viernes, 1 de julio de 2016

Feliz la que ha creído


Festividad de la Visitación de María a su prima Santa Isabel.

Este pasaje bíblico es recordado en muchos de los retablos e incluso en la rejería de siglo XVI en la Catedral de Cuenca.

No es una fiesta que la celebremos socialmente los conquenses, pero es una acontecimiento cristiano de vital importancia porque determina el principio de la Redención de Cristo.

El misterio de la Visitación de Nuestra Señora se celebró primeramente en la Iglesia Oriental, los franciscanos en el siglo XIII fueron los primeros. La Orden Franciscana la solemnizó por el año 1264. Fue difundida por toda la Iglesia por el Papa Urbano VI y la confirmó y publicó Bonifacio IX en el año 1389.

La ocasión de haberse instituido con carácter universal fue, según se cree, el cisma que se levantó en Occidente por la elección del mencionado papa Urbano VI. Durante el gran Cisma de Occidente, hubo tres reclamaciones al papado al mismo tiempo (dos antipapas), siendo el verdadero el Papa menos apoyado de los tres.
 María se convirtió en la mediadora o dispensadora universal de las gracias. El Papa acudió a la Virgen tomándola como abogada en este misterio, para que alcanzase de su Divino Hijo que quitase de la Iglesia el peligroso cisma, e infundiese en los ánimos el espíritu de caridad que movió a la Madre de Dios a visitar a su prima.

Se puede deducir del Evangelio de San Lucas, que la Visitación que la Visitación ocurrió en los últimos días de marzo; pero como cada año caen esos días en la Cuaresma o en tiempo de Pascua, la Iglesia traslado esta festividad al día 2 de julio, o sea al siguiente de la octava de la Natividad de San Juan Bautista. En memoria dl triunfo de la Iglesia sobre la Revolución ocurrido el 2 de julio de 1849, Pío IX mandó celebrarla con rito doble de segunda clase.

Más de 120 km separan Nazaret de Ain Karim, embarazada emprende camino desde Galilea hasta la montaña de Judea. Esta festividad está llena de encanto, dos mujeres en cinta se encuentras, se saludan, las dos milagrosamente concebidas, una de seis meses.

 San Lucas recoge los datos y nos ofrece una de las escenas más sublimes de la Biblia. Ambas primas se saludan Isabel ¿Cómo estás, como te encuentras? Y su prima replica ¿Cómo vienes hasta aquí? María lo supo por el Ángel: “Tu prima Isabel, en su ancianidad, ha concebido un hijo, y ya está de sexto mes la que llamaban estéril, porque para Dios no hay nada imposible”. Isabel antes de que María le cuente su embarazo, se da cuenta de la maternidad de su prima por iluminación del Espíritu Santo y nada más escucharla el niño que Isabel llevaba en su seno da saltos de gozo con sólo oír su voz.

María recibe la primara buenaventura del Evangelio: “Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá en ti todo lo que te ha dicho el Señor”.

A través de los siglos se ha cantado el magníficat y han sido reflejadas en todas las artes, “feliz la que ha creído” porque gracias se desarrollo la redención del hombre y como han enseñado los Padre de la Iglesia, en especial San Ireneo, citado por la Constitución Lumen Gentium: “El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María: lo que ató Eva por la incredulidad, María lo desató por la Fe”.

Feliz día de la Anunciación. Felicidades a cuantas mujeres llevan ese nombre. Que en este día sea un día lleno de gozo a alegría. Felicidades.

Cuenca, 2 de julio de 2016

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

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