miércoles, 20 de mayo de 2026

San Hospicio de Niza. (Siglo VI). Festividad del 21 de mayo.

    Su biógrafo afirma que San Hospicio era un santo eremita “vestido de áspero cilicio, rodeado de cadenas de hierro y atado a una de ellas dentro de una torre, comiendo sólo un poco de pan con dátiles y algunas raíces de hierbas, y bebiendo sólo agua”.

Junto a la torre había un monasterio que a pesar de tener un prior se regía por los consejos espirituales de aquel siervo de Dios, admiración de la ciudad entera y de toda la comarca, que no eran otras que Niza y lo que hoy llamamos la Costa Azul.
San Hospicio de Niza.

Estos nombres no suelen evocar penitencias duras y heroicas, y es posible que ya en aquel lejano siglo los nizardos no se distinguiesen por la austeridad de su vida y la práctica de las más altas virtudes, porque, según san Hospicio, tenían a Dios muy enojado con su “infidelidad, poca reverencia a los templos, poco amor a los pobres y otros infinitos vicios”.

De ahí que profetizara la llegada de unos bárbaros que iban a destruir la ciudad y todos aquellos alrededores como castigo divino, aconsejando a los monjes que fuesen a vivir a otros lugares. Los longobardos hicieron realidad el anuncio del predicó a los invasores, convirtiendo al parecer a no pocos de ellos.

Cuando los longobardos entraron en una celda encontraron a San Hospicio encadenado, y ello les llevó a pensar que era un delincuente. Para no tener problemas con criminales pensaron ejecutarlo pues el no negó que no fuera un criminal, y sin más, allí mismo en la celda quisieron ejecutarlo, al levantar la espada el verdugo el brazo se le quedó paralizado. Este hecho les llevó a pensar que en este hombre había algo de sobrenatural en él. Quien iba a ejecutarlo se convirtió permaneciendo el resto de sus días junto a San Hospicio como servidor.

El extremo de la península de Cap Ferrat lleva aún su nombre, pero, ¡qué pensará san Hospicio en su gloria de sus paisanos de Niza, de la Costa Azul y de los nuevos bárbaros que acuden, más o menos pacíficamente, a broncearse al sol del sur?

Publicado en Cuenca, 21 de mayo de 2020 y el 21 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




martes, 19 de mayo de 2026

San Bernardino de Siena (1380- 1444) Festividad del día 20 de mayo.

Cuidador de enfermos durante la peste de 1400.

Nació en la ciudad de Massa, Toscana, el 8 de septiembre de 1380 y murió el 20 de mayo, vísperas de la Ascensión, año de 1444. No llegó a conocer a su madre Nera y a los siete años perdió también a su padre Tulo, que había sido gobernador de la ciudad. Desde entonces quedó confiado a una tía suya, hermana de su madre, que le dio una educación muy cristiana.

A este santo le describe su biógrafo así: “Débil, flaco, de mediana estatura, rostro descarnado, mejillas hundidas, la boca sin dientes, la mirada penetrante; con un sayal del que salían unos secos tobillos y unos pies esqueléticos, descalzos en verano y en invierno. Al hombro, una alforja de pan duro, y en la mano una esportilla de libros desencuadernados”.

Es un gran predicador que no quiso ser obispo porque decía “toda Italia es mi diócesis”. Iba de un lado a otro hablando a las gentes en iglesias, plazas públicas, al aire libre, reuniendo a multitudes que le escuchaban durante cuatro o cinco horas. Se negaba a escribir, a confesar, lo suyo era la palabra de Dios.

Este franciscano de desastrado aspecto había nacido de una noble familia sienesa, los Albizzeschi, y antes de hacerse fraile había sido un heroico cuidador de enfermos durante la peste del 1400. Luego repartió sus bienes entre los pobres y abrazó la vida de los más estrictos seguidores del santo de Asís.

Predicaba de un modo risueño y violento, familiar y tempestuoso, hablaba de un modo natural e irresistible, colorista y duro, y sus improperios contra la usura y las discordias civiles eran devastadoras y eficaces; su empeño en que no hubiera güelfos ni gibelinos, enemigos mortales, sino cristianos que levantaran el emblema de Jesús.

