sábado, 11 de julio de 2026

San Juan Gualberto (1073). Festividad del 12 de julio.

Este santo florentino es conocido en la historia de la vida monástica como fundador de una comunidad a la que dio una adaptación personal de la regla de san Benito, y que desde la casa madre de Vallombrosa, en la Toscana, se extendió por toda la península.
Antes había sido religioso en San Miniato de Florencia, pero se dice que huyó de allí cuando los monjes quisieron elegirlo abad. “prefiriendo obedecer que mandar, y huir del peligro en que están los que ocupan lugares altos”. Con un compañero fue en busca de otros parajes, aunque en Vallombrosa a la larga tuvo que resignarse a la dignidad abacial.
“Manso, benigno, grave, modesto, severo con los rebeldes y suave con los flacos, muy compasivo con los enfermos, celoso de la santa pobreza”, del retrato que trazan de él los hagiógrafos antiguos surge una admirable estampa de monje que sólo vive para la oración y la caridad.
En su recuerdo hay una llamativa anécdota a la que se atribuye su decisión de abrazar el estado religioso. Su familia andaba enzarzada en sangrientas venganzas, y cierto día topó en un camino solitario con el mayor enemigo de los suyos, que se encontraba inerte ante él.
El hombre se arrodillo para suplicarle que le perdonase la vida por amor a Jesucristo en la cruz, y Juan Gualberto, conmovido, le abrazó diciéndole que no podía haberse buscado un abogado mejor. Luego, al entrar en una iglesia, vio que el crucifijo inclinaba la cabeza ante él, dándole las gracias.

Publicado en Cuenca, 12 de julio de 2020 y el 12 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Efemérides conquenses. El 12 de julio de 1463 el rey Enrique IV concede a Cuenca los títulos de Muy Noble y muy Leal.

Un día como hoy, 12 de julio pero de 1463, fue concedido a la ciudad de Cuenca el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL por el rey Enrique IV. Este título fue concedido por la petición realizada por don Andrés de Cabrera.

Enrique IV de Castilla hacia 1463. Imagen contemporánea que decora un Privilegio Real firmado
 en Almazán el 29 de enero de ese año.

Andrés de Cabrera nació en Cuenca en el año 1430. Sus padres fueron Pedro López de Xibara que fue alcaide de esta ciudad y siendo muy amigo del marqués de Villena consiguió, a través de él introducir a Andrés en el servicio de palacio como doncel del infante Enrique IV, haciendo buenas migas los dos.

Retrato de Andrés de Cabrera. Dibujado y grabado por Diego de Obregón- 1677

Al ser elevado al trono Enrique IV, a Andrés le otorgó el cargo de mayordomo de la casa real, puesto que desempeñó con mucha soltura y acierto. Gracias a Cabrera la Corte de Castilla fue tomada  como la de más lucimiento a nivel Europeo. Y el rey le recompensó otorgándole, el 30 de junio de 1463 la villa de Sepúlveda más 150.000 maravedíes de Juro de heredad y otros privilegios.

Ante el levantamiento de los nobles, Cabrera permaneció fiel al Rey y por esta inquebrantable fidelidad y por sus buenas cualidades, Enrique IV quiso recompensarle, consiguiendo para Cuenca, su ciudad natal, el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL. También consiguió varios privilegios de exención y franquicia perpetuas. Este privilegio, dado en Toro el 12 de julio de 1463 dice así: “E por cuanto me lo suplicó e pidió por merced, Andrés de Cabrera, mi criado e mayordomo, por la naturaleza que él así tiene en dicha ciudad”.

Cuenca, 12 de julio de 2021. Actualizado el 12 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 10 de julio de 2026

San Benito (480-547). Patrono de Europa. Festividad del 11 de julio.

Nació en Nursia en la Umbría, y estudió en Roma, cuyo ambiente debió de sentirse tan amenazado con referencia a su fe que prefirió retirarse a la soledad para hacer vida ascética. Más tarde le volveremos a encontrar en Subiaco, donde se le unen discípulos y funda doce monasterios de los que será el superior.
Hasta que, después de graves vicisitudes entre las que no faltaron las calumnias y un intento de envenenamiento, se instalan en las alturas de Montecasino, entre Roma y Nápoles, y sobre las ruinas de un templo pagano levanta el gran monasterio cuna de la orden benedictina. Allí escribió su famosa regla que iba a adoptar todo el orbe cristiano, modelo de espiritualidad y discreción, que es como uno de los documentos fundacionales de la antigua Europa.
Padrón de Europa le nombró precisamente el Papa Pablo VI, ya que su regla, por la que se rigen hoy unos cuarenta mil monjes de todo el mundo, ha hecho que el patriarca del monacato occidental fuera uno de los grandes constructores de la personalidad europea; como Montecasino es nuestro símbolo de cultura cristiana, sobre cimientos paganos, arrasado por los bárbaros y destruido nuevamente en la segunda guerra mundial, persistiendo en medio de las peores tormentas como una lámpara que no se apaga y que encendió Benito.
En este monje barbudo de hábito negro, con el rostro iluminado por una luz indecible, lo que más atrae son los ojos, limpios y profundos, pendientes de una lejanía que está más allá de lo que podemos ver. Lleva una pluma en la mano y está escribiendo en un libro santas palabras sobre la humanidad y la obediencia. Así le vio un anónimo español del siglo XVI en cierto cuadro que se conserva en el monasterio de Leyre.
“Ora et labora”, ora y trabaja era el famoso lema del gran San Benito, que sea nuestra regla también en estos tiempos turbulentos y de poca fe.

