lunes, 2 de marzo de 2026

San Emeterio y san Celedonio. Festividad del día 3 de marzo. (Ca.298)

   Una de las medidas adoptadas por Diocleciano para fortalecer el imperio fue la depuración del ejército. Todos los soldados cristianos debían renunciar a su religión o abandonar el servicio militar. Eusebio nos dice que algunos soldados cristianos perdiendo no solamente su grado, sino también la vida por conservar la fe. A esta persecución pertenecen según todos los indicios, los invictos mártires de Calahorra, Emeterio y Celedonio.
San Emeterio y san Celedonio.

De ellos nos habla Prudencio en el primer himno del Peristéfanon, calcando las Actas preconsulares. En vez de dar pábulo a la fantasía, advierte de toda lealtad, lamentándose en sentidas frases, que el olvido ha cubierto la memoria de los dos campeones de la fe y lo achaca a que las Actas fueron quemadas por orden superior. Alude manifiestamente a las medidas generales que tomó Diocleciano, en el año 303, para destruir todos los libros religiosos de los cristianos. Esto nos prueba de esta advertencia, en que se echa de ver la seriedad del narrador, recoge Prudencio lo poco que la tradición había conservado acerca de San Emeterio y san Celedonio.

Los dos soldados mártires de Calahorra, aunque no es seguro que nacieran allí; parece que ambos pertenecían a la Legión VII Gemina Pia Felix que estuvo acampada cerca de lo que actualmente es León, tal vez eran hermanos, aunque no nos consta tal hecho, y lo que sí es indudable es que fueron degollados en el antiguo arenal que bañaba el río Cidacos.

Antes de su muerte permanecieron largo tiempo en prisión, tanto que se nos dice que les creció mucho el cabello, pero ni las amenazas, ni la cárcel, ni la tortura menguaron su talante marcial. “Ya es tiempo de dar a Dios lo que pertenece a Dios”, se supone que dijeron glosando la frase evangélica, y según las actas agregan con lenguaje belicoso: “Que nuestra vibrante confesión de fe hiera como una jabalina al enemigo allí donde se encuentre”.

“Como una jabalina” es traducción libre de missilibus (es decir, al modo de un arma arrojadiza), la misma palabra que hoy empleamos para designar armas arrojadizas mucho más devastadoras, pero aún llama más la atención ese uso de la fe como metáfora militar, no solamente para la defensa sino también como algo que se dispara con objeto de que el testimonio pueda herir a quien esté a gran distancia.

A gran distancia del tiempo estamos nosotros, y a pesar de que las autoridades prohibieron con graves penas que su historia se pusiera por escrito –temiendo la lejana herida que podrían causar los mártires- sus nombres nos han llegado en voz de san Isidoro, de san Eulogio y sobre todo en los himnos de su paisano el poeta Prudencio. La poesía multiplica así el efecto de su muerte, y lo que hicieron nos concierne en nuestra modernidad.

Según la tradición, al morir se vio subir por el aire, derechos al cielo, el anillo de Emeterio y el pañuelo de Celedonio, símbolos visibles de su gloria. El culto de estos mártires se extendió por todo el norte de España: Navarra, las Vascongadas, Santander, y por el mediodía de Francia. son patronos de Calahorra, en cuya catedral se conservan sus reliquias.

Publicado en Cuenca, 3 de marzo de 2021 y el 3 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


domingo, 1 de marzo de 2026

San Ceada, obispo (672). Festividad del 2 de marzo

   También conocido por Ceado y Chad, era de una familia del norte de Inglaterra que dio varios monjes y obispo muy piadosos, y fue discípulo de san Aidán en Lindisfarne. Beda le describe como “hombre santo y humildísimo, docto en las Escrituras y lleno de afán por poner en práctica cuanto leía en ellas”, y por sus virtudes sucedió a su hermano Ced al frente de la abadía de Lastingham, en el Yorhzhire.

Más tarde fue consagrado obispo de York, pero en el 669 surgieron dudas acerca de la licitud canónica de aquella consagración, y san Ceada, con su proverbial humildad, renuncia a esta sede episcopal para volver a Lastingham sin una protesta ni un reproche, juzgando que la obediencia era el mayor de sus derechos.

Muy poco después se le eligió obispo de Lichfield, y en el corto espacio de tiempo en que fue pastor de esta diócesis fue prototipo de celo y de piedad; nos dice Beda que  “siguiendo el ejemplo de los apóstoles, iba siempre a pie, nunca a caballo”, y al parecer su muerte fue anunciada con una semana de anticipación por música celestial de los ángeles.

