lunes, 21 de septiembre de 2026

San Mauricio. Festividad del 22 de septiembre.

    Es curioso como son representados los santos, el Santo de hoy se la aplicó el apelativo de “soldado”. A diferencia de san Jorge es un militar de infantería, siempre de a pie. Era africano, jefe de la Legión Tebana que se reclutó en la Tebaida, en el Alto Egipto, y a menudo los pintores le representan como un negro de rizados cabellos.

San Mauricio. detalle del cuadro del Greco.

Su legión fue destinada al norte de los Alpes, a Agaune-en-Valais, hoy Saint-Maurice, no lejos del lago de Ginebra, para someter a una tribu rebelde, y allí se produjo el conflicto de conciencia que hizo mártires a Mauricio y a sus compañeros: al negarse a sacrificar a los dioses, primero fueron diezmados y por fin exterminados.

Estos coptos probablemente blanco (no hay que olvidar el equívoco que asociaba el nombre de Mauricio a la Mauritania, a los moros) van a morir a la Helvecia, y dejarán como emblema a lo que hoy es Suiza la insignia de la Legión Tebana, una cruz blanca sobre fondo rojo.

Es inútil discutir si fue toda una legión o una unidad mucho más pequeña, por ejemplo, una cohorte, eso son minucias indignas de aquellos soldados de la fe que por ella aceptan la muerte, y que simbólicamente están en las raíces cristianas de la Suiza actual (como no podía ser menos, san Mauricio es patrón de la Guarda Suiza del Papa).

Martirio de San Mauricio. Obra del Greco.

Para nosotros siempre serán los personajes viriles, graves, serenos, infinitamente persuasivos en los gestos de su coloquio, del gran cuadro que el greco pintó para el Escorial, y que no gustó a Felipe II, tal vez por estimar anticuado el procedimiento de pintar en el mismo lienzo diversas escenas del martirio; al fondo, los soldados ofreciendo su cuello al verdugo, y en primer término Mauricio explica a los demás con lo que imaginamos una sencilla y profunda elocuencia las razones de morir. En la altura, una apoteosis de ángeles les baña de gloriosa luz.

Publicado en Cuenca, 22 de septiembre de 2020 y el 22 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

La visita guiada gratuita en la Catedral de Cuenca del mes de octubre se realizará, el día 26 de septiembre.

Por razones personales, la proxima visita a la Catedral será el sábado, día 26 de septiembre.
 
Siglo XIV y XV en la Catedral de Cuenca
Visitas guiadas por la Catedral de Cuenca. Iconografía del siglo XV


    Este sábado, día 26 de septiembre, a las 11:00 horas realizaremos una visita guiada por las obras del siglo XIV y la iconografía marginalista de los arcos góticos del siglo XV.

El mes pasado visitamos la obra realizada en los siglos XII y XIII, este mes nos corresponde XIV y XV.

    El siglo XIV fue un siglo poco productivo para la Catedral, en cambio para Cuenca fue importante porque es un momento de expansión para la ciudad al configurarse los barrios de San Antón y los Tiradores, aún así sigue siendo la Plaza Mayor y la Plaza del Carmen sitios de gran importancia al ser espacios donde se reúnia el Concejo. 
    El primer Obispo de Cuenca en el siglo XV fue D. Diego de Anaya Maldonado, de él nos queda el grupo de la Piedad de Anaya, obra insigne y preciosa en alabastro, que si es posible la veremos.  Otra obras importante del siglo XV es el Altar de Todos los Santos, en cual también visitaremos.


  Esta visita marca un momento especial para los amantes de la lectura a través de la imagen y de forma gratuita para los conquenses que quieran descubrir el legado que nos dejó el Obispo Lope de Barrientos, en la ampliación que se llevo a cabo en 1448 y que terminaron en 1505. Durante este período se descubre América, hecho que hace que la zoología descubierta en el Nuevo Mundo sea reflejado en sus arcos.  


Cuenca, 21 de septiembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 20 de septiembre de 2026

San Mateo. 21 de septiembre

    Era natural de Galilea y judío de religión, pero de una profesión odiosa a toda la nación hebrea porque era publicano, recaudador de los tributos que los romanos imponían a todas las provincias sujetas a su dominación.

San Mateo es un Apóstol, hombre decidido y generoso desde el primer momento de su vocación. Es también evangelista, el primero que por inspiración divina puso en escrito el mensaje mesiánico de Jesús, Apóstol y evangelista.
San Mateo.Catedral de Cuenca
   Poseía dos nombres el de Mateo y el de Leví, fue judío como indica el nombre de su padre Alfeo y el mismo suyo, que en nuestra lengua es lo mismo que “don de Dios”, como Teodoro o Adeodato. Ejercía en Cafarnaúm, puesto fronterizo y puesto de gran movimiento, el oficio de alcabalero o recaudador de impuestos, como jefe subalterno, al servicio de Herodes Antipas.

