miércoles, 28 de octubre de 2026

San Narciso (siglo II), el Santo de las moscas. Festividad del 29 de octubre. Patrón de Gerona

    En el día de hoy es posible elegir entre dos obispos homónimos. Uno fue obispos homónimos de la misma época, pero de características muy dispares. Uno fue obispo de Jerusalén y en el año 195 contribuyó a decidir que la Pascua se celebrase siempre en domingo. Al parecer murió a los ciento dieciséis años.

El otro san Narciso, más popular (hasta el punto de que le miran con malos ojos muchos hagiógrafos) tiene una historia más enredada; quizá fue de origen centroeuropeo y es probable que durante la persecución de Diocleciano tuviese que huir y se refugiara en la ciudad de Augusta o Augsburgo.

Allí se alojó en casa de “una mujer principal, pero deshonesta”, una cortesana famosa cuyo nombre era Afra (incluida también en el santoral, el cinco de agosto). Esta además era idólatra, pero la oración de Narciso la convirtió junto con su madre y tres criadas suyas.

Más tarde, en unión de su diácono Félix, llega a Gerona, que convierte en su centro apostólico, y unos años después, quizá en el recinto extramuros del cementerio de los fieles (se supone que donde hoy se levanta la colegiata de San Félix, que debe su nombre a un santo anterior), cuando iba a celebrar misa fue asesinado con el citado diácono. Murió a consecuencia de tres heridas en el hombro, en la garganta y en el tobillo.

En Gerona (de donde es patrón, además de serlo de Augsburgo) es el santo de las moscas, ya que se dice que en 1285 de su sepulcro salieron enjambres de tábanos que son sus picaduras mortales hicieron huir al ejército francés invasor.

Publicado en Cuenca, 29 de octubre de 2020 y el 29 de octubre  de 2026.

     Por  José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

El regalo de una lámpara de plata a san Julián por D. García de Mendoza, marqués de Cañete y Virrey del Perú.

 Efemérides conquenses. 

El 29 de octubre de 1593 en la sesión del Cabildo Catedralicio de Cuenca se leía una carta de don García de Mendoza, marqués de Cañete y Virrey del Perú, haciendo presente de una lámpara de plata para que alumbrara el altar de San Julián.

D. García de Mendoza

Este era un donativo del Virrey como muestra de su devoción al santo Patrono y en agradecimiento de favores y ayudas recibidas, como manifiesta en la carta dirigida al Cabildo y que hizo pública, el que fue Notario Eclesiástico de esta Diócesis D. Eusebio Ramírez.

De la citada carta trascribo algunos párrafos para que quede constancia de este hecho: “En cuanta años de peregrinaciones que me he ocupado por mar y por tierra y en la guerra y otras cosas que se han ofrecido al servicio del Rey ntro. Señor, me he visto en muy grandes peligros de que milagrosamente fui librado. Teniendo memoria de encomendarme en tales ocasiones al bien Aventurado San Julián, cuyo cuerpo está en esa Catedral y verdaderamente me parecía que en el mismo instante se me facilitaban los peligros y se me aseguraba el salir de ellos con  vida t así dándomele Dios para volver a visitar esa Sta. Iglesia y Cuerpo Santo, procuraré con todas mis fuerzas y hacienda, ayudar a su canonización que es una de las cosas que me deseo ver cumplida y  entretanto que esto lo encamina Ntro. Señor en señal de algún reconocimiento de la devoción que tengo con ese Cuerpo Santo le envío una lámpara de plata que a V.Sª tengo por bien se alumbre, que yo escribo al Sr. D. Pº mi hermano mande proveer de mi hacienda lo necesario de aceite para que perpetuamente arda en el interior que voy a dotarla, y yo quisiera mucho enviar con ella una media figura de plata que he mandado hacer a imitación del Santo para sacar en las procesiones y como lo labran indios y con demasiada flema, no se ha podido acabar pero en estando enviaré con la primera flota.

Y pues la obligación que mi casa tiene de servir a es Santa Iglesia son cada día mayores, recibiré contento que se me avise de las cosas en que yo pueda hacerlo desde acá que podrá Vs. estar tan cierto de que se cumplirá con gran voluntad, como ya lo estoy de que por su parte acudirá a honrar y favorecer como siempre lo ha hecho lo que toca a mi capilla y cosa como tan propia de Vs. a quien guarde a Ntro. Señor”.

“El Cerrado Santiago (Lima Corte del Perú) a 13 de abril de 1592. El Marqués de Cañete”.

“Leída la carta en Cabildo se manifestó por el Arcediano de Huete, hermano del Marqués, que obraba la lámpara en su poder y que no la había presentado por haber tenido que proceder a su limpieza, aún no terminada, lo que llevó a cabo en Cabildo de 5 de noviembre y habiéndola todos visto y mirado se holgaron muy grandemente y les pareció muy rica, galana y muy bien acabada y dijeron que era don de Príncipes”.

