jueves, 16 de abril de 2026

San Aniceto I Papa y mártir. 17 de abril.

 A él se le debe la fecha de la celebración de la Semana Santa.

Mirando en el Libro Pontifical, descubrimos que nació en Emesa de Siria y sucedió en el papado a San Pío I, entre los años 154 y 165. Durante su pontificado encontramos en Roma muchos orientales ilustres, como san Justino, Taciano y Hegesipo. Todos acuden a Roma como centro de la unidad cristiana. San Aniceto nació en Siria, era hijo de un legionario romano.

Hegesipo nos dice expresamente que ha ido a Roma para beber en su fuente misma la pureza de la doctrina apostólica.

El más célebre de todos los orientales llegados a Roma en ese tiempo fue san Policarpo, obispo de Esmirna y discípulo inmediato de san Juan Apóstol. En su ancianidad emprendió tan largo viaje para tratar con el sucesor de san Pedro diversos asuntos relacionados con la fe y las costumbres cristianas. Sobre la fecha en que debía celebrarse la Pascua no consiguieron entenderse. San Policarpo sostenía, apoyado en la práctica de Oriente y en el magisterio de San Juan, que debía celebrarse el 14 de la luna de marzo. San Aniceto, por el contrario, siguiendo la tradición de Roma y de África, y alegando el ejemplo de san Pedro, estaba por el domingo siguiente a la luna llena de primavera.

Esta divergencia de criterio no entibió el amor mutuo que se profesaron ambos. El Papa ofreció a san Policarpo que presidiera la celebración de la liturgia eucarística en su propia iglesia, se despidieron con lágrimas en los ojos y se dieron el ósculo de la paz. La afluencia de tantos orientales a Roma nos prueba el prestigio de su Cátedra en la Iglesia universal, porque todos reconocían en sus obispos a los sucesores del príncipe de los Apóstoles.

Los herejes también tomaban Roma como centro de sus propagandas. Aquí vinieron el gnóstico Valentín, Marcelino y el heresiarca Marción. San Ireneo nos cuenta la labor de san Policarpo con estas ovejas descarriadas, durante su estancia en Roma. Muchos volvieron al redil del Buen Pastor por su celo y prudencia.

Fue sepultado en el cementerio de san Calisto. En 1590 consta que su cabeza fue trasladada a la iglesia de los jesuitas de Baviera, donde aún se venera. En el año 1604, al vaciar las catacumbas de san Calixto sus reliquias fueron trasladadas a Altaemps, donde el Duque Juan edificó una capilla para guardarlas. Actualmente esa capilla fue transformada en un edificio público, siendo el único papa que no yace en un edificio religioso.

Publicado en Cuenca, 17 de abril de 2020 y el 17 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 15 de abril de 2026

San Benito José Labre (1748-1783). Festividad del 16 de abril.

El mendigo del santoral. 

Otros son doctores, mártires, confesores, papas, fundadores, abades, él solo eso, mendigo, y así consta.
    Podríamos añadir y vagabundo. Ya que es un hecho comprobado que llevó una vida errante y miserable sencillamente porque no servía para nada más.
San Benito José Labre

Sin salud, sin instrucción, sin capacidad para ser religioso, le rechazan en todas partes, ninguna comunidad le acepta, y entonces se echa a los caminos pordioseando para peregrinar. Largas y penosas visitas andariegas a santuarios remotos de la Virgen –su cortesía a lo divino-, está incluso en Compostela y Montserrat, llega a Loreto para ver la casa de Nazaret, y por fin ancla en Roma.

Un mendigo más entre la turba innumerable de pobres reales o simulados, píos o granujas que llenan Roma. Pero no, él es el más desamparado y piojoso, persiguiendo de iglesia en iglesia el fulgor de la Eucaristía, rezando sin cesar, releyendo los pocos libros que llevaba en su hatillo: un evangelio, el Kempis.

Miserable que duerme en las escaleras y portales, que come desperdicios y que sonríe en sus éxtasis a la Gran Presencia que le dora el alma. Así se hizo santo este extrañísimo francés, coetáneo y paisano de Robespierre.

Al final del siglo de las luces parece que necesitaba un campeón de la fe que aplastase la hidra de la impiedad. Un Tomás para refutar errores, un Agustín para vencer con su pluma, un Ignacio para fundar una milicia espiritual o un Francisco, santos que fueran grandes ante el mundo. Pero como escarnio al sentido común la Providencia elige un desecho social, lo más humilde y sucio de la brillante Roma, para que aprendamos a no creer en lo que ven nuestros ojos.

