jueves, 30 de julio de 2026

hoy 31 de julio celebramos la festividad de San Ignacio de Loyola.


Inmenso personaje de la historia humana, uno de los hacedores del mundo moderno, radical como un soldado, que es lo que era, viviendo su ideal con un ímpetu irresistible que le valió grandes odios, símbolo de una Iglesia luchadora que no se resigna a la pasividad y que pelea por la gloria de Dios. Un militar siempre de servicio.

La vida de San Ignacio se puede dividir en tres períodos que reflejan la grandeza de alma. En los treinta primeros años (1491 a 1521) fue cortesano y pecador, soldado valiente y desgarrador. Desde 1521 hasta 1540 se hace penitente, estudiante, peregrino del ideal de la mayor gloria de Dios. En 1540 hasta su muerte, que ocurre en el año 1556, llega a la posesión de su ideal e Ignacio es capitán de la Compañía de Jesús, legislador y vencedor en muchas batallas.
San Ignacio de Loyola

El menor de doce hermanos, “era recio y valiente, muy animoso para emprender cosas grandes, de noble ánimo y liberal y tal ingenioso y prudente en las cosas del mundo”.
Se cuenta que un día iba solo por la acera y frente a él venía una hila de gente que no le cede el paso, sino que le empuja contra la pared. Ignacio saca su espada y arremete contra todos dispuesto a morir por defender su honor.
En otra ocasión, sitiada Pamplona por los franceses, Ignacio está allí como capitán. El peligro es grande. No hay sacerdote y él pide perdón a Dios y confiesa sus pecados a un compañero, así  es su fe de cristiano. El comandante herrera y otros capitanes quieren rendirse, sólo Ignacio se interpone. Sólo al caer herido por una bala de cañón, Pamplona se rindió a los franceses.

En la larga convalecencia en Loyola cae providencialmente en sus manos la vida de Cristo y de los Santos. Su alma empieza a abrirse a un nuevo mundo de grandeza.
El ideal de la mayor gloria de Dios va tomando forma y los primeros compañeros de Alcalá y Salamanca le fallan y en París encuentra los que han de ser capitales de la Compañía de Jesús, que él ha de dirigir como general.

El primero que se le juntó para nunca dejarlo fue Fabro, sigue Javier, luego Laínez, Salmerón Rodríguez, Bobadilla. El 15 de agosto de1534 hacen sus primeros votos en Montmartre y nace la Compañía de Jesús, que es confirmada por el Papa Paulo III en 1540.
Bajo el gobierno de San Ignacio desde 1540 hasta 1556, en que muere en Roma, la Compañía de Jesús se consolida y multiplica; pele las primeras y más gloriosas batallas de Dios. La última de las religiones y el primero en las misiones, Javier, lleva la fe hasta el centro de Japón; otros se derraman por las islas de Oceanía, nunca visitadas por el celo apostólico; otros llegan al Indostán, Brasil y Etiopía. Fabro santifica con los ejercicios de San Ignacio a lo más grande de las cortes del emperador, del rey de Portugal y del príncipe Don Felipe. Laínez y Salmeron asombran con su talento y sabiduría a la más augusta asamblea del orbe, se abren colegios y universidades en toda Europa y en Roma el Colegio Romano y Germánico para la formación de apóstoles. Al morir el 31 de julio de 1556 dejaba un millar de hijos, que con el tiempo se habían de multiplicar hasta los 34.000 jesuitas que hoy están esparcidos por todo el mundo bajo las órdenes directas del Papa, animados de su propio celo y grandeza de alma.

Estuvo 15 años al frente de la Compañía de Jesús. Murió el 31 de julio de 1556 y su cuerpo fue inicialmente sepultado en la iglesia de Santa María de la Strada, fue trasladado a la iglesia de Gesú, sede de la Compañía. El papa Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622.

Cuenca, 31 de julio de 2019. Actualizado el 31 de julio de 2026.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Ignacio de Loyola (1491-1556). Festividad del 31 de julio.

“Tenía un alma mayor que el mundo”, dice Gregorio XV en la Bula de canonización y, en la Misa del Santo, dice la Iglesia que fue el instrumento providencial para la extensión del reino de la mayor gloria de Dios.
La vida de san Ignacio se divide en tres periodos  que reflejan la grandeza de alma, la ascensión constante hacia la cumbre. En los treinta primeros años (1491 a 15219 fue cortesano y pecador, soldado vano y desgarrado. Desde 1521 harta 1540 se hace penitente, estudiante, peregrino del ideal de la mayor gloria de Dios. En 1540 hasta su muerte, que ocurre en 1556, llega a la posesión del ideal e Ignacio es capitán de la Compañía de Jesús, legislador y vencedor en muchas batallas.
Como tal, sacrifica en la batalla todo lo suyo, empezando por el nombre: en Roma Íñigo suena a raro, y creyendo que no tenía derecho a un nombre tan particular, elige otro universal, el de san Ignacio de Antioquía. Es la aplicación onomástica del todo  para todos de san Pablo, romanos en  Roma, chinos en la China, guaraníes en el Paraguay, despojarse de lo que legítimamente le pertenece : -nación, lengua, nombre, identidad- para sus altos fines.
Un buen general `pide resultados, y así el genio de Ignacio y el de su Compañía se relaciona con aspectos prácticos: confesonario y dirección espiritual, ejercicios y cultura, escuela y propaganda, predicación e influencia política, un gigantesco reguero de empresas visibles (a veces demasiado) en la tarea de transformar el mundo.
La inquieta omnipresencia jesuita y hasta el arte que patrocinaron  tener siempre muy en cuenta la eficacia visible, del mismo modo que la vida de Ignacio es un itinerario con famosos jalones biográficos: Loyola, su cuna, Pamplona, donde fue herido y hoy en medio de una calle una placa recuerda el lugar, Montserrat. Manresa, Montmarte en París, por fin Roma…
Bajo el gobierno de san Ignacio desde 1540 hasta 1556, en que muere en Roma, la Compañía de Jesús se consolida y multiplica; pelean las primeras y más gloriosas batallas por la mayor gloria de Dios.
Al morir san Ignacio el 31 de julio de 1556 dejaba un millar de hijos, que con el tiempo se habían de multiplicar hasta los 34.000 jesuitas que hoy están esparcidos por todo el mundo bajo las órdenes directas del Papa, animados de su propio celo y grandeza de alma, que resume aquella meditación del Rey Temporal.
    Publicado en Cuenca. 31 de julio de 2020 y el 31 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


miércoles, 29 de julio de 2026

San Abdón y san Senén. Festividad del 30 de julio.

Las Actas de estos dos Santos mártires de la persecución de Decio (249-251) tienen interpolaciones y circunstancias comunes a otros mártires. Nos pintan a los dos Santos valientes y caritativos en tiempo de persecución. Visitan las cárceles, las casas particulares, exhortando, aliviando y socorriendo con limosnas.
Delante de Decio y de su prefecto confiesan firmemente la fe cristiana. Son azotados con látigos que tienen los extremos incrustaciones metálicas y de huesos; son expuestos en público anfiteatro a los osos y leones, que los respetan como si fuesen mansos corderos. Al fin perecen al filo de la espada. Sus cadáveres fueron expuestos al público tres días enteros, delante de la estatua del Sol, cerca del anfiteatro Flavio. Esto es lo que dicen sus Actas. Con ellos y los monumentos antiguos podemos reconstruir la historia.
Todos los Martirologios convienen que padecieron en tiempo del emperador Decio; por tanto, a mediados del siglo III. También es cierto que eran dos personajes nobles, naturales de Persia. Habían venido a Roma, bien como prisioneros o rehenes de guerra en tiempo de Gordiano o Filipo, predecesores de Decio. También pudieron haberse establecido en Roma como comerciantes orientales. Su  martirio es también innegable, como su sepultura en el cementerio de Ponciano, junto a la Vía de Porto.
Un fresco, probablemente del siglo VIII, tal vez contemporáneo de la redacción de sus Actas, nos presenta a los dos Santos en el baptisterio del cementerio de Ponciano, con sus vestidos orientales: gorro frigio, larga capa con capuchón, que se abre sobre una túnica de piel. Está escrito el nombre de los dos Santos. También, y a su lado, se ve al mártir san Vicente y a otro desconocido llamado Milix. Esta pintura representa la coronación de los cuatro mártires por Cristo, como Rey que pone las insignias del valor militar a sus mejores soldados.
Roma profesó siempre gran devoción a estos Santos. Como las Actas cuentan que sus cuerpos fueron expuestos delante de la estatua del Sol. En la Edad Media se levantó allí, frente al Coliseo, una iglesia en honra suya, que perduraba todavía en tiempo de San Pío V.
Antiguamente en el Gregoriano tenían hasta Prefecio propio, muy devoto. San Abdón y San Senén, se dice, son del número de los Santos, escogidos por Dios desde toda la eternidad para mostrar al mundo la luz de la verdad. Llenos del Espíritu Santo vencieron  en la fragilidad de su carne el terror de la muerte. Dios los colocó en el prado de la Iglesia y han florecido en ella como rosas y lirios, que en el martirio por la fe se cubrieron de la púrpura de la sangre de Cristo, y al recibir el premio de su victoria, vistieron la blancura de los bienaventurados.

    Publicado en Cuenca. 30 de julio de 2020 y el 30 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.



martes, 28 de julio de 2026

Efemérides conquenses del 30 de julio. Visita del rey Fernando VII.

     El 30 de julio de 1816 vino a Cuenca el rey Fernando VII, estuvo en esta ciudad cuatro días, visitando el cuerpo incorrupto de San Julián.

La ciudad de Cuenca se agasajó cumplidamente en estos días que estuvo de visita, tanto a él como a su séquito.

Fernando VII

Si consultamos las Actas Capitulares de la Catedral podemos observar: “Nos Don Ramón de Salcedo, por la gracia de Dios, y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cuenca, Caballero Gran Cruz de la Real y distinguida Orden Española de Carlos Tercero, del Consejo de S.M.&. se firma el Acta de apertura de la Arca o Urna en que se custodia el Sagrado Cuerpo del Señor San Julián”.

“Certificamos y atestamos, que con el plausible motivo de haberse dignado el Rey Nuestro Señor Don Fernando séptimo, y su Augusto tío el Serenísimo Señor Don Antonio Pasqual, Infante de España, Dios les guarde, venir desde los Reales Baños de la Villa de Sacedón a esta Capital de treinta de julio del presente año, en la mañana del día siguiente treinta y uno, concurrieron S.M. y A.R. a dicha nuestra Santa Iglesia y después de haberse celebrado por nos Misa Pontifical, cantamos solemnemente un Te Deum manifiesto al Santísimo Sacramento y después una Salve a la Santísima Virgen María, pasamos al lado del Evangelio, en donde se tenía ya prevenida sobre una mesa alta la Urna o Arca del señor San Julián, la abrimos públicamente con las tres llaves…. Vieron y adoraron el Sagrado Cuerpo con edificante devoción S.M. y A.R. después los Excmos. Señores Don Pedro Ceballos, Ministro de Estado, el Duque de Alagon, Capitán de Reales Guardias de Corps, Marqués de Belgida, Caballerizo mayor, el Gentil hombre y demás de la Real Comitiva; el Cabildo de nuestra Santa Iglesia; y el Caballero Corregidor y Ayuntamiento de esta M-N- y L. Ciudad de Cuenca, y permitimos que aquel día y los tres siguientes, lo viesen y adorasen todos los fieles que vinieron a la Capital de veinte y más leguas, por mañana y tarde, después de las horas canónicas del Coro, colocada la Urna cerca de la verja de la Capilla Mayor en la decencia y decoro de luces que corresponde, estando siempre de vela algunos individuos de nuestra Santa Iglesia, por los cuales se satisfizo a la devoción de los fieles, tacando sus rosarios, medallas, cintas y medias de seda al Sagrado Cuerpo…”

Cuenca, 30 de julio de 2021. Actualizado el 30 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

-Noticias del culto tributado a San Julián. Don Rogelio Sanchiz Catalán. Cuenca. 1909

lunes, 27 de julio de 2026

Santos Nazario y Celso, Víctor I e Inocencio I. Festividad del 28 de julio.

La Iglesia Romana conmemora hoy cuatro santo con un mismo Oficio y Misa, aunque pertenecen a épocas distintas.
Los cuerpos de los mártires Nazario y Celso fueron hallados en el año 396 por san Ambrosio, en un jardín de las afueras de Milán. Encontró primero el cuerpo de San Nazario, perfectamente conservado, con la cabeza separada del tronco y con la sangre rubicunda y fresca, como si acabara de ser decapitado.
Santos Nazario y Celso
El cuerpo de san Nazario fue trasladado a la basílica de los Apóstoles, donde Dios lo honró en seguida con la instantánea liberación de un endemoniado. El mismo san Ambrosio compuso un himno en honra del Santo mártir.
El cuerpo de san Celso parece que quedó en el mismo jardín donde fue descubierto y desde luego  fue transportado a la basílica de los Apóstoles. Más tarde se levantó una iglesia en su honor y luego en el siglo XI un monasterio. El culto de los dos Santos mártires milaneses se propagó por toda Italia, gracias a la autoridad y devoción de san Ambrosio.
Con relación a san Víctor I fue decimotercer Papa después de San Pedro y es célebre en la historia de los tres primeros siglos cristianos por sus cartas a todas las Iglesias, ordenando Sínodos y reuniones para determinar la fecha de la celebración pascual. Aun los obispo más lejanos del Asia Menor obedecieron sus órdenes y enviaron a Roma su parecer y voto.
San Víctor había nacido en África y poseyó para aquellos tiempos una gran cultura, que reflejó en su gobierno general y en varios volúmenes, de que nos habla san Jerónimo. Es considerado como el escritor latino más antiguo. Fue sepultado en el Vaticano, cerca de san Pedro, y el Martirologio le atribuye la gloria del martirio, aunque nada dice el Libro Pontifical.
San Inocencio I Papa.
Por último san Inocente I, gobernó la Iglesia a principio del siglo V. Intervino enérgicamente en la defensa del perseguido Crisóstomo y trabajó generosamente a favor de Roma, con ocasión de la invasión de Alarico. Comisionado por el Senado romano, salió de la Ciudad Eterna en dirección a Rávena. No triunfó en su misión, pues las tropas bárbaras entraron en Roma, mientras él trabajaba por la paz.
Orosio compara a san Inocente con el justo Lot, a quien Dios sacó de Sodoma y Gomorra para librarlo de los horrores del fuego y de la destrucción. Roma, efectivamente, ardió en castigo de sus pecados, como otra Sodoma, mientras el Papa trabajaba fuera por la paz entre el emperador Honorio y Alarico.
Murió san Inocencio el 12 de marzo del año 417 y fue sepultado en el cementerio de Ponciano.

    Publicado en Cuenca. 28 de julio de 2020 y 28 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Efemérides conquenses del 28 de julio. Muerte de don Alvar García de Albornoz.

     En la capilla de los Caballeros de la Catedral conquense se hayan situados bajo unos bellos arcos conopiales, en el lado del Evangelio dos monumentales sepulturas cuyas urnas pueden contemplarse sendas estaturas yacentes, ambas de alabastro y bellamente trabajada ya en el siglo XVI. Los personajes en ellas representados son el padre y el hermano del Cardenal Gil. Estos son, D. García Álvarez de Albornos y el que hoy hacemos referencia D. Álvarez García de Albornoz, vestidos ambos con sus respectivas armaduras de caballero.


Don Alvar García de Albornoz murió el 28 de julio de 1374, fue alférez y copero mayor de Enrique II, de Trastámara, hermano del cardenal don Gil, personaje de extraordinaria valía e influencia en la Corte de Alfonso XI, después de Pedro I, el Cruel, para el que fue a Francia a pedir la mano de la virtuosa, bella y desdichada doña Blanca y después perseguido por el monarca, por reprobar su mala conducta, siendo después exaltado y de gran influencia, al subir al trono, tras la tragedia de Montil, don Enrique de  Trastámara.


En su epitafio dice así: “Aquí yace don Alvar García, Álvarez de Albornoz, que Dios perdone, Mayordomo que fue del Rey don Enrique y fue buen caballero, honrado, nunca ovo mengua en su servicio y dio de sy muchas buenas fazañas y fino a XXVIII de julio era de MIL CCCC E XII ANNOS”.

Publicado en Cuenca, 28 de julio de 2021. Actualidado en 28 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

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Fuente:

-Catedral de Cuenca. Jesús Bermejo Díez. Caja de Ahorros Provincial de Cuenca.1977

Santa Marta (siglo I) Festividad del 29 de julio.

Marta de Betania, hermana de María y de Lázaro, está en todo: limpiar y ordenar la casa, guisar, servir, vigilando que nada falte, modelo de ama de casa hacendosa y concienzuda. Recibe al Señor, y se multiplica para procurarle la mejor hospitalidad.
Pero cuando su hermana sólo está pendiente de las palabras del Maestro y ella se queja porque no la ayuda, se le da una contestación en la que hay un dulce reproche: Marta, Marta, mucho te afanas. María ha elegido la mejor parte. Pasar a la historia así después de tantos esfuerzos, podemos pensar que no se merecía ese trato, podemos pensar tantas cosas...
Marta pudiera pensar que  su hermana pierde el tiempo en vez de hacer algo útil y que todo el trabajo recae sobre ella, y Cristo le aclara cuál es su orden, que es revolucionario o, por así decirlo, surrealista: lo útil tiene que ir al final de todo, está muy bien pero que se posponga a lo único importante, que es ser para Dios.
Marta y tras ella todos nosotros encajamos la lección, que es como un tropiezo que rectifica el camino. Haciendo mucho llegamos a olvidar todo lo que no sea hacer, excusándonos de lo que tiene prioridad absoluta, “porque sólo hay una cosa necesaria”, y esto es lo que desde un punto de vista útil parece lo más superfluo.
La afanosa Marta –patrona de amas de casas, cocineras, hosteleros, etc.- nos resulta humana, tan llena de simpatía, que la imaginación popular no se ha conformado con el Evangelio, situando a las dos hermanas en Provenza, donde santa Marta doma una terrible tarasca que asolaba el país. Así perdura su solicitud, sirviendo incesante, sacrificadamente, para que todo esté en orden, el hogar, nuestras vidas y el alma.

    Publicado en Cuenca. 29 de julio de 2020 y 28 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.