domingo, 30 de agosto de 2026

San Ramón Nonato (1200-1240) “El que no nació”. Festividad del 31 de agosto.

    Con este santo acabamos el mes de agosto. Nonato significa no nacido, y esto es porque fue extraído del vientre de su madre. Es el patrono de parteras, comadronas.

Me gusta este santo porque viví en mi infancia una anécdota, con mi abuelo Sabino, que cuento en el libro que publique: "Legado de embrujo y leyenda".

Conozcamos su historia:

Dicen sus crónicas que san Ramón Nonato, es llamado así porque fue extraído del seno materno, cuando su madre ya llevaba muerta uno o dos días. Fue extraído en Portell, pequeña aldea de la Segarra, diócesis de Solsona en el año 1200. Sus padres eran pobres y Ramón se vio precisado en su niñez a guardar el ganado. Las montañas de Lérida fueron el campo de sus años de pastor. Conocía muy bien sus fuentes y arroyuelos, sus bosques y hondonadas y sobre todo sus ermitas, pues era muy devoto de la Virgen, a la que honraba en una imagen que se veneraba en una ermita de San Nicolás. Es fama que, durante las horas que pasaba a los pies de la Señora, un ángel guardaba su rebaño.

Lo que parece cierto y fuera de toda duda, es que la Virgen Santísima le habló un día y le dijo que quería que entrase en la recién fundada Orden de la Merced, para la redención de los cristianos en tierras de moros. Vencida la resistencia de su padre, vino a Barcelona, donde conoció a san Pedro Nolasco y le pidió la admisión.

En Barcelona trabajó desde un principio en el ministerio de la predicación y catequesis, con los cristianos redimidos de los infieles, a los cuales adoctrinaba solícitamente. Esto no satisfacía sus sueños de mayores y más difíciles empresas. Soñaba con la redención de los que gemían en tierras de moros.

Reunían limosnas, mendigaban de puerta en puerta, con afán de reunir el dinero necesario para rescatar a aquellos infelices. En 1224 hizo un viaje por el reino de Valencia para redimir y consolar a los cautivos. En el año 1126 llegó hasta Argel con san Pedro Nolasco y, no bastando el dinero que llevaban para redimir tantos cautivos, se quedó él personalmente como rehén.

Ordenado sacerdote volvió otras dos veces a África. La primera, en el año 1229; desembarcó en Argel y estuvo a punto de perder la vida por hablar y disputar con los moros y judíos de sus creencias. En el año 1232 vino a Bugía, donde obtuvo excelentes resultados en la conversación de musulmanes y judíos.

La expedición más célebre fue en el año 1236 en Túnez o más probablemente en Argel. Se quedó nuevamente como rehén, mientras se recaudaba el dinero necesario en tierras cristianas y se dedicó con libertad a la evangelización de los infieles. Esto avivó las iras de los más rebeldes, que lo azotaron y arrojaron medio desollado en una oscura mazmorra. Después de allí siguió predicando a Cristo y su Evangelio. Un día dos moros entraron en la prisión, le horadaron los labios con un hierro candente y por los agujeros le introdujeron un candado. Era el único medio de cerrar la boca de aquel intrépido predicador. La abrían para darle de comer el pan de cebada y la escasa ración de los cautivos.

San Ramón Nonato
San Ramón Nonato con el candado en la boca.

Llegó por fin su rescate y Ramón, agotado por los azotes, el hambre y los malos tratos, se vino a España, a la tierra que le había visto nacer. Su fama de Santo y valiente predicador había llegado hasta el Papa.

 Gregorio IX, hacia el año 1239, le envió el capelo cardenalicio, pero el Santo siguió en su humildad y espíritu caritativo. Se cuenta que un día, no teniendo qué dar a un pobre, le dio su propio capelo. Cuando el Papa Gregorio IX lo llamó a Roma para servirse de sus consejos, enfermó gravemente en Cardona y murió santamente en el año 1240.

Su cuerpo fue  descansar a la misma ermita de San Nicolás en que hacía oración en sus años de pastor.

    Publicado en Cuenca, 31 de agosto de 2020 y 31 de agosto de 2026

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

sábado, 29 de agosto de 2026

Visitas guiadas gratuitas por la Catedral de Cuenca a partir de septiembre en los primeros sábados de mes.

     El sábado, día 5 de septiembre, a las 11:00 horas, un año más comenzamos con las visitas guiadas por la Catedral de Cuenca de los primeros sábados de mes, después de haber recibido el V.B. de la autoridad competente catedralicia, con grupo reducido entre 25 y 35 personas como máximo. Para poder asistir deberéis mandar un correo electrónico a la dirección chemarogo@gmail.com y nos contestaré con el número de lista asignado.

