domingo, 9 de agosto de 2026

San Lorenzo, diácono y mártir. Festividad del 10 de agosto.

    San Lorenzo ocupaba el cargo de arcediano en la Curia de Roma a mediados del siglo III, era español, natural de Huesca. Era el primero de los diáconos, siendo el puesto más importante después del Papa, era el administrador general de todos los bienes de la Iglesia. Todo lo temporal dependía de él: dirigía la construcción de los cementerios, recibía las limosnas, conservaba los archivos.

San Lorenzo. Catedral de Cuenca.

De él dependía en gran parte todo el clero, los confesores de la fe, las viudas, los huérfanos, los pobres. Por el hecho de ocupar este cargo se le miraba ya como el inmediato sucesor del Pontífice reinante, de “su Papa” como dicen las inscripciones. Refiriéndose a las costumbres de la Iglesia Romana en el siglo III, dice Eulogio de Alejandría que el arcediano subía al trono Pontificio en virtud de una costumbre inveterada. El martirio le impidió llegar al Papado, pero le dio otra gloria mayor, la del testimonio sangriento a favor de la fe de Cristo.

El papa Sixto II había muerto martirizado, con cuatro de sus diáconos, el día 6 de agosto del año 258, reinando Valeriano. Se encontraba precisamente celebrando los sagrados misterios en el cementerio de Calixto.

Los detalles del martirio de san Lorenzo los conocemos exactamente por los escritos del siglo IV y V, quienes parecen inspirarse, más que en unas Actas escritas, en la tradición oral.

Si hubo Actas escritas, se debieron perder antes del siglo IV, pues san Agustín y san Máximo de Turín apelan sólo a la tradición. Pero esta tradición es segura, pues no dista ni un siglo del martirio.

Dice Prudencio: “San Lorenzo era el primero de los siete varones que se acercaban al ara del Pontífice; grande en el grado levítico y más noble que sus compañeros. Él tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la casa celestial y, gobernaba como fiel custodio, dispensaba las riquezas de Dios”.

Tres días después del martirio del Papa fue llamado a presencia del prefecto Cornelius Secularis, para que entregara los libros de cuentas y el dinero que poseía la Iglesia. En previsión, el arcediano lo había distribuido todo entre los pobres de la comunidad cristiana. Por eso le respondió al prefecto: “Hazme venir mañana y te traeré cuanto la Iglesia posee de rico”.

Al día siguiente se presentó de nuevo San Lorenzo “Ven conmigo a contemplar las riquezas que te traigo. Los pórticos están llenos de áureos vasos; los talentos dispuestos ordenadamente brillan junto a las paredes. Hay estuches maravillosos; hay joyas de belleza admirable”. Y le señalaba el ejército de cojos, de ciegos, de niños, de pobres y enfermos que alimentaba la Iglesia romana, con el mismo acento con que Cornelia mostraba al pueblo sus tesoros, sus jóvenes hijos, los Gracos: “Estos son mis tesoros”.

Esta respuesta llenó de indignación al prefecto quien le dijo: “Pagarás la burla con la muerte. Morirás a fuego lento sobre unas parrillas”.

Se iba a cumplir la promesa de su Pontífice. Le seguiría al cabo de tres días, después de mayores y más largas pruebas. Efectivamente, “tendido en el asador de hierro, como dice Prudencio, su rostro brillaba con  una belleza celeste, un fulgor rubicundo lo envolvía. Perecía el legislador antiguo, cuando bajaba de las cumbres del Sinai, o Esteban el protomártir, cuando entre la lluvia de piedras vió la claridad de Dios. El olor de su carne asada llenaba la atmósfera; las llamas clavaban en la carne su aguijón punzante, pero otro fuego mayor neutralizaba su efecto devastador. “Un fuego eterno y divino, Cristo, el fuego verdadero, que ilumina a los justos y abrasa a los pecadores”.

La actitud heroica del mártir en medio del fuego lento de las parrillas es una de las páginas más gloriosas de la primitiva Iglesia cristiana. “Ya está cocido este lado, le dice al verdugo, dale la vuelta y come”.

Medio siglo más tarde se cumplió los últimos deseos de san Lorenzo. El sucesor de Rómulo y Reno se convertía al cristianismo y la Cruz de Cristo empezaba a reinar sobre la cumbre del Capitolio. El imperio oficialmente abrazaba el cristianismo y la sangre de los mártires, sus cuerpos despedazados, se repartían por el orbe entero como reliquias y tesoros preciosos. La semilla del Evangelio fructificaba pujante y prolífera con el riego fecundo de tanta sangre inocente derramada en los campos, en las calles, en los circos y en las Vías.

Roma cristiana venera al español, Lorenzo con la misma veneración y respeto con que honra a sus primeros Apóstoles. Después de san Pedro y san Pablo, la fiesta de san Lorenzo es la fiesta más grande de la antigua liturgia romana. Lo que fue Esteben en Jerusalén, fue san Lorenzo para Roma.

    Publicado en Cuenca, 10 de agosto de 2020 y 10 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

sábado, 8 de agosto de 2026

San Román, soldado y mártir. Festividad del 9 de agosto.

