sábado, 25 de abril de 2026

San Cleto y San Marcelino. 26 de abril

   Hoy celebramos la festividad de san Marcelino y nos trae al recuerdo a nuestro Marce (Párroco de San Fernando en Cuenca) que no hace muchos años partió a la morada del Padre Eterno. San Marcelino, como el nuestro, su cuya vida fue y ha sido siempre para los fieles de gran enseñanza en la misericordia del Señor.

El Misal Romano conmemora hoy la fiesta de estos dos papas y mártires. Comenzaré hablando de san Cleto porque fue Papa antes que san Marcelino.

 San Cleto nace en Atenas y es una de las brillantes conversiones de san Pedro, quien le ordenó de presbítero. Por el año 76, a la muerte de san Lino, sucesor inmediato de san Pedro, la comunidad de Roma eligió por obispo a Cleto. El hecho de que san Cleto fuera elegido para el supremo Pontificado cuando todavía vivían muchos discípulos de san Pedro y san Pablo, es una prueba de la santidad, prudencia y caridad del Santo. Como su nombre original griego significa, Cleto fue un hombre “escogido”, un “llamado” de Dios. De su gobierno no sabemos nada, fuera de la noticia del Pontifical, que nos dice haberse preocupado de dar forma y elegancia a la tumba de los Príncipes de los Apóstoles, y que él mismo fue sepultado en el Vaticano. Padeció el martirio en tiempo de Domiciano (81-96).

El 30 de junio del año 296 sucedió a san Cayo, como obispo de Roma, san Marcelino, que también es designado con los nombres de Marcelo y Marceliano. Su historia se ha visto envuelta en muchas leyendas falsas, de origen herético, con fines de empañar la gloria del Pontífice romano. Según algunos documentos, de origen donatista, Marcelino había sacrificado e incensado a los ídolos, aunque llorara su apostasía, como san Pedro, y la purificara con la sangre del martirio. El lapsus del papa Marcelino no existe en ninguno de los escritos contemporáneos y está en pugna con la fama de santidad de que gozó siempre entre los cristianos de los siglos inmediatos. No solamente tuvo una sepultura honrosa en el cementerio de Priscila, junto al mártir Crescencio, sino que su sepulcro se vio siempre muy visitado, como prueban los itinerarios de las catacumbas. En el libro de “Locis Sanctorum Martyrum” se le llama Santo. La primitiva tumba del Santo se ha encontrado en el cementerio de Priscila, junto a la del mártir Crescencio. La cripta está cubierta de pinturas, como las de los tres jóvenes del horno de Babilonia, que se resistieron a adorar la estatua de Nabucodonosor. Los peregrinos han dejado allí muchas inscripciones en la pared, prueba todo ello de la gran devoción que se profesaba al Santo Pontífice. En la cripta del cementerio de Calixto hay también una inscripción de san Marcelino.

Es muy probable que el Santo padeciera el martirio el 26 de abril del año 304. San Marcelino no apoyó nunca a los falsos creyentes, que los diversos decretos de persecución pusieron en apuros a los fieles y que algunos de ellos cedieron y ofrecieron incienso ante el altar de los dioses paganos, pero por dentro mantenían su fe cristiana, formándose el grupo llamado “lapsos” que exteriormente era apóstatas, aunque en su interior conservaban la fe en Cristo.

San Marcelino fue calumniado y perseguido por los mismos cristianos a causa de su bondad y caridad. Un corazón misericordioso, paternal y evangélico, que sabe imitar la mansedumbre del Príncipe de los Apóstoles, arrastrando las críticas de los eternos “hermanos mayores”, que echan en cara al “Hijo Pródigo” sus pecados y al “Padre”, que lo recibe con fiesta y música, echando las culpas a quien no las tiene de su errónea conducta. Las almas humildes son buenas e indulgentes con los demás. Las almas soberbias son siempre las más exigentes y duras con el prójimo. No olvidemos la máxima del Evangelio: “Con la medida con que midiereis seréis medidos” (Mt.7,2). Aprendamos de los dos Santos Pontífices de hoy la firmeza en nuestra fe hasta el martirio, y en san Marcelino aprendamos particularmente la misericordia y su bondad.

