sábado, 3 de octubre de 2026

San Francisco de Asís (1181-1226). Festividad del 4 de octubre.

 Nació en Asís en el año 1181 y le dieron el nombre de Juan en el bautismo, pero una circunstancia casual, el hecho de que su padre se encontrara en Francia al tiempo de su nacimiento, determinó que fuera siempre designado con el nombre de Francisco, el Francés.

Hasta los 25 años vivió como uno de tantos jóvenes, alegre, divertido y amigo de fiestas, tan derrochador y pródigo, que entre sus parientes se decía: más parece un príncipe que el hijo de Prietro Bernardone.

Para defender a su patria contra Perusa tomó las armas a los veinte años y fue hecho prisionero. En el año 1202 se alisto otra vez en el ejército de Inocencio III. Un sueño lo desvió de la batalla. Oyó que le llamaban por su nombre, le daban una palmada en el hombro y lo conducían a un hermoso palacio, en el cual habitaba una bellísima desposada.

Alentado con el sueño salió para Apulia y en Espoleto oyó una voz que le decía: “Francisco, ¿a quién es mejor servir, al amo o al criado? Respondió que al amo. “¿Por qué, conviertes en amo al criado?”, replicó la voz.

Su alma se abrió a la luz y respondió, como Pablo: “¿Qué quieres que haga?” “Vuelve al lugar de tu nacimientos y allí se te dirá lo que debes hacer”.

De Espoleto volvió enteramente cambiado a Asís. Todos se lo notaron; no era el joven divertido de antes. Peregrinó a Roma. Vuelto a Asís, un día yendo a caballo se encontró en el camino un leproso que le extendía la mano, se bajó del caballo, le dio una limosna, le besó la mano y lo abrazó. Así quedaba roto el lazo con el pasado.

Empezó por cuidar de los leprosos; frecuentaba sus chozas y les llevaba limosnas y besaba siempre sus manos. Los chicos se reían de él, le arrojaban piedras y lodo, y su propio padre, avergonzado e iracundo, lo desheredó y maldijo. Francisco por toda respuesta, contestaba: “De hoy en adelante quiero decir: Padre nuestro que estás en los cielos”.

Por ese tiempo, un caballero con cáncer en la boca, que venía de visitar el sepulcro de San Pedro, besó las huellas de San Francisco. El Santo, avergonzado, le besó y lo sanó instantáneamente.

En el campo de Asís había una ermita de la Virgen, llamada Porciúncula. Fue el lugar predilecto de Francisco y de sus compañeros, pues en la primavera del año 1209 no estaba ya solo; se le habían unido algunos valientes que pedían también limosna, trabajan el campo, predicaban, visitaban y consolaban los enfermos.

En 1224, en el retiro de Monte Albernia, llegó a la máxima unión con Cristo con la impresión de las llagas, y desde allí lo sacaron como reliquia viva. Se acercaba su muerte y quiso que lo llevasen a Asís.

En la agonía, los frailes debían colocarlo en el suelo. Hasta el fin estuvo yacente sin hábito en la desnuda tierra, mientras le leían, por expreso deseo suyo, la Pasión, según San Juan. Hecha la lectura, quiso lo colocasen sobre una tela de saco y lo rociasen con ceniza, preanunciando su entierro, porque, siempre cortés, quería dispensar buena acogida a la hermana muerte, con todas sus pompas austeras.

Rodeado de sus frailes, en dolorosa y reverente expectación murió el 4 de octubre de 1226. Uno de los frailes, santo varón, en aquel mismo momento vio un brillante globo de fuego, llevado por una nubecilla, ascendiendo como si atravesase muchas aguas, en dirección al cielo. A los dos años, el 16 de julio de 1228, el Padrecillo de Asís era canonizado por Gregorio IX.

Publicado en Cuenca, 4 de octubre de 2020 y el 4 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

 

viernes, 2 de octubre de 2026

San Francisco de Borja (1510-15729). Festividad del día 3 de octubre.

    Personaje de la estirpe de los Borgias italianos. Bisnieto del papa Alejandro VI. Contrajo matrimonio a los 19 años con Leonor de Castro y tuvo ocho hijos, admirado por todos, virrey de Cataluña, rico en títulos, dignidades y buena fama, un hombre que no podía pedir más en el ámbito humano.


