Las cadenas de
San Pedro. Esta festividad se suprimió en la reforma del año 1960. Después de
que la Iglesia celebró con tanta solemnidad las maravillas y el glorioso
triunfo del príncipe de los Apóstoles el día 29 de junio, instituyó esta fiesta
particular para honrar singularmente su prisión y sus cadenas, y sobre todo el
insigne milagro que obró Dios para librarle de ellas.
San Pedro fue
prisionero de Cristo en Palestina primero, hacia el año 42, y luego en Roma,
entre los años 65 y 67.
La emperatriz
Eudoxia, mujer de Valeriano III, levantó en Roma una basílica para guardar las
Cadenas de San Pedro. Cuenta la tradición, que un trozo que tenían en
Constantinopla ella, lo regalado a San León I. Cuando estuvieron los dos trocos
juntos, al acercarlo el Papa al otro trozo que estaba en Roma, ambos se unieron
milagrosamente, como si siempre hubieran estado juntos.
Estas Cadenas
se veneran desde el siglo V en la iglesia esquilina de San Pedro in Vincoli. Ecclesia
a vonculis Sancti Petri, título que
suplantó al primitico de Basilica
Apostolorum in exquiliis.
Las Cadenas de
San Pedro se conservan, como un tesoro junto a su templo en la Vía Ostiense.
La prisión de
San Pedro en Roma se localiza tardíamente en la cárcel Mamestina, donde se dice
que hizo brotar una fuente, que aún hoy día subsiste y convirtió a sus propios
carceleros.
El suceso del
milagro lo relata la tradición de esta forma: “Apareció el ángel del Señor cercado de un resplandor celestial que
llenó de claridad el lóbrego calabozo, pero sin ser visto de otro que de solo
el Santo; tocóle en un lado, despertóle, y le mandó que se vistiese cuanto
antes. En aquel mismo punto se le cayeron las esposas de las manos sin que los
soldados lo advirtiesen. Cíñete la túnica, añadió el ángel, cálzate, toma el
manto y sígueme. Obedeció prontamente, salió de la prisión, fue siguiendo al
ángel, pero todavía dudoso de si era verdad o sueño lo que le pasaba, no
pudiendo apenas persuadirse a que no dormía a vista de un suceso tan extraordinario.
Pero tardó poco en conocer que no soñaba; porque el ángel, después de haberle
sacado de entre los saldados con quienes estaba preso por las manos, le llevó
por medio de los otros que hacían guardia a la puerta, y de allí le condujo a
otra puerta que se llamaba la Puerta de Hierro, caía a la ciudad, la cual se abrió
por sí misma. Todavía no le dejó allí el ángel; acompañóle hasta el fin de una
calle larga, y desapareció”.
Entonces acabó
San Pedro de conocer claramente que era realidad lo que le parecía un sueño, y exclamó
diciendo: “Ahora se ciertamente que el Señor se dignó enviarme su ángel para
que me librase de las manos de Herodes, y burlase la esperanza que tenían los
judíos que quitarme la vida.
Esta milagrosa
liberación, solicitada por las oraciones de la iglesia, y puesta en ejecución
por un ángel enviado por Dios para quitarle las cadenas, es el objeto de las gracias
que hoy se rinden al Señor por haber conservado la cabeza visible de su
Iglesia.
Cuenca, 1 de
agosto de 2021 y el 1 de agosto de 2024.
José María
Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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Fuentes documentales:
-Año Cristiano para todos los días del
año. Agosto. Por el P. Juan Croisset. Logroso. 1851.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J.
ESCELICER, S.A. Madrid. 1961.