miércoles, 1 de marzo de 2017

Santa Cuaresma ¿Qué ha sido de ella?

La ley de abstinencia de carne y de caldo de carne nos obliga solamente en los viernes de Cuaresma.


Siempre me ha llamado la atención que algunos alimentos queden prohibidos unas semanas antes de la Semana Grande del Cristianismo o Semana Santa. La curiosidad me surgió a temprana edad y como siempre acudía con las dudas a mi abuelo ya que en casa todos andaban muy ocupados en sus trabajos cotidianos y como penúltimo de cinco hermanos era como un “algo que existía” pero que todos pasaban.

Cada mañana cuando nos levantábamos teníamos preparado el desayuno en el comedor.  Una taza de cristal de duralex, (que se conseguía coleccionando envoltorios del chocolate y que luego se canjeaba en la tienda del Sr. Parra) nos esperaba llena de leche con malta y unas rebanadas de pan para mojar, pero esa mañana fue distinta –Hoy es miércoles de Ceniza y es día de ayuno y abstinencia -Pregonó mi madre-, así que todos mis hermanos y mi padre se marcharon a trabajar sin llevarse nada a la boca. Cuando marcharon y antes de irnos al colegio mi madre nos dijo a mi hermana pequeña y a mí – vosotros  sois pequeños y con vosotros no va esto y debéis desayunar antes de marcharos al colegio.

Aquello despertó mi curiosidad y me faltó tiempo cuando fui a casa de mi abuelo Sabino para preguntarle ¿Qué era eso de ayuno y abstinencia? Mi abuelo era sabio y estaba seguro que me resolvería el enigma. -Josemari coge la Biblia y busca en San Marcos 2, 19-20, me dijo sin más dilaciones cuando le conté lo sucedido en casa. –Lee lo que pone- Abrí la Biblia busque la cita y leí: “Jesús les dijo ¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día”. Basándose en esta cita los primeros cristianos después de la Ascensión de Cristo, por su fervor, comenzaron a prepararse para la solemnidad de la Pascua, tomando esta forma de penitencia y como Cristo les había dado ejemplo de un ayuno de cuarenta días, creyeron que no podían honrar mejor a su Pastor que imitándolo. De ésta forma nació la costumbre del ayuno cuaresmal.

-¿Cómo ayunaban ellos? -Pregunte. En aquella época remota el ayuno duraba las seis semanas anteriores a la fiesta de Resurrección, es decir que nuestros padres en la fe ayunaban 36 días, pues excluían los domingos, que nunca consideró la Iglesia como días de penitencia y ayuno.

-Pero mira lo que ocurrió Josemari. En el siglo IX los cristianos de oriente que siempre han rozado la perfección, protestaron y reprocharon a los cristianos de occidente el quitar cuatro días de la Santa Cuaresma, tachándolos de rufianes hacia el ejemplo del Divino Maestro. Por lo que la Iglesia de Roma, con sabio criterio, determinó que en lo sucesivo comenzaría la Cuaresma, no el domingo, sino el miércoles precedente, conocido desde entonces con el dictado de Miércoles de Ceniza completando los cuatro días que eran restados, cumpliendo así todos los cuarenta días reglamentarios.
-Enterado de cómo llego el Miércoles de Ceniza no pude dejar de preguntar. -¿Cómo se guarda la cuaresma? -Sentados los dos en el saliente que daba al barrio de San Martín, prosiguió mi abuelo: Una sola comida en el espacio de 24 horas fue siempre la característica de los días de ayuno, a imitación de los antiguos judíos, retrasaban esta comida única hasta la puesta de sol. Por mucho tiempo se conservó esta costumbre, aún en tiempo de Carlomagno estaba generalizada. La sociedad cristiana comenzó a vaguear y a protestar por las seis horas de la tarde que se hacían cuesta arriba y después de muchas discusiones se otorgó que la comida única fuera a las tres de la tarde. Esta modificación originó otras muy importantes modificaciones que vendrían a transformar la noción esencial que hasta entonces se había tenido acerca del ayuno.

