Corría el año
de 1922 cuando en la noche del miércoles 11 de febrero y tras una larga e
ingrata enfermedad fallecía, en esta ciudad, el Excmo. Sr. D. Wenceslao Sangüesa y
Guía, Obispo de esta diócesis.
Su cuerpo,
revestido de los ornamentos pontificales, fue expuesto al público durante todo
el día y la noche del jueves, siendo visitado y venerado por multitud de
personas.
El viernes, 13
de febrero, a las diez de la mañana se dirigió la comitiva, que se había
organizado en la Catedral, hacia el Palacio Episcopal, de aquí salieron con el
cadáver del Prelado, Excmo. Sr. Wenceslao, llevado en hombros por seis
sacerdotes, recorriendo, en procesión, toda la Plaza Mayor, para introducirlo
en la Catedral, donde se celebró Misa de corpore
insepulto, cantada por la
Capilla de Música, la Misa de Nadal; y al final de la ceremonia el responso Libera me, de Perosi; siendo inhumado el cuerpo en la Capilla de la Virgen del
Pilar, cumpliéndose así la voluntad de nuestro amadísimo Prelado, que durante
su episcopado tuvo que resolver la caída de la Torre del Giraldo y la
construcción del nuevo puente de San Pablo, cuya construcción tuvo
que afrontar con sus fondos y los del Seminario Conciliar como así reza en los
dos medallones que lucen en la mitad del puente.
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Medallón del Puente de San Pablo. Cuenca. FOTO: José María Rodríguez González. |
Ofició los
oficios el Ilmo. Sr. Deán D. Eusebio H. Zazo, presidiendo el duelo los Sres.
Provisor y Vicario general, los sobrinos del fallecido, don Diego y d. Antonio
Márquez Meler, el Excmo. Ayuntamiento, Gobernador militar, Presidente de la
Diputación, Presidente de la Audiencia, Ingenieros, Jefes de Obras Públicas y
Montes, Juez de Instrucción, Jefes de Correos y Telégrafos, Director del
Instituto y de las Escuelas Normales y los Sres. D. Arturo Ballesteros, Senador
y el Director y Diputado a Cortes, D. Joaquín Fanjúl, que con los Sres. D.
Paulino Corrales, Párroco de San Marcos; D. Joaquín Berrocal, Sacristán Mayor
de la Real Capilla; don Francisco Álvarez, Rector de los Naturales y D. Julio
Camargo, Coadjutor de los Dolores, vinieron expresamente desde las Cortes con
el fin de acompañar al difunto hasta su última morada, testimoniando así el
afecto que le tuvieron en vida.
Al funeral
asistieron millares de personas de todas las clases sociales, recordando a los
señores D. Eduardo Taylet, D. Aureliano y D. Pedro de Orbe, D. Jesús Cano, D. Antonio
Benítez, D. Manuel Bisier, José María Sánchez Valdés, don Sebastián Carrión, D.
José Brieba, D. Antonio Llansó, etc.
Descanse en
paz el Prelado tan querido de todos sus diocesanos en su 102 aniversario de su
fallecimiento.
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Puente de San Pablo en hierro, mandado construir por el Obispo Wencslao Sangüesa. FOTO: José María Rodríguez González. |
Desde los
primeros momentos de su llegada al Episcopado de Cuenca, supo granjearse las
simpatías, el respeto, la veneración y cariño de sus diocesanos con su bondad
extraordinaria que cautivaba a cuantos a él se acercaban, y su liso y trato
llano de padre, no exento de distinción.
El Ayuntamiento de Cuenca lo declaró Hijo Adoptivo de la Ciudad. El 13 de
octubre de 1903 se le concedió la Gran Placa de Honor y Mérito de la Asamblea
Suprema de la Cruz Roja Española y el 22 de marzo de 1907 fue nombrado por el
Gobernador Caballero de la Gran Cruz de la Real y distinguida Orden de Isabel
la Católica. En la legislatura de 1900 representó en el Senado a la provincia
eclesiástica de Toledo.
Cuenca, 11 de
febrero de 2026.
José María
Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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Fuentes documentales:
-
El
Mundo. Redacción y Administración Calderón de la Barca, 12-14 Cuenca. 13 de febrero
de 1922. Núm 107.
-
Periódico
la Razón de 13 de febrero de 1922.