viernes, 6 de junio de 2014

EL LEGADO PERDIDO EN CUENCA


LA EDIFICACIÓN DEL SIGLO XIX.

Hace pocos días, buscando información subí al Archivo Histórico Provincial, donde duermen los legajos, atados con cuerdas y apilados, guardan los acontecimientos adormecidos en el ángulo oscuro del olvido esperando ser despertados para la adquisición del dato que pueda reconstruir el acervo nuevo de la Historia de Cuenca.


Edificio desaparecido de la
 Plaza de la Hispanidad
De aquí pasé al Archivo Catedralicio, que junto al Archivo Histórico Provincial podríamos denominar los “Palacios de los tiempos” en cuyas mansiones habitan pletóricos de vida los siglos con sus generaciones de aciertos y desaciertos en sus aspectos políticos, sociales, artísticos y guerreros, archivos atentos y acogedores de sus visitantes a quien nunca reciben mal, proporcionando la información apetecible al investigador que busca, con su paciente entusiasmo la información que a veces se torna en cansancio y desilusión al no encontrar lo que animosamente es buscado.

Antigua Escuela de Magisterio de Cuenca
Edificio desaparecido
C/ Calderón de la Barca
Todo investigador sabe que  no sólo se recoge el “dato histórico” en los legajos de papel, ni el pergamino de las ejecutorías, ni en los libros “De Becerro” ni en los “Libros de Fábrica”. Hay otras fuentes tan importantes como esos a las que llamo: “Archivos de Piedra”, testigo de ello fue mi última investigación publicada por la Excma. Diputación Provincial de Cuenca: “Iconografía e iconología de la Catedral de Santa María de Cuenca”. Estos “Archivos de Piedra” situados en los laudes de los sarcófagos de mármol, o en  los exteriores de los edificios y que tan poco caso se hace de ellos, creados por heráldica, situados en las hornacinas y arcos de las iglesias o sobre los laudes de los sarcófagos de mármol o en los adornos y decorados que poseen sus fachadas que marcan un periodo de tiempo determinado. 
Las ciudades y los pueblos no nacen por generación espontánea, tienen sus gentes y sus costumbres que las distinguen y diferencias de otras y esta historia se guarda en “Las partidas de piedras” de sus edificios, de sus “Blasones” de sus detalles pintorescos de sus casas. Estos detalles son retirados o destruidos sus construcciones, unas veces porque afean el conjunto, otras caen destrozados por la piqueta del alarife para agrandar las ventana o para ser sustituido por una edificación más moderna sin conservar sus fachadas y la mayoría de las veces por la especulación de los terrenos sin tener en cuenta la historia y el pasado que representan.  

¿Qué fue de los edificios de la Calle Calderón de la Barca? ¿Quién ha mirado por ellos? En mayo de 2004, como profesor de Imagen y Expresión saqué a mis alumnos a las calles de la ciudad en busca de los edificios emblemáticos del XIX, para que las nuevas generaciones de conquenses aprendieran a querer su historia reciente, a descubrir la rica construcción de un siglo que se terciaba lejano pero al
mismo tiempo cercano a nosotros. A descubrir por ellos mismos, tras el objetivo de la cámara, la estética del pasado. Es en ese periodo cuando se imitan las antiguas arquitecturas egipcias, indias, chinas, románticas o góticas, tomando elementos de una y otra, añadiéndolos a sus fachadas que adornan ventanas, puertas y balcones.  No es que tuviéramos grandes construcciones, como las realizadas por Gaudí, pero sí poseíamos, y algo seguimos poseyendo, de este tipo de construcción, en las calles: Ramón y Cajal, Cervantes, José Cobo, Carretería, Doctor Chirino, Hermanos Valdés, Calle del Agua; algo queda en Calderón de la Barca, en Avda. Virgen de la Luz, etc. ¿Hasta cuándo? Porque vemos como día a día van desapareciendo sin que nadie repare en ello o que el Ayuntamiento exija la reconstrucción, al menos, de la fachada original que poseía. Un ejemplo reciente es el nuevo edificio de la Plaza de la Hispanidad que aún está en construcción. ¿Qué parecido tiene con el original? ¡Ninguno!
Edificio aún existente en C/ José Cobo
Con adornos chinescos. Siglo XIX


Yo no soy quien para romper lanzas en contra de las alegadas razones, más sí afirmo que  no existen motivos para hacer bancarrota de la historia de Cuenca que, en páginas de piedra escribieron las generaciones del siglo XIX, haciendo girones y llevándose tras de sí las gloria de los que por Cuenca pasaron en esa época, dejándonos los encantos chinescos y adornos clásicos de la Cuenca del XIX. ¡Respetemos el patrimonio!

José María Rodríguez González

Profesor e investigador histórico

Cuenca, 6 de junio de 2014

 



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