domingo, 8 de febrero de 2026

Santa Apolonia. Patrona de los odontólogos. 9 de febrero.

    Dice de ella el Santoral Cristiano del Padre Juan Croisser, que era una venerable doncella por el delicado y constante ejercicio de una sólida virtud. Algunos dicen, que fue de ilustre nacimiento, y que desde sus más tiernos años había sido criada en la religión cristiana. Lo que todos contestan es, que era toda veneración  y el ejemplo de los cristianos de Alejandría, que vivía en sumo retiro, en un continuo ayuno, en oración perpetua, y en la más exacta práctica de todas las virtudes.  

Fue y es una santa muy popular porque se la invoca contra el dolor de muelas debido a que sus torturadores le golpearon en el rostro hasta arrancarle todos los dientes. Se la suele representar con unas tenazas en la mano como las que se utilizaban en la antigüedad para las extracciones.
Santa Apolonia.

Era de Alejandría, diaconisa (mujeres que en la primitiva Iglesia se ocupaban del cuidado de los pobres), ya de avanzada edad a comienzos del siglo III, según la Leyenda Aurea, Santa Apolonia era: “virgen venerable a la que adornaban las flores de la castidad, la austeridad y la limpieza de corazón”.

En un tumulto contra los cristianos quisieron persuadirla de que sacrificarse a los dioses, ante su firme negativa la desdentaron a golpes y luego encendieron una hoguera amenazandola con quemarla viva si no apostataba.

El final es un poco turbador porque Apolonia, después de abismarse en una corta plegaria, se arrojó ella misma al fuego y en él murió. Quedaron atónitos los gentiles, mirándose los unos a los otros, como embargada la voz, y llenos de suspense, sin atreverse a creer lo mismo que veían, porque no acertaban a comprender como era posible que una doncella tuviese ese valor, y se diese más prisa a ofrecerse a Dios en sacrificio siendo consumida por las llamas, que ansias tenían ellos de verla cuanto antes reducida a cenizas.

Los cristianos se aplicaron con el mayor cuidado a recoger lo que pudieron del sagrado cuerpo, con especialidad los dientes esparcidos por el suelo, que como preciosas reliquias, fueron distribuidos por varias iglesias de la cristiandad.
   Los continuos favores que cada día experimentan los que recurren a la intercesión de Santa Apolonia acreditan el gran poder que nuestra Santa tiene con Dios, y la bondad con que atiende a los que implorar su protección.

En nuestra Catedral conquense se dispone de una imagen de Santa Apolonia, situada en el lado izquierdo del Altar de la Virgen del Alba. Esta imagen es obra de José Martín de Aldehuela, que dejó en ella la impronta de su sensibilidad y de su buen gusto.
Santa Apolonia. Obra de José Martín de Aldehuela.
Siglo XVIII - Catedral de Cuenca.
    En los Breviarios más antiguo de las iglesias, se hallan oraciones particulares para pedir a Dios por la intersección de Santa Apolonia, que nos libre de varias enfermedades corporales y singularmente de los males de dientes, como se ve por esta oración que se lee en el Breviario de la iglesia de Colonia:

O Dios, por cuyo amor la bienaventurada virgen, y mártir Santa Apolonia sufrió con tanta constancia, que le arrancasen todos los dientes; te suplicamos nos concedas, que todos aquellos que implorasen su intersección, sean libres de males de dientes, y de cabeza; y después de las miserias de este destierro, les otorguéis la gracia de que arriben a los gozos eternos de la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, Hijo vuestro, que siendo Dios, vive y reina con vos en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén”.

Publicado en Cuenca, 9 de febrero de 2021. Actualizado el 9 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




sábado, 7 de febrero de 2026

San Juan de Mata. Festividad del 8 de febrero.

San Juan de Mata (1160-1213).

 Es un santo Provenzal, nacido en el condado de Niza y en parte se le debe que hoy disfrutemos del Quijote, pues un miembro de su Orden rescató del cautiverio a Miguel de Cervantes.