    Todo cambiaria en su vida cuando recibe la misión de conducir los restos mortales de la Emperatriz Isabel a la sepultura que había sido preparada en Granada.
Reconocimiento del cuerpo de la Emperatriz Isabel.

En el momento del reconocimiento del cuerpo de la difunta, vio que la cara de Isabel estaba en proceso de descomposición, en ese momento comprendió la caducidad de la vida terrenal. Este hecho provocó en Francisco una de las frases más célebres en los anales de la santidad de éste hombre: “No serviré nunca más a un señor que pueda morir”, y años después, al enviudar, ingresó en la Compañía de Jesús con gran escándalo, hasta el punto de que se ocultó la noticia durante un tiempo, porque según san Ignacio “el mundo no tiene orejas para oír tal estampida”.

En el año 1566 es nombrado Tercer Superior General de la Orden. Fue quien dio un fuerte impulso a la Compañía tras Ignacio y Laínez, contribuyendo de tal manera al crecimiento de la Orden que se le ha llamado su segundo fundador. Fundó varios colegios: 8 en Francia, 11 en España, 3 en Alemania.

Murió el 30 de septiembre de 1572, a media noche. De él diría el P. Verjus: “San Ignacio de Loyola proyectó el edificio y echó los cimientos; el P.Laínez construyó los muros; San Francisco de Borja techó el edificio y arreglo el interior y, de esta suerte, concluyó la gran obra que Dios había revelado a San Ignacio”.

Publicado en Cuenca, 3 de octubre de 2020 y 3 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

jueves, 1 de octubre de 2026

Los Santos Ángeles Custodios. Festividad del 2 de octubre.

“Dios te enviará a sus ángeles para que te guarde en todos tus caminos” (Sal. 91, 11)

El 2 de octubre celebramos una fiesta muy especial. Esta fiesta nos trae a la memoria una de las verdades más consoladoras para el alma cristiana, que peregrina por el desierto de la vida.

Esta fiesta es celebrada desde hace muchos siglos por la Iglesia de Toledo, y después se extendió esta devoción a los reinos de Francia, Alemania y Países Bajos. La institución de esta fiesta es tan antigua como la Iglesia misma. Cuando Jesucristo enseñó a los fieles que cada uno tenía un ángel destinado a su custodia personal.

La teología católica, apoyada en las enseñanzas de la Sagrada Escritura y de los Santos Padres de la Iglesia, nos enseña que entre Dios y los hombres existen los espíritus puros, que llamamos ángeles, del papel especial que Dios les ha confiado como mensajeros o enviados suyos a los hombres.

Como criaturas espirituales, los ángeles tienen un poderoso entendimiento, superior al humano, una voluntad libre y un poder y fuerza muy superior al nuestro, por mucho que nos gloriemos de los progresos de la ciencia. Como espíritus puros, son inmortales, invisibles y carecen de partes y sentidos corporales.

En el sínodo de Nicea se habla de los seres invisibles, en oposición a los visibles. El IV Concilio de Letrán (1215), al hablar de las criaturas salidas directamente de la mano de Dios, distingue espíritus y cuerpos, ángeles y materia corporal o terrestre.

Los ángeles se dividen en buenos y malos, no por su naturaleza, que salió buena y perfecta de mas manos del Creador, sino por razón del uso bueno o malo que hicieron de su libertad en el tiempo de la prueba. Un gran número de ellos, capitaneados por Lucifer, arrastrados por su soberbia espiritual que los llevó hasta desear ser como Dios y a negarle el honor debido, cayó del cielo y fue a parar al abismo del fuego. Son los demonios. Frente a ellos se levantó el bando de los buenos, con San Miguel a la cabeza, al grito “¿Quién como Dios?” son los que llamamos simplemente ángeles, los cuales, en mérito a su buen comportamiento de criaturas sometidas al Creador, entraron en el alcázar de Dios para gozarle y servirle por siempre.

La vida del cristiano, según san Pablo, es una lucha constante contra enemigos invisibles, superiores a todo poder de la carne y de la sangre. Es una lucha constante entre dos fuerzas opuestas que nos disputan nuestra voluntad y amor. Satanás que nos empuja hacia el mal y el Ángel de la Guarda que nos invita hacia el bien.

