sábado, 24 de octubre de 2026

Efemérides conquenses. Muerte del Obispo D. Inocencio Rodríguez Diez.

 El 22 de octubre de 1974 muere en Madrid en su casa de la calle D. Ramón De la Cruz. El Prelado, D. Inocencio Rodríguez Díez, hijo adoptivo de Cuenca. Rigió la diócesis más de treinta años. Está sepultado  en la Catedral.

Obispo D. Inocencio Rodríguez Díez.

     Nació en Santa Olaja de la Varga de la provincia de León, un 19 de junio de 1891. Fue ordenado presbítero el 17 de junio de 1916 y nombrado obispo de Cuenca un 10 de junio de 1943. Su consagración como obispo de esta diócesis se realizó un 19 de septiembre de 1943 al que asistió el arzobispo de Toledo D. Enrique Plá y Deniel, asistido por D. Gregorio Modrego y Casaús obispo de Barcelona y Carmelo Ballester y Nieto que era obispo de Vitoria.

Publicado en Cuenca, 22 de octubre de 2020 y el 22 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Crisanto y santa Daría. Festividad del 25 de octubre.

     El nombre de estos dos santos esposos aparece en los martirologios en varias fechas, tales como el 12 de agosto, el 25 de octubre, el 29 de noviembre y el 19 y 20 de diciembre. Pueden referirse al día de su martirio, al hallazgo de sus reliquias, a la traslación y a la dedicación de una capilla. En el siglo IX su fiesta se celebraba el 19 de marzo; más tarde se fijó definitivamente para el 25 de octubre.

San Crisanto y santa Daría.

Siendo emperador Numeriano vino a Roma un caballero noble, alejandrino, llamado Polemio, que tenía un hijo llamado Crisanto, en su palacio: este halló casualmente un cuadro de los Evangelios, leyéndolo por curiosidad y logró ser bautizado. Entendiendo el padre que su hijo era cristiano procuró reducirle a la idolatría que él procesaba, ya con la blandura, ya con las amenazas; y viendo que no lograba sus deseos introdujo en la estancia de Crisanto una deshonestas mujeres, deseando amancillar su pureza; mas Crisanto por no veras fijó su rostro en tierra.

Visto que no había marea de enmendar su manera de pensar, buscó Polemio una doncella hermosa, noble, rica y de buenas costumbres, por las cuales dotes mereciese ser esposa de su hijo, llamada Daría: más el santo con sus explicaciones y conducta la hizo también cristiana, y con apariencia de matrimonio la tuvo en su compañía, para que juntos los dos se empleasen mejor en ejercicios cristianos. Traían al conocimiento de Dios a muchas otras almas, lo cual llegando la noticia al gobernador Celerino, fueron delatados ante su presencia, y encomendados a Claudio, tribuno, el cual los hizo padecer muchos tormentos, y después los metió en una oscura prisión. Crisanto convirtió a la fe al tribuno, su mujer e hijos, y Daria, siendo llevada al lugar de las malas mujeres, entró un león y la defendió para que no sufriera su pureza. Viendo esto el tirano mandó sepultarlos vivos en el año del Señor del 284.

Aunque el Martirologio romano pone su muerte en tiempos de Numeriano, como he afirmando al principio, que reinó en Oriente el amo 184, los estudios actuales dan por más probable el reinado de Valeriano, por el año 256.

La devoción y culto a los dos Santos fue espontáneo y universal en la Iglesia de Roma. El primer aniversario se reunieron muchos cristianos en el arenal de la Vía Salaria, donde habían sido sepultados, para celebrar los divinos oficios. Durante la Misa, un grupo de soldados paganos les cerró con piedras y arena la boca de la catacumba y todos quedaron allí enterrados, junto a la tumba de los Santos Crisanto y Daría.

Aquel lugar, doblemente venerable, cayó en el olvido con el tiempo. Al recobrar la Iglesia la paz, junto a la tumba de San Crisanto y Daría aparecieron los restos de los otros fieles: hombres, mujeres y niños. También estaban los vasos sagrados que habían servido para la celebración de la Misa. San Dámaso restauró la catacumba, pero no tocó los cuerpos de los mártires ni su cripta. Se contentó con poner una inscripción y abrir en la pared una ventana, desde donde se pudiesen contemplar las reliquias de aquellos héroes que habían  muerto mientras celebraban la Santa Misa y honraban a los mártires. En el siglo VI perduraba todavía la obra de san Dámaso.

Publicado en Cuenca, 24 de octubre de 2020 y el 24 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

viernes, 23 de octubre de 2026

San Antonio María Claret (1807-1870). Festividad del 24 de octubre.

