martes, 6 de octubre de 2026

El 6 de octubre hace 812 años que murió el rey Alfonso VIII.

 El aniversario de la muerte de rey Alfonso VIII.

El arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Roda, en su obra “De rebús Hispaniea”, persona que atendió en los últimos momentos de su vida al rey Alfonso VIII, lo relata de esta forma:

“Habiendo cumplido LIX años en el Reyno el Rey Alfonso, llamó al Rey de Portugal su yerno para verse con él; y habiendo empezado su camino dirigido a Plasencia, última ciudad de su dominio, empezó a enfermar gravemente en cierta aldea de Arévalo que se llama Gutiere Muñoz, donde últimamente, agravado de una fiebre, terminó la vida y sepultó consigo la gloria de Castilla, habiéndose confesado antes con el arzobispo Rodrígo, y recibido el sumo Sacramento del Viático, asistiéndole Tello, obispo de Palencia, y Domingo, de Plasencia”.

Según cuentan sucedió el día 6 de octubre de 1214 en la ciudad de Gutierre Muñoz, cerca de Toledo. Fue Rey de Castilla y León entre los años 1158 y 1214. Fue uno de los reyes más importante de la Edad Media. A él se le debe la consolidación del Reino de Castilla. En los últimos años de su vida sufrió una enfermedad crónica que lo incapacitó para gobernar, provocando la división de Castilla y León entre sus hijos. Es de mencionar que Leonor de Plantagenet lo acompañó hasta el día de su muerte y fue enterrado en la Catedral de Toledo al lado de sus padres, Fernando I de León y su mujer, Sancha de Castilla. Su mujer, Leonor de Plantagenet, falleció a los 24 días de la muerte de su marido. Actualmente yacen en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas en Burgos.


Alfonso VIII  fue recordado por su liderazgo en la batalla de Las Navas de Tolosa, en la provincia de Jaén. Su reinado fue una época de grandes avances para el Reino de Castilla. Esta batalla propició que su nieto, Fernando III de Castilla (El Santo), a principio del siglo XIII conquistara Córdoba, Jaén, Sevilla y a mediados de la centuria, Arcos, Medina-Sidonia, Jerez y Cádiz.

Como conquense es digno recordar que la conquista de Cuenca fue un acontecimiento crucial para la historia de Castilla. Tras un asedio de nueve meses, logró la victoria. Cuenca era una ciudad estratégica haciendo frontera con los territorios controlados por los musulmanes en el siglo XII. Dos cosas importantes que vinieron tras la toma de la ciudad de Cuenca, 21 de septiembre de 1177, fueron: consolidó la posición de Castilla y debilitó la influencia musulmana en la península Ibérica.

Tras la conquista, Cuenca se convirtió en un importante centro político y militar, contribuyendo al fortalecimiento del reino de Castilla.

He de destacar, como buen conquense, el nacimiento de Don Fernando en nuestra ciudad, que vino a coincidir con la terminación de la guerra que sostenía Castilla con el reino de León, cuyo monarca pidió la paz ese mismo año, siendo una de las cláusulas de capitulación el matrimonio con la infanta Doña Berenguela, hija mayor de Alfonso VIII.

 Durente la estancia de los reyes en Cuenca, nació Fernando, el 29 de noviembre de 1189 y murió en Madrid el 14 de octubre de 1211, heredero de la Corona de Castilla. Despues de su partida de Cuenca, nacieron Mafalda de Castilla (1191-1204), Leonor (1192-1244), Constanza de Castilla (1195-1243) y Enrique (1204-1217) que sucedió a su padre, Alfonso VIII, con el nombre de Enrique I.

Como la codicia no tiene límite, diré que doña Berenguela había sido prometida con capítulos matrimoniales y firmados por el reino (Cuenca fue la segunda ciudad que firmó después de Toledo), al hijo de Federico I, Emperador de Alemania, el apuesto Conrado Barbarroja; pero al nacer Don Fernando, que heredaba el trono de su padre, se deshizo el acuerdo. De no haber sido varón el nacido, el trono lo hubiera heredado su hermana y Conrado hubiera sido rey consorte. 

