jueves, 30 de agosto de 2018

Comienzo de las visitas guiadas gratuitas de los primeros sábados de mes en la Catedral de Cuenca

Iniciamos el curso con una visita guiada apasionante, el siglo de los descubrimientos.
El sábado, día 1 de septiembre a las 11.00 horas, el investigador José María Rodríguez realizará una visita guiada gratuita por la iconografía del siglo XV.

Armadillo. Sacristía Mayor. Catedral de Cuenca
La Catedral de Cuenca no fue ajena al periodo histórico de los descubrimientos. Es en el siglo XV cuando se duplica su espacio interior al acometer las obras de ampliación de la girola y la trasformación de un progótico o un gótico de iniciación en un gótico puro en sus arquerías, transformándose por completo. Fueron en esos arcos donde se ilustró la historia sagrada, historias bíblicas que el pueblo debería conocer al no tener los conocimientos necesarios para poderlos leer en los escasos libros existentes. La Catedral de Cuenca se convirtió en un verdadero libro de piedra donde están esculpidos los animales del Nuevo Mundo que acababa de ser descubierto.


Descubre de la mano del propio investigador que descifró el contenido bíblico tallado en piedra y disfruta del apasionante mundo de la lectura de la imagen labrada en la misma piedra.



El pez globo, el cangrejo ermitaño, el dodo, los indios americanos y un sinfín de detalles que contienen las arquerías góticas de esta Catedral única en el mundo con iconografía marginalista con la zoología americana que fue descubierta por nuestros conquistadores.
Indio americano.
Sacristía Mayor
Catedral de Cuenca

¡Te lo vas a perder! A las 11.00h en la Catedral de Cuenca.

Cuenca, 30 de agosto de 2018.

José María Rodríguez González. Investigador histórico.

sábado, 25 de agosto de 2018

"El hijo de las lágrimas de su madre", San Agustín


 El amor es una perla preciosa, que si no se posee, de nada sirven el resto de las cosas, sobra todo lo demás (San Agustín).


Son muchas las curiosidades que existen en una catedral, cada rincón es un pozo de sabiduría que si echamos el balde siempre sacaremos alguna enseñanza.

Dos cuadros pasan desapercibidos en el retablo de la Sacristía Mayor, retablo barroco de una rica historia pero que en esta ocasión nos centraremos en los lienzos existentes en el centro, uno a cada lado, a los pies de la Virgen con el Niño que lo preside. En ellos están pintados los Doctores de la Iglesia, en la izquierda San Jerónimo y San Gregorio y en el de la derecha San Ambrosio y San Agustín.
San Agustín y San Ambrosio
Sacristía Mayor de la Catedral de Cuenca

Para profundizar en este gran Doctor de la Iglesia no me queda más remedio que acudir a la sabiduría de mi abuelo Sabino, esa persona que con sus razonamientos me hizo aprender a pensar y comprender los grandes misterios que encierra la vida y la sociedad donde nos ha tocado vivir, distanciadas en el tiempo pero iguales en las reacciones humanas.

Estábamos terminando la estación estival con los últimos días del mes de agosto, cuando estando en casa de mis abuelos por las ventanas que dan al barrio San Martín divisó a un tal Agustín que estaba empleado en el servicio de limpieza del Ayuntamiento.

¿Sabías que hoy es su santo? – ¿De quién? dije a mi abuelo, de Agustín, tengo que felicitarle cuando lo vea por la Plaza limpiando. -¿Vamos a ir a verlo? más tarde, ahora te hablaré de quien fue San Agustín. Nació un 13 de noviembre de 354. - ¡Pues nació en el mismo mes que yo! Si, pero él nació en una pequeña ciudad de Numidia en el norte de África, que por esa época pertenecía al Imperio Romano, su padre se llamaba Patricio y su madre fue Santa Mónica preocupada siempre por el bienestar de su familia y cuando vio que su hijo se desviaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante. Años más tarde el mismo San Agustín se llamaría a sí mismo “el hijo de las lágrimas de su madre”. – ¿Por qué dijo eso, es que fue un trasto como yo? – No Josemari, fue porque en su búsqueda insaciable por encontrar la verdad  San Agustín después de pasar por varias escuelas no encontró en ellas una verdadera respuesta a sus inquietudes y creyendo que en el sistema maniqueísmo podría encontrar el modelo que orientaría su vida. -¿Que es el maniqueísmo?, pregunté. Es el nombre que recibe la religión universal fundada por un sabio persa llamado Mani quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. -¿Y eso era verdad? Escucha y atiende que te sigo contando.