Publicado en Cuenca, 16 de abril de 2020. Actualizado el 16 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 14 de abril de 2026

San Pedro González Telmo (1190-1246). Festividad del 15 de abril

    Este es uno de los santos que por su nombre y apellidos apenas se le reconoce, pero llamándole simplemente san Telmo en seguida se recuerda a un santo de gran devoción entre la gente del mar, que dicen ver su figura en las ráfaga luminosas que aparecen durarte las tormentas sobre los mástiles de los barcos.

Sin embargo, fue hombre de tierra adentro, leonés quizá de Astorga; hizo brillantes estudios en la universidad de Palencia y, bajo la protección de su tío el obispo, se ordenó sacerdote para ser al cabo de poco tiempo canónigo y deán.
San Pedro González Telmo.

Al parecer, Pedro González, será en sus primeros años, un eclesiástico que derrochaba fastuosidad y muy presumido hasta que un día de Navidad, cuando formaba parte de una cabalgata entre la admiración de los palentinos, su caballo resbaló en la nieve, y él, envuelto en sus galanos arreos, acabó en el fango en medio de la rechifla general.

¿Pero qué ocurrió realmente en este acto que marcaría su vida? Os lo cuento: Lo sucedido guarda similitud con lo que le ocurrió a Pablo de Tarso, a él cuando iba a la ceremonia de su toma de posesión del cargo de Deán, Pedro tuvo una caída del caballo, vestido con sus mejores galas y delante de la multitud. El hecho le hizo reflexionar sobre su actitud hasta la fecha y decidió abandonar la vida de pompa y vanidad, pidiendo el ingreso en la Orden de Predicadores de Palencia.

Este episodio de vanidades humilladas, en el que la arrogancia y su lujo tienen una especie de camino de Damasco, le hizo reflexionar, ingresó en un convento de dominicos y, una vez convertido en el más humilde de los frailes, fue por obediencia un gran predicador itinerante de su orden.

Ejerció como capellán del rey Fernando III (San Fernando) en las campañas del sur, animando al soberano, como su confesor que fue, a continuar el avance contra los musulmanes. Recorrió Castilla, Galicia y Portugal, y al fin se asentó en Tuy. Fue en esta zona donde entró en relación con las comunidades de pescadores y marineros y donde se le atribuyen milagros, como atravesar el río Miño a pie o apartando con sus manos una tormenta que iba a descargar sobre los que seguían su predicación.

Cuenta su biógrafo que viéndose sediento después de una caminata, fue a pedir agua para beber, y una pobre mujer rehusó darles por que sólo disponía de una pequeña porción de vino que le había mandado guardar su amo, solicitándoselo el Santo ella accedió y bebieron él y su acompañante y quedó en la vasija la misma cantidad que había al principio.

San Telmo murió en Tuy cuando iba a emprender una peregrinación a Santiago. Su tumba está en la Catedral de Tuy y es venerado en muchas localidades de la costa gallega y las zonas marítimas en general. Los marinos le invocan cuando se producen las tormentas y llaman fuego de san a las fosforescencias que, a veces, se forma sobre los mástiles de los barcos.

Durmió en el sueño de los justos poco después del día de la Resurrección del año 1246. Los milagros con que manifestó Dios su santidad fueron tantos y tan frecuentes, que concurrían de todas partes con votos y presentallas, testimonios de los favores recibidos.

Es representado iconográficamente con un cirio encendido en la mano derecha y un barco en su mano izquierda, vistiendo el hábito de los dominicos.

Publicado en Cuenca, 15 de abril de 2020. Actualizado 15 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.


