sábado, 24 de mayo de 2014

La Señora del Candíl (Vivencias con mi abuelo)


LA SEÑORA DEL CANDIL (Virgen de la Luz)

Entre la leyenda y la realidad de los hechos

Acercándose la festividad de la Virgen de la Luz, y como todos los domingos me dirigí hacia la Plaza Mayor, a casa de mis abuelos para acompañar a misa de doce en la Catedral, a mi abuelo Sabino. Al salir del Templo mi buen acompañante me dice: “hoy Josemari nos vamos a Mangana que
Torre de Mangana antigua
te voy a contar unas cosas. Recuérdalo porque es muy interesante”. Dirigimos nuestros pasos hacia la plaza de la Merced y entre las callejuelas divisamos la Torre de Mangana y señalando con la garrota la Torre me dice: “¿Sabías que para subir a lo alto de ella hay 108 escalones y que hay que darle cuerda cada ocho días? No abuelo. Prosiguió hablando y me dijo: ¿Ves las agujas del reloj? Pues cada una es más alta que tu. Para que se puedan ver desde lejos miden, el minutero 1,80 metros y la aguja de las horas 1,65 metros.

Poco a poco llegamos a lo alto de la Plaza de Mangana y mirando hacia el Noroeste, se divisaba todo el valle del Júcar. Señalando el actual barrio de San Antón, me dice: “allí fue encontrado en los años de la reconquista de Cuenca por el Rey Alfonso VIII, una imagen de la Virgen, ¿Quieres saber cómo sucedió? Si Abuelo, ¡Cuenta, cuenta! Nos sentamos en el murillo de la plaza y muy atento seguí su
Panorámica desde la Plaza de Mangana
relato. Era un día soleado, se divisaba toda la ciudad y el río Júcar con todo su esplendor. Cogiendo el pañuelo de su bolsillo, hizo un nudo en cada esquina y me lo colocó en la cabeza, ¡para que no cojas calor en la cabeza, que no llevas boina como yo!  Y comenzó: El rey D. Alfonso cuando llegó a Cuenca, acampó allí abajo – señalando con la garrota – y en su primera noche tuvo un sueño revelador indicándole que en una oquedad junto al río había oculta una imagen de la Virgen. Al amanecer mandó buscar por toda las oquedades rocosas y hallaron la imagen. En memoria del hecho mandó construir una ermita, hoy la iglesia de la Virgen de la Luz, pero no acaban aquí los hechos.

Puerta de Aljaraz 
 actualmente puerta de San Juan
¿Ves esas escaleras que suben desde el Juego de Bolos? Si abuelo, pues esa entrada a la ciudad se llama ahora Puerta de San Juan, en el siglo XII se llamaba Puerta del Aljaraz, por ahí entraron los soldados del Rey. ¿Cómo fue abuelo? Mira Josemari, Cuenca de siempre ha sido rica en rebaños de ovejas y en aquella época más que ahora. Los rebaños se llevaban en régimen comunal y había tres pastores que los cuidaban, entre ellos un pastor cristiano que ocultaba sus creencias por miedo a perder su vida, llamado Martín Alhaja.


Virgen de la Luz en la ribera del río Júcar
Una de las noches que volvía a la ciudad vió una luz que se movía en las orillas por las aguas del Júcar, llamándole la atención, al acercarse comprobó que la luz procedía del candil que sostenía en la mano una bella señora. Quedó sorprendido y como clavado en la tierra. La señora dirigiéndose a él le expresó que era la Virgen y que le traía un mensaje: “tú has de ayudar a los caballeros cristianos a conquistar la ciudad”. Martín no acertaba a dar un paso ni a contestar, ni a pedir explicaciones. La Virgen le dio ánimos y le indicó que ella estaría con él cuando llegara el momento. No pasaron muchos días cuando las tropas del rey Alfonso VIII llegaron a los pies de la ciudad y el día 20 de septiembre de 1177, cuando la patrulla de guardia cristiana divisa unas acémilas (ganado mayor) que estaban entrando en la ciudad, salieron tras de ellas pero llegaron tarde y desde las almenas de las murallas los repelieron. Al retirarse divisaron un rebaño que estaba escondido entre los arbustos y malezas de las orillas del Júcar. Cuando llegan a su altura con las armas en lo alto para hacer frente a los pastores del rebaño descubren a Martín  de rodillas con los brazos en cruz rezando, confesando que era cristiano y que por orden de la Virgen les facilitaría la entrada al recinto amurallado de la ciudad. Conducido ante el Rey, planean el modo de entrar en la ciudad. Martín afirma que por la puerta de Aljaraz, que es por donde normalmente entra, el portero es ciego, para percatarse del número de ovejas que entran, entreabre la puerta y tocando una a una van pasando, si faltara alguna dará parte y seré duramente castigado.


Virgen de la Luz en la ribera de Júcar
La noche del 20 de septiembre de 1177, siendo noche cerrada, sin luna, Martín con su rebaño, como días anteriores, recorre el camino de subida encaminándose hacia la puerta de entrada, dando la consigna del día, el guardián de las llaves de la puerta, abre con las precauciones de siempre. Los moros de la guardia no notan nada extraño. Entre las ovejas se cuelan soldados cristianos cubiertos con las pieles de las ovejas sobre sus espaldas, el ciego palpa y no encontrando nada anormal permite el paso. Apenas pasado el control los soldados sigilosamente pasan a cuchillo a la guardia mora y a los vigilantes de las almenas. A lo largo de la noche se sucedieron combates por las estrechas calles de la ciudad hasta que a las cinco de la mañana el Arráez moro (Caudillo o jefe árabe) rinde la plaza y éste acompañado de los principales de la ciudad bajan hasta el campo de San Francisco donde el Rey Alfonso VIII recibe las llaves de la ciudad.