San Agustín paso varios años en esta doctrina y finalmente, decepcionado la abandonó al considerarla simplista que apoyaba la pasividad del bien ante el mal. Así que en el año 383 partió para Roma, la capital del Imperio, vamos como si nosotros nos fuéramos a Madrid porque allí están la gente más sabia, pero estando en Roma enfermó de gravedad, cuando superó la enfermedad, gracias a su amigo y protector Simaco, prefecto de Roma fue nombrado magister rhetoricae,  de Milán, vamos como si dijéramos el jefe de los maestros, al ser un perfecto orador y tuvo de rival en oratoria al Obispo Ambrosio en Milán. Siendo este lugar donde se convirtió al cristianismo asistiendo como catecúmeno a las celebraciones litúrgicas del Obispo Ambrosio y este fue quien le hizo conoce los escritos de Plotino y las epístolas de Pedro de Tarso decidiendo romper por completo con el maniqueísmo. 

La vida está llena de cosas sencillas y hay que buscar la simplicidad de las cosas para llegar a lo más complicado. El Obispo Ambrosio fue quien le dio la clave para interpretar el Antiguo Testamento y encontrar en la Biblia la fuente de la fe.

Según cuenta el mismo San Agustín, estando en casa de su amigo Alipio, reflexionando en el jardín oyó una voz de niño en su cabeza que decía: “toma y lee” y entendiendo esto como una invitación divina, cogió la Biblia por las cartas de San Pablo y leyó el pasaje de la Epístola de los Romanos que dice: “Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias” (Rm. 13. 13-14). Al llegar al final de esta frase se desvanecieron todas las sombras de duda y se convirtió al cristianismo en el año 385 y un año después se consagró al estudio formal y metódico de las ideas del cristianismo, renunció a su cátedra como maestro y se retiró con su madre y unos compañeros a Casiciaco, cerca de Milán para dedicarse por completo al estudio y a la meditación. El 24 de abril de 387 a sus 33 años fue bautizado por el mismo Obispo

Todo me intrigaba pero en realidad no sabía porque este hombre llegó a ser Doctor de la Iglesia. Preguntando a mi abuelo ¿Qué razones de fe llevó a este hombre a tan alta distinción?

Como hemos visto antes, a los 16 años San Agustín rechazó la fe por la razón, sin embargo con el tiempo fue cambiando y vio que la razón y la fe no están en oposición, si no que se complementan, Según él la fe es un modo de pensar asintiendo y si no existiese el pensamiento, no existiría la fe. Por eso la inteligencia es la recompensa de la fe. La fe y la razón son dos campos que necesitan ser equilibrados y complementados. Vamos que si uno es inteligente piensa afirma y comprende. Algo así Josemarí, ¿ya vas entendiendo?, dijo mi abuelo.

Está tocando mangana la medía, ya oigo, nos queda algo de tiempo, pero ¿Qué es el tiempo? ¡Qué cosas tienes abuelo! El tiempo es lo que se pasa y no vuelve, -le dije todo cargado de razón. San Agustín decía sobre el tiempo que si nadie se lo preguntaba sabía lo que era pero si debía explicarlo ya no lo sabía y a partir de estos términos ensayó una reflexión sobre la naturaleza del tiempo y su relación con la eternidad. Del hecho que Dios sea un ente creador pero no creado se desprende que la medida con que medimos nosotros el tiempo no existe para Dios. Dios le dijo a Moisés: “Yo soy el que soy” (Ex. 3,14) eso equivale a que Dios está fuera del tiempo con que nosotros somos seres humanos estructuralmente temporales. San Agustín separaba el mundo de Dios, eterno, perfecto e inmutable con el de su creación, dominado por la materia y el paso del tiempo. Pensó que Dios creó el tiempo a la par que el mundo y sometió su creación al discurrir de ese tiempo, de ahí que todo en este mundo tenga su principio y su final.