Tengamos hoy en cuenta a Marcelino, nuestro Párroco de san Fernando. Feliz domingo.

Publicado en Cuenca, 26 de abril de 2020 y el 26 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




viernes, 24 de abril de 2026

Plenilunio de mayo. “Luna Florida” o “Luna de Flores”.

 Este mes se daran dos plenilunios, uno el día 1, alcanzando su máxima plenitud a las 17:22h y el segundo plenilunio se dará el 31 de mayo, alcanzando su plenitud a las 8:45h. La segunda Luna llena se denomina Luna Azul.

Es en este mes de mayo cuando los campos se ven cubiertos de abundantes flores silvestres. Otros nombres dados a esta luna llena era “Luna Llena de la siembra” y la ”Luna de la Leche”.

Plenilunio mayo 2024.

Esta Luna ha sido asociada al florecimiento de los campos, para la gente esta luna no ha sido un simple fenómeno celeste, sino una referencia ecológica que marcaba el inicio de rituales, cosechas y celebraciones vinculadas a la fertilidad del entorno.

La fertilidad es el motivo especial que inunda la naturaleza. En la cultura Celta, mayo era llamado Mai o Maj, un mes de libertad sexual. El verde era utilizado durante este mes en honor a la Madre Tierra.

Plenulunio mayo 2024.

Del libro que escribí titulado “SELENE. Mitología de la luna llena en la Hoz del Huécar” os trascribo el poema que dediqué a este mes:

Como el despertar de un sueño

siento tu compañía

Luna de amores frágiles e imposibles,

te deslizas por la colina

como amante engalanada

entre luces y alegrías,

buscando a Endimión en su morada.

 

Selene, mi Luna,

cierra los ojos y siente su dicha;

disfruta del fugaz instante,

ya la alborada te traerá

a la realidad de la vida.

José María Rodríguez González. 2010.

 


 

Cuenca, 26 de abril de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

__________________

Fuente documental:

-SELENE. Mitología de la Luna llena en la Hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez.

San Marcos, evangelista. Festividad del 25 de abril

¿Evangelio de san Marcos o quizá de san Pedro? Tratemos de averiguarlo.

Los venecianos y la protección de san Marcos a esta ciudad Italiana. Protección contra la peste del año 590 en Roma. Todo en un 25 de abril.

La primera vez que sale el nombre de san Marcos en los Libros Sagrados es con ocasión de la liberación de san Pedro. Hacia el año 42, fecha del martirio de Santiago el Mayor, san Pedro está también en la cárcel. Un ángel rompe sus cadenas y le abre milagrosamente las puertas. Ya en la ciudad, Pedro no vacila dónde se debe dirigir, a la casa de Juan Marcos, su hijo predilecto, porque lo ha bautizado. Allí se reúnen muchos cristianos. Es una casa bien acomodada. Allí está Maros con su madre María y una criada que se llama Rode o Rosa. Hay autores que creen fuera esta casa de san Marcos el cenáculo donde celebró el Señor sus últimos misterios.
San Marcos, Evangelista.

Marcos tiene familia en la isla de Chipre, pues es primo hermano de Bernabé, natural de esta isla. San Bernabé es una de las grandes figuras de la primera Iglesia. El introduce a san Pablo en la comunicad de Jerusalén y él lo acompaña en el primer viaje apostólico. Bernabé profesa especial cariño y amistad a san Marcos. Por esto lo lleva consigo en el primer viaje por la isla de Chipre y luego por la región de Panfilia. En Perga, san Marcos se separa, probablemente porque no acaba de abrirse al criterio amplio y universalista de san Pablo; es muy joven y necesita todavía madurar al lado de san Pedro.