Después de unos instantes quedamos ambos en silencio y le dije: ¿Abuelo eso es leyenda o realidad? Contestándome: Si nosotros nos limitáramos a la historia y no creyésemos en el milagro, terminaríamos por presentarnos ante el mundo como un pueblo aséptico, amoral (2*) 
Imagen de la Virgen de la Luz
y materialmente incapaz de sentir el triunfo que llueve del cielo. La Virgen de la Luz, con su candilito de plata fue alumbrando el camino de los hombres de Alfonso VIII hasta llegar a las puertas de Cuenca. Lejos está ya del tiempo pero la mano Divina tuvo que ver para entrar en la inexpugnable ciudad de Cuenca. La Virgen morena, por guapa y original; porque ama la fiereza del sol que tuesta las mesetas conquenses; morena, porque ella nos recuerda en su rostro celestial la victoria obtenida sobre los enemigos de lo limpio y puro. Esta Virgen morena quiso iluminar el camino con un candil símbolo del hogar. Sobre el puente nació una Luz. Esa Luz misteriosa que se viste de albores en la noche, noche de sombras y temores, de pasiones y flaquezas. Una luz maravillosa que arde sobre el agua, luz que se mira y se difunde con los juncos del agua y el murmullo incesante, una Luz poderosa que mira desde el Cielo.

Mira Josemarí, esa Virgen es milagrosa, ¿Cuánto de milagrosa abuelo? Te contaré un milagro que hizo la Virgen de la Luz y nos vamos que la Abuela luego nos echa la bronca porque llegamos tarde a casa. ¡Vale abuelo, cuenta!
Rey Fernando III el Santo
En el año 1226 llegó a Cuenca la reina Doña Beatriz de Suabia (1*), princesa alemana, muy bella y hermosa, hija del Emperador Federico, primera mujer del Rey Fernando III el Santo y el más grande de las figuras del siglo XIII, el rey Alfonso X, llamado el Sabio.

Se ha investigado mucho la causa de su venida a Cuenca. Concretamente no se ha podido averiguar, pero se sospecha que fuera una misión diplomática para ayudar al Rey de Aragón Don Jaime I en su guerra contra los moros de Valencia por ser Cuenca el bastión más avanzado del Reino de Castilla. A los pocos días de su estancia en nuestra ciudad a la Reina Doña Beatriz que se encontraba en periodo muy avanzado de embarazo de su hijo el Infante Don Felipe, le sobrevino una fiebre muy alta. La consternación fue general. A toda prisa  fue traído el famoso Pedro de Montpellier, físico de la Corte. El pronóstico fue pesimista. La Reina moriría.
Doña Beatriz de Suabia y Fernando III
Catedral de Burgos
Su hijo Alfonso X nos recuerda tan amargo trance en una de sus Cantigas:

“E porque esto decían,
non era sin razón,
cadáver al seu fillo,
estaba en a sazón.
E havia tan gran fever,
que quen a via enten, decía,
seguramente, desta non escapara.”

Se perdió toda esperanza humana. Sólo en un milagro del cielo estaba la salud de la Reina. Día y noche se hacían rogativas en la reciente creada Catedral. En solemne procesión fue trasladada la Virgen, Patrona de la Ciudad a la Cámara real. La Reina (dice la Crónica General) besó devotamente las manos y los pies de Nuestra Señora de la Luz y… ¡Oh milagro!... comenzó a reanimarse, remitió la fiebre y salvó su vida.

Dicha reina murió en Toro en el año 1235. Su esposo el Rey Fernando III el Santo, premió el celo y amor manifestado por los conquenses a favor de su Reina y el 25 de septiembre de 1229 concedió a la Ciudad de Cuenca el privilegio del sietmo (3*).

Tras la historia iniciamos ambos, abuelo y nieto, nuestro caminar hacia la calle Alfonso VIII, en la puerta de la casa nos esperaba, algo preocupada la abuela Florencia por nuestra tardanza. Dándoles un beso me despedí de ellos hasta otro día. Como niño bajé saltando de gozo pensando en todo lo que mi abuelo me había descubierto que como un pozo de sabiduría iba sacando pozal a pozal.
José María Rodríguez González
Profesor e investigador histórico
22 de mayo de 2014
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(1*)Beatriz de Suabia, fue bautizada con el nombre de Isabel (1205-1235) Noble alemana, reina consorte de Castilla y de León entre los años 1220 y 1235, casada con Fernando III de Castilla. Fue la 4ª hija de Felipe, duque de Suabia y rey de Romanos, y de Irene Ángelo, nacida ésta de Isaac II Ángelo, emperador de Constantinopla.
(2*) Con la palabra amoral se califica a los individuos que aún no poseen sentido de la moralidad, como en el caso de los niños.
(3*) Sietmo, referido a la séptima parte con que se quedaba el Concejo de todo pecho cobrado.


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