Llegando un poco a cansarme le pregunte a mi Abuelo ¿Este Santo nunca se equivocaba? Si claro también fue humano como nosotros. Te voy a contar una leyenda que parece que sucedió.

Un día San Agustín paseaba por la orilla del mar, junto a la playa, dando vueltas a su cabeza sobre todas estas cosas que te he contado y sobre el misterio de la Santísima Trinidad, cuando observó a un niño que corría hacia el mar, llenaba un cubo con agua y lo derramaba dentro de un pozo que había hecho en la arena y así una y otra vez hasta que el Santo percatado en ello le preguntó por curiosidad al niño ¿Qué haces? Y el niño le respondió: estoy sacando toda el agua del mar para meterla en mi hoyo. ¡Pero eso es imposible! Le contestó San Agustín, respondiéndole el niño “Mas fácil es que yo meta toda el agua del mar aquí que tú comprendas el misterio de la Santísima Trinidad” y desapareció.

Después de esta agradable historia nos fuimos a ver qué aspecto tenia San Agustín a la Sacristía Mayor de la Catedral donde hay un cuadro con los cuatro Doctores occidentales de la Iglesia.

Murió el 28 de agosto de año 430 a los 75 años de edad. Hoy día 28 de agosto celebramos su festividad,  San Agustín.

Felicidades a los que llevan tan digno nombre. ¡Felicidades!

Cuenca, 28 de mayo de 2018

©José María Rodríguez González

sábado, 18 de agosto de 2018

Cuenca, una ciudad donde los parques carecen de WC


La falta de mantenimiento y el cierre de los servicios públicos hacen de los parque lugares pocos saludables.

Tres son los parques que esta ciudad tiene en el centro de la urbe. El mítico San Julián, el de los Moralejos y el Vivero. Loa parques son espacios donde podemos soñar de día, mantenernos en forma, pasear al perro o sentarnos tranquilamente a tomarnos un helado o un bocadillo y sentir que la ciudad dispone de un espacio donde poder pasar un rato disfrutando del frescor que proporciona su vegetación en verano. Ya sean o no buenos para la vida económica de la ciudad, los parques nos hacen sentir bien como a la flora y la fauna que los habita y el ciudadano que lo visita. Es decir, se trata de un sitio intrínsecamente democrático para todo el mundo.

Esta semana de ferias paseando por ellos he observado la falta de servicios públicos útiles. Las instalaciones de estas características en los parques mejoran la calidad de vida ciudadana, en especial, de la gente mayor, personas con capacidades diferentes, con problemas de salud y familias con niños y niñas que se ven en la necesidad de utilizar los de los bares o cafeterías próximos a ellos.

Estos espacios públicos son de todos los ciudadanos, por lo que hay que cuidarlos y velar por su correcto uso y mantenimiento, cosa que no sucede con los WC que hay en ellos, sobre todo el del parque de los Moralejos en el que están lapidados sus accesos y el resto de las paredes están grafiteadas por completo.
WC del parque Los Moralejos de Cuenca

Es la falta de mantenimiento lo que hace que se conviertan en centro de delincuencia y drogadicción y si se quiere evitar que ésto suceda y realizar un verdadero aporte a la seguridad ciudadana es necesario cuidar, mantener y recuperar los espacios públicos y ello trae una serie de beneficios que toda la ciudadanía agradece.

Estas letras no son una crítica a las autoridades que tienen competencia en ellos sino un toque de atención para que se pongan en uso y servicio. El parque de San Julián siempre ha tenido sus WC abiertos desde su creación y con una persona a su cuidado en el interior, ello servía para que estuvieran en perfecto estado de uso y vigilancia en las horas centrales del día.

