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| San Mateo.Catedral de Cuenca |
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| San Mateo. Catedral de Cuenca |
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| San Mateo. Catedral de Cuenca |
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| Fernando Magallanes |
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| Nao Victoria |
Siguiendo las Actas griegas y latinas con referencia a la vida de san Eustaquio parece más una novela por los incidentes que se narran, intentaré resumirlos lo posible para que su lectura no resulte prolongada, pero merece la pena leerla.
Según las Actas, Eustaquio nació en Roma y fue uno de los oficiales más valerosos de los ejércitos de Tito y Vespasiano, que cercaron y tomaron la ciudad de Jerusalén en el año 70. Su verdadero nombre era el de Plácido y cuando regresó a Roma se dedicó a la administración de sus grandes latifundios, alternando el cuidado de su hacienda con el de cazar, a que era muy aficionado.
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| San Eustaquio. |
Un día de caza se encontró con un ciervo corpulento el cual parece que le invitaba a seguirle, así que nuestro Santo fue detrás de él hasta que al cabo de un tiempo se paró y se volvió como su quisiera hacerle frente o desafiarle. Entonces pudo ver que entre su cornamenta estaba como suspendida la imagen de Cristo Crucificado y oyó una poderosa voz que le mandaba dejar el paganismo y hacerse cristiano.
Su esposa se llamaba Taciana, había tenido un sueño de carácter parecido. Convinieron los dos en hacerse cristianos y cambiar de nombre en el bautismo. El se llamó Eustaquio y ella Teopista. Dios les reveló los trabajos de debían padecer por su nombre, como sucedió posteriormente.
Una terrible peste asoló el lugar muriendo todo su ganado, que constituía la parte más abundante de su hacienda y los esclavos que cultivaban los campos murieron. El emperador dispuso por el mismo tiempo la separación definitiva de todos los oficiales de su ejército que no figuraban en los cuadros activos. Por todo ello le vino la pobreza y la necesidad de trabajar para comer.
Eustaquio decidió salir de Roma con su mujer y sus dos hijos pequeños. Se embarcó en Ostia, más con la mala suerte que el capitán del navío se enamoró de Teopista, hombre sin escrúpulos se deshizo de Eustaquio y de los hijos dejándolos en la primera costa africana que arribaron para que no les estorbara en sus planes.
Para Eustaquio y los niños comenzó una aventura por la desierta playa, se alimentaban de moluscos y hierbas silvestres. Para buscar comida se internaron tierra adentro, encontrando un río que tenían que cruzar. Para ello dejó a uno de los niños en una orilla y al otro en la opuesta, plan que le costó la pérdida de los dos, pensó que uno había sido presa de un león y el otro de una loba. Con todo esto se había cumplido la profecía del Señor: llegaría un día en que se quedaría sin bienes, sin esposa y sin hijos. Resignado como otro nuevo Job.
Visto lo sucedido prosiguió el camino hasta dar con una aldea donde se puso a servir con una amo como mozo de labranza. De esta forma vivió 14 años. Su mujer, Teopista, escapó del capitán a quien Dios privó repentinamente de la vida; desembarcó en el puerto de África y se puso a servir como criada.
Los hijos fueron también milagrosamente salvados por los campesinos de los dientes de las fieras y recogidos en la aldea vivieron, sin saberlo, cerca de donde trabajaba su padre.
En Roma entre tanto se acuerda Trajano de la prudencia y valor militar de Plácido (Eustaquio), a quien necesita para una campana en Oriente. Manda buscarlo por todo el Imperio. Dos oficiales llegan a la aldea africana donde él trabajaba, estos habían servido en sus filas, no tardaron en darse cuenta de que aquel hombre esa su oficial. Le comunicaron la orden del Emperador y le obligaron a volverse con ellos a Roma.
El emperador le devolvió todos sus grados y lo puso al frente de un ejército que debía partir para Oriente. Iban como simples soldados sud dos hijos Agapito y Teopisto, ya hombres. La suerte les deparó que padre e hijos se reconocieran en los azares de la campaña. La madre seguía de criada en África. Allí se enteró por dos oficiales, que se hospedaban en la casa, de los triunfos y cambio de fortuna de su marido y de sus hijos. Les rogó que avisasen a Eustaquio dónde se encontraba ella y al fin volvieron a juntarse bajo un mismo techo los dos santos esposos con sus hijos.
