miércoles, 4 de noviembre de 2026

Efemérides conquense. Muerte de Don Juan del Pozo, Benefactor y filántropo conquense. 5 de noviembre.


Hoy hace 487 años que murió el Canónigo Juan del Pozo. Benefactor y filántropo conquense.

Nació en el pueblo conquense de Almodóvar del Pinar, en el año 1505 y falleció el 5 de noviembre de 1539, está enterrado en el convento que él mandó construir, el de San Pablo, hoy convertido en Parador Nacional.

Un día como hoy de 1539, moría Don Juan del Pozo, canónigo conquense del siglo XVI. Fue inmensamente rico, empleó sus bienes en hacer buenas obras. Edificó el convento de San Pablo de Cuenca y el puente que une este hermoso edificio con la ciudad. Lo mandó construir al arquitecto D. Pedro de Luna, de piedra de sillería, de cuatrocientos cincuenta pies de largo por ciento cincuenta de alto.

El puente sirvió de unión el convento con la ciudad, pues para ir a él había que dar un gran rodeo. El monasterio fue residencia y colegio a la vez, para Dominicos. Dirigió las obras los hermanos Alviz, que eran arquitectos de mucha fama en Cuenca.
Escudo de armas de D. Juan del Pozo.

En la Catedral posee una humilde capilla en la girola, junto al lado izquierdo del Transparente, dedicada a la Asunción de María, hoy con el nombre de Capilla de San Roque.

Publicado en Cuenca, 5 de noviembre de 2020 y el 5 de noviembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santos Zacarías e Isabel (Siglo I). Patrón de Venecia (Italia). Festividad del 5 de noviembre.

    Nos informa san Lucas de este matrimonio diciéndonos: “Eran ambos justos en la presencia de Dios”. Él, sacerdote del templo de Jerusalén, su esposa, pariente de la Virgen María, su prima, según se suele creer. “No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados de edad”.

Mientras Zacarías ejerce sus funciones sacerdotales, y al llegar su turno entra en el santuario del Señor para ofrecer el incienso, se le aparece un ángel y le dice: “Tu plegaria ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, dará a luz un hijo al que pondrás por nombre Juan”.

Aun siendo varón tan piadoso, este sacerdote parece opinar que algunos milagros son excesivos, imposibles, por más que lo diga el arcángel Gabriel, quizá porque éste le afecta de una manera tan inmediata: podría aceptar un milagro mayor, pero que su propia mujer ya anciana concibiera un hijo… Como castigo quedará mudo hasta que nazca ese vástago tardío, Juan el Bautista.

Entonces sólo recupera el uso de la palabra y entona un cántico profético; no sólo habla, sino que canta, no sólo canta, sino que profetiza, sobreabundancia de los dones de Dios por fin aceptados. E Isabel, cuando estando encinta es visitada por la Virgen, irrumpe también en una jubilosa exclamación que repetimos en el avemaría: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!; dichosa –añade- la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor”.

Poco más sabemos de los padres de Juan, que encarnan la fe dubitativa y el clamor maravilloso que exalta esta virtud. Dicen que a Zacarías le hizo matar Herodes al saber que su hijo había escapado a la matanza de los Inocentes. Su atributo es un incensario y es patrón de Venecia, donde la iglesia de San Zacarías se levanta cerca de la Riva degli Schiavoni.

Publicado en Cuenca, 5 de noviembre de 2020 y el 5 de noviembre de 2026.

      Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

martes, 3 de noviembre de 2026

Efemérides y Santo del día de hoy. 4 de noviembre, festividad de San Carlos Borromeo (1538-1584). Patrón de la banca y la bolsa.

    El día 4 de 1604, Llegó a Cuenca el General de los Franciscanos, Fray Francisco de Losa, a celebrar Capítulo Provincial, concurriendo más de 146 religiosos.

Un día como hoy de 1864 se produjo una inundación en Cuenca al desbordarse el río Júcar.

