miércoles, 30 de junio de 2021

Comencemos el mes con alegría y buen humor.

Primer día de julio
La Sangre de Cristo y Simeón el loco son las festividades que hoy recoge el Santoral.

    Si nos atenemos a la reforma del Misal introducida por Pío X para este día se fijó la fiesta de la Preciosísima Sangre del Señor, que Pío IX había instituido y colocado en la primera dominica de julio. La Sangre del Señor merecía una fiesta especial, porque representa el precio, de ahí el adjetivo de Preciosísima, de nuestra redención y rescate.


    La fiesta de hoy es un recuerdo de gratitud a la efusión tan pródiga y voluntaria de la Sangre de Cristo. Es también una fiesta de alegría y confianza para el hombre pecador, de buena voluntad y fe. Por mucho que pese el pecado, pesa más la Sangre de Cristo. Cada cristiano incorporado a Cristo puede decir con San Bernardo: vulmera tua, mereta mea, Mis méritos son los que vale esa Sangre Preciosa que sale de la fuente de tu amor, por los caños de tus llagas.
    Una de las fiestas más extrañas del Santoral es la de este hombre de Oriente, Simeón el loco, que en su juventud abandona a su madre para hacerse anacoreta en el mismo paisaje sagrado que conoció Jesucristo. A eso podría llamársele, con una metáfora a lo divino, locura, pero es sólo el comienzo de una vida singular que terminaría en su ciudad natal, convertido por voluntad propia en el bufón de Dios.
Simeón el loco
    Apariencias de filósofo cínico, rasgos de perturbado, chistes tremendos que desconciertan a todos, paradojas que desarman, Simeón, llamado Salo, el lunático, debería ser el santo de los clowns y de los humoristas, con sus ocurrencias grotescas y trascendentales que anticipan el mundo contrastado, irreverente a la manera sublime, de los personajes de Dostoievski.

    Profeta, taumaturgo, excéntrico escandaloso, payaso, comparte su vida con las prostitutas, los mendigos, los desechos de la sociedad, riéndose de todo y de todos, saboteando la lógica de los que le rodean con una rara alegría inexplicable que viene de arriba; así escarnece Simeón las seguridades de nuestra vida y se transforma en caricatura de nuestra precaria fe, tan envarada y solemne.
    ¿Para qué estar tan serios, para qué tomarse tan en serio, para qué respetar normas y convenciones? Todo es como una gigantesca broma que sólo tiene sentido si sabemos vivirla con humor, porque la voluntad de Dios y su Providencia, vista con ojos humanos, es un absurdo, y nuestras certezas, a la luz de Dios, deben de ser de una suprema comicidad.

    El más sensato de los hombres, que vuelve al revés todo prejuicio, San Simeón el loco, nos valga a la hora de tomarnos a burla a nosotros mismos y a los demás, para ser fieles, para corresponder con abandono y humor a la sonrisa del Cielo.
    Empecemos el mes con una sonrisa y veamos la vida con alegría y buen humor. Feliz julio.

Publicado en Cuenca, 1 de julio de 2019.
Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Simeón el Loco o el Simple. Festividad del 1 de julio.

     Para confundir la vana sabiduría del mundo dispuso la divina Providencia enviar en tiempo en tiempo algún siervo como el santo de celebramos hoy.

Se llamada Simón y tenía por apodo “Salo”, que significa Simple. Nació en Edesa, ciudad de Mesopotamia. No se sabe nada de su niñez, solamente se sabe que fue de familia distinguida. A los 20 años era ejemplo y la admiración de Edesa por su sabiduría y pos su virtud.
Sna Simeón

No hay hombre tan ambicioso de aplausos como nuestro Santo lo fue de abatimiento y desprecios. Hecho la risa del pueblo y el juguete de los muchachos, yodo su gusto eta verse harto de oprobios, y cuando a estos se añadían los palos, que no eran pocas veces, entonces brincaba de contento y se reina. Tenía esta insensibilidad por prueba concluyente de su locura, y lo era de su heroica virtud.