Fernando, su niñez la pasó en Cuenca, siendo tan conquense como el que más. Don Fernando alimentó las esperanzas de sus padres y de los súbditos con su valentía y buen carácter. Sin embargo, murió en 1211, con tan sólo veintidós años, tras una expedición contra los musulmanes por Montánchez y Trujillo.

Hoy traemos al recuerdo la muerte del rey Alfonso VIII. Ochocientos once años hace de este acontecimiento. Sea un recuerdo merecido para este gran monarca que trajo paz y bienestar para esta población de Castilla que su nieto Alfonso X dio el título de Ciudad al terminar la Catedral de “Santa María” de Cuenca.

Cuenca, 6 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Bibliografía.

Legado de embrujo y leyenda. 2021. José María Rodríguez González.

Martínez Díez, Gonzalo (2007). Alfonso VIII, rey de Castilla y Toledo (1158-1214).

González González, Julio (1960). El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII.

 

 

Efemérides conquenses del 6 de noviembre.

    El día 6 de noviembre de 1442 nació en Cuenca D. Tomas de Cuenca, hijo de D. Alfonso de Torrijos y de Doña Beatriz García de Cañete. Él firmaba siempre con la expresión. “de Cuenca” por su amor a su ciudad. Isabel de Castilla, por sus muchos méritos, le nombró miembro del Consejo Real. Fue presidente del Consejo del Arzobispado Conquense de Toledo con  “Plenx-Potestis”, para suprimir las herejías que entonces se cometieron en Ciudad Real.. No aceptó el Obispado que le ofreció Isabel la Católica.

Esudo de los Carrillo de Mendoza en la Calle de San Pedro (Cuenca)
Perteneciente a Diego Hurtado de Mendoza III Conde de Priego.

El día 6 de noviembre de 1465, se otorgó a D. Diego Hurtado de Mendoza el título de conde de Priego, por el rey Enrique IV, en Olmedo, “por los muchos, e altos, e leales, e señalados servicios”. Contrajo matrimonio con Teresa de Carrillo, VI señora del estado de Priego, hija única de Pedro Carrillo y de su mujer Guiomar de Sotomayor. De este matrimonio nacieron tres hijos; Pedro Carrillo de Mendoza, que heredó el condado, Iñigo López de Mendoza, señor de Argal y Mochales, y Andonza Carrillo de Mendoza, esposa de Juan Alonso de Haro, de quienes desciendes los marqueses del Carpio; le sucedió su hijo primogénito.


Severo Catalina.
El 6 de noviembre de 1832 nació en Cuenca D. Severo Catalina del Amo, político y escritor. Escribió bellas páginas dedicadas a la mujer. Fue ministro de Marina y de Fomento, en el Gabinete que cerró la presidencia de los moderados con González Bravo, entre los meses de abril y septiembre. Los acontecimientos revolucionarios de 1868 y el exilio de la reina lo llevaron a Roma, en misión diplomática ante el Papa encargado por la propia Isabel II; a él se le ha atribuido también la redacción del manifiesto que la soberana destronada dirigió desde Pau a los españoles. En agosto de 1869 pasó a Biarritz, y su regreso a nuestro país se produjo en 1871, cuando ya reinaba Amadeo de Saboya. Por entonces, su salud estaba ya bastante quebrantada y en octubre de ese mismo año falleció en Madrid.

Cuenca, 6 de noviembre de 2019 y el 6 de noviembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

La Virgen del Rosario. Festividad del 7 de octubre.

    El otoño nos trae una fiesta de santidad instrumental que habla de un objeto llamado santo con nombre de plantel de rosas.

Este, podría llamar instrumento, puede ser de madera, metales nobles, de hueso o nácar, o simplemente de plástico, y se conoció bajo formas diferentes desde muy antiguo, aunque no adopta las características por el que lo conocemos hoy, hasta el siglo XVI, cuando su rezo se vincula a la victoria cristiana de Lepanto.

Esta corona a la Virgen, repetitiva y humilde como una cantilena infantil, es un Evangelio en miniatura que está al alcance de todas las inteligencias y de las memorias más torpes, así como de las situaciones espirituales más desangeladas y frías, y quizá porque conoce el paño es la devoción que María recomendó en Lourdes y Fátima, a manera de gran arma para la paz de nuestro tiempo.

Virgen del Rosario. Iglesia de San Nicolás de Cuenca.

