miércoles, 14 de diciembre de 2016

Poetas y poetisas celebran a su patrón

Dedicado al Aula Poética de Cuenca


En el año 1952 se instituyo como patrón de los poetas a San Juan de la Cruz.
Componentes del Aula Poética de Cuenca


Hoy quiero felicitar a este grupo encantador de poetas como es el AULA POÉTICA DE CUENCA, que con tanto acierto dirige Raquel Carrascosa. Siento admiración por ellos, forman un grupo muy compacto y dedicado a dar a conocer y amar la poesía.
Su última intervención ha sido el leer poemas, con el gorro puesto de Papa Noel, junto al árbol de Navidad, que este año han puesto frente a la Catedral de Cuenca. Felicidades a todos sus integrantes que nos sigan deleitando con sus poemas.

La poesía fue para San Juan de la Cruz como la válvula de escape ante las complicaciones que se le agrupaban día a día, principalmente cuando emprendió la reforma del Carmelo que le llevó a estar encarcelado en una cárcel de Toledo, de donde una noche sin luna, escapó ayudado de su carcelero.
San Juan de la Cruz 
Con la poesía expresaba sus preocupaciones, lo que le movía a seguir trabajando por defender sus ideas y sobre todo los deseos y ansias que manaban de su corazón.
Como poeta fue un hombre lleno de sensibilidad como lo refleja en sus versos:
En una noche oscura,
Con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
Salí sin ser notada,
Estando ya mi casa sosegada.

“Noche oscura del alma”,  “Cántico espiritual” y “Llama de amor viva” estos tres poemas constituyen la obra poética más importante de la poesía mística en los que nos muestra la ascensión del alma hasta su unión mística con Dios.
El poema de “Llama de amor viva” comienza así:

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
De mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya su quieres;
rompe tele de este dulce encuentro.

En el cántico espiritual, los versos son canciones entre el Alma y el Esposo, refleja una explosión de amor difícil de igualar con otras palabras que no sean los versos del más gran de poeta de la mística española del siglo XVI.

Os escribo el primer quinteto:

¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Felicidades en el día de vuestro Patrón y que las musas os inspiren para que nos sigáis deleitando con vuestros versos.

Cuenca, 14 de diciembre de 2016.


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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