martes, 9 de diciembre de 2014

Piedra y hierro para un puente emblematico


Dos estructuras para un mismo puente. El Puente de San Pablo de Cuenca

Nadie que viene a Cuenca, en plan turístico, deja de pasar por el emblemático puente de San Pablo. Mucho se habla de él y hoy quiero puntualizar sobre matices que se desconocen.

El martes, 17 de diciembre de 1538 el concejo de Cuenca concedía 700 pinos para las obras de construcción del puente. Si tomamos referencias de los antiguos escritores, vemos que el Dr. D. Trifon Muñoz y Soliva, en el segundo tomo de su publicación “Historia de Cuenca” habla que en tiempos del Emperador Carlos I, sobre el río Huécar se construye el puente a expensas del Canónigo D. Juan del Pozo. Pues bien, existe documentación que acredita que no fue su construcción sólo a expensas de D. Juan del Pozo; como decía, en diciembre de 1538 el Concejo de Cuenca concedía 700 pinos para las obras y dos años después se vuelve a repetir, en 1560 queda probado que el Concejo ayudó a su construcción con partidas de madera y en enero de 1570 aprueba el gasto de 503.000 maravedíes para el adobo del puente.

Puente de San Pablo en piedra y vista de la Hoz del Huécar
El costo del puente fue de 68.000 ducados, se inició su construcción en el año 1534  y se terminó en el año 1589, por lo que no pudo verlo terminado D. Juan del Pozo al morir en el año 1559.

Doscientos años disfrutaron los moradores del Convento de la comunicación con la ciudad a través del puente. Según el archivo municipal se hacen intervenciones de reparación y mantenimiento en los años 1786, 1796, 1800, 1803 y 1817; en el primero se derrumbó parte del primer pilar y del segundo arco y en 1800 se acordó cerrarlo al tránsito, ateniéndose al informe del arquitecto D. Mateo López: “el puente se haya todo quebrantado y expuesto a una total ruina”, aun así en 1888 aguantó una envestida que sufrió al desprenderse unas rocas en las que se asienta la Catedral y que originó destrozos en el primer arco.


Puente de San Pablo con estructura de hierro
El puente estuvo cimbrado con una estructura auxiliar para sostener provisionalmente el peso de los arcos dañados hasta 1895, visto que no se ponía remedio al problema y que su deterioro se acrecentaba con el paso del tiempo se vino abajo uno de los arcos cimbrados y tras el parte de obra se determinó volar el resto con dinamita, desapareciendo así el viaducto realizado por Juan Gutiérrez de la Vega.


Medallón del Obispo Wenceslao
El actual fue costeado por el Obispo Wenceslao Sangüesa y el Seminario Conciliar de Cuenca como acredita las placas conmemorativas que hay en el centro del puente, el Ayuntamiento, en esta ocasión no participó. Según se cuenta hubo un incidente en su construcción, pues montándose los elementos de los que se compone desde la ladera de San Pablo, se iban corriendo hacia la Catedral y cuando ya descansaban en las pilas y estaba a punto de cruzarse todos los vanos, un vendaval lo sacó de sus apoyos y al caer por su peso, se destrozaron las pletinas de hierro que lo constituía en su extremo, tras un acuerdo con la contrata se terminó el puente. De estos acuerdos proviene la diversidad de perfiles de hierro más finos que se observa en el tramo final que une el puente con la subida a las Casas Colgadas, no quedando uniforme el tipo de pletina de hierro en todo el puente.

Cuenca, 16 diciembre de 2014

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico



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