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| Escudo de armas de D. Juan del Pozo. |
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miércoles, 4 de noviembre de 2026
Efemérides conquense. Muerte de Don Juan del Pozo, Benefactor y filántropo conquense. 5 de noviembre.
Santos Zacarías e Isabel (Siglo I). Patrón de Venecia (Italia). Festividad del 5 de noviembre.
Nos informa san Lucas de este matrimonio diciéndonos: “Eran ambos justos en la presencia de Dios”. Él, sacerdote del templo de Jerusalén, su esposa, pariente de la Virgen María, su prima, según se suele creer. “No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados de edad”.
Mientras Zacarías ejerce sus funciones sacerdotales, y al llegar su turno entra en el santuario del Señor para ofrecer el incienso, se le aparece un ángel y le dice: “Tu plegaria ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, dará a luz un hijo al que pondrás por nombre Juan”.
Aun siendo varón tan piadoso, este sacerdote parece opinar que algunos milagros son excesivos, imposibles, por más que lo diga el arcángel Gabriel, quizá porque éste le afecta de una manera tan inmediata: podría aceptar un milagro mayor, pero que su propia mujer ya anciana concibiera un hijo… Como castigo quedará mudo hasta que nazca ese vástago tardío, Juan el Bautista.
Entonces sólo recupera el uso de la palabra y entona un cántico profético; no sólo habla, sino que canta, no sólo canta, sino que profetiza, sobreabundancia de los dones de Dios por fin aceptados. E Isabel, cuando estando encinta es visitada por la Virgen, irrumpe también en una jubilosa exclamación que repetimos en el avemaría: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!; dichosa –añade- la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor”.
Poco más sabemos de los padres de Juan, que encarnan la fe dubitativa y el clamor maravilloso que exalta esta virtud. Dicen que a Zacarías le hizo matar Herodes al saber que su hijo había escapado a la matanza de los Inocentes. Su atributo es un incensario y es patrón de Venecia, donde la iglesia de San Zacarías se levanta cerca de la Riva degli Schiavoni.
Publicado en Cuenca, 5 de noviembre de 2020 y el 5 de noviembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
martes, 3 de noviembre de 2026
Efemérides y Santo del día de hoy. 4 de noviembre, festividad de San Carlos Borromeo (1538-1584). Patrón de la banca y la bolsa.
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| San Carlos Borromeo |
lunes, 2 de noviembre de 2026
Santa Silvia y san Martín de Porras. Festividades del 3 de noviembre.
Santa Silvia. Festividad del 3 de noviembre.
Santa Silvia fue la madre de san Gregorio Magno, Papa. Pertenecía a una familia de patricios romanos. Fundó un monasterio en el que vivió gran parte de su vida. Su dedicación fue la de aliviar las penas y la pobreza que soportaba su pueblo. San Gregorio le gustaba hablar de ella en sus sermones y la ponía como ejemplo para que fuera imitada por sus conciudadanos. Murió en el año 602.
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| Santa Silvia. |
El Papa Clemente VIII (1592-1605) inscribió su nombre el 3 de noviembre en el Martirologio Romano. Es invocada por las embarazadas para un parto seguro.
Si especulamos con el nombre Silvia, vemos que tiene sonoridad, suena a selva, a flor o a pajarillo, o tal vez las tres cosas a la vez.
San Martín de Porras (1579-1639).
En la Lima de santa Rosa nació también Martín, hijo natural de un caballero español, D. Juan de Porras, y de una esclava mulata llamada Ana Velázquez. Él y su hermana Juana acabaron reconocidos por el padre, y tras una estancia en Guayaquil, cuando Juan de Porras fue nombrado gobernador de Panamá volvió a Lima.
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| San Martín de Porras. |
Martín era barbero (oficio en el que se era también practicante, enfermero y cirujano) y hacia el año 1600 ingresó como donado en el convento dominico del Rosario. Llegó a ser popularísimo en la ciudad por su solicitud con los enfermos, atribuyéndole muchas curaciones milagrosas, así como por su humildad y su piedad, pero siempre dentro de la categoría más modesta de la orden.
Curiosamente no se limitaba a prestar servicios asistenciales, sino que para conciliar matrimonios desavenidos, resolver pleitos, aconsejar al virrey o al obispo en materias delicadas y en resumen, buscar soluciones para intrincados conflictos del tipo más diverso.
Para san Martín, canonizado por Juan XXIII en el año de 1962, tenía una peculiarísima especialidad que le hacía extender sus afanes curativos a los animales; perros y gatos, cojos y abandonados, mulos destinados al matadero, incluso ratones y alimañas merecían su atención, incorporándolos a un universo en el que el mandato del amor no conocía límites.
