martes, 10 de diciembre de 2013

Los jardines de la "Glorieta" y el Palacio de la Diputación de Cuenca


EL PALACIO DE LA DIPUTACIÓN
Como investigador e hijo de esta ciudad de Cuenca, quiero sumarme a los actos conmemorativos del bicentenario de la institución provincial  de la Diputación, aportando mi granito de arena y dar algo de luz sobre el proceso que se llevó para la construcción del palacio de la Diputación.
La Diputación de Cuenca fue creada en 1835, como consecuencia de la División territorial de España en 1833.
Buceando por la hemeroteca de 1910 del periódico “El Liberal” de 12 de octubre, su número 73, nos aporta el proceso que se llevo para hacer efectiva la edificación en los jardines llamados “La Glorieta”.
En los primeros días del año 1890, aún tenía Cuenca para diversión y recreo de sus habitantes, un hermoso jardín, conocido como el nombre de “Glorieta”.
Este jardín, que fue gala de la ciudad durante mucho tiempo, estaba emplazado en el antiguo campo de San Francisco, correspondiente a la calle del mismo nombre. Fue construido por prestación personal, y a partir del año 1830, el Ayuntamiento consignó en sus presupuestos las cantidades necesarias para su custodia, conservación y mejora.
Amplio, bien cuidado, sombreado por árboles frondosos y rodeado de un paseo de anchura suficiente, ofrecía sitio apropiado para el esparcimiento de los conquenses y el jardín poblado de flores, era encanto de los niños y la atracción más poderosa para la juventud.

Por entonces, nadie había pensado la posibilidad de que “La Glorieta” estuviese llamado a desaparecer, hasta el día 8 de febrero del año 1890, en que la Excmo. Corporación Municipal, consignó en el libro de actas de sus sesiones el siguiente acuerdo: “A propuesta del Señor Presidente, acordó el Ayuntamiento proponer a la Excmo. Diputación Provincial, las siguientes bases, para que el proyectado palacio de la misma se emplace en el jardín de “La Glorieta”; a saber:
Primera, el Ayuntamiento cede el jardín de “La Glorieta”, para que en la parte necesaria del mismo se emplace y construya el palacio de Diputación Provincial, entendiéndose que la parte sobrante habrá de quedar destinada a jardín, habrá de conservarse por cuenta de la Diputación, teniendo jardinero pagado de sus fondos, y habrá de poderse utilizar el jardín por el vecindario.
Segundo, en compensación de dicha cesión habrá de emplazarse por la Diputación Provincial otro jardín o Glorieta en el sitio comprendido a la izquierda de la carretera de Valencia, desde la alcantarilla hasta la fuente de San Fernando, o en otro que estime más conveniente el Ayuntamiento construyéndose por la Diputación verja de cerramiento y haciéndose a su costa la traída de aguas para riego, caseta para el jardinero e invernadero.
Tercero, el proyecto de nueva Glorieta se presentará por el Ayuntamiento, y su importe máximo será de 80.000 pesetas, siendo de cuenta de la Diputación su pago, y el expropiación del terreno
Cuarta, las obras del Palacio y Glorieta serán simultáneas, y estas serán intervenidas por el Ayuntamiento y habrán de terminarse dentro de dos años.”
Comunicado el acuerdo a la Diputación el día 14 del mismo mes, dándose por enterada ésta Corporación el 21, significando al Ayuntamiento la conveniencia de instruir el necesario expediente de enajenación, al paso que le pedía el proyecto de la nueva Glorieta que habría de construirse.
Pasada la respuesta a informe de las comisiones de obras y de paseo y arbolado en los primeros días de marzo, fue por ellas prestado en abril siguiente, opinando que debía sustituirse las bases propuestas por las siguientes:
1ª Cesión de la Glorieta como se acordó.
2ª Que la Diputación pagase 80.000 pesetas en un año de los fondos obtenidos para la construcción del palacio.
3ª Que estas 80.000 pesetas se depositaran en la Sucursal del Banco España para pago inmediato y exclusivo de un paseo por 30.000 pesetas, y de las obras de la traída de aguas de la Cueva del Fraile por 50.000 pesetas.
Como firmantes del informe, recordamos entre otros a los señores: Recuenco, Fontana, Pinós, López, Cuesta, Merchante y Blasco.
Elevado el informe a la categoría de acuerdo y aceptadas las bases por la Diputación más variante que la de hacer el pago en ocho trimestres en el mes de mayo, se acordó en junio la necesidad de la ocupación del terreno, se nombró a D. Francisco García Zamora, aceptándolo en Ayuntamiento, y prestando este señor su informe en estos términos: que la cabida de la finca era de 10.279 metros superficiales; que la expropiación interesaba a toda la finca, que debían ofrecerse al Ayuntamiento 80.000 pesetas y que esta suma podía atenderse en otra parte al servicio de ornato y recreo, objeto propio de la Glorieta.
Aceptado el peritaje 21 de junio, se verificó por la Diputación el pago del primer plazo y gastos del expediente de expropiación, asistiendo al acto los señores Blasco Rodríguez, Pérez Muñoz, Ramírez y Zamora, haciéndose cargo de la suma de 10.000 pesetas el señor Depositario de fondos municipales y depositándola después en la Sucursal del Banco de España a disposición del Ayuntamiento y a los efectos acordados.
En la misma forma se realizó el segundo plazo, de otras 10.000 pesetas a finales de diciembre y en idénticos términos fueron cobradas y depositadas las 10.000 pesetas del tercer plazo en mayo de 1891.
El incumplimiento de los plazos de los depósitos hizo que la obra se ralentizara en los años sucesivos.  Será a partir de 1926 cuando, con la compra del mobiliario, lámparas y tapices se pueda dar por concluido el proyecto.
José María Rodríguez González
Profesor e investigador
 

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