Hoy celebramos la festividad de San Carlos Borromeo (1538-1584)

No hay que idealizar a ningún santo, pero éste es el menos idealizado de una personalidad quizá poco atractiva. Tímido, silencioso, con un defecto  en el habla que nunca llegó a vencer, lento en el razonar –tal vez hoy le consideraríamos poco inteligente- y con escasa simpatía natural, parece deberlo todo a la tenacidad y al esfuerzo.
San Carlos Borromeo

Todo no, porque además de ser un gran señor por su mena, muy pronto es objeto de una de las tradicionales medidas de nepotismo de los antiguos papa; su tío Pío IV le hace cardenal y secretario de Estado a los 22 años, sin ser siquiera sacerdote; luego, tras ordenarse, es obispo y arzobispo de Milán, diócesis que rigió con mano muy firme (tan firme que no faltaron intentos de asesinarle).

No fue un nepote cualquiera, piadosísimo y austero, vivió para la oración, el ayuno y el trabajo. El trabajo: es el santo de la eficiencia espiritual y material (no en vano es patrón de la banca y la bolsa), pastor que se ocupa sin descanso de la enseñanza religiosa (escuelas y seminarios), de la ejemplaridad del clero, de los que viven fuera de la Iglesia, y que es todo abnegación por los pobres y enfermos, sobre todo durante la peste de 1576.

Es una de las grandes figuras que aplicaron inmediatamente los decretos de Trento, concilio en cuyas sesiones finales desempeñó un importante papel. San Carlos no tiene la vertiente sentimental de otros, es un santo hecho a fuera de puños, con el hándicap de sus visibles limitaciones y de la influencia familiar que le encumbró. Trento sin santos, sólo con teólogos y organizadores, no hubiera sido nada, él se hizo espejo de la Contrarreforma trabajando oscuramente en reformarse a sí mismo hasta morir extenuado.

Agotado por su trabajo, le acometió una fuerte calentura. Gravemente enfermo llegó a Milán el 2 de noviembre de 1584, y al anochecer del día siguiente entregó su alma a Dios. El Papa Gregorio XIII dijo de él: “Una lumbrera de Israel se ha extinguido”.

Es considerado el Patrón de los catequistas, seminaristas y empleados de banca y de bolsa. La iconografía del San Carlos es muy rica, fue retratado, entre otros pintores, por Ambrosio Figini, cuyo retrato se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán.

Publicado en Cuenca, 4 de noviembre de 2019 y el 4 de noviembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Santa Silvia y san Martín de Porras. Festividades del 3 de noviembre.

 Santa Silvia. Festividad del 3 de noviembre.

Santa Silvia fue la madre de san Gregorio Magno, Papa. Pertenecía a una familia de patricios romanos. Fundó un monasterio en el que vivió gran parte de su vida. Su dedicación fue la de aliviar las penas y la pobreza que soportaba su pueblo. San Gregorio le gustaba hablar de ella en sus sermones y la ponía como ejemplo para que fuera imitada por sus conciudadanos. Murió en el año 602.

Santa Silvia.

El Papa Clemente VIII (1592-1605) inscribió su nombre el 3 de noviembre en el Martirologio Romano. Es invocada por las embarazadas para un parto seguro.

Si especulamos con el nombre Silvia, vemos que tiene sonoridad, suena a selva, a flor o a pajarillo, o tal vez las tres cosas a la vez.

San Martín de Porras (1579-1639).

En la Lima de santa Rosa nació también Martín, hijo natural de un caballero español, D. Juan de Porras, y de una esclava mulata llamada Ana Velázquez. Él y su hermana Juana acabaron reconocidos por el padre, y tras una estancia en Guayaquil, cuando Juan de Porras fue nombrado gobernador de Panamá volvió a Lima.

San Martín de Porras.

Martín era barbero (oficio en el que se era también practicante, enfermero y cirujano) y hacia el año 1600 ingresó como donado en el convento dominico del Rosario. Llegó a ser popularísimo en la ciudad por su solicitud con los enfermos, atribuyéndole muchas curaciones milagrosas, así como por su humildad y su piedad, pero siempre dentro de la categoría más modesta de la orden.

Curiosamente no se limitaba a prestar servicios asistenciales, sino que para conciliar matrimonios desavenidos, resolver pleitos, aconsejar al virrey o al obispo en materias delicadas y en resumen, buscar soluciones para intrincados conflictos del tipo más diverso.

Para san Martín, canonizado por Juan XXIII en el año de 1962, tenía una peculiarísima especialidad que le hacía extender sus afanes curativos a los animales; perros y gatos, cojos y abandonados, mulos destinados al matadero, incluso ratones y alimañas merecían su atención, incorporándolos a un universo en el que el mandato del amor no conocía límites.