La Virgen de Murillo, Ntra. Sra. de Pompeya, la Inmaculada de Lourdes, la de Fátima, todas ellas se muestran siempre con un Rosario en la mano o en el brazo. La Iglesia consagra un día en su liturgia a esta consoladora y poética advocación.

El primero que instituyó la fiesta del Santísimo Rosario fue Gregorio XIII, en el año 1573, a los dos de haber instituido San Pío V la fiesta de Ntra. Sra. de la Victoria, por la que alcanzaron las armas cristianas en el golfo de Lepanto contra la media luna.

Según el decreto de Gregorio XIII, la fiesta del Rosario solamente se podía celebrar en las iglesias en que hubiese un altar dedicado a la Virgen Santísima bajo la advocación del Rosario. Clemente XI quitó esta condición y la extendió sin más a toda la Iglesia. Luego León XIII, el Papa devotísimo del Rosario, la elevó de rito y enriqueció con grandes indulgencias.

Virgen de Fátima.

El decir para finalizar, que grato es el Rosario a la Virgen, lo manifestó claramente en las dos apariciones de nuestro tiempo. En Lourdes se aparece la Virgen con el Rosario en el brazo y santa Bernardita espera la aparición rezando fervorosamente el Rosario. Mientras rezaba el Avemaría, la Virgen callaba; más cuando llegaba al Gloria Patri, la misma celestial Señora la acompañaba haciendo una suave inclinación de cabeza. A los niños de Fátima se les apareció en el año 1917, también con el Rosario; les recomendaba su práctica diaria y constante, y el día 13 de octubre se da a Sí misma el nombre de “Nuestra Señora del Santo Rosario”.

Publicado en Cuenca, 7 de octubre de 2020 y 7 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

lunes, 5 de octubre de 2026

Octubre y el arma más valiosa del creyente, el santo Rosario.

     Esta tarde me he puesto a repasar las festividades religiosas que alberga el mes de octubre y he quedado sorprendido al comprobar que a lo largo de sus días celebramos a Ntra. Sra. del Rosario el día 7; el día 12, Ntra. Sra. del Pilar y el día 13, Ntra. Sra. de Fátima. No contento con todo esto el último domingo de octubre celebraremos la festividad de Cristo Rey.

El Papa Gregorio XIII, allá por el siglo XVI, fue quien señaló el primer domingo de octubre para la fiesta del Santísimo Rosario y aprobó el oficio correspondiente. En nuestra época está fijado el día 7 de octubre, aniversario de la victoria de Lepanto.


Repasando los anales de la historia no me equivocaría si dijera que España enseñó a rezar a la Cristiandad. ¿No lo creen Uds.? Intentaré explicar mi afirmación: El Obispo de Córdoba, Osorio, redactó el Credo de Nicea o contribuyó más que nadie a su redacción. Compuso la Salve un santo gallego, san Pedro de Mezonzo. Formuló el Rosario un santo castellano, santo Domingo de Guzmán. Creó los Ejercicios Espirituales un santo vascongado, san Ignacio de Loyola… ¿Sigo…? Pues diré que el Rosario es la oración de las almas sencillas de nuestra fe, es el himno enamorado que el pueblo canta a la Virgen María, nuestra Madre.

El nombre primigenio del Santo Rosario fue “Salterio de María”. La palabra Rosario, designa un lugar plantado de rosas. Tal vez fue recogida de la costumbre que había de que las vírgenes el día de sus desposorios con Cristo, llevaran una corona de rosas, pues la rosa que florece entre espinas es el símbolo de la virginidad, cuyo perfume guarda la pureza de cuerpo y alma.

La poesía cristiana ha sabido tomar magníficamente por tema esta graciosa comparación. “Como entre espinas agudas-canta Sedulio- brotó la rosa deliciosa, inofensiva, eclipsando con su hermosura a la del arbusto que le da vida; así del tallo de Eva ha brotado María, y la Virgen de la nueva Alianza ha expiado la prevaricación de la virgen de la antigua. Como el espino produce rosas, así la Judea produjo a María”.

Si nos ponemos a repasar, no hace muchos años ¿No era la práctica clásica de la devoción española? Pero hoy la impiedad moderna ha logrado arrancar del seno de las familias la bendita costumbre de rezar el rosario. Contadas serán hoy día las familias de nuestras ciudades que conserven esta añeja costumbre española. El móvil, las redes sociales y las nuevas tecnologías… han ido desplazando poco a poco, hasta dejarla casi en completo olvido.