Por una ciudad más digna y grata donde vivir.

Cuenca, 18 de agosto de 2018

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

lunes, 13 de agosto de 2018

El misterio de la Dormición de María y su Asunción al Cielo.

El cielo tiene un corazón, el de María, que fue llevada en cuerpo y alma junto a su Hijo para siempre.

Son muchas las preguntas que surgen sobre la vida de la Virgen después de la Ascensión de Jesús a los Cielos. No ofrece ninguna duda de la Asunción de María a los cielos, por lo que no me extenderé en esos detalles, recogeré y traeré a escena para edificación nuestra, algunas de las noticias que la tradición nos ha conservado acerca de los últimos años de María y sobre su muerte y gloriosa elevación al reino de los bienaventurados.
¿Cuántos años sobrevivió María en la tierra a su Hijo? Es difícil afirmar con certeza, según la opinión común y las tradiciones antiguas, la Virgen Murió a los 72 años.

A los pies de la cruz legó Jesús a su Madre al discípulo amado con estas palabras a María: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, y estas otras a Juan: “Ahí tienes a tu Madre”. A partir de ese momento Juan recibió a María por Madre (Jn. 19, 26).
Dormición de María
Capilla de la Asunción de Villaescusa de Haro
Como hace tiempo que no hablo de mi abuelo Sabino, voy a narraros este pasaje como me lo contó él para que lo entendiera con mi mente infantil. Espero que os guste.
Era un 15 de agosto y el sol caía a plomo por el escalerón de la calle Caballeros cuando subía a la casa de mis abuelos, en la calle Alfonso VIII, para acompañar a misa de doce a mí abuelo, a la Capilla de la Virgen del Sagrario donde se oficiaba la santa Misa en verano. Llegué acalorado a su casa y aún tuve que reponer el agua de los botijos bajando a la fuente de Zapaterias que caía un agua fresca y deliciosa donde me mojé la cabeza para reponerme del calor acumulado de la subida.

Ese día tocaban las campanas de San Felipe a muerto. Al volver a casa pregunté por tal hecho y mi abuelo contestó que había fallecido un vecino, diciendo: “Eustaquio ha muerto el mismo día que la Virgen María”.  En mi corta vida jamás había pasado por mi cabeza que la Virgen María pudiera haber muerto y eso me dio, como a cualquier mente infantil habida de aprender cosas, por preguntar por aquel hecho  misterioso.
Mi abuelo, como persona paciente dejó la narración para después de la Santa Misa. En el sermón el sacerdote habló de la Asunción de la Virgen y eso me llenó de más dudas, ¿Cómo había sido ascendida al cielo si había muerto como me había asegurado mi abuelo?

Todo se fue aclarando cuando después de salir de Misa nos refugiamos en la sombra que daban los árboles que lucían majestuosos en la Plaza. Sacando el vaso plegable que siempre llevaba mi abuelo en su bolsillo, me lo dio para que lo llenara del agua que salía cantarina de la fuente de la Plaza, y comenzó el relato después de dar un sorbo al agua fresca del vaso.

 “Los Apóstoles enterraron el cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo con su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemení, en la gruta donde se encontraban los cuerpos  de sus padres, San Joaquín y Santa Ana y el de San José. Durante el entierro ocurrieron muchos milagros, al tocar el féretro los ciegos recobraban la vista, los enfermos sanaban y los demonios huían”.
-¡Todo eso está bien, pero quiero saber cómo fue todo, como murió y después como se la llevan al cielo! –Le dije a mi abuelo- 
-Tranquilo Josemari-, todo a su tiempo, esto es para que sepas algo más.
- ¿Has traído la libreta que te regalé? -
-Si, pues toma nota –repicó mi Abuelo- . Has de saber que en el siglo II, la historia de que el cuerpo de María subió a los cielos la encontramos en las obras de Melitón, Obispo de Sardis. En el siglo IV, San Epifanio de Chipre hace referencia a la tradición sobre la “Dormición” de la Madre de Dios. En el siglo V, San Juvenal, Patriarca de Jerusalén, le dijo a la Emperatriz Pulqueria de Bizancio: “Pese a que no existen datos sobre su muerte en las Sagradas Escrituras, sabemos por las creíbles tradiciones de su veracidad”. Dicha tradición fue expuesta en la historia de la Iglesia de Nicéforos Callisto durante el siglo XIV. 
-¡Deja eso y vamos a lo que interesa! 
–Paciencia eso es para que veas cómo antes que tú se interesó gante instruida que nos dará luz a las dudas que hoy podemos tener sobre este hecho. –Dijo mi abuelo-.