Al principio del segundo viaje (50-52), después del Concilio Apostólico de Jerusalén donde se ha resuelto el problema de la entrada de los incircuncisos en el seno cristiano, san Bernabé considera maduro a su primo y propone a san Pablo que le acompañe de nuevo. San Pablo se niega a ello, después de la experiencia del primer viaje. Y Bernabé entones prefiere irse solo con san Marcos a Chipre, mientras que san Pablo se va con Silas a Cilicia.

Siguen diez años en los cuales se pierden las huellas de san Marcos. Pero sin duda ninguna que siguió predicando el Evangelio. Entre el 61 y el 63 aparece nuevamente. Está ahora en Roma al lado de san Pablo, que se encuentra prisionero por Cristo. Vuelve al Oriente, cuando san Pablo es puesto en libertad y se encaminaba a España. Hacia el año 66 pide a Timoteo que le envíe a Roma a san Marcos, porque le es de gran ayuda y consuelo en su ministerio.

San Marcos, pues, ha seguido muy unido con san Pablo. La misma unión o mayor conservó siempre con su padre espiritual, san Pedro. La tradición nos lo muestra en íntimo contacto con el Príncipe de los Apóstoles y haciendo con él de intérprete y fiel servidor. San Pedro debía sentir cierta dificultad para expresarse en griego. San Marcos, al contrario, lo debía dominar perfectamente. Y en todas las ocasiones más comprometidas interpretaba el pensamiento y la predicación de su maestro.

Los fieles de Roma tenían conciencia de la compenetración que existía entre Marcos y Pedro. Y por eso, cuando quisieron tener por escrito la predicación de san Pedro acudieron a san Marcos. Y él redactó con la máxima fidelidad, cuanto recordaba de la predicación oral de san Pedro. Así nació el Evangelio de san Marcos, que se puede llamar Evangelio de san Pedro.

Muerto san Pedro en el año 67 debió dejar san Marcos la ciudad de Roma; según una antigua tradición, fue a Alejandría, donde regó con su propia sangre la semilla de la predicación.

Aunque en el siglo VIII la ciudad de Alejandría estaba en poder de los árabes mahometanos, se conservaba en ella las reliquias de san Marcos. Para el año 870 tuvo que ser sacado de Alejandría el cuerpo san Marcos por los venecianos secretamente.

Venecia desde siempre ha estado bajo la protección de san Marcos y es por ello que el día 25 de abril se celebra en Venecia la fiesta del santo Evangelista con solemnidad verdaderamente augusta. También se celebra en ella con singular magnificencia la fiesta o la memoria de su traslación el día 31 de enero y el 25 de junio se celebra otra fiesta con el título de la aparición de san Marcos, esto es, del descubrimiento de su cuerpo, que fue hallado en el siglo XI, habiéndose ignorado por mucho tiempo el sitio donde estaba escondido aquel precioso tesoro.

En el mismo día celebra la Iglesia la institución de las letanías mayores, hechas por san Gregorio el Grande en el año 590, para aplacar la cólera de Dios que se experimentaba en Roma con efectos muy sensibles, por la cruel peste que desalaba la ciudad. Queriendo aplacar la ira de Dios aquel insigne pontífice, ordenó que por tres días consecutivos se hiciesen procesiones generales y oraciones públicas. Llamándose entonces Letanías septenarias, porque fueron distribuidos los fieles en siete coros, y cada uno salió de una iglesia distinta al mismo tiempo formando procesiones.
Castillo de Sant Àngelo en Roma.

