sábado, 1 de agosto de 2026

La Virgen de los Ángeles. Festividad del 2 de agosto

    Sólo una breve reseña para recordaros que hoy celebramos la Virgen de los Ángeles. En Cuenca se tiene devoción a la Virgen, entre otros pueblos el de Cañada del Hoyo. 
    Guardo ciertos recuerdos de mi niñez y juventud cuando íbamos en romería a la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles en burro por la fuente del Canto y de allí a los Palancares para entre cercados llegar al paraje donde se ubica la Virgen.


    Cuentan los mayores que un pastor, del que desconocen el nombre, llevaba su rebaño a pastar por la zona y una mañana se dio cuenta que una de las ovejas se apartaba del resto e iba a rascar con sus patas el suelo, tumbándose después, en un principio pensó que sería para buscar el frescor de la tierra. Esta acción volvió a repetirla con insistencia, tanto que el pastor la levantó y intentó ver que misterio se escondía debajo de ella. Un primer día de agosto cayó una tormenta impresionante en la zona y cuando llegó al lugar halló que donde habitualmente se  tumbaba la oveja estaba algo cambiado, las lluvias habían arrastrado la tierra dejando al descubierto una oquedad. El pastor removió la tierra y apartando las piedras llegó a hacer un agujero, apareciendo la entrada a una gruta. Dándole algo de miedo entrar en ella dejó trascurrir unas horas, hasta que los rayos del Sol penetraron  en ella y fue entonces cuando se atrevió a pasar. En su interior encontró, en medio de la cueva, sobre unas piedras, colocadas a modo de altar una imagen de la Virgen con un niño en sus brazos, que brillaba como el mismo Sol y a su alrededor unas ángeles luminosos que la adoraban, al verlo estos seres desaparecieron.
    Al conocer la gente del pueblo tal hallazgo trajeron la imagen al pueblo, pero cuál fue su sorpresa que la imagen volvía de nuevo al lugar, sucediendo ésto tantas veces como la llevaron al pueblo. Así que decidieron levantar una ermita e ir anualmente en peregrinación al lugar el 2 de agosto, día en que se encontró la imagen. Romería que en la actualidad se viene realizando.

Feliz día a todas las Ángeles, en especial a mi mujer. Felicidades.

Publicado en Cuenca, 2 de mayo de 2020 y 2 de mayo de 2026
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 31 de julio de 2026

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787). Festividad del 1 de agosto.

Nació san Alfonso en Marianella, arrabal de Nápoles, el 1696 y murió en Nocera degli Pagano el 1 de agosto de 1787. Cuando estaba aún en la cuna, un viejo misionero, san Francisco de Jerónimo, le cogió en sus brazos y le profetizó su futuro: “este niño será obispo, vivirá cerca de cien años y hará grandes cosas”.
Larga y fecunda vida la de este retoño de noble napolitanos que fue abogado brillante, sacerdote, fundador, misionero, músico, poeta, obispo, un poco arquitecto, gran predicador, penitente, y todo ello en el siglo de Voltaire; fue también el teólogo de la Virgen, y en medio de los equívocos de la Iglesia jansenizada, el campeón de la misericordia de Dios y de los merecimientos universales de la muerte de Cristo.
Murió nonagenario después de una gran tarea dedicada a reparar, a rehacer y reconstruir todo lo que la Ilustración y el jansenismo estaban socavando; un santo tenaz y resistente que acude a cerrar todas las brechas que abre en la casa un tiempo descristianizado y sin Dios.
En el año 1762 fue consagrado obispo. El Santo se había resistido, pero al fin no tuvo más remedio que ceder. Cuando le comunicaron la primera noticia, había respondido: “no cambiaré la Congregación del Santísimo Redentor por todos los reinos del Gran Tueco”. Tuvo que cambiarla por el palacio episcopal de Santa Agreda, una pequeña ciudad, entre Capua y Benevento. La característica de su gobierno episcopal fue la conciencia en el cumplimiento de sus obligaciones pastorales y su espíritu de caridad.
Los últimos años de su vida fue muy afligido con escrúpulos de alma, con enfermedades corporales y con manifiestas calumnias y persecuciones.
El Papa Pío VI lo separó de su Congregación  y al recibir la noticia dijo estas palabras: “Hace seis meses que hago esta sola oración: Señor, lo que Vos queréis lo quiero yo también”.
Nueve años después de su muerte, el mismo papa Pío VI le dio el título de Venerable. Fue beatificado el 1816 por Gregorio XVI. En el año 1871 lo declaró Doctor universal de la Iglesia Pío IX.

