martes, 13 de enero de 2015

El Arca de la Limosna y las Doncellas de San Julián


El Arca de la Limosna y las Doncellas de San Julián

Acercándose la festividad de San Julián quiero traer a la memoria algunas acciones que se dieron en el pontificado de D. Juan Cabeza de Vaca que fue promovido al episcopado de Cuenca el 15 de septiembre de 1396, donde se mantuvo hasta el 14 de marzo de 1407 en que fue trasladado a Burgos (1*). Este obispo fue uno de los prelados con mayor celo pastoral y preocupación por sus deberes estrictamente episcopales de todos aquellos que ocuparon la sede conquense durante la Edad Media. Durante su pontificado se celebraron cinco sínodos en Cuenca, presididos por D. Juan, vestido de pontifical. Se celebraron en la capilla de Corpore Cristi, junto al claustro de la Catedral.



Algunos de los canónigos promovieron acciones de misericordia llevados por el entusiasmo y devoción a San Julián. Tenemos el ejemplo del Canónigo D. Martín González, que concibió el proyecto de crear una fundación, a la que llamó “El Arca de la Limosna de San Julián” a la que dotó con todos sus bienes para practicar la caridad. A esta fundación se unió el Canónigo Lorenzana que también cedió todos sus bienes y cuyo ejemplo imitaron otros Prelados.

El capital con el que se creó esta fundación fue considerable, sus rentas llegaron a ser de mil fanegas de trigo, otras tantas de cebada y más de mil ducados en metálico,  empleándose para  socorrer a los pobres otorgándoles una pequeña pensión o  repartiéndoles abundantes limosnas de pan y aceite en el sitio de la Catedral llamado vulgarmente el “Cuarterón”. También eran socorridas las monjas de los conventos pobres. El Canónigo encargado de la guarda y custodia de la renta del Arca de la Limosna se denominaba “Herrero”.

Otro de los fines del Arca de la Limosna fue el crear dotes para casar doncellas pobres o para entrar en religión, es decir, para aquellas mujeres que deseaban ingresar en un convento;  aquellas mujeres que eran designadas beneficiarias serán llamadas “Doncellas de San Julián”. A Los fondos de esta fundación contribuyeron también los Canónigos D. Nuño Álvarez, D. Antonio Barba y D. Fernando de Escobar, Arcediano de Alarcón.

Para hacer la designación de las doncellas que se habían de dotar, el Cabildo nombraba cada año un Capitular para que en unión del Peostre (2*) de la Hermandad del Santo Obispo, fundada por el Prelado D. Diego Ramírez de Fuenleal, escogiesen a las que se le había de otorgar la dote; entre las condiciones que debían reunir las doncellas para merecer la gracia, figuraban las de “ser pobres, honradas, recogidas y no moças de cántaro” (3*). Para otorgar las dotes instituidas por D. Fernando Escobar, era costumbre de poner un edicto en la puerta de la Catedral anunciando la adjudicación de aquellas para la fiesta del 5 de septiembre, conforme a las reglas establecidas por su fundador (4*).

Son muchas las obras de misericordia que se practicaron a lo largo de los años mientras existió la fundación y muchos fueron los apoyos recibidos en esos tiempos. Otra de las obras llevadas a cabo fue la fundación de un “Ropero de San Julián”, obligación santa de vestir al desnudo.

En el Cabildo celebrado el 25 de febrero de 1553, en sus Actas consta el nombramiento de dos o tres Canónigos para que fueran los encargados de pedir limosna de ropas para donarlas a los indigentes en la fiesta del 28 de enero. Creo que es interesante el acuerdo del Cabildo en que se hace el nombramiento de Canónigos Roperos de San Julián por lo que trascribo textualmente parte del Acta: “Este dicho día de los dichos señores Deán y Cabildo diputaron e nombraron para que puedan pedir limosna para vestir tantos que resultan el día de señor San Julián en cada un año para este presente año de mil y quinientos y cinquenta y tres años a los señores: D. Alonso Carrillo de Albornoz, D. Francisco de Mendoça y D. Francisco de Heredia, Canónigo de la dicha Iglesia o a los dos de ellos, lo qual passo en presencia de mi Xpoval de morillas, notario secretario – Rubricado” (5*).

Muchos son los proyectos que se han venido desarrollando a lo largo de la historia para socorrer las necesidades de la gente más necesitada y se siguen haciendo por parte de asociaciones benéficas, loables acciones que son necesarias. Mi admiración por Cáritas que ofrece una atención social vital e importante en nuestros días.

Cuenca, 4 de enero de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

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(1*) REVISTA EPCCM . núm.15.2013.págs.187-214 – Los obispos castellanos de principios del siglo XV

(2*) Hermano Mayor de la Hermandad.

(3*) Acta Capitular de  27 de enero de 1554.

(4*) Acta Capitular de 10 de julio de 1602.

(5*) Acta Capitular de 25 de febrero de 1553.

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