viernes, 17 de julio de 2026

Santa Sinforosa y sus siete hijos mártires (siglo II). Festividad del 18 de julio.

Entre los muchos santos que celebramos su festividad hoy hablaré de Santa Sinforosa, matrona romana cuyo esposo, san Getulio, que era tribuno militar, murió mártir en la época de Adriano.
Este matrimonio tenía siete hijos varones cuyos nombres conserva la tradición: Crescencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio.
Se cuenta que todos se retiraron, junto con la madre
Santa Sinforosa y sus siete hijos.
viuda, a la ciudad de Tívoli, donde se mostraba a los visitantes de siglos después una cisterna seca en la cual parece que estuvieron escondidos durante un tiempo mientras arreciaba la persecución.
Aunque escondidos no tardaron en ser denunciados y entregados a sus perseguidores, y como Sinforosa no se dejaba persuadir con promesas y amenazas para sacrificar a los ídolos, mandaron “darle muchas heridas en el rostro, colgarla de los cabellos y tenerla suspendida en el aire”. Pero desde allí animaba a sus hijos a permanecer firmes en la fe.
Se le ató al cuello una pesada piedra y se la arrojó al río Teverone, afluente del Tíber que pasa por Tívoli, y sus hijos recibieron muerte al siguiente día: Crescencio, Juliano, Nemesio y Primitivo de lanzadas en la garganta, el pecho, el corazón y el vientre, Justino fue desmembrado y hechos cuartos, Estecteo herido por todo el cuerpo y Eugenio partido por el pecho en dos mitades.
En su memoria se levantó una iglesia en la Vía Tiburtina, pero tales hechos, muy semejantes a otros de no muy clara historicidad, son discutibles. Los antiguos cristianos confundían a menudo historias y símbolos, como hoy confundimos historias y ciencia con intención clara de crear confusión en los hechos acaecidos, aunque tal vez su voluntario equívoco era más noble y se acercaba más a las verdades últimas de las que nos atañen en la actualidad.

Publicado en Cuenca, 18 de julio de 2020 y 18 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.



Arde Roma. Efemérides del 18 de julio.

Tal día como hoy, comenzaba el incendio más conocido del Imperio Romano.
La noche del 18 al 19 de julio del año 64 de nuestra era, reinando el emperador Nerón, se produjo un incendio en Roma que duro unos seis días. El historiador Tácito es quien nos cuenta los hechos. Según Tácito cuatro de los catorce distritos de Roma ardieron y otros siete quedaron dañados, tal fue la virulencia del incendio que no se libro el templo de Júpiter ni el hogar de las vírgenes Vestales. Las Vestales eran vírgenes seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro Romano por lo que tenían restringidos sus movimientos.


El incendio se declaró en el área del Circo Máximo, el viento propagó las llamas sembrando el terror entre la población. Un segundo foco se desató en el barrio Emiliano, en una finca de Ofonio Tigelino, prefecto del pretorio y mano derecha de Nerón.
Tras ver la magnitud del incendio, describe Tácito, que Nerón se sentó y tocó alegremente el violín mientras Roma ardía.
Aprovechando el incendio Nerón inició un reforma urbana, en virtud de la cual los edificios a reconstruir debían guardar una cierta distancia de seguridad entre ellos, deberían estar construidos en ladrillo y con la fachada principal porticadas.

No está claro quién o qué causó el incendio, si fue intencionado o causado accidentalmente. Según Tácito, poco después el pueblo comenzó a culpar al mismo Nerón. Según este historiador Nerón abrió los jardines de Lúculo y de Mecenas a los afectados por el incendio y trató de paliar su precaria situación distribuyendo alimentos.
Pronto se plantearon el buscar a un culpable de tal magno desastre y Nerón queriendo desviar las culpas que le acechaban, aún estando ausente de Roma cuando se inició el incendio, centró su visión de culpabilidad sobre el grupo de cristianos o judíos radicales. Nerón condenó a los cristianos a ser arrojados a las fieras, los hizo crucificar y los quemó para  que sirvieran de antorchar nocturnas.
Por su parte se hizo construir un nuevo palacio conocido como la Damus Aurea (Casa de Oro) diseñada por los arquitectos Severo y Céler y cuyo lujo y tamaño alcanzaron dimensiones proverbiales.