Fruto de sus predicaciones fue la institución de la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús, concedida en 1530 a los franciscanos y luego, en 1722, a toda la iglesia.

Hubo sabios que le acusaban de hereje, hasta que el papa Martín V declaró su absoluta inocencia, y en sus interminables recorridos por toda la península, era una mezcla de cólera y de íntima dulzura, de fervor y de rabioso grito contra el pecado.

Extenuado de fuerzas cayó moribundo en Aquila, y allí, sobre el duro suelo, entregó su alma a Dios cuando en la Vigilia de la Asunción sus hermanos cantaban la siguiente antífona: “Padre, di a conocer a los hombres tu santo nombre y ahora voy a Ti”. Estas palabras pueden ser el resumen de su vida apostólica. Cinco años después de su muerte, el 1449, decretó Nicolás V su canonización.

Publicado en Cuenca, 20 de mayo de 2020. Actualizado el 20 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Incendio en la Catedral. Efemérides conquenses del 20 de mayo.

En la noche del 20 de mayo de 1674, una gran tormenta con aparato eléctrico, hizo un gran estrago en la torre de las campanas, Torre del Giraldo, al caer un rayo.

Catedral de Cuenca. Torre del Giraldo.

Cuentan las crónicas que un rayo produjo otro terrible incendio en la torre mencionada. Las campanas estaban colocadas entonces como las del Salvador de ahora, para hacernos una idea, ardiendo las vigas en que descansaban, seis se inutilizaron y arruinaron con su peso la bóveda de la torre propagándose al interior de la Catedral. Se tardó 13 días en apagar el incendio y sacar los escombros.

El maestro de cantería Domingo Ruiz ajustó y trabajó el remate de la cubierta y corredores de la torre en unos 4.000 duros, siendo a cuenta de la fábrica de cal, piedra, maromas, etc.

Torre del Giraldo. Traza de 1701

Por las palabras que dejaron subrayadas entendemos la aguja de calados en que están colocadas las campanas y sobre que gira el Giraldo. La obra debió ser muy costosa; pues no solo dieron grande cantidades para llevarla a cabo el prelado y capitulares, sino que se acudió a pedir limosna a efecto a varios prelados y señores de España, como Don Juan de Austria que dio 1000 pesos, que fueron tasados a diez reales cada uno.

Publicado en Cuenca, 20 de mayo de 2021. Actualizado el 20 de mayo de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

-Noticias de todos los Ilmos. Srs. Que han regido la diócesis de Cuenca. Trifón y Soliva. 1860

-Noticias y tributo a San Julián D. Rogelio Sanchiz Catalán. Cuenca. 1909.

 

Un año más el sol llegará al transparente de la Catedral conquense. del 19 al 22 de mayo sobre las 9:45 horas.

El milagro de la luz en la Catedral de Cuenca.
    Un hecho natural ocasionado por la orientación del templo, hace que los rayos del sol entren en lo más profundo de las catedrales construidas en los siglos XII y XII, el día del solsticio de verano. En la Catedral de Cuenca, por obras acaecidas en el siglo XV hace que el milagro de la luz se adelante y llegue la luz del sol al óculo de la capilla del Transparente del 19 al 22 de mayo sobre las 9.45h, siempre que el día esté soleado.
    Este tipo de hechos lumínicos se remontan a la época de Egipto. Será el Abad Suger de Saint-Denis quien daría un impulso definitivo al llevar a cabo su ambicioso proyecto de crear un templo luminoso. Para él Cristo había sido la nueva luz divina que había bajado de los cielos y se había asentado en la tierra para iluminar al mundo tras una larga época de tinieblas. Estas ideas no entraban en contradicción con las teorías de Platón  y permitían a los intelectuales cristianos, que las explicaban en las escuelas catedralicias y en los claustros de los monasterios, establecer un puente de contacto entre la teología cristiana y la filosofía clásica. Suger dedujo que la casa de Dios, el templo cristiano, tenía que convertirse en el templo de la luz, en una réplica de la tierra de la luminosa Jerusalén celestial, una ciudad bañada por la luz de Dios.