lunes, 13 de abril de 2026

Santa Liduvina (1380-1433). Festividad del 14 de abril

    La santa de hoy es muy especial, su nombre ha sido transformado en Ludovina y Luz divina. Había nacido en Schedam, en Holanda, muy cerca de la Haya, El Domingo de Ramos de 1380. Su padre era el sereno de la ciudad, eran pobres y tenían ocho hermanos.
A los quince años renuncia al matrimonio, porque desea consagrar su vida al sólo Dios. Poco después un día de fuerte helada, el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y Purificación de la Virgen María, sufre una violenta caída. A la fractura en el costado derecho, se añade una herida; que, al infectarse, convierte su cuerpo en una llaga viva, durante casi cuarenta años de sufrimiento incesante día y noche.
Se puede decir que es la santa más paciente de todo el santoral, con una biografía terrible que espeluzna, y que movió al escritor francés Huysmans a darnos en 1901 uno de sus libros sombríos y refilgentes, con una impresionante mezcla de amor y dolor incomprensibles. Su vida ha de leerse como glosa y complemento de la de Job, que encontraremos en el próximo mayo.
En Liduvina a partir del accidente se acumularon en su cuerpo todas las desgracias imaginables. Llagas, calenturas, huesos desencajados, fortísimas  jaquecas, continuos vómitos de sangre, dolores en el pulmón, en el hígado y en el vientre, un largo martirio sin tregua, inmovilizada en el lecho.
La que había sido una atractiva jovencita no era más que piel y huesos, la cara cenicienta y tumefacta por las lágrimas, en un quejido incesante sin que los médicos acertasen a aliviarla. Un sacerdote le indicó cual creía que era su misión, afirmándole que sería sufrir para complacer la Pasión de Cristo, y desde entonces sus tormentos se transformaron espiritualmente.
El venerable Tomás de Kempis y otros de sus primeros biógrafos describen sus milagros, profecías y visiones, y ella misma decía que se olvidaba de su penoso estado cuando veía el rostro del ángel de su guarda, lo cual la hacía suponer cuál no sería la hermosura del rostro de Dios.
Santa Liduvina partió para unirse al Divino Cricificado en el año de 1432. Sus reliquias están en santa Gúdula de Bruselas
Publicado en Cuenca, 14 de abril de 2020 y el 14 de abril de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

domingo, 12 de abril de 2026

Festividad del 13 de abril. San Hermenegildo, rey.

     Al establecerse el reino visigodo en España el arrianismo se convirtió en la religión oficial, si bien el catolicismo de los oriundos permaneció intacto. No consta cómo se portaron los primeros reyes visigodos con los católicos, pero Teodorico (453-466) abrió una era de persecución, y Leovigildo (569-586), para llegar a la unificación total de la Península, emprendió una campaña tenaz y fuerte contra los católicos.

Uno de los que más tuvieron que sufrir fue el obispo de Mérida Masona, de grande influjo en la nación por su santidad y ciencia. Al fin fue sacado de su diócesis y encerrado en un convento. Lo mismo se hizo con otros prelados.

El punto más delicado fue el de su hijo Hermenegildo, que se había hecho católico por influjo de su esposa Ingunda y del obispo de Sevilla, San Leandro. La impresión que en la corte toledana produjo la conversión de Hermenegildo fue enorme. Leovigildo vio que no solamente se le venía abajo sus planes de unidad, sino que aun peligraba su propia corona. Los católicos acabarían por ponerse de parte de su hijo y lo proclamarían rey de toda Península.

En los años que llevaba en Sevilla le habían aclamado por rey fuertes ciudades y castillos, como Mérida y Cáceres. Le mandó llamar que fuera a Toledo, pero Hermenegildo se excusó por temor a que se le maltratara. Leovigildo lo declaró rebelde y empezó a combatirlo con la  fuerza de las armas.

En el otoño del año 582 le quitó Cáceres y Mérida y dirigió sus huestes contra Sevilla, donde Hermenegildo se había retirado. Cerca de dos años resistió la ciudad; al fin, falto de recursos, hubo de abandonarla y retirarse a Córdoba, donde pretendió en vano rehacerse. Viéndose aquí también perdido, desistió ya de las armas y se refugió en una iglesia, exclamando: “No vendrá mi padre sobre mí. Es un crimen que el padre mate al hijo o el hijo al padre”.

Leovigildo le envió a su hermano Recaredo como emisario de paz: “Acercarte, hermano mío, póstrate a los pies de nuestro padre y te perdonará”.

Su padre le levantó del suelo, lo besó en el rostro y con palabras cariñosas lo condujo al campamento. Más luego se impuso el cálculo frío sobre el corazón y la piedad. Lo mandó atar, despojarlo de sus regios vestidos, ponerle una vestidura vil de esclavo, quitarle todos los criados menos uno y llevarlo desterrado a Valencia primero, y luego, para más seguridad, a Tarragona.

Encerrado en un calabozo, atado con esposas de pies y manos como traidor, se hicieron esfuerzos inauditos para hacerle apostatar de la religión católica, pero todo fue inútil.

El día de Pascua, 13 de abril de 586-88, en el silencio y oscuridad de la noche, se presentó un obispo arriano para darle la comunión y reconciliarle con el padre. Hermenegildo lo rechazó indignado, rehusando comunicar con los herejes. Unos días después el verdugo segaba su cabeza por orden de su padre.

La Iglesia, sobre todo la griega, lo veneró enseguida como Santo. León XIII puso su nombre en el Breviario y en el Misal Romano.