El mismo Beda (fuente insustituible para san Ceada), que escribe en una época muy próxima aún a los hechos que refiere, subraya un rasgo peculiar que él atribuye al “temor de Dios”, uno de los dones del Espíritu Santo, y en el que hay que ver, más que miedo, y mucho menos superstición, la sensibilidad de quien capta las celestiales amonestaciones.

Cuando se levantaba un viento más fuerte de lo acostumbrado, lo interrumpía todo para invocar la misericordia del Señor o relampagueaba se iba a la iglesia para rezar hasta que el tiempo acababa serenándose. Viendo en la naturaleza un lenguaje de Dios que nunca podía ser casual o inútil, que era siempre un cúmulo de signos misteriosos que había que interpretar para su gloria y nuestra santidad.    

Desde su santuario, su cuerpo, que fue honrado por numerosos milagros, fue llevado en el siglo XII a la catedral de Lichfield, dedicada a Nuestra Señora y al propio santo. En la Reforma, los católicos rescataron sus reliquias de la profanación y ahora se encuentran en la catedral católica de Birmingham, dedicada a él. Su fiesta se celebra el 2 de marzo.

Publicado en Cuenca, 2 de marzo de 2021 y el 2 de marzo de 2026.

 Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

-Burton, Edwin. “St. Ceadda” The Catholic Encyclopedia. Vol.3 New York. Robert Appleton Company. 1908.

sábado, 28 de febrero de 2026

San Rosendo, el azote de los normandos y moros. Festividad del 1 de marzo.

  Este insigne prelado y monje español nació en Salas de Galicia el 26 de noviembre de 907 y murió el 1 de marzo de 977. Su familia pertenecía a las más ilustres. Su padre, Gutierre Méndez, era uno de los condes más poderosos de la corte de Alfonso el Magno, valiente guerrero, gran político, y sobre todo, buen cristiano, bienhechor de iglesias y dotador de monasterios.
San Rosendo.

Rosendo aprendió latín en la escuela episcopal de Mondoñedo. Desde niño le atraía más la Biblia y la Cruz que la espada de su padre. Entró muy joven en el monasterio de Cabeiro, donde muy pronto fue elegido prior. Por sus virtudes y su ciencia, cuando apenas había cumplido dieciocho años de edad, fue elevado por aclamación unánime del clero y del pueblo a la sede episcopal de Dumio.

Entre las obras que llevó a cabo en los primeros años de su episcopado fue la fundación del monasterio de Celanova en la provincia de Orense.

Mientras Roma decidía sobre la suerte de Sisenando, obispo de Compostela y encarcelado por el rey don Sancho, san Rosendo tuvo que gobernar también la diócesis de Santiago.

El rey don Sancho lo nombró virrey de Galicia, cargo que le obligó a ponerse al frente de un ejército para rechazar a los normandos y moros que por diversos puntos habían penetrado en el territorio de su jurisdicción. Rosendo hizo reembarcar a los normandos y empujó más allá de las fronteras portuguesas a los moros. La vuelta a Santiago fue celebrada con fiestas populares y agradecidas muestras de júbilo. Mas una nube se cernía en el horizonte que iba a aguardar aquellos tiempos.

Sisenando, aprovechando la muerte de don Sancho de León, salió de la cárcel y se presentó repentinamente en Santiago, amenazando con la muerte de Rosendo si no dejaba la sede y se recluía en su monasterio. Era lo que deseaba nuestro Santo; cambiar el brillo y actividad inquietante del gobierno por la humildad y la paz de la vida escondida en el claustro.

San Rosendo se refugió en el monasterio de Celanova y vistió el hábito de san Benito, como simple religioso, sometido al abad Franquila. A la muerte de éste monje le eligieron a él por abad.

De su vida como monje se cuentan maravillas. Los ángeles bajaban a cantar con él, resucitaba a los muertos y anunciaba las cosas futuras. Tomó como emblema una Cruz, de cuyos brazos colgaban un compás y un espejo. Si los monjes le preguntaban qué significaban le respondía: “Hijitos, ¿no sabéis que la Cruz es compás de nuestra vida y espejo de nuestras almas?”

Al empezar el año 977 ya no pudo asistir al coro, aunque su presencia llenaba de fervor a todos los monjes. Vio que se acercaba la muerte y quiso firmar su testamento, que fue una confesión de fe y efusión de amor, en el que nos revela su alma piadosa.

