viernes, 22 de agosto de 2014

Ferias y Fiestas de San Julián en Cuenca


San Julián de enero, de agosto o de septiembre

Institución de las festividades de San Julián

Siempre me he preguntado ¿Por qué se celebra San Julián en agosto si su festividad es en enero? Y siempre los mayores me han respondido: ¡Porque hace más calor en verano! Pero ¿qué hay de verdad en todo ésto? Escudriñemos en la historia.

Tomando de referencia las noticias del culto tributado a San Julián por D. Rogelio Sanchiz Catalán, Archivero-Bibliotecario y Académico correspondiente de la Real de la Historia en su obra de 1909 nos dice:

“En el loable deseo de honrar a su Santo Patrón San Julián y de testimoniarle cumplido homenaje de cariño, respeto y admiración, quisieron los conquenses tener dos días en el año para tributarle públicamente solemne culto y, al efecto, además del 28 de enero en que sucedió el glorioso Tránsito, día que la Santa Iglesia ordena celebrar como fiesta de guardar, fue elegido por los conquenses el 5 de septiembre para establecer una fiesta conmemorativa de San Julián”.

Las razones que hubo para determinar la elección de dicho día fueron por una parte, la crudeza del tiempo en el 28 de enero (para dar idea de la inclemencia del tiempo por aquellos años recuérdese el adagio o refrán: “Para San Julián de enero, se hiela el agua en el puchero”). Estas inclemencias del tiempo, grandes fríos y constantes nevadas, hacían que de los pueblos próximos y aún del mismo Cuenca, se abstuvieran los fieles de asistir a los Oficios divinos en honor al Santo en la Santa Iglesia Catedral. Por otro lado, el día 5 de septiembre era el señalado de antiguo por la Ciudad para celebrar sus fiestas y mercados anuales, lo que unido a la bonanza y clemencia del tiempo en esas fechas y siendo una fechas de descanso en las labores del campo, al haberse terminado la recolección y aún no haber comenzado la vendimia y sementera, hace más fácil la concurrencia de los devotos a San Julián. De ésta nueva fecha nace el adagio o refrán: “San Julián de enero para los de Cuenca; el de septiembre para los forasteros”.


Por estas razones, el Obispo D. Miguel Muñoz, el Deán y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral, el Corregidor D. Manuel Ponce de León y el Ayuntamiento de la Ciudad y los Cofrades de San Julián (1*) de común acuerdo, acudieron al Papa en súplica y ruego de que aprobase la institución de la fiesta conmemorativa de San Julián, el día 5 de septiembre, habiendo obtenido feliz resultado sus súplicas mediante el siguiente Breve:

Venerabili frati Episcopo, et dilectis filiis Decano et Capitulo conchensi ac Gubernatori et Rectoribus consilii civitatis Conchensis” (“Al Venerable hermano Obispo de Cuenca y a los amados Hijos Deán y Cabildo y al Corregidor y Regidores del Ayuntamiento de la Ciudad de Cuenca):

 IULUIS PP. III (El PaPa JULIO III)