Publicado en Cuenca, 13 de abril de 2021 y el 13 de abril de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

Hoy 13 de abril celebramos el día internacional de beso. Feliz día.

 Día Internacional del Beso. 13 de abril

El día Internacional del Beso se viene celebrando el 13 de abril, esta fecha surgió al beso más largo de la historia, que vino a durar unas 58 horas protagonizada por una pareja tailandesa en un certamen, desconocemos el nombre de tales personas, pero si su hazaña.

De todos los besos el preferido es el de los labios.

El Beso, cuadro de Francisco Hayez. 1859

Se estima su existencia entre los humanos, o los homínidos caminaban por el mundo y tenían que alimentar sus crías a través de la boca o como resultado de la lactancia. Los vestigios más antiguos del beso provienen, como casi todo, de Oriente, en especial de la región de la India donde se encontraron dentro de algunos templos figuras de seres tallados en piedra besándose.

Ya más cerca de nuestra época, encontramos el Kamasutra donde se encuentran referencias alusivas al beso, escrito este libro hacia el siglo III.

Esta práctica posee unos beneficios que es necesario destacar como son: la liberación de endorfinas, las conocidas como hormonas del placer; provoca una disminución de la presión sanguínea y ayuda a que se dilaten los vasos sanguíneos; los músculos faciales se tensan y la piel se estira, lo que disminuye las arrugas faciales; se reduce con ellos la ansiedad y nos ayudan a mantener una actitud más positiva, además de estar más calmados gracias a la liberación de oxitocina.

Por todo no dejemos de practicar esta acción, más hoy que celebramos esta bonita acción entre dos seres.

Termino deseándoles un beso día y como decía Pablo Neruda: “En un beso sabrás todo lo que he callado”.

Cuenca, 13 de abril de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

La torre del Giraldo. Crónica de un suceso. Efemérides conquenses del 13 de abril.

124 años del hundimiento de la torre del Giraldo de la Catedral de Cuenca

El suceso ocurrió el 13 de abril de 1902, a las 10:00 horas

No hacía mucho que la Semana Santa había concluido y con ella todo el bullicio que se formaba en la Plaza Mayor había desaparecido. La plaza estaba tranquila con sus habituales vecinos. Al ser algo temprano para la misa de doce nos sentamos para hacer tiempo en el bordillo de la barandilla del lado izquierdo de la plaza.
Vista panorámica de la Hoz del Huécar con la Torre del Giraldo

Mi abuelo mirando a la catedral se le escapó la expresión “que mocha queda la catedral sin torres”. Preguntándole -¿Cuántas torres tenía? -Cuatro, la del Gallo, la de la Saeta, la torre del Ángel que es la única que queda y la gran torre del Giraldo que el 13 de abril de 1902 se vino abajo.

-¿Tu lo viste abuelo?- Si te refieres a que si estuve aquí después del suceso pues te diré que sí, como todos los jóvenes de Cuenca. 
-¿Cuántos años tenías? 
-Eso me lo vas a decir tú. Yo nací el 2 de enero de 1886 y el suceso ocurrió el 13 de abril de 1902. Echa las cuentas en la libreta Josemari. Pues 16 años, 3 meses y 11 días. 
-Tampoco hacía falta que el cálculo fuera tan exacto, pero esta bien.

-Cuenca en aquella época era una ciudad pequeña, gozábamos de una paz franciscana, la gente vivía sin preocupaciones y los chicos a mi edad ya éramos hombres con trabajo. El hundimiento de la torre de nuestra catedral conmovió extraordinariamente a todos. La noticia corrió como pólvora y en un momento se congregó casi toda la vecindad en la Plaza de la Constitución, que así se llamaba por entonces la actual Plaza Mayor. Acudimos unos atraídos por la curiosidad y otros temerosos de que entre las víctimas hubiera algún familiar o amigo.
Fachada de la catedral después del hundimiento

Aproximadamente serían sobre las diez de la mañana, yo me encontraba trabajando en el convento de las Angélicas, con mi patrón, haciendo unos arreglos de carpintería cuando oímos un fuerte estruendo, pero seguimos trabajando hasta que se oyó una gran agitación en el exterior, así que dejamos de trabajar y salimos a ver lo sucedido. Al salir la plaza estaba cubierta de una gran nube de polvo ocultando lo sucedido. No tardó en aparecer el Sr, Alcalde D. Arturo Ballesteros que ordenó a los serenos municipales salir por los pueblos limítrofes en busca de auxilio, según se oía habían quedado sepultadas algunas personas y era preciso organizar rápidamente el rescate.