La felicidad dura poco en esta vida, cuando depende solamente de factores externos y puramente humanos. Vuelto a Roma san Eustaquio, fue recibido con los honores del triunfo; pero Adriano quiso solemnizar la victoria con grandes sacrificios a los ídolos del Imperio. Los cristianos no podían tomar parte en ellos. Eustaquio se negó rotundamente, por lo cual el emperador se enojó, que lo mandó echar con toda su familia a los leones en el anfiteatro. Las fieras los perdonaron, ni nos rozaron, pero entonces los mandaron meter a los cuatro en un buey de bronce, el cual pusieron sobre una hoguera. Así volaron al cielo todos juntos a recibir la misma corona que les había merecido una misma fe y constancia.
Esta es la historia de san Eustaquio tal como aparece en sus Actas.
En tiempos de León III aparece en Roma una iglesia dedicada a San Eustaquio, que fue posteriormente reedificada por Celestino III. Sobre una de las puertas de esta famosa diaconía romana se leía en otro tiempo un dístico latino que traducido dice así: “Yo Juan he restaurado este atrio y estas puertas para que a mí se me abra la puerta del cielo en el día de mi tránsito”.
Publicado en Cuenca, 20 de septiembre de 2020 y el 20 de septiembre de 2026.
Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
San Jenaro. Festividad del 19 de septiembre.
San Jenaro nació hacia el año 270, según las fuentes más modernas, en Nápoles. Su padre era gobernador y hubiera querido tener por sucesor a su hijo; así se opuso al principio de su vocación eclesiástica. Fue ordenado en el año 302, y fue nombrado pronto obispo de Benevento.
Hacia el año 303 estalló la gran persecución de Diocleciano. Tan valiente como caritativo, san Jenaro visitaba a los cristianos encarcelados por la fe y los asistía con sus limosnas y exhortaciones. Al fin el Jenaro fue detenido en Pozzuoli, encarcelado y luego enviado a Nola para comparecer ante el gobernador Timoteo. Después de varios tormentos fue expuesto en el anfiteatro a las fieras, que lo respetaron.
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| San Jenaro |
Por último, fue decapitado con seis compañeros el 19 de septiembre del año 305.
Una tradición añade que el cuerpo del Obispo fue abandonado en el lugar del martirio; una piadosa mujer recogió, en dos pequeñas ampollas, la sangre que se había derramado y con este tesoro se retiró a Antignano, pequeña aldea entre Nápoles y Pozzueli.
El cuerpo de san Jenaro, enterrado a corta distancia del lugar del martirio, estuvo allí hasta el edicto de Milán del año 313. El 19 de septiembre del 315 se hizo el solemne traslado, y en el momento en que el cortejo pasaba por Antignano, la mujer que había recogido las gotas de su sangre presentó al obispo las dos ampollas que guardaba reverentemente. El obispo las colocó junto al cuerpo y se dice que entonces tuvo lugar por primera vez el milagro que se debía renovar a través de los siglos hasta nuestros días, secos y coagulados, se licuó súbitamente.
El milagro de san Jerónimo consta de una serie de fenómenos extraordinarios que se repiten en determinadas épocas del año, ahora en Nápoles donde están las reliquias y en Pozzuoli, donde se conserva una piedra porosa empapada con la sangre del mártir.
La licuación de la sangre se realiza el 19 de septiembre. Con relación a la piedra porosa que se conserva en Pozzuoli tiene en la cara exterior unas manchas grises y otras rosáceas. Dos veces al año las manchas grises se convierten en rojas y las tojas toman un color más vivo. En algunos años tiene lugar una especie de sudor que deja húmeda toda la piedra. Y esto sucede precisamente a la misma hora en que se verifica la licuación la ampolla de Nápoles.
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| Ampolla con la sangre de san Jenaro. |
En Nápoles se realizan los tres fenómenos siguientes:
1º la licuación, en determinados días del año, de la sustancia seca y coagulada que se encierra en una pequeña ampolla de cristal y que según la tradición es la sangre del obispo Jenaro, decapitado en Pozzuoli, en el año 305, en odio a Cristo.
2º El aumento de volumen de esta sustancia, encerrada herméticamente en la ampolla de cristal.
3º El tercer prodigio sería la disminución de volumen de la misma sustancia y en las mismas condiciones.
Este triple prodigio se verifica generalmente siempre que se pone la ampolla de cristal enfrente del busto argénteo donde se guarda la cabeza de san Jerónimo. En mayo, durante nueve días consecutivos, en memoria de la traslación del 315; en septiembre, del 9 al 26, aniversario y octava del martirio y en diciembre, solamente el 16, día del patrocinio de san Jenaro, proclamado solemnemente por los napolitanos en el año 1631.