El Pontífice confió en la Santísima Virgen pidiendo el cese de la pandemia. El mismo pontífice portaba la imagen de la Virgen, que se cree fue pintada por san Lucas. Al llegar las procesiones cerca de la Mole de Adriano, se dejó ver sobre ella un ángel en ademan de quien mete en la vaina una espada desenvainada que tenía en la mano, y desde aquel momento cesó el azote de Dios, la gente empezó a verse libre de la pandemia que les acechaba en toda Italia. En este sitio se levantó un castillo, se llamó y se llama hoy, en memoria de esta aparición, el castillo del Santo Ángel (Castillo de SantÀngelo, también conocido como el Museo de Adriano o Mole Adrianorum en Roma). Y porque se cree que estas procesiones fueron instituidas el día 25 de abril, consagrado a la memoria de san Marcos, por eso hace la Iglesia este día su conmemoración universal.

Publicado en Cuenca, 25 de abril de 2020 y el 25 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


jueves, 23 de abril de 2026

San Fidel de Sigmaringa (1578-1622). Festividad del 24 de abril.

   Protomártir de la reforma de los Menores Capuchinos nacido en Sigmaringa, ciudad alemana del principio de Hohenzollern. Su nombre de pila fue el de Marcos Rey (Marcus Roy, apellido de origen español). El profesar cambió el nombre por el de Fidel, queriendo la fidelidad con que se proponía servir a Dios en el convento.

Sus primeros estudios los hizo en la Universidad de Friburgo. Unos compañeros suyos de la alta nobleza, le invitaron a hacer un viaje por Europa y él aceptó con el fin de perfeccionar su formación. El viaje se convirtió en una peregrinación científica y religiosa. No pierde desde ahora ocasión de ejercitar el apostolado o la acción católica. Un día que ve entrar a un muchacho ataviado con una cortesana (disfrazada de mujer), dice a sus compañeros: “Un joven debe despreciar los vanos adornos. El que se viste como una mujer es indigno de la gloria, que sólo se alcanza por los sufrimientos y despreciando los placeres”.

Otro día observa que sus compañeros se retiran de un mendigo mal oliente y les dice: “Vosotros estáis llamados para ser conductores de pueblos, y nadie puede mandar a los hombres si antes no aprende a vencerse a sí mismo”.

-Hay muchas gentes desgraciadas en el camino del mundo, y de ellos conviene no acordarse ni mirarlos- le respondió uno.

-La ingratitud –repuso Fidel –la encontraréis en ellos más que la imagen de Dios, como hijos que son del Padre común que está en los cielos.

Luego lo encontramos durante algún tiempo ejerciendo la carrera de abogado, donde no encuentra la paz de su conciencia. Está en Colmar, una ciudad de Alsacia, pero no ha nacido para pleitear y ganar dinero. Acepta con especial interés las causas de los pobres. Medita el Evangelio a diario, y las palabras de Cristo sobre la importancia de la salvación eterna le asustan. Quiere salvarse, y en el siglo y en el foro encuentra muchos tropiezos. Determina hacerse capuchino y busca un refugio en el convento de Friburgo.

El día de su profesión solemne escribía estas palabras: “Para conformarme con la perfección resignación y caridad de Jesucristo en el Huerto y en la Cruz, yo me ofrezco y consagro, por esta última y definitiva voluntad mía, como un sacrificio vivo y eterno, al servicio de la majestad divina. Desnudo salí del seno de mi madre y desnudo de todas las cosas me pongo entre los brazos de Jesucristo mi Salvador”.

Muchas veces más adelante, recordando esta renuncia voluntaria de sí y de todos sus bienes, se felicitaba y decía: “He dado a Dios los bienes de la tierra y El me da el reino de los cielos”.

Fue siempre un verdadero hijo del Pobrecillo de Asís. Oración, trabajo constante, penitencia y pobreza, “¡Qué desgracia, solía repetir, si yo combato flojamente, siendo soldado de un Rey que está coronado de espinas!”.