Un día que Jesús salía de la ciudad de Cafarnaúm en dirección al lago, se fijó en Matero, sentado en su banco frente a la mesa de contribución. Fue un fichaje propio de Jesús; lo miró con atención y sobre todo con amor. La mirada equivalía ya a una invitación cariñosa. Siguió luego la palabra, que habla al oído  y l corazón: “Mateo, sígueme”. No fue preciso más.

Como todos los Apóstoles, acompañó a Jesús durante el ministerio público, fue testigo de la Resurrección y diversas apariciones y por último asistió a la Ascensión y recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés, para tomar parte de la función de la Iglesia Madre de Jesucristo.

San Mateo fue generoso en seguir el llamamiento y agradecido al mismo tiempo. Dio un banquete en su casa, al que invitó a Jesús y a sus discípulos y a muchos colegas suyos, Publicanos y pecadores, como dijeron los escribas y fariseos.

El Nuevo Testamento no vuelve a hablar más de él, sino es en la lista de los doce Apóstoles. Los datos que añade la tradición no nos dan plena seguridad sobre el apostolado concreto de San Mateo y su final glorioso. Es cierto que su primera predicación fue en Palestina a los judíos. Clemente de Alejandría nos dice en el siglo III que su apostolado en Palestina duró quince años. Las demás regiones evangelizadas por el primer evangelista no podemos determinarlas con certeza, pues los testimonios son ya tardíos y no concuerdan del todo. San Gregorio Magno nos habla de Etiopía y San Isidro de Macedonia.

Cuenta la tradición que murió Ejipa, una de las hijas del rey y llamó a los dos magos para que la resucitasen; pero no lo pudieron conseguir por más que invocaron a los demonios. Fue llamado San Mateo y apenas invocó el nombre de Jesús, se puso en pie la infanta viva y sana. A vista de este prodigio se convirtió el rey, toda la familia real, la corte  y casi todo el pueblo.
San Mateo. Catedral de Cuenca

Predicó San Mateo un sermón sobre la excelencia de las vírgenes y oído por la princesa Ifigenia, hija primogénita  del rey, consagró a Dios su virginidad y siguieron su ejemplo otras doncellas, muy pronto creció el número de las consagradas, y este hecho le costó la vida a San Mateo. Muerto el rey, se apoderó del reino su hermano Hirtaco, que para asegurar la corona, creyó que era preciso casarse con su sobrina Ifigenia, que era de extrema hermosura. Oyó esta con horror la proposición de su tío, que se irritó más con la resistencia de Ifigenia. Mandó llamar a San Mateo para que en su presencia persuadiese a la princesa para que consintiera el matrimonio, pero lo que hizo fue apoyar la actitud de la princesa. Indignado Hirtaco se retiró, mandando que le quitaran al vida al Apóstol, que aún no había acabado de celebrar el Divino Sacrificio, cuando en el mismo altar a golpe de hacha le quitaron la vida. San Hipólito le llama hostia y victima de la virginidad y protector de vírgenes.

El cuerpo de San Mateo se conservó largo tiempo en la ciudad de Nadaber, donde padeció el martirio, hasta que en el año de 1080 fue trasladado a Salermo, en el reino de Nápoles, de donde se santa cabeza fue llevada a Francia, y se conserva con gran veneración en la catedral de Beauvais y también algunas reliquias suyas en la catedral de Chartres.

Su Evangelio fue escrito primero en arameo para los judíos conversos y traducido al griego posteriormente. Sus escritos fueron utilizados por todos los autores cristianos del siglo I.

Cuenca, 21 de septiembre de 2019 y actualizado el 21 de septiembre de 2026.

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


sábado, 19 de septiembre de 2026

Hoy, 20 de septiembre, se conmemora 507 años de la primera vuelta el mundo en barco.

Tal día como hoy, un 20 de septiembre de 1519, zarpaba de San Lucas de Barrameda, cinco naos, entre ellas la llamada Victoria, con 237 hombres, al mando de Fernando Magallanes, navegante portugués al servicio del rey Carlos I. También viaja Juan Sebastián el Cano.