Este santo es el fundador de la Comunidad de la Santísima Trinidad, o Padres Trinitarios.  El decía que las dos actividades que más le agradaban eran la oración y el dedicarse a ayudar a los pobres. Con frecuencia se retiraba a una ermita alejada del pueblo y allí pasaba varios días dedicado a la meditación.
San Juan de Mata

Después de haber estudiado en Niza el bachillerato, su padre lo envió a París donde se doctoró y fue ordenado sacerdote. En su crónica se dice que durante la primera celebración, durante la Misa tuvo una visión, unos pobres cristianos prisioneros de los árabes, con peligro de renunciar a su religión, observó como un religioso vestido de blanco con una cruz roja y azul en el pecho los libraba y los salvaba de perder la fe. Esto le llevó a sentir que debería fundar una comunidad para la liberación de cristianos.

Con esta historia fue a consultar a San Félix de Valois, y le narró la idea, a San Félix le pareció muy buena idea y los dos partieron para Roma a conseguir el permiso del Papa.

Tras varios días de oración obtuvieron el permiso del Papa Inocencio III, aunque no era muy partidario de ello. Juan fue consagrado obispo y a los religiosos se les concedió un hábito blanco con una cruz roja y azul en el pecho. El Superior General de la Comunidad fue nombrado Juan de Mata.

Con la autorización del rey de Francia, Felipe Augusto y con fondos que el mismo rey les proporcionó, hizo varios viajes a África a libertar cautivos. En el año 1201 Juan de Mata y sus religiosos lograron rescatar en Marruecos a 186 prisioneros. Al año siguiente en Túnez rescataron 110. Por cada uno había de pagar una suma de dinero y los Padres Trinitarios iban de ciudad en ciudad pidiendo para conseguir el dinero con que pagar el rescate de los pobres esclavos.

Cuenta sus crónicas que volviendo de África con 120 rescatados, un grupo de piratas musulmanes asaltaron el barco, destruyendo el timón y rasgando las velas. Todos creyeron que iban a morir pero el santo hizo unas nuevas velas uniendo los mantos de todos ellos y se puso a rezar y así sin timón pero llenos de confianza en Dios y colocándose en la proa del barco con un crucifijo en las manos logró desembarcar sanos y salvos en Ostia (Italia).
El milagro del regreso de San Juan de Mata.

Un religioso de su comunidad, llamado Padre Juan Gil, rescató en 1580 a Miguel de Cervantes, autor del Quijote, que estaba prisionero de los musulmanes desde 1575.

Los últimos años de su vida los pasó en Roma, dedicado a la predicación y a conseguir ayudas para los pobres. Murió santamente el año 1213. En 1666 el Papa Alejandro VII autorizó el culto a San Juan de Mata.

Publicado en Cuenca. 8 de febrero de 2020. Actualizado el 8 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


viernes, 6 de febrero de 2026

Festividad del 7 de febrero. Teodoro el Capitán.

Teodoro el Capitán o Teodoro de Heraclea, mártir (c.a.319)
   Este es uno de los santos marciales que hay en Oriente, como Demetrio y Jorge, muy populares en Grecia, y a quien aún puede verse en la Catedral de Chartres con todas sus armas. Es uno de los mártires provenientes del mundo de la milicia. Fue capitán de soldados. Hizo honor a su nombre cuyo significado es “Adorador de Dios”, con el testimonio de su sangre derramada. Ejerce el mando en tiempos del emperador Licio. Murió mártir en Herencia, por el año 319, defendiendo la fe y sabiendo anteponer a su lealtad de soldado la preeminencia de obediencia a Dios.

Cuenta su leyenda que pasaba su vida librando las tierras de alimañas, monstruos y dragones. Donde se resalta su condición de hombre de fe es en una de los desplazamientos que hacía el emperador visitando el imperio, revisando las fuerzas militares y comprobando el estado de las posiciones. En esta ocasión lleva consigo todas las imágenes idolátricas de los dioses romanos. Teodoro pidió a Licinio que le dejase los ídolos con objeto de perfumarlos en su casa, para que inspirasen más veneración cuando fuesen a dorarlos en público. Una vez en su poder los hizo pedazos, trozos que repartió entre los pobres al estar hechas éstas de oro y plata. Licinio montó en cólera.