    Se desconoce quién fue el arquitecto que dio con la solución que requería el Abad Suger, tal vez fuera el propio maestro de obras que hacia 1130 dirigiera la construcción de la abadía de Saint-Denis, o quizás alguien que llegó de algún lugar lejano con la respuesta para construir una iglesia donde los muros no fueran totalmente de piedra sino de transparente luz, pero lo que sí es cierto es que este arquitecto revolucionó la historia de la arquitectura y originó el nuevo estilo que llegaría a Cuenca de los reyes Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet.  

    ¿Cómo fue posible el traer el nuevo arte a Cuenca? En 1137 murió el rey Luis VI, que era el protector de Sugar, en ese momento el proyecto de construcción del nuevo templo de Saint-Denis ya estaba en marcha y las rentas de la abadía seguían siendo abundantes. La novedosa arquitectura gótica de la Abadía se presentó como la obra perfecta digna de ser imitada por arquitectos de su tiempo y muchos obispos quisieron disponer de catedrales construidas según el brillante estilo gótico.
    La proclamación del nuevo monarca, Luis VII no alteró su construcción, tal vez la mejoró gracias a su boda con la duquesa Leonor de Aquitania, que era la mujer más rica de Europa y casualmente sería la madre de Leonor de Plantagenet, quien se desposaría con Alfonso VIII promotores de nuestra Catedral, eso hizo que el nuevo estilo de construcción llegara a nuestra tierra.

    ¿Por qué hacer que entre la luz del sol hasta lo más profundo de las catedrales góticas?
    Como he dicho anteriormente, estos efectos son heredados de las antiguas construcciones egipcias, griegas y romanas. Este ritual de luz está unido a la orientación del templo, estableciéndose una relación de la  fábrica con el Cosmos. En la antigüedad clásica, los templos tenían la puerta de entrada hacia el Este, de forma que al salir el Sol, los rayos de luz iluminaban la estatua del dios que poseía en su interior, como sucede en el templo de Ramsés II, llegando el sol hasta los pies de las estatuas de Ra y Amón en los Equinoccios. Con el cristianismo y tras el Concilio de Nicea (año 325) se estableció que fuera la cabecera la que estuviera orientada a la salida del Sol. De este modo, al amanecer los primeros rayos de Sol entraban a través del ábside, identificando la luz con el mismo Cristo. “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8, 12). En el cristianismo y en el Solsticio de verano (21 de junio) los rayos del Sol penetrando por el óculo central de la girola llevan su luz hasta la capilla del Transparente, donde hay un agujero que comunica con el Presbiterio, haciendo llegar la luz del Sol, hasta el altar mayor, que es el centro del templo. Hace unos años el altar estaba adosado al retablo, por lo que la luz del Sol formaba un círculo sobre él. Esta orientación Este-Oeste posee otra significación simbólica: La puerta se estableció al Oeste porque es el lugar de menos luz, simbolizando al mundo pagano, el mundo de la oscuridad. Al entrar avanzamos hacia la luz en una progresión sagrada, como recorriendo un camino de salvación, camino que conduce a la Ciudad Divina donde brilla el Sol de Salvación.

