miércoles, 8 de julio de 2015

La Virgen de Carmen, los Carmelitas y Cuenca

El Monte Carmelo y el escapulario

El 12 de julio, el Papa Clemente X concedió a España por bula, de 2 de noviembre de 1674 la recitación del oficio divino de esta festividad de Nuestra Señora del Carmen, siendo la primera nación en obtener el permiso de celebración. El 24 de septiembre de 1726, su Santidad Benedicto XIII la hace extensiva a toda la cristiandad con rito doble mayor y con la misma oración y lecciones para el segundo nocturno que desde el siglo anterior rezaban ya los religiosos carmelitas.

Cuenca siempre ha tenido una gran devoción en parte por haberse establecido religiosos carmelitas, varones en 1613 en la llamada isla del Júcar, de donde en 1708 pasaron a tener su residencia en la población. Con relación a las monjas carmelitas, además del convento de Villanueva de la Jara, se fundó otro de religiosas en Huete, en 1588, trasladado a Cuenca en 1603, ocupando la ubicación en la Calle Julián Romero, en 1608. El día uno de septiembre de 1603, siendo Obispo el Sr. D. Andrés Pacheco vinieron a Cuenca, procedentes de Huete, once monjas, siendo la Priora la Madre Isabel de San José. Fueron acompañadas por el Provincial de la Orden, el Padre Fray Alonso de Jesús María. A estas once monjas se unieron dos vocaciones de Cuenca pasando a formar la congregación trece religiosas.

Al ser penosas las condiciones de habitabilidad del lugar elegido se instalaron  en la casa junto a la parroquia de San Martín, donde permanecieron por espacio de cinco años, hasta que se acondicionó el edificio del convento que no pudo ser hasta 1608. Su ubicación actual es en el Camino de Nohales de Cuenca desde el año 1980.

Se afirma que en el siglo XIII, en el Monte Carmelo, unos piadosos varones levantaron el primer templo en honor a la Virgen María. Esta comunidad recibió el nombre de Hermanos de Santa María del Monte Carmelo. Con los Cruzados pasaron a Europa, aprobándose su regla en 1251 por el Papa Inocencio IV bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251 se apareció la Virgen a San Simón Stock, fervoroso siervo de la Virgen, y le entregó el hábito que había de ser digno distintivo de la Orden Carmelita. Otorgándole Inocencio IV varios privilegios no sólo para los religiosos de la Orden, sino para todos los cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Todo el que lleve el escapulario de la Virgen del Carmen participa de todos los méritos y oraciones de la orden y puede esperar de la Santísima Virgen verse pronto libre del Purgatorio, si hubiera sido fiel en observar la abstinencia, la castidad conforme en su estado y las oraciones mandadas por JuanXXII en la bula llamada “Sabatina” publicada el 3 de marzo de 1322.

En este día y desde la fundación carmelitana en Cuenca, se viene celebrando por la tarde, la tradicional procesión de la Virgen de Carmen, desde la iglesia de las Carmelitas Descalzas a la Plaza Mayor, regresando por la calle de San pedro y Plaza del trabuco. Desde el traslado del Convento al Camino de Nohales la procesión se realiza, a las 20,00 horas, desde la Iglesia de Ntra. Sra. De la Luz, hasta el antiguo Convento de las Carmelitas con la participación de la Junta de Cofradías. El año pasado se conmemoró el 425 aniversario fundacional del Carmelo de San José realizándose una solemne procesión por las calles de la ciudad de Cuenca.



 
Cuenca, 5 de julio de 2015

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

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