     San Antonio María Claret de la Congregación de Padres Misioneros del Corazón de María, es una de las figuras más grandes que produjo el siglo XIX. Su actividad como misionero, escritor, confesor y hombre de gobierno es asombrosa.

Es el último confesor de reyes que hay en el santoral, el último confesor regio en una época en la que parece que no hay ya monarcas santos; y confesor además de una reina, la española Isabel II, que no se distinguió por su ejemplaridad. Toda una hazaña la de esto catalán de aspecto campesino y algo tosco en cuya vida se ha cebado la calumnia.

En pleno siglo XIX y en la turbulenta España isabelina, vivir en el centro de la corte aun sin querer hacer política era influir en la política nacional, al Padre Claret no se lo perdonaron, y la historia y la literatura siguen repletas de ataques de una tremenda malignidad, suponiéndole una especie de eminencia gris de la voluble Isabel.

Su vida es mucho más rica que el período madrileño; empieza siendo un joven entregado al trabajo con un ardor singular, luego hay como una conversión, con dos intentos de entrar en órdenes tan distintas –cartujos y jesuitas- que ya bastan para indicar que andaba lejos de su camino, hasta quedarse en cura de pueblo, que es donde da toda su medida de apóstol.

Una orden de Roma vino a cambiar el rumbo apostólico del padre Claret. En mayo de 1850, Pío IX lo preconizaba obispo de Santiago de Cuba. El Santo se resistió cuando pudo, dentro de la obediencia y respeto a la autoridad. Era voluntad de Dios y partió para Cuba. En seis años recorrió personalmente tres veces toda la diócesis; reformó las costumbres del clero y del pueblo, restauró el seminario de Santiago, intensificó la enseñanza religiosa y, con ocasión del cólera de 1852, se sacrificó en aras de la caridad.

En la ciudad de Holguín la masonería había preparado un atentado contra su vida. El golpe del asesino le hizo una profunda herida en la mejilla. “Un obispo, decía él, ha de estar preparado a una de estas tres cosas: a ser envenenado, procesado o condenado. Si los hombres le respetan, le condenará Dios”.

En 1857 Isabel II le llamó a Madrid y fue nombrado obispo de Trajanópolis. En España debía dirigir la conciencia de la reina y acompañarla en su viaje por todas las provincias.

Entre tantos viajes y ocupaciones tan variadas, tenía tiempo todavía para predicar y ejercitar el apostolado de la pluma.

La Revolución de 1868 se ensañó de una manera especial con él. Folletos calumniosos, caricaturas infamantes, fotografías obscenas, acusaciones hasta de robo de custodias y alhajas del Escorial. Fue desterrado y, después del Concilio Vaticano, donde  trabajo muy activamente, quisieron sacarlo del monasterio de Fontfroide, donde Dios le tenía preparado el premio de su enorme apostolado. Allí murió con la gloria de los Santos el 24 de octubre de 1870.

Fue canonizado por Pío XII el 7 de mayo de 1950. La beatificación había tenido lugar el 1934.

Publicado en Cuenca, 23 de octubre de 2020 y el 23 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

jueves, 22 de octubre de 2026

San Juan de Capistrano (1386-1456). Festividad del 23 de octubre.

      Nacido en un Villorrio de los Abruzzos, estudió Leyes en Bolonia, y hacia los treinta años, cuando estaba encerrado por razones políticas, descubrió su vocación; el hecho es que en Perugia ingresó en la orden de San Francisco y que tuvo por maestro a san Bernardino de Siena.

San Juan Capristrano

Fue un gran predicador popular, pero su energía, sus dotes de persuasión y la solidez de su doctrina movieron a los papas a encargarle lo que hoy llamaríamos trabajos sucios y necesarios para poner orden. En primer lugar dentro de los mismos franciscanos, que andaban muy divididos y a menudo a la gresca, y luego en Italia entera como inquisidor.

Más tarde Austria, Baviera, Silesia y Polonia vieron pasar la figura menuda y descarnada de aquel fraile de mirada magnética y palabra de fuego. Quizá con los husitas de la Moravia fue muy duro, y en cualquier caso, al predicar la cruzada contra los turcos, que acababan de conquistar Constantinopla, no exigía precisamente métodos pacíficos.

Al lado del húngaro Juan Huniades fue el alma de las tropas cristianas que consiguieron  la gran victoria de Belgrado, y murió poco después víctima de la peste. La suya no es una estampa de franciscano seráfico de los que conmueven por su ternura, y Dios le habrá puesto entre sus arcángeles guerreros que saben cumplir bélicamente su misión.