Publicado en Cuenca, 18 de julio de 2019 y 18 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 16 de julio de 2026

Efemérides conquenses. El 16 de julio de 1573 entra en Cuenca su obispo D. Gaspar de Quiroga.

Fue el sucesor de obispo Fray Bernardo de Fresneda en este obispado. D. Gaspar nació en la villa de Madrigal, el 12 de enero de 1512. Sus padres D. Álvaro de Quiroga y Doña Elena de Vélez. Desde niño mostró su gran talento y aplicación siendo admitido en el colegio de Santa Cruz de Valladolid, en el que estuvo siete años y desde aquí paso al de San Salvador de Oviedo, donde recibió los grados académicos y desempeñó con lucidez las cátedras de vísperas y de leyes.
En 1554 fue promovido a auditor de la Rota de Roma y pasando a desempeñar el cargo fue apresado por los franceses en Orbiero, una vez en libertad permaneció en Roma varios años. El Papa Paulo IV le encargó la visita del reino de Nápoles y Sicilia, que duró más de cuatro años. Regresando a España acompañado de los archiduques Rodolfo y Ernesto, hijos del emperador Maximiliano y D. Felipe II le nombro consejero de Castilla y de la Santa Inquisición, visitador del consejo de Cruzada y residencia en Italia.
En el año 1571 le presentó para el Obispado de Cuenca, y el Papa San Pío V acepto el nombramiento, el 17 de diciembre del mismo año. Tomó posesión el 16 de enero de 1572; le consagró en la iglesia de Santa María de Madrid. D. Diego de Espinosa, obispo de Sigüenza e inquisidor general, siendo asistentes, D. Francisco Soto Salazar, obispo de Segovia y D. Juan Beltrán de Guevara, obispo de Nazara en Sicilia. Entró en Cuenca para tomar posesión, el 16 de julio y en el año siguiente de 1573 fue presentado para inquisidor general y recibido las bulas tomo posesión en mayo del mismo año.
Este célebre prelado, tomando por modelo a San Julián, reformó completamente este obispado. En las pascuas mandaba a los párrocos le enviasen relación de los pobres de sus feligresías y les daba limosnas según sus necesidades y en Navidad daba a cada pobre doce reales, y además su limosnero visitaba a las personas indigentes y honradas y las socorría. Las huérfanas y jóvenes pobres merecieron sobre todo su caridad: les señalaba dotes para que en el santo matrimonio se viesen libres de las sugestiones de la miseria y del vicio.
En este pontificado fueron construidos la claustra y patio de esta Catedral, al lado norte. Fue realizada con columnas resaltadas de orden dórico y cinco arcos espaciosos en cada uno de sus cuatro lados. Del artífice se puede decir que en las cuentas de fábrica de la catedral se datan en 1564 doce ducados a Valdelvira por el trabajo del camino, cuando vino a trazar la claustra. Consta en las referidas cuentas que las trazas fueron remitidas al Escorial para su aprobación y que la ejecución de la obra se subastó en presencia del Ilmo. Sr. Quiroga el 23 de Abril de 1577 y se remató con varias condiciones de Juan Andrea Rodí en precio de 13.700 ducados.

Publicado en Cuenca, 16 de julio de 2020. Actualizado el 16 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Alejo, el mendigo. Festividad de 17 de julio

El nombre de Dios en Edesa y Siria
Santo venerado por la iglesia Ortodoxa y Católica.
Hay santos con cuya vida la tradición teje estupendos relatos para envidia de los escritores y éste es el caso  de San Alejo, cuya historia es como una novela bizantina, con sorpresa, viajes, naufragios, sucesos extraordinarios, estatuas parlantes y una anagnórisis, el reconocimiento final, que no puede ser más novelesco. 
Desde la Edad Media la literatura se ha ocupado complacidamente de este formidable personaje, pues los datos de su vida se han transmitido en el poema del siglo XI, Vie de Saint Alexis, traducido en diversas lenguas durante el Medievo.