Esta acción le valió el martirio por degüello precedido de incontables tormentos que están relatados en las actas martiriales tardías. Sí se habla de sus muchas heridas sanadas por ángeles y de conversiones multitudinarias de testigos presenciales al comprobar su firmeza hasta el último momento de su muerte, ocurrida el 7 de febrero del año 319.

Teodoro parece reunir astucia y heroísmo, fe y sentido práctico, con unas gotas de humor que le darán en el Cielo una sonrisa de mártir socarrón. No deja su acción de animar nuestra existencia, posiblemente su biógrafo quiso personificar en él que la fe no está reñida con el sentido práctico y que la valentía profesional debe acompañar a la fortaleza que da la entrega a Dios.

Publicado en Cuenca, 7 de febrero de 2020 y el 7 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 5 de febrero de 2026

Efemérides conquenses del día 6 de febrero. Procesión de rogativas con la Virgen del Sagrario.

     Pensamos que los trastornos del tiempo son de la edad moderna, de nuestra época, donde se desboca y lo mismo hace una temperatura gélida que te asas de calor al día siguiente. Lo que hoy traigo es un hecho que sucedió por los inicios del siglo XVII, del que estoy comenzando a buscar sucesos y hechos que acaecieron.

Cuentan las crónicas que habiéndose negado a llover en Cuenca, pues hacía cuatro meses que no caía ni una gota, los hortelanos y la gente del campo habían dejado de sembrar en todo el obispado. Ello podría repercutir en una hambruna en los meses de invierno próximos.

Se formó una comisión entre la gente del campo que decidieron ir a visitar al obispo D. Andrés Pacheco, que el 9 de diciembre de 1602 había tomado posesión de la Mitra de San Julián. Esta comisión iba encabezada por el cura párroco de Albalate de las Nogueras, D. Andrés.

El día 5 de febrero de 1605 los recibió el obispo D. Andrés Pacheco, hombre amante de la exactitud y de gran cordialidad y que dedicó sus rentas a socorrer a los pobres y necesitados de la diócesis. Recibiéndolos en audiencia los escucho amablemente:

Tomando la palabra el cura de Albalate le dijo: "Excmo. Sr. nuestros campos se mueren de sed por falta de lluvia y no se pueden preparar las tierras para su cultivo y se prevé lo peor para pasar el próximo invierno, si no tenemos grano ni paja con la que satisfacer el hambre de nuestra gente y de los animales. Hemos pensado que tal vez pudiéramos sacar en procesión a nuestro santo Patrón para que remedie este mal".

D. Andrés Pacheco había oído hablar de la conquista de Cuenca por el rey Alfonso VIII y de la Virgen de las Batallas, sólo llevaba en su puesto casi tres años, y era normal que muchas de las cosas de esta población aún eran para él desconocidas. El mover la urna de San Julián suponía reunir al Cabildo, el poner de acuerdo a los poseedores de las tres llaves y eso suponía la demora de algunas semanas y el tiempo apremiaba, no podía demorarse más esa situación.

–Déjenme pensar y nos reunimos de nuevo dentro de algunas horas, les avisaré con el toque de campana del Giraldo, dijo el Obispo.

La gente  salió algo deprimida y hablando entre ellos de la mala fortuna que se les venía encima si no se hacía algo. El pueblo creyente estaba con sus santos y con una alta fe en que sólo el Altísimo podría enderezar aquella situación. Los manantiales ya empezaban a escasear en agua, incluso algunos se habían secado.

Eran las doce de la mañana cuando el campanero comenzó a tocar a reunión, la comisión se apresuró a volver al Palacio Episcopal donde D. Andrés Pacheco les esperaba con una sonrisa de buen augurio.

