viernes, 31 de marzo de 2017

La dispersión de las espinas de la reliquia de la Santa Corona de Espinas



La Corona de Espinas, la más preciada reliquia de la Pasión de Cristo

Como se amontonan las actividades semanasanteras he pensado en completar la serie de los viernes de cuaresma. Al llevar un viernes de retraso hoy completo y el viernes próximo, que se celebra Nuestra Señora de los Dolores, os hablo de esta bonita festividad, de su origen y devoción.

Como os dije la corona de espinas no era un simple cerquillo que circundara la frente y las sienes, sino una especie de capacete que cubría todo el cráneo y parte superior de la cabeza. Las ramas de Zizyphus spina Cristi o de azufaifo, cascada o encorvadas por medio para formar el capacete, estaban sujetas por sus extremidades, bien sea por dentro, bien por fuera de la corona de juncos.
No nos dejemos llevar por las opiniones de los artistas que interpretan los textos sin ningún estudio de los momentos de la Pasión.

La masa espinosa, bastante semejante en su forma a la mitra o tiara oriental, con la que los verdugos coronaron por burla  nos hacemos una idea del sinnúmero de espinas que hirieron la augusta cabeza del Salvador y  también de la gran  cantidad  de espinas hoy día veneradas.

Muchas ciudades se glorían de conservar al menos una de esa preciada reliquia. Algunas de esas ciudades como San Dionisio, por ejemplo, afirman debérselas a Carlomagno quien la recibió directamente de Constantino VI, emperador de Constantinopla. Otras ciudades, en mayor número, fueron gratificadas después de haber adquirido Luis IX de Francia la Sagrada Corona o en los siglos siguientes. Sea de ello lo que fuere, la reliquia de París, en tiempos de Luis XIII, desposeída de su última espina y concedida al abad  de la Poterie, quien la cedió más tarde al convento de Port-Royal.
También la acreditada casa de la Buena Prensa de París conserva en su capilla dedicada a Nuestra Señora de la Salud, una santa espina de la Corona del Señor que se ofrece cada viernes de Cuaresma a la veneración de los fieles. Esta bajo su protección desde 1882 y le vino de Venecia, con ocasión de una peregrinación francesa a Roma. Se debió a la amable y generoso desprendimiento del rector de la iglesia de San Juan Bautista de la mencionada ciudad, que poseía un maravilloso ramo de seis espinas de la Santa Corona.

Por lo que a España se refiere, sabemos las ciudades favorecidas por tan codicioso tesoro son: Valencia, Granada, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona y Toledo.

Con ello doy por terminada tan exquisita disertación sobre la más preciada reliquia de la Pasión de Cristo.

Gracias por leerme.

Viernes, 31 de marzo de 2017


José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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