Publicado en Cuenca, 22 de octubre de 2020 y el 23 de octrubre de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

miércoles, 21 de octubre de 2026

Santa María Salomé. Festividad del 22 de octubre.

      Siempre es grato hablar de una madre y en este caso se trata de la madre de Santiago Apóstol. Hay recelos en añadirle a Salomé el nombre de María, pues en los Evangelios sólo la nombran como Salomé, pero en el Martirologio romano se nombra con el nombre completo de María Salomé.

Los griegos modernos hacen a Salomé hija de San José para dar a sus hijos el honor de ser hermanos de Jesucristo, de cuya opinión prescindimos, pues muchos santos padres forman la genealogía en otros términos para demostrarnos el parentesco del Redentor con aquellos.

Lo cierto es que fue mujer de Zebedeo, y madre de Santiago el Mayor, y de Juan Evangelista, nacida en Betsaida de Galilea; y aunque no tenemos noticias individuales de las acciones de su vida, fuera de las que nos aseguran los Evangelistas, por la historia de estos sabemos que se unió Salomé a la Santísima Virgen, y a otras piadosas mujeres que siguieron al Salvador en su predicación, tanto en Galilea como en Judea, a quien se acercó en una ocasión con sus dos hijos pidiendo al Señor les concediera la singular gracia de sentarles en su reino uno a la diestra y otro a la siniestra: cuyo deseo da a entender muy bien la fe que tenía de la divinidad y de la grandeza de Jesucristo, al que dio las mayores pruebas de su amor, acompañándole no solo en sus predicaciones, sino en su pasión y muerte, sin temor de los judíos, capitales enemigos del Masías verdadero, prometido en la ley y en los profetas; permaneciendo en el Calvario al pie de la Cruz con la Santísima Virgen.

También quiso estar presente en su sepultura con María de Cleofás y María Magdalena, para observar donde y como pusieron el cuerpo de Jesús, no sin designio; pues luego que volvieron a Jerusalén, aunque pasaron todo el sábado sin hacer cosa alguna, por no contravenir a lo ordenado en la ley, prepararon aromas y perfumes para embalsamar el cadáver; a cuyo fin en la siguiente mañana, que era el día primero de la semana, pasaron muy temprano al sepulcro, y aunque se les ofreció la dificultad sobre quién les apartaría la gran losa de la entrada, notaron que estaba separada, luego que llegaron al mismo sepulcro, donde no hallando el cuerpo del Señor, vieron a unos ángeles vestidos de blanco que las manifestaron como había resucitado Jesús; previniéndolas que llevasen esta alegre nueva a los Apóstoles y discípulos del Señor, a quien vieron en el camino y lo adoraron.

El Martirologio romano señala su muerte en Jerusalén; otros la ubican en Provenza: verificándose lo que aseguran los antiguos en la conjunción de la fiesta de esta célebre santa con la de San Marcos, obispo de Jerusalén. Los griegos creen tener en Constantinopla los cuerpos de las santas mujeres que llevaron especies aromáticas para embalsamar el cuerpo de Jesús, en una Iglesia de la Santísima Virgen, construida a expensas del emperador Justino II, o más bien en la de Santiago el Menor, que había edificado aquel príncipe. Y como el Martirologio romano señala otra fiesta en el 25 de mayo en calidad de traslación de Santa María Cleofás, por la que se hizo de esta santa a Veroli, en Italia, por esto se piensa que María de Cleofás y Salomé vinieron a habitar a aquel después de la muerte de la Virgen, cuya opinión vulgar no tiene algún sólido fundamento; del que carece otra que supone conservarse los cuerpos de ambas en una pequeña población de la Provenza, llamada las tres Marías, donde se celebra, así como en la ciudad de Arlés, el pretendido descubrimiento de los dos cuerpos de María Cleofás y Salomé, en el día 3 de diciembre. También opinan algunos españoles que María de Cleofás vino a España en compañía de nuestro patrón el Apóstol Santiago el Mayor, y que murió en Ciudad-Rodrigo, los cuales no hablan de Santa Salomé, cuya festividad por lo dicho tiene adoptada nuestro calendario siguiendo el Martirologio romano.

Publicado en Cuenca, 22 de octubre de 2020 y el 22 de octubre de 2026.

