martes, 4 de agosto de 2026

La peste en Cuenca y La Virgen de las Nieves. 5 de agosto.

Orígenes, advocación y tradición en Cuenca
El retablo de la Virgen de las Nieves de nuestra Catedral está situado al principio de la nave Norte antes de entrar al crucero, es de estilo barroco, realizado en el año 1717 por Francisco Pérez y Fernando Martínez.

Retablo de la Virgen de las Nieves
Catedral de Cuenca
    Muchas cosas he de agradecer a mi abuelo Sabino, y una es el despertar en mí el interés por la Catedral y el descubrirme puntualmente sus secretos. En cierta ocasión me regaló una libreta donde me hacía apuntar las cosas que me decía, comentándome con frecuencia que “es de hijo bien nacido conocer su pasado, su historia y no avergonzarse nunca de su procedencia”. Que esta historia salio en el libro, publicado con el título: "Legado de embrujo y leyenda", edición agotada. Se ha editado una continuidad de éste trabajo, con el título: <<"La realidad de un sueño". Legado de embrujo y leyenda II >> , que podrán encontranlo en las librerias Evangelio de Cuenca.
Cuenca. 2021
Cuenca 2025

    Era un domingo del mes de agosto con un sol de justicia, ¿Qué mejor sitio donde estar, que en el  interior de la Catedral? Ese domingo me dijo que como era la  festividad de la Virgen de las Nieves (5 de agosto) me contaría su historia. Después de misa nos sentamos en un banco situado enfrente del retablo, habían puesto también reclinatorio por motivo de la festividad.

    Comenzó a relatarme que esta advocación mariana se inicia por el siglo IV, naciendo en Italia y se extendió por España, Portugal y la llevamos a Hispanoamérica. 
Virgen de las Nieves

    Su origen procede de la época del Papa Liberio (año 352-366). Existe una historia de un matrimonio rico de la nobleza patricia de Roma. Este matrimonio no había tenido hijos y viendo que sus vidas se agotaban quisieron invertir su fortuna en practicar la caridad con los necesitados. Devotos que eran de la Virgen María solicitaron su ayuda y una noche tuvieron un sueño o una visión en la que les decía que allí donde se les señalara se construyera un templo en su honor. La mañana del 5 de agosto de año 358 al abrir la ventana de su habitación vieron sorprendidos que el monte Esquilino de Roma estaba nevado, ellos lo interpretaron como un hecho extraordinario y por ello la señal esperada. Puestos en contacto con el Papa Liberio se construyó el templo bajo la advocación de la Virgen de las Nieves. La iglesia desapareció mucho tiempo después de la muerte de este matrimonio. Fue el Papa Sixto III en el año 434 mandó construir en ese mismo lugar lo que hoy conocemos como la Basílica de Santa María la Mayor, basílica que visite en mi viaje a Roma.

Inscripción del retablo de la Virgen de las Nieves
    
Yo muy sorprendido me dirijo a mi abuelo y le dige: -¿abuelo y eso que tiene que ver con este retablo? -bien Josemari-, este es el segundo retablo que se hizo en honor a la Virgen de las Nieves,
 -¿puedes leer la inscripción que aún tiene?, ¿qué dice?
Y comencé a leer lo que se podía porque está bastante deteriorado el texto: “Reinando los reyes Católicos Fernando y Isabel en año 1492 esta ciudad, peste… Santísima Nuestra Señora de las Nieves su remedio… 
-¡caya, caya te lo explico! Este altar se edificó en la catedral con motivo de haberse padecido en Cuenca una peste muy grande y debido a María Santísima, Señora de las Nieves, remedió de inmediato el mal que acosaba a sus habitantes por lo que se juro guardar un día festivo al año, coincidiendo con su festividad, erigiéndose este altar en conmemoración de los hechos.
Inscripción del retablo de la Virgen de las Nieves