    ¿Por qué en los solsticios? Los solsticios representan el eterno contraste de la luz y la oscuridad de la vida y la muerte y el eterno renacer de la creación, donde nada puede ser destruido, solo transformado en los tres estados naturales, sólido, líquido y gaseoso, es el ave fénix que siempre renace de sus cenizas. Los solsticios representan la armonía cósmica, que permite observar, año tras año, como se cumplen con asombrosa regularidad, de acuerdo a las leyes físicas de su relación con la tierra, prolongando los días o las noches, según sea el Solsticio de verano o invierno, haciendo que la naturaleza cumpla inexorablemente sus ciclos biológicos. Astronómicamente, los solsticios se realizan cuando el sol se encuentra cruzando el Trópico de Cáncer (verano), haciendo que los días sean más largos.
    Nuestra Catedral posee una cierta peculiaridad con relación a este hecho. En el siglo XV, siendo Obispo Lope Barrientos, se acometió una gran obra en la catedral, se realiza la doble girola, quedando tal como la conocemos en la actualidad. Este hecho desplazó el óculo original de la obra lo que ha ocasionado que el MILAGRO DE LA LUZ se dé un mes antes que en los demás templos con las mismas características que el nuestro, siendo del 19 al 22 de mayo sobre las 9:45 horas.
Llegada de los rayos del sol al transparente 19/05/2017
    Hay otra particularidad y es que al no coincidir la entrada de los rayos solares con el solsticio de verano (21 de junio) el Sol sigue su trayectoria orbital hasta su máxima declinación Norte, permaneciendo durante varios días en esa altura máxima. Pasados unos días el Sol vuelve a declinar y se invierte la situación, los días van disminuyendo de duración y lentamente su órbita va bajando.

    Si la primera entrada de los rayos solares a la capilla del Transparente se dio 33 días antes del Solsticio de verano, en el descenso del Sol el efecto lumínico en la Catedral conquense vuelve a darse 33 días después del Solsticio, es decir en la semana del 25 al 28 de julio.

Por todo ello la Catedral de Cuenca es diferente a las Catedrales de su tiempo.

Cuenca, 19 de mayo de 2019. Actualizado en 19 de mayo de 2026.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico






lunes, 18 de mayo de 2026

San Pedro Celestino V (1214-1296) 19 de mayo.

   Nació en Isernia, un pueblecito de los Abruzzos, y sus padres, como él mismo cuenta, se llamaban Angelario y María. Eran justos delante de Dios y honrados en la estima de los hombres. Como Jacob, tuvieron doce hijos y su mayor deseo era que uno se consagrase a Dios. Fue escogido el undécimo, que se llamaba Pedro y que decía con frecuencia: “Quiero ser un buen siervo de Dios”.

Perdió de muy niño a su padre y la madre lo puso a estudiar en seguida. Tenía veinte años cuando dejó su casa en busca de la paz del solitario. Curtido en las luchas contra el demonio y en la vida espiritual y de oración, se ordenó sacerdote en Roma, ya mayor; luego se retiró al monte Morón, para continuar su vida en solitario. La soledad de Morón le pareció poco alejada del mundo y se marchó al monte Magella, donde se le unieron algunos compañeros y con ellos formó la Orden de los Celestinos, bajo la Regla de san Benito.

Había vuelto al desierto de Morón cuando una tarde de julio de 1294 recibió una embajada que le anunciaba su elección para Papa. Escogió el nombre de Celestino V y estableció su residencia en Nápoles.

La carga del Supremo Pontífice pesaba mucho para sus hombros de eremita. Quería vivir como ermitaño en el Pontificado y dejó el gobierno de la Iglesia a una comisión de cardenales.

A los cinco meses de su elección, estaba dispuesto a abdicar. Publicó primero una Bula donde declaraba que un Papa, que no se sentía con ánimo de gobernar la Iglesia, podía renunciar, y poco después, de rodillas ante todo el Colegio de los Cardenales, leía su renuncia: “Yo Celestino V Papa, movido por muchas y legítimas razones; por el deseo de un estado más humilde y de una vida más perfecta; por el temor de comprometer mi conciencia…, renuncio espontánea y libremente al Sumo Pontificado… y desde ahora faculto al Colegio Cardenalicio para que elija y provea de Pastor a la Iglesia universal de una manera canónica”.  A los dos años moría en un castillo.