Magallanes moriría en abril de 1521 en combate con indígenas de filipinas. El 6 de septiembre de 1522 arribaba de nuevo en el mismo puerto que partió, la nave Victoria, comandada por Elcano, habiendo completado el primer viaje de circunnavegación jamás registrado, de esta forma probaron que la tierra era redonda.
Fernando Magallanes

Este proyecto trataba de buscas una ruta alternativa en dirección al Oeste buscando un estrecho marítimo en América que permitiera pasar al mar del Sur.

España solamente era la nación que podía hacer posible esta expedición, es por ello que en 1517 Fernando de Magallanes viaja a Sevilla donde se puso en contacto con Juan de Aranda, factor de la Casa de Contratación. Ambos consiguieron que en 1519 llegara el proyecto a manos de Carlos I en Valladolid, en esos momento la Capital de España.

Su principal objetico consistía en llegar a las Islas Moculas para obtener especies, haciendo que España se convirtiera en el principal suministrador de pimienta, clavo, nuez moscada y otras especies tan codiciadas en Europa.
Nao Victoria

El plan pretendía abrir una ruta por el Oeste, rodeando el continente Americano por su extremo sur, y pasando sólo por dominios españoles. Surgió una dificultad diplomática, ya que según el Tratado de Tordesillas firmado en 1494 entre Castilla y Portugal, con el que se habían repartido el mundo en dos mitades, las Islas Moculas quedaban del lado de Portugal eso hacía que Carlos I violara el tratado diplomático con Portugal. Magallanes basándose en mapas de su tiempo, creyó que el camino occidental era viable. Posteriormente se vio que fue un error de cálculo, pero el rey de España confió en la empresa y puso al portugués al frente de 265 hombres y cinco barcos llamados: La Trinidad, La Concepción, La Victoria, La Santiago y la San Antonio. A esta flota se la llamó: Flota de las Malucas.

El cargamento con el que regresaron en la nao Victoria fue de 381 sacos de especies, con un peso de 524 quintales. Su venta en el mercado cubrió los gastos de la expedición con un beneficio de 346.220 maravedíes.

Elcano y la tripulación superviviente fueron a Valladolid a  ver al Rey, presentándole a los indios que vinieron con ellos de aquellas islas y los regalos que trajeron, como pájaros raros, productos exquisitos y las preciosas especias.  

Cuenca, 20 de septiembre de 2019 y el 20 de septiembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico




San Eustaquio. Festividad del 20 de septiembre.

   Siguiendo las Actas griegas y latinas con referencia a la vida de san Eustaquio parece más una novela por los incidentes que se narran, intentaré resumirlos lo posible para que su lectura no resulte prolongada, pero merece la pena leerla.

Según las Actas, Eustaquio nació en Roma y fue uno de los oficiales más valerosos de los ejércitos de Tito y Vespasiano, que cercaron y tomaron la ciudad de Jerusalén en el año 70. Su verdadero nombre era el de Plácido y cuando regresó a Roma se dedicó a la administración  de sus grandes latifundios, alternando el cuidado de su hacienda con el de cazar, a que era muy aficionado.

San Eustaquio.

Un día de caza se encontró con un ciervo corpulento el cual parece que le invitaba a seguirle, así que nuestro Santo fue detrás de él hasta que al cabo de un tiempo se paró y se volvió como su quisiera hacerle frente o desafiarle. Entonces pudo ver que entre su cornamenta estaba como suspendida la imagen de Cristo Crucificado y oyó una poderosa voz que  le mandaba dejar el paganismo y hacerse cristiano.

Su esposa se llamaba Taciana, había tenido un sueño de carácter parecido. Convinieron los dos en hacerse cristianos y cambiar de nombre en el bautismo. El se llamó Eustaquio y ella Teopista. Dios les reveló los trabajos de debían padecer por su nombre, como sucedió posteriormente.

Una terrible peste asoló el lugar muriendo todo su ganado, que constituía la parte más abundante de su hacienda y los esclavos que cultivaban los campos murieron. El emperador dispuso por el mismo tiempo la separación definitiva de todos los oficiales de su ejército que no figuraban en los cuadros activos. Por todo ello le vino la pobreza y la necesidad de trabajar para comer.

Eustaquio decidió salir de Roma con su mujer y sus dos hijos pequeños. Se embarcó en Ostia, más con la mala suerte que el capitán del navío se enamoró de Teopista, hombre sin escrúpulos se deshizo de Eustaquio y de los hijos dejándolos en la primera costa africana que arribaron para que no les estorbara en sus planes.

