jueves, 12 de febrero de 2026

San Gregorio II, Papa.(669-731). Festividad del 13 de febrero.

San Gregorio II, Papa. Festividad del 13 de febrero.

Los historiadores le llaman el mejor Papa del siglo VIII, y en él advierte muy bien la paradoja de los pontífices –constructores de puentes, según la etimología- que resume de modo espectacular la de todo cristiano obligando a la dualidad de atender a las cosas de este mundo y de no vivir más que para Dios.
San Gregorio II
Gregorio era romano de nacimiento y ya prestó grandes servicios a la Iglesia bajo los pontificados de Sergio I y Constantino I; a este último le acompaño en un viaje a Oriente como asesor, contribuyendo a resolver de manera pacífica una enconada controversia.
Desde el año 715, cuando fue elegido papa, se desvive por una parte en la doble labor de defensa y de conquista espiritual: orden benedictina, y consolidar las murallas de Roma, pero pensando también en pueblos paganos a los que había que llevar el Evangelio, él fue quien mandó a San Bonifacio a la Germania.
Bifronte tuvo que ser así mismo su actitud política; por el norte los lombardos amenazaban con engullir el papado, por el sur los bizantinos aumentando sus exigencias y con el emperador León Isáurico, que favorecía a los iconoclastas, el reto adquiría especial gravedad.
San Gregorio tuvo que jugar arriesgadamente a dos tableros, el humano y el divino, el de la fe y el de la diplomacia, conteniendo a la vez a los bárbaros y a los archicivilizados bizantinos. No sólo Roma o Italia, el orbe entero, la plenitud de la fe y toda la política del mundo pesaban sobre sus hombros, como sobre los de cualquier papa, cruzando el puente del tiempo hacia la orilla de la eternidad.
San Gregorio murió en febrero del año 731, siendo enterrado en San Pedro. Se le honra como Santo de Roma.
Publicado en Cuenca, 13 de febrero de 2020 y el 13 de febrero de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Hoy se celebra: El Día Mundial de la Radio. 13 de febrero.

Hoy celebramos el día mundial de la radio.

La capacidad de llegar a un gran número de público a través de las ondas la convierte en una de las herramientas imprescindibles en las comunicaciones.

Este año la INESCO, en el Día Mundial de la Radio, hace un llamamiento a todas las emisoras para defender la diversidad, tanto en sus redacciones como en las ondas radiofónicas.

El origen de su celebración se remonta a 2013, cuando el 14 de enero, la Asamblea General aprobó formalmente la proclamación de la UNESCO (PDF) del día Mundial de la Radio, en su 67 período de sesiones de la Asamblea General con la resolución A/RES/67/124 (PDF).

Si nos preguntamos el porqué se decidió dedicarle un día a la radio diré que los objetivos de esta jornada son concienciar al público acerca de la importancia de la radio, alentar a los encargados de tomar decisiones y ofrecer acceso a la información a través de la radio; así como mejorar las redes y la cooperación internacional entre los organismos de radiodifusión.

Debemos de ser conscientes que este medio se encuentra en una posición única para unir a comunidades diversas y fomentar el diálogo positivo. Al escuchar a sus audiencias y responder a sus necesidades, los servicios de la radio nos proveen de los diversos puntos de vista y distintas voces que necesitamos para afrontar los cambios a los que se enfrenta la sociedad continuamente.

¿Quién no ha tenido una radio de galena o se lo ha fabricado en sus tiempos jóvenes haciendo de antena el mismo cabecero metálico de la cama? Recuerdos de la juventud que cacharreábamos con los semiconductores, buscando las señales de radio para escuchar las tertulias y programas de radio, en las noches largas de invierno.
Radio de galena

Si retornamos a los principios de la radio tenemos que recurrir a la historia que nos dice que el inventor de la radio fue Marconi, aunque más tarde se confirmó que fue Nikola Tesla, quien en 1985 inventó el sistema para transmitir mensajes de voz sin hilos.

Si os preguntamos ¿Quién era Tesla? era un apasionado de la electricidad desde muy joven. Se cuenta que un día con su gato en el regazo, pasó una de sus manos por el lomo de éste para acariciarlo y repentinamente, vio saltar chispas como si fuesen diminutas estrellas. Se trataba de electricidad estática, desde ese momento y durante toda su vida, se dedicó a investigar este fenómeno, que le abrió las puertas a un mundo mágico, lleno de descubrimientos e inventos, uno de éstos fue la radio.

Pero las cosas de la vida, el crédito de tal hazaña se lo llevó Marconi, quien presentó la patente antes que Tesla, en el año 1904 y por ello recibió el Premio Nobel de Física.