En la actualidad no podemos disfrutar de esa lámpara del marqués de Cañete que debió ser una de las alhajas que, según Muñoz y Soliva se llevaron los franceses cuando invadieron Cuenca durante la guerra de la Independencia, cuyo saqueo, dice, fue evaluado en treinta millones y en el que entraron “cinco lámparas de San Julián, seis de la Virgen del Sagrario, muchos cálices y tantos o más candelabros de plata como lámparas.

Publicado en Cuenca, 29 de octubre de 2020 y el 29 de octubre de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 27 de octubre de 2026

San Judas Tadeo (siglo I). Festividad del 28 de octubre.

 ¿Por qué este Judas de tan ingrata homonimia es el patrón de las causas desesperadas o causas perdidas?

 Durante la antigüedad y casi toda la Edad Media fue un santo ignorado, quizá porque repelía su nombre funesto, pero en el siglo XIV santa Brígida de Suecia contó en sus revelaciones que el Salvador le había instado a dirigirse con confianza a san Judas, y desde entonces pasó a tener una gran veneración.

San Judas Tadeo

Muy  poco se sabe de él por la Escritura; que fue uno de los doce, tal vez hermano de Santiago el Menos, citado en la lista apostólica en penúltimo lugar, inmediatamente antes del traidor. Se supone que tras la muerte de Jesús predicó el cristianismo en Siria y Mesopotamia, y quizá murió en Persia con san Simón, martirizado a golpes de maza.

Siglos atrás sus reliquias se veneraban en Reims y Toulouse, y su culto llegó a ser muy popular en Polonia, donde abundaban los Tadeos, pero san Judas (que probablemente no es el autor de la epístola que se le atribuye en el Nuevo Testamento) es sobre todo la última tabla de salvación para los que ya no esperan nada, más allá de la desesperanza aún esté él. Hermoso patronazgo el suyo, abogado de las causas que uno mismo declara perdidas.

Apostemos por él cuando veamos algo imposible pues él posiblemente nos remedie lo que nosotros pensamos que no tiene arreglo. No lo dudeis... es un gran Santo.

Feliz día.

Cuenca, 28 de octubre de 2021 y el 28 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 26 de octubre de 2026

San Florencio y el Martirologio del 27 de octubre.

 San Florencio mártir. Festividad del 27 de octubre.

Entre el santoral de hoy he elegido a san Florencio, era natural de Sevilla, en España, era hijo de Rústico Bolano, descendiente de los romanos. Se ofreció ir a Roma, y con esta ocasión oyó predicar el Evangelio a los Apóstoles san Pedro y san Pablo, y llevado de la suavidad de su doctrina, recibió el bautismo.

San Florencio Mártir.

Volvió a España, y se dedicó tanto al culto de la fe católica que despreciando las horas de los emperadores, solo meditaba en Cristo y su santa ley. Se retiró a su casa, y en ella empleaba el tiempo en oración y ejercicios espirituales, socorriendo con muchas limosnas a los necesitados; hasta que después de algún tiempo, en premio de su fervorosa fe y caridad, le dispuso Dios la corona del martirio. Estaba en aquel contorno un enviado del emperador Trajano, deseando acabar con todos los cristianos si pudiese. Tuvo noticias de Florencio y le hizo llevar a su presencia, procurando reducirle al culto de los demonios; más viéndose constante en la fe, le hizo dar la muerte, y su bendita alma voló al Cielo el día 27 de octubre del año 116.

MARTIROLOGIO DEL 27 DE OCTUBRE:

En Ávila, la pasión de los santos Vicente, Sabina y Cristeta, los cuales primero fueron estirados en el caballete hasta que se les descoyuntaron todos los miembros; después poniéndoles las cabezas sobre una piedra, a palos se las machacaron hasta hacerles saltar los sesos, en cuyo tormento llegaron a la corona del martirio. Fue esto por sentencia del presidente Daciano. 

Santos Vicente, Sabina y Cristeta.

En Tille le Chanteau, en Borgoña, San Florencio mártir. En Capadocia las santas mártires Capitolina y Erotéida su criada, que padecieron en tiempos de Diocleciano. En la India San Frumencio obispo, el cual primeramente fue llevado cautivo a aquellas tierras, y después ordenado obispo por San Atanasio, predicó en ellas el Evangelio. En Etiopia san Elesbaan rey, que después de haber vencido a los enemigos de Jesucristo, dejó la corona real, y fue a Jerusalén en tiempo del emperador Justino a profesar allí vida monástica, según el voto que tenia hecho: y perseverando en este estado voló al Señor.