Dialogaba persuasivamente con ellos, sanando a los seres más inútiles o dañinos de la creación, como permitiéndose la delicadeza de no desechar ni uno solo de los cabos que parecen sueltos y más desdeñables de la obra de Dios.

Publicado en Cuenca, 3 de noviembre de 2020 y el 3 de noviembre de 2026.

     Por:  José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

El misterio de la vida después de la muerte


¿Hay vida después de la muerte?


    Hoy celebración del Día de los Difuntos, día ideal para hablar de los misterios de la muerte y el umbral que las une.
    Distintas religiones aseguran que el mundo espiritual  es tan real y palpable como el mundo materia. Por testimonios de personas que han estado clínicamente muertas y han vuelto a la existencia, sabemos que hay algo más que después de la muerte.


    Las religiones occidentales consideran que la vida después de ésta, es espiritual y es para siempre, eternamente, basada en las acciones que se han realizado en la vida terrenal, existiendo dos espacios, uno para los que han llevado una vida de codicia, de odio y de rencor que serán enviados al mundo de la tinieblas, donde podrán purificarse o condenarse; y otro para los que hayan llevado una vida justa y honrada que serán poseedores del cielo.
    En otras culturas como la egipcia, el alma es representado por un pájaro con la cara del muerto, este pájaro portador del alma del difunto dejaba el cuerpo visitando a los familiares. Su existencia se debía a la atención material y a la piedad que les ofrecían los vivos, ya que su alma, viajera y apta para la felicidad, debía de ser nutrida y colmada de obsequios. Si los muertos eran olvidados por los vivos, se convertían en Bennu, un pájaro de los estanques, que volvería a la casa terrenal para atemorizar a quienes debían haberlos alimentado.

    En la religión hindú, el alma pasa de la forma temporal al plano astral, para luego formar otro cuerpo que puede corresponder a un ser humano, a un animal o a un insecto, incluso puede reencarnarse en una planta. El karma de cada uno determinará el cuerpo en que se materializará el alma. El comportamiento en la vida referido a las acciones buenas o malas será lo que determine la reencarnación. Aquellos que han obrado mal se reencarnarían en seres inferiores, mientras que si ha tenido una vida virtuosa, se verían premiados en una reencarnación en un ser noble y perfeccionado. Estas reencarnaciones se realizarían las veces que fueran necesarias hasta librarse por completo del karma para luego el alma disolverse en el Nirvana o se ligaría con el Brahma.

Para los católicos, la muerte forma parte de la vida, no es una ruptura especialmente importante. El católico sabe que Jesús dio su vida por nosotros para que tengamos una vida eterna. Creemos que Jesús resucitó y también nosotros resucitaremos con Él.

Si nos atenemos a los testimonios de aquellos que han pasaron el umbral, estando en el límite entre la vida y la muerte y que han sido estudiados por psicólogos y científicos que confirman sus testimonios,  estas personas afirman la existencia de un espacio oscuro donde la luz brilla al final. Uno de estos casos fue el de un joven después de haber entrado en un estado de muerte clínica, debido a una insuficiencia renal y mientras los médicos luchaban por reanimarlo, se vio en un instante, parado y moviéndose rápidamente dentro de un espacio oscuro que no tenía paredes, parecido a un túnel. Cuenta que a pesar de no saber donde iba, ni para qué, sentía que algo importante le esperaba al final, por eso deseaba llegar a ese punto. Estando en el final vio que estaba lleno de luz y había un hombre muy alto de cabellos rubios, vestido de blanco y que irradiaba una sensación de paz y amor.


Otro caso, y ya el último, porque hay muchísimos, contaré el de una niña de nueve años, por entrar en el mundo de los ángeles que es el tema de mis últimos estudios, lo relata así: Cuentan que la niña bañándose en una piscina sufrió la muerte temporal por inmersión. Durante el estado de inconsciencia de la niña conoció a una señora muy amable llamada Elizabeth, ésta la recibió afectuosamente y conversó con ella y le explicó que al no estar preparada para el mundo espiritual, no era su hora. Por eso, Elizabeth, quien podría ser su ángel de la guarda, le permitió volver a su cuerpo en el momento justo que terminaban su reanimación.

El estudio de algunas de estas experiencias hace que los científicos hayan cambiado su punto de vista, dejando de lado su escepticismo científico para estudiar profundamente que ocurre en el momento justo en que se deja el cuerpo humano.

