sábado, 16 de mayo de 2026

La humildad hace grande al hombre. San Pascual Bailón (1540-1592). 17 de mayo.

Terminado su trabajo, empezaba a bailar, la Virgen le pagaba el obsequio con una sonrisa.
    Hoy, 17 de mayo celebramos la festividad religiosa de San Pascual Bailón, un santo muy de nuestra tierra, pues nació en Torrehermosa, tierra de Sigüenza, junto a la raya de Aragón y Castilla. Sus padres eran labradores, lo hicieron desde pequeño pastor de ovejas, aprendió a leer y escribir. En lo más alto de Torrehermosa había una ermita que se dedicada a Ntra. Sra. De la Sierra. Siempre que podía llevaba por allí sus ovejas y miraba por la ventanita con ojos de enamorado, dialogando largamente con la Señora. En pleno campo y monte caía muchas veces de rodillas, se quitaba del cuello su rosario que llevaba con él y empezaba a rezar avemarías. La Virgen de la Sierra era su compañera en aquella soledad. La había esculpido en su cayado para que la Virgen no se apartara ni un momento de su lado. Con la punta de la navaja había grabado también en el cayado la cruz y la custodia, a semejanza de otra de plata que había en la iglesia.

    Mientras las ovejas sesteaban a la sombra de algún pino, él aprendía las letras y las escribía en la corteza de los árboles. Cuando supo leer, metía en su zurrón un libro de piedad y otro de rezo, el Oficio Parvo. Así aprendió y se llenó de las esencias más puras cristianas: pureza y desprendimiento de lo temporal.
    Un día le dice su amo Martín García que lo quiere adoptar por hijo y dejarle toda su enorme hacienda. El Santo joven da las gracias y le comunica su resolución de abrazar la pobreza de Jesús en un convento de Menores. Pocos días después se dirige al reino de Valencia, donde había oído que tenían un convento los padres franciscanos. Mendigando en pan y durmiendo al raso llegó a Monfort, donde estaba el convento de Ntra. Sra. De Loreto. Ya en la portería, antes de tocar, retrocedió asustado de sí mismo, pobre, sucio, tan inútil y se volvió a pastorear por otros cuatro años.

    El pensamiento de hacerse fraile no le dejaba. Por fin, iba a cumplir los 25 años, vistió el hábito de San Francisco. Quisieron admitirle por fraile de coro, pero él no lo consintió. Quería ser portero, cocinero del convento, barrendero, hortelano, todo lo que fuera humilde y en servicio de los demás. Su único vestido era una túnica burda y pesada, y bajo la túnica, un cilicio atado con una cadena. Dormía en la tierra; comía hierba, pan y agua nada más. Una de sus mayores delicias era salir por la región a mendigar y en casa recoger las sobras y darlas a los pobres.
    Recordando la comunión de la mañana, solía decir: “¡Oh Luz sin mancha! ¿Qué delicias puedes encontrar en un hombrecillo como yo? ¿Por qué has querido entrar en mi pecho y hacer de mí el templo de tu Majestad?”

    Su corazón era siempre el cielo iluminado, radiante de luz y alegría. Cuando delante de una imagen de la Virgen que había a la entrada del comedor, terminado su trabajo, empezaba a bailar, la Virgen le pagaba el obsequio con una sonrisa. Dice su biógrafo que después de ordenar la cocina, una vez concluido el trabajo se ponía en oración y de pronto se levantaba como movido por un resorte invisible, balbuceaba loco de alegría, se agitaba y bailaba ante la imagen de la Virgen, por eso muchos creen erróneamente que Bailón es apodo y no apellido.
Si le hablaba el superior, le parecía estar escuchando al Espíritu Santo, según frase suya.
    La santidad del humilde lego, hijo de Martín Bailón, pobre colono de Torrehermosa, corrió por toda España y todos los conventos se disputaban su presencia. En Jerez le conoció el que fue su historiador, el padre Juan Jiménez que decía del él: “el pobre más miserable no lleva un vestido peor”. Así llegó hasta París con una carta del provincial de Aragón para el general de la Orden. Y volvió como por milagro a Villareal, donde murió, cogiendo el rosario y clamando: ¡Jesús, Jesús! Era el día de Pentecostés del año 1592 y la campana señalaba el momento de la elevación en la Misa, su devoción predilecta.
Publicado en Cuenca, 17 de mayo de 2019. Actualizado el 17 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico. 

viernes, 15 de mayo de 2026

Festividad del 16 de mayo. Simón Stock. El Santo del Escapulario.

