domingo, 8 de marzo de 2026

Visita guiada gratuita de los primeros sábados de mes. Siglos XX

 Como en anteriores visitas se precisa, para su participación, mandar un correo: chemarogo@gmail.com para que sea incluido en el grupo, éste no será superior a 35 personas. Sábado 18 de abril a las 11:00h.


Ángel sonriente. Triforio Catedral de Cuenca.

Siguiendo con las visitas de los primeros sábados de mes, llegamos al siglo y XX, un periodo un tanto especial pues la ciudad de Cuenca.

El siglo XX comienza para la Catedral con una gran desgracia. La caída de la torre del Giraldo.

Situada en el lado norte, se alzaba sobre las torres del Gallo y de la Saeta que culminaban la fachada. Fue en la mañana de un 13 de abril de 1902 cuando se vino abajo. Un informe enviado al Gobierno en 1888 por parte del cabildo y el Obispo acreditaba su mal estado.

En el siniestro perecieron María Antón, de 20 años, hija del campanero. Gregorio López Ochoa de 10 años, Reyes López de 8 años, José López y Alejandro Mena de 15 años. El salvado Francisco Requena de 15 años.

Cuenca, 20 de marzo de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Hoy la Patrona de los artistas, Santa Catalina de Bolonia. 9 de marzo.

Santa Catalina de Bolonia
Esta santa que celebramos su fiesta el 9 de marzo, nació en Bolonia un 8 de septiembre de 1413 y murió un 9 de marzo de 1463. Se considera la santa protectora de las artes liberales. Hija de familia patricia, su padre tenía un puesto importante en la corte gracias a Nicolás III, ella llegó a ser dama de compañía de la hija natural de Nicolás III y recibió una educación que cubría el trívium y el quadrivium, que juntas formaban las siete artes liberales, así como la filosofía, la caligrafía y los ejercicios como montar a caballo y alistar las armas. Catalina fue también capaz de leer y escribir latín, aprendiendo también a pintar.
Catalina tomaba parte de los bailes y placeres que la juventud disponía en su época y decían de ella que era hermosa y de buen partido, pero ella amaba la soledad y siempre rechazó el casarse. Cuando su amiga Catalina se casó con Galeotte Roberto, príncipe de Rímini, ella se unió a la comunidad de damas pías que formaba parte de una Tercera Orden de Inspiración Agustiniana. Aconsejados por los franciscanos su comunidad es transformado en un monasterios de Clarisas, llamado Monasterio del Corpus Domini, en Ferrera. Catalina pronunció sus votos en 1432, fue posteriormente la maestra de novicias.
Fue una persona que tuvo visiones y éxtasis. En una de sus visiones vio a la Virgen María, la noche de Navidad de 1445, que le presentaba al Niño Jesús. También vio a San Francisco de Asís, el cual le mostró sus estigmas.
Virgen pintada por Catalina de Bolonia

Con relación a la visión que tuvo de la Virgen, cuentan sus biógrafos que la noche de Navidad pidió permiso a su superiora para pasar toda la noche de Navidad rezando en la iglesia del monasterio con la intención de rezar mil avemarías en honor de la Virgen. Así lo hizo, con toda la atención y el fervor que le fue capaz. En la hora que según se cree nació Jesús se le apareció la Virgen llevando en brazos al Niño Jesús, toda abrumada de felicidad, se tomó la libertad de acariciar al Niño, de estrecharlo contra su pecho y de acercar los labios a su rostro, en ese momento la visión desapareció, dejándola en un gozo indescriptible a Catalina.

El Vicario General de la observancia había obtenido del Papa Calixto III un Breve apostólico, en el año 1455, autorizando la fundación de monasterios en diversas partes de Italia. Catalina fue elegida como abadesa de una nueva fundación. Catalina se distinguió por su espiritualidad y por sus consejos. Moría en Bolonia el 9 de marzo de 1463, tras su muerte los milagros se manifestaron sobre su tumba, a tal punto que su cuerpo sólo estuvo 18 días bajo tierra, siendo expuesto a la veneración de las religiosas y los fieles bajo un baldaquín en una capilla de la iglesia Corpus Domini del monasterio donde se encuentra hasta hoy día.
Publicado en Cuenca, 9 de marzo de 2019 y el 9 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 7 de marzo de 2026

El día de la mujer trabajadora. 8 de marzo.