Publicado en Cuenca, 27 de octubre de 2020 y el 27 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

domingo, 25 de octubre de 2026

Visita guiada gratuita sobre la rejería del siglo XVI en la Catedral de Cuenca.

Visita guiada gratuita sobre el arte Grutesco en la Catedral de Cuenca.
   Siguiendo con las visitas gratuitas de la Catedral de este curso, este sábado, primero de mes, día 7 de noviembre, a las 11 de la mañana, realizaremos la visita guiada explicando la catequética de la rejería del siglo XVI. 

Detalle de la reja del Coro de la Catedral de Cuenca.
Foto: José María Rodríguez González.

   En Cuenca, en el siglo XVI se dieron unas circunstancias especiales, sobresaliendo en el arte de la rejería, al disponer de la materia prima, en las minas de Tragacete y de los medios económicos suficientes para crear en la ciudad una tradición del trabajo del hierro, naciendo una escuela conquense que fue conocida por todo el reino, como lo demuestra los trabajos de Sancho Muñoz en Sevilla y Hernando de Arenas en Sigüenza.

En el siglo XVI, el Renacimiento plantea un enfoque distinto del que se había llevado hasta entonces, los elementos decorativos buscan su inspiración en modelos grecorromanos tendiendo a crear un mundo ficticio, fundiendo caprichosamente elementos de diferentes naturalezas y creando un mundo fantástico, cuyos elementos fueron denominados GRUTESCOS.

La Catedral de Cuenca posee gran cantidad de este arte y centrándonos en la rejería, el sábado intentaré explicar la enseñanza catequética que encierra cada una de estas magníficas rejas, donde se combina la traza creada con el contenido figurativo existente en cada una de ellas, acorde con la idea de su benefactor, donde se funde y se crea un camino y una puerta de comunicación entre lo humano de este mundo y lo divino del otro.

Cuenca, 28 de octubre de 2026

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Plegarias sobre las tumbas. Se avecina la fiesta de los difuntos.

   Cuando el verde de los chopos de las hoces del Júcar y del Huécar tornan a amarillo y estos a su vez a ocres llega noviembre con su fiesta de difuntos, la naturaleza le acompaña y los árboles dejan caer sus hojas rememorando el duelo del sueño eterno.

En los templos musita, con leve chisporroteo, los cirios su misteriosa oración mientras por el aire vuelan los lamentos de las campanas de las iglesias tocando a muerto, día de difuntos: pon… pon… pon, resuenan en los oídos. La Iglesia en este mes congrega a sus hijos, a los que luchan y a los que esperan, para ellos nos piden en este mes la limosna de nuestras oraciones y sacrificios, mientras ellos nos la devolverán, hecha lección de vida, que nunca debemos olvidar.

Un día para el recuerdo de tantos conocidos nuestros que pasaron por la vida con nosotros, y como nosotros, vivieron, amaron, lucharon, sufrieron y sucumbieron. Ha terminado para ellos el tiempo de merecer y, mientras expían sus culpas o gozan de la vida eterna, tiene sus esperanzas puestas en nosotros, en nuestros méritos y sufragios.

Puerta del cementerio municipal de Cuenca.

Si en estos días visitas el cementerio no nos conformemos con sólo llevar flores  y depositarlas sobre sus tumbas, fúnebre obsequio porque se marchitan y acaban en el cubo del sepulturero. Para su reposo eterno sólo tiene valor las flores de nuestras oraciones o el aroma de nuestros sacrificios.

No nos conformemos tampoco con repetir una y mil veces el epitafio: “Descanses en paz”, frío como el mármol  o la piedra que cobija sus restos, o ese otro epitafio en que se le juró eterno recuerdo, si ese recuerdo no tiene la virtud de cristalizar en nuestros labios hecho oración. En realidad, sólo será verdad el epitafio de aquella joven gaditana: “Que la tierra pase sobre ti tan poquito como tú pasaste sobre ella”.

Pongamos más bien nuestros ojos sobre la Cruz que elevándose sobre la tumba, la cubre con sus brazos redentores, implorando, para el que allí duerme a su sombra bendita, el obsequio, de nuestras plegarias. Ella os dice, señalando el cielo, que no todo allí es podredumbre, sino que esos restos que descansan dentro de la tumba estuvieron animados por un alma, el alma del que nos dejó con lágrimas en los ojos. Rogad por todos, no pongamos límites a la oración. Roguemos por los que yacen sin epitafio en el fondo de los mares, por los que murieron en la pandemia actual, roguemos por todos, siguiendo el calor de la oración, que es el lazo de hermandad que nos une a todos, vivos o muertos, bajo la mirada del mismo Padre que está en los Cielos.