Conocido como “El amado de María”.

El Papa Juan Pablo0 II lo denominaba el santo del Escapulario. Muy poco sabemos de sus orígenes, casi tan sólo que era inglés nacido en Aylesforthm en Kent; fue posiblemente un ermitaño, y la tradición supone que llevaba una vida solitaria haciendo penitencia dentro del hueco de un árbol, de ahí el sobrenombre que se le da (stock que significa tronco), pero hay que decir que este apelativo no aparece hasta un siglo después de su muerte.

Simón, inspirado por un espíritu profético, esperaba algo, la llegada de unos hermanos que tenían que venir de muy lejos: unos anacoretas que desde mediados del siglo XII habitaban las grutas del monte Carmelo, en Tierra Santa, y que por ello recibían el nombre de carmelitas.

Poco después de 1230, al agravarse la situación de los cristianos en Palestina, temiendo las consecuencias del dominio musulmán estos solitarios decidieron trasladarse a Europa, y un grupo de carmelitas se instaló en Aylesforth, donde Simón Stock, “varón pío y tenaz”, según se le describe, se unió a ellos.

Hacia 1245 fue elegido prior general de la orden, ya bajo su mandato ésta efectuó una gran transformación, modificando su regla para adaptarse a un género de vida muy distinto; se trataba nada menos que de renunciar a sus orígenes eremíticos para habitar en conventos dentro de ciudades y ponerse al servicio directo de los fieles.

La reforma suscitó una grave crisis, hubo muchos descontentos, y en este difícil período se sitúa la aparición de la Virgen a Simón Stock concediendo al escapulario de la orden el privilegio de que quien muriera con él tenía asegurada la salvación (ésta es una de las devociones más extendidas entre los católicos y más recomendadas también por la Iglesia).

Tras veinte años de gobierno –durante los cuales fundó nuevos conventos en las grandes ciudades universitarias, como Cambridge, Oxford, París y Bolonia-, murió en Burdeos, de donde es patrón, y sus reliquias, que se salvaron durante la Revolución Francesa, fueron trasladadas a Aylesforth en 1951.

Publicado en Cuenca, 16 de mayo de 2020 y el 16 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




jueves, 14 de mayo de 2026

El Santo de las Aguas. San Isidro Labrador. 15 de mayo

Muchas veces me he preguntado porqué se asocia a San Isidro con el agua y el ir a beberla del manantial anexo a la ermita de San Isidro en Madrid.
San Isidro Labrador. Cuenca
Estudiando su vida veo que esta costumbre mana de su oficio, que siempre he pensado que había sido labrador de ahí su denominación “San Isidro Labrador”. Pero más sorprendente es su procedencia al descubrir que antes fue pocero.
Con los santos medievales, el mito y la realidad se hacen patente en su biografía, sin saber dónde empieza uno y finaliza el otro.
Es posible que San Isidro naciera en torno al año de 1082, antes de que el territorio madrileño pasara a manos de los cristianos.
Debido al abúndate agua y otros recursos, los musulmanes se establecieron en la meseta central, conocida desde los visigodos por el enorme acuífero que atravesaba el subsuelo madrileño.
San Isidro, procedente de una familia humilde, su infancia transcurrió en los arrabales de San Andrés, en lo que hoy es el céntrico barrio de La Latina.
Ante la continua inestabilidad del lugar, por los ataques musulmanes, se trasladó a Torrelaguna, donde se dice que conoció a su mujer, María Toribia (Ella alcanzó la santidad con el nombre de María de la Cabeza). Se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que fue empleado de labrador.

Santa María de la Cabeza. Cuenca
Aneja a la Capilla de San Andrés, el arquitecto Fray Diego de Madrid, levantó la Capilla de San Isidro, en el año 1657, destinada a albergar la urna de San Isidro, cuyo traslado se realizó en 1669. Carlos III, ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, el 4 de febrero de 1789, pasándose a llamar entonces Iglesia Real de San Isidro, que luego sería la Catedral de Madrid.  
La historia de San Isidro bien podría ser acuñado como el “santo de las aguas” al estar vinculado la mayoría de sus milagros con ella.

Publicado en Cuenca, 15 de mayo de 2018 y el 15 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González.

San Isidro (1080-1130). 15 de mayo.

   Este santo patrón de Madrid es paradójicamente un labriego, un campesino que inspiró a Lope de Vega una infinidad de versos con más fervor que historicidad. El 12 de marzo de 1633 fue canonizado este humilde labrador, y se fijó el 15 de mayo su fiesta.