Era hijo de Eufemiano y Agaleno, patricios romanos. Fue prometido a una mujer virtuosa y en la misma noche de bodas su mujer le convenció de renunciar al matrimonio a cambio de una vida de piedad y de fe. Alejo lo acepto y sin embargo embarcó esa misma noche hacia Siria e Edesa, donde se ganaba la vida pidiendo limosna.
Diversos prodigios milagrosos señalan su presencia y le sacan del anonimato, tiene que volver a correr mundo y va a parar de nuevo a su ciudad natal, donde su padre, que le ha buscado afanosamente por todas partes, no le reconoce y le da alberque como a un pordiosero más, en el hueco de la escalera principal del patio de su casa.

Allí, ejemplo de paciencia y humildad, ayunó y rezó entre las burlas de la servidumbre durante 17 años, al término de los cuales, al morir, se le encontró en la mano una carta dirigida a sus padres y a su esposa declarando al fin quién era.
El culto a San Alejo comienza en Siria, extendiéndose  por el Imperio Bizantino hacia el siglo IX. La devoción de  San Alejo, en España, se tributaba antes que se popularizara gracias a la actividad de un obispo de Damasco, Sergio, desterrado a Roma a finales del siglo X. Dicho obispo estableció en la iglesia de San Bonifacio del Aventino un monasterio de monjes griegos, nombrando co-patrono de la iglesia a San alejo.

En 1817, la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María le nombró patrono secundario. La Iglesia de Oriente le profesa el pueblo gran devoción y hoy en día se le sigue llamando con el apodo de El hombre de Dios.

Publicado en Cuenca, 17 de julio de 2019 y 17 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 15 de julio de 2026

La Virgen de Carmen, los Carmelitas y Cuenca. El 16 de julio de 1251 se apareció la Virgen a San Simón Stock, fervoroso siervo de la Virgen.

El Monte Carmelo y el escapulario

El 12 de julio, el Papa Clemente X concedió a España por bula, de 2 de noviembre de 1674 la recitación del oficio divino de esta festividad de Nuestra Señora del Carmen, siendo la primera nación en obtener el permiso de celebración. El 24 de septiembre de 1726, su Santidad Benedicto XIII la hace extensiva a toda la cristiandad con rito doble mayor y con la misma oración y lecciones para el segundo nocturno que desde el siglo anterior rezaban ya los religiosos carmelitas.

Cuenca siempre ha tenido una gran devoción en parte por haberse establecido religiosos carmelitas, varones en 1613 en la llamada isla del Júcar, de donde en 1708 pasaron a tener su residencia en la población. Con relación a las monjas carmelitas, además del convento de Villanueva de la Jara, se fundó otro de religiosas en Huete, en 1588, trasladado a Cuenca en 1603, ocupando la ubicación en la Calle Julián Romero, en 1608. El día uno de septiembre de 1603, siendo Obispo el Sr. D. Andrés Pacheco vinieron a Cuenca, procedentes de Huete, once monjas, siendo la Priora la Madre Isabel de San José. Fueron acompañadas por el Provincial de la Orden, el Padre Fray Alonso de Jesús María. A estas once monjas se unieron dos vocaciones de Cuenca pasando a formar la congregación trece religiosas.

Al ser penosas las condiciones de habitabilidad del lugar elegido se instalaron  en la casa junto a la parroquia de San Martín, donde permanecieron por espacio de cinco años, hasta que se acondicionó el edificio del convento que no pudo ser hasta 1608. Su ubicación actual es en el Camino de Nohales de Cuenca desde el año 1980.

Se afirma que en el siglo XIII, en el Monte Carmelo, unos piadosos varones levantaron el primer templo en honor a la Virgen María. Esta comunidad recibió el nombre de Hermanos de Santa María del Monte Carmelo. Con los Cruzados pasaron a Europa, aprobándose su regla en 1251 por el Papa Inocencio IV bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251 se apareció la Virgen a San Simón Stock, fervoroso siervo de la Virgen, y le entregó el hábito que había de ser digno distintivo de la Orden Carmelita. Otorgándole Inocencio IV varios privilegios no sólo para los religiosos de la Orden, sino para todos los cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Todo el que lleve el escapulario de la Virgen del Carmen participa de todos los méritos y oraciones de la orden y puede esperar de la Santísima Virgen verse pronto libre del Purgatorio, si hubiera sido fiel en observar la abstinencia, la castidad conforme en su estado y las oraciones mandadas por JuanXXII en la bula llamada “Sabatina” publicada el 3 de marzo de 1322.

