de Carmen
en la parroquia de la Virgen de la Luz, Cuenca

Como testimonio de conversiones nombraré una de un anciano que fue llevado al hospital de San Simón Stock de la ciudad de Nueva York, estaba inconsciente y moribundo cuando fue hospitalizado. Viendo la enfermera que el paciente llevaba el escapulario llamó a un sacerdote para que le diera la extremaunción. Mientras el sacerdote rezaba las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: “Padre, yo no soy católico”. Preguntando el sacerdote: ¿Entonces, por qué lleva el escapulario carmelitano? Contestando el enfermo: “He prometido a mis amigos usarlo y además rezo un Ave María diariamente”. El sacerdote le explicó en el estado que se encontraba físicamente dándole la oportunidad de hacerse católico y ser bautizado en ese momento. El moribundo dijo: “Toda mi vida lo he deseado” acto seguido fue bautizado, recibiendo la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.
Por último decir que el escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados con la Virgen y con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo.

Felicidades a cuantas mujeres lleven el bellísimo nombre de Carmen.

Cuenca, 16 de julio de 2016

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.



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