Tuvieron que pasar años para que se le reconociera la autoría del invento a Tesla. En el año 1943, la Corte Suprema de Estados Unidos, reconoció como el inventor de la radio a Nilola Tesla y le fue devuelta la patente que hasta eso año la ostentaba Marconi.

Feliz día de la radio y las comunicaciones.

Publicado en Cuenca. 13 de febrero de 2020. Actualizado el 12 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides conquenses del día 13 de febrero.

  Tal día como hoy, un 13 de febrero, pero del año 1542 moría en Roma el que fuera el trigésimo quinto Obispo de Cuenca, D. Alejandro Cesarino, de noble familia romana. Desde la Iglesia de Pamplona fue promovido para la de Cuenca en el año 1537, tomando posesión al año siguiente.

Siendo Obispo de  Cuenca, suplicó al Papa Paulo II, que mandara hacer informaciones sobre los milagros obrados por mediación de San Julián.
Obispo D. Alejandro Cesarino.

D. Alejandro Cesarino, nació en Roma, donde cultivó las letras, y por su gran capacidad y estudio fue nombrado proto-notario apostólico. Su Santidad León X, que tuvo ocasión de conocer su gran mérito en los negocios, le elevó a Diácono Cardenal en la quinta de sus creaciones, con el título de los Santos Sergio y Baco, que después le cambió al de Santa María Lacta, y más tarde en el de Cardenal Albano. Nombrado sucesor de San Pedro el maestro del emperador Carlos V y célebre Deán de Lovaina Adriano VI, el Cardenal Cesarino fue de los elegidos por el Sacro Colegio para informarle de su ascenso a la tiara y encontrándole en Zaragoza, con él regresó a Roma.

Agraciado con la administración perpetua del obispado de Pamplona, tomó posesión el 9 de agosto de 1522, y siendo necesario su presencia en Italia, celebró sínodo en su nombre en la capital de su diócesis en 1531, su Vicario D. Reinaldo de Cancelares, Obispo de Sant Ángel.
Catedral de Cuenca. 1869.

Promovido D. Alejandro Cesarino a la mitra de Cuenca en este mismo año, vino a tomar posesión en el año 1538, y llamado nuevamente a Roma, dejó el gobierno de la diócesis de Cuenca a D. Reinaldo. Murió D. Alejandro Cesario en Roma el 13 de febrero de 1542 y fue sepultado en el monasterio de Santa María de Aracaeli de religiosos franciscano, en la capilla de sus predecesores. Estuvo vacante la mitra de Cuenca cinco meses y nueve días. Fue nombrado Obispo de Cuenca D. Francisco de Onteniente, protonotario apostólico y arcediano de Lorca, quien antes de tomar posesión falleció siendo sepultado en Cartagena, donde tenía capilla y patronazgo y el arcedianato.

Publicado en Cuenca, 12 de febrero de 2020. Actualizado el 12 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Jovelardero 12 de febrero de 2026 y el Carnaval, comienza con el desfile, el sábado 21 de febrero.

El Jueves Lardero en Cuenca

    Jovelardero o Jueves Lardero, ambas denominaciones son válidas para designar el jueves anterior al miércoles de ceniza, dando comienzo la cuaresma. En la sociedad conquense está muy arraigado, el típico adagio: “En Jovelardero, taja y huevo”. Es una jornada al aire libre, si el tiempo lo permite, este año se celebrará el día 12 de febrero. Los jóvenes en grupos, copan las laderas del río Júcar desde la mañana hasta la caída de la tarde, pasan la jornada jugando en compañía de amigos, degustando todo tipo de productos derivados del cerdo, alimentos que quedarán prohibidos a lo largo de la Cuaresma.

    La palabra lardero procede del adjetivo “lardo” que es como se llamaba al tocino gordo de cerdo. También se le llamaba así al sebo o manteca del cerdo. Si profundizamos más en los orígenes diré que procede del latín “Lardum o  Lardium”, palabra con la que los romanos denominaban al tocino y a la manteca del cerdo.

     En los tiempos de escasez las familias tiraban de las partes menos valiosas del cerdo, comercialmente hablando, con las que nuestras abuelas fueron capaces de hacer maravillas culinarias. Estos almuerzos o meriendas, antes de la cuaresma han sido y es lo que caracteriza al peculiar Jovelardero.

    El carnaval, se convirtió en la fiesta de despedida de la carne, es por ello que estos días, anteriores a la Cuaresma, se procura degustar al máximo, para no echarla en falta en los cuarenta días que impone la regla cuaresmal.