 Por una igualdad entre hombres y mujeres.
En la enseñanza y en la educación esta la clave.

    El 8 de marzo celebramos el día internacional de la mujer trabajadora. Fue instituida por decisión de las Naciones Unidas en el año 1975, conmemorando la lucha de la mujer por su participación, en pie de la igualdad de oportunidades.


    La primera vez que se celebró fue el 19 de marzo de 1922 en Europa. Existen algunos antecedentes como el del 3 de mayo de 1908 que se organizó un acto denominado “Día de la Mujer” en el teatro Garrick de Chicago, pero sería el 28 de febrero de 1909 cuando se celebrara por primera vez en Nueva York el Día Nacional de la Mujer, organizado por las Mujeres Socialistas tras la declaración del Partido Socialista en los Estados Unidos, en honor a la huelga de las trabajadoras textiles de 1908 en la que protestaron por las penosas condiciones de trabajo. Unas 15.000 mujeres marcharon por la ciudad de Nueva York exigiendo una reducción de la jornada laboral, mejoras salariales y derecho a voto.
    Años posteriores se fueron incorporando otros países y el 8 de marzo se ha convertido en un momento de confluencia para reivindicar la igualdad de derechos para todos y recordar que aún no se han alcanzado los logros con los que partieron estas protestas.
    En la educación está la clave del éxito o el fracaso, si queremos que la igualdad llegue debemos incidir en la enseñanza. Educar para obtener el potencial del nuevo ser humano más consciente de los hechos de que una mujer es igual que un hombre, no se debe permitir que la educación sea dirigida, adoctrinada o manipulada, se tiene que evitar represiones y viejas creencias, en verdad que la respuesta la tienen los niños y niñas que hoy están en las aulas.
    Se deben crear las condiciones para que pueda aflorar la educación emocional, que les ayude a resolver sus problemas existenciales; que la educación sea más abierta al autoconocimiento y el respeto del otro, en la educación está la clave para vivir en una sociedad en paz. Mientras que la educación sea manipulada y puesta al servicio de quienes gobiernan nunca llegaremos al pleno conocimiento y a la plena igualdad. Luchemos por que las leyes educativas sean más igualitarias porque en la educación está el principio de la igualdad y así obtendremos una sociedad más justa.

Publicado en Cuenca, 8 de marzo de 2019. Actualizado el 8 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Juan de Dios (1495-15509). Festividad del día 8 de marzo.

  Este santo es de origen portugués, enfermero de profesión y fue el fundador de la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios. Su nombre de pila era João Cidade Duarte, es también conocido con los nombre de Juan de los enfermos y como Juancho.

Nació de padres menestrales en la población portuguesa de Montemayor el Nuevo, en la diócesis de Évora, a los ocho años dejó a los suyos para ver mundo, es pastor en Oropesa, provincia de Toledo, quieren casarle con la hija del amo, y él vuelve a echarse a los caminos prefiriendo la aventura a la guerra.
San Juan de Dios

Toma parte en la campaña de Fuenterrabía, están a punto de ahorcarle, vuelve a Oropesa, le encontramos de nuevo peleando, ahora en Austria, contra los turcos, y a su regreso peregrina a Santiago. Sus padres han muerto y ese hombre inquieto y sin arraigo continúa sus vagabundeos cada vez más movido por la piedad y la caridad.

En Ceuta es peón albañil para ayudar a una familia necesitada, en Gibraltar vende estampas religiosas y libros devotos, y en 1537, en Granada, recibe el empujón definitivo oyendo predicar a Juan de Ávila. El triunfo del amor de dios parece tener síntomas de locura, hace extravagancias, se le toma por desequilibrado y le encierran en un manicomio.

Cuando sale de allí ya no vacila, va a ponerse bajo la protección de la Virgen de Guadalupe y con la ayuda del arzobispo de Granada recoge en un asilo a los desamparados de todas clases: enfermos, viudas, huérfanos, ancianos, inválidos, locos, hambrientos, vagabundos, prostitutas, y va a pedir limosna por las calles con es espuerta y dos marmitas colgadas al cuello, andrajoso y gritando: “Hermanos, haced bien para vosotros mismos”.
San Juan de Dios

Murió en Granada el 8 de marzo de 1550, a la edad de 55 años. Es beatificado por el Papa Urbano VIII, el 1 de septiembre de 1630 y canonizado por el Papa Alejandro VIII, el 16 de octubre de 1690. En el año 1886 es nombrado Patrón de los hospitales y de los enfermos en el 1930. También es Patrón del cuerpo de Bomberos por su actuación en el incendio declarado en el Hospital Real de Granada, del que consiguió sacar ilesos a cuantos enfermos se encontraban en su interior.