El Petrarca pudo decir de él en un magnífico elogio: “No ha mucho presenció el mundo un ejemplo sublime, al ver a Celestino descender del trono del apóstol Pedro para esconderse en su antigua soledad… Para mí, es ésta la prueba mayor de un ánimo altísimo… y juzgo que nadie puede hacer cosa semejante sino el que sabe estimar en su justo valor las cosas humanas y poner bajo sus pies la túmida cabeza de la Fortuna… Otros dejaron sus naves, sus redes, sus posesiones, su telonio, tal vez los reinos o la esperanza de reinar, y siguieron a Cristo, se hicieron apóstoles, santos y amigos de Dios. Pero ¿Cuándo se oyó que alguien dejase el Papado?... He oído contar a algunos que lo vieron que lo dejó con tanta alegría como si sacudiese de sus espaldas el más cruel de las espadas… Y tenía razón; sabía lo que dejaba y lo que volvía a tomar… ¡Cuánto más firmes son los fundamentos del desierto sagrado que los del siglo!”

Publicado en Cuenca, 19 de mayo de 2020 y el 19 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




domingo, 17 de mayo de 2026

Félix de Cantalicio (1513-1587) 18 de mayo.

“Los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en las manos el rosario”.

Los comienzos de este santo son muy parecidos al del santo que celebramos ayer, Pascual Balión. Félix de Cantalicio, nació en una familia muy pobre de campesinos en Cantalico (Italia) en el año 1513 y fue pastor de ovejas desde niño, este santo trazaba una cruz en la corteza de un árbol y ante ella, pasaba horas rezando y le encantaba rezar el Santo Rosario. Tenía por costumbre ofrecer todo cuanto hacia o sufría a Dios.

Así pasaban los días de Félix, labrando y pastoreando con las ovejas, hasta que un día oyó la lectura de la vida de algunos santos y entendió que él quería ser como ellos.

Al preguntar dónde era posible vivir como un anacoreta, le dijeron que en el convento de capuchinos que había en Città Ducale, y allí ingresó como hermano lego, en el año 1543.

Dos años más tarde era enviado a Roma, y en la capital de los papas hizo de limosnero hasta su muerte. El “hermano Deogracias”, como se le llamaba, porque era lo que decía al recibir una limosna, fue muy pronto un personaje popular, barbudo y sonriente, con su talego al hombro.

Sentía predilección por los niños, a quienes enseñaba catecismo atrayéndoselos con sus chanzas y las cancioncillas que improvisaba, eran proverbiales su sentido del humor, su humildad y su paciencia, y en el convento no había fraile más mortificado y con más horas dedicadas a rezar que él.

Ésta era una de sus grandes fórmulas, rezar, y cuando su amigo Felipe Neri y el gran cardenal Carlos Borromeo pidieron consejo a aquel pobre lego acerca de la proyectada reforma del clero diocesano, san Félix recomendó solamente que los curas rezaran con devoción el oficio divino.

Los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en las manos el rosario”, como gustaba de repetir, iba por Roma recogiendo mendrugos de pan –parte del cual desmigaba franciscanamente para los perros callejeros y los pájaros- y limosnas, dando gracias a Dios por todo y rezando por todos. Hasta que en la vejez sintió acercarse la muerte, que anunció así con una de sus habituales sonrisas: “El pobre jumento (pollino) ya no caminará más”.

Ya en su agonía pretende ir a la iglesia desde el lecho, arrastrándose, más se lo prohíben los hermanos. Recibe los Santos Sacramentos, se queda en éxtasis, vuelve en sí, pide que le dejen sólo. Los frailes le preguntas: ¿Qué ves?, y él responde: “Veo a mi Señora rodeada de ángeles que vienen a llevar mi alma al paraíso”.
San Félix de Cantalicio. Obra de Murillo

Muere a los 73 años, un 18 de mayo de 1587. El papa Sixto V, testificó dieciocho milagros. Pablo V inicia el proceso de beatificación y el papa Clemente XI lo canonizó en 1712.

Publicado en Cuenca, 18 de mayo de 2020 y el 18 de mayo de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




sábado, 16 de mayo de 2026

La humildad hace grande al hombre. San Pascual Bailón (1540-1592). 17 de mayo.