Diablo Rahab. Triforio de la Catedral de Cuenca.
Foto: José María Rodríguez González.
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    Las visitas de los primeros sábados de mes tienen un carácter pedagógico. Mes a mes se irá explicando la evolución del templo. Comenzaremos por el siglo XII y XIII, así progresivamente hasta llegar al siglo XX.
    El profesor e investigador José María Rodríguez, iniciará sus explicaciones con los acuerdos de Alfonso VIII con la Santa Sede, elevando a Cuenca a ciudad Episcopal, por aprobación del pontífice Lucio III, en Bula de 5 de julio de 1183; poniendo la primera piedra de su Catedral y dotándola de prelado y Cabildo Canónico.

    Nombrando como primer prelado a D. Juan Yañez, tomando como escudo de armas, para él y la Catedral, un castillo, como consta en antiguas escrituras; después se cambiaría a una jarra de azucenas con la imagen de Ntra. Sra., luego se usó sólo “la jarra con las azucenas” como se pueden ver en lo alto de algunos retablos.

    Hablará sobre San Julián y la segunda fase de la construcción de la catedral, con los reyes Fernando III el Santo y Beatriz de Suabia. Cerrando la visita con la explicación de los diez ángeles bizantinos del triforio del siglo XIII.

Cuenca, 30 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santa Rosa, 30 de agosto. Patrona de América.

    Nació Santa Rosa en Lima en 1586 y murió allí mismo en 1617. Su nombre de pila fue Isabel, que cambió después, con aprobación del arzobispo Santo Toribio de Megrovejo, por el de Rosa, cuando supo que una criada india había visto su rostro en forma de rosa.

Desde sus primeros años estuvo dotada de una paciencia inalterable. Su hermano hacía que la llamasen la reina de la juventud de Lima.

En su juventud sus padres quisieron casarla. Ella se defendió del casamiento con un voto de castidad que había hecho a los cinco años, a imitación de Santa Catalina de Siena, a quien había tomado por modelo, se cortó a raíz los cabellos, de la que un día había dicho su hermano que eran los cordeles con que podía arrastrar los corazones de los hombres al infierno. Sus padres se indignaron y la empezaron a maltratar ocupándola en los menesteres más bajos de la casa, sin que ella se quejase nunca ni dejase sus ejercicios ordinarios de piedad.

Su amor a la Pasión del Salvador era extraordinario. Quiso imitarla al vivo y reproducirla en su cuerpo virginal. En recuerdo de las sogas con que ataron a Jesús, se puso a la cintura una cadena cerrada con un candado, cuya llave tiró a un aljibe. Por la corona de espinas se puso un aro de hierro con noventa y nueve púas en la cabeza. Por los golpes e injurias que sufrió el Señor se colgaba de los cabellos a un clavo, quedando largo rato suspendida en el aire. Para imitar la cruz a cuestas se cargaba un tronco y andaba con él por el jardín, cayéndose y levantándose. Para gustar las amarguras de la hiel y vinagre, las tomaba ella en el momento en que sentía sed. En recuerdo del Santo Sepulcro hizo una especie de cueva de cinco pies de largo y cuatro de ancho por seis de alto, donde se encerraba la mayor parte del tiempo. Un día que le alabaron la hermosura de sus manos, las metió en cal viva para desfigurarlas.

Nada extraño que, sobre esta alma privilegiada y tan valiente en seguir a Jesús por el camino de la Cruz, Dios derramase a manos llenas los tesoros de sus gracias místicas, como el don de profecía y penetración de corazones, el don de milagros, el estado de éxtasis repetido regularmente en períodos que oscilaban entre cuarenta y ocho y sesenta y dos horas, el desposorio místico para el cual ella misma se hizo fabricar un anillo con la divisa: “Rosa de mi corazón, sé mi esposa” y el Corazón de Jesús por blasón.

A los veinte años decidió entrar en la Orden de Santo Domingo. Un día, estando en el jardín, había visto revolotear en torno suyo una bella mariposa, que acabó por pararse en su mano. Era blanca y negra, colores simbólicos que la hicieron caer en un dulce éxtasis.  Cuando despertó del sueño místico, vió claro que Dios la quería en la Orden de Santo Domingo, con el traje blanco y negro. Como en Lima no había ningún convento de dominicas, tomó el hábito de terciaria el 10 de agosto de 1610. Siete años solamente vistió aquellos colores, los últimos de su vida.