Después de su muerte la fundación se convertirá en la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios.

Publicada en Cuenca, 8 de marzo de 2020. Actualizado 8 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 6 de marzo de 2026

Santas Perpetua y Felicidad, mártires (año 203). Festividad del día 7 de marzo.

   Ocurrió durante la persecución anticristiana de Septimio Severo en Tuba, muy cerca de Cartago; las autoridades prendieron a un grupo de catecúmenos, Revocato, Saturnino y Secúndolo, más tarde a su maestro el diácono Sáturo, y junto a ellos a dos mujeres de condición muy distinta, Felicidad o Felícitas, una esclava que se encontraba encinta, y Vibia Perpetua, matrona de alta cuna tenía un hijo que aún criaba a sus pechos.
Santas Perpetua y Felicidad.

Las actas, contemporáneas de su martirio y escritas en parte por la misma Perpetua, son uno de los documentos más impresionantes de la historia de la santidad, e incorporan a los episodios habituales de amenazas, afrentas e intimidaciones, anécdotas muy vivas en las que el humor se hace fuerza espiritual, relatos de sueños significativos y detalles de gran sentido sicológico.

En la cárcel de Cartago Felicitad da a luz a una niña, que es adoptada por un familia cristiana, y los ruegos del padre de Perpetua se estrellan ante su fortaleza. Las dos mujeres han de vences las exigencias del amor materno, que sus hijos no sean motivo de traición a Dios, de quien sólo son imágenes los afectos humanos.

Los mártires en un anfiteatro, con una multitud por público, y antes de ser despedazados por bestias feroces se dan el beso que es señal de paz. Al caer herida, Perpetua, en un último rasgo de pudor, se cubre las piernas sangrantes con la túnica y luego se sujeta el revuelto cabello con una horquilla para no morir desgreñada, símbolo de tristeza y luto.

Al recibir el golpe de gracia sólo fue herida en el hombro, y con su propia mano guió la espada del verdugo hacia su cuello. “Tal vez una mujer tan grande, temida por el espíritu impuro, no podía morir a menos que ella misma lo quisiera”.

Los antiguos documentos que narran el martirio, dice san Agustín que se leían en las iglesias con gran provecho para los oyentes. Esos documentos narran lo siguiente:

El año 202 el emperador Severo mandó que los cristianos que no quisieran adorar a los dioses del Imperio tenían que morir.

Perpetua estaba celebrando una reunión religiosa en su casa de Cartago cuando llegaron los soldados del emperador y la llevo a prisión junto con su esclava Felicidad y los esclavos Revocato, Saturnino y Segundo,

Dice Perpetua en su diario: “Nos echaron a la cárcel y yo quedé consternada porque nunca había estado en un sitio tan oscuro. El calor era insoportable y estábamos demasiadas personas en un subterráneo muy estrecho. Me parecía morir de calor y de asfixia y sufría por no poder tener junto a mí al niño que era tan de pocos meses y que me necesitaba mucho. Yo lo que más le pedía a Dios era que nos concediera un gran valor para ser capaces de sufrir y luchar por nuestra santa religión”.

Afortunadamente al día siguiente llegaron dos diáconos católicos y dieron dinero a los carceleros para que pasaran a los presos a otra celda menos sofocante y oscura que la anterior, y fueron llevados a otra donde entraba la luz del sol, y no quedaban tan apretados e incómodos. Y permitieron que le llevaran al niño a Perpetua. Ella dice en su diario: “Desde que tuve e mi pequeño junto a mí, aquello no me parecía una cárcel sino un palacio, y me sentía llena de alegría. Y el niño también recobró su alegría y su vigor”. Las tías y la abuela se encargaron después de su crianza y de su educación.

Publicado en Cuenca, 7 de marzo de 2020. Actualizado el 7 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides conquenses del 7 de marzo.

   Tal día como hoy, un 7 de marzo de 1562 nacía en Cuenca Isabel de San José, quien sería la Madre Fundadora de las Carmelitas Descalzas de Cuenca. Fue hija de D. Alonso de Ribera Coello y Sancoval y de Dña. Juana de Hinestrosa y Guzmán, de la Casa de los condes de la Ventosa, señores de Villarejo de la Peñuela. Nació en Moncalvillo de Huete. Isabel se trasladó a Cuenca en 1603. Falleció el 26 de enero de 1648.