El testamento de san Rosendo termina con estas palabras: “Bajo la Providencia de Dios”. La Providencia de Dios conservó su obra. Por muchos siglos continuaron sus monjes viviendo piadosa, casta y religiosamente. La Providencia cuidó también de la glorificación de su siervo. Su cuerpo fue enterrado en San Pedro de Celanova; doscientos años después, el 1194, Celestino III lo colocó en el número de los Santos. Hoy la diócesis de Mondoñedo lo aclama como su Abogado y Patrón.

Publicado en Cuenca, 1 de marzo de 2020. Actualizado el 1 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 27 de febrero de 2026

San Hilario (415-468) festividad del 28 de febrero.

   Natural de Cerdeña, era diácono y hombre de confianza del Papa san León, quien en el 449 le mandó a Éfeso como legado para asistir al concilio que el propio pontífice debía llamar más tarde latrocinio.  Enlazamos aquí con la historia de san Flaviano, evocada el día 18 de este mes, y a cuyas vejaciones Hilario asistió horrorizado e impotente.

Temiendo por su vida ante aquellos energúmenos y llevando consigo la apelación que Flaviano dirigía al Papa, Hilario se puso bajo la protección de san Juan Evangelista, cuya tumba se veneraba en las afueras de Éfeso, y allí hizo un voto al discípulo amado del Señor, cuyo culto era entonces casi inexistente en Roma.

Desde Éfeso consiguió volver sano y salvo a Roma (desde Roma escribió a la emperatriz Pulqueria informándole de lo sucedido), y a finales del año 461 sucedió a san León en la Silla de Pedro. Gobernó la Iglesia durante siete años, durante los cuales no se produjo ningún hecho de gran relieve.

Vemos a san Hilario ocupándose de cuestiones de disciplina (usurpación de episcopados, abusos en la consagración de obispos sin el consentimiento de los metropolitanos, consagraciones ilegales, etc.) y oponiéndose a que se propagaran herejías como la del macedonio Filoteo.

¿Olvidó el voto de Éfeso? No, hizo edificar dos oratorios en la basílica constantiniana de Letrán –aunque muy transformados, aún subsisten- que dedicó a san Juan Bautista y a san Juan Evangelista y así el nombre de Juan quedó vinculado para siempre a Letrán. Dos inscripciones recuerdan su iniciativa.

Este agradecido papa murió el último día de febrero de 468. Recibió sepultura en san Lorenzo extramuros

Publicado en Cuenca, 28 de febrero de 2020 y el 28 de febrero de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


Efemérides conquenses del día 28 de febrero. Muerte del obispo D. Miguel del Olmo.

El día 28 de febrero de 1721, moría en Cuenca el obispo D. Miguel del Olmo y fue enterrado en la Capilla Mayor de la Catedral.
Fue caballero de la Orden de Santiago, auditor de Rota, gran canciller de Milán, consejero de Castilla y obispo de Cuenca.
Fue el primer obispo del siglo XVIII en la diócesis de Cuenca. Sucesor del Ilmo. Sr. San Martín, fue semejante al oro que pasa siete veces por el crisol antes de que se haga de él una alhaja. Difícilmente se hallará otro prelado que pasase por tantos destinos antes de ser colocado en el candelero de la iglesia conquense. Así nos lo describe Trifón Muñoz y Soliva.
Era hijo de Miguel del Olmo, natural de la Riba de Santiuste, obispado de Sigüenza, y de Victoria de la Riba, natural de Almadrones. Fue instruido y educado en aquella Universidad en el colegio seminario de san Bartolomé y docto en la sagrada teología, pasó al colegio de santa Cruz de Valladolid a cursar cánones y leyes.
Tomó posesión por medio de la su apoderado D. Íñigo Fernández de Velasco, deán de esta santa iglesia, el 7 de mayo de 1706. Fue uno de los mejores obispos que ha tenido Cuenca.
Fue un obispo prudente que jamás tomó medidas fuertes con los eclesiásticos. Escribió varios cuadernos de Decisiones Sacrae Rotae. Dejó por heredera de sus bienes al Arca de la limosna de san Julián de la ciudad.
Murió en esta diócesis el día 28 de febrero de 1721 y está sepultado en la capilla mayor de esta Santa Basílica Catedral de Cuenca.
Publicado en Cuenca, 28 de febrero de 2021 y el 28 de febrero de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


jueves, 26 de febrero de 2026

Festividad del 27 de febrero. San Gabriel de la Dolorosa (1838-1862).