No era su único fin hacerse despreciable a los ojos de los hombres; pretendía también ganas almas a Dios por medio de cien invenciones. Algunas veces quedaban todos admirados oyéndolo entre sus extravagancias muchas verdades importantes que hacían impresión, y algunos se aprovechaban de ellas. De manera, que aquella aparente locura, en suma, era un velo con que cubría las gracias que le hacia Dios, y un artificio variado por una parte para ocultar, y por otra para asegurar el éxito de muchas buenas obras.

Buscaba algunas veces a las mujeres perdidas, les daba dinero que recogía, las divertía con sus graciosos desvaríos, y todo era por hallar ocasión para reprenderlas por su desordenada vida; medios irregulares y extraordinarios, que en otros serían perniciosos, y a Simeón le salieron tan bien, que el imaginado loco hizo cuerdos a muchos, sacando del infeliz estado a la culpa a muchas personas de todas las clases y edades, y retirando del vicio a no pocos jóvenes disolutos, y a no pocas mujeres perdidas; pero de nada se guardaba tanto Simeón como de que llegasen a conocer lo que verdaderamente era.

Pasado dos días sin que el Santo pareciese, quiso saber el diácono si estaba malo; pero lo encontró muerto, y cubierto con los sarmientos que le servían de cama. Ya todos estaban desengañados de lo que verdaderamente era Simeón, manifestaba visiblemente su heroica santidad, por lo que fue su muerte acompañada de la pública veneración, y el Señor acreditó sus merecimientos con muchas maravillas. Fue elevado el santo cuerpo del cementerio donde le habían dado sepultura; y publicando cada uno lo raro y prodigioso que había observado en aquel siervo de Dios encubierto, fácilmente se reconocieron los primeros rasgos de una sabiduría cristiana, escondidos con el velo de una simpleza aparente.

Consagró la Iglesia universal su memoria con el honor del sagrado culto que le decretó, y no parece posible suba a más elevado punto el amor y la ansia de los abatimientos, que el que admira nuestra veneración y nuestra confusión en este singular Santo.

Publicado en Cuenca, 1 de julio de 2020.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.






domingo, 27 de junio de 2021

Hoy, 28 de junio, festividad del Sagrado corazón de Jesús.


La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús
    Dos siglos antes de las revelaciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita, adoraban ya los fieles de la ciudad de León al Corazón divino, y aun se puede afirmar que la adoraban como al Rey. Prueba de ello la tenemos en el portapaz gótico de plata dorada con la imagen de Nuestra Señora y de su Hijo muerte que descansa en el regazo materno. En el centro de este portapaz que los fieles besaban en la misa, había un Corazón esmaltado de rosicler, con la inscripción Jesucristo.
En un artístico tríptico de la misma época y de la misma ciudad de León, se representa  a Jesús en la adolescencia, teniendo en la mano derecha su Divino Corazón coronado por llamarada de fuego y en el pecho clavada en el lugar del Corazón una flecha, símbolo del amor infinito de Jesús.

    Nuestros santos del siglo XVI vivían todos ellos enamorados del Divino Corazón de Jesús, aunque no lo nombraran explícitamente. Teresa de Jesús era más que nada Teresa del Corazón de Jesús: el lazo fuerte de amor unía sus dos corazones. Juan de la Cruz, que tanto sabía de amores, volcaba sus penas y sus amores en el Divino Corazón de Jesús crucificado. Ignacio de Loyola y sus discípulos no eran sino un haz de ardientes corazones rendidos y cautivados por el Divino Corazón, cuyo reinado propagaban y defendían con celo insuperado. Uno de los discípulos de Ignacio, en venerable Padre Luis de la Puente, fue el grande y providencial maestro de espíritu de la insigne precursora española de santa Margarita María, una humilde virgen, gloria de Valladolid y de España, la venerable Marina de Escobar.