Virgen del Sagrario. Catedral de Cuenca.

-Queridos feligreses, me he puesto en oración delante del Sagrario, junto a la Virgen que Alfonso VIII nos donó y he obtenido respuesta. Si la Virgen ganó Cuenca para la cristiandad ¿Cómo nos va a dejar morir de hambre en el invierno por falta de cosecha? Esta tarde se montará en andas y comunicaremos a toda la ciudad y los pueblos cercanos, para que puedan asistir a la procesión general de rogativas de la Virgen, saldrá desde la Catedral hasta los campos de San Francisco y la Tórdiga si es necesario.

Todos salieron contentos y se corrió la voz por las aldeas cercanas y las catorce parroquias que constituían la ciudad de Cuenca.

A las cinco de la tarde del día 6 de febrero de 1605, la procesión salió de la Catedral con la comitiva de los representantes del pueblo y las autoridades civiles y eclesiásticas, con el Señor Pacheco presidiéndola. Se rezaba el santo rosario mientras se desfilaba por las estrechas calles, recorriendo las parroquias en descenso hacía los campos de San Francisco, al llegar a la altura de la parroquia de San Vicente el cielo comenzó a cubrirse de una densa nube negra que no sabían de donde había salido, pues al salir de la Catedral el cielo estaba despejado.

Las nubes dejaron caer su preciado líquido con benevolencia al principio, la procesión discurría hacia la puerta de Valencia y desplazándose con cierta premura lograron llegar al convento de los Franciscanos donde se refugiaron todos los participantes con la imagen de la Virgen entre sus muros, pues el agua que caída era muy abundante.

La gente comenzó a lanzar vivas: ¡Viva la Virgen del Sagrario!  ¡Viva la Virgen del Sagrario! ¡Viva la Virgen del Sagrario!  Así estuvo lloviendo tres días, los manantiales volvieron a dar sus aguas a las gentes de la ciudad y los campos pudieron ararse y sembrarse dando la mejor cosecha que hubo en varios años.

"La confianza y la Fe mueve montrañas, no hay duda". ¡Viva la Virgen del Sagrario!

Publicado en Cuenca, 6 de febrero de 2021 y actualizado el 6 de febrero de 2025.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

San Pablo Miki y compañeros.6 de febrero.

   Hoy quiero sacar a la luz la iglesia de Asia. En estos tiempo se habla mucho de esas tierras con el problema de coronavirus que se detecto su origen por esas tierras, cosa que ha tienedo al mundo entero en alerta. Este caso, que voy a relatar, sucedió en Japón, pero no deja de ser un país de Asia.

Se remonta al siglo XVI. Sobre el año 1597, un grupo de veintiséis personas cristianas fueron los que sufrieron el martirio, seis franciscanos, entre ellos varios españoles, tres jesuitas japoneses y dieciséis seglares, entre ellos se incluye a un niño de trece años y a otro de once, también japoneses. Una pequeña muestra de la Iglesia del Japón que treinta años después de que San Francisco Javier pisara suelo japonés, contaba con más de ciento cincuenta mil fieles. Hablo de San Francisco Javier porque es uno de los fundadores de la Compañía de Jesús junto con  San Ignacio de Loyola y es el verdadero pionero en la tarea de llevar la religión Católica a Japón, lugar donde desembarca en 1549, después de ocho años encargándose de la misma tarea en otras zona de Asia.
Martirio de San Pablo Miki y sus compañeros.
Los nombres de los franciscanos eran: Fray Pedro Bautista, que era de San Esteban del Valle (Ávila), fray Martín de la Ascensión, un guipuzcoano, fray Francisco de San Miguel, que procedía de Valladolid… Los tres jesuitas emparejan un nombre de pila muy nuestro con apellidos que nos suenan a exóticos: Pablo Miki, hijo de un capitán del ejército imperial, Juan de Goto y Diego Kisai.

