lunes, 4 de mayo de 2015

LOS SUICIDIOS EN EL PUENTE DE SAN PABLO DE CUENCA



La muerte es una tragedia y un suicido una locura.

Llevo bastantes meses investigando sobre este tema.  Una vez recopilado todos los datos me ha sido difícil encauzar el tema por lo delicado que resulta. Harto de tirar borradores a la papelera virtual, he decidido ir al Puente de San Pablo y observar a la gente como haría el abuelo Hipólito (Sustituido por el nombre real) de 79 años, posiblemente el último suicida, el 4 de noviembre de 2011, a las 11:00 horas se arrojaba por el puente. Los últimos en hablar con él fue una pareja de turistas franceses, según su versión: “dio los buenos días al llegar a nuestra altura y luego se precipitó al vacío desde el centro del puente” (*).

Pues bien, comencé a caminar sobre las tablas que conforman el puente con sus dos barandillas laterales. Pasó por mi memoria como sería el puente original de piedra mandado construir por el canónigo D. Juan del Pozo, allá por el año 1534. Fueron 55 años los que se tardaron en construir sus cinco arcos que lo conformaban, inaugurándolo en el año 1589. Ninguno de los maestros de obras que intervinieron, a través de los años: Francisco de Luna, Andrés de Valdelvira, Juan Gutiérrez de la Hoceja, Juan de Palacios, Hernando de Palacios y Juan de Meril, supieron dar respuesta óptima a la construcción del puente. En la noche del 7 de mayo de 1786 se hundió el primer tramo. Los arreglos de arquitecto Mateo López lo mantuvieron en pie hasta 1895, que se desplomó uno de los arcos, recomendándose su demolición total (1*). El obispo Wenceslao Sangüesa y el Seminario de San Julián afrontaron económicamente  la construcción del nuevo puente, inaugurándose en 1903, de acuerdo con los planos de José María Fuster, George H. Bartle, se construyó el actual puente metálico.

Seguí caminado hasta el centro encontrando dos medallones en las barandillas, uno enfrente del otro con la leyenda: “WENCESLAUS SANGÜESA E.T. GUIA DEI S.S. APOSTOLICAE” y enfrente de él, en la otra barandilla: “SIGILLUM SEMINARII CONCEILIARIS CONCHESIS”. Estas placas honoríficas confirman y agradecen la construcción al Obispo Wenceslao.

Comencé hacer fotos por dentro y por fuera del puente para apreciar su altura de 60 metros, unos turistas americanos, me miraron sorprendidos por el tipo de fotos que estaba realizando, no es normal hacer fotos entre las rendijas de las tablas al igual que de la estructura exterior desde las barandillas, dirigiéndose a mi me dijeron. “puente suicida San Francisco”. Ello me dio pie a estudiar otros puentes que pudieran ser utilizados para este fin.

El puente de Golden Gate, situado en la Bahía de San Francisco, es el lugar con más suicidios a nivel de Estados Unidos, con 1.218 suicidios desde su inauguración en el año 1937 y el segundo a nivel mundial por detrás del puente de Narkín sobre el río Yangtsé en China, nosotros no hemos llegado, ni mucho menos, a tal número de suicidios. 

Pero ¿por qué se suicida la gente? Según las estadísticas el 95% de los suicidas es consecuencia de enfermedades mentales, trastornos psiquiátricos, la mayor parte ocasionada por depresiones. El 5% restante obedece a un factor existencial que hace ver el suicidio como única manera de poner fin a sus problemas, como enfermedades crónicas que cursa con dolor, conductas adictivas (alcoholismo), acontecimientos vitales que suponen pérdidas afectivas, el aislamiento y el hecho de haber tenido alguna vez pensamientos suicidadas son otros factores de riesgo. Según la psiquiatra Carmen Tejedor (2*), hay tantos casos como personas, si bien una característica común a todos es la soledad.

¿Qué piensa el suicida? En mi investigación he encontrado algunos testimonios de personas que se han salvado y han contado su experiencia. Les trascribo sus declaraciones:

Puente Golden Gate
Cuenta Kevin Hines de 30 años, uno de los pocos que ha logrado sobrevivir para contarlo, de los que se han tirado desde el puente Golden Gate que une a San Francisco con el condado de Marín, decía: “En el mismo momento que salté al agua, me di cuenta de que había cometido un error y no quería morir. Entonces, aún en el aire, le pedí a Dios que me salvara”.  Cuando saltó tenía 19 años, el 25 de septiembre del año 2000, desesperado por la bipolaridad que padecía y sintiendo que no merecía vivir, se tiró. “Es la peor decisión que he tomado en mi vida”, aseguraba tras caer de una altura de 75m, estuvo doce minutos en el agua, con la espalda rota, tratando de no ahogarse y rezando para no morir, hasta que la Guardia Costera lo rescató. Kevin Hines pasó meses en un hospital y luego en un centro psiquiátrico. Después de estos años afirmaba: “Encontré mi vocación dando conferencias por todo el mundo para enseñar que el suicidio no es la solución a ningún problema, que la vida en sí es un gran regalo”.