Para Eustaquio y los niños comenzó una aventura por la desierta playa, se alimentaban de moluscos y hierbas silvestres. Para buscar comida se internaron tierra adentro, encontrando un río que tenían que cruzar. Para ello dejó a uno de los niños en una  orilla y al otro en la opuesta, plan que le costó la pérdida de los dos, pensó que uno había sido presa de un león y el otro de una loba. Con todo esto se había cumplido la profecía del Señor: llegaría un día en que se quedaría sin bienes, sin esposa y sin hijos. Resignado como otro nuevo Job.

Visto lo sucedido prosiguió el camino hasta dar con una aldea donde se puso a servir  con una amo como mozo de labranza. De esta forma vivió 14 años. Su mujer, Teopista, escapó del capitán a quien Dios privó repentinamente de la vida; desembarcó en el puerto de África y se puso a servir como criada.

Los hijos fueron también milagrosamente salvados por los campesinos de los dientes de las fieras y recogidos en la aldea vivieron, sin saberlo, cerca de donde trabajaba su padre.

En Roma entre tanto se acuerda Trajano de la prudencia y valor militar de Plácido (Eustaquio), a quien necesita para una campana en Oriente. Manda buscarlo por todo el Imperio. Dos oficiales llegan a la aldea africana donde él trabajaba, estos habían servido en sus filas, no tardaron en darse cuenta de que aquel hombre esa su oficial. Le comunicaron la orden del Emperador y le obligaron a volverse con ellos a Roma.

El emperador le devolvió todos sus grados y lo puso al frente de un ejército que debía partir para Oriente. Iban como simples soldados sud dos hijos Agapito y Teopisto, ya hombres. La suerte les deparó que padre e hijos se reconocieran en los azares de la campaña. La madre seguía de criada en África. Allí se enteró por dos oficiales, que se hospedaban en la casa, de los triunfos y cambio de fortuna de su marido y de sus hijos. Les rogó que avisasen a Eustaquio dónde se encontraba ella y al fin volvieron a juntarse bajo un mismo techo los dos santos esposos con sus hijos.

La felicidad dura poco en esta vida, cuando depende solamente de factores externos y puramente humanos. Vuelto a Roma san Eustaquio, fue recibido con los honores del triunfo; pero Adriano quiso solemnizar la victoria con grandes sacrificios a los ídolos del Imperio. Los cristianos no podían tomar parte en ellos. Eustaquio se negó rotundamente, por lo cual el emperador se enojó, que lo mandó echar con toda su familia a los leones en el anfiteatro. Las fieras los perdonaron, ni nos rozaron, pero entonces los mandaron meter a los cuatro en un buey de bronce, el cual pusieron sobre una hoguera. Así volaron al cielo todos juntos a recibir la misma corona que les había merecido una misma fe y constancia.

Esta es la historia de san Eustaquio tal como aparece en sus Actas.

En tiempos de León III aparece en Roma una iglesia dedicada a San Eustaquio, que fue posteriormente reedificada por Celestino III. Sobre una de las puertas de esta famosa diaconía romana se leía en otro tiempo un dístico latino que traducido dice así: “Yo Juan he restaurado este atrio y estas puertas para que a mí se me abra la puerta del cielo en el día de mi tránsito”.

Publicado en Cuenca, 20 de septiembre de 2020 y el 20 de septiembre de 2026.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

El milagro de la: “Licuación de la sangre de san Jenaro”. 19 de septiembre.

 San Jenaro. Festividad del 19 de septiembre.

San Jenaro nació hacia el año 270, según las fuentes más modernas, en Nápoles. Su padre era gobernador y hubiera querido tener por sucesor a su hijo; así se opuso al principio de su vocación eclesiástica. Fue ordenado en el año 302, y fue nombrado pronto obispo de Benevento.

Hacia el año 303 estalló la gran persecución de Diocleciano. Tan valiente como caritativo, san Jenaro visitaba a los cristianos encarcelados por la fe y los asistía con sus limosnas y exhortaciones. Al fin el Jenaro fue detenido en Pozzuoli, encarcelado y luego enviado a Nola para comparecer ante el gobernador Timoteo. Después de varios tormentos fue expuesto en el anfiteatro a las fieras, que lo respetaron.

San Jenaro

Por último, fue decapitado con seis compañeros el 19 de septiembre del año 305.

Una tradición añade que el cuerpo del Obispo fue abandonado en el lugar del martirio; una piadosa mujer recogió, en dos pequeñas ampollas, la sangre que se había derramado y con este tesoro se retiró a Antignano, pequeña aldea entre Nápoles y Pozzueli.