La primitiva fiesta de los Santos Ángeles fue el 29 de septiembre. El Oficio y la Misa de San Miguel se compusieron para honor en él a todos los celestiales guardianes de nuestra alma. En el 1608 decretó el Papa Paulo V que la fiesta de los Ángeles Custodios se separase de la de San Miguel y se celebrase el primer día, después del 29 de septiembre. Clemente X estableció definitivamente la festividad al día 2 de octubre. En España por tradición inmemorial se celebra el 1 de marzo la fiesta del Santo Ángel de la Guarda. La primera Iglesia de que se tiene noticias que la celebrara fue la de Toledo, como he dicho anteriormente.

San Bernardo resume en tres palabras nuestra conducta al par del Ángel de la Guarda: respeto, gratitud y confianza. El respeto a los ángeles inspira en San Pedro la orden que da a las mujeres que se cubran en el templo. San Juan, en su Apocalipsis, dirige sus cartas a los ángeles de las siete Iglesias, puesto por Dios al frente de aquellos jóvenes cristiandades.

Desde que nacemos hasta que morimos nuestra vida es una trama de innumerables beneficios recibidos por nuestro Ángel. Nuestro corazón ha de ser agradecido a estos espíritus invisibles que dejan el cielo gustoso para hacernos compañía en nuestra peregrinación.

Confianza, es la voz del Ángel. No temas, le decía a Tobías. Todo le salió bien y mucho mejor de lo que había pensado. El cristiano que se pone incondicionalmente bajo la custodia de su Ángel no tiene que tener nada. Él lo acompañará hasta las puertas del cielo, hasta la victoria eterna, donde no hay temor y todo es paz y seguridad definitiva.

Cuenca, 2 de octubre de 2019 y el 2 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Santa Teresita del Niño Jesús (1873-1897). Patrona de las misiones. Festividad del 1 de octubre.

    Hoy estrenamos mes y el día de hoy nos marca dos grandes santos: santa Teresita del Niño Jesús y San Remigio, obispo y confesor; apóstol de Francia y uno de los más santos y sabios prelados de este país. Fue hijo de Emilio, señor de Laon y de santa Cilina, ambos dotados de grandes virtudes.

Santa Teresita del Niño Jesús.

San Remigio fue quien convirtió a la fe de Cristo la nación francesa, bautizando a su rey Clodoveo, y adoctrinando en los misterios de la religión: habiendo vivido muchos años en el obispado, esclarecido en santidad y milagros, murió en paz el día 13 de enero, pero su fiesta se celebra en este día.

San Remigio. Bautizo del rey Clodoveo.

Santa Teresita del Niño Jesús, es la santa más popular de los tiempos modernos y también la menos vistosa; arropada incluso por una piedad llena de bonísimas intenciones y un poco cursi, envuelta en diminutivos cariñosos que sugieren una imagen al estilo de la imaginería llamada de san Sulpicio, la fuerza interior de esta alma ha impresionado a los contemporáneos.

Esta monjita fue una más del Carmelo normando de Lisieux, callada, obediente, débil de cuerpo, tísica en sus últimos años. Nunca hizo nada extraordinario, nunca se movió de su sitio, un convento cualquiera en un rincón de provincias; las estadísticas se estrellan en su figura, aquí no hay nada que contar, nada periodístico, llamativo, brillante. Se limitó a seguir lo que ella llamaba el caminito, “la petite voie”.

Adorar, rezar, sufrir, trabajar, obedecer, encomendar. Su reino pertenece a lo invisible, a lo sobrenatural, y murió ignorada de todos. Sólo después de su muerte su libro: Historia de un alma y sus milagros la hicieron famosa, y la Iglesia la ha hecho patrona de las misiones. Asombroso patronazgo suyo, al menos a primera vista; la pobre monjita de Lisieux patrona de la actividad misionera, motor de la evangelización, ella, de horizontes humanos tan cortos, sin medios, sin dinero, sin salud. Sólo poniéndose en manos de Dios para todo y no conformándose con menos.

Publicado en Cuenca, 1 de octubre de 2020 y el 1 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

martes, 29 de septiembre de 2026

San Jerónimo, doctor de la Iglesia (342-420). Festividad del 30 de septiembre.

