sábado, 1 de octubre de 2016

Los Ángeles Custodios. 90 años de su proclamación como patronos de estos Cuerpos.

Los Cuerpos de Seguridad del Estado no tienen patrón, sino patrones

Los Ángeles Custodios. 90 años de su proclamación como patronos de estos Cuerpos.

La festividad de los Ángeles Custodios viene celebrándose en la comunidad cristiana española aproximadamente desde el siglo V. Como todo lo referido a los ángeles sufrió cierto abandono al ser suprimida por San Pío V por miedo a que fueran venerados, culto que no era reconocido por la Iglesia. Fue restablecida la festividad, nuevamente por decreto del Papa Paulo V en el año 1608. El Papa Clemente X, fue quien la implantó definitivamente en la liturgia de toda la Iglesia.

El Papa Pío XI, en el año 1926, declaró a los Santos Ángeles patronos del Cuerpo Nacional de Policía, a petición expresa de este Cuerpo, denominándose en aquellos años “Policía Gubernativa”. Este año celebramos el 90 aniversario de la institución de esta festividad en nuestro país. 
Para llegar a comprender el por qué de tomar como patrones los Santos Ángeles del Cuerpo Nacional de Policía debemos de profundizar en el significado y misión otorgada por Dios a sus ángeles. 
La vocación de servicio de ayuda, asistencia y auxilio al ciudadano que la policía desarrolla diariamente emulan la misión de los Santos Ángeles.

La naturaleza de los ángeles va de acuerdo con el sublime oficio que ellos ejercen permanentemente. Son seres creados, intelectualmente superiores a los hombres y fueron dotados por Dios de especial virtud y poder. Decía nuestro paisano Fray Luis de León sobre los ángeles que eran: “estrellas de la aurora porque su entendimiento es más claro que las estrellas, es lo que más se le parece en la perfección de su naturaleza”.

Por el siglo II el sabio Orígenes decía: “Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja”.

San Bernardo en el año 1010, en uno de sus célebres sermones resumió en tres frases comentadas el comportamiento que deberíamos tener con nuestro ángel de la guarda: “Respetemos su presencia, portándonos como es debido. Agradezcamos sus favores, que son muchos más de los que nosotros podemos imaginar y confiemos en su ayuda, que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan.

No debe faltar en esta pequeña exposición de los Santos Ángeles la narración que San Juan Bosco hacía siempre el día del Ángel de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel de la Guarda. Cuenta que ese mismo día dos obreros estaban subidos en un andamio, de pronto se partió la tabla y se vinieron al suelo. Uno de ellos recordó lo que al Santo le había oído decir y exclamó “Ángel de mi guarda” mientras caía del andamio. Cuando acudieron a socorrerlos uno de ellos estaba muerto al golpearse contra el suelo, el otro se levantó sin daño alguno, el que había invocado a su Ángel de la Guarda. Los compañeros le aseguraron que había tenido mucha suerte y él les contestó: “Cuando ví que me venía abajo invoqué a mi ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran suavemente y después ya lo recuerdo más”.

Celebremos este día con júbilo y alegría y unámonos a quienes los tienen como Patrones pues ellos hacen un trabajo encomiable digno de los ángeles. Ángeles de carne y hueso que dan muchos de ellos su vida por socorrer a cualquier ciudadano que no precisa.

Ya en el primer Reglamento para el Servicio, de 9 de octubre de 1844, en su art. 32º, se lee: “En los caminos, en los campos y despoblados, toda partida o individuo de la Guardia Civil cuidará de proteger a cualquier persona que se vea en algún peligro o desgracia, ya prestando auxilio de la fuerza, ya facilitando el socorro que estuviera a su alcance. Por consiguiente, procurará amparar a todo viajero que sea objeto de alguna violencia; auxiliar a los carruajes que hubiesen volcado o experimentado cualquier contratiempo que los detenga en el camino; recoger los heridos o enfermos que se hallen imposibilitados de continuar su marcha; contribuir a cortar los incendios en los campos i en las casas aisladas, y prestar en suma, del mejor modo fuere posible, todo servicio que pueda conducir al objeto y realce de su institución, especialmente, esencialmente benéfica y protectora”.

Hagamos un día especial de celebración, uniéndonos a la  celebración de la festividad de estos Cuerpos de Seguridad del Estado que siempre están donde se les necesita.

Cuenca, 2 de octubre de 2016


José María Rodríguez González

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