El cuerpo de san Jenaro, enterrado a corta distancia del lugar del martirio, estuvo allí hasta el edicto de Milán del año 313. El 19 de septiembre del 315 se hizo el solemne traslado, y en el momento en que el cortejo pasaba por Antignano, la mujer que había recogido las gotas de su sangre presentó al  obispo las dos ampollas que guardaba reverentemente. El obispo las colocó junto al cuerpo y se dice que entonces tuvo lugar por primera vez el milagro que se debía renovar a través de los siglos hasta nuestros días, secos y coagulados, se licuó súbitamente.

El milagro de san Jerónimo consta de una serie de fenómenos extraordinarios que se repiten en determinadas épocas del año, ahora en Nápoles donde están las reliquias y en Pozzuoli, donde se conserva una piedra porosa empapada con la sangre del mártir.

La licuación de la sangre se realiza el 19 de septiembre. Con relación a la piedra porosa que se conserva en Pozzuoli tiene en la cara exterior unas manchas grises y otras rosáceas. Dos veces al año las manchas grises se convierten en rojas y las tojas toman un color más vivo. En algunos años tiene lugar una especie de sudor que deja húmeda toda la piedra. Y esto sucede precisamente a la misma hora en que se verifica la licuación  la ampolla de Nápoles.

Ampolla con la sangre de san Jenaro.

En Nápoles se realizan los tres fenómenos siguientes:

1º la licuación, en determinados días del año, de la sustancia seca y coagulada que se encierra en una pequeña ampolla de cristal y que según la tradición es la sangre del obispo Jenaro, decapitado en Pozzuoli, en el año 305, en odio a Cristo.

2º El aumento de volumen de esta sustancia, encerrada herméticamente en la ampolla de cristal.

3º El tercer prodigio sería la disminución de volumen de la misma sustancia y en las mismas condiciones.

Este triple prodigio se verifica generalmente siempre que se pone la ampolla de cristal enfrente del busto argénteo donde se guarda la cabeza de san Jerónimo. En mayo, durante nueve días consecutivos, en memoria de la traslación del 315; en septiembre, del 9 al 26, aniversario y octava del martirio y en diciembre, solamente el 16, día del patrocinio de san Jenaro, proclamado solemnemente por los napolitanos en el año 1631.

Publicado en Cuenca, 19 de septiembre de 2020 y el 19 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

María de Cervelló. Festividad de hoy, 19 de septiembre. Patrona de los navegantes.

   La Santa que fue llamada María del Socorro. Patrona de los Navegantes por la ayuda que prestaba a quienes naufragaban sin que jamás ella embarcara.

Hoy 19 de septiembre, celebramos la festividad de María de Cervelló (1230-1290). Fue una joven de familia ilustre, nacida en el barrio marino de Barcelona, que desde la niñez dio muestras de una piedad fuera de lo común; se negó a casarse, hizo voto de castidad y por fin se retiró a un beaterio, a la sombra de la iglesia de la Merced, también muy próxima al mar que surcaban los mercenarios para redimir cautivos en tierras africanas.

Algo después se fundó la rama de la Merced, y ella fue la primera mercedaria en el convento barcelonés y hasta que murió su historia exterior es la de una buena monja con fana de buen gobierno y virtudes eminentes.

Pero la Merced tenía un fin muy particular, la redención de cautivos, y así consta también en la fórmula de la profesión de María, el 25 de mayo de 1265: et pro captivis redimentis laborare. ¿Qué podía hacer ella desde el convento de la calle Ancha, frente a la muralla del mar, por la misión de los frailes blancos?

En todas sus imágenes la santa aparece con un barco en las manos, como si jugase con él, y el sobrenombre que la acompaña es de Socós o Socorro, porque el salvamento de náufragos fue su campo de acción visible, acudiendo en ayuda de navegantes que zozobraban, sobre todo cuando eran mercedarios.

Ante las multitudes agolpadas en la playa viendo con horror cómo se hundía un barco en medio de la tempestad, se abría paso sobre las olas aquietándolas hasta salvar a los náufragos, o en plena noche, desaparecía del convento para volver con el hábito empapado de agua salobre, después de haber evitado algún desastre lejos de allí.

María del Socorro, instrumento de la misericordia de Nuestra Señora de la Merced, es la santa marina que jamás embarcó, la que jugaba prodigiosamente a salvar barcos de verdad gracias al poder de su oración, que le daba alas de ángel y sosiego para el mar embravecido.

Murió un 19 de septiembre de 1290. Sus restos incorruptos fueron enterrados en la iglesia de los frailes mercedarios de Barcelona, hoy Basílica de la Merced. Su culto como santa fue aprobado por el Papa Inocencio XII en 1692. Es la Patrona de los Navegantes.

Publicado en Cuenca, 19 de septiembre de 2019 y 19 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.