lunes, 31 de octubre de 2016

Halloween. Noche de brujas


La primera institución de la fiesta de Todos los Santos.

La fiesta de Halloween sigue calando en nuestra sociedad y en mayor medida entre los más jóvenes que ven en ella una manera de diversión carnavalera. Sus raíces parten de la conmemoración del Samhain de la cultura celta. Esta festividad se transformó con la cristianización social en la festividad del Día de Todos los Santos, siendo importada a América del Norte por los emigrantes irlandeses. Con la globalización mundial y la emigración está entrando con fuerza en las naciones de occidente y nosotros no somos ajenos a ella, viéndose cada año más integrada y aceptada, olvidando poco a poco nuestras costumbres, volviendo a los orígenes paganos.

Las confesiones religiosas más importantes como La Iglesia Cristiana Ortodoxa Occidental, Unión de Utrecht (Iglesias), Comunión de Porvoo, Comunión Anglicana y la Iglesia Católica, llegaron a acordar tener el mismo calendario de celebraciones religiosas para facilitar a sus feligreses la asistencia a sus respectivas celebraciones, entre ellas la del 1 y 2 de noviembre.

Nuestra tradición en la celebración de la festividad de Todos los Santos parte de la cristianización del Panteón de Roma, en el año 607. Este panteón fue erigido a Júpiter el año 27 a.C., siendo devastado en diversas ocasiones por los pueblos bárbaros que cayeron  sobre Roma.

En el año 607 el Papa Bonifacio IV obtuvo el edificio del emperador Focas, para dedicarlo al culto, llevándose a cabo las debidas purificaciones y lo consagró al verdadero Dios bajo la advocación de la Virgen y de todos los Mártires. Un número considerado de mártires fueron extraídos de las Catacumbas y depositados en la nueva iglesia que se llamó desde entonces “Santa María ad Martvres”, es decir: Santa María de los Mártires.

Con anterioridad a este hecho, se celebraba esta festividad en las distintas Iglesias, en diferentes días del año y fue el Papa Gregorio IV quien en el año 835 la instauró el día 1 de noviembre. Posteriormente el Papa Gregorio VII, trasladó la celebración del aniversario de la Bendición del Panteón Romano a la fecha de Todos los Santos. Con esta unificación quiso simbolizar el triunfo de Cristo sobre las falsas divinidades paganas.

Después de tantos siglos el Panteón transformado en iglesia de Santa María de los Mártires permanece en pié como símbolo de la perpetuidad de la religión y su bóveda inmensa cobija la multitud innúmera de peregrinos que cada año acuden a ella en visita de piadosa pleitesía.

Después de tantos siglos esta celebración se empieza a desvirtuar por costumbres que se van adquiriendo por novedosas o por graciosas o divertidas pero que realmente lo único que hacen es ir penetrando y cambiando nuestras costumbres por otras que no tienen nada que ver con nuestra historia.

Cuenca, 31 de octubre de 2016


José María Rodríguez González.

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