Publicado en Cuenca, 11 de julio de 2020 y el 11 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


jueves, 9 de julio de 2026

San Cristóbal (siglo III). Festividad del 10 de julio.

Patrono de los conductores.

¿Quién era Cristóbal? Con la historia en la mano poco se puede decir de él, como mucho que quizá fuera un mártir de Asia Menor a quien ya se rendía culto en el siglo V. Su nombre es griego y significa: “El portador de Cristo”, es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana.
Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él; primero un rey, aparente señor de la tierra, y luego el Diablo, verdadero príncipe de este mundo, ambos le defraudan, uno y otro se vanaglorian de no temer a nadie, pero el rey  tiene miedo al Diablo, y el Diablo tiembla a la sola mención de una cruz donde murió un tal Jesucristo.
Verdaderamente ¿Quién podría ser ese personaje tan poderoso aún después de muerto? Cristóbal se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadir le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo.
Cuenta la leyenda que un día un niño le pide que le cruce el río para que no se lo lleve la corriente y cargado con el niño de insignificante peso, aparentemente, comienza su trayecto. Le pregunta también aquel niño por el que murió en la Cruz y que nadie sabía darle razón de él, ¿Qué podría saber ese niño de esto que los mayores no sabían? A mitad del río el peso del niño que llevaba sobre su hombro se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla. Cristóbal llevaba a hombros más que le universo entero, al mismo Dios que lo creo y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba.
Popularmente podía verse con su barca y su cayado en todas las puertas de las ciudades. Era creencia y sigue siéndola, que con mirar su imagen bastaba para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel viaje durante el día. Hoy que se suele viajar en coche, los automovilistas, que creen en lo milagroso que es san Cristóbal, ponen una medalla del santo en el salpicadero junto al volante, para que sea el santo quien los proteja en los viajes que puedan realizar con el vehículo.

Publicado en Cuenca, 10 de julio de 2020 y el 10 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


miércoles, 8 de julio de 2026

Santa Verónica de Giuliani (1660-1727). Festividad del día 9 de julio.

    La santa a la que festejamos hoy nació en la región de Urbino (Italia), y fue bautizada con el nombre de Úrsula.

La pequeña Úrsula, la menor de siete hermanas, huérfana de madre desde los cuatro años, llamaba la atención por su vehemencia caprichosa, su terquedad y sus travesuras. Nada parecía anunciar en ella a una futura mística, y su padre, instalado en Plasencia como intendente general de Hacienda, hacía planes para casarla adecuadamente, contando con sus atractivos.

A los 17 años se hizo capuchina en un convento de Città di Castello, en la Umbría, y adopto el nombre de Verónica, el espejo de Cristo. Fue maestra de novicios y de nuevo volvió a llamar la atención, ahora por fenómenos inexplicables que alarmaron a las autoridades eclesiásticas.

Al parecer tenía visiones y éxtasis, pero además llevaba impresos en las manos y en los pies los estigmas de la Pasión, como siendo extrañamente fiel a la imagen a que aludía su nombre. Esto ocurrió el Viernes Santo de 1697 cuando estaba en oración. Su cuerpo empezó a marcarse con los estigmas y heridas de Jesús crucificado.

El obispo de la diócesis de acuerdo con la abadesa y con la ayuda de un doctor jesuita y de tres médicos, estudió el caso con la desconfianza que es de rigor.

Las heridas se renovaban después de curarlas, y al no poder aclarar los hechos se le impuso  a la monja una especie de severísimo castigo a manera de prueba. El castigo consistió en la reclusión en su celda, sin oír misa ni comulgar y tratada como una impostora; pero los fenómenos persistieron y, sobre todo, mantenía su actitud serena, confiada y alegre, de absoluta obediencia y humildad.

Años más tarde fue abadesa hasta su muerte, y se la vio gobernar el convento con un espíritu práctico, una solicitud por los detalles de la vida cotidiana, una sensatez y un buen humor que desconcertaban a los que creían que la unión íntima con Dios incapacitaba para vivir en este mundo.  

El diario que esta Santa legó a su muerte abarca más de veinte mil páginas. Se habla de que los forenses cuando le practicaron la autopsia encontraron que su corazón estaba marcado con la Cruz. Fue canonizada por el Papa Gregorio XVI en el año 1839.