Al inclinarse la torre hacia el poniente, los sillares cayeron sobre dos casas que estaban pegadas a la torre, la de Anselmo Sanabria y su esposa Visitación Navalón, que tuvieron la suerte de que hacía unos días se trasladaron a la casa de la huerta que tenían en arrendamiento en  el Huécar. La otra casa era de un horno de pan que se llamaba como tú, José María García y su esposa que tenían de familia cinco hijos, nos contó que en ese momento estaban en la casa la mujer y los cinco hijos ya que él había salido a llevar el pan a las monjas. Al oír el fuerte ruido tuvieron miedo y se metieron en lo más profundo de la vivienda, en la cueva, donde guardaban los alimentos. Una vez pasado el momento comenzaron a gritar con la suerte de que los escuchó Sotero Palomo y Cruz Gómez, el hijo del zurdo y arrastrándose entre los huecos de los sillares llegaron a ellos después de desescombrar, liberando a todos ellos.

El Obispo Wenceslao, lejos de sobrecogérsele el ánimo, rodeado de los fieles que acudían a su paso a besarle el anillo se puso de rodillas y elevó sus preces al Altísimo y a San Julián para que les librase de una catástrofe pues creímos en un principio que toda la Catedral se venía abajo. Los canónigos salieron del interior empolvorados y aún tuvo que pasar más de una hora  para contemplar el inmenso montón de escombros que se había producido con la caída del Giraldo.
Puerta de Jamete. Compañía de Zapadores de Madrid

En primer lugar se pensó en la familia del campanero que ocupaba las habitaciones interiores de la torre, al producirse el hundimiento tuvieron que bajar por una escalera de mano, único modo de salir del peligroso sitio ya que sólo había quedado la espadaña de las dos campanas  más grandes. En ese momento se echaron de menos a María Antón y a quienes con ella estaban repicando las campanas en ese momento. Se hablaba que con ella estaban los niños Gregorio López, Reyes López Ochoa, José López, Ángel Mena, Segundo de León y Francisco Requena que eran los monaguillos del Templo.

Los trabajos de salvamento comenzaron de inmediato al acudir los vecinos del Castillo. Gregorio Montero, Cruz Gómez, Máximo Martínez, Ramón Verdú, Andrés Evole, Vicente Cantero, Eleuterio Alonso, Andrés Leganés y Eulogio Serdán lograron sacar al joven Francisco Requena con vida, indicando que sus compañeros iban delante por haberse vuelto él para recuperar la capa que se la había dejado en las campanas.

Fue D. Ventura Durango, dependiente de la Catedral, quien ordenó hacer un boquete por la puerta del Claustro, donde se descubrió el cadáver de María Antón, joven de 22 años, que estaba aprisionada por el pecho, entre dos sillares y una viga.

Puerta de Jamete después del hundimiento de la
torre del Giraldo
Dos días más tarde se presentaron, procedentes de Madrid, dos compañías de Zapadores, comenzando el desescombro para intentar salvar a los niños enterrados. Ese mismo día se consiguió extraer con vida a Gregorio López y Ángel Mena. Los otros tres niños, Reyes López, Segundo de León y José López, fueron encontrados muertos. El entierro se realizó al día siguiente, asistiendo el Gobernador Civil, Sr. Gurrea; el Senador por Cuenca, Sr. Correcher quien dio una abundante cantidad de dinero a los damnificados.

Durante algún tiempo se temió por el hundimiento del resto de la Catedral e incluso por el Palacio Episcopal, por lo que D. Wenceslao Sangüesa, decretó la clausura del Templo, sacando de él las joyas del tesoro y el cuerpo de San Julián, siendo trasladados a la Iglesia de la Merced y al seminario.
-¿Se volverá a ver la Catedral con la torre del reloj? -Pregunté ingenuamente a mi abuelo. 
-Josemari, estoy seguro que yo no la volveré a ver pero os corresponde a las generaciones venideras, como la tuya, que debéis de hacer fuerza para devolver a esta gran Joya de la arquitectura gótica el esplendor que tuvo en sus mejores momentos.

Publicado en Cuenca 13 de abril de 2016 y 13 de abril de 2026.


Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador historio.
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Fuentes:
-Legado de embrujo y leyenda. José María Rodríguez González. 2021.
Disponible en las librería: Evangelio (plaza de la Hispanidad) y Librería Juan Evangelio (Calle Carretería). Edición  agotado. Se trabaja en la segunda edición y en una segunda parte con más historias de Cuenca.