Dialogaba persuasivamente con ellos, sanando a los seres más inútiles o dañinos de la creación, como permitiéndose la delicadeza de no desechar ni uno solo de los cabos que parecen sueltos y más desdeñables de la obra de Dios.
Publicado en Cuenca, 3 de noviembre de 2020 y el 3 de noviembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
El misterio de la vida después de la muerte
¿Hay vida después de la muerte?
domingo, 1 de noviembre de 2026
Día de la conmemoración de los difuntos. 2 de noviembre.
Desde muy antiguo se ha preocupado la Iglesia de la suerte de sus hijos que pasaron a la otra vida y de ofrecer toda clase de sufragios en su favor.
Se debió la introducción de esta fiesta litúrgica al célebre abad de Cluny san Odión. Pronto se divulgó esta devota costumbre por toda Europa. El papa Juan XVI mandó celebrar esta conmemoración en todo orbe cristiano. Con el laudable fin de multiplicar los sufragios, el episcopado de España alcanzó de la Santa Sede, el permiso para que cada sacerdote pudiera celebrar tres misas aplicables a las benditas almas del Purgatorio, una de ellas obligatoriamente y sin estipendio conforme lo ordenó el papa Benedicto XIV. Es muy popular y muy extendida también la costumbre de celebrar en el mes de noviembre el llamado Novenario de las Ánimas, así como otros ejercicios piadosos a favor y sufragio de las pobres dolientes del Purgatorio.
El mundo ha querido paganizar el recuerdo de los difuntos y amontona alrededor de ellos coronas, flores, luces y todo el boato y lujo fúnebre que no sirve más que para halagar la vanidad estólida de los vivos, sin producir el más ligero alivio y favor a los muertos.
El fiel cristiano consciente de sus deberes y en aras de la más pura caridad, aun dejando correr las lágrimas por la pérdida de los seres queridos –que también Cristo rogó con las suyas santísima la tumba de su amado amigo Lázaro- ofrezca por sus amados difuntos más sacrificios y limosnas que flores y luces, y más que coronas que se marchitan, plegarias encendidas, fervorosas y constantes, y sobre todas ellas el Sacrificio de la Misa, que impetrará la misericordia divina a favor de aquellos la única, verdadera y perenne corona que es la bienaventuranza eterna.
Publicado en Cuenca, 2 de noviembre de 2020 y 2 de noviembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES:
-Festividades
del año Litúrgico. Dr. Vicente Tena. Obispado de Huesca. Barbastro. 1945
sábado, 31 de octubre de 2026
La fiesta de Todos los Santos. 1 de noviembre. Motivos de esta fiesta
La Iglesia ha trazado en el año litúrgico toda la historia del linaje humano. Como dice Goethe, “en Roma es donde hay que buscar el secreto de la inteligencia serena”. Las cuatro semanas de Adviento que terminan en la Natividad del Salvador, nos recuerdan los milenios que precedieron al advenimiento del Mesías. El tiempo que transcurre desde Navidad a Pentecostés nos recuerda la vida oculta, pública y gloriosa del Redentor; termina por fin el ciclo litúrgico con la Ascensión del Señor y la fundación de la Iglesia. El intervalo que media entre Pentecostés y la festividad de Todos los Santos nos representa el tiempo de destierro de la Iglesia en este valle de lágrimas y termina con el recuerdo de una fiesta en el cielo.
El cielo es el término de la vida cristiana, es el fin y lugar de la recompensa de nuestros trabajos, la patria feliz e inmortal donde se halla el mismo Dios, recompensa eterna de los buenos. El pensamiento del cielo, es el secreto de la fuerza y del consuelo mientras dura el destierro, y es el propio tiempo el pensamiento grande y sublime que concreta la fiesta de “Todos los Santos”.
La Iglesia ha tenido cuatro razones para establecer la festividad de Todos los Santos, y ha rodeado del mayor esplendor los actos litúrgicos.
La fiesta de muchos santos pasa inadvertida para gran número de fieles, a los que el ajetreo de sus ocupaciones no permite asistir a los oficios del culto los días de trabajo; con la institución de esta festividad, la Iglesia les da ocasión de satisfacer su piedad y reparar esta deficiencia.
Esta fiesta es ocasión propia para reparar igualmente los abandonos y desvíos que cometemos con los Santos en general y con nuestros patronos de modo especial.
Publicado en Cuenca, 1 de noviembre de 2020, y 1 de noviembre de 2026.
Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.