En el momento de su dormición, María había regresado a Jerusalén, pues durante las persecuciones del rey Herodes contra la joven Iglesia de Cristo (Hch. 12, 1-3) viajó, con San Juan, a la ciudad de Éfeso, en el año 43. También viajó a Chipre para estar con San Lázaro, el resucitado por Cristo, donde San Lázaro era Obispo.
Pues bien María un día recibió la visita del Arcángel Gabriel y le anunció que pronto dejaría esta vida. Por ello decidió visitar por última vez Belén llevando consigo a las tres jóvenes que le atendían de diario, éstas eran: Séfora, Abigail y Jael. Antes de ésto anunció a José de Arimatea y a otros discípulos que pronto dejaría este mundo.

María pidió al ángel que el Apóstol Juan viniera a verla por última vez. El Espíritu Santo lo trajo desde Éfeso. En sus oraciones pedía que en ese monto estuviera acompañada por los Apóstoles de su Hijo y pronto ellos y discípulos llegaron hasta el lugar en el que Ella se encontraba. Ninguno sabía la razón de encontrarse en este lugar hasta que San Juan les explicó que el Señor había decidido juntarlos a todos para presenciar la muerte de su Madre. También estaba entre los presentes Pablo con sus discípulos Dionisio el Areopagita, Hieroteos y San Timoteo.
A las nueve de la mañana, tuvo lugar el fallecimiento, los Apóstoles se acercaron a su lecho y ofrecieron alabanzas a Dios. De repente, la luz de la Divina Gloria resplandeció enfrente de ellos. El mismo Cristo apareció rodeado de ángeles y profetas. Viendo la Virgen a su Hijo exclamó: “mi alma magnifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador por que ha visto la humildad de su esclava”. (Lc. 2, 46) Así entregó su alma a su Hijo y Dios.

Sabido por Jerusalén lo acontecido, muchos de ellos se juntaron en la morada de María, llevando muchas velas, ungüentos olorosos y especies aromáticas, como los hebreos tenían por costumbre y cantaron himnos y cánticos para celebrar el glorioso tránsito.
Los apóstoles fueron los encargados de llevar el féretro sobre sus hombros hasta llegar al jardín de Getsemaní. Juan tomó la palma que le había entregado la Virgen y la llevó delante del féretro. Todo el cortejo se cubrió de una nube luminosa, de forma que se oían los cánticos pero no se veían. Los ángeles mezclaron sus voces con las de los Apóstoles y en el monte Sión resonaron conciertos de maravillosa armonía.