    Uno de los carnavales más antiguos en Castilla la Mancha es el de Tarazona de la Mancha. En el Archivo Municipal se encontró un acta del año 1894 donde se menciona por primera vez el carnaval  en esta localidad, en la dicha acta se recoge el pago a la Banda Municipal de Música, contratada para animar el carnaval de ese año.

    En Cuenca se perdió la tradición, recuperada hace unos años. Inició su andadura el barrio de la Fuente del Oro y año tras año se ha ido recuperando esta fiesta. En 1900 nos cuentan las crónicas sociales, que lo más importante y atractivo eran los bailes, ya que era el lugar de reunión de los jóvenes de aquella época, convirtiéndose en centro de reunión obligada en lugares como el Casino de Cuenca y la Constancia. Las máscaras que portaban servían para perder la timidez y poder galantear con las chicas y viceversa. A ellas se les presentaba la ocasión de poder hablar con el joven que le gustaba, con cierta soltura sin miedo a ser reconocidas.

    El carnaval, desde la interculturalidad, es una fiesta divertida y de esparcimiento, ocasión social para reafirmar la unidad grupal de participación por barrios, asociaciones y pueblos; esperemos que se vaya asentando en nuestra ciudad y en la provincia, sobre todo en aquellos pueblos donde se celebra, como: Las Pedroñeras, Villanueva de la Jara, El Provencio, San Clemente, Tarancón y Las Mesas, entre otros muchos pueblos conquenses. En estos lugares existe una enorme amplitud de formas de vivir el Carnaval, resurgiendo con cierta fuerza esta entrañable fiesta con referencias históricas y elementos religiosos, formando un conjunto de bienes culturales dispersos territorialmente, así no existe un único modelo de celebración, sino que es un fenómeno plural y diverso, representando una vivencia común que le da unidad y representatividad de nuestras costumbres.

Publicado en Cuenca, 20 de febrero de 2017. Reeditado el 12 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico


Efemérides conquenses. 11 de febrero. Se le expide el título de Maestro y Trazador Mayor de las Reales obras al conquense Juan Gómez de Mora.

     Juan Gómez de Mora fue arquitecto, hijo del pintor Juan Gómez y Francisca de Mora, hermana del arquitecto de Felipe II, Francisco de Mora. Desde muy pequeño, sus padres lo dejaron con su tío, que viendo en él talento y aplicación le hizo estudiar a fondo las matemáticas y arquitectura para lo que demostró excelentes dotes.

El 11 de febrero de 1611, el Rey le nombró Arquitecto en la vacante que, por fallecimiento, dejó su tío, expidiéndole el título de Maestro y Trazador Mayor de las Obras Reales, tal como lo fuera su tío.

Las obras principales de este arquitecto son: El convento de la Encarnación de Madrid; de Agustinas Recoletas, el convento de San Gil, en la plaza de España y donde había de inaugurarse con la Abadesa, hija de un célebre conquense, D. Luis de la Cerda, Secretario de Cifra del rey Felipe II, y de su sucesor Felipe III.



Cuenca, 11 de febrero de 2021 y el 11 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santa Eulalia de Barcelona, virgen y mártir. Festividad del 12 de febrero.

   Por el año 289, nació en Barcelona la gloriosa virgen y mártir, Santa Eulalia. De sus padres sólo se sabe por la vida de la Santa que escribió Renallo, que eran cristianos, nobles y piadosos; lo cual insinúan también con bastante claridad las actas de los padres Bolandos. Su familia debió de vivir en alguna quinta de los alrededores de Barcelona, y al desatarse la persecución de Diocleciano y llegar a la ciudad su prefecto Daciano, se dijo a sí misma que la fe tenía que plantarle cara. No era ya una niña que no supiera lo que se hacía, tenía 25 años.
Santa Eulalia.

Al primer canto del gallo sale de su casa, que la tradición sitúa en el Desierto de Sarria o tal vez en lo que hoy es Santa Eulalia de Provençana, en cualquier caso muy lejos de las antiguas murallas, y recorre a pie este larguísimo trecho, entre campos, torrentes y casas de labor.

La andarina y madrugadora tiene prisa por proclamar ante el siniestro Daciano: “Soy Eulalia, sierva de Cristo, rey y señor de señores”. Como –ayer los mismo que en nuestros días-  no hay más rey y señor que el César ni más ley que la de la autoridad civil, la de los políticos, para hacerla apostatar se recurre a la persuasión, a las amenazas, a los zotes y al potro. Por fin, dentro de un tonel lleno de cuchillas rueda por una calle en pendiente, la bajada que hoy lleva su nombre.