Pues diré que no pocos pontífices concedieron al Rosario innumerable indulgencias basadas en logros y victorias conseguidas por el rezo del rosario: Clemente XI hizo obligatoria esta fiesta del Santo Rosario, en memoria de la victoria de Peterwardein. León XIII, por numerosas Letras Apostólicas, impulsó la propagación de esta devoción, sobre todo durante el mes de octubre, segundo mes del año consagrado a la Santísima Virgen. Elevó la fiesta del Rosario al rito doble de segunda clase. Y también por un deseo y orden los fieles añadieron a las letanías la invocación: “Regina Sacratissimi Rosárii, ora pro nobis: Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros”.

No dejemos de rezarlo y nuestra vida será más agradable.

Cuenca, 7 de octubre de 2022 y el 6 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

San Bruno (1032-1101). Festividad del 6 de octubre. (Fundador de la Orden de la Cartuja)

   San Bruno de Hartenfaust nació en Colonia en el año 1032. Estudió en la escuela de San Cuniberto y a los catorce años dejó su patria y se trasladó a Reims para cursar humanidades. En Tours estudió la filosofía; volvió a Reims para la teología y regresó a Colonia para acabar la carrera. Aquí se ordenó sacerdote y fue nombrado canónigo de la catedral. En el año 1057 le llamó el arzobispo de Reims y le confió la cancillería de todos los centros docentes de su obispado.

San Bruno

Bruno empezó a descollar como uno de los hombres más notables del siglo XI. Sus contemporáneos le llaman luz de la Iglesia, ornamento de su siglo, la flor del clero, la gloria de Alemania y Francia.

La leyenda ha encuadrado la conversión de san Bruno en un episodio trágico y espeluznante, que la crítica moderna se niega a reconocer como histórico. Creo que merece la pena contarlo, dice así: Se hallaba en París a la muerte de uno de los doctores de aquella célebre universidad, que murió con todos los Sacramentos y con fama de varón piadoso y cristiano. Sus funerales de cuerpo presente fueron solemnísimos, y en ellos se cantó, como era de ritual, el oficio de difuntos. Al llegar a la lección cuarta que empieza con las palabras Responde mihi, el cadáver levantó la cabeza y con voz doliente exclamó: “por justo juicio de Dios soy acusado”.

El terror hizo que los Oficios se aplazaran para el día siguiente. Empezó nuevamente el Oficio, y al llevar a las palabras “responde mihi”, el difunto volvió a contestar: “Por justo juicio de Dios soy juzgado”. Por segunda vez dejaron los funerales para otro día; empezó el Oficio y, al llegar a las palabras fatídicas, se oyó al cadáver que respondía: “no tengo necesidad de oraciones, pues por justo juicio de Dios soy condenado al fuego eterno”.

Sea auténtica o no la historia, el hecho es que Bruno desengañado totalmente de la vanidad de este mundo, renuncio a su cátedra, a su canonjía y a cuanto le ataba a la tierra, y en el año 1084 se retiró a Grenoble con seis de sus compañeros.

Cuando llegó a la ciudad, su obispo Hugo, tuvo un sueño en el que le pareció ver siete estrellas (el actual escudo de la Orden de los Cartujos), que caían a sus pies, se levantaban y desaparecían en el desierto montañoso, para establecerse en un lugar salvaje llamado Chartreuse. Era la Providencia que preparaba el ánimo del obispo Hugo para facilitar a san Bruno y sus compañeros la fundación de la Orden de los Cartujos.

El obispo, cuando vio a sus pies a los siete varones, reconoció en seguida en ellos a las siete estrellas del sueño, les dio tierras, les ayudó en la erección de las ermitas y los bendijo en sus propósitos de soledad y silencio. Así empezó  al gloriosa Orden de la Cartuja.

Con esto creo que es bastante lo que relato de su vida, aunque hay muchas más cosas, pero no queriendo resultar pesado, terminaré diciendo que murió a los 49 años de edad, en el monasterio della Torre, en Calabria, el 6 de octubre de 1101. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Ntra. Sra. della Torre y fue encontrado incorrupto el año 1515. El papa León X concedió el rezo de un Oficio en honor suyo, lo que fue considerado como beatificación, y el papa Gregorio XV mandó poner su oficio en el Breviario romano, y Clemente X mandó que se celebrase con rito doble.