En abril de 1617 cayó gravemente enferma y a amanecer del 24 dio su alma pura a Dios, dejando transfigurado por completo su cuerpo, como si fuera de un resucitado. En el entierro tuvo que ser custodiado por los guardias del virrey, porque todos querían tocarlo y llevárselo en pedazos como de estimables y veneradas reliquias. Fue canonizada el 12 de abril de 1671 y declarada Patrona de América, Filipinas y las Indias Orientales por Clemente X.

Publicado en Cuenca, 30 de agosto de 2019 y 30 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 28 de agosto de 2026

Martirio de san Juan Bautista (siglo I). 29 de agosto.

    El lugar donde se llevó a cabo la degollación de san Juan Bautista parece haber sido la fortaleza de Maqueronte, al Este del mar Muerto, hoy convertida en un  montón de ruinas. El hecho es relatado por dos evangelistas: Marcos y Mateo.

El tetrarca Herodes había encarcelado a Juan Bautista porque éste le reprochaba que viviese con Herodías, la mujer de su hermano Felipo, pero no le había hecho matar quizá temiendo la reacción de sus súbditos, que le tenían por profeta. De las palabras de san Marcos se deduce que a veces conversaba con él entre sentimientos más bien confusos y contradictorios: “Cuando le escuchaba quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharle”.

Decapitación de san Juan Bautista
Decapitación de san Juan Bautista.
Catedral de Cuenca.

Hasta que llega la gran escena que la literatura, las artes plásticas y la música se han complacido en adornar, trenzando estéticamente un manojo de pasiones: miedo, rencor, venganza, orgullo, lujuria (Juan está en el centro de este torbellino, pero sólo como un eco que no calla, encadenado en una mazmorra, pero obsesionando a todos).

En el cumpleaños del tetrarca, su sobrina Salomé danza para él, y entusiasmado, Herodes jura darle lo que le pida. Herodías hace que su hija pida la cabeza de Juan un una bandeja de plata, y el verdugo no tarda en presentar el trofeo, aún sangrante.

Una antigua tradición hace que Herodías atraviese la lengua del profeta con un alfiler de oro que adorna su vestido. El cuerpo del Bautista es arrojado a un barranco de donde le recogen sus discípulos para darle sepultura, y la fiesta sigue, Herodes, Herodías y la joven Salomé siguen sus vidas; Juan, una vez cumplida su misión de anunciar a Cristo, desaparece en este episodio lleno de horrible vistosidad en el que el poder y el placer se quitan súbitamente la máscara consiguiendo un simulacro de triunfo que también utiliza a su modo la Providencia.

    Publicado en Cuenca, 29 de agosto de 2020 y 29 de agosto de 2026.

Por:José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

jueves, 27 de agosto de 2026

Efemérides conquenses del 28 de agosto. Nombramiento de Patriarca de las Indias al obispo D. Juan de Lancaster en el año de 1733.

     La Mitra de Cuenca ha tenido ilustres obispos y uno de ellos es el Sr. D. Juan de Lancaster y Noroña, Sande, Silva, duque de Abrantes, Marqués de Linares y grande es España de primera clase. Nació en la coronada villa, Toledo, en el año de 1666. Desde su niñez decidieron que se dedicara al estado eclesiástico, siendo instruido en las sagradas letras. 


    La laboriosidad que desplegó en este campo le mereció ser presentado para la Mitra de Málaga, y antes de llegar las bulas papales, el rey Felipe V, lo presentó para la Mitra de Cuenca de la que tomó posesión el 15 de agosto de 1721 por su apoderado D. Iñigo Fernández Velasco, Deán de esta Catedral.

    Fue nombrado, temporalmente, por S.M. Patriarca de las Indias, al no encontrarse en condiciones de salud el Cardenal Borja. En esta situación tuvo que buscar a una persona que le sustituyera en el gobierno del Obispado conquense, recayendo en D. Pedro Cañizo y Losa, hombre de gran talento, prudencia y laborioso en sus quehaceres, era natural de Sisante y párroco de Minaya y consultor del Santo Oficio. Para ello le nombró su auxiliar con el título de obispo de Arcen.

    Nuestro obispo Juan Lancaster sirvió también a S.M. en este cargo que cuando falleció el cardenal Borja fue nombrado Patriarca de las Indias, esto ocurrió el día 28 de agosto de 1733. Este cargo lo desempeño con retención de la mitra conquense por dispensa apostólica.

     Desde el 16 de septiembre el mismo año, trasladando su residencia al real sitio de San Ildefonso donde le invadió un tabardillo negro que le quitó la vida el séptimo día, muriendo a las diez y media de la noche del 31 de octubre del año en curso.