 Hoy finalizamos el mes con la figura de san Jerónimo. Este santo es una de las más brillantes lumbreras de la Iglesia, fue natural de Stridon, ciudad de Iliria, en los confines de la Dalmacia y de la Panonia. Nació en el año 332, y su padre Eusebio, celoso cristiano, y hombre de conveniencias, dio a su hijo una educación cristiana.

San Jerónimo de Salcillo. Murcia.

Conociendo en el niño un fondo de capacidad poco regular en otros de su edad, su padre lo envió a Roma bajo la disciplina de Donato, célebre gramático, con quien hizo asombrosos progresos en las letras humanas. Poco después se instruyó en las bellas letras y ciencias profanas en un grado superior al que se podía esperar de un estudiante. Fue uno de los más elocuentes oradores y hombres sabios de su siglo.

Uno de sus ideales más ardientes fue el afán de formar una gran biblioteca y otras de sus ocupaciones favoritas era la de visitar las tumbas de los mártires. Los domingos en compañía de sus amigos se internaba en los laberintos oscuros de las catacumbas, contemplaba las capillas y se esforzaba por descifrar los epitafios de las mártires.

Hacia el final de su carrera recibió el bautismo, que según se afirma, era corriente, el que se dilatara el bautismo hasta edades muy avanzadas. San Jerónimo podría tener 20 años cuando fue bautizado.

Por el año 373-374 pensó en peregrinar  a Tierra Santa, pero una larga enfermedad le obligó a permanecer largo tiempo en Antioquía, donde escuchó las conferencias apologéticas del obispo Apolinar de Laodicea y profundizó en el estudio de la lengua griega. En Antioquía perdió uno de sus amigos más íntimos; su segundo ojo o la mitas de su alma lo llama el Santo.

Hastiado del mundo y deseoso de quietud se retiró al desierto  de Cálcida, la Tebaida de Siria, con el propósito de hacer vida eremítica. Allí empezó sus estudios del hebreo, en los que le ayudó un judío bautizado.

En el año 385 san Jerónimo abandona definitivamente Roma y por segunda vez emprende el camino de Jerusalén. Paula y Eutoquio le siguen y desde Antioquía se dirigen a visitar los Santos Lugares. Después de un recorrido por las colonias monásticas del desierto de Nitria, se establece definitivamente en Belén en el año 386.

El rico patrimonio de Paula sirve para levantar tres monasterios de mujeres y uno de hombres, bajo la alta dirección de san Jerónimo.

La paz en Belén no fue absoluta. Todas las controversias dogmáticas de su tiempo tienen honda repercusión, pues Jerónimo es el oráculo de Oriente y Occidente. Los correos van y vienen y el Doctor de Belén tiene tiempo para todo. Un grupo de pelagianos incendia su monasterio en el año 414 y pone en grave peligro su vida. También se sienten allí las voces y los golpes de las lanzas de los hunos, de los montañeses de Isauria, de los piratas sarracenos, que obligan a huir a los monjes. Jerónimo conservó hasta los últimos momentos clara su inteligencia y vigorosa y firme la espada de su pluma. Falleció el 30 de septiembre de 420.

En la Edad Media era el patrón de las Escuelas Superiores y Facultades teológicas.

Publicado en Cuenca, 30 de septiembre de 2020 y el 30 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

lunes, 28 de septiembre de 2026

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia Celestial. 29 de septiembre.


El día 29 de septiembre celebramos la festividad de San Miguel Arcángel. El calendario nos recuerda la festividad como “Los Santos Arcángeles”.

La fiesta se centra en tres arcángeles principalmente: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Son los nombres con los que la Sagrada Escritura los presenta como príncipes de la corte celestial. Cada uno de ellos se les designó un compromiso. A Miguel la defensa de los intereses Divinos ante la rebelión de los ángeles caídos; Gabriel fue enviado por Dios en misiones como el anunciar a la Virgen María el misterio de la Encarnación y su maternidad divina; Rafael acompañó a Tobías en su camino y curó a Sara de la posesión diabólica que tenía.
San Miguel Arcángel. Catedral de Cuenca
Estamos viviendo una nueva época en la que está resurgiendo la admiración a los ángeles. En los mercados medievales, se venden angelitos de plata, de cuarzo y de otros metales. Hay que tener cuidado con estas cosas, se puede caer en la tentación de dar a los ángeles atributos que no les corresponden, convirtiéndolos en amuletos que pueden hacernos caer en una idolatría.

