martes, 17 de marzo de 2026

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor y san Salvador da Horta (1520-1567). Festividad del 18 de marzo.

   Como ayer, hoy el santoral cristiano nos recuerda a dos figuras de Santos. San Salvador me gusta porque siendo lego en un convento los ángeles cocinaron por él la mejor cena que se había comido en el convento, a lo largo del artículo os lo cuento.

Comienzo por San Cirilo de Jerusalén, la fiesta de este gran pontífice y Doctor de la Iglesia fue instituida por León XIII en el año 1882 y está en relación con la magna empresa de atraer las  iglesias de Oriente a la unidad Católica.
San Cirilo de Jerusalén.

Pasaré de contaros su vida y centrarme en la obra providencial de san Cirilo, que se le ha dado nombre en la historia de la literatura cristiana antigua, son sus veinticuatro catequesis, verdaderos discursos que pronunció al principio de su pontificado, por los años 348 a 350, en la basílica del Santo Sepulcro.

Las catequesis más importantes son las cinco últimas donde se explican los sacramentos. Se llaman catequesis mistagógicas porque son una iniciación a los misterios cristianos.

Tiene especial interés la doctrina de san Cirilo sobre la Sagrada Eucaristía y la manera como se describe la comunión en su tiempo. “En la figura del pan se te da el Cuerpo y en la del vino la Sangre para que tú, recibiendo el Cuerpo y la Sangre de Cristo, te hagas un cuerpo y una sangre con él; a fin de que seamos cristíferos, al comunicársenos a nuestros miembros su Cuerpo y su Sangre”. “El pan y el vino no es pan, aunque como tal nos sabe, sino Cuerpo de Cristo; ni el vino es vino, por más que así lo juzgue el gusto, sino, la Sangre de Cristo”.

Como curiosidad diré que por San Cirilo sabemos cómo comulgaban los fieles en Jerusalén en el siglo IV. “Haced de vuestra mano izquierda como un trono en que se apoye la mano derecha, que ha de recibir al Rey. Santificad vuestros ojos con el contacto del Cuerpo divino y comulgad. No perdáis la menor partícula.

Su muerte acaeció, el 18 de marzo del año 386.

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La historia de San Salvador de Horta (1520-1567) es como una estampa de las Florecillas franciscanas, sencilla, tierna y prodigiosa, empieza en un pueblo catalán donde nace de padres de muy modesta condición, probablemente sardos, y al quedar huérfano se trasladó a los alrededores de Barcelona; allí fue payés hasta que ingresó como lego en el convento franciscano de Jesús, extramuros de la ciudad.

Hortelano, cocinero, portero, limosnero, sacristán, hiciera lo que hiciese fray Salvador era siempre un vivo ejemplo de piedad y humildad, de alegría y santa despreocupación que a veces perturbaba a sus superiores, como en el famoso milagro de los ángeles que guisaron por él  la mejor de las cenas mientras estaba abstraído rezando.
San Salvador da Horta. 

No tardó en ir de convento en convento, entre ellos el de Horta de san Juan, en Tarragona, de donde tomó el nombre, porque era engorroso en todas las comunidades haciendo enormes y estupendos milagros como: curaciones múltiples con sólo la señal de la cruz, profecías, prodigios de toda índole, y donde él estaba no había orden ni paz por la afluencia de multitudes.

Se le prohibió que hiciese milagros, pero en vano, no por desobediencia, sino porque aquel chorro portentoso era involuntario e incontenible, se amotinaron los fieles cuando no se le dejaba aparecer en público fue procesado por la Inquisición, que declaró purísimos sus actos y su doctrina, y el propio Felipe II quiso conocerle y le llamó a Madrid. “¿qué ganaréis con ver a un pobre cocinero del padre san Francisco?”, le dijo al gran rey en catalán, la única lengua que hablaba.

En uno de sus traslados murió en la tierra de sus padres, en Cágliari, y el recuerdo de aquel frailecito de los milagros alegres e irrestañables, ha llegado hasta nosotros como un conmovedor testimonio de la unión con Dios que juega con las leyes de la naturaleza.