    Permaneció casi toda su vida oculta y enferma en su pobre casa de Valladolid, pero muy favorecida y regalada con frecuentes apariciones del Señor, en las que le muestra el amor sin medida de su Divino Corazón. Describe la santa que en febrero de 1622, estando en mi  recogimiento, vi que el pecho de Jesucristo que estaba en el cielo, bajaba hasta la tierra en escala… me llevaron al pie de ella los ángeles y comencé a subir… hasta llegar a lo angosto de la escala que estaba arrimada al pecho de mi Señor, el cual me entró por aquel estrecho en el secreto de su divino pecho…”.
    Hay una aparición que recuerda, aun en los términos, la principal a Santa Margarita, Dice así: “Estando delante de nuestro Señor, tratando con su Majestad de esta mi miseria y flaqueza, y diciéndole…: Mi Señor, yo veo que mis culpas y maldades son y han sido muchas y muy grandes… ¿Qué haré, Señor y Corazón mío? ¿Qué quieres que haga? Diciendo estas cosas y otras vi que abrió Cristo su sagrado pecho y me mostró su  santísimo Corazón encendido y hecho un fuego de amor. ¡Mira! Este amor tengo para con vosotros. 

    Esta festividad fue aprobada, en primer lugar, en el año 1689, por el obispo Langres para su diócesis, y poco después se celebró en la de Lyón. En 1697, el Papa Inocencio XII extendió la fiesta a todas las iglesias de la Orden de la Visitación, a la que pertenecía la Santa y al año de 1765 se celebró en todas las diócesis de Francia. Finalmente en 1856, el Papa Pío IX mandó celebrarla en toda la Iglesia; león XIII la elevó en 1888 al rito de primera clase y Miserentíssimus del 8 de mayo de 1928.
    
    Siendo Obispo de Cuenca, D. Incendio Rodríguez Díez, el 16 de junio de 1940, la ciudad de Cuneca se consagró al Sagrado Corazón de Jesús y se propuso elevar un monumento en su nombre.

Publicado en Cuenca, 28 de junio de 2019.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 24 de junio de 2021

Efemérides conquenses. El rey Felipe IV marcha de Cuenca

     Una breve reseña para recordar la partida del rey Felipe IV después de haber estado en esta ciudad desde el 25 de mayo de 1642.  Sabiendo que  la próxima semana visitaran Cuenca, los actuales monarcas, Felipe VI y su mujer Letizia Ortiz, el día 2 de julio.

Se marcho de Cuenca el 25 de junio de 1642 el rey D. Felipe IV acompañado de su lucido y numeroso séquito.
Felipe IV

Llegó a la ciudad de Cuenca el 27 de mayo de 1642  y el día 23 se le mostró el cuerpo de san Julián, segundo prelado conquense. El Obispo D. Antonio Pimentel quebrantó el  estatuto y juramento de no descubrir el cuerpo del santo, acuerdo que fue tomado en conjunto con el Cabildo de esta ciudad en 1605 siendo Obispo D. Andrés Pacheco. También presidió el desfile procesional del Corpus Christi de ese año.

Publicado en Cuenca, 25 de junio de 2020.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 22 de junio de 2021

Plenilunio del mes de junio. Luna de Fresa en América y Luna de la Rosa en Europa.

     El día 24 de junio podremos ver la última superluna del año que lleva el nombre de Luna de la Rosa en Europa por coincidir con la floración de los rosales y el comienzo del verano. También es verdad que en otros lugares de la denomina Luna de Fresa como en América, al coincidir con la recogida de la fresa en ese continente.


La Luna de la Rosa estará a una distancia de nosotros de 361.536 km y podremos disfrutar de ella, si el tiempo lo permite, al atardecer del jueves, 24 de junio. Esta superluna alcanzará su máximo punto de iluminación a la 1:40 horas de la madrugada. Otro momento espectacular para verla sería el lunes 21 de junio ya que se verá acompañada de los planetas Marte y Saturno en la mayor parte de la noche del día 21 de junio. En los días 27 de junio podremos ver a la Luna en conjunción con Saturno y el 28 con Júpiter.


Cuando hablé de la superluna del mes de mayo expliqué el porqué de ese nombre, y lo vuelvo a recordar que es el término que se utiliza cuando la luna se encuentra cerca del perigeo, que es punto más cercano de su órbita alrededor de la Tierra, al mismo tiempo que entra en la fase de luna llena, este acercamiento provoca que lo veamos entrono a un 10 por ciento más grande y brillante que en las lunas llenas de otros meses del año.