Otro tanto ocurre con la lista de los seglares; se llamaban Cosme, Pablo, Francisco, Juan, Tomás, Gabriel, Pedro, León, Joaquín, Matías, Buenaventura, Miguel, Antonio… y también Taqueya, Ibarqui, Meaco, Suzuqui, Quinoya, Idauqui, Duisco, Caramusi, Cozaqui. Una herencia doble, de la fe y de la raza, muy difícil en aquel momento, y la dificultad se resolvió en martirio.

Las causas de la persecución, intereses políticos, envidias, codicia, actitudes fanáticas. En este caso también la jactancia de un capitán español que para asustar a los que les embargaban el barco aseguro que tras los misioneros el rey de España mandaría una flota de conquista.

El shogun Hideyoshi decretó la muerte de los veintiséis en la ciudad de Meako se les cortó la mitad de la oreja izquierda, marcándolos afrentosamente para el sacrificio, y en carretas fueron llevados a Nagasaki, lugar de la ejecución. En la colina que hoy se llama de los mártires se levantaron veintiséis cruces, y allí murieron todos a lanzadas entonando himnos al Salvador.

Para que sepamos algo más de San Pablo Miki, diré que nació en Japón en el año de 1566 de una familia pudiente; fue educado por los jesuitas en Azuchi y Takatsuki. Entró en la Compañía de Jesús y predicó el evangelio entre sus conciudadanos con gran éxito.

Al recrudecerse la persecución contra los católicos, decidió continuar su ministerio y fue apresado junto con otros. En su camino al martirio, él y sus compañeros fueron forzados a caminas 600 millas para servir de escarmiento a la población. Ellos iban cantando el Te Deum. Les hicieron sufrir mucho. Finalmente llegaron a Nagasaki y, mientras perdonaba a sus verdugos, fue crucificado el día 6 de febrero de 1597 con los demás compañeros. Desde la cruz predicó su último sermón.

Él y todos sus compañeros fueron canonizados por Pío IX en 1862.

Publicado en Cuenca, 6 de febrero de 2020 y actualizado el 6 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Santa Águeda fue una de las antiguas devociones de los conquense. 5 de febrero.

“Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”.  
    El 5 de febrero celebramos a Santa Águeda. En las vísperas de la festividad, se acostumbra en muchos pueblos a salir a realizar rondas cantando en honor al martirio y muerte de la Santa. Estos grupos estaban o están formados por jóvenes solteros o en la edad de realizar el servicio militar (los quintos). Ellos iban de puerta en puerta recogiendo dinero o diferentes viandas para realizar una comida o merienda. En la actualidad estos grupos están formados por toda clase de edades y con el dinero recogido realizan diversas actividades.
Santa Águeda. Catedral de Cuenca
    Su biografía parte de la obra “La leyenda dorada” de Santiago de la Vorágine. Esta historia se encuadra en los primeros tiempos de las persecuciones de cristianismo y ésta se ubica en tiempos del emperador Decio, procónsul de Sicilia. Quintianus quería casarse con Águeda pero ésta le rechazó por haber ofrecido su virginidad a Jesucristo, en venganza por no conseguir su amor la enviaron a un lupanar (prostíbulo), regentado por Afrodisia, donde milagrosamente Águeda siguió conservando su virginidad. Esto enfureció tanto al pretendiente que por su influencia la mandaron torturar, ordenando que le cortaran los senos. La respuesta de la santa a este martirio fue: “Cruel tirano ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?"  Águeda tuvo una visión en la que San Pedro le curó sus heridas, pero aún con todo siguió siendo torturada, días después fue arrojada sobre carbones al rojo vivo y revolcada sobre sus cenizas, esto sucedió en la ciudad de Catania en Sicilia (Italia). Todo esto le llevó a la muerte, que lanzando un gran grito de alegría expiró dando gracias a Dios.

Cuenta la historia que en el año 252, un año después de su martirio, el volcán Etna hizo una erupción y los habitantes de Catania pidieron su intercesión y la lava sólo llego hasta las puertas de la ciudad, desde entonces es patrona de Catania y de toda Sicilia. También se recurre a ella para los males de los pechos, partos difíciles y problemas de lactancia, por lo general se le considera la protectora de las mujeres. Es la patrona de las enfermeras.

