martes, 21 de junio de 2016

San Juan, nadie más grande entre los nacidos de mujer

San Juan, figura emblemática en Cuenca

Ayer leyendo en el calendario litúrgico la festividad de "La Visitación de María a su prima Santa Isabel" comprendí algo singular, que hasta este momento no había llegado a entender, ¿cómo la festividad de los santos son celebradas en su muerte, es decir, el tránsito de este mundo al Cielo y en cambio la festividad de San Juan Bautista se celebra su nacimiento, el 24 de junio? San Agustín lo justifica diciendo que San Juan Bautista fue santificado en el vientre de Santa Isabel. María fue a visitar a su Prima después de la Anunciación y cuando Isabel estaba en su sexto mes de embarazo.

La festividad de San Juan Bautista, al estar próxima al solsticio de verano asumió los ritos y tradiciones cuyo origen son anterior al cristianismo.

Haciendo uso del Evangelio de San Lucas vemos que Zacarías había perdido la voz por dudar de su mujer de que estuviese embarazada.  Cuando nació San Juan recuperó el habla según se lo había predicho el arcángel San Gabriel.
Cuenta la tradición religiosa que la noche en que nació San Juan, Zacarías su padre, encendió hogueras para anunciar a parientes y vecinos la noticia de su nacimiento. Cuando le preguntaron cuál sería su nombre, él escribió en una tablilla: “Juan es un nombre” y fue en ese momento cuando recuperó el habla. Al cristianizarse la sociedad, la celebración pagana del solsticio, pasó a celebrarse la noche del 23 al 24 de junio, convirtiéndose en una noche santa y sagrada, asumiendo la magia que despertaba en la gente ese día tan señalado en el calendario pagano.

 Son muchas las referencias que hay sobre San Juan en la Catedral de Cuenca, de su niñez apenas hay datos históricos. Posiblemente quedó huérfano a temprana edad al ser sus padres ya muy mayores cuando lo tuvieron. Se habla que pasó su juventud en el desierto en contacto con la naturaleza, donde se impregnó del espíritu de Dios a través de la penitencia y la oración. Vestía sólo una piel de camello y se alimentaba frutas y miel silvestres, de raíces e insectos, como lagartos.

Sobre los 30 años inicia en la ribera del Jordán a predicar y bautizar a la gente como preparación a la venida del Mesías. Juan no conocía a Jesús, bajo sueños había recibido el aviso de que “aquel sobre quien viera que se posaba le Espíritu Santo en forma de paloma sería el enviado”.

Encontró la muerte por hacer pública la situación amorosa del rey Herodes con su cuñada Herodías, mujer de su hermano. Pasaje que explica la iconografía marginalista de los arcos góticos de la Catedral de Cuenca.

San Juan Bautista fue enterrado junto con Eliseo y Abdía y se veneró sus restos en la ciudad de Samaría hasta el siglo IV. Posteriormente Juliano “El Apóstata”, emperador de los romanos, renegó públicamente de la religión cristina de ahí el apodo, en el año 361. Él fue quien mando diseminar los restos de San Juan Bautista.

La Venerable Hermandad de San Juan Bautista de Cuenca fue constituida en el año 1934, siendo Obispo Don Inocencio Laplana y Laguna y comenzó a desfilar por las calles de Cuenca ese mismo Miércoles Santo de 1934. La talla era del escultor Luis Salvador Carmona, realizad en el siglo XVIII, recibiendo culto en la desaparecida iglesia de San Juan y de esta fue trasladada a la Iglesia de Santo Domingo en el año 1877. Nuevamente tiene que ser trasladada su ubicación y en este caso viene a la Iglesia del Salvador en el año 1912  que no volvería a procesionar hasta el año de 1942, después de la Guerra Civil. En el año de 1954 viene desfilando el Martes Santo. La talla es de Marco Pérez y este 24 de junio se celebra el 75 aniversario de la entrega de la imagen a la Hermandad.

Cuenca 24 de junio de 2016


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico. 

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