Hoy es noticia por el estudio científico de una universidad
de Austria que tras analizar las reliquias de la Santa extraídas de su sepulcro
de Alba de Tormes (Salamanca) se puede conocer su semblante cuando tenía la
edad de 50 años. Se ha llegado a la conclusión de que Santa Teresa poseía un
rostro armónico, sereno y dulce.
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| Semblante de Santa Teresa a sus 50 años de edad. |
¿Qué podemos
decir de esta doctora mística, maravilla de su siglo y que tanto se ha escrito?
Nació en
Ávila, el día 28 de marzo del año 1515 y fue la menor de tres hijas que tuvieron
Alonso Sánchez de Zepeda y Doña Beatriz Dávila y Ahumada, ambos de antigua y
calificada nobleza. Dieron a sus hijos una buena educación, poniendo especial
cuidado en la educación de Teresa por su despejo, viveza y capacidad que
manifestaba, muy superior a su edad.
Alonso Sánchez de
Zepeda se dedicaba a leer libros espirituales, y hacia que todos los días se
leyera a la familia la vida de algún santo. Teresa hallaba en estas historias
un gran gusto por ellas, tanto es así que convenciendo a su hermano Rodrigo para
que ambos escaparan en secreto a tierra de moros para ser mártires. Teresa sólo
tenía siete años y Rodrigo diez. Suerte que en el camino encontraron a su tío
que los condujo de nuevo a su casa.
Fue Teresa de
adolescente, soñadora y novelera, con gran afición a los libros de caballería,
coqueta, según nos dice, y “enemiguísima de ser monja”; a los veinte años entra
en el Carmelo, que le decepciona por sus blanduras, cae muy enferma y después
de sanar prosigue un penoso camino de arideces, tentaciones e incomprensiones
que van edificando su alma.
Cuando quiere
reformar la orden carmelitana es ya una mujer madura, con hondas experiencias
místicas que le dan aliento para sus constantes viajes por toda España,
afrontando luchas y persecuciones, quebrantada de salud, “son ninguna blanca”,
pero inflexible en el propósito, porque “nunca dejará el Señor a sus amadores
cuando por sólo Él se aventuran”.
Al convento de
San José de Ávila seguirán otras 16 fundaciones (sin contar quince de varones
carmelitas descalzos, a las que contribuyó ayudando a san Juan de la Cruz), y
tras un despliegue de actividad, dulzura y fortaleza que maravillan, muere extenuada
en Alba de Tormes: “Tiempo es ya que nos veamos, Señor mío”.
Mujer excepcional
por todos los conceptos, humanísima y alegre, franca, enérgica, tenaz, de un
humor incomparable, rebosante de espiritualidad y manejando muy bien, siempre
por obediencia la pluma: sus libros, escritos al desgaire, que le han hecho
doctora de la Iglesia, son un prodigio de gracia personal, simpatía y
elevación.
Entregó su
alma dulcemente en las de Dios el día 4 de octubre de 1582 a los 67 años de
edad y a los veinte de la reforma. Dando tres suaves gemidos, que apenas se oían, dio su alma al Señor:
"Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte,
el morir venga ligero.
Que muero porque no muero."
En el punto
que espiró se lleno su celda de una exquisita fragancia, que se difundió por
todo el convento, se le quitaron todas las arrugas de la vejez, y quedó su cara
fresca y encarnada. Al día siguiente fue enterrada con gran solemnidad.
En la primera
y segunda traslación, se halló su cuerpo tan entero, fresco y flexible, como el
día de su muerte, y del mismo modo está hoy en su convento de Alba. Uno de sus
pies fue enviado a Roma al convento de las carmelitas descalzas en el año 1615,
y la reina Doña María de Médicis regaló un dedo a las carmelitas de París. En
el año 1614 fue beatificada por el papa Paulo V, y solemnemente canonizada en
el año 1622 por Gregorio XV, Dios, por intercesión de la Santa, ha obrado muchos
milagros.
Feliz día a
todos y celebremos ser hijos de la Madre de Dios.
Publicado en Cuenca, 15 de
octubre de 2020 y el 15 de octubre de 2026.
Por José María
Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J.
Madrid. 1961.