Terminados sus estudios y ordenado sacerdote, fue dedicado al ministerio de la predicación. Wetkirchen, donde fue superior del convento, recuerda todavía los triunfos de su ministerio. Allí se dio por entero al servicio de los apestados, término que hoy, por desgracia nos es familiar por el COVID-19. Estaba en todas partes, en el hospital, en las casas, en las calles y en las plazas, curando los cuerpos y salvando las almas. Se hizo célebre como apóstol. La Congregación de la Propagación de la Fe, recién fundada por Gregorio XV, lo mandó al frente de una expedición de misioneros que debían atajar los progresos del calvinismo en el país de los grisones.
Martirio de San Fidel

Pronto se atrajo el odio de los herejes. No podían con él y recurrieron a la muerte violenta. A golpes de maza y de puñal le derriban un día que le sorprenden en un camino desierto. Sus últimas palabras fueron: “Señor, tener piedad de mí”. “Santa María, asistidme”. Moría en el año de 1622 y había nacido en 1577. Tenía cuarenta y cinco años de edad.

Clemente XIV, decretó para toda la Iglesia su fiesta el 24 de abril.

Publicado en Cuenca, 24 de abril de 2020 y el 24 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.






miércoles, 22 de abril de 2026

"La realidad de un sueño". Legado de embrujo y leyenda II. Un nuevo trabajo de José María Rodríguez González

 Luz, misterio y revelación: la trayectoria vital en pos de un sueño

Este nuevo trabajo de José María Rodríguez permite soñar la catedral de Cuenca compartiendo con el autor toda su experiencia vital. 

Puedes encontrarlo, en la libreria Evangelio de Cuenca.

Se presentará en la Feria del Libro de este año, el día 30 de abril de 2024, a las 18.00h en el Salón de Actos de la Diputación de Cuenca.

Portada del Libro: "La realidad de un sueño".

PRESENTACIÓN

 La vida es, en sí, un sueño que hacemos realidad al despertar. Buscando la serenidad topé con un lugar que en su interior cobijaba el mundo de los sueños. Entre otros lugares, hallé la Catedral, lugar sagrado de reflexión y encanto. En ella se acumulan los deseos de miles de personas que dejaron su huella para que generaciones posteriores pudieran seguir soñando.

“La vida es sueño” nos dice Calderón de la Barca (1635). En ella se busca la libertad del ser humano para configurar su existencia sin dejarse llevar por un supuesto destino. Inicié la búsqueda de los sueños y hallé basiliscos, centauros, sátiros, unicornios, delfines, sirenas y un sinfín de elementos de conexión con el mundo imaginario. Un mundo donde habita la poesía. El poema es el canto de sirena que aflora del alma, es la fusión de lo irreal con lo real. Es un sueño lúcido que hace que poco a poco se apodere de tu corazón. Sentimientos convertidos en palabras, palabras convertidas en piedra que transmite emociones a quien la observa. Al igual que la poesía no está escrita en papel, sino en el corazón de quien la escribe y de quien la lee, dejando huella en el espíritu, la iconografía describe historias y deja recuerdos, escribe promesas y deja estela, describe caminos y crea surcos en el comportamiento humano.

El poema surge del interior del ser. La Catedral, morada de Dios, se fundamenta en la “Fe” en la promesa de la “Eternidad”. No hay palabras para describir el Misterio. Solo el corazón podría fusionar tal magna obra humana. Soñar es como abrir la puerta al mundo de la mente. Todo es posible: la esperanza, el deseo, y ¿por qué no?, También los miedos y fantasmas. En esa dimensión se guarda toda la sabiduría y la cultura del ser humano, llegando más allá de la lógica. El sueño es misterio y el misterio es curiosidad y vida. La Catedral es el sueño vivido en el tiempo de quienes quisieron dejar sus pensamientos, sus vivencias, a las generaciones venideras y de quienes busquen descubrir en sus paredes el más profundo sentir del corazón humano en fusión con su Creador.

 José María Rodríguez González.

Contraportada




Cuenca, 23 de abril de 2025.





San Jorge, mártir 23 de abril.

La verdadera historia de san Jorge según el martirologio.