No hay duda que los ángeles son importantes en la Iglesia y en la vida de los católicos, pero recordemos que son criaturas de Dios, no podemos igualarlo a Él, no adorarlos.
Para recordarlos la Iglesia ha puesto esta festividad, pues a través de ellos podremos alcanzar muchas de las gracias que son necesarias para nuestra salvación, recordemos que Dios nos designó un ángel custodio para ayudarnos en el caminar de cada día.
Tengamos en cuenta que debido a su naturaleza espiritual, no podemos ver a los ángeles ni nuestros sentidos captarlos, pero en algunas ocasiones, mediante la intervención de Dios se han podido ver y oír. Aquellas personas que han tenido esa suerte su reacción ha sido de asombro y de respeto, la Biblia nos relata las experiencias de los profetas Daniel y Zacarías que tuvieron esas vivencias con los ángeles.

La representación artística de los ángeles en el cristianismo data del siglo IV, representándolos con forma humana y un siglo después fueron pintados y esculpidos con alas, para simbolizar la prontitud en llevar a los hombres el Mensaje y la Voluntad Divina. 
La Catedral de Cuenca posee una gran cantidad de ángeles, tanto en escultura como en pintura, desde el siglo XII hasta el siglo XVIII, las obras que alberga dan una idea del proceso evolutivo del arte a través de estas imágenes angelicales.

Las apariciones de ángeles, que más se popularizó fue, la del arcángel San Miguel en la gruta del Monte Gargamo. Fueron cuatro las apariciones, la primera el 8 de mayo  del año 490; la segunda, el 19 de septiembre de 492; la tercera el 29 de septiembre de año 493 y la cuarta el 22 de septiembre de 1655 por motivo de la peste que se produjo en el Reino de Nápoles.
Faggia es una provincia de la región de Apulia en Italia, en 1655 la peste negra llegó afectar a los habitantes del Monte Gargamo, el peligro de contaminación era grande para Manfredonia y el Monte San Angelo. El Obispo, Mons. Giovanni Alfonso Puccinelli vio que los medios humanos para luchar contra la peste eran ineficaces por lo que fue en peregrinación con el clero y la gente del pueblo a la Sagrada Gruta. Después de horas en oración, de lágrimas y súplicas, al amanecer del 22 de septiembre, el obispo vio aparecer al Arcángel San Miguel en un esplendor y le dijo: “Sepa oh pastor de estas ovejas, que he obtenido de la Santísima Trinidad la gracia de que cualquiera que utilice con verdadera devoción las piedras de mi gruta, alejará de su casa, de la ciudad y de cualquier lugar la peste, contad a todos esta gracia Divina. Vosotros bendeciréis las piedras, esculpiendo sobre ellas la señal de la Cruz con mi nombre”.

Así hizo el Obispo y la peste desapareció del pueblo de Monte San Angelo y por ello y para recordar tal hecho sus gentes levantaron un obelisco sobre la antigua plaza de la ciudad, que todavía existe, con la inscripción: “Al Príncipe de los Ángeles, vencedor de la peste, patrón y tutelar monumento de eterna gratitud, Alfonso Puccinelli”. 
Más cercano a nuestro tiempo tenemos otra aparición de San Miguel, en el año 1750. A la monja carmelitana, Antonia Astónaco, de Portugal, le reveló que deseaba ser invocado mediante la recitación de nueve salutaciones. Esta invocación recibió el nombre de Coronilla de San Miguel Arcángel o Rosario de los Ángeles.
Coronilla de San Miguel
La devoción se propagó a lo largo de otros países. El Papa Pio IX concedió indulgencias a quienes rezaran la coronilla. La coronilla consiste en recitando un padrenuestro y tres avemarías por cada salutación, hasta nueve veces. Para llevar las cuentas existe una especie de rosario, pero con las cuentas necesarias para su rezo.

 El 13 de octubre de 1884 el Papa León XIII experimentó, durante la celebración de la  misa, una visión en la cual vio a Satanás y a sus demonios desafiando a Dios, diciendo que podía destruir a la Iglesia si quisiera. Vio entonces aparecer a San Miguel lanzando a Satanás y sus legiones al abismo del infierno. Después llamando a su secretario, le entregó un pergamino donde estaba escrita una oración que debería ser recitada después de cada misa, hecho que se ha venido haciendo hasta la celebración del Concilio Vaticano II.
La oración es esta:
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del diablo. Que Dios manifieste sobre él su poder, esa es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

Feliz fiesta de “Los Santos Arcángeles” y felicidades a los que llegan el nombre de Miguel, Gabriel y Rafael.