Cuenca, 23 de junio de 2021.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 18 de junio de 2021

Efemérides. Siete años de la proclamación de Felipe VI.

Sepamos apreciar lo que tenemos. Los cuentos de la lechera nunca salen bien.

Hoy nos felicitamos los Españoles por la conmemoración de la proclamación de Felipe VI, el 19 de junio de 2014. El Rey celebra hoy su efemérides en medio de la crisis más grave sufrida en España en el último siglo. Su padre D. Juan Carlos no sólo le legó la Corona, le traspasó también una situación deteriorada de la institución que ha sabido reconducir desde el primer momento de su nombramiento.

Hay que reconocer que del discurso que pronunció en las Cortes Generales ha marcado el camino de rectitud del que no se ha apartado para nada. Teniendo un comportamiento ejemplar en lo público y en lo privado, no le han faltado las críticas y ataques basados en la anterior monarquía, que intentan que le salpique para menospreciar su labor impoluta. Desde su proclamación ha tenido que bregar con repeticiones de elecciones, la crisis catalana, la pandemia y últimamente los ataques a la Corona.

El actual gobierno, después de haber estado más tiempo en funciones que en ejercicio, formado con la coalición de PSOE y Unidas Podemos, hay en su seno quien alberga dudas y pone en cuestión la existencia de la misma monarquía como forma de Estado.
Ante este hecho y visto lo visto en el Senado, bronca tras bronca me trae a la memoria lo que dijo el último presidente de la Primera República Española, Estanislao Figueras, al despedirse del Consejo de Ministros que lo hizo con estas palabras: “Señores, ya no aguanto más. Voy  a serles franco ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros! Y se marcho a París” (*).

Sepamos apreciar lo que tenemos y no se anhelen sueños fracasados que solo trajeron hambre y desgracia para una España que suspira y vive por mantenerse erguida aunque intenten doblegarla.

Cuenca, 19 de junio de 2020
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes consultadas:

-La Vanguardia. La tormenta perfecta. Mariángel Alcázar

-(*) La Familia del Prado. Juan Eslava Galán.2019. pág.380.


miércoles, 9 de junio de 2021

Efemérides conquenses. Avenida de agua del Huécar que inundó la parte baja de la ciudad.

 El día 10 junio de 1804, el río Huécar fue el protagonista, vino una avenida de agua que se jamás se recordaba en tiempos pasados. El agua llego a cubrir el Altar Mayor de la iglesia de las monjas Concepcionistas y derribó una casa junto a las puertas del Postigo muriendo dos niños.

La crecida llegó hasta Carretería y cubrió el campo de San Francisco. Cosas raras que pasan. Dicen las crónicas del momento que mientras en Cuenca capital no caía ni una gota el pueblo de Palomera se vio inundado por la gran cantidad de agua de descargo la tormenta.

Dos siglos antes, el 11 de junio de 1605, fue al contrario cayo una gran tormenta en la ciudad de Cuenca con grandes precipitaciones en poco tiempo con rayos y truenos y gran turbulencia que llegaron a incendiar una casa en los extramuros de la ciudad.

Este tipo de tormenta en la primavera era frecuente que ocurrieran. Se hace eco el periódico del Día de Cuenca, de 21 de junio de 1927, que el 11 del mismo mes que a las cuatro de la tarde se desató una gran tormenta en Motilla del Palancar, con gran cantidad de granizo, rayos y fue tan grande la tromba de agua y con unos truenos bestiales que asustaron a los vecinos, los cuales huyeron despavoridos a las lomas de los cerros por temor a perecer en la inundación. Dos niños fueron encontrados muertos en los despojos de la avalancha y un carro fue arrastrado un buen trecho con la caballería enganchada. Ni los más viejos del lugar recordaban una tormenta como aquella.

Cuenca, 10 de junio de 2021.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 7 de junio de 2021

Cuenca, una ciudad querida y encantada.

     Me acuerdo, como si fuera un sueño de juventud, cuando volvía en período vacacional, por haber estudiado fuera, que al aproximarme a Cuenca, lo primero que se divisaba era el Corazón de Jesús, y más próximo las hoces, ello me llevaba a exclamar ¡Ya estamos en casa!