Hoy festejamos a san Jorge. La iconografía lo ha representado con frecuencia con caballo, lanza, espada, casco y armadura, enfrentándose y venciendo a un terrorífico dragón. Muchas historias se han creado en torno a este santo. Este día es especial para Aragón y Cataluña. Es el santo Patrón de Bulgaria, Etiopía, Georgia, Inglaterra y Portugal.

En Cataluña este día es tradición el intercambio de rosas y libros entre las parejas, convirtiéndose en una de las jornadas más popular del año.

Para Aragón, es el día del patrón de la Comunidad. Cuenta la leyenda que siendo rey de Aragón Pedro I, comenzó la conquista de Huesca, que se encontraba en manos del Taifa de Zaragoza. La batalla que se entabló fue muy dura y los cristianos confiando plenamente en Dios, vieron descender del cielo, montado a caballo y con una gran cruz en la mano, a san Jorge, los moros que vieron tal prodigio se vinieron abajo y fueron derrotados.

También se celebra el Día Mundial del libro por la Resolución 3.18 que la Unesco, en 1995 proclamó y aprobó en su 28ª reunión.

Pero, hoy que tengo tiempo quiero relataros la verdadera historia de este Santo, según el martirologio. Aunque su historia es muy larga intentaré resumirla sin perder la esencia que entraña la vida de este gran personaje de la historia del cristianismo.

San Jorge es llamado por los griegos el “gran mártir”, nació en Capadocia, en el seno de una familia ilustre y distinguida por la nobleza. Su calidad y distinción le obligaron a seguir la profesión de las armas; y como era un joven valiente y el más culto de todo el ejército, en poco tiempo el emperador Diocleciano lo premió dándole a su cargo una compañía y le hizo maestro de campo.

No pasó mucho tiempo cuando el Emperador emprendió la labor de limpiar de sacrílegos su imperio y Jorge desde los primeros anuncios se consideró como víctima destinada al sacrificio.

Como tenía el grado de Oficial General, era miembro del consejo del Emperador, y comprendió que esto le obligaba a declarar sus creencias cristianas de los primeros, dando pruebas de su fe y no disimulando su religión. Así que al morir su madre vendió su rica herencia y la repartió entre los pobres. Despojado ya de todo lo que le ataba a este mundo entró en la sala del consejo.

Habiendo propuesto el Emperador limpiar y exterminar a todo cristiano, se levantó de su asiento y con respeto contradijo las palabras de Diocleciano con mucha gracia, energía se hizo escuchar con admiración y con respeto. Exhortó al Emperador  que revocara su edicto, que sólo se dirigían a oprimir violentamente a los inocentes.

Había ya acabado de hablar y por momentos el consejo quedó enmudecido. El Emperador, aún más aturdido, mandó al cónsul Magnencio, que respondiera a Jorge: “Bien se conoce, le dijo el cónsul, por el desahogo con que has hablado en presencia del Emperador, que eres uno de los principales de esta secta; tu confesión confirma tu insolencia, pero nuestro augusto Príncipe, defensor de los dioses del imperio, sobra vengarlos de tu impiedad."

"Si la impiedad ha de castigarse, respondió Jorge, no sé yo que haya otra más abominable que la de atribuir a las criaturas, aún a aquellas que son inanimadas, los soberanos títulos y derechos propios y peculiares de la divinidad. No puede haber más que un solo Dios verdadero: este es aquel a quien yo sirvo y adoro. Sí, cristiano soy, y de este nombre me glorío, no aspirando a mayor dicha en esta vida, que a darla derramando toda mi sangre por aquel Señor de quien la recibí”.

Enfurecido el Emperador al oír este discurso y temiendo un levantamiento del consejo, lo hizo detener y encarcelar.

El primer efecto de Diocleciano fue atormentarlo. Mandó atarle a una rueda sembrada de agudas puntas de acero, y a cada vuelta que daba sobre él le levantaba pedazos de carne. Quedaran atónitos los verdugos al comprobar la alegría con que Jorge se tomaba el suplicio y ya cuando lo suponían muerto, le hallaron enteramente sano de todas las heridas. Ello llevo a la conversión de sus propios verdugos.