Publicado en Cuenca, 29 de septiembre de 2017 y actualizado el 29 de septiembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 27 de septiembre de 2026

San Wenceslao (907-929). Festividad del 28 de septiembre.

Su padre, Urastilao, era cristiano, pero tuvo el desacierto de casarse con una mujer pagana, Drahomira, que sembró la discordia y las lágrimas en la corte y en su familia. De aquel matrimonio nacieron dos hijos: Wenceslao, el primogénito, y Boleslao, el segundo.

El duque Urastilap murió muy pronto y los hijos quedaron indefensos en manos de su madre. Afortunadamente intervino la suegra, santa Ludmila, que se encargó de la educación del mayor. A su sombra bienhechora creció Wenceslao.

San Wenceslao I

Muerto su padre, el duque, todos los derechos estaban por parte de san Wenceslao pero su propia madre ambiciosa y celosa quería que gobernara su segundo hijo, más dócil y que congeniaba con sus ideas paganas. Para ello hizo matar a la abuela santa Ludmila y se propuso acabar también con Wenceslao

La devoción más arraigada en Wenceslao fue a la Sagrada Eucaristía. Era costumbre en su tiempo todavía que nadie asistiera a la celebración de la Santa Misa sin llevar la ofrenda de pan y vino. San Wenceslao puso tal empeño en la preparación de su ofrenda, que él mismo, durante el verano, se dirigía de noche al campo con un escudero, para recoger el trigo o las uvas, que él mismo cargaba sobre sus hombros, las llevaba a palacio, molía el trigo, amasaba la haría, exprimía las uvas y elaboraba el pan y el vino con sus propias manos temblorosas de fe y amor. Era tal la envidia que sentía por los sacerdotes que podían consagrarlas que llegó a pensar el cambiar su corona ducal por la tonsura clerical, nada más que para poder estar más cerca de Jesús en el altar.

En pleno invierno se le veía caminar de iglesia en iglesia para visitar a Jesús en los Sagrarios más abandonados y es célebre la anécdota  que se cuenta de una noche de nieve. Iba delante de su escudero, sin sentir la fuerza del viento helado, ni el frío de la nieve que pisaba. Su escudero murmuraba por dentro la inoportunidad de aquellas horas para visitas. Dios le concedió al duque penetrar en el corazón de su escudero y se contentó con decirle que pisara sobre las huellas que él dejaba en el camino. El criado no volvió a sentir más frío en la noche.

Desde el principio de su reinado, el enemigo de Wenceslao había sido su madre, como anteriormente afirmé; ella que le había dado el ser no dejó nunca de maquinar contra su vida. Se formó una fuerte conjuración contra él, dirigida por su hermano Boleslao. “Ven a celebrar conmigo la fiesta de san Cosme y san Damián y luego celebraremos en santa compañía la de san Miguel”, le dijo en septiembre de 936 su hermano Boleslao. El santo aceptó la invitación. Se celebró el banquete en el que se le debía quitar la vida. Le avisaron del peligro, pero él no hizo caso. En un brindis dijo: “Amigos míos, pasado mañana, San Miguel Arcángel; bebamos en su honor esta copa de vino a fin de que se digne elevar nuestras almas el festín de la gloria”. Abrazó después a amigos y enemigos y se fue a acostar.

Al día siguiente no había aún salido el sol y el Santo iba camino de la iglesia, en busca de la verdadera luz. En el cancel se encontró con su hermano Boleslao; lo abrazó por el rato tan delicioso que le había hecho pasar la noche anterior: ¡Ayer era ayer; hoy es otro el servicio que quiero hacerte”. Y le clavó su daga en la cabeza. Wenceslao pudo defenderse y vengar la herida; más prefirió morir y perdonar. Fue cosido a puñaladas en el umbral de la iglesia. Tenía 28 años y estaba preparado para la corona del martirio.

Publicado en Cuenca, 28 de septiembre de 2020 y el 28 de aeptiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.