    Según se cuenta el lunes 13 de agosto de 1492 se formalizaron las condiciones a que había de sujetarse la obra del altar que se edificaría en la catedral. Se le encargó a Hegas Gutiérrez, residente en Yepes, determinándose que debería de llevar una Virgen con Niño, con un manto de azul fino con ángeles, con el Papa y Cardenales a un lado y los Reyes al otro. La corona de Nuestra Señora sería de 
Imagen de la Virgen de las Nieves
Catedral de Cuenca
 oro y la corona debería ir guarnecida de piedras y perlas de colores. Después de esto no aparece ninguna referencia hasta que en la sesión de 10 de abril y más tarde en la de 22 de agosto de 1716 aparece en actas los acuerdos y condiciones y otorgamiento de la obra para su realización a Juan Francisco de León, Maestro de dorados, vecino de Cuenca, que empezaría por “aparejar dicha obra con sus manos de yeso grueso y yeso mate y conforme arte para que el oro salga con buen lustre” haciendo “toda la talla y moldura de oro limpio bien bruñido y resonado” con “los lisos y campos… de diferentes jaspes bien bruñidos y barnizados”. Además “la imagen de Nuestra Señora se ha de dorar y estofar y cabeza y manos se han de encarnar a pulimento”.
    A pesar de la buena voluntad de los maestros, no se pudo inaugurar el día de la Virgen (5 de agosto) y hubo de retrasarse hasta el 4 de septiembre, celebrándose con luminarias la noche precedente; colocada primeramente la imagen en la Capilla del Sagrario, se hizo procesión con ella, llevándose al altar Mayor.
Escudo de Armas del benefactor del retablo
de la Virgen de las Nieves en la Catedral de Cuenca

    En cumplimiento del ofrecimiento hecho en 1492, se celebra anualmente, ante este altar, una misa el día de Nuestra Señora de las Nieves, con asistencia de una representación del Ayuntamiento. A este respecto y no hace muchos años, se produjo una anécdota:
   Se cuenta que un año en que sin duda por olvido, no acudió la representación municipal a la celebración eclesiástica y hubo de empezar la misa sin su asistencia. Al no ser ocupados los sitios reservados a las autoridades, un vecino allí presente, pasó al sillón de la primera autoridad y aun hizo que por otros “circunstantes” (asistentes) ocuparan los demás asientos en los que permanecieron 
Escudo de la Ciudad de Cuenca en el
retablo de la Virgen de las nieves en
la Catedral de Cuenca
durante la ceremonia; terminada ésta y por algún alto funcionario, les fueron pedidas explicaciones con requerimiento de que manifestaran quiénes eran ellos para invadir el lugar del Ayuntamiento, no encontrando qué responder cuando le contestó alguno de los presentes que toda vez que los representantes del pueblo no cumplían con el “Voto” (petición) de la Ciudad , eran los propios vecinos los que tenían que hacerlo.
   Sorpredido contesté: - Tienes toda la razón abuelo, y ambos de la mano salimos de la Catedral habiendo aprendido la lección del día.

Publicado en Cuenca, 5 agosto de 2014 y 5 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

FOTOS DEL ACTO RELIGIOSO CELEBRADO EN LA CATEDRAL EL DÍA 5 DE AGOSTO DE 2012, a las 10:30h. CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES.
Asistentes a la Misa de Acción de Gracias 

Asistentes a la Misa de Acción de Gracias

Homilía de D. Miguel Ángel Albares Albares

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D. Miguel Ángel Albares Albares

La Virgen de las Nieves. 5 de agosto.


Según una vieja tradición romana, que se remonta por lo menos al siglo XI, un caballero cristiano, llamado Juan, en tiempo del Papa Liberio (352-366), vivía en Roma en unión pacífica con su mujer, de noble alcurnia, entregado a las obras de celo y caridad. Poseían una gran fortuna y no sabían que destino darle, porque el Señor les había privado de hijos.
Virgen de las Nieves. Catedral de Cuenca.

Los dos tuvieron una inspirada idea. Declarar heredera universal de cuanto poseían a la Santísima Virgen, y así se lo prometieron. Pero no sabían cuál sería la obra más grata a los ojos de la celestial Señora.
La noche del 5 de agosto del año 352 un sueño vino a sacarles de dudas. Vieron que la Virgen les hablaba y les decía que le erigiesen una iglesia en la ciudad de Roma, allí donde a la mañana siguiente viesen la tierra cubierta de blanca y purísima nieve.
Al día siguiente apareció efectivamente una parte de la explanada del monte Esquilino cubierta de nieve. El Papa Liberio había tenido también la misma comunicación divina. No cabía, duda de la voluntad de la Virgen. La revelación simultanea al patricio Juan, a su mujer y al Pontífice, y el milagro de la nieve en una noche de agosto romano, eran prueba concluyente.
Este fue el origen de la gran basílica romana, que hoy conocemos con el nombre de Santa María la Mayor, y de la fiesta que hoy celebramos, Nuestra Señora de las Nieves.
La basílica se llamó en un principio de Liberio o Liberiana, porque se empezó bajo este Papa. Luego recibió el nombre de Santa María ad Praesepe o del Pesebre, cuando se trasportó allí la parte lígnea del pesebre en que fue reclinado el Señor y que hoy se conserva en el oratorio bajo la capilla Sixtina o del Sacramento.