El acero, el fuego, la cal viva, de todo se valieron para combatir su resolución y su fe, pero la firmeza y aún la alegría que manifestaba en cada tormento que el mismo Emperador temió una conversión general de toda la ciudad, y aún se asegura que la emperatriz Alejandra se convirtió y que mereció la corana del martirio.

Viendo que era inútil cualquier tormento, mandó que fuera conducido a su presencia y le dijo: “Jorge, no sin gran dolor, me he visto precisado a mandar se ejecutase contigo todo el rigor de los edictos publicados contra los enemigos de mi imperial religión. No puedes ignorar la grande estimación que siempre he hecho de tu mérito; y el puesto que ocupas en mis ejércitos, es buena prueba de mi bondad. El único obstáculo que puede oponerse a tu fortuna, será tu obstinación: eres joven; logras toda la gracia del Emperador; el favor añadido al mérito te prometen los primeros cargos del imperio. ¿En qué te detienes para volver a tu obligación, y para aplacar con tus sacrificios la cólera de los dioses?

Suplicó Jorge al Emperador que le mandase conducir al templo para ver aquellos dioses a quien su Majestad Imperial quería que ofreciese sacrificio. No dudó ya Diocleciano que su suavidad y sus promesas habían finalmente vencido.

Fue conducido al templo acompañado de innumerable pueblo, apenas descubrió la estatua de Apolo, cuando le preguntó Jorge: ¿Dime, eres Dios? No soy Dios, respondió la estatua, con voz terrible, que estremeció a los presentes: Pues venid acá espíritu maligno, ángeles rebeldes, condenados por el verdadero Dios al fuego eterno; ¿cómo tenéis atrevimiento para estar en mi presencia, que soy siervo de Jesucristo? Al decir estas palabras, acompañadas con la señal de la cruz, se oyeron en el templo gritos horribles, aullidos espantosos, y se vieron caer derribados por mano invisible todas las estatuas, haciéndose pedazos contra el suelo.

El Emperador ante este hecho mandó al instante que le cortaran la cabeza, lo que sucedió el 23 de abril del año 290.

Tanto la Iglesia de Oriente como de Occidente han celebrado culto a la memoria de este ilustre Mártir. Se asegura que ya desde el siglo V se han dedicado y levantado iglesias. Algunas órdenes militares toman el nombre de san Jorge como fundada por el emperador Federico IV, primer archiduque de Austria, en el año 1470; otra en la república de Génova y en año 1200 se fundó con el nombre de los caballeros de san Jorge en Aragón. También los ejércitos cristianos suelen ponerse bajo su protección.

Como he dicho al principio del artículo, se le representa a caballo, armado de todas las armas posibles de un caballero, con lanza en mano acometiendo a un dragón para defender a una doncella, que teme ser despedazada o violentada con sus garras. Pero esto más símbolo que historia como habéis visto. La doncella quiere representar la pureza de la Iglesia que es defendida de la idolatría que representa el dragón. Esta representación degeneró en mil leyendas que vino a parar con el tiempo en cientos de supersticiones que son el origen de fábulas que no venden la verdadera historia de san Jorge.

Publicado en Cuenca, 23 de abril de 2020. Actualizado el 23 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

martes, 21 de abril de 2026

San Sotero y san Cayo, papas y mártires. 22 de abril.

Dos santos que aunque pertenecen a distinta época su fiesta se celebra el mismo día.