Con relación a Cuenca, en la hemeroteca de 1955 he encontrado un caso de una joven que quería suicidarse. Sucedió el día 23 de septiembre de 1955 y trascribo textualmente la crónica por ser curiosa: “Alrededor de las tres y media de la tarde del pasado viernes, la joven María de la Cruz Delgado, de 18 años de edad, soltera y avecinada en el barrio de San Martín, de la parte alta de la ciudad, se trasladó al denominado Puente de San Pablo descolgándose por la armadura del mismo y comenzando a pasear por las crucetas de hierro que en forma de aspa, constituyen la armadura del puente.

El caso llamó la atención de algunos niños que se encontraban por aquellos alrededores, quienes lo pusieron en conocimiento de sus familiares y de la Guardia Urbana con servicio en el Excmo. Ayuntamiento.

Personada en el sitio de referencia uno de los guardias, fue advertida su presencia por la María de la Cruz, quien resueltamente advirtió a las personas que observaban con gran nerviosismo su paseo: «Si viene el guardia me tiro».

Hubo que tomar algunas medidas de precaución y la referida autoridad se despojó de la gorra y de la chaqueta, pero como quiera que María dijo «que le llevaran una rebeca porque tenía frío», se le engañó entregándole la prenda al final del puente donde, por detrás de ella se descolgó el guardia cogiéndola por la cintura y atándola con una cuerda que le facilitaron. Seguidamente, por el hueco que dejaron varios tablones levantados del puente para tal efecto, fue ascendida.

María de la Cruz declaró posteriormente que  «tenía pensamientos de lanzarse al vacío y suicidarse porque había oído decir que sería recluida en una escuela de protección de la mujer». La joven en cuestión sufría trastornos mentales, circunstancia por la cual fue trasladada más tarde a un sanatorio de salud” (3*).
No habrá ninguna persona natural de Cuenca que no conozca un caso de suicidio en el puente, no por ello hemos de calificar nuestro puente de San Pablo como el “puente de los suicidas” de nuestra ciudad ya que no es el único puente que a través de los años ha sido utilizado para  este menester. Les contaré el caso del 23 de marzo de 1952, a las 20:30 horas, la joven de 19 años, Carmen Martínez Polo se tiraba por el puente de San Antón, muriendo por conmoción cerebral. Fue sacada del río por el Guardia Civil D. Antonio Crespo Barriga, siéndole practicados los auxilios de respiración artificial y se le puso una ampolla de adrenalina sin conseguir su salvación por ningún medio. Interrogado su marido dijo que su relación era cordial y que no podrían adivinar el móvil de lo sucedido, afirmando que llevaba más de quince día en cama a consecuencia de una afección gripal (4*).  
No puedo terminar este artículo sin hacer mención a la Biblia y fundamentándolo en el Génesis (Gn. 2,7), donde dice “Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente”.  El pueblo de Dios entiende que la vida es un Don o un regalo de Dios al hombre y por tanto considera que de igual manera, Dios es el único que tiene la potestad de quitar la vida. Donde terminan las posibilidades del hombre comienza las posibilidades de Dios. Quien se suicida niega voluntariamente la intervención de Dios en su vida (5*).
 
(*) Día de Cuenca 6 de noviembre de 2011
1* Guía de Cuenca y principales itinerarios de su provincia, Barcelona, 1955, pp. 41-42
 
2* Carmen Tejedor, psiquiatra especializada en suicidología en el Hospital Sant Pau de Barcelona. Forma parte de un proyecto pionero en España de prevención de conductas suicidas.

3* Periódico “La Ofensiva” de 25 de septiembre de 1955.

4* Periódico “La Ofensiva” de 23 de marzo de 1952.

5*Acerca del cristiano y el suicidio, a la luz de la Biblia.”La Biblia dice…” John Stott - Baisc Chistianity - 2007

 

 

Cuenca, 25 de mayo de 2015

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