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

martes, 20 de octubre de 2026

Santa Úrsula, su martirio se produjo el 21 de octubre del año 383


Festividad de Santa Úrsula y sus compañeras, vírgenes y mártires

Nació hacia el año 362 en Inglaterra. Fue hija de Diomot, rey de Cornovaille, y de Daria, en nada inferior a su marido en la nobleza de la sangre, ni en el ejercicio de la virtud. Conociendo que la cristiana educación de su hija era una de sus más esenciales obligaciones, se  dedicaron a desempeñarla. En ninguna niña se descubrió entusiasmo más brillante, ni naturaleza más feliz. Tenía un corazón noble y generoso, un espíritu vivo y dócil, con una hermosura que a la edad de doce años era ya celebrada Úrsula por una de las más hermosas princesas de Europa.


Máximo, el tirano, era general de las tropas del emperador Graciano en Bretaña. Se hizo proclamar emperador el año 382, desembarcando con todo su ejército en las costas de la Armórica, provincia de Gaulas, se apoderó de todas ellas. Conan, uno de sus oficiales generales, príncipe bretón, y cristiano de profesión, destacó tanto en aquella expedición por su valor y conducta, que Máximo le hizo gobernador de la Armórica, llamada después la Bretaña menor, confiriéndole el título de duque.
Estableció este su residencia en la ciudad de Nantes y dejó en el país una gran parte de las tropas, compuerta de bretones; y como no estaba casado determinó buscar mujer. Llegando a su oídos las bellas prendas de virtud y hermosura de que Úrsula estaba dotada, envió una diputación al rey su padre, pidiendo a la princesa Úrsula como su esposa. Casi todos los señores que le seguían, oficiales y soldados, estaban también solteros, por lo que encargó a los diputados que trajesen con la princesa todas las doncellas que pudiesen, para casarlas con ellos. El rey los recibió con honor, y como conocía el mérito del duque, oyó con gusto la proposición y prometió darle por esposa a la princesa su hija. Oyó ésta con disgusto la proposición, más no dio respuesta a ella. Su padre sabiendo lo ventajoso del acuerdo dio su autorización para obligarla. Úrsula no acepto pero fueron inútiles sus esfuerzos y sus razones y sus lágrimas. Al final dio su consentimiento por la sumisión que profesaba a sus padres, reservándose la libertad de apelar a las órdenes de Dios.

Animada con una viva confianza en la bondad del Señor, se arrojó a sus pies y le hizo esta fervorosa súplica: “Bien sabéis Vos, divino dueño mío, los más íntimos afectos de mi pobre corazón; jamás le han tentado las grandezas del mundo, ni le han deslumbrado sus aparentes brillanteces. Vos solo sois el dulce objeto de sus amorosas ansias. Dueño sois de todos los sucesos de la vida; fácilmente podéis desbaratar todas las ideas de los hombres por concertadas que sean. No desechéis, Señor, mis humildes súplicas: Dignaos tomar bajo vuestra protección a la menor de vuestras siervas: dirigidlo todo a mi salvación y a vuestra gloria según vuestra divina voluntad”.

Los preparativos para el embarco de la princesa se iban acelerando ya que había un gran número de doncellas nobles para acompañar a Úrsula, destinadas como futuras esposas de los oficiales bretones. Cuando todo estuvo preparado pasaron a Londres Úrsula y sus compañeras.


Apenas perdieron de vista las costas de Inglaterra, se levantó una furiosa tormenta que llenó de terror a toda la escuadra, amenazándola con un funesto naufragio. Entonces decía Úrsula a sus compañeras: “Animo hijas mías, y nada temáis. Servimos a un Dios, y tenemos un Esposo que manda a los vientos y los mares. Sacrifiquémosle nuestras vidas, y dejemos los horrores de la muerte a los que tienen la desgracia de no conocerle. Pero nosotras tengamos confianza en su gran misericordia”. Sosegó a todas sus compañeras y a toda la tripulación la intrépida seguridad de nuestra santa. Toda la escuadra fue arrojada en el puerto de Tiel, en el ducado de Güeldres, y siguiendo después la corriente del Rhin, navegó hasta Colonia.
Rubens. El martirio de Santa Ursula y la Once Mil Vírgenes
Museo de Arte Kimbell
Fort Worth. Texas (USA)

Llegando la notica al emperador Graciano del venteamiento de Máximo, llamo en su socorro a los Hunnos, nación bárbara de a antigua Sarmacia. Mandaba a estos bárbaros el general Gauno, por orden del emperador Graciano, contra el tirado Máximo, al descubrir este navío bretón, enemigo del emperador los atacaron y se apoderaron de ellos fácilmente por el corto número de soldados que los venían escoltando. Se quedaron sorprendidos cuando vieron que la carga eran doncellas cristianas destinadas para esposas de los oficiales y soldados bretones, sus enemigos y que la principal era la princesa, futura esposa del duque Conan, general del ejército de Máximo.

