lunes, 4 de agosto de 2014

Los Rostros Romanos en la Catedral de Cuenca


Exposición fotográfica.

Coincidiendo con las Jornadas Romanas de Velería, del 11 al 18 de agosto de 2014, José María Rodríguez González, expone en la Iglesia Parroquial “Ntra. Sña. De la Sey”  de Valeria (Cuenca) “LOS ROSTROS ROMANOS EN LA CATEDRAL DE CUENCA”
SÍNTESIS DE LA EXPOSICIÓN: De los tres rejeros que interviene de la Catedral de Cuenca a lo largo del siglo XVI son dos los que se recrean en los rostros y cabezas romanas. Esteban Limosín, desde 1526 a 1530 y Hernando de Arenas de 1548 a 1550.

A Esteban Limosín corresponde las rejerías de las capillas: De los Caballeros, 1526; del Peso 1527; de la Asunción, 1551 y de los Apóstoles, 1530. A lo largo de ellas nos da una visión muy completa de las costumbres romanas acerca del estilo del peinado. Observamos el “peinado de Octavia” que se llevaba en los primeros años del Imperio. Octavia era la hermana del primer emperador de Roma, Augusto, año 40 a.C. y ella representaba las virtudes femeninas. Con relación a los hombres, la moda de la barba se importó de Grecia y fue promovida por Adriano. Los romanos se empezaron a afeitar casi cinco siglos antes del nacimiento de Cristo, se trataba de recortarse la barba y no de afeitarse. Escipión el Africano que murió en el año 129 a.C. fue el primero en afeitarse la cara todos los días.

Del rejero Hernando de Arenas presenta los rostros que aparecen en dos de sus rejas, la Capilla de San Martín, 1548 y el Coro del año 1550. Su trabajo se centra en los teñidos. Principalmente en el rostro femenino de la mujer patricia. Presenta el cambio que se dió en la moda del penado en la Dinastía Flavia (del 69 al 96 d.C.), imponiéndose la costumbre de trenzar el pelo, haciéndose muy popular junto con la moda de tintarse el cabello de color rubio. El color rubio causaba sensación entre ambos sexos y para conseguirlo se echaban polvo de oro.
Los romanos adoptaron de los griegos la costumbre de teñirse el pelo amarillo rojo, este color lo conseguían con jabón caustico a base de sebo y cenizas. Este estilo lo podemos observar en las cabezas femeninas de la Capilla de San Martín.  
En plan anecdótico, parecerá sorprendente que la mujer patricia no se quejara de su falta de libertad personal o de su ausencia de derechos políticos, sino de la Lex Oppia (1*), vigente del 215 l195a.C., esta ley les impedía engalanarse con joyas y utilizar telas con bonitos colores. Esta ley fue abolida por el Senado Romano, siendo criticados en plan burlesco diciendo de ellos que: "El mundo era gobernado por lo romanos, pero ellos están gobernados por sus mujeres!. (Esta frase para un patricio era una gran ofensa). 

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(1*) En el año 215 a. C., tras ser derrotado el ejército romano por Aníbal en la batalla de Cannas, los políticos, movidos por la necesidad de recuperarse económicamente para continuar haciendo frente a tan poderoso enemigo, votaron una ley que limitaba las manifestaciones externas de riqueza en las mujeres. No se permitía llevar más de media onza de oro en joyas, los vestidos no debían tener colores llamativos para no emplear tintes caros, y habrían de conformarse con la litera y el tiro para circular por Roma e inmediaciones, pues se prohibía el carruaje de dos caballos si no era para asistir a algún acontecimiento de carácter religioso. Esta ley, conocida como la Lex Oppia, debe su nombre al tribuno de la plebe Cayo Oppio.

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