La base y la única fuente escrita de la vida de san Isidro es la biografía latina del franciscano Juan Diácono, que vivió en el siglo XIII, siglo y medio después de la muerte del Santo, que pertenece a la última mitad del siglo XI y primera del XII. Nada más seguro que la narración del biógrafo franciscano. Basándome en ella realizaré un resumen como vengo haciendo con los demás santos que expongo en mi blog, todo ello para no hacer interminable su lectura. Leves pinceladas que saben bien, pues hay que hacer presente el popular adagio: “lo bueno, si es breve, dos veces bueno”.

Debió de nacer en Madrid, posiblemente en el barrio que pertenecía a la parroquia de san Andrés. Fue jornalero en los alrededores de aquella diminuta población del siglo XII que resultaba Madrid. Contrajo matrimonio en Torrelaguna con a joven María Toribia (según la tradición santa María de la Cabeza), tuvo por hijo a san Illán y se cree que estuvo al servicio de un tal Juan de Vargas.

De los muchos milagros que se le atribuyen, el más célebre es que interrumpiendo su labor de labranza por la oración. Un ángel se hacía cargo de la yunta de bueyes y seguía abriendo los surcos en la tierra mientras él se entregaba a sus oraciones.

Como rasgo de la bondad de su corazón nos cuenta su biógrafo otro milagro: Un día de nieve, dirigiéndose al molino, con un mozo a moler trigo, vieron en los árboles una banda de palomas hambrientas. Limpió la tierra con sus manos y les echó parte del trigo que tenía preparado para sus necesidades. Llegados al molino, no se halló merma ninguna en el saco, y la cantidad de harina creció con relación al trigo aportado.

Su biógrafo termina así su historia: “Este excelente varón, de intachables costumbres, que tuvo su legítima mujer e hijo, y rigió convenientemente su casa, viviendo loablemente, mereció alcanzar una muerte más loable aún”. Cuenta cómo recibió los últimos sacramentos y dirigió a su familia una fervorosa exhortación, y luego recogió las manos sobre su pecho y cerrando los ojos, se entregó enteramente a su Redentor, a quien siempre había servido.

Fue sepultado en el cementerio de san Andrés Apóstol. Allí estuvo cuarenta años sin que nadie lo visitara. En tiempo de lluvia, un arroyo que pasaba cerca se desbordó, entrando dentro del cementerio y efecto a su sepultura. El Santo se apareció a un vecino y le pidió que trasladase el cuerpo del cementerio común a la iglesia. El vecino se resistió, pero cayó enfermo y no curó hasta que se hizo el traslado. El cuerpo estaba entero y fue colocado en un mausoleo en la mencionada iglesia de san Andrés, junto al altar de los bienaventurados Apóstoles.

Publicado en Cuenca, 15 de mayo de 2020 y el 15 de mayo de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


miércoles, 13 de mayo de 2026

San Matías (Siglo I). Festividad del 14 de mayo.

   Si nos atenemos al N.T., en el libro de los Hechos de los Apóstoles, nos cuentan que fue el apóstol elegido, para sustituir a Judas Iscariote tras la traición de éste a Jesús. Como vemos su nombramiento no fue hecho directamente por Jesús, como ocurrió con los demás. Este hecho de su elección fue antes de la venida del Espíritu Santo. La etimología de su nombre nos dice mucho de este nuevo apóstol, pues su significado es “Don de Dios”.
San Matías.

Como vemos Matías es el apóstol de recambio, el sucesor de Judas Iscariote a quien después de la Ascensión se elige echando a suertes. Los apóstoles tenían que seguir siendo doce, y para llenar el hueco que dejó el traidor eligieron a Matías, de quien poco se sabe.

Tal vez evangelizó Judea y se supone que murió lapidado y decapitado ante el Templo de Jerusalén, pero todas estas noticias son brumosas. Ni siquiera es seguro que fuesen sus restos los que santa Elena hizo llevar a Roma, y acerca de tales reliquias también hay dudas. Según otros se trasladaron en el siglo IX a Tréveris, ciudad que se convirtió en un gran centro de peregrinación y que se enorgullecía de albergar el único sepulcro de un apóstol existente en toda Alemania.

Así pues, a este papel en apariencia no muy airosa, un poco ingrato de sustituir a Judas, se añade una total incertidumbre biográfica que se prolonga por lo que respecta a sus reliquias hasta mucho después de su muerte. Matías es un apóstol de escaso perfil y aun menos brillo al que sólo conocemos en la anécdota de su elección.