Por último contaré un milagro suyo a distancia que me impresionó en la lectura de su vida:

En los días que siguieron a la salida de san Salvador un pobre paralítico se hacía llevar con gran dificultad desde Castilla, cuando llegó a Fuentes, villa de Aragón le llegaron las noticias de que el fraile de los milagros había salido de Horta. Desconsolado, mandó que lo llevasen a la iglesia del pueblo e hizo la siguiente oración: “¡=h santo hombre, fray Salvador!, donde quiera que os halléis en este momento, tened piedad de mí y rogad a la Santísima Virgen que me cure. Tras la oración le entró un gran sueño y tras despertar comprobó que había sido curado. Los milagros continuaron en su sepulcro y cuando abrieron su sepultura por motivo del proceso de beatificación hallaron su cuerpo incorrupto. Fue beatificado por el Papa Clemente XI el 29 de enero de 1711 y Benedicto XIII, el 15 de julio del año 1724, concedió que se celebrase su oficio con rito de doble el día 18 de marzo.

Valió la pena saber de él en el día que celebramos la festividad de san Salvador da Horta.

Publicado en Cuenca, 18 de marzo de 2020. Actualizado 18 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

1* -Graal, etimológicamente grial se pronuncia graal en francés antiguo, galaico-portugués y en inglés medio “grazal” en los textos provencales y “greasal” en catalán. Parece ser una adaptación latina gradalis que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida.

-Año Cristiano y fasto del cristianismo según el P. Croisset. Madrid. 1846.

-Año Cristiano o ejercicios devotos. P. Juan Croisset traducido por el P.José Francisco de Isla. Logroño. 1851.

-Año Cristiano. Juan Leal. S.J. Madrid 1961.

-La Casa de los Santos. Ediciones Rialp. Madrid. Carlos Pujol. 1989

-San Salvador de Horta, en El Santo de cada día, tomo II. Zaragoza, Editorial Luis Vives, 1964.






lunes, 16 de marzo de 2026

Efemérides conquenses del día 17 de marzo. El padre Hortelano y su convento de las madres Clarisas

  Hoy recordamos que un 17 de marzo de 1722 moría el padre Hortelano de la Fuente, fundador del convento de monjas Clarisas de Jesús Nazareno de Sisante. El padre Hortelano nació en Sisante (Cuenca) el 29 de mayo de 1656 sus padres le pusieron el nombre de Cristóbal Jesús Hortelano y de la Fuente. Después de haber estudiado en Alcalá de Henares y Cuenca, fue ordenado subdiácono y diácono ejerciendo el ministerio sacerdotal en Alcalá de Henares y Cuenca. Regresando a su pueblo con la intención de fundar el Convento de las Nazarenas. En un principio fue un beaterio que creó el padre Hortelano el 6 de enero de 1695, con licencia del obispo de la diócesis, en el cual recogió a siete mujeres mayores de edad, a excepción de una de ellas que tenía 15 años, con el fin de que hiciesen vida en común conventual.

El convento de las Nazarenas realmente data del siglo XVIII, tardaron en construirlo seis años, comenzaron las obras el 14 de octubre y el 18 de mayo de 1708 fue su inauguración.

El padre Hortelano tras una vida santa, llena de sacrificios y trabajos falleció en olor de santidad el 17 de marzo de 1722. Su cuerpo incorrupto fue profanado en la Guerra Civil Española y yace en la iglesia del convento que él mismo fundó.

Publicado en Cuenca, 17 de marzo de 2020 y el 17 de marzo de 2026,

Port: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San José de Arimatea (siglo I) y san Patricio (385-461). 17 de marzo.

   Hoy son dos los santos que resalta el santoral cristiano, san Patricio (misionero católico conocido como el santo Patrón de Irlanda) y san José de Arimatea. Me voy a inclinar por contaros la vida de José de Arimatea por la importancia que tiene en nuestras creencias cristianas y porque es nombrado por los cuatro evangelistas, cierto es que la mención que hacen es muy breve y todos coinciden en señalar su intervención en el mismo episodio, el único por el cual, este notable hombre de Jerusalén, miembro del Sanedrín, y rico, según san Mateo e ilustre, según san Marcos, aparece de un modo fugaz en la historia de Cristo pero en un momento tan importante que es memorial recordarlo.
San José de Arimatea.
  Todo comienza cuando José pide permiso a Pilatos para sepultar a Jesús, y una vez concedido, con la ayuda de Nicodemo desclava el cuerpo de la cruz y lo lleva a un nuevo sepulcro excavado en la roca (por eso la tradición cristiana le hace patrón de embalsamadores y sepultureros). Es cuando se nos dice de él.