El año 435 el Papa Sixto III amplió la basílica y la decoró con magnificencia regia, por lo que empezó a llamarse basílica de Sexto. El nombre que a prevalecido sobre los demás es el actual de Santa María la Mayor. Así es la diferencia de las otras iglesias, casi innumerables, que hay en Roma, en honra de la Virgen María. La primera y principal es ésta del monte Esquilino.
Frente por frente de la capilla Sixtina o del Sacramento esta la Paulina, en cuyo altar central está una de las imágenes más antiguas y devotas de la Santísima Virgen llamada de San Lucas y que es probablemente obra del siglo IX. En épocas de hambre y peste ha sido sacada muchas veces en procesión. El pueblo romano y el mundo entero le profesan una devoción singular, correspondiendo a ella la celestial Señora con gracia y beneficios extraordinarios.
La crítica moderna no encuentra suficientes pruebas a favor del milagro de la nieve, que la tradición pone en el origen de esta gran basílica romana, sólo comparable con las otras tres mayores de San Pedro, San Pablo y San Juan de Letrán. Sea lo que fuere de la verdad del hecho, nada tan simbólico de la pureza y celestial grandeza de la Virgen como la nieve pura, blanca y compacta en medio de los calores abrasantes de agosto. Lo que es la nieve en el verano, eso es la Virgen en la tierra. Un prodigio de la mano omnipotente del Creador y un consuelo y refrigerio para los desterrados hijos de Eva.

Publicado en Cuenca, 5 de agosto de 2019 y 5 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 3 de agosto de 2026

San Juan Bautista Vianney (1786-1859). Festividad del 4 de agosto.

En la historia que relata la vida de este Santo se cuenta que en Dardilly, su pueblo natal, cierta noche sus padres albergaron a un pordiosero, Benito José Labre, que pagó con su bendición al niño de tan hospitalarios labriegos; y con ella debió de comunicarle el carisma del desecho humano, de los que parecen no servir para nada. La santidad se contagia y su estilo personal también.
Así fue Juan Bautista no era gran cosa: hijo de pobres, pastor de tres cabras y un asno, desmedrado y frágil de salud, ignorante, romo de inteligencia hasta el punto de que acabó ordenándose por compasión. Y desertor del ejército de Napoleón para remate, ¿Qué podía hacer de un hombre como él?
Mandarle a la parroquia más olvidada y humilde, Ars-en-Dombes, y que fuera lo que Dios quisiera. Dios quiso que con su piedad, su penitencia, su trabajo y su ejemplo la aldea se convirtiese en el centro espiritual de Francia, lugar de peregrinaciones y prodigios, porque los pecadores acudían a él por millares.
Sin embargo, “ese pobre curita que ha armado tanto revuelo” como decía de sí mismo, no era fácil ni halagador, más bien un rigorista de la vieja escuela (“mi tentación es la desesperación”) con métodos muy sencillos: oración constante, dieciocho horas diarias de confesionario, sacrificio, predicación elemental e irresistible, desvelos por todos sus feligreses…
Sin ningún medio humano a su alcance, porque no tema nada, el cura de Ars, cumpliendo al máximo con su deber, atormentado pero lleno de luz sobrenatural, manteniendo grandes refriegas con el demonio (“hace tanto tiempo que nos tratamos que somos casi como camaradas”), hombre de exigencia y de misericordia, se convirtió en un gran santo.
Es el patrón de los párrocos de todo el mundo, lo cual es su mayor título de gloria. Murió el día 4 de agosto de 1859, siendo canonizado por el Papa Pío XI en la fiesta de Pentecostés del año 1925.

     Publicado en Cuenca, 4 de agosto de 2020 y el 4 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


domingo, 2 de agosto de 2026

San Pedro Julián (1811-1868). Festividad del 3 de agosto.