El edificio que la Madre Isabel de San José ocuparía en Cuenca fue adquirido por D. Fernando Ruiz por el precio de 975.000 maravedíes. Se encontraba en la parte alta de la ciudad a espaldas de la iglesia parroquial de san Pedro.

En la provincia de Cuenca se fundaron tres conventos a finales del siglo XVI. De ellos Santa Teresa de Jesús fundó en 1580, el convento de carmelitas descalzas en Villanueva de la Jara, en 1588 el de Huete y las hermanas que habitaban éste convento de Huete se trasladaron al de Cuenca en 1603, haciéndose cargo de él Isabel de san José que hoy conmemoramos su nacimiento.

Don Sebastián Covarrubias les cedió su casa y jardines hasta que realizasen su convento. Este edificio había sido reformado por el arquitecto Fray Alberto de la madre de Dios. Con el paso del tiempo es comprado por las carmelitas en el año 1622 y a lo largo de la segunda mitad del siglo XVII, va sufriendo ampliaciones al ser añadidas las casas colindantes, una de estas casas poseía un patio que sería transformado en el claustro del convento diseñado con columnas toscanas.

La capilla que posee el convento es muy reducida, dispone de una sola nave y la cubierta es una bóveda de medio cañón con luneros y cúpula. La decoración es sencilla con formas geométricas.

La portada está compuesta por un arco de medio punto entre pilastras toscanas, en su frontón se dispone de una hornacina. El autor se desconoce, aunque se apunta a Francisco de Mora al coincidir su estancia en Cuenca con su realización.

Este edificio fue adquirido por la Diputación de Cuenca en 1978, disponiéndose en él la Fundación Antonio Pérez.

Publicado en Cuenca, 7 de marzo de 2020. Actualizado el 7 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 5 de marzo de 2026

San Olegario. (1060-1136) Festividad del día 6 de marzo.

    Fue obispo de Barcelona y arzobispo de Tarragona. Se celebra su festividad el día de su muerte. Sus restos incorruptos reposaron en la capilla del Cristo de Lepanto en la catedral de Barcelona.

San Olegario era barcelonés de familia ilustre, una vez consagrado sacerdote hacia 1094, renuncia a sus prebendas de canónigo para llevar vida de monje en la comunidad de san Adrián, junto al río Besós. Allí le eligieron prior, buscando la oscuridad tan amada pasó a San Rufo de Provenza, de donde fue abad en el año1100, para acabar de obispo de Barcelona, metropolitano de Tarragona y legado papal en la península entera.

Los papas le llevan de un lado a otro, le hacen presidir concilios y sínodos, le dan cargos de gobierno, le encomiendan difíciles misiones, como la reedificación de Tarragona, entonces lugar desierto y asolado. Le ordenan que predique, tiene que poner paz entre reyes como Alfonso de Castilla y Ramiro de Aragón.

Zarandeado por tantas obligaciones, repite cada vez con pleno convencimiento que es indigno y sin méritos, y une la acción a la palabra: cuando le hacen obispo, huye de noche y el clero de la ciudad le persigue hasta darle alcance cerca de Perpiñán, donde le obliga casi por la fuerza a que regrese.

A los 65 años, emprendió peregrinación a Tierra Santa, como su fama de santidad le precedía, fue recibido con altos honores por el obispo de Trípoli y el patriarca de Antioquía. A su regreso a Barcelona, participó en la instauración de la Orden de los Caballeros del temple en Cataluña.

Después del sínodo de su diócesis de 1136 se retiró de su cátedra, ya enfermo. Murió el 6 de marzo de 1137, rodeado por el cabildo catedralicio, que se asistió en su agonía.

En el año 1281, el rey Pedro III de Aragón solicitó del Papa Martín IV su canonización. Pero no fue hasta 1630 cuando se inició el proceso de beatificación. En mayo de 1670 el Papa Inocencio XI aprobó finalmente la canonización de Olegario. Actualmente, su cuerpo momificado puede contemplarse en la capilla del Santísimo de la catedral de Barcelona.

Fue publicado en Cuenca, el 6 de marzo de 2020 y el 6 de marzo de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.