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| Ntra. Sra. de la Merced de Huete (Cuenca) |
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| San Pedro Nolasco |
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| Ntra. Sra. de la Merced de Huete (Cuenca) |
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| San Pedro Nolasco |
La virgen Tecla se asocia a los recorridos de san Pablo por Asia Menor, y fue veneradísima en los primeros siglos del cristianismo, cuando lo que hoy es la Turquía musulmana era uno de los núcleos más florecientes de la joven Iglesia.
En torno a ella trenzó muy pronto una fantástica novela piadosa que ya san Jerónimo denuncia como apócrifa, pero el propio santo alude en varias ocasiones a Tecla como una de las elegidas del Señor, y aunque los hechos de los Apóstoles omiten su nombre, una larga tradición más o menos corrompida nos habla de sus heroicas virtudes.
A los 18 año, ya prometida en matrimonio, oye predicar a Pablo, renuncia a todo por seguirle, se atrae la persecución de su familia y de las autoridades, sufre numerosos martirios de los que siempre sale ilesa, y por fin se retira a una cueva, cerca de Seleucia, donde ya nonagenaria la tierra se la traga para ponerla a salvo de nuevas asechanzas.
Lo que se nos cuenta de la virgen de Inonio –una de cuyas reliquias llegó tardíamente a Tarragona, ciudad de la que es patrona- está evidentemente contaminado de leyendas paganas y de imaginación, pero aunque envuelta en las brumas de las leyendas, la vemos como un símbolo de la disponibilidad evangélica, como una doncella prudente que lo deja todo por la Palabra.
Ese arrebato al oír a Pablo, aquel mensaje nuevo que cambia toda su vida y le da un sentido peligroso e inflexible, la dulce Tecla es la mujer de la elección impensable que nadie acierta a comprender, y en su recuerdo la primacía heroica de la espiritual adquiere un ejemplo y un valor que todavía hoy conmueve y conforta.
Cuenta su historia que sobrevivió medio siglo a san Pablo. En la gruta mencionada anteriormente vivió varios años, ésta gruta estaba cerca de Seleucia (Turquía), a ella le traían enfermos que ella curaba, esto despertó el recelo de los médicos de la región los cuales ya con noventa años fueron a buscarla para conducirla al gobernador, en este trayecto santa Tecla se precipitó sobre una roca que en ese momento se abrió, penetró en el agujero y ese fue tu ataúd.
Publicado en Cuenca, 23 de septiembre de 2020 el 23 de septiembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
Es curioso como son representados los santos, el Santo de hoy se la aplicó el apelativo de “soldado”. A diferencia de san Jorge es un militar de infantería, siempre de a pie. Era africano, jefe de la Legión Tebana que se reclutó en la Tebaida, en el Alto Egipto, y a menudo los pintores le representan como un negro de rizados cabellos.
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| San Mauricio. detalle del cuadro del Greco. |
Su legión fue destinada al norte de los Alpes, a Agaune-en-Valais, hoy Saint-Maurice, no lejos del lago de Ginebra, para someter a una tribu rebelde, y allí se produjo el conflicto de conciencia que hizo mártires a Mauricio y a sus compañeros: al negarse a sacrificar a los dioses, primero fueron diezmados y por fin exterminados.
Estos coptos probablemente blanco (no hay que olvidar el equívoco que asociaba el nombre de Mauricio a la Mauritania, a los moros) van a morir a la Helvecia, y dejarán como emblema a lo que hoy es Suiza la insignia de la Legión Tebana, una cruz blanca sobre fondo rojo.
Es inútil discutir si fue toda una legión o una unidad mucho más pequeña, por ejemplo, una cohorte, eso son minucias indignas de aquellos soldados de la fe que por ella aceptan la muerte, y que simbólicamente están en las raíces cristianas de la Suiza actual (como no podía ser menos, san Mauricio es patrón de la Guarda Suiza del Papa).
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| Martirio de San Mauricio. Obra del Greco. |
Para nosotros siempre serán los personajes viriles, graves, serenos, infinitamente persuasivos en los gestos de su coloquio, del gran cuadro que el greco pintó para el Escorial, y que no gustó a Felipe II, tal vez por estimar anticuado el procedimiento de pintar en el mismo lienzo diversas escenas del martirio; al fondo, los soldados ofreciendo su cuello al verdugo, y en primer término Mauricio explica a los demás con lo que imaginamos una sencilla y profunda elocuencia las razones de morir. En la altura, una apoteosis de ángeles les baña de gloriosa luz.
Publicado en Cuenca, 22 de septiembre de 2020 y el 22 de septiembre de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES
CONSULTADAS:
-Año
Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La
casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.
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| San Mateo.Catedral de Cuenca |
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| San Mateo. Catedral de Cuenca |
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| Fernando Magallanes |
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| Nao Victoria |