    Publicado en Cuenca. 1 de agosto de 2020 y el 1 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano y fastos del cristianismo, según el P. Croiset. Madrid. 1846.
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Efemérides conquenses del 1 de agosto, muerte de D. Pedro de Castro obispo de Cuenca

 El uno de agosto de 1561 muere don Pedro de Castro en Pareja. Hijo de D. Dionisio Alencastro y de la Condesa de Lemos; descendiente directo de los reyes de Portugal por su padre, y siendo su madre prima hermana de la esposa del emperador Carlos V,

Retrato de don Pedro de Castro

Su tío, el duque de Braganza, le separó de la corrupción de los palacios y le encomendó a los monjes Bernardos para que se cultivara en humanidades y filosofía, paso más tarde a la universidad de Alcalá de Henares a cursar la sagrada teología, en la que recibió el grado de licenciado, desempañando la cátedra de matemáticas, obtuvo la de Teología, titulada de Santo Tomás, en cuyo magisterio permaneció catorce años.

Por mandato de Carlos I acompañó como capellán mayor al príncipe Felipe II cuando pasó a Flandes y después en Alemania. Fue nombrado Obispo de Salamanca, desempañando su destino con la mayor exactitud.

Después de sus viajes, de regreso fue don Pedro promovido a obispo de Cuenca en el año 1554 y determinando Felipe II contraer matrimonio con su parienta María, reina de Inglaterra, hija de Enrique II y de Catalina de Aragón, también lo eligió para que le acompañara al obispo de Cuenca. Vino a su obispado y, tan humilde como sabio, tenía en su casa letrados y hombres doctos con quienes trataba los negocios. No probándole bien el clima de Cuenca residía el mayor tiempo en su villa de Pareja. Dos años vino por semana santa a hacer órdenes y a consagrar aras y óleos, y amas de sus costumbres limosnas a pobres y religiosas, dio libertad a todos los presos por deudas, pagando a los acreedores catorce mil ducados y rasgando los procesos. Saliendo en 1561 a santa visita en el mes de julio una fiebre le hizo regresa a Pareja, donde murió el 1 de agosto, a la edad de 55 años. Fue depositado su cadáver en la iglesia de Pareja, cerca del altar mayor, sobre las gradas, al lado del Evangelio, y en 1588 lo trasladó a Monforte de Lemos su sobrino Fr. Juan de Castro, arzobispo que fue de Taranto y electo de Córdoba.

Publicado en Cuenca, 1 de agosto de 2021. Actualizado el 1 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

-Noticias de todos los Ilmos. Señores Obispo diócesis de Cuenca. Trifón Muñoz y Oliva.1860.

jueves, 30 de julio de 2026

hoy 31 de julio celebramos la festividad de San Ignacio de Loyola.


Inmenso personaje de la historia humana, uno de los hacedores del mundo moderno, radical como un soldado, que es lo que era, viviendo su ideal con un ímpetu irresistible que le valió grandes odios, símbolo de una Iglesia luchadora que no se resigna a la pasividad y que pelea por la gloria de Dios. Un militar siempre de servicio.