Al visitar el cementerio no olvidemos que dentro del silencio de cada tumba hay una lección de vida. Su silencio nos habla de lo que somos y de lo que llegaremos a ser, una lección de vida en la mansión de la muerte.

Recibamos la llegada de estos días con la alegría intima de los que se sienten liberados y pensemos que: “La vida de los muertos  perdura en la memoria de los vivos”.

Publicado en Cuenca, 25 de octubre de 2020 y 26 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Evaristo y san Frutos entre otros. Festividad del 26 de octubre.

     San Evaristo sucedió en el Pontificado romano a San Clemente a fines del siglo I o a principio del siglo II. El libro Pontifical pondera su espíritu organizador y la conciencia que tiene la dignidad y autoridad del Papa. Por eso estableció que en la cátedra del Papa hubiese siempre siete diáconos, para realzar su carácter de maestro de la verdad.

San Evaristo

San Evaristo fue sepultado junto al sepulcro de San Pedro. El arte popular lo representa con una espada y la cuna. La espada, símbolo de su glorioso martirio. La cuna hace alusión a su origen. La tradición dice que había nacido en Grecia de padre judío, natural de Belén.

San Frutos confesor, Patrón de Segovia.

La ciudad de Segovia cuenta entre sus glorias la de haber sido patria del muy esclarecido confesor san Frutos. Nació en el año 642. Educado por sus padres en el temor de Dios, dándole ellos buen ejemplo en sus vida. Frutos tenía dos hermanos llamados Valentín y Engracia.

San Frutos.

Sentía cierta inclinación a vivir en soledad porque veía que en la ciudad y en medio de los cuidados de su familia no podía conservar la paz y sosiego interior a que Dios le llamaba y determinó romper con todo eso. Habló con sus hermanos y estos le siguieron en aquella empresa. Repartieron su hacienda entre los pobres salieron para el desierto sin volver los rostros atrás.

Anduvieron unas nueve o diez leguas al norte de Segovia, y atravesando e río Duraton, tomaron su camino ribera abajo, y a poco más de media legua de donde está ahora el monasterio de Ntra. Sra. de la Hoz, que es de la orden de San Francisco, hicieron morada y asiento. Hicieron sus chozas y cabañas entre los riscos, en lo alto del monte edificaron un oratorio y ermita a Ntra. Sra., donde pudieron juntarse a hacer oración. Dicen también que con el dedo tocó Frutos en una peña y de ella brotó un chorro de agua que mana aún en nuestros días y se le llamó la fuente de San Frutos.

Hacía bastantes años que Frutos y sus hermanos hacían vida retirada cuando vino sobre España la invasión de los moros. Estaban los siervos de Dios con esta calamidad afligidos, sin saber qué hacer si quedarse o marcha a otro lugar con los cristianos que se refugiaban en los montes de Asturias. Frutos alentó a sus hermanos a que permanecieran en el lugar, fiados de la protección de Dios.

No paso pucho tiempo cuando acudieron un gran número de moros que iban a tropel hacia su ermita. No se turbó ni tuvo miedo, antes cobró ánimo y poniendo su esperanza en Dios, invocando también a la Virgen, les salió al encuentro determinado a morir por la fe. Acercándose los moros, hizo él con el báculo una raya en el suelo, mandándoles que no pasaran de allí; y al punto se hundió la peña y se hizo una gran abertura separando las dos partes, no pudiendo pasar. Esto así ocurrió por estar documentado por aquella Iglesia. Aun hoy en día se mantiene dividida la pena a la que llaman la cachillada de San Frutos.

Cansado ya de vivir en este mundo tan lleno de pecados, y deseoso de estar con su Creador y Salvador en la vida eterna, pidió el partir ya de este mundo. Recibió el Viático con gran devoción y entregó su espíritu al Señor el día 25 de octubre del año 715, a los setenta y tres años de edad.

Los santos hermanos depositaron su cuerpo en el hueco de la pared de la ermita, y ellos se retiraron a otro junto a Caballer, pueblo que estaba cinco leguas de Segovia entre norte y oriente, donde fueron finalmente degollados por los moros en odio de nuestra santa fe. De estos santos sólo quedan las memorias que hay en la vida de San Frutos.

El papa Sixto IV, en una bula dada en el amo 1476, a favor del priorato de San Frutos, los llama mártires.

Los restos de san Frutos fueron descubiertos hacia el año 1466, siendo obispo de aquella Iglesia D. Juan Arias de Ávila. Por entonces los trasladaron al Altar mayor, mientras se labraba una capilla con la advocación de san Frutos. En el año 1558 fueron colocados en la nueva catedral.

Cuenca, 26 de octubre de 2020 y elb26 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.