Publicado en Cuenca, 6 de octubre de 2020 y el 6 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

domingo, 4 de octubre de 2026

Efemérides conquenses del 5 de octubre. Toma de posesión del Obispo D. Juan Fernández Vadillo.

 Toma de posesión el Obispo Nº XLIII de la diócesis de Cuenca, don Juan Fernández Vadillo.

Nació este prelado en la villa de Alaejos, perteneciente a la abadía de Medina del Campo, en la diócesis de Salamanca. En esta Universidad siguió sus estudios desde su niñez.


Hizo oposiciones a una colegiata de Santa Cruz de Valladolid y la obtuvo el 20 de septiembre de 1545, y nombrado rector del establecimiento más bien por sus dotes de gobierno que por su vasta ciencia, recibió la borla blanca con grande aplauso.

Muerto el obispo D. Gómez Zapata, el rey Felipe II proveyó la mitra conquense en Fray Miguel de Alaejos, prior de San Lorenzo del Escorial. Fueron varias las veces que le rogaron que la aceptara, hasta tres veces  Felipe II pero era tal la humildad de este hombre que Fray Miguel se limitó a proponer a su pariente el electoral de Palencia, cuya sabiduría, piedad y grandes dotes de gobierno conocía, y su Majestad hizo de él la elección.

Traídas las bulas, tomó posesión por el doctor D. Juan Fernández Vadillo, su provisor el doctor D. Juan Carrionero el 12 de septiembre de 1587 y dio la posesión de la mitra a D. Fernández de Escobar, arcediano de Alarcón y canónigo de esta santa iglesia. En ella entró con solemne recepción del cabildo el prelado Vadillo, el sábado, día 5 de octubre del mismo año y recibió el juramento en las puertas principales de la misma, D. Francisco Suarez de Cañamares, abad de Santiago y canónigo.

Vivió en el obispado siete años y veintitrés días con gran virtud y edificación. Dio muchas limosnas pública y más todavía secretas en Alejaos, en Cuenca y en todo el obispado.

Cuenca, 5 de octubre de 2021 y 5 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

-Episcopologio de Cuenca. Trifon Muñoz y Soliva. 1860.

 

San Plácido y san Mauro (siglo VI). Festividad del 5 de octubre.

        Hasta hace poco tiempo celebraban por separado la festividad pero el Martirologio Romano unió las fechas en el día de hoy, pues la festividad de Mauro se celebraba el 15 de enero mientras que la de Plácido se hacía en el día de hoy, 5 de octubre.

San Plácido.

San Plácido, discípulo de san Benito, era hijo del patricio Tértulo, quien lo llevó a San Benito, en el Subiaco, y lo consagró a Dios, como se manda en la Regla benedictina. No poseemos de él más datos que los que nos ha conservado la pluma de san Gregorio. De su culto tenemos una tradición segura desde el siglo X, sobre todo en la gran familia benedictina. Su nombre va regularmente unido al de san Benito y san Mauro en las letanías de los Santos, como lirio en las perfumadas primicias de la primavera benedictina.

Se cuenta de Plácido que fue a sacar agua del lago neroniano, cayó en el lago y, estando para ahogarse, lo vio en espíritu si maestro san Benito. Al punto dio orden a san Mauro de que fuese a auxiliar al joven Plácido. Mauro entró en el agua  y anduvo por ella como sobre tierra firme; hasta que dejó en la orilla a su compañero sano y salvo no se dio cuenta del milagro.

A raíz de lo sucedido surgió una disputa entre san Benito y san Mauro, aquel decía que el milagro era fruto de la obediencia ciega de Mauro; éste de la santidad de su maestro que lo había mandado. Al fin intervino san Plácido y dijo que había visto el manto de san Benito sobre las aguas, como una alfombra suave y segura sobre la cual caminaban los dos discípulos.

Nada más sabemos de su vida, sino que san Benito lo quería entrañablemente y en el año 529 le acompañó en la fundación de Monte Casino.

Publicado en Cuenca, 5 de octubre de 2020 y el 5 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.