    Dejo escrito que quería ser enterrado en su Obispado cosa que no pudo ser, siendo depositado su cadáver en la bóveda de las Señoras de la Encarnación de Madrid.

Publicado en Cuenca, 28 de agosto de 2021 y 28 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

Episcopologio de Muñoz y Soliva. Cuenca. 1860.


San Agustín (354-430). Festividad del 28 de agosto.

Ayer nos tocó hablar de su madre, Santa Mónica y hoy hablamos de él. Permítanme decir que para mí es uno de los santos más humanos, con ello quiero decir que se vio abocado a todas las pasiones y tentaciones a los que cualquier hombre padece, y también a las inquietudes, curiosidades y anhelos, de cualquier ser humano, durante su vida terrenal, con la diferencia que a la vez fue una de las inteligencias más sobresalientes de su tiempo. Se puede decir que sólo hay un san Agustín en toda la historia de la humanidad.

San Agustín
San Agustín.

Agustín nació en Tagaste, hoy Argelia, hijo, como sabemos, de santa Mónica, muy pronto destacó por su especial talento, muy elocuente y doctísimo, y fue zarandeado por las tentaciones de la carne (vivió catorce años con una mujer, de la que tuvo un hijo, llamado Adeodato). Sus búsquedas intelectuales le hicieron extraviarse en el maniqueísmo, y cuando se trasladó a Italia –profesor de retórica en Roma y Milán- está confuso y atormentado.

Su conversión, en la que influyeron su madre y san Ambrosio, y que ha contado inimitablemente con sus Confesiones, uno de los libros capitales de la humanidad, le devuelve a África, donde funda un monasterio en el que vive un tiempo; luego el sacerdocio, se le elige obispo de Hipona, y como tal será durante treinta y cuatro años una de las lumbreras mayores de la Iglesia.

Interviene en los concilios combatiendo las herejías más variadas, es solícito con su grey, se ocupa de los pobres, administra justicia, aconseja a los dudosos en sus cartas, se muestra ejemplar en su vida y acude con sus escritos donde hace una visión profunda y espiritual de las cosas (como en su Ciudad de Dios, que explica la Historia por la Providencia, cuando Roma es saqueada por los bárbaros y se hunde la civilización antigua).

Gran doctor de la Iglesia y genio que mezcla la claridad de la altura con un temblor humano que le hace fraternal.

    Publicado en Cuenca, 28 de agosto de 2020 y el 28 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Santa Mónica. 27 de agosto.


La Iglesia honra en Santa Mónica a las madres cristianas debido a la eminente santidad de su hijo, pecador y converso, que en el gran libro de las Confesiones hace una emocionada descripción de Mónica. San Agustín no hubiera sido lo que fue sin esta mujer que “tenía un corazón excepcionalmente bueno”.
Santa Mónica
I
Mónica nació en Tagaste, hoy Argelia, de padres cristianos y casó con un pagano llamado Patricio que la hizo sufrir mucho con sus infidelidades y su brutalidad, pero con humor (que también puede ser una virtud) y paciencia conquistó “el respetuoso afecto y la admiración de su marido”, quien se hizo bautizar antes de morir. No menos difícil debió de ser amansar a su suegra, quien quedó desarmada por “su perseverante dulzura”.

El mayor de sus tres hijos, Agustín, era un joven brillante y poseía una inteligencia privilegiada, cuya carrera de éxitos quizás impulsaron las naturales ambiciones de su madre, que sin embargo se desesperó al verle perderse en la herejía maniquea y tomar una concubina. “No es posible que se pierda un hijo de tantas lágrimas”, le dijo un piadoso obispo quizá fuera San Ambrosio.

Mónica y San Agustín del pintor Ary Scheffer.
En el 383 Mónica y Agustín van a Italia, y en Milán, gracias a San Ambrosio, se produce la tan esperada conversión. Mónica no tardará en morir (mis esperanzas en este mundo ya se han cumplido dijo Mónica) y en las Confesiones se narra el coloquio final de ambos en Ostia, junto al Tíbet, “solos ella y yo, frente a una ventana que daba al jardín de la casa donde vivíamos”.

Vemos la escena en el conocidísimo cromo, tan acaramelado, de un pintor romántico francés, Ary Scheffer, pero las palabras de San Agustín al recordar aquel diálogo de alta espiritualidad sabiendo que su madre está al borde de la muerte, infunden una melancólica belleza al amaneramiento del artista y la noche de Ostia se hace luz interior irresistible antes de la separación.

Cuenca, 27 de agosto de 2019 y 27 de agosto de 2026.
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José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.