Es el hombre llamado para taponar el vacío del mal con la santidad, cuando el mal ya se ha producido clamorosamente, dejando tras de sí la nada, un  desierto de vida, la ausencia de Dios; él ocupa modestamente ésta vacante sabiendo que no puede competir en reputación con el estruendo maligno; todo el mundo se acordará siempre de Judas y muy pocos de Matías, paro eso está, no para rivalizar con nadie en fragores humanos, sino para emplearse en el bien allí donde se le elige.

Silencioso y oscuro Matías, decimotercer apóstol que representa la humildad cristianización de los puestos que el mal ha hecho famosos y que han de ser redimibles.

Publicado en Cuenca, 14 de mayo de 2020. Actualizado el 14 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


martes, 12 de mayo de 2026

San Pedro Regalado (1390-1456). Festividad del 13 de mayo. Patrón de los toreros y de la ciudad de Valladolid.

     Pedro Regalado es el san Francisco de Asís en Castilla. Judeoconverso, nacido en Vallisoletana (Valladolid) en la calle Platería. A los trece años ingresó en un convento franciscano  que estaba a pocos metros de su casa. Con quince años ya acompañaba en sus viajes a fray Pedro de Villacreces.


Fray Pedro de Villacreces, antiguo profesor en la universidad de Salamanca, se había retirado a una ermita renunciando a toda actividad intelectual, y ahora inicia la reforma de la orden para sujetara a la estricta observancia; tiene más de sesenta años y su discípulo, el otro Pedro, es un muchacho de quince años que le sigue fielmente a todas partes, es nuestro Pedro Regalado.

Fundan el convento de La Aguilera, en Burgos, y allí Pedro Regalado es limosnero, sacristán, pinche de cocina, encargado de atender a los pobres, y cuando en 1415 se trasladan a la nueva fundación de El Abrojo, cerca de Valladolid, se le nombre maestro de novicios. Al morir el reformador, el discípulo será vicario de éstos y de otros conventos nuevos que se multiplican por tierras castellanas.

Este santo, patrono de Valladolid, humilde y espiritual como el Poverello, fue también un admirable taumaturgo del que se cuentan muchos prodigios, entre los más populares el de apaciguar con su bendición a un toro desmandado en una plaza pública, por lo cual se ha dicho que debería ser abogado de los toreros.

En la Aguilera descansan sus restos mortales en un sepulcro de alabastro que hizo construir la reina Isabel la Católica.

Publicado en Cuenca, 13 de mayo de 2021 y el 13 de mayo de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima.

   Hoy no puedo dejar de recordar la aparición de la Virgen María en Cova de Iría (Portugal) en el siglo XX, concretamente en el año 1917. Los pastorcillos Francisco y Jacinta Marto fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo del año 2000 durante su visita al Santuario de Fátima y canonizados por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2017.

Estos niños eran hijos de Manuel Pedro Marto y Olimpia de Jesús dos Santos, Jacinta y Francisco nunca fueron a la escuela y trabajaban como pastores con su prima Lucía.

En la primera aparición de la Virgen, los niños contemplaron a una señora vestida de blanco, más brillante que el sol.  Dirigiéndose a Lucía, Jacinta y Francisco les dijo: “No tengáis miedo”. Después les afirmó que era del cielo y les pidió que volvieran al mismo lugar seis meses seguidos.

La Virgen les preguntó: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

Los pastorcillos le respondieron que sí. Y entonces les advierte que tendrán que sufrir mucho, pero que la gracia de Dios los fortalecerá. Después la Virgen abrió sus manos y les infundió una luz que les invadió. Finalmente les dijo: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra”. Inmediatamente se elevó.

En los meses siguientes los niños acudieron el lugar para cumplir con el mandato de la Virgen, pero no estuvieron exentos de burlas, calumnias, amenazas y la cárcel por la incomprensión de la gente. Francisco y Jacinta fallecieron, poco después por dolorosas enfermedades.

Con el tiempo la Iglesia reconoció las apariciones milagrosas y la devoción a la Virgen de Fátima se expendió por todo el mundo.

Lucía cuenta que la Virgen, en la aparición del 13 de julio de 1917 les comunicó: “Sacrificaros por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.

La Virgen insistió en el rezo del rosario y que al terminar cada decena del misterio rezaran así: “Oh Jesús mío, perdonadnos, libradnos del fuego del infierno, llevad al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de vuestra misericordia”.

Publicado en Cuenca, 13 de mayo de 2020 y el 13 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.