jueves, 4 de abril de 2019

Leyendas y misterios en las catedrales góticas

    Las leyendas inundan las catedrales góticas. Cuando comencé mi estudio sobre la catedral de Cuenca, fueron mis guías los investigadores de las catedrales de Notre-Dame de París, de Reins y de Amiens, sus escritos e investigaciones me sirvieron de modelo para escudriñar en los misterios que encerraba la de Cuenca.

    Recoge una de esas leyendas de la Catedral de Notre-Dame de París que en el año 1233, cuando se estaban labrando las esculturas de la portada, un joven escultor codiciaba que sus trabajos fueran los mejores entre las catedrales que se estaban construyendo en ese momento  y lleno de orgullo invocó al diablo para solicitarle ayuda. Este pronto se manifestó haciéndole firmar con el pago de su alma, asegurándole que su trabajo sería insuperable. El escultor aceptó firmando el pacto. Cuando su trabajo pudo ser observado todo fueron halagos y vítores por su inigualable trabajo escultórico. Entonces el diablo exigió el cobro de lo pactado con el escultor, éste se negó y el diablo buscó venganza aprovechando que un día estaba fuera de lo sagrado, es decir, en el tejado, fue arrojando desde él, dando con sus huesos en el suelo.

    Otra leyenda es la que narra la vida de San Marcelo, que fue el primer obispo de París. En una de su hagiografía escrita por San Venancio, San Marcelo es descrito como el primer hombre que se enfrentó con el demonio y lo venció, siendo representado en la puerta norte de Notre-Dame como ejemplo de la victoria del bien sobre las fuerzas del mal.

  Muchas leyendas como ésta fueron surgiendo en todas y cada una de las catedrales. La representación del diablo en estos templos góticos nace en el siglo XIX, especialmente por Viollet-le-Duc, quien en las obras de restauración de Notre-Dame hizo añadir varias gárgolas en las que figuras demoniacas amenazan la ciudad desde lo alto de sus torres. Vicente Lampérez copia de él su portada de la Catedral de Cuenca y hace su propia versión utilizando la historia de Cuenca.

    La puerta que comunica la nave sur de nuestra catedral tiene el nombre de San Lorenzo. Dos son las figuras que ocupan el ángulo que forma el dintel con las jambas. La escultura del lado izquierdo representa un niño sentado con las piernas dobladas, la mano derecha apoyada en la rodilla y la mano izquierda como sujetando el techo. Está mirando al frente como si estuviera escuchando a la figura de enfrente. Es un anciano con barba que sentado tiene un libro abierto entre sus manos. Ambas figuras hacen mención al libro del Apocalipsis, concretamente los capítulos 18 y 20 que hablan del Juicio Final. Si a esto añadimos el nombre que posee la puerta, San Lorenzo, que fue elegido por el Papa Sixto II como encargado de custodiar las reliquias, entre ellas el Santo Grial, ello nos lleva sin más al ángel sonriente del triforio, portador del Santo Grial que Don Rodrigo de Luz lo identifica, en su obra “El Misterio de la Catedral de Cuenca” con las profecías de Nostradamus y ésta con el final de los tiempos.
Ángel sonriente, Triforio de la Catedral de Cuenca.
Foto: José María Rodríguez González

    Una incógnita vuela en el ambiente con relación a la placa situada en los contrafuertes de la nave Norte junto a la girola. Es una placa conmemorativa de la conquista de Cuenca.
    Su explicación puede ser la siguiente: Esta placa formaba parte de una lauda que se encontraba en la fachada, junto a las gradas de entrada a la catedral. En ella está grabada la leyenda: EL REY DON ALFONSO IX GANÓ A CUENCA, MIÉRCOLES DÍA DE SAN MATEO, A XXI DE SEPTIEMBRE, AÑO DEL SEÑOR DE MCLXXVII. Habría que contar con otra donde figuraban los capitanes de la conquista y los linajes de la comarca, como eran: El Conde Cabra, Azagras, López de Haro, Laras y Ceballos, Cañizares, Chirinos, Jarabas, Sacedones, Salazares, Carrillo, Abarca, etc.

    Es mucha la sorpresa de quienes leen el texto de la placa conmemorativa y se quedan sorprendidos al observar en el texto ALFONSO IX, han de saber que en la placa como en muchos textos de la época fue tomado el orden numérico de los reyes considerando a Alfonso I Aragón, el Batallador, como emperador de León y rey de toda España, al casarse con Doña Urraca I de León. Al ser anulado el matrimonio por no llegar a consumarse, tomaría de nuevo la numeración de Alfonso VIII y no Noveno el rey que ganó a Cuenca en 1177.

    Éstas y muchas otras leyendas son las que ilustrarán la última visita guiada gratuita que se realizará en el mes de junio, dando como finalizadas por este curso las visitas.

Cuenca, 5 de abril de 2019.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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