    Hoy, día 9 de agosto, cuando la Iglesia celebra la vigilia de San Lorenzo, conmemoramos a de San Román, a quien convirtió el ilustre diácono en medio de sus tormentos, y recibió la corona del martirio antes que fuese coronado el mismo San Lorenzo.
    Román era soldado de la guardia del emperador Valeriano y por obligación debía estar presente en los interrogatorios y suplicios de los cristianos. Preso San Lorenzo por orden del emperador, se encargó junto a Hipólito, por su empleo, de la custodia y fue testigo de todo lo que pasó en el martirio del Santo diácono. Román todo lo observaba y al mismo tiempo reflexionaba y queriendo Dios que aquel soldado gentil iba la gracia moviendo su corazón y alumbrando su entendimiento, hasta que finalmente concluyó que el hombre que estaba siendo torturado no podría aguantar tal suplicio sin una virtud Divina.
San Román
Ilustración de 1851

    Acababa de extender a San Lorenzo en el potro, que era una especie de banco o de tablas colocadas sobre cuatro pies de madera adonde se amarraban las cuerdas que tenían suspensos en el aire a los delincuentes. En aquella postura despedazaban al Santo los verdugos con crueles azotes, valiéndose de unas correas o ramales de hierro, a tal suplico fue sometido San Lorenzo, pero los ojos de Lorenzo no derramaron ni una lágrima, ni un leve suspiro. Horrorizado Román de aquella inhumanidad, no podía comprender como un hombre de carne y hueso podía tolerar aquel espantoso suplicio; cuando de repente vio a un ángel, en figura de un hermosos joven con un pañuelo en la mano enjugaba el sudor del Santo mártir y la sangre que corría de sus heridas. Creciendo su admiración ante tal maravilloso espectáculo no podía dar crédito a sus ojos y preguntó a los que estaban cerca de él si no advertían a un joven que secaba el sudor y la sangre de aquel cristiano; pero desengañado de que ninguno lo veía sino él sólo tomó la determinación de hacerse cristiano. Se acercó al Santo declarándole lo que veía y lo que había resuelto y con lágrimas en los ojos le suplicó que no le abandonase. Lleno de gozo aquella victoria de Jesucristo a San Lorenzo.

    Enterado el emperador de la constancia de San Lorenzo y de la tranquilidad y alegría con que perseveraba en los suplicios, mandó que lo desatasen y que lo volvieran a la cárcel, reservándole más horribles suplicios.
    San Román vio la oportunidad de quedarse a solas con San Lorenzo y tomando agua de una frasca le suplicó no dilatase más la dicha de ser bautizado. Le preguntó San Lorenzo si tenía bien considerado el peligro a que se exponía y hallándose dispuesto le bautizó y abrazándole tiernamente le exhortó a que se dispusiera para recibir la corona del martirio.

    A penas entró en la sala San Román sin esperar a que le preguntasen palabra comenzó a gritar con todas sus fuerzas: Soy cristiano, soy cristiano y tengo a gran gloria de serlo.
    Encolerizado Valeriano al oír aquella confesión tan valerosa como voluntaria, mandó que después de despedazarle a azotes le cortaran la cabeza. Al punto se ejecutó la sentencia; fue Román degradado de los honores de soldado romano y le despedazaron a azotes como un vil esclavo.

    Rebosaba de gozo y de contento entre aquella espesa lluvia de golpes y no cesaba de clamar: Soy cristiano, soy cristiano; y  es gran dicha mía dar la sangre por la gloria de mi divino Salvador, que antes dio su vida por mi salvación. Después de haberle despedazado el cuerpo, hasta descubrirle los huesos, le cortaron la cabeza el día 9 de agosto del año 258, en que el generoso soldado de Jesucristo tuvo la dicha de merecer la corona del martirio. Su cuerpo  fue retirado por el Santo presbítero Justino y fue enterrado en una cueva del campo Verano.

    Publicado en Cuenca, 9 de agosto de 2019 y 9 de agosto de 2026.
    Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 7 de agosto de 2026

San Domingo de Guzmán. Festividad del 8 de agosto.


Domini canes, los perros del Señor
Hoy, 8 de agosto, celebramos la festividad de San Domingo de Guzmán. 

Cuando visité la ciudad de Palencia y pude disfrutar de su temperatura ambiental moderada ofrecida por su río Carrión, que atraviesa la ciudad ofreciendo la frescura de sus aguas a quien pasea por sus orillas. Pues este Santo de hoy fue un joven escolar de Palencia, tenía catorce años, estudió artes, teología. El nació en Celeruega, un pueblo de la provincia de Burgos, hacia el año de 1170. Sus padres fueron Félix de Guzmán y madre Juana Garcés, más conocida como Juana de Aza que fue beatificada en el año 1828.

Al terminar la carrera de artes en 1190, se hizo dominico regular en la catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando vende sus libros, unos códices de gran valor económico; dando el dinero obtenido por ellos a los pobres.

Al concluir los estudios de teología en 1194, se ordena sacerdote y fue nombrado regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.
En el año de 1205, cuando es canónigo de la catedral de Osma, acompaña a su obispo en una misión a Dinamarca para concertar la boda del hijo del rey Alfonso VIII, el príncipe Fernando. Esta unión no llegó a celebrarse, pero a su paso por Provenza se horrorizan ante el gran foco herético que allí había y se quedan en el Lenguadoc para convertir a los albigenses. Santo Domingo, dando ejemplo de caridad y de pobreza, convierte a quien lo llegó a conocer, con el rezