domingo, 24 de mayo de 2026

San Gregorio VII. Festividad del 25 de mayo.

  La historia de este Papa tiene parecido con la se san Atanasio. Si san Atanasio fue en el siglo IV el campeón invencible de la divinidad del Verbo, san Gregorio fue en el siglo IX el gran defensor de la moral cristiana y de la autoridad pontifical.

El mundo no le había dado nada, ni dinero, ni nobleza, ni potencia, ni hermosura. Era hijo de un pobre cabrero de Savona. Su padre le llamó Hildebrando, que quiere decir espada que relumbra. Un tío suyo le sacó de entre las cabras y le vistió de cogulla benedictina en el monasterio de santa María de Roma.

Hombre de lucha, tuvo que vencer primero su carne, y lo hizo con el estudio y la fatiga. Cuando tenía 25 años fue elegido Papa su maestro Graciano, con el nombre de Gregorio VI. Desde un principio tomó a Hildebrando como su brazo derecho. León IX no quiso tampoco prescindir de la fuerza y rectitud de Hildebrando.

En 1073 moría Alejandro. Como arcediano que era, Hildebrando tuvo que presidir los funerales del Papa. En medio de la ceremonia, la multitud, clero y pueblo prorrumpió en grito unánime: “Hildebrando Papa”. El pueblo se apoderó de él y lo entronizó casi a la fuerza. Se llamó Gregorio VII, en memoria de su maestro Gregorio VI, cuya campaña de reforma iba a continuar.

En el Sínodo cuaresmal de 1074 renovó los decretos de Nicolás II, “para desarraigar la herejía y restablecer la castidad sacerdotal”.

Numerosas cartas y mensajes de Roma con este fin. Particularmente en Alemania, se levantó una gran tempestad entre los clérigos interesados.

El Papa no cedió y mandó una Encíclica a los alemanes, exigiendo al pueblo que negara la obediencia a los obispos que no corrigiesen los excesos de sus clérigos.

El Sínodo cuaresmal de 1075 prohibió las investiduras de los legos y excomulgó a cinco consejeros del emperador que habían intervenido en la coalición simoníaca de los eclesiásticos. Mandó también un aviso al monarca, reprendiéndole sus injusticias y vicios. Enrique IV no se corregía, y el Papa tuvo que apelar a la excomunión y a la deposición. Era la primera vez que el Papa excomulgaba y deponía a un rey.

El efecto fue desastroso para el emperador de Alemania: los grandes le amenazaron con nombrar otro emperador si, en el término de un año, no era absuelto de la excomunión.

Enrique tuvo que humillarse, y en el rigor del invierno se dirigió a Italia, con muy pequeña escolta, y fue a Canosa, donde estaba Gregorio VII, para pedirle perdón. El Papa, que desconfiaba de su sinceridad, se negó a recibirlo. El emperador apareció entonces tres días, del 25 al 28 de enero de 1077, ante el castillo con los pies desnudos y en hábito de penitente, pidiendo misericordia. El Papa otorgó al fin la absolución.

Pero, como se temía, el rey no cumplió sus promesas. Siguieron los abusos. En el Sínodo cuaresmal de 1080 promulgó una segunda excomunión y la deposición. El emperador reunió un ejército y se dirigió a Italia para imponer por la fuerza su voluntad. Entró en Roma en el año 1084, a tercer día del haberlo sitiado. El Papa se había refugiado en el castillo de Sanct´ Angelo. Más tarde tuvo que huir a Nápoles, y el 25 de mayo de 1085 le sorprendió la muerte en Salermo, donde se conserva su cuerpo. Sus últimas palabras fueron célebres: “He amado la justicia y aborrecido la iniquidad. Por esto muero en el destierro”.

Moría vencido por la fuerza bruta, pero con el consuelo del justo que ha amado siempre la verdad y obrado la justicia.

Publicado en Cuenca, 25 de mayo de 2020 y el 25 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

Pentecostés. 24 de mayo. Antes y después de la venida de Cristo.

    Se califica este día como uno de los más grandes del año. En el libro del Levítico lo llaman celebérrimo y santísimo. Tal era tenido ya en el Antiguo Testamento el carácter de esta fiesta. El mismo Señor la instituyó cuando dijo a Moisés: “Cincuenta días después de Pascua, ofreceréis nuevo sacrificio al Señor: Le consagraréis las primicias de la cosecha, y para que la ofrenda le sea más agradable, le inmolaréis siete corderos son mácula, un becerro y dos carneros. No haréis en aquel día obra ninguna servil”.
Venida del Espíritu Santo
Capilla del Espíritu Santo Catedral de Cuenca
    
    Esta fiesta se llamó también fiesta de las espigas o de las primicias, pues como la recolección del trigo en Palestina se terminaba en aquella época del año, era conveniente que los hebreos, en acción de gracias, ofreciesen a Dios los primeros frutos. En Jerusalén se celebraba en el templo con intervención del Sumo Sacerdote.
    Pero un gran acontecimiento debía resalzar aquella solemnidad. Siete semanas después de la salida de Egipto y cincuenta días de Pascua, Dios se manifestó a Moisés en el monte Sinaí entre relámpagos y truenos y mientras el pueblo estaba acampado al pie del monte, asustado ante aquella terrible manifestación, el Señor le dio su santa ley. En dos tablas grabó los diez Mandamientos o Decálogo, base de toda legislación en los pueblos civilizados.

    El día ya tan santo que vio aquella solemne promulgación había de ser día sagrado y por eso los judíos nunca olvidaron de celebrarlo con esplendor casi igual al de la Pascua.
    Acudían cada año en tropel a Jerusalén desde toda Palestina y países limítrofes espléndidas manifestaciones de fe y de religión.

    Más, por solemne que fuese el Pentecostés hebreo, era sólo imagen de otro más importante y más santo, el Pentecostés cristiano donde el  Espíritu Santo vendría, en forma de lenguas de fuego, sobre los Apóstoles.
    Cuarenta días antes templaban los Apóstoles por miedo a los judíos, tenían cerradas y atrancadas las puertas del Cenáculo. Pero apenas recibieron al Espíritu Santo quedaron repentina y totalmente transformados. En un instante una luz admirable ilumina su mente y alcanzan sin esfuerzo el conocimiento de las verdades que habrán de predicar a los hombres, pues como dice San León: “Cuando es Dios el maestro, pronto se aprende”.

    Con la luz de la mente reciben el Don de fortaleza, por virtud del cual los que en la Pasión de Cristo habían huido cobardemente, no aguardan más que el momento de anunciar en público la divinidad de Jesús crucificado, y por encima de todo, sienten su corazón abrasado del Divino Amor y arden del deseo de comunicarlo a todas las gentes. Solamente entonces se convirtieron en verdaderos apóstoles, enviados de Cristo, ministros de su palabra, sembradores de su doctrina y conquistadores de las almas.
Feliz día de Pentecostés.

Publicado en Cuenca, 9 de junio de 2019 y 24 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Domingo de Pentecostés y la Capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca.

¿Cómo fue y que sucedió ese día, porqué y para qué? Ahora os lo relato y lo desmenuzo, según lo que he investigado.

Con palabras proféticas nos anunciaron: “No os dejaré huérfanos” (Jn.14,18). Cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo, los Apóstoles y otros discípulos, en número de ciento veinte (Hch.1,15), se hallaban reunidos en un mismo lugar: María, Madre de Jesús, estaba con ellos, y perseveraban todos unánimes en la oración.

¿Cómo se relata la venida el Espíritu Santo? Te preguntarás por el hecho de que se dé un número de los reunidos y que sea casualmente el 120. Pues os diré que este número simboliza el comienzo, la partida; simboliza la capacidad de iniciativa con un fuerte espíritu de decisión. Nos está diciendo que para los reunidos fue el día del comienzo de la Iglesia de Cristo.
Venida del Espíritu Santo.
Catedral de Cuenca.

Hacía diez días que esperaban, según recomendaciones del Divino Maestro, en aquel retiro, la próxima venida de aquél que había de traer al mundo el Espíritu de sabiduría y de entendimiento, el Espíritu de consejo y de fortaleza y el Espíritu de ciencia, de piedad y de temor de Dios.

Hacia las nueve de la mañana de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso y llenó toda la casa donde estaban. Una ráfaga potente invadió en un instante el Cenáculo y al mismo tiempo vieron aparecer como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de los miembros de aquella ilustre asamblea.

Dicen algunos autores que un globo de fuego se posó primero en la cabeza de la Virgen y que dividiéndose allí en tantas lenguas encendidas como asistente había en el Cenáculo, se fueron esparciendo como lluvia de estrellas: así se representa en más de un célebre cuadro de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Según esto, María recibió la plenitud del Espíritu Santo y lo comunicó  a los apóstoles y discípulos actuando, por tanto, como la consideran los Santos Padres y los teólogos, de mediadora y canal universal de todas las gracias.

El viento impetuoso y las lenguas de fuego sólo eran signos exteriores y apariencias sensibles de los efectos que el Espíritu Santo producía interiormente en cada uno de los discípulos, y que debía producir en el corazón de los primeros fieles llenándolos de sus dones (Hch. 2). El Espíritu Santo, tercera Persona de la Santísima Trinidad, Dios igual al Padre y al Hijo, inauguraba su reino visible en la Iglesia y en las almas.

Semejante a fuego irresistible, venía a renovar la faz de la tierra, a sustituir al espíritu de temor por la ley del amor, a establecer la caridad en lugar del antiguo egoísmo y a provocar un vasto incendio en el mundo de las almas. “He venido, dijo el Verbo, a traer fuego a la tierra y mi mayor deseo es ver cómo se abrasa”.

Del día de Pentecostés dice san Crisóstomo estas palabras: “Hoy la tierra se nos ha hecho cielo, no por haber bajado las estrellas del cielo, sino por haber los Apóstoles subido de la tierra al cielo: porque la gracia copiosa del Espíritu Santo hoy se ha derramado por el mundo y le ha convertido  en paraíso; no trocando la naturaleza, pero enmendando y enderezando las voluntades. Halló el Espíritu Santo al publicano y le hizo evangelista; halló al perseguidor y lo hizo apóstol; halló al ladrón, y lo llevó al paraíso; halló a la pecadora, y la hizo igual a las vírgenes,... Desarraigó la maldad y plantó la bondad; desterró la servidumbre y trajo libertad; perdonó la deuda y nos dio  la gracia; y por esto digo que hoy la tierra se ha hecho cielo”.

La catedral conquense guarda una de sus joyas más preciadas, junto al claustro como es la capilla del Espíritu Santo. Hoy voy a trascribir lo que nos dice de ella la Guía Larragaña, creo que bien vale el saber que han escrito de ellas otros autores y no sólo la persona que suscribe. Toda opinión es válida.
Retablo de la Capilla del Espíritu Santo. 
   La capilla del Espíritu Santo fue fundada en 1440 y rectificada en 1575. En el centro del altar un gran cuadro de la Venida del Espíritu Santo, y a sus lados Santiago y San Juan Bautista; otros dos lienzos, el Entierro de Cristo y el Martirio de San Bartolomé (Tras su restauración sabemos que corresponde al martirio de san Serapio del pintor Juan Andrés Ricci), son debidos al pincel de Zúcaro. En otros dos retablos del crucero, buenas pinturas de Andrés de Vargas representando a San Gregorio y san Honorato, y bajo el coro el sepulcro de Jesús, copia del Caravaggio de Roma.

Panteón de los marqueses de Cañete, fue fundada en el siglo XV por don Juan Hurtado de Mendoza, señor de dicha villa, y reedificado después en el siglo XVI por su descendiente Rodrigo de Mendoza, mostrándose en inscripción aclaratoria los yacentes en los sepulcros de mármol rojo, don Juan Hurtado de Mendoza y su mujer doña Inés de Manrique con su hijo Honorato de Mendoza y nuera doña Francisca de Silva, en el lado derecho del altar mayor, mientras en el opuesto se ve el nombre de don Francisco de Mendoza, obispo y cardenal de Burgos, gobernador y capitán general en Italia. En el brazo de la cruz que forma la planta están las lápidas de don Andrés Hurtado de Mendoza…

Hasta la reforma del Claustro, se cerraba al público durante todo el año, sólo era libre el acceso durante tres días en la Pascua de Pentecostés, en que se reza al Espíritu Santo y pueden verse las pinturas de Zúcaro que adornan el altar mayor y otras del conquense Andrés de Vargas en pequeños retablos y las banderas conquistadas por los Mendoza que hay pendientes en las paredes, hoy en día en paradero desconocido. En la actualidad esta abierta todo el año.
Fdeliz día de Pentecostés.

Publicado en Cuenca, 30 de mayo de 2020 y el 24 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

-Festividades del año Litúrgico. Editorial Luis Vives. S.A. Dr. Vicente Tena. Barbastro, 1945.
       -CUENCA. Guía Larrañaga. Excmo. Diputación Provincial de Cuenca. 1990.  


sábado, 23 de mayo de 2026

María Auxiliadora. Festividad del 24 de mayo.

  En 1860 la Virgen María se apareció a san Juan Bosco y le dijo que quería ser honrada con el título de “Auxiliadora”, y le señaló el sitio donde quería que se construyera un templo en su honor, en Turín (Italia).

    La construcción se realizó por sufragio universal. Las tres primeras monedas de veinte centavos cada una, con las que empezó la recaudación para la construcción del templo se multiplicaron muy pronto por los tantísimos milagros que se obraron en su nombre, terminándose la gran basílica en cuatro años. San Juan Bosco solía decir: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”. Desde este punto se extendió su devoción por todo el mundo bajo el título de Auxilio de los Cristianos.
Basílica de María Auxiliadora de Turín (Italia).

Son muchos los santos que utilizaron esta título de “Auxiliadora” dedicándoselo a María, así el primero fue san Juan Crisóstomo en Constantinopla en el año 345 al decir y quedar escrito: “Tu María, eres auxilio potentísimo de Dios”. En el año 532 había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos” según los escritos de san Sabas al relatar los milagros que la Virgen obró bajo este título.
Altar mayor de la Basílica de María Auxiliadora de Turín (Italia).

En el año 749, san Juan Damasceno propagó la jaculatoria: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.

En Ucrania, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros.

Acercándonos más a nuestro tiempo, el Papa Pío V, en el año 1572, ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación de “María Auxiliadora, rogad por nosotros”, porque en ese año la Virgen libró, en la batalla de Lepanto, a toda la cristiandad, venciendo al ejército mahometano que superaba en barcos (282) y en tropa (88.000 soldados) al ejército cristiano.

Muchas son las intervenciones que se conocen a lo largo de la historia, pero no puedo dejar de mencionar que el Papa Pío VII, en el año 1814, siendo prisionero de Napoleón, prometió a la Virgen que el día que volviera a entrar en Roma, liberado, declararía fiesta el día de María Auxiliadora, esto sucedió un 24 de mayo, desde entonces quedó declarado este día como día dedicado a María Auxiliadora.

Publicado en Cuenca, 24 de mayo de 2020 y el 24 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 22 de mayo de 2026

San Juan Bautista de Rossi (1698-1764). Festividad del 23 de mayo

Gran apóstol de la confesión y de los enfermos.

San Juan Bautista Rossi nació en Voltaggio, pequeña ciudad del arzobispado de Génova, el 22 de febrero de 1698.

Estudió en el Colegio Romano y fue ordenado sacerdote el 8 de marzo de 1721, en Roma. Comenzó su labor ministerial en el Hospicio de los pobres de Santa Galla y aquel contacto con tanto desafortunado le llevó a renovar su antiguo propósito de hacer práctica en las dos vertientes, a Dios y al prójimo.
San Juan Bautista Rossi.

Su recuerdo va unido a uno de esos lugares que en Roma visitan inevitablemente los turistas, la basílica de santa María un Cosmedín, entre el río, el Palatino, el Aventino y el Capitolio, con el popular mascarón de la Bocca della Verità que, según dice, muerde la mano a los mentirosos.
Mascarón della Veritá.

Pero muy pocos visitantes del lugar se acuerdan de quién fue cura en esta iglesia en tiempos de  Voltaire, y de acordarse parecería un cura más entre miles de curas de la ciudad de Roma (aunque él era de Voltaggio, cerca de Génova), que se ocupaba sin brillantez y sin ruido de su ministerio sacerdotal, sobre todo de predicar y confesar.

Predicaba cinco o seis veces al día en iglesias y conventos, pero también en hospicios y cárceles, dedicando especial atención a los campesinos que frecuentaban los mercados de los alrededores, particularmente el antiguo foro. También confesaba en Santa María, donde era canónigo, varias horas diarias.

Nadie se dio cuenta de que convivía con un santo porque era todo sencillez. Entre el tráfago mercantil que tenía por escenario grandiosas ruinas o en algún lugar terrible de desesperación y de dolor, alguien prestaba humildemente  y con solicitud un servicio espiritual, nada más. No parece un motivo como para pasar a la historia.

Hizo lo que debía hacer sin llamar la atención, y sigue sin llamarla en medio de la barahúnda turística que acude a lo que fue su iglesia. A la muerte de este discretísimo santo, sus bienes se reducían a unas pocas monedas de cobre y ni la cama en que murió le pertenecía.

Vivió pobre y murió mísero el 23 el mayo de 1764. Sus restos se conservan en la iglesia de Santa Trinidad dei Pellegtrini. Lo canonizó en Papa León XIII el 8 de diciembre de 1881.

Publicado en Cuenca, 23 de mayo de 2020 y el 23 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

jueves, 21 de mayo de 2026

Santa Joaquina de Vedruna (1783-1854). Festividad del 22 de mayo.

Fundadora de las Carmelitas de la Caridad.

Nace en Barcelona, en la calle Hospital no lejos de las Ramblas, se la bautiza en santa María del Pino, la iglesia de san José Oriol, y a los doce años quiere hacerse carmelita, pero no la aceptan por su corta edad.

Su vida será muy diferente, y en el año 1799 la casan con Teodoro de mas, hacendado de Vic y procurador en los tribunales.
Santa Joaquina de Vedruna.

Siguen diecisiete años de matrimonio, durante los cuales tiene ocho hijos (cuatro niñas suyas serán religiosas de clausura), y en el curso de la guerra de la Independencia, en la que su marido participa activamente, corre grandes peligros y ha de ocultase en el macizo del Montseny.

Después de enviudar, piensa de nuevo en retirarse al claustro, pero bajo la dirección, fray Esteban de Olot, da un rumbo inesperado a su vida y funda una orden para la enseñanza y la asistencia a los necesitados, las Carmelitas de la Caridad.

Desde 1826 ésta se extiende por toda España a pesar de la persecución de ciertos ambientes liberales; Joaquina conoce la cárcel (“Unos días de retiro sentarán muy bien a mi alma) y durante la guerra carlista la comunidad es disuelta y ella tiene que exiliarse a Francia sin recursos: “viviremos a costa de la señora más poderosa que hay en el mundo, la divina Providencia”.

En 1843, el retorno y la restauración, y a su muerte en la Casa de Caridad de Barcelona, víctima del cólera, había fundado una treintena casas con más de trescientas monjas. Fue canonizada por el Papa Juan XXIII en el año 1959.

Publicado en Cuenca, 22 de mayo de 2020 y el 22 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




miércoles, 20 de mayo de 2026

San Hospicio de Niza. (Siglo VI). Festividad del 21 de mayo.

    Su biógrafo afirma que San Hospicio era un santo eremita “vestido de áspero cilicio, rodeado de cadenas de hierro y atado a una de ellas dentro de una torre, comiendo sólo un poco de pan con dátiles y algunas raíces de hierbas, y bebiendo sólo agua”.

Junto a la torre había un monasterio que a pesar de tener un prior se regía por los consejos espirituales de aquel siervo de Dios, admiración de la ciudad entera y de toda la comarca, que no eran otras que Niza y lo que hoy llamamos la Costa Azul.
San Hospicio de Niza.

Estos nombres no suelen evocar penitencias duras y heroicas, y es posible que ya en aquel lejano siglo los nizardos no se distinguiesen por la austeridad de su vida y la práctica de las más altas virtudes, porque, según san Hospicio, tenían a Dios muy enojado con su “infidelidad, poca reverencia a los templos, poco amor a los pobres y otros infinitos vicios”.

De ahí que profetizara la llegada de unos bárbaros que iban a destruir la ciudad y todos aquellos alrededores como castigo divino, aconsejando a los monjes que fuesen a vivir a otros lugares. Los longobardos hicieron realidad el anuncio del predicó a los invasores, convirtiendo al parecer a no pocos de ellos.

Cuando los longobardos entraron en una celda encontraron a San Hospicio encadenado, y ello les llevó a pensar que era un delincuente. Para no tener problemas con criminales pensaron ejecutarlo pues el no negó que no fuera un criminal, y sin más, allí mismo en la celda quisieron ejecutarlo, al levantar la espada el verdugo el brazo se le quedó paralizado. Este hecho les llevó a pensar que en este hombre había algo de sobrenatural en él. Quien iba a ejecutarlo se convirtió permaneciendo el resto de sus días junto a San Hospicio como servidor.

El extremo de la península de Cap Ferrat lleva aún su nombre, pero, ¡qué pensará san Hospicio en su gloria de sus paisanos de Niza, de la Costa Azul y de los nuevos bárbaros que acuden, más o menos pacíficamente, a broncearse al sol del sur?

Publicado en Cuenca, 21 de mayo de 2020 y el 21 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.