La ciudad de Jerusalén, despertada por los ecos de los cantares acudió en masa preguntando que era aquello, al decirles que era el entierro de la Madre de Jesús el que fue crucificado, algunos judíos fueron a por armas animando a otros diciendo: “Venid todos, matemos a los discípulos y arrojemos al fuego el cadáver de la que fue la Madre del Seductor”. Un sacerdote judío llamado Efonio, lleno de odio quiso tirar el féretro de la Virgen empujando con sus manos el féretro. Sus manos sacrílegas se secaron de repente y se desprendieron del cuerpo quedando allí secas. Al propio tiempo, los ángeles que iban en la nube luminosa cegaron a los demás judíos, cambiando su furia en lamentaciones. Efonio arrepentido pidió perdón y comenzó a ser un ferviente seguidor de Cristo quien le devolvió sus manos.
Cuando el cortejo llegó al jardín de Getsemaní, comenzaron a dar el último adiós a la Virgen. Por tres días no se fueron de ese lugar, orando y cantando salmos. El Apóstol Tomás, como le pasó en la aparición de Cristo no estuvo presente en el funeral. Llegando al tercer día a Getsemaní y acercándose a la tumba lloró preguntándose por qué no se le había permitido a él presenciar la partida de María. Los apóstoles decidieron abrir la tumba para que Tomás pudiera dar su último adiós a la Madre de Cristo. Cual fue su sorpresa que sólo encontraron sus lienzos y entendieron que su cuerpo también había sido recibido en los cielos por el mismo Cristo.
Asunción de María
Capilla de la Asunción de Villaescusa de Haro (Cuenca)
Por la tarde de ese mismo día, estando los apóstoles reunidos en una casa de Juan para comer, la Madre del Salvador se les apareció diciéndoles: “Regocijaos, porque estaré con vosotros todos los días de vuestras vidas”, ellos exclamaron: “Santísima Madre de Dios, sálvanos” y tras esas palabras la Virgen les fue acompañando en la evangelización del mundo, como fue en la aparición de la Virgen a Santiago en Zaragoza y muchas otras para darles ánimos en la misión que les fue encomendada a cada Apóstol.

Ese día entendí que cada hombre había nacido para cumplir la voluntad de Dios y que todos somos parte de su Creación.
Cuenca, 16 de agosto de 2018.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 6 de agosto de 2018

La festividad de la Transfiguración del Señor en el monte Tabor


Día 6 de agosto festividad de la Transfiguración

La Transfiguración, según la opinión común de los exégetas, se verificó en el monte Tabor de Galilea. En menos de tres horas se llega desde Nazaret a la cumbre de la montaña que se alza a 400 metros sobre la llanura del Esdrelón, a 585 metros sobre el lago Tiberíades y a 562 sobre el nivel del Mediterráneo.


Según la tradición la transfiguración se verificó en la cumbre que se encuentra junto a la llanura de Esdrelón cuya planicie tiene  1200 metros de largo por 400 metros de ancho. Esta planicie así como las faldas del monte, estaban cubiertas de encinas, cipreses, terebintos, olivos y algarrobos.

La emperatriz Santa Elena, con una edad de más de ochenta años, visitó el monte Tabor en el año 326; hizo construir una hermosa iglesia y un convento donde quiso que Jesucristo recibiese homenajes dignos de la gloria que allí había manifestado. Poco tiempo después, dos iglesias más fueron construidas. Los anhelos de San Pedro “Hagamos tres tabernáculos” (Mt. 17, 4), parecían magníficamente realizados.

Los persas de Cosroes y más tarde los musulmanes destruyeron esos edificios; pero después de las cruzadas en el siglo XII el valiente Tancredo, fundó encima del Tabor, el convento de San Salvador para los Benedictinos de Cluny, y restauró la antigua fortaleza que había hecho del Tabor en los tiempos pasados una estrategia y poderosa plaza fuerte.

Se construyó dos conventos más, uno latino y otro griego; pero en el siglo siguiente, los musulmanes vencedores lo derrumbaron todo y la montaña santa, completamente desierta, se convirtió en guarida de chacales, jabalíes y aves de rapiña.

Sin embargo los Franciscanos de Nazaret habían conservado la propiedad del lugar de la transfiguración y construyeron en el siglo XIV una capillita donde de vez en cuando celebraban la Santa Misa.

Recientemente la generosa piedad de los cristianos ha edificado una hermosa Basílica, de tres naves, en memoria de las tres tienda de San Pedro quiso levantare para Jesús, Elías y Moisés, al ver a su divino Maestro trasfigurado (Mt.7).

La Basílica fue inaugurada en la primavera del año 1924, muy cerca, los griegos cismáticos han reedificado una de sus antiguas iglesias.