La vida de San Ignacio se puede dividir en tres períodos que reflejan la grandeza de alma. En los treinta primeros años (1491 a 1521) fue cortesano y pecador, soldado valiente y desgarrador. Desde 1521 hasta 1540 se hace penitente, estudiante, peregrino del ideal de la mayor gloria de Dios. En 1540 hasta su muerte, que ocurre en el año 1556, llega a la posesión de su ideal e Ignacio es capitán de la Compañía de Jesús, legislador y vencedor en muchas batallas.
San Ignacio de Loyola

El menor de doce hermanos, “era recio y valiente, muy animoso para emprender cosas grandes, de noble ánimo y liberal y tal ingenioso y prudente en las cosas del mundo”.
Se cuenta que un día iba solo por la acera y frente a él venía una hila de gente que no le cede el paso, sino que le empuja contra la pared. Ignacio saca su espada y arremete contra todos dispuesto a morir por defender su honor.
En otra ocasión, sitiada Pamplona por los franceses, Ignacio está allí como capitán. El peligro es grande. No hay sacerdote y él pide perdón a Dios y confiesa sus pecados a un compañero, así  es su fe de cristiano. El comandante herrera y otros capitanes quieren rendirse, sólo Ignacio se interpone. Sólo al caer herido por una bala de cañón, Pamplona se rindió a los franceses.

En la larga convalecencia en Loyola cae providencialmente en sus manos la vida de Cristo y de los Santos. Su alma empieza a abrirse a un nuevo mundo de grandeza.
El ideal de la mayor gloria de Dios va tomando forma y los primeros compañeros de Alcalá y Salamanca le fallan y en París encuentra los que han de ser capitales de la Compañía de Jesús, que él ha de dirigir como general.

El primero que se le juntó para nunca dejarlo fue Fabro, sigue Javier, luego Laínez, Salmerón Rodríguez, Bobadilla. El 15 de agosto de1534 hacen sus primeros votos en Montmartre y nace la Compañía de Jesús, que es confirmada por el Papa Paulo III en 1540.
Bajo el gobierno de San Ignacio desde 1540 hasta 1556, en que muere en Roma, la Compañía de Jesús se consolida y multiplica; pele las primeras y más gloriosas batallas de Dios. La última de las religiones y el primero en las misiones, Javier, lleva la fe hasta el centro de Japón; otros se derraman por las islas de Oceanía, nunca visitadas por el celo apostólico; otros llegan al Indostán, Brasil y Etiopía. Fabro santifica con los ejercicios de San Ignacio a lo más grande de las cortes del emperador, del rey de Portugal y del príncipe Don Felipe. Laínez y Salmeron asombran con su talento y sabiduría a la más augusta asamblea del orbe, se abren colegios y universidades en toda Europa y en Roma el Colegio Romano y Germánico para la formación de apóstoles. Al morir el 31 de julio de 1556 dejaba un millar de hijos, que con el tiempo se habían de multiplicar hasta los 34.000 jesuitas que hoy están esparcidos por todo el mundo bajo las órdenes directas del Papa, animados de su propio celo y grandeza de alma.

Estuvo 15 años al frente de la Compañía de Jesús. Murió el 31 de julio de 1556 y su cuerpo fue inicialmente sepultado en la iglesia de Santa María de la Strada, fue trasladado a la iglesia de Gesú, sede de la Compañía. El papa Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622.

Cuenca, 31 de julio de 2019. Actualizado el 31 de julio de 2026.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Ignacio de Loyola (1491-1556). Festividad del 31 de julio.

“Tenía un alma mayor que el mundo”, dice Gregorio XV en la Bula de canonización y, en la Misa del Santo, dice la Iglesia que fue el instrumento providencial para la extensión del reino de la mayor gloria de Dios.
La vida de san Ignacio se divide en tres periodos  que reflejan la grandeza de alma, la ascensión constante hacia la cumbre. En los treinta primeros años (1491 a 15219 fue cortesano y pecador, soldado vano y desgarrado. Desde 1521 harta 1540 se hace penitente, estudiante, peregrino del ideal de la mayor gloria de Dios. En 1540 hasta su muerte, que ocurre en 1556, llega a la posesión del ideal e Ignacio es capitán de la Compañía de Jesús, legislador y vencedor en muchas batallas.
Como tal, sacrifica en la batalla todo lo suyo, empezando por el nombre: en Roma Íñigo suena a raro, y creyendo que no tenía derecho a un nombre tan particular, elige otro universal, el de san Ignacio de Antioquía. Es la aplicación onomástica del todo  para todos de san Pablo, romanos en  Roma, chinos en la China, guaraníes en el Paraguay, despojarse de lo que legítimamente le pertenece : -nación, lengua, nombre, identidad- para sus altos fines.
Un buen general `pide resultados, y así el genio de Ignacio y el de su Compañía se relaciona con aspectos prácticos: confesonario y dirección espiritual, ejercicios y cultura, escuela y propaganda, predicación e influencia política, un gigantesco reguero de empresas visibles (a veces demasiado) en la tarea de transformar el mundo.
La inquieta omnipresencia jesuita y hasta el arte que patrocinaron  tener siempre muy en cuenta la eficacia visible, del mismo modo que la vida de Ignacio es un itinerario con famosos jalones biográficos: Loyola, su cuna, Pamplona, donde fue herido y hoy en medio de una calle una placa recuerda el lugar, Montserrat. Manresa, Montmarte en París, por fin Roma…
Bajo el gobierno de san Ignacio desde 1540 hasta 1556, en que muere en Roma, la Compañía de Jesús se consolida y multiplica; pelean las primeras y más gloriosas batallas por la mayor gloria de Dios.
Al morir san Ignacio el 31 de julio de 1556 dejaba un millar de hijos, que con el tiempo se habían de multiplicar hasta los 34.000 jesuitas que hoy están esparcidos por todo el mundo bajo las órdenes directas del Papa, animados de su propio celo y grandeza de alma, que resume aquella meditación del Rey Temporal.
    Publicado en Cuenca. 31 de julio de 2020 y el 31 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


miércoles, 29 de julio de 2026

San Abdón y san Senén. Festividad del 30 de julio.

Las Actas de estos dos Santos mártires de la persecución de Decio (249-251) tienen interpolaciones y circunstancias comunes a otros mártires. Nos pintan a los dos Santos valientes y caritativos en tiempo de persecución. Visitan las cárceles, las casas particulares, exhortando, aliviando y socorriendo con limosnas.
Delante de Decio y de su prefecto confiesan firmemente la fe cristiana. Son azotados con látigos que tienen los extremos incrustaciones metálicas y de huesos; son expuestos en público anfiteatro a los osos y leones, que los respetan como si fuesen mansos corderos. Al fin perecen al filo de la espada. Sus cadáveres fueron expuestos al público tres días enteros, delante de la estatua del Sol, cerca del anfiteatro Flavio. Esto es lo que dicen sus Actas. Con ellos y los monumentos antiguos podemos reconstruir la historia.
Todos los Martirologios convienen que padecieron en tiempo del emperador Decio; por tanto, a mediados del siglo III. También es cierto que eran dos personajes nobles, naturales de Persia. Habían venido a Roma, bien como prisioneros o rehenes de guerra en tiempo de Gordiano o Filipo, predecesores de Decio. También pudieron haberse establecido en Roma como comerciantes orientales. Su  martirio es también innegable, como su sepultura en el cementerio de Ponciano, junto a la Vía de Porto.
Un fresco, probablemente del siglo VIII, tal vez contemporáneo de la redacción de sus Actas, nos presenta a los dos Santos en el baptisterio del cementerio de Ponciano, con sus vestidos orientales: gorro frigio, larga capa con capuchón, que se abre sobre una túnica de piel. Está escrito el nombre de los dos Santos. También, y a su lado, se ve al mártir san Vicente y a otro desconocido llamado Milix. Esta pintura representa la coronación de los cuatro mártires por Cristo, como Rey que pone las insignias del valor militar a sus mejores soldados.
Roma profesó siempre gran devoción a estos Santos. Como las Actas cuentan que sus cuerpos fueron expuestos delante de la estatua del Sol. En la Edad Media se levantó allí, frente al Coliseo, una iglesia en honra suya, que perduraba todavía en tiempo de San Pío V.
Antiguamente en el Gregoriano tenían hasta Prefecio propio, muy devoto. San Abdón y San Senén, se dice, son del número de los Santos, escogidos por Dios desde toda la eternidad para mostrar al mundo la luz de la verdad. Llenos del Espíritu Santo vencieron  en la fragilidad de su carne el terror de la muerte. Dios los colocó en el prado de la Iglesia y han florecido en ella como rosas y lirios, que en el martirio por la fe se cubrieron de la púrpura de la sangre de Cristo, y al recibir el premio de su victoria, vistieron la blancura de los bienaventurados.