Este santo de hoy es contemporáneo y amigo del Cura de Arz, de quien tan cerca está en el calendario, fue como él un cura francés que en pleno siglo XIX señala la primacía absoluta de lo espiritual; mientras el mundo se vuelca en el utilitarismo y diviniza la razón, él escandalosamente antepone a todo la presencia invisible de Dios.
Nació en la Mure, en el departamento de Isère, al este de Francia, hijo de un antiguo labrador arruinado, y creció en el ambiente de la Restauración con el afán de reconstruir la conciencia cristiana después de los estragos que habían causado los nuevos paganismos revolucionaros e imperiales.
En su familia no encontró ayuda para su vocación religiosa, pero al fin consiguió estudiar en el seminario de Grenoble y se ordenó en el año 1834. Durante la monarquía de Julio parece un hombre inquieto que no acierta a vivir el ideal que persigue; cura rural en un principio, como san Juan Bautista Vianney, luego marista en Lyon, cree que tal vez su puesto pueda estar entre los misioneros que van a tierras lejanas, pero también se equivoca y no saldrá del país.
En 1856 funda una orden eucarística, el Instituto de los sacerdotes del Santísimo Sacramento, que difunde la práctica de la adoración perpetua. En vez de la actividad exterior convirtiendo infieles, busca el núcleo mismo de la fe en la presencia real de Jesucristo en las especies sacramentales.
Tenía San Pedro Julián una tierna devoción a la Virgen María, y era frecuente que terminara su predicación haciendo alusión a la Virgen como esta: “Honremos a María con el título de Ntra. Sra. del Santísimo Sacramento”, y desde entonces María fue invocada con este título.
Murió el 1 de agosto de 1868 y muy pronto se extendió su devoción. El Papa Juan XXIII lo canonizó en el año 1962.


     Publicado en Cuenca. 3 de agosto de 2020 y 3 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


sábado, 1 de agosto de 2026

La Virgen de los Ángeles. Festividad del 2 de agosto

    Sólo una breve reseña para recordaros que hoy celebramos la Virgen de los Ángeles. En Cuenca se tiene devoción a la Virgen, entre otros pueblos el de Cañada del Hoyo. 
    Guardo ciertos recuerdos de mi niñez y juventud cuando íbamos en romería a la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles en burro por la fuente del Canto y de allí a los Palancares para entre cercados llegar al paraje donde se ubica la Virgen.


    Cuentan los mayores que un pastor, del que desconocen el nombre, llevaba su rebaño a pastar por la zona y una mañana se dio cuenta que una de las ovejas se apartaba del resto e iba a rascar con sus patas el suelo, tumbándose después, en un principio pensó que sería para buscar el frescor de la tierra. Esta acción volvió a repetirla con insistencia, tanto que el pastor la levantó y intentó ver que misterio se escondía debajo de ella. Un primer día de agosto cayó una tormenta impresionante en la zona y cuando llegó al lugar halló que donde habitualmente se  tumbaba la oveja estaba algo cambiado, las lluvias habían arrastrado la tierra dejando al descubierto una oquedad. El pastor removió la tierra y apartando las piedras llegó a hacer un agujero, apareciendo la entrada a una gruta. Dándole algo de miedo entrar en ella dejó trascurrir unas horas, hasta que los rayos del Sol penetraron  en ella y fue entonces cuando se atrevió a pasar. En su interior encontró, en medio de la cueva, sobre unas piedras, colocadas a modo de altar una imagen de la Virgen con un niño en sus brazos, que brillaba como el mismo Sol y a su alrededor unas ángeles luminosos que la adoraban, al verlo estos seres desaparecieron.
    Al conocer la gente del pueblo tal hallazgo trajeron la imagen al pueblo, pero cuál fue su sorpresa que la imagen volvía de nuevo al lugar, sucediendo ésto tantas veces como la llevaron al pueblo. Así que decidieron levantar una ermita e ir anualmente en peregrinación al lugar el 2 de agosto, día en que se encontró la imagen. Romería que en la actualidad se viene realizando.

Feliz día a todas las Ángeles, en especial a mi mujer. Felicidades.

Publicado en Cuenca, 2 de mayo de 2020 y 2 de mayo de 2026
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 31 de julio de 2026

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787). Festividad del 1 de agosto.