Cuenca, 6 de agosto de 2018

viernes, 3 de agosto de 2018

La Virgen de la Leche en la Catedral de Cuenca


La Virgen de la Leche en la Catedral de Cuenca

En la Catedral de Santa María de Cuenca, son dos las imágenes que posee de la Virgen lactante.
La representación de la Virgen lactante, en la tradición cristiana, se remonta al siglo II cuando fue encontrada en la catacumba de Priscila (Roma) en el cubículo de la Velatio, una pintura de la Virgen Lactante.
El perfil de este tipo de vírgenes tiene su origen en Egipto. La iconografía mariana está representada en Isis amamantado a Horus-Harpócrates. Esta divinidad femenina de la vegetación y protección de los hombres frente a la fuerza de los dioses, fue venerada con el nombre de Madre de Dios desde el segundo milenio antes de Cristo, representada como Isis Lactans con Horus sobre sus rodillas. Al estar su culto muy difundido favoreció que la iconografía de Isis Lactans fuera trasferida a María Lactans y desde Egipto se transmitió al mundo bizantino pasando posteriormente a Occidente.
Según la cristiandad va humanizando la naturaleza de Cristo esta forma de representación mariana va alcanzando mayor difusión, en particular en el periodo gótico.
Detalle de la Virgen de la Leche
La iconografía de estas representaciones, haciendo un análisis en el tiempo observamos que en las más antiguas el Niño coge el pecho de su Madre con su mano para succionarlo o ella se lo ofrece aunque se muestre completamente vestida. En otros tiempos, el seno virginal apenas se entrevé por una hendidura del vestido y en el siglo XV la forma de expresarlo es más detallado, mostrando mas el pecho. Fue desde Italia de donde partió la difusión esta iconografía al resto de Europa, gozando de gran notoriedad en los reinos hispanos, en especial en los territorios de la Corona de Aragón en los siglos XIV y XV.

Otro foco de difusión fue las peregrinaciones a Tierra Santa, en especial en los santuarios donde se rememora la Huida a Egipto que dio origen a la Virgen de la Humildad, la cual sentada en un trono, rodeada de santos y de ángeles alimenta a su Hijo.
Por ser un tema bizantino, en las representaciones primeras la Virgen llevaba la cabeza cubierta con el mismo manto y otras veces con una toca, dicha prenda se va haciendo más ligera hasta llegar a su desaparición o sustitución por una cinta o una corona designándola como reina de los Cielos.
La inspiración de este tipo de representación se toma del Evangelio de San Lucas, en el  que capítulo 11 dice: “Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron” (Lc. 11,27).

En la Catedral de Cuenca, dos son las representaciones que tenemos de este motivo.
Comenzaremos por la existente en la Sacristía Mayor, el retablo es conocido como la Virgen de la Leche que se encuentra a la izquierda adosado a la pared de la puerta de entrada. Procede de la Iglesia de San Miguel y fue fundado por el caballero Santiaguista Antelo. En la Parroquia de San Miguel tenía capilla propia. Su autoría no está definida, pudiendo ser de la escuela Valenciana o Toledana, Se puede fechar a finales del siglo XV y principios del XVI.
La figura central del retablo está dedicada a la Virgen de la Leche. La Virgen está de pie, coronada y amantando al Niño que apoya su mano derecha sobre el pecho izquierdo. Vestida con túnica roja y manto azul, La Virgen muestra en su rostro cierto desinterés mientras mira hacia el observador del cuadro. El Niño se aprecia desnudo, un leve paño transparente cubre su cuerpo. Esta representación es muy semejante a como se hacía en los siglos XIII y XIV en el arte italiano, donde su representación se acercaba más al arte bizantino.
Virgen de la Leche
Sacristía Mayor. Catedral de Cuenca

La Siguiente representación de la Virgen de la Leche la encontramos en la Capilla Honda, en el retablo de la izquierda al entrar. Es el retablo de San Diego y San Jacinto procedente de la Iglesia de la Santa Cruz, del siglo XVII, en la parte superior del retablo un cuadro de la Virgen de la Leche. En esta representación es el Niño quien mira al observador mientras que María centra su mirada sobre el Niño. La Virgen tiene al Niño en su lado izquierdo, al que acerca su rostro, con su mano derecha y arrima su pecho izquierdo a los labios del Divino Niño. Su cabeza la cubre el manto azul dejando ver parte del cabello castaño, y sobre él una orla de santidad. Del Niño manan, alrededor de su cabeza un resplandor representado por unas rayas doradas creando un círculo sobre su cabecita.
Virgen de la Leche
Capilla Honda. Catedral de Cuenca
En la parte baja de la tabla hay un texto donde se anuncia cuarenta días de perdón, concedidos por el Papa Clemente VIII a quien rezara a la Divina Imagen de la Virgen de la Leche. 

En el Concilio de Trento, en la sesión veinticinco, celebrado en el siglo XVI, se estructuró un Decreto sobre las imágenes, en el que se señalaban las características que debían seguir éstas y las funciones a cumplir. Distinguía dos tipos de imágenes: Las Dogmáticas (Cristo, la Virgen, evangelistas, etc.) y las Devocionales (San Roque, San Sebastián, San Antón, San Miguel Arcángel, etc.). Además de estas imágenes tradicionales, se añadieron las introducidas por las órdenes religiosas, sus santos propios y nuevas advocaciones de la Virgen. Los dominicos aportaron la Virgen del Rosario, los franciscanos las ánimas y la de Dolores y los carmelitas la Virgen del Carmen. Tras el Concilio de Trento la imagen de la Virgen de la Leche o de Belén fue totalmente prohibida a partir de esta época y las ya existentes fueron retiradas del culto.
Cuenca, 1 de agosto de 2018

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

miércoles, 1 de agosto de 2018

El puente del Chantre


Uno de los puentes más antiguos sobre el Júcar

    Olvidado y alejado de la ciudad de Cuenca esta el puente del Chantre. Ayer estuve allí y me dio una gran pena al ver como se desmorona un mítico y honorabilísimo puente que construyera a sus expensas el Chantre y Canónigo de Cuenca D. Nuño Álvarez Osorio sobre el río Júcar a legua y media de esta ciudad a mediados del siglo XV para facilitar el paso de los rebaños por el río, ya que cuando venía crecida era muy dificultoso el cruzarlo, ocasionándose muchas desgracias, es por ello que el Chantre de sus rentas construyó el puente, pero no solo el puente se le debe a este insigne Canónigo, también al ermita de San Cristóbal, que dio el nombre al que hoy llamamos el cerro de las antenas. Efectuó también la fundación del convento de las Benitas. Cuenta el P. Escudero, en la Biografía que escribió de San Julián que D. Nuño Álvarez Osorio empleó sus rentas en criar niños expósitos. Murió en el año 1477 en Cuenca, siendo enterrado en la Catedral.


Centrándonos de nuevo en el llamado Puente del Chantre, diré que en el año 1882, como reza en la placa que tiene en el centro el arco del puente, fue reconstruido por el Ayuntamiento de Cuenca, con el fin de facilitar el paso a los rebaños que pastaban en el término de Embid a la cuidad.



En la actualidad figura en el catálogo de Bienes Inmuebles Protegidos del Ayuntamiento de Cuenca, quien es su propietario actual. En el invierno de 2013 sufrió un desprendimiento en su acceso por la parte norte quedando semiderruido, es decir, se hundió uno de los muros perimetrales del puente, sin llegar a afectar al arco propiamente dicho aunque sí a uno de sus laterales, que va perdiendo consistencia sin que se haya realizado actuación alguna.


 Desde el 22 de abril de 2016, el señor Alcalde está buscando, (según nota de prensa el momento) financiación y colaboración de otras administraciones para poder actuar en el puente de forma urgente (3 años). Ese espacio comunica con una pista forestal importante de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha y es un lugar de recreo y esparcimiento para mucha gente de Cuenca. Opino que es suficiente motivo para que ambas administraciones se pongan de acuerdo.

Entiendo que es hora de poner un poco de interés en su recuperación para el bien y la conservación de nuestro Patrimonio.

Cuenca, 1 de agosto de 2018

José María Rodríguez González.