En este día y desde la fundación carmelitana en Cuenca, se viene celebrando por la tarde, la tradicional procesión de la Virgen de Carmen, desde la iglesia de las Carmelitas Descalzas a la Plaza Mayor, regresando por la calle de San pedro y Plaza del trabuco. Desde el traslado del Convento al Camino de Nohales la procesión se realiza, a las 20,00 horas, desde la Iglesia de Ntra. Sra. De la Luz, hasta el antiguo Convento de las Carmelitas con la participación de la Junta de Cofradías. El año pasado se conmemoró el 425 aniversario fundacional del Carmelo de San José realizándose una solemne procesión por las calles de la ciudad de Cuenca.

 
Publicado en Cuenca, 15 de julio de 2015 y 15 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

La Virgen del Carmen y el Escapulario.

La festividad que hoy celebra la Iglesia en honor de la Virgen es muy popular en todo el orbe católico, y de modo especialmente en España. Este día, 16 de julio, quiero traer el recuerdo del glorioso triunfo del Cristianismo sobre las tropas moras en la batalla de las Navas de Tolosa. Desde ese día empezó a juntar el pueblo español dos festividades en una: la Virgen del Carmen y la instituida por Bula del Papa Gregorio XIII para conmemorar la gloriosa victoria de las Navas.


Muy antigua es la advocación de Ntra. Sra. del Carmen. Se remonta a los tiempos proféticos, pues moraban en las cuevas del monte Carmelo unos santos monjes entregados a vida contemplativa, los cuales daban culto especial a la que había de ser la Santa Madre de Dios. Eran los Hijos de los Profetas, discípulos de los santos Elías y Eliseo. Del nombre del monte que escogieron para su retiro llamándose Carmelitas y la Virgen por ellos venerada, Ntra. Sra. del Carmelo o del Carmen.

La Orden Carmelitana es considerada, y con razón, como la más antigua de la Iglesia Católica. Veneradas tradiciones reconocidas por la Iglesia y autoridades por los críticos, dicen que la fundó el mismo profeta San Elías, y que subsistió sin interrupción desde aquellos remotos tiempos, siendo primero eremítica y luego monacal. Lo cierto es que al entrar los Cruzados en Palestina, pudieron ya admirar las extraordinarias virtudes de aquellos santos anacoretas. Tan prendados quedaron de santísima vida que les instaron a pasar a Europa y fundar aquí conventos de la Orden. Así lo hicieron algunos de ellos en el siglo XIII, viniendo a Francia con el rey San Luis, y retirándose a la ermita de Aigallades, cerca de Marsella.

Merced a la protección del Santo Rey pudieron los Carmelitas fundar conventos de su Orden en diferentes regiones de Francia, y aun pasar a Inglaterra, donde hallaron al varón providencial destinado a renovar y expansionar el espíritu de la Orden que dilató por varios reinos.


Difundiéndose la Orden Carmelitana por buena parte de Europa, merced a la incansable labor de San Simón Srock. El año de 1245 fue elegido Superior General en circunstancias difíciles para la Orden. A la Sazón se perseguía con saña a los Carmelitas, tanto en Oriente como en Occidente. No por ello desmayó San Simón, antes multiplicó sus trabajos, oraciones y penitencias y se dio con mayor celo todavía a la propagación del culto de la Virgen del Carmen. San Simón suplicó a la Virgen, en sus oraciones decía: “Oh Virgen María, defended a vuestros Hijos y mostrad que sois nuestra Madre”.

Varios años estuvo la Virgen María sin atender las ardientes súplicas de su siervo. Quería sin duda probar la constancia y fidelidad de San Simón. Finalmente, fueron tantas las obras piadosas del Santo, que la Madre no quiso ya dilatar más tiempo el reconocerle la gracia solicitada.

El 16 de julio de 1251 en Santo General en Cambridge orando fervorosamente ante una imagen de María, cuando al rayar el alba se vió de pronto cercado de intensos resplandores, y oyó en los aires el dulcísimo eco de celestiales armonías. Al mismo tiempo se le apareció la  virgen rodeada de multitud de ángeles y entregándole un escapulario, le dijo estas palabras:”Recibid, hijo queridísimo, este Escapulario de tu Orden, señal de mi hermandad, privilegio para ti y para todos los Carmelitas. Quien muriere con él no padecerá el fuego eterno. Signo es de salvación y señal de paz y de alianza sempiterna”.

