jueves, 18 de junio de 2015

La verdad callada de una situación caótica



Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”. Denis Diderot

La llamada insistente y reiterada me hace levantar el teléfono. ¿Quién es? Soy el Coordinador de Educación, he pensado en ti para cubrir una Asesoría en Educación.  Tardé en reaccionar y pedí tiempo para pensarlo, la mala experiencia de hace catorce años me hacía desconfiar de lo que se me ofrecía. Después de hablar con varios amigos opte por aceptar el puesto.

Me incorporé en agosto de dos mil once en la Delegación de Educación. En principio todo era nuevo para mí, pero poco a poco fui haciéndome con los distintos programas que se me otorgaba su responsabilidad, hasta un total de seis.

A las pocas semanas de estar ocupando el puesto de Asesor se  presentó un empresario conquense con un montón de facturas que se le debían, pidiendo el abono de los trabajos realizados en los colegios de la provincia con respecto a la instalación de wiffi en ellos. Fue un jarro de agua fría que me vino encima sin comerlo ni beberlo. Puse en conocimiento de mis superiores los hechos para tramitar el pago de estas deudas heredades. Luego me enteré que se debía el trasporte desde hacía un año y el pago de los comedores escolares, etc.

Es duro vivir esa situación y más cuando en la acera de enfrente un grupo de gente, entre ellas personas que habían ocupado puestos de relevancia dentro de esta administración, se manifestaban con camisetas verdes, por los recortes y una escuela pública y libre. En esos momentos pensabas si estaban locos o que el mundo se había vuelto del revés, los mismos que habían provocado este caos se manifestaban en contra de qué.

En los campos en que me he movido estos años, puedo afirmar que han sido duros al no poder conformar ni otorgar a la gente subvenciones como se venía haciendo, aguantando a personas que venían exigiendo derechos de ordenadores y libros gratis, cuando no se podía ni pagar los intereses de las deudas contraídas por los anteriores. En esta Administración de Educación se redujo el número de asesores a la mitad y el trabajo ha salido adelante sin necesidad de dejar trabajo pendiente para otro día. Se han regularizado las subvenciones para la dotación de libros para quienes han demostrado que no podían comprarlos, hasta donde llegaba el dinero que Hacienda podía otorgar. Se han ido arreglando y regularizando todos los campos en la medida que se ha podido o nos han dejado.

No me explico el odio que se ha despertado en contra de la gente que ha sacado a esta Comunidad de la ruina más absoluta. Un ejemplo que todos conocemos es el de Sanidad: “LOS RECORTES EN SANIDAD MATAN” se ponía en pancartas, ventanas y balcones pero si reflexionamos ¿no mataría mucho más el cierre de hospitales que no podemos permitirnos por las deudas contraídas?

El próximo curso vuelvo a mi clase con la conciencia tranquila de quien ha puesto su granito de arena en revertir esta situación caótica e inexplicable en que estaba esta Administración.

Quiero finalizar estas reflexiones con una frase del filósofo, matemático, novelista y figura destacada de la Ilustración francesa, Denis Diderot: “Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.
Cuenca, 18 de junio de 2015
José María Rodríguez González

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