Con los años a uno se le agarran en el cerebro cosas inverosímiles o manías, una es el afán de contar todo, esta quedó arraigada en mí cuando hice el estudio de investigación sobre la iconografía de la Catedral. Desde entonces me da por contar el número de elementos iguales que hay en cualquier sitio, buscando el simbolismo numérico que entraña o esconde tras ellos. El otro lo cogí de los compañeros del Instituto los Llanos de Albacete, donde tuve mi primer destino tras aprobar las oposiciones en las Enseñanza Medias. Ellos en el primer recreo se jugaban los cafés y según salían los números los llamaban por el nombre de su denominación no el numérico, así el 1 era el galán, el 11 las banderillas, el 13 la mala pata, el 15 la niña bonita y el 22, los dos patitos. Por tanto hoy celebramos el día del mes de los dos patitos y curiosamente hoy hablaré de dos santos que celebramos al mismo tiempo. San Sotero y san Cayo.
San Sotero y san Cayo

Dos santos que aunque pertenecen a distinta época su fiesta se celebra el mismo día, el 22 de abril.

Comenzaré por san Sotero, diré que era napolitano y nació en Fundi, a finales del siglo primero o principios del segundo. Sus méritos lo elevaron al pontificado en el año 161, a la muerte de san Aniceto. Eran los tiempos de Marco Aurelio, bajo su reinado padeció muchas persecuciones la Iglesia. En Roma, con un gran número de cristianos, fue condenado a las minas de Cerdeña perdiendo su libertad.

En las cartas que le escribió san Dionisio, obispo de Corinto, se aprecia la gran caridad de esto Santo: “Has derramado tu beneficencia sobre los hermanos, enviando a muchas iglesias limosnas y socorriendo a todos los pobres, especialmente a los que trabajan en las minas. En todas partes renuevas la generosa caridad de tus antecesores, socorriendo a los que padecen por Cristo”.

Su celo y caridad fueron coronados con el martirio, cuyos pormenores no han llegado hasta nosotros, pero del que no se puede dudar, porque en todos los Martirologios se le cuenta entre los confesores de la fe, entre los que sellaron con su sangre el testimonio de la verdad.

El Martirologio Romano nos habla de san Cayo como Papa y mártir del tiempo de Diocleciano. El Liber Pontificalis nos lo presenta obligado a esconderse por algún tiempo en las profundidades del cementerio de Calixto. Y dice en su primera redacción que destacó como confesor. Una segunda redacción añade que fue coronado con el martirio. El Papa Sergio II, trasladó su cuerpo del cementerio de Calixto a la iglesia de Equicio, dedicada a los santos san Silvestre y san Martin. Venerándose en Toledo algunas reliquias suyas. También guardan algunas en la de los Jesuitas de Munich, en Baviera.
San Sotero y san Cayo

San Cayo, nació en Dalmacia. Al morir el papa Eutiquiano, el año 283 fue elegido Papa por unanimidad. Los críticos modernos dicen que no existe ningún documento auténtico de su martirio. El título de mártir le puede venir solamente por los trabajos que hubo de pasar al principio del reinado de Diocleciano. La veneración con que miraron los cristianos su tumba prueba ciertamente que murió en olor de santidad, así como el título de confesor que le da el Liber Pontificalis.

Se ha encontrado la inscripción de una difunta que quiso ser enterrada en el cementerio de Calixto junto a san Cayo: ad Dominum Caium. Este término de señor designa en las catumbas a los mártires o confesores ilustres junto a los cuales tenían devoción de reposar los demás cristianos.

San Cayo murió el 22 de abril del año 296, como dice su epitafio, encontrado fragmentado en el cementerio de Calixto, junto a la cripta del Papa Eusebio. Las actas legendarias de santa Susana lo hacen hermano del senador Gabinio y pariente de Diocleciano. Lo que únicamente parece cierto es que vivía junto a la casa de santa Susana y de su padre Gabinio.

San Sotero y san Cayo fueron inscritos en el calendario romano bastante tarde. Pero la devoción de los fieles a ambos es muy antigua. Sobre todo nos han quedado documentos de la devoción a san Cayo.

Publicado en Cuenca, 22 de abril de 2020 y el 22 de abril de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.