¿Quién fue este piadoso personaje? “Persona buena y honrada, así lo describe san Lucas; “que aguardaba el reino de Dios”, o sea:”que era también discípulo de Jesús”, según nos cuenta san Mateo; pero “clandestino, por miedo a las autoridades judías”, así nos lo describe san Juan. Un discípulo vergonzante que ahora, “armándose de valor”, precisa san Marcos, reclama el cuerpo del Maestro.

Jesús acababa de morir ignominiosamente, Pedro ha renegado de Él por tres veces, los apóstoles, acobardados y vencidos por el desaliento, se esconden o se dispersan, y en la prueba el único que da la cara, el único que se arma de valor, es un discípulo secreto que hasta ahora no se atrevía a declarar su condición.
San José de Arimatea y Nicodemus con Cristo en los brazos

José de Arimatea inspira un gran respeto, y la leyenda (que le hace recoger en el Gólgota, con el santo Graal (1*), la sangre de Cristo) subraya esa dignidad del que sale de la sombra en el peor momento con una valentía que no tuvieron los más fieles. Él, quizá mal visto por los apóstoles, que podían reprocharle que no se comprometiera, tiene el incontenible arrojo de los tímidos, la impensada serenidad de los nerviosos, la brusca decisión de los titubeantes, y  por eso se le venera, por haber hecho valientemente misericordia con el Señor.

Publicado en Cuenca, 17 de marzo de 2020 y el 17 de marzo de 2026,

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

1* -Graal, etimológicamente grial se pronuncia graal en francés antiguo, galaico-portugués y en inglés medio “grazal” en los textos provencales y “greasal” en catalán. Parece ser una adaptación latina gradalis que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida.

-Año Cristiano y fasto del cristianismo según el P. Croisset. Madrid. 1846.

-Año Cristiano o ejercicios devotos. P. Juan Croisset traducido por el P.José Francisco de Isla. Logroño. 1851.

-Año Cristiano. Juan Leal. S.J. Madrid 1961.

-La Casa de los Santos. Ediciones Rialp. Madrid. Carlos Pujol. 1989


domingo, 15 de marzo de 2026

San Abraham, sacerdote. Festividad del 16 de marzo.

   Cuando oímos hablar de Abraham enseguida se nos va la mente al primer patriarca del judaísmo que su historia es contada en todos los textos sagrados de las religiones abrahámicas como son el judaísmo, el cristianismo y el islam. Pero hemos de pensar que los nombres, a través de los tiempos, son caprichosamente distribuidos y ello nos lleva a veces a confusiones.
San Abraham.

En esta ocasión San Abraham nació en las cercanías de Edesa en la Mesopotamia del norte, (según nos cuenta san Efrén) de padres muy ricos. El primer episodio que conocemos es extraño y escandaloso: en su noche de bodas abandonó a la novia y huyó lejos, hasta la región del Helesponto, lo que hoy llamamos estrecho de los Dardanelos, para convertirse en penitente ermitaño.

Allí vivió en una gruta diez años en la más completa soledad, sin más que un manto y un cilicio para vestirse, una estera para dormir, un vaso para beber un poco de agua y hierbas crudas del campo por todo alimento.

El obispo de Lampsaco (ahora la ciudad turca de Lapseki) le suplicó que accediera a evangelizar a un pueblo de aquellos contornos cuya barbarie era proverbial y que se distinguía por su tenacidad en el paganismo. El  eremita, muy a pesar suyo, acabó aceptando tal misión, y después de ser ordenado sacerdote, se dirigió hacia allí.
San Abraham, predicación.

Lo primero que hizo fue levantar una suntuosa iglesia, para que el verdadero Dios tuviese una casa digna en el pueblo, y luego destruyó los ídolos a los que tan apegados estaban los indígenas; éstos como era previsible, montaron en cólera, le dieron una soberana paliza y le echaron. Al día siguiente volvió para predicar, y se repitió la misma escena, con palos e injurias hasta darle por muerto.