    Publicado en Cuenca. 30 de julio de 2020 y el 30 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.



martes, 28 de julio de 2026

Efemérides conquenses del 30 de julio. Visita del rey Fernando VII.

     El 30 de julio de 1816 vino a Cuenca el rey Fernando VII, estuvo en esta ciudad cuatro días, visitando el cuerpo incorrupto de San Julián.

La ciudad de Cuenca se agasajó cumplidamente en estos días que estuvo de visita, tanto a él como a su séquito.

Fernando VII

Si consultamos las Actas Capitulares de la Catedral podemos observar: “Nos Don Ramón de Salcedo, por la gracia de Dios, y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cuenca, Caballero Gran Cruz de la Real y distinguida Orden Española de Carlos Tercero, del Consejo de S.M.&. se firma el Acta de apertura de la Arca o Urna en que se custodia el Sagrado Cuerpo del Señor San Julián”.

“Certificamos y atestamos, que con el plausible motivo de haberse dignado el Rey Nuestro Señor Don Fernando séptimo, y su Augusto tío el Serenísimo Señor Don Antonio Pasqual, Infante de España, Dios les guarde, venir desde los Reales Baños de la Villa de Sacedón a esta Capital de treinta de julio del presente año, en la mañana del día siguiente treinta y uno, concurrieron S.M. y A.R. a dicha nuestra Santa Iglesia y después de haberse celebrado por nos Misa Pontifical, cantamos solemnemente un Te Deum manifiesto al Santísimo Sacramento y después una Salve a la Santísima Virgen María, pasamos al lado del Evangelio, en donde se tenía ya prevenida sobre una mesa alta la Urna o Arca del señor San Julián, la abrimos públicamente con las tres llaves…. Vieron y adoraron el Sagrado Cuerpo con edificante devoción S.M. y A.R. después los Excmos. Señores Don Pedro Ceballos, Ministro de Estado, el Duque de Alagon, Capitán de Reales Guardias de Corps, Marqués de Belgida, Caballerizo mayor, el Gentil hombre y demás de la Real Comitiva; el Cabildo de nuestra Santa Iglesia; y el Caballero Corregidor y Ayuntamiento de esta M-N- y L. Ciudad de Cuenca, y permitimos que aquel día y los tres siguientes, lo viesen y adorasen todos los fieles que vinieron a la Capital de veinte y más leguas, por mañana y tarde, después de las horas canónicas del Coro, colocada la Urna cerca de la verja de la Capilla Mayor en la decencia y decoro de luces que corresponde, estando siempre de vela algunos individuos de nuestra Santa Iglesia, por los cuales se satisfizo a la devoción de los fieles, tacando sus rosarios, medallas, cintas y medias de seda al Sagrado Cuerpo…”

Cuenca, 30 de julio de 2021. Actualizado el 30 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

-Noticias del culto tributado a San Julián. Don Rogelio Sanchiz Catalán. Cuenca. 1909