domingo, 3 de mayo de 2015

S.O.S. A NUESTRA CULTURA


LAS CELEBRACIONES  Y FESTIVIDADES  DE MAYO EN CUENCA

Al llegar estas fechas siempre me trae el recuerdo de mi infancia cuando en el Camino de Cañete toda la chiquillería nos reuníamos por las tardes para arrancar las tablas de las vallas de las fábricas de madera, corríamos con ellas para evitar ser cogidos por el guarda y salíamos “escopetaos” con nuestro triunfo al hombro hasta el lugar donde guardábamos el botín hasta el dos de mayo, día emblemático en el que hacíamos una hoguera quemando todo lo almacenado.   

 Alrededor de la hoguera se reunía todo el vecindario de los bloques de las galerías y asábamos patatas en sus ascuas. En ese candor de la noche se palpaba la amistad de la vecindad y el buen hacer de sus gentes humildes, un barrio donde nos hemos criado jugando en sus calles. Hoy se ha perdido ese espíritu de vecindad existente en los años sesenta.

En los inicios del siglo XXI, habría que hacer una encuesta entre los conquenses para saber el motivo exacto de por qué en el segundo día de mayo, se encendían hogueras en las calles y en sus plazas. Recuerdo que todos los barrios de Cuenca tenían la suya.

¿Por qué esas hogueras? ¿Sería por la entrada de mayo, o porque mayo está dedicado a la Virgen y en todas las iglesias se celebraban los ejercicios marianos de las flores? Sería, tal vez ¿porque se celebra el aniversario de la gesta española de la Independencia y el fuego de las hogueras sirve para transmitir de año en año la mayor epopeya de todo un pueblo? o ¿Por ser la víspera de la Cruz?, fecha en que fue hallado el Santo Madero, que sirvió para la Redención de los Hombres.


No he podido vencer la tentación de preguntar a los más veteranos de Cuenca sobre esta celebración. Ambrosio, sentado en un banco del parque, con sus noventa años me cuenta: En mis tiempos las hogueras se encendían en los atrios de las iglesias, en las plazas y en las calles de toda la ciudad, eran días de gozo de las vísperas de la Cruz y al mismo tiempo era ofrenda renovada anualmente de la independencia y de la libertad de España.
Isaías, con sus ochenta y dos años, me habla de las canciones de “Los mayos”: son cantos para las novias, las esposas, las madres; cantos del hombre a la mujer y del cristiano a la Virgen porque también todos los años, el primero de mayo se ha cantado a la Virgen de las Angustias en el atrio poético de su ermita haciendo coro con el cantar de las aguas del Júcar.
Cruz de Mayo C/ Calderón de la Barca
año 1943

Abilio, con sus noventa y un años, me habla de las “Cruces de Mayo” que en su época, en nuestra ciudad tenía sentido religioso, la conmemoración de la fiesta la celebra la Iglesia el día tres, festividad de la Invención de la Santa Cruz, anotando que antiguamente cada barrio y en cada calle se hacía su Cruz. Los niños demandaban a los vecinos “un chavico para la Santa Cruz”. Después, en la tarde del día tres, por las hoces y en la Alameda, con el producto de lo recaudado, celebraban una merienda.

Preguntando a los más jóvenes, me he encontrado con el desconocimiento total de estas costumbres enriquecedoras de nuestra ciudad. Es una lástima que nuestras tradiciones sean olvidadas por la dejadez de unos padres que no sabemos inculcar a nuestros hijos, las más bellas costumbre de una ciudad llena de cultura que se palpa en sus muros, en sus calles y plazas y que estén siendo sustituidas por otras importadas, ajenas a nuestra cultura e historia.


Sea ésta la voz que aliente a que la juventud no sea pasto de las costumbres de otros lugares del mundo y seamos capaces de llegar a ellos con nuestro pasado enriquecedor que posee nuestra querida Cuenca, Patrimonio de la Humanidad.

Cuenca, 2 de mayo de 2015
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

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