Así una y otra vez San Abraham insistía siempre lleno de mansedumbre y caridad, recibiendo los malos tratos con una sonrisa, hasta que al cabo de tres años su ejemplo inaudito conmovió a los idólatras, que pidieron hacerse cristianos. El les instruyó en la fe, bautizó a un millar de personas y en seguida huyó a su gruta para seguir viviendo hasta su muerte en la bendita soledad de Dios, acaeciendo en el año 367.

Publicado en Cuenca, 16 de marzo de 2020 y el 16 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 14 de marzo de 2026

San Longino, mártir. Festividad del 15 de marzo.

   El centurión que traspasó con una lanza el costado de Jesucristo. Al ver el oscurecimiento del sol y el terremoto, glorificó a Dios diciendo: “Verdaderamente, este era el hijo de Dios” (Mt. 27, 54). Se dice que se estaba quedando ciego y al dar la lanzada, una gota del Salvador cayó sobre sus ojos y lo dejó sano al instante por esta razón, supone que después de convertirse renunció a la milicia y se retiró a Cesárea de Capadocia, donde hizo vida monástica. La leyenda teje en torno a él una complicada historia, se cree que recogió sangre del Redentor en un vaso, que llamaremos Graal (1*), posteriormente sufrió martirio.
San Longino.
y cuenta la tradición que muy pronto cayó en manos de los perseguidores, que lo llevaron a juicio y el gobernador ordenó que se le quebrantaran a golpes todos los dientes y que le cortaran la lengua, pero aún así siguió hablando proclamando lo que le había sucedido, posteriormente fue decapitado.

Nos gusta su estampa sencilla y natural, de simple soldado que cumplió órdenes, crucificar, cerciorarse de la muerte de los reos, que no era un perseguidor como Saulo, sino alguien que estaba allí por razón de su oficio, indiferente a todo lo que no fuera su deber.

El deber le hizo coincidir con Jesucristo, que le esperaba en la cruz, asistió a los prodigios que rodearon su muerte, y un requisito técnico para comprobar ésta iba a provocar en él el gran cambio. Ante el Hijo de Dios otros se lavan las manos o gritan ¡Crucifícale!, él testigo accidental, o mejor, profesional, sabe ver lo que está viendo.
San Longino. Obra de Bernini. 1628.
Basílica de San Pedro en Roma.

La lanza de Longino, conservada en Constantinopla, fue un regalo del sultán Bayaceto al Papa Inocencio VIII, y la reliquia se conserva en san Pedro sobre la hornacina para la cual Bernini esculpió su mármol –brazos en cruz, la lanza en la diestra, el casco y la espada sus pies- como un atleta glorioso que contempla deslumbrado la luz de la altura con un gesto de énfasis en el que pone toda su vida.

Publicado en Cuenca, 15 de marzo de 2020. Actualizado el 15 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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1* -Graal, etimológicamente grial se pronuncia graal en francés antiguo, galaico-portugués y en inglés medio “grazal” en los textos provencales y “greasal” en catalán. Parece ser una adaptación latina gradalis que implica la idea de un plato, escudilla o bandeja con viandas que es llevado a la mesa en diferentes momentos (gradus) de una comida.

FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

viernes, 13 de marzo de 2026

Santa Matilde, reina (895-968) festividad del día 14 de marzo.

     Matilde era descendiente del célebre Widukind, capitán de los sajones en su larga lucha contra Carlomagno, como hija de Dietrich, conde de Westfalia y de Reinhild, vástago de la casa real de Dinamarca. Cuando la niña nació en el año 895 fue confiada al cuidado de su abuela paterna, la abadesa del convento de Erfut. Allí, sin apartarse de su hogar, Matilde se educó y creció hasta convertirse en una jovencita que sobrepasaba a sus compañeras en belleza, piedad y ciencia, según se decía.
Santa Matilde
   En el año 909 salió del convento para contraer matrimonio con el duque de Sajonia, Enrique, el Pajarero. Según los cronistas, Matilde fue de una belleza deslumbrante.