Ya muerta, su cuerpo se expone en una cruz extramuros, y una nevada milagrosa viste su desnudez. Tres días estuvo su cuerpo en la cruz, sin que faltasen de allí los guardias; pero la piedad de los fieles fue más solícita para custodiar aquel tesoro, pues a la tercera noche pudieron bajar el cuerpo de Santa Eulalia de la cruz sin que los soldados sintiesen el robo.

Envolvieron su cuerpo en un blanco lienzo y le ungieron con olorosos aromas, y de este modo lo colocaron en un sepulcro. Su entierro fue honrado con un noble milagro. Se hallaba presente San Félix. Este Santo, como resentido de no haber todavía dado su sangre por Cristo, exclamó: “¡O Señora! Tú mereciste ser la primera que lograte en nuestra región la palma del martirio”. Al acabar de pronunciar estas palabras se sonrió la Santa; y los que estaban presentes comenzaron a cantar a Dios alabanzas diciendo: Clamaron los justos, y el Señor los oyó, y los libró de todas sus tribulaciones.

Publicado en Cuenca, 12 de febrero de 2020 y el 12 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 10 de febrero de 2026

Nuestra Señora de Lourdes. 11 de febrero.

     Hoy me es grato recordar un hecho inmemorable como es la aparición de la Virgen María a una niña sencilla e inocente, llamada Bernardita. Se cuenta así la primera aparición:

En la casita del pobre y honrado molinero Francisco Soubirous, vecino de Lourdes, no había leña para preparar la comida el 11 de febrero de 1858, y Luisa, la hacendosa dueña de la casa, le dijo a María, su segunda hija: “Vete a recoger leña seca por las orillas del río Gave o en el bosque”. El Gave es el río que atraviesa Lourdes, tan famoso ya desde la citada fecha.

Hacía mucho frío, la hermana mayor de María, llamada Bernardita, llegó del campo donde hacía de pastora en casa de unos labradores. Era de constitución débil y delicada, sumamente inocente y sencilla, y toda su ciencia se reducía a saber rezar el rosario. Luisa Soubirous no se atrevía a dejarla salir a causa del frío, pero tanto insistió su hermana María y la vecinita Juana Abadíe que al fin consintió en que las acompañara.

Caminando las tres amiguitas a lo largo del riachuelo, en busca de leña llegaron a eso del mediodía frente a una gruta natural excavada y conocida con el nombre de Massabielle. No iba el Gave crecido, y Juana y María se descalzaron y lo pasaron. Estaba descalzándose Bernardita para seguirlas, cuando le pareció oír a su espalda como un ruido de un viento huracanado que de repente se levantaba en la pradera. Volvió la cabeza y quedó sorprendida al notar que no se movía ni una hoja, pensó “me habré equivocado” y siguió descalzándose.

Volviéndose a repetir ese viendo, miró en la dirección de donde procedía y al ver algo resplandeciente se puso a temblar llena de miedo y doblándosele las piernas cayó de rodillas. Encima de la gruta, en un nicho natural de la roca estaba de pie envuelta en celestiales resplandores una señora de belleza incomparable.

Desde el primer momento de su pasmo echó la niña mano a su rosario y quiso hacer la señal de la cruz, pero no pudo levantar el brazo por el temblor que agitaba todo su cuerpo. La Virgen la animó en su propósito trazando Ella la señal de la Cruz y Bernardita, ya si dificultad, la imitó y se puso a rezar el rosario.

No fue una visión vaga, pues tenía la figura humana bien definida, era una persona viva, diferente de las demás por la aureola luminosa que la envolvía y por el resplandor divino que de todo su ser emanaba.

A esta aparición le siguió una segunda y una tercera. Después de tres años de minuciosos estudios y pruebas, Mgr. Laurence, Obispo de Tarbes, declaró oficialmente que los fieles podían tener como verdaderas las apariciones.

Se empezaron los trabajos para la construcción de la basílica, y en 1866 consagró el Obispo los alteares de la cripta. Pero ya desde 1864 acudían en procesión multitud de gente, conforme al deseo manifestado por la Virgen.
Gruta de la Virgen de Lourdes.

En 1892, el Papa León XIII concedió oficio propio de las Apariciones para la fiesta del 11 de febrero. En 1908, con ocasión del jubileo del cincuentenario de las apariciones, el Papa Pío X extendió la fiesta a toda la Iglesia con rito de doble mayor.
Publicado en Cuenca, 10 de febrero de 2021 y el 11 de febrero de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.