Quedó el general del ejército tan prendado de Úrsula que se valió de todos los medios posible para rendirla y tenerlas en sus brazos, pero la santa loe habló con tanta resolución y majestad, que le hizo cambiar de opinión y lleno de rabia se arrojó espada en mano sobre ellas. A unas atravesó con el acero, a otras con dardos  y a todas las degollaron, pasando a aumentar en número la corte del Cordero celestial con la duplicada palma del martirio y virginidad.

Sucedió esto el día 21 de octubre del año 383, y desde entonces celebra la Iglesia la fiesta de Santa Úrsula y sus compañeras vírgenes y mártires. Fueron sepultados sus cuerpos en el territorio de Colonia, de donde se esparcieron después sus reliquias por toda la cristiandad. El año de 1537 fundó en Italia la congregación de Santa Úrsula la beata Ángela de Brescia, la que aprobó el Papa Paulo III, y el de 1572 la sujetó a la clausura y votos religiosos el Papa Gregorio XIII, a solicitud de San Carlos Borromeo. El año de 1611, fundó ls Ursulinas en Francia la señora de Santa Beuva, Magdalena de Huiller, siendo el primer convento de París, de donde se extendieron con gran utilidad, no solamente en Francis, sino también en Suiza.

Cuenca, 21 de octubre de 2018 y el 21 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 19 de octubre de 2026

Santa Irene, virgen y mártir. Festividad del 20 de octubre.

    Santa Irene, cuya memoria es y ha sido célebre, especialmente en Portugal, según se acredita por los monumentos eclesiásticos de aquel reino, nacida en un pueblo llamado Navancia.

Según el Breviario antiguo de Evora y Braga, residía con sus padres en Navancia, a orillas del Tajo, perteneciente al señorío de un ilustre magnate, allá por los años del rey Recesvinto, en el siglo VII. El hijo del conde, llamado Britaldo, se había enamorado ciegamente de la bella Irene. Quiso conquistar la fortaleza cristiana de su corazón, pero Irene se había consagrado a Dios en un monasterio que dirigía su tío, el abad Selio.

Britaldo no se doblegaba a perder a quien su corazón amaba, creía que por ser el único heredero del conde Castinaldo, lo podía todo y se le debía dar todo lo que deseara. El amor se convirtió en odio y vino la venganza cruel. Avergonzado de verse despreciado y vencido, concertó con un soldado que matase a la inocente joven y la arrojase al río, mientras él huía de la ciudad, que le resultaba una cárcel después de su derrota.

Realizó un diabólico plan con tan completo resultado, que el pueblo, al notar la falta de Irene y de Britaldo, con general escándalo, pensara en una fuga amorosa. Así se denigraba la honra de una mártir virgen y se sepultaba en las ondas del Tajo.

Pero, al decir de los biógrafos, no permitió Dios por mucho tiempo tal deshonor para la mártir de la pureza, y dio pronto testimonio de su virtud y valentía. El abad Selio tuvo revelación secreta del martirio y ordenó que fuese recogido el cadáver con honores de mártir, en presencia de todo el pueblo. Divulgó el santo abad la noticia, y rodeado de sus monjes, acompañado de inmenso y curioso gentío, se encaminó por la ribera del Tajo al lugar que le había sido revelado. Todos pudieron admirar el celestial prodigio: el caudaloso río había replegado sus aguas hacia la orilla opuesta, dejando un espacio seco, donde, sobre un suntuoso sepulcro, fabricado por manos de ángeles, guardianes de los niños inocentes, yacía el cuerpo virginal de Irene, con la herida del puñal y la sangre fresca.

Desde entonces aquel lugar se hizo célebre y, olvidado el nombre antiguo de Scalvis, comenzaron a llamarle Santa Irene, de donde nació, por usual abreviatura, la palabra que hoy lleva de Santarem.

Nuestro cronista Ambrosio de Morales refiere así el suceso: “Por esto y para mayor gloria de Dios y muy extrema honra de esta Santa, con mucha razón se comenzó a perder el nombre de Scavis y nombrarse Santa Irene, que, un poco abreviado, ahora vulgarmente dicen Santarem. Así el quedó a la bienaventurada virgen una gran ciudad por epitafio y todo el río Tajo por templo de su celestial sepulcro”.

Publicado en Cuenca, 20 de octubre de 2020 y el 20 de octubre de 2026.

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.