Diez años después Enrique se convertía en rey de Germania y ella, su guía y consejera, influyó en suavizar el violento talante del monarca “Tú mitigas mi cólera y me apartaste a menudo de la iniquidad”, le dijo en el lecho de muerte.

Pero el período más largo de su vida fue el de sus treinta y cinco años de viudez, durante los cuales no le faltaron humillaciones y enfrentamientos con dos de sus cinco hijos, el que fue emperador con el nombre de Otón I y Enrique (otro de sus hijos fue el arzobispo de Colonia san Bruno). Su sufrimiento más amargo fue descubrir que Enrique instigaba y ayudaba a su hermano en contra de ella. Lo sobrellevó todo con paciencia inquebrantable, haciendo notar, con un toque de humor, que por lo menos la consolaba ver que sus hijos estaban unidos, aunque sólo fuera para perseguirla. Solía decir: “Gustosamente soportaré todo lo que puedan hacerme, siempre que lo hagan sin pecar, si se que con ello se conservan unidos”.

Retirada al monasterio de san Gervasio de Quedlinburg que había fundado. Cuando se disponía a tratar ciertos asuntos urgentes que le reclamaban en Quedlinburg, se agravó una fiebre que había venido sufriendo por algún tiempo y comprendió que pronto iba a llegar su momento. Envió a buscar a Richburg, la doncella que la había ayudado en sus caridades y que era abadesa de Nordhausen. Según la tradición, la reina procedió a hacer una escritura de donación de todo lo que hubiera en su habitación, hasta que no quedó nada más que el lienzo de su sudario. “Den eso al obispo Guillermo de Mainz (que era su nieto). Él lo necesitará primero, antes que yo”. En efecto, el obispo murió repentinamente, doce días antes de que ocurriera el deceso de su abuela, Santa Matilde, acaecido el 14 de marzo de 968. El cuerpo de Santa Matilde fue sepultado junto con el de su esposo, en Quedlinburg, donde se la venera como santa desde el momento de su muerte.

Publicado en Cuenca, 14de marzo de 2020 y el 14 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

-Vida de los Santos de Butler, tomo I

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Ediciones Rialp. 1989.

jueves, 12 de marzo de 2026

Santa Eufrasia, virgen (382-412). Festividad del día 13 de marzo.

   Eufrasia significa en griego “alegría”, es una de las vírgenes del desierto que ha pasado a la historia por el talante gozoso con que practicaba sus muchas virtudes.

Santa Eufrasia nació en Constantinopla, hija de un senador llamado Antígono, y al morir éste su piadosa madre, llamada Eufrasia, se trasladó con ella a Egipto, donde también tenía posesiones, y en un monasterio femenino de la Tebaida la niña que tenía entonces siete años, se empeñó en abrazar el estado religioso.
Santa Eufrasia

De allí no salió más, llevando “una vida santísima y muy áspera”, nos dice un hagiógrafo, y consagrada a Dios a la edad de doce años, se entregaba a las más severas penitencias, llegando a ayunar durante toda una semana (por lo cual otra monja la acusó de ambición e hipocresía, ya que la convivencia en el monasterio no parece que fuese muy fácil).

Dicen que el Demonio la tentó de mil maneras, con “sueños importunos”, turbaciones interiores, malquerencias de otras hermanas, incluso con ataques físicos, para tratar de dejarla lisiada, arrojándola a un pozo o haciendo que se clavara un hacha en el pie o cayera en una olla hirviendo.

Eufrasia vencía siempre al adversario con las armas de la oración, la humildad y la obediencia, pidiendo para sí los trabajos más ingratos y aceptando con la alegría que anunciaba su nombre tareas inútiles destinadas a probar su paciencia, como trasladar pesadas piedras de una parte a otra para luego devolverlas a su primer lugar.

El Señor se había prendado de su fiel esposa y hacia el año 410, ocupando la silla de san Pedro Inocencio I, Eufrasia a los 30 años de edad, coronó su vida con una preciosa muerte. Todo el mundo que la conoció decía de ella que había sido un ángel desterrado del cielo.

Ya en vida los milagros florecieron en torno a ella como sonrisas prodigiosas de Dios.

Publicado en Cuenca, 13 de marzo de 2020 y el 13 de marzo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.