   San Gabriel es uno de los santos a los cuales se aplican aquellas palabras de la Sagrada Escritura: Consummatus in brevi, explevir tempora multa. Murió pronto, a la edad de 24 años, pero vivió mucho, porque en poco tiempo hizo grandes méritos y realizó grandes obras, esas que cuentan en los anales de la eternidad, aunque no figuren en las páginas de la historia de este siglo.
San Gabriel de la Dolorosa
    Nació S. Gabriel en Asís y le pusieron sus padres el nombre de su paisano san Francisco. En 1842 quedó huérfano de madre y su padre se trasladó a Espoleto, donde hizo los estudios de primera enseñanza con los Hermanos de la Doctrina Cristiana y el bachillerato lo cursó allí mismo,

En el año 1856, cuando contaba con 18 años de edad, tomó parte en la procesión de la Patrona de Espoleto, la Virgen con la advocación de Santa Icone. En esta procesión nuestro joven fijó sus ojos en el rostro de la Virgen. Algo especial pasó por su alma. Le pareció que la Virgen le miraba de un modo singular y que le hablaba al corazón: Francesco il mondo non e per te. Ti aspetta la religione. “Francisco, el mundo no es para ti. Te espera la religión”. No dudó de la vocación. Dios le quería para sí en el claustro. No tardó mucho en obedecer. El 21 de septiembre de aquel mismo año de 1856 llamaba a las puertas del noviciado de los padres pasionistas en Morrovalle de Ancona; vestía el hábito de la Congregación el día 22 de septiembre de 1857 y tomaba el nombre de Gabriel de la Dolorosa, con que iba a ser conocido en el Misal y Martirologio Romano.

Era nuestro Santo de un carácter alegre, simpático, dulce, puesto enteramente en manos de Dios. Muy pronto se hizo más digno del cielo que de la tierra, según la frase del Papa, y Dios lo llamó para sí cuando no tenía más que las órdenes menores. Murió con los nombres de Jesús, María y José el 27 de febrero del año 1862 en la isla del Gran Sasso.

Nadie se dio cuenta de sus méritos, arrebatado en plena carrera y juventud. A los ojos del mundo desaparecía como una flor deshojada sin haber dado fruto.

Los milagros del joven empezaron a multiplicarse. Los superiores pensaron en seguida en introducir su causa y así hicieron en 1894. Los milagros y virtudes de Gabriel fueron reconocidos oficialmente por León XIII, que dio el título de Venerable en 1896 y Pío X, que lo beatificó en 1908.

Los milagros del Santo siguieron en aumento, su devoción se fue extendiendo por toda Italia, y el 13 de mayo de 1920 lo canonizaba solemnemente Benedicto XV, junto a santa Margarita de Alacoque.

Publicado en Cuenca, 27 de febrero de 2020 y el 27 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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Fuentes documentales:
-La casa de los Santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989
- Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961

Efemérides conquenses. El día 27 de febrero de 1604 Felipe III visitó el cuerpo de San Julián en Cuenca.

    La noche del 27 de febrero de 1604, visitó el cuerpo de San Julián el rey Felipe III en la Catedral de Cuenca.
Felipe III (El Piadoso)

En las actas capitulares consta lo siguiente: “Esta noche (la del viernes al sábado del 27 de febrero de  1604) entre las nueve y las diez habiendo armado la escalera nueva que se hizo, su Majestad vió y visitó el cuerpo santo del glorioso san Julián y le vieron todos los grandes y criados y después fue su Majestad al sagrario y vio y visitó el mismo las Reliquias y la custodia mayor de plata”……………………………………………………………………………………………

Esta manifestación la describe el señor Poza del siguiente modo: “Se Dilató la manifestación del santo hasta las nueve de la noche. Se armó la escala nueva, por la que subió la majestad católica, con los príncipes dichos y con los grandes, títulos y señores que le acompañaban. Hincadas las rodillas oró y adoró a S. Julián delante de su cuerpo vio luego muy de propósito su entereza, conoció su incorrupción, olió su fragancia, alabó a Dios en obra suya tan extraordinaria. Hicieron lo mismo sus tres sobrinos, y todos los ministros y señores y criados que le habían acompañado. Más para que constase no había traído a Cuenca otra cosa a su Majestad sino la devoción y estima de S. Julián el día siguiente que fue 28 de febrero, de camino de vuelta oyó públicamente misa en la Compañía de Jesús y honrando con su presencia todos los conventos, partió a la corte de sus reinos.

Publicado en Cuenca, 27 de febrero de 2020 y el 27 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.