Publicado en Cuenca, 9 de julio de 2020 y el 9 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

Efemérides de Cuenca. Muerte del Obispo D. Diego de Toro Villalobos.

   El Obispo D. Diego de Toro Villalobos, murió en Cuenca, el día 9 de julio de 1737.  
 Este Obispo vendió sus bienes y hasta las mulas de su carruaje para cubrir las necesidades de las gentes de esta diócesis por la epidemia que sufrió esta ciudad durante su Episcopado.

Fue el sucesor del Excmo. Sr. Duque de Abrantes, natural de Jerez de los Caballeros e hijo de D. Diego González de Toro y de Doña Casilda de Cañizares, fue uno de los hombres que llamamos con suerte. Después de cursar cánones y leyes se dirigió a la Corte y contrajo con el Excmo. Sr. D. Juan de Lancaster una amistad tan íntima, que siempre fue en pos de él como un satélite detrás de su astro principal.

Capilla Mayor de la Catedral de Cuenca.
    Luego que el Sr. Lancaster fue nombrado obispo de Málaga, puso sus ojos en su fiel Acates para provisor y gobernador, y le confirió un canonicato; y nombrado el duque de Abrantes obispo de Cuenca, D. Diego de Toro y Villalobos con la influencia de su amigo ascendió a la mitra que aquél dejo vacante. En aquel obispado dejó memoria muy grata por su celo por la honra de Dios, por su exquisita prudencia, por su caridad con los pobres y por su vida laboriosa y justificada.

Muriendo su amigo el obispo de Cuenca, D. Felipe V proveyó en él esta segunda vacante del Excmo. Sr. Lancaster, de que tomó posesión el 25 de julio de 1734 por su apoderado D. Francisco de Añoa y Busto, capellán mayor y canónigo de esta santa Iglesia. D. Diego de Toro desplegó en Cuenca las buenas dotes que mostró en Málaga, en muy grande escala, porque apoderándose de esta ciudad y su obispado una epidemia que duró algunos años, el prelado no sólo dio todas sus rentas para alimentos de los pobres y enfermos, sino que empeñó todas sus alhajas con el mismo objeto, y consumidas las cantidades que tomara sin concluir las necesidades, vendió las mulas de su coche con el mismo fin.

Murió este imitador de San Julián el 9 de julio de 1737 y está enterrado en la capilla mayor de esta Catedral.

Publicado en Cuenca, 9 de julio de 2020. Actualizado el 8 de julio de 2026.
PorJosé María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 7 de julio de 2026

Procopio de Cesárea. (Año de su muerte 303) Festividad del 8 de julio.

    De Procopio sabemos que fue un comerciante extranjero, un católico alemán, que tenía su comercio en Novgorod.

Como testigo próximo y veraz, Eusebio de Cesárea nos cuenta lo poco que se sabe de este humilde mártir: que vivía en Scitópolis, donde era lector, exorcista y traductor de las Escrituras, y que era hombre muy espiritual y mortificado que sólo vivía de pan y agua.

Por sus sacrificios, fue distinguido con el don de la clarividencia. Un día se inclinó ante una niña de 3 años y les dijo a los presentes: “He aquí a la madre de un gran santo”. La niña fue la madre de Jerarca Esteban de Perm.

Cuenta sobre Procopio que un invierno hizo tanto frío que hasta los pájaros se helaban en vuelo, Procipio buscaba refugio y en las casa no lo recibían y se estaba congelando. Repentinamente comenzó a soplar una templada brisa celestial y un ángel rozo su rostro entrando en calor y le volvieron las fuerzas. Este milagro fue relatado por Procopio a Simón, un clérigo de la catedral; además le pidió no difundirlo antes de su muerte.

Otro de los milagros que se cuentan es que Procopio deambuló por la ciudad instando a los habitantes a arrepentirse y rezar, para que el Señor salvara a la ciudad del destino de Sodoma y Gomorra (Gn. 19), nadie le creía. De repente apareció en el cielo una nube negra que cada vez se hacía más grande hasta cubrir toda la ciudad, centenares de rayos y truenos la envolvieron. El ruido de la tormenta tapaba el clamor de los habitantes que vieron en aquello su destrucción y muerte. Acudieron a la catedral donde hallaron a Procopio rezando delante de la imagen de la Anunciación. Una fragancia lleno el templo y la mirra fluía de la imagen que era tan abundante que se llenaron todos los recipientes que había en el templo. La gente se untaba con ella y se curaba de sus males. Cuando Procopio se levantó de orar un aire fresco envolvió el templo y volvió a salir el sol.

En el año 303 falleció en las puertas del monasterio de Arjangelsk. Sobre su tumba ocurrieron muchos milagros.

Publicado en Cuenca, 8 de julio de 2020 y el 8 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.