Pasados setenta y un años, confirmó la Virgen María estas consoladoras promesas en una aparición al Papa Juan XXII, y añadió el Privilegio llamado Sabatino a favor de los religiosos y de los cofrades Carmelita. “Yo que soy la Madre de misericordia, le dijo, bajaré al purgatorio el primer sábado después de su muerte, los libraré de las llamas y los llevaré al Monte Santo de la vida eterna”.

Verdad es que ninguna devoción supera en eficacia a la del santo Escapulario del Carmen, merced sin duda a su origen celestial. Nada extraño que el Señor haya obrado y siga obrando milagros a favor de quienes honran sus cuerpos llevando tan santo signo. El primer milagro del Escapulario del Carmen ocurrió en Winchester de Inglaterra, y precisamente el mismo día de la aparición, el 16 de julio de 1251, y con el mismo Escapulario entregado por la Virgen a San Simón Stock. Fue la conversión antes de la muerte de un moribundo impenitente llamado Waltero.

Desde esa fecha se han obrado innumerables milagros de toda clase con esta eficacísima devoción. Tendríamos que seguir escribiendo varias hojas para relatar tantos milagros obrados a través de él.

Feliz día del Carmen y felicidades a las mujeres que llevan este digno nombre.

Cuenca. 15 de julio de 2019 y el 15 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 14 de julio de 2026

15 de julio. Efemérides conquenses. Fallecimiento de obispo José Guerra Campos.

 

En memoria de D. José Guerra Campos, en el 26 aniversario de su fallecimiento.

Guardo gratos recuerdos de los principios de curso, estando en el Centro de Profesores, cuando íbamos a su despacho para que nos infundiera fuerza y ganas de afrontar un curso más en nuestro trabajo de aportación y formación al resto de profesores de la provincia de Cuenca.

D. José Guerra Capos. Obispo de Cuenca.

 Ocupó la silla episcopal de esta diócesis entre el 13 de abril de 1973 al 26 de abril de 1996, en el que vino a sucederlo D. Ramón del Hoyo López.

Realmente falleció en Senmanet (Barcelona), en el instituto erigido por él mismo en 1994. El acontecimiento sucedió estando en la residencia de la Sociedad Misionera de Cristo Rey el 15 de julio de 1997. Sus restos fueron trasladados a la Catedral de Cuenca donde fueron inhumados el 17 de julio de 1997.

Nació Ames, La Coruña, un 13 de septiembre de 1920, curso estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Santiago de Compostela desde 1931 a 1940. Curso el Bachillerato eclesiástico en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 1944. Se licenció y obtuvo el doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca en 1945.

Los cargos que ocupó a lo largo de su vida fueron muchos y de distinta índole, como se observa que desde 1964 a 1972 fue secretario general del episcopado español; presidente de la Unión Nacional de Apostolado Seglar; consiliario de la Junta Nacional de la Acción Católica Española; presidente de la Comisión Católica Española de la Infancia, etc. Procurador de las Cortes Españolas por designación del Jefe del Estado desde 1967 a 1976. Presidente de la Comisión Asesora de Programas Religiosos en RTVE hasta 1973 que fue nombrado Obispo de Cuenca el 13 de abril de ese año.

Lo que más me impresionaba de su catequética durante esos días que íbamos a verlo a su despacho era la elocuencia en su trasmisión hablada, todos permanecíamos atentos a sus palabras con breves intervenciones por nuestra parte, la mañana se pasaba como si fueran cinco minutos, hasta que su ama de llaves comenzaba a hacer ruidos cerca de la sala en que nos encontrábamos y esa era la señal de que debería acabar, pues la comida estaba para ser servida.

Nosotros nos despedíamos besándole el anillo, con ánimos para iniciar un nuevo curso escolar y con miles de ganas de volver a pasar otra mañana con esta entrañable persona que nos abría la mente y nos daba aliento para continuar con el día a día de nuestras vidas.

D.E.P. que Dios lo tenga en su Seno.

Cuenca, 15 de julio de 2022. Actualizado el 15 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.