“… Y para que la fiesta San Julián se haga más célebre, se transfiera a 5 días de septiembre, en el cual día por ocasión de la Feria, que entonces se hace en la dicha Ciudad acostumbra a ser  mayor el número del pueblo; así en dicho nombre vuestro como de los mismos Cofrades nos hicisteis suplicar humildemente, que tuviésemos por bien, según la benignidad Apostólica, de dar firmeza de confirmación Apostólica a los tales Estatutos y Ordenanzas… Y por la autoridad y temor ya dichos, transferimos la fiesta de San Julián y su celebración con todos sus Privilegios, e Indulgencias a cinco de septiembre, en el cual día de aquí en adelante, por todos los tiempos que vendrán, vosotros y los amados hijos del Clero y pueblo de la Ciudad y Obispado ya dichos, seáis obligados a celebrar la dicha fiesta del Bienaventurado San Julián, sin perjuicio alguno”.
¿Cuándo se materializó la festividad de las ferias y fiestas en agosto? Fue en el año 1879 cuando el Ayuntamiento de la ciudad acordó darle el tratamiento de feria. El 8 de agosto de 1879, el Alcalde D. Santos López anunciaba: “El Ilustrísimo Ayuntamiento de mi presidencia, usando de la facultad que le confiere el Artículo 72 de la vigente Ley Municipal ha resuelto declarar Feria desde el actual año la festividad que de inmemorial viene celebrándose en esta ciudad a nuestro Patrón San Julián, los días cinco y siguiente del mes de septiembre, acordando medidas que considere convenientes y pondrá en conocimiento del público por medio de anuncios a fin de atraer la mayor concurrencia posible
.
Pasados diez años y encuentro en el semanario “El Progreso”, en su número 225, de 8 de agosto de 1889, en el artículo “La Feria” que aún no se ha efectuado el cambio de las Ferias y Fiestas de San Julián a agosto, utilizando estas palabras: “Falta algo menos de un mes para la celebración de eso que llamamos feria y nada de nada. Este año ya creíamos en la resurrección de los muertos al ver que, después de repetidas invitaciones y de reuniones poco numerosas y entusiastas, se nombre una junta organizadora. Pero, que si quieres; ni la junta, junta a los individuos que la componen, ni se resuelve nada, ni nada se organiza”.
Investigando en la hemeroteca y dejando pasar veintidós años, en el periódico “El Mundo” de 2 de septiembre de 1911, se sigue recogiendo las Ferias y Fiestas de San Julián en septiembre (cinco días de fiesta). Es como si el pueblo conquense no quisiera cambiarlas de fecha sus fiestas. Pero ¿Qué actividades se realizaban en ella? Hay poca diferencia con respecto a las actuales, en primer lugar se despertaba a la ciudadanía con una Diana, a eso de las seis de la mañana, se encargaba de ello la Banda Municipal y Provincial de Música. Se realizaban desfiles de Gigantes y Cabezudos, recorriendo las principales calles de la ciudad. Por las tardes, concierto en los jardines de la Excma. Diputación Provincial y todas las noches verbena en la Plaza Mayor, a eso de las nueve de la noche. Otras actividades paralelas a estas eran la exposición de productos agrícolas provincial, situándola en los jardines de la Excma. Diputación Provincial. También solía celebrarse la feria de ganado en “El Sargal”, con importantes premios en metálico. Se organizaba un Certamen Científico-Literario, patrocinado por la Prensa Conquense, con gran aceptación, pues en este año se presentaron 127 trabajos. Es en este año de 1911, cuando se colocó la primera piedra en el solar donde se construiría la nueva Plaza del mercado (de estructura metálica, lamentablemente desaparecida), en la calle Fray Luis de León. Con relación a lo taurino, se celebraban importantes novilladas; en el año 1944 formaba cartel: D. Álvaro Domecq, Gitanillo de Triana y Manolete, se lidiaron toros de la ganadería de D. Ángel Sánchez. La crónica de la tarde de toros no tiene desperdicio sobre Manolete, que paso a describirla textualmente: “digamos sencillamente que ayer Manolete fue EL MONSTRUO. Muy torero toda la tarde, dominador cuando lo precisaron sus enemigos y artista siempre. Mató con facilidad y buen estilo y hubo ovaciones, orejas, rabos y entusiasmo general en sus dos toros”. Ya por aquellos años se celebraba el “Tiro de Pichón”, celebrándose todos los días de la feria en el campo de la Fuensanta. Para el año 1944 se hizo costumbre presentar en las Ferias de San Julián una Exposición de Bellas Artes, en este año se mostraba la tercera edición; se presentaron ciento cincuenta trabajos de pintura, escultura, dibujo, caricatura y fotografía.
Un hecho que se viene repitiendo es que la iluminación festiva de las calles corría a cargo del comercio, en aquellos años se iluminaban las calles de Calderón de la Barca y D. Mariano Catalina (actual Carretería).  Siempre terminando las fiestas, los fuegos artificiales que hacían las delicias de los vecinos de Cuenca.

 Fue definitivamente en 1964 cuando las fiestas se trasladaron a agosto en fechas indeterminadas, aportando la segunda quincena del mes de agosto la más apropiada para su realización, rompiéndose con una tradición de siglos. Hoy nos seguimos preguntando ¿Son acertadas estas fechas o debería volver a sus fechas originales la festividad de nuestro Santo Padrón San Julián? ¿Qué fueron de los fuegos artificiales?
Felices fiestas a todos. Ser prudentes y pasarlo lo mejor que podáis.
 

(1*) El Obispo de Cuenca, Diego Ramírez de Fuenléal, instituyó una hermandad o cofradía de San Julián y estos cofrades fueron los que en unión del Obispo, Deán y Ayuntamiento solicitaron del Papa Julio III el cambio de fecha en la institución de la fiesta indicada.

José María rodríguez González. Profesor e Investigador Histórico.

Cuenca, 22 de agosto de 2014

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