    Se le ha representado iconográficamente, con el verdugo armado de tenazas y retorciendo su seno. También sosteniendo ella misma una tenaza en la mano y un ángel con sus pechos en una bandeja o ellas misma portando una bandeja o plato con su seno cortado, como ocurre en la imagen que hay de ella en la Catedral de Cuenca.
Santa Águeda portando su propio pecho. Catedral de Cuenca

    Hoy la imagen de la Santa está en el lado derecho del altar de la capilla de Ntra. Sra. del Socorro. En su día tuvo altar propio en el centro de la Catedral. De santa Águeda sabemos que fue una de las más antiguas devociones de esta Santa Iglesia. En la ordenación de las capellanías que se llevaran a cabo en 1404 por el obispo D. Juan Cabeza de Vaca, figuraba entre las primeras la de esta Santa Iglesia  y en su altar estaba ordenado que se dijera la segunda misa de alba. Y a los pies de su primitiva capilla, situada junto al pilar donde ahora se encuentra el púlpito del lado de la Epístola, se efectuó el primer enterramiento del cuerpo de san Julián, que algunos años después, en reconocimiento de su santidad, desde ella, en 1518, fue trasladado el Santo al nuevo sepulcro, sobre el altar que todavía llamamos altar de la Reliquia.
Felicidades a las mujeres que llevan el nombre de Águeda.

Publicado en Cuenca, 5 de febrero de 2021 y actualizado el 5 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 3 de febrero de 2026

Santa Juana de Francia (1464-1505). Festividad del 4 de febrero.

 No hay fealdad humana cuando uno se mira en la hermosura de la Virgen.

Aunque hoy he traído la vida de San Andrés Corsino, también hoy celebramos la festividad de Santa Juana de Francia, y la traigo por la fealdad de esta mujer que sólo se miraba en el espejo de la hermosura de la Virgen.

 Así es su historia: El rey Luis XI y su esposa Carlota de Saboya tenían ya una hija y deseaban por encima de todo un varón que pudiese heredar el trono de Francia. Por eso consideraron el nacimiento de Juana como un contratiempo, y cuando se vio que la niña era deforme (jorobada y algo coja), el monarca prefirió olvidarse de su existencia y a los cinco años fue enviada lejos de la corte.

Santa Juana de Francia o Juana de Valois.

Hasta que se la utilizó como instrumento de política matrimonial haciendo que se casara, muy a pesar del novio, con el duque de Orleáns. Al parecer la unión no llegó a consumarse nunca, y el duque mostró siempre inalterable desdén por una mujer tan poco agraciada como la que le habían impuesto.

Cuando aquel esposo casi desconocido fue encarcelado por rebelión, Juana intercedió por él ante su hermano, el nuevo rey Carlos VIII, pero en 1498, al morir éste y convertirse el duque de Orleáns en el monarca Luis XII, el nuevo soberano se apresuró a activar los trámites para que se anulase su matrimonio.

Así Juana de Valois pasa a ser simplemente la duquesa de Berry y se retira a Bourges, donde en el año 1500 funda la orden de la Asunción o de las “diez virtudes de María”, cuyo fin es la vida de piedad a imitación de la Virgen y la ayuda a los menesterosos. Poco tiempo le queda. Aunque considerada muy pronto como santa, su canonización no llegó hasta el año 1950.

Esto es un pequeño resumen de la vida de esta princesa desventurada, fuera de los cuentos ilusionantes de bellas princesas, a ella la desdeñaron sus padres y su marido. Es la santa fea y malquerida que de humillación en humillación aprendió a no mirarse más que en el espejo de la hermosura de la Virgen María, en el que debía de resplandecer y no en lo que la humanidad tiene como modelo de lo bello.

Publicado en Cuenca, 4 de febrero de 2021 y el 4 de febrero de 2026.

    Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.