-¿Cómo pasaban sin comer desde las tres de la tarde hasta la misma hora del día siguiente? ¿Es posible que hicieran trampa? –Le dije yo a mi abuelo cargado de razón, mira Josemari esta norma proviene de la Regla de los monjes de san Benito que desde la hora Nona (entre mediodía y tres de la tarde) en Cuaresma no tomaban nada pasando a los seglares. Sin embargo como los monjes se dedicaban a las duras tareas agrícolas concedieron a los religiosos la facultad de beber un poco de vino antes de Completa, con el fin de restaurar sus fuerzas agotadas por el cansancio del día. Usaban de ese alivio en comunidad, durante unas lecturas llamadas Confesiones (Collatio en latín) llamándose este refrigerio Colación. Pero como el vino solo sentaba mal al estómago se añadió más tarde un pedazo de pan.

Los seglares de los siglos XI y XII juzgaron muy cómodo ese alivio en el rigor del ayuno cuaresmal. En un principio sólo se le permitía a las personas achacosas. Con todo ésto se fueron relajando los creyentes y con la bebida añadieron unas pocas conservas, es decir frutas secas o confitadas ellos decían “a modo de medicina, para fortalecer el estómago y facilitar la digestión” y más tarde en el siglo XV aumentó con un “frustulum” o pedacito de pan, como de onza y media que venía a ser unos 40 ó 50 gramos actuales, estas se convirtieron en tres onzas en el siglo XVII y algo más cantidad en tiempos posteriores.

-¿Y lo de la abstinencia donde fue a parar? Le dije a mi abuelo. Como acabo de contarte no es muy gloriosa la historia del ayuno. La abstinencia es la privación de ciertos alimentos menos indispensables para la subsistencia del hombre como pudiera ser la carne, única reconocida como inherente a la noción del ayuno. Hasta el siglo VI y aun hasta el VII dejó la Iglesia al libre albedrío de cada cristiano la elección  de austeridad y sólo cuando vió a los fieles que se podría perder tal hábito intervino.

-Trae aquel libro pequeño, con pasta de piel de becerro, que está encima de la estantería -Sin replicar lo cogí acercándoselo. -Es el nuevo Código Romano que en la actualidad rige para todo el orbe católico, en los cánones 1.250 a 1.254 establece sobre el ayuno y la abstinencia reglas más concretas.
Abriéndolo leyó el canon 1,250 “la ley de abstinencia prohíbe alimentarse de carne o de caldo de carne, pero no de huevos, de lacticinios y de cualquier condimento, aun de los de grasas de animales”. También permite ahora la promiscuación, es decir mezclar carne y pescado en los días y comidas en que se puede comer carne. En España gozamos además de una ·gracia señaladísima” los fieles que junto a la Bula de la Santa Cruzada se proveyeren mediante una ligera limosna, del Indulto de la ley de ayuno y abstinencia, gracia que se resume en los siguientes privilegios consignados en el mismo Indulto, vulgarmente llamado Bula de Carne. 1º En cualquier día y en cualquier refección pueden comer lícitamente lacticinios, huevos y pescado. 2º La ley de abstinencia de carne y de caldo de carne los obliga solamente en los viernes de Cuaresma, en los de las cuatro Témporas y en los viernes de Pentecostés, Asunción de la Virgen María y Navidad. 3º Únicamente en los miércoles, viernes y sábados de Cuaresma y en las vigilias mencionadas están obligados a la ley del ayuno.

Como ves estas cosas se han ido relajando año tras año y época tras época. Procuremos suplir lo que no podamos realizar con otras obras pías no menos eficaces para expiar los pecados por que la conciencia del hombre es débil y Dios lo sabe.

Aquel día baje a casa con la lección aprendida y sabiendo que el ayuno y la abstinencia son maneras de doblegar el cuerpo para estar a bien con Dios y no con los hombres.

Cuenca, 1 de marzo de 2017

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

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