Para el creyente, la muerte no es el fin de la vida, sino el comienzo de una plena, sublime y eterna comunión con Dios.

Cuenca, 2 de noviembre de 2018 y el 2 de noviembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 1 de noviembre de 2026

Día de la conmemoración de los difuntos. 2 de noviembre.

    Desde muy antiguo se ha preocupado la Iglesia de la suerte de sus hijos que pasaron a la otra vida y de ofrecer toda clase de sufragios en su favor.

Se debió la introducción de esta fiesta litúrgica al célebre abad de Cluny san Odión. Pronto se divulgó esta devota costumbre por toda Europa. El papa Juan XVI mandó celebrar esta conmemoración en todo orbe cristiano. Con el laudable fin de multiplicar los sufragios, el episcopado de España alcanzó de la Santa Sede, el permiso para que cada sacerdote pudiera celebrar tres misas aplicables a las benditas almas del Purgatorio, una de ellas obligatoriamente y sin estipendio conforme lo ordenó el papa Benedicto XIV. Es muy popular y muy extendida también la costumbre de celebrar en el mes de noviembre el llamado Novenario de las Ánimas, así como otros ejercicios piadosos a favor y sufragio de las pobres dolientes del Purgatorio.

El mundo ha querido paganizar el recuerdo de los difuntos y amontona alrededor de ellos coronas, flores, luces y todo el boato y lujo fúnebre que no sirve más que para halagar la vanidad estólida de los vivos, sin producir el más ligero alivio y favor a los muertos.

El fiel cristiano consciente de sus deberes y en aras de la más pura caridad, aun dejando correr las lágrimas por la pérdida de los seres queridos –que también Cristo rogó con las suyas santísima la tumba de su amado amigo Lázaro- ofrezca por sus amados difuntos más sacrificios y limosnas que flores y luces, y más que coronas que se marchitan, plegarias encendidas, fervorosas y constantes, y sobre todas ellas el Sacrificio de la Misa, que impetrará la misericordia divina a favor de aquellos la única, verdadera y perenne corona que es la bienaventuranza eterna.

Publicado en Cuenca, 2 de noviembre de 2020 y 2 de noviembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES:

-Festividades del año Litúrgico. Dr. Vicente Tena. Obispado de Huesca. Barbastro. 1945

 

 

sábado, 31 de octubre de 2026

La fiesta de Todos los Santos. 1 de noviembre. Motivos de esta fiesta

      La Iglesia ha trazado en el año litúrgico toda la historia del linaje humano. Como dice Goethe, “en Roma es donde hay que buscar el secreto de la inteligencia serena”. Las cuatro semanas de Adviento que terminan en la Natividad del Salvador, nos recuerdan los milenios que precedieron al advenimiento del Mesías. El tiempo que transcurre desde Navidad a Pentecostés nos recuerda la vida oculta, pública y gloriosa del Redentor; termina por fin el ciclo litúrgico con la Ascensión del Señor y la fundación de la Iglesia. El intervalo que media entre Pentecostés y la festividad de Todos los Santos nos representa el tiempo de destierro de la Iglesia en este valle de lágrimas y termina con el recuerdo de una fiesta en el cielo.

El cielo es el término de la vida cristiana, es el fin y lugar de la recompensa de nuestros trabajos, la patria feliz e inmortal donde se halla el mismo Dios, recompensa eterna de los buenos. El pensamiento del cielo, es el secreto de la fuerza y del consuelo mientras dura el destierro, y es el propio tiempo el pensamiento grande y sublime que concreta la fiesta de “Todos los Santos”.

La Iglesia ha tenido cuatro razones para establecer la festividad de Todos los Santos, y ha rodeado del mayor esplendor los actos litúrgicos.

La fiesta de muchos santos pasa inadvertida para gran número de fieles, a los que el ajetreo de sus ocupaciones no permite asistir a los oficios del culto los días de trabajo; con la institución de esta festividad, la Iglesia les da ocasión de satisfacer su piedad y reparar esta deficiencia.

Esta fiesta es ocasión propia para reparar igualmente los abandonos y desvíos que cometemos con los Santos en general y con nuestros patronos de modo especial.

Publicado en Cuenca, 1 de noviembre de 2020, y 1 de noviembre de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.