Nació san Alfonso en Marianella, arrabal de Nápoles, el 1696 y murió en Nocera degli Pagano el 1 de agosto de 1787. Cuando estaba aún en la cuna, un viejo misionero, san Francisco de Jerónimo, le cogió en sus brazos y le profetizó su futuro: “este niño será obispo, vivirá cerca de cien años y hará grandes cosas”.
Larga y fecunda vida la de este retoño de noble napolitanos que fue abogado brillante, sacerdote, fundador, misionero, músico, poeta, obispo, un poco arquitecto, gran predicador, penitente, y todo ello en el siglo de Voltaire; fue también el teólogo de la Virgen, y en medio de los equívocos de la Iglesia jansenizada, el campeón de la misericordia de Dios y de los merecimientos universales de la muerte de Cristo.
Murió nonagenario después de una gran tarea dedicada a reparar, a rehacer y reconstruir todo lo que la Ilustración y el jansenismo estaban socavando; un santo tenaz y resistente que acude a cerrar todas las brechas que abre en la casa un tiempo descristianizado y sin Dios.
En el año 1762 fue consagrado obispo. El Santo se había resistido, pero al fin no tuvo más remedio que ceder. Cuando le comunicaron la primera noticia, había respondido: “no cambiaré la Congregación del Santísimo Redentor por todos los reinos del Gran Tueco”. Tuvo que cambiarla por el palacio episcopal de Santa Agreda, una pequeña ciudad, entre Capua y Benevento. La característica de su gobierno episcopal fue la conciencia en el cumplimiento de sus obligaciones pastorales y su espíritu de caridad.
Los últimos años de su vida fue muy afligido con escrúpulos de alma, con enfermedades corporales y con manifiestas calumnias y persecuciones.
El Papa Pío VI lo separó de su Congregación  y al recibir la noticia dijo estas palabras: “Hace seis meses que hago esta sola oración: Señor, lo que Vos queréis lo quiero yo también”.
Nueve años después de su muerte, el mismo papa Pío VI le dio el título de Venerable. Fue beatificado el 1816 por Gregorio XVI. En el año 1871 lo declaró Doctor universal de la Iglesia Pío IX.

    Publicado en Cuenca. 1 de agosto de 2020 y el 1 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano y fastos del cristianismo, según el P. Croiset. Madrid. 1846.
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Efemérides conquenses del 1 de agosto, muerte de D. Pedro de Castro obispo de Cuenca

 El uno de agosto de 1561 muere don Pedro de Castro en Pareja. Hijo de D. Dionisio Alencastro y de la Condesa de Lemos; descendiente directo de los reyes de Portugal por su padre, y siendo su madre prima hermana de la esposa del emperador Carlos V,

Retrato de don Pedro de Castro

Su tío, el duque de Braganza, le separó de la corrupción de los palacios y le encomendó a los monjes Bernardos para que se cultivara en humanidades y filosofía, paso más tarde a la universidad de Alcalá de Henares a cursar la sagrada teología, en la que recibió el grado de licenciado, desempañando la cátedra de matemáticas, obtuvo la de Teología, titulada de Santo Tomás, en cuyo magisterio permaneció catorce años.

Por mandato de Carlos I acompañó como capellán mayor al príncipe Felipe II cuando pasó a Flandes y después en Alemania. Fue nombrado Obispo de Salamanca, desempañando su destino con la mayor exactitud.

Después de sus viajes, de regreso fue don Pedro promovido a obispo de Cuenca en el año 1554 y determinando Felipe II contraer matrimonio con su parienta María, reina de Inglaterra, hija de Enrique II y de Catalina de Aragón, también lo eligió para que le acompañara al obispo de Cuenca. Vino a su obispado y, tan humilde como sabio, tenía en su casa letrados y hombres doctos con quienes trataba los negocios. No probándole bien el clima de Cuenca residía el mayor tiempo en su villa de Pareja. Dos años vino por semana santa a hacer órdenes y a consagrar aras y óleos, y amas de sus costumbres limosnas a pobres y religiosas, dio libertad a todos los presos por deudas, pagando a los acreedores catorce mil ducados y rasgando los procesos. Saliendo en 1561 a santa visita en el mes de julio una fiebre le hizo regresa a Pareja, donde murió el 1 de agosto, a la edad de 55 años. Fue depositado su cadáver en la iglesia de Pareja, cerca del altar mayor, sobre las gradas, al lado del Evangelio, y en 1588 lo trasladó a Monforte de Lemos su sobrino Fr. Juan de Castro, arzobispo que fue de Taranto y electo de Córdoba.

Publicado en Cuenca, 1 de agosto de 2021. Actualizado el 1 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

-Noticias de todos los Ilmos. Señores Obispo diócesis de Cuenca. Trifón Muñoz y Oliva.1860.