Publicado en Cuenca, 19 de septiembre de 2020 y el 19 de septiembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
El 19 de septiembre de 1710, el rey Felipe V, por Real Carta dio a Cuenca los títulos de Ciudad Fidelísima y Noble, y el 11 de mayo de 1727 le añadió el dictado de Heroica, porque sin jefes y casi sin soldados, detuvieron ante sus muros a los ingleses y portugueses, partidarios de D. Carlos.
En 1706, decidida la retirada del archiduque Carlos de Austria a Valencia desde Madrid y Toledo, el general Perterbourgh que la deseaba, hizo llegar a Cuenca 3.000 valencianos, para asegurar los pasos. D. Juan de Cereceda, cogió en Tarancón todo el contundente de tropas de Perterbourgh y antes de concluir el año recobró el teniente general D. Gabriel Hesio a Cuenca, haciendo 2.000 prisioneros.
Otra ocupación de Cuenca por las tropas del Archiduque parece ser la que describe Estrada diciendo: “En 1706 entraron tropas inglesas a 11 de agosto, mandadas por el teniente general Hugo Wildham, a quien destacó desde Madrid el marqués de las Minas; pues aunque los naturales la defendieron, tuvieron que ceder a superior fuerza. La Ocuparon dos mil ingleses y portugueses hasta el 10 de octubre, cortadas las aguas (llegó a valer más el agua que el vino) la tomó el comandante D. Gabriel Hesio, destacado por el duque de Berwich.
En 1706 escribieron el marqués de las Minas y el conde de la Corzana a los habitantes de Cuenca, para ver si los podían atraer al partido del Archiduque. Les hicieron grandes promesas; pero no quiso la ciudad responderles, y envió las cartas a Felipe, cuando estaba en Jadraque.
El general inglés, que llevaba seis cañones y dos morteros empezó a hacer fuego; los ciudadanos de Cuenca respondieron con el fusil, de modo que Hugo se llenó de inquietud, creyendo que había tropa arreglada para defender la ciudad, redoblando el ataque. El pueblo no acostumbrado a tales sobresaltos pidió la rendición y hubo capitulaciones, dándose rehenes mutuamente, esto sucedió el 10 de agosto, al día siguiente entró el general inglés con 200 caballos.
Felipe recobró Cuenca en septiembre del mismo año. El 9 de junio de 1707 se recibió en Cuenca una carta de D. Felipe V, para que se celebrase la fiesta de san Marcos con procesión general, en acción de gracias por la victoria de sus armas en los campos de Almansa.
Y el día 19 de septiembre de 1710, Felipe V por Real Carta dio a Cuenca el título de Ciudad Fidelísima y Noble, y por otra le notició la fausta nueva de la victoria de Brihuega. En el ayuntamiento celebrado el 11 de abril de 1711 está copia la Real orden para celebrar fiesta perpetua de desagravios a Cristo Sacramentado e imágenes de Ntro. Sr. y de sus santos, puestas en precio y destrozadas por nuestros enemigos; y según el Inventario de privilegios, legajo núm. 13, en 11 de mayo de 1727, D. Felipe V añadió el dictado de Heroica a los que ya diera y antes llevaba la ciudad de Cuenca, porque sin jefes, ni soldados detuvo con su fidelidad y decisión ante sus muros a los ingleses y portugueses, auxiliares del Archiduque.
Publicado en Cuenca, 19 de septiembre de 2020 y 19 de septiembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
El Plenilunio de este mes se dará el día 26 de septiembre a las 18:49 horas. La luna llena de septiembre se la conoce como Luna de Cosecha. Fueron los nativos americanos quienes pusieron el nombre de Luna de Cosecha debido a que su luz facilitaba la recogida de los cultivos.
| Luna de la Cosecha 2023. |
Para esta Luna las noches se van alargando y nos vamos preparando para el próximo invierno.
En Japón, a mediados de septiembre se celebra el festival de la Luna Llena Otoñal. Se ponen bolas de arroaz y cortadera en las ventanas como ofrenda a la Luna y se disfruta observando la Luna Llena.
| Luna de la Cosecha 2021 |
Mi poesía de este mes para la Luna de la Cosecha.
Vuelves desengañada a lo alto del Castillo.
En los meses del estío fuiste nómada,
codiciosa de paisaje que se extiende
más allá de la montaña, más allá del río.
Vuelves desengañada a tu viejo recorrido.
Tú eres de la Hoz, aquí tienes tu destino.
José María Rodríguez González. 2010.
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Fuente documental:
SELENE. Mitología de la
luna llena en la hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez. Autor José María Rodríguez González.