Terminado su trabajo, empezaba a bailar, la Virgen le pagaba el obsequio con una sonrisa.
    Hoy, 17 de mayo celebramos la festividad religiosa de San Pascual Bailón, un santo muy de nuestra tierra, pues nació en Torrehermosa, tierra de Sigüenza, junto a la raya de Aragón y Castilla. Sus padres eran labradores, lo hicieron desde pequeño pastor de ovejas, aprendió a leer y escribir. En lo más alto de Torrehermosa había una ermita que se dedicada a Ntra. Sra. De la Sierra. Siempre que podía llevaba por allí sus ovejas y miraba por la ventanita con ojos de enamorado, dialogando largamente con la Señora. En pleno campo y monte caía muchas veces de rodillas, se quitaba del cuello su rosario que llevaba con él y empezaba a rezar avemarías. La Virgen de la Sierra era su compañera en aquella soledad. La había esculpido en su cayado para que la Virgen no se apartara ni un momento de su lado. Con la punta de la navaja había grabado también en el cayado la cruz y la custodia, a semejanza de otra de plata que había en la iglesia.

    Mientras las ovejas sesteaban a la sombra de algún pino, él aprendía las letras y las escribía en la corteza de los árboles. Cuando supo leer, metía en su zurrón un libro de piedad y otro de rezo, el Oficio Parvo. Así aprendió y se llenó de las esencias más puras cristianas: pureza y desprendimiento de lo temporal.
    Un día le dice su amo Martín García que lo quiere adoptar por hijo y dejarle toda su enorme hacienda. El Santo joven da las gracias y le comunica su resolución de abrazar la pobreza de Jesús en un convento de Menores. Pocos días después se dirige al reino de Valencia, donde había oído que tenían un convento los padres franciscanos. Mendigando en pan y durmiendo al raso llegó a Monfort, donde estaba el convento de Ntra. Sra. De Loreto. Ya en la portería, antes de tocar, retrocedió asustado de sí mismo, pobre, sucio, tan inútil y se volvió a pastorear por otros cuatro años.

    El pensamiento de hacerse fraile no le dejaba. Por fin, iba a cumplir los 25 años, vistió el hábito de San Francisco. Quisieron admitirle por fraile de coro, pero él no lo consintió. Quería ser portero, cocinero del convento, barrendero, hortelano, todo lo que fuera humilde y en servicio de los demás. Su único vestido era una túnica burda y pesada, y bajo la túnica, un cilicio atado con una cadena. Dormía en la tierra; comía hierba, pan y agua nada más. Una de sus mayores delicias era salir por la región a mendigar y en casa recoger las sobras y darlas a los pobres.
    Recordando la comunión de la mañana, solía decir: “¡Oh Luz sin mancha! ¿Qué delicias puedes encontrar en un hombrecillo como yo? ¿Por qué has querido entrar en mi pecho y hacer de mí el templo de tu Majestad?”

    Su corazón era siempre el cielo iluminado, radiante de luz y alegría. Cuando delante de una imagen de la Virgen que había a la entrada del comedor, terminado su trabajo, empezaba a bailar, la Virgen le pagaba el obsequio con una sonrisa. Dice su biógrafo que después de ordenar la cocina, una vez concluido el trabajo se ponía en oración y de pronto se levantaba como movido por un resorte invisible, balbuceaba loco de alegría, se agitaba y bailaba ante la imagen de la Virgen, por eso muchos creen erróneamente que Bailón es apodo y no apellido.
Si le hablaba el superior, le parecía estar escuchando al Espíritu Santo, según frase suya.
    La santidad del humilde lego, hijo de Martín Bailón, pobre colono de Torrehermosa, corrió por toda España y todos los conventos se disputaban su presencia. En Jerez le conoció el que fue su historiador, el padre Juan Jiménez que decía del él: “el pobre más miserable no lleva un vestido peor”. Así llegó hasta París con una carta del provincial de Aragón para el general de la Orden. Y volvió como por milagro a Villareal, donde murió, cogiendo el rosario y clamando: ¡Jesús, Jesús! Era el día de Pentecostés del año 1592 y la campana señalaba el momento de la elevación en la Misa, su devoción predilecta.
Publicado en Cuenca, 17 de mayo de 2019. Actualizado el 17 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.