Cuenca desde el cerro San Cristóbal

Tal vez al haber permanecido fuera parte de mi adolescencia me haya quedado más marcado el amor por mi tierra y por sus cosas. Una vez en ella me gustaba recorrer la ciudad, paseando a diferentes horas, especialmente al anochecer y en los períodos del año de primavera y otoño.

Subiendo por la callejuela de Julián Romero me gustaba pararme en su mirador a la Hoz del Huécar y contemplar la casa de Federico Muelas, en aquella época completa y con su máximo esplendor, y recordar su poema primaveral. Venía a mi mente esa estrofa que dice:

“Dime, chopo soñador

nazareno de la orilla.

¿A dónde lleva Castilla

su dolor peregrino?

No sólo queremos los conquenses a nuestra ciudad, quienes vinieron quedaron enamorados de ella. Los trabajos de Wingaerde en el año 1563 y los de Juan de Llanos y Masa en el año 1773 y no digamos los de Saura, Torner y Zóbel, estos últimos en nuestro tiempo del siglo XX, son un ejemplo de ello.

Pío Baroja
    Uno de los comentarios que siempre me impresionaron, en parte coinciden con los míos, son los de Pío Baroja que escribió: “Admirable por lo extraño era recorrerla por la noche a la luz de la Luna llena, y sentarse en alguna piedra de la muralla, mirarla envuelta en luz de plata, hundida en el silencio”. Esa sensación me recuerda los anocheceres y las madrugadas que me pasé por la Hoz del Huécar durante los años 2008 y 2009, observando y fotografiando la Luna llena con la ciudad al fondo, para realizar el trabajo de: “Selene, mitología de la Luna llena en la Hoz del Huécar”.

Ello es algo parecido a lo que Federico García Lorca dijo sobre Cuenca en su soneto cuando pregunta a su amada:               

     “¿Viste la grieta azul de luna rota

que el Júcar moja de cristal y trino?”

 Siguiendo con Pío Baroja, a él le llama la atención su ubicación y la describe así: “Estas casas levantadas al borde del precipicio, con miradores altos, colgados y estrechas ventanas, producen vértigo… En aquellas noches claras, las callejas solitarias, las encrucijadas, los grandes paredones, las esquinas, los saledizos, alumbrados por la luz espectral de la Luna, tenían un aire de irrealidad y de misterio extraordinario. Los riscos de las hoces brillaban con resplandores argentinos, y el río, en el fondo del barranco, murmuraba confusamente su eterna canción, su eterna queja, huyendo y brillando con reflejos inciertos entre las rocas”.

Las vistas que se aprecian desde los cerros que la circundan: el de La Majestad, San  Cristóbal y del Socorro, muestran mil perspectivas diferentes del encajonamiento entre las dos hoces que la elevan como un nido de águilas.

Hay que salirse fuera, asomándose al paisaje circundante y volver a su interior para seguir disfrutando del paisaje que está incluido en la misma ciudad donde la naturaleza se mezcla con el interior y exterior haciéndose patente el verso de Federico: “de peldaño en peldaño fugitiva”.

Quiero cerrar este pequeño homenaje a Cuenca, y a sus gentes que supieron conservar para nosotros una ciudad llena de encanto, ojalá sepamos trasmitir nosotros la magia y el embrujo de aquellos que nos precedieron a las generaciones venideras. Termino con el verso de Florencio Martínez Ruiz, hecho metáfora en su décima titulada: A Cuenca:

“De hoz a hoz a cielo abierto suenas

Cuenca al aire, Cuenca sumergida,

Campaña de la luz, en luz tañida,

Volteada en pensiles y en almenas.

A tu columna de cristal atada,

Lluvia te azotan, te flagela el viento,

En una ruda y bárbara agonía,

Y doblas campanada a campanada.

Dando un sonido a Dios, al diablo ciento,

Crucificada en la alta serranía”.

 El periódico conquense de la Tribuna, hoy,  9 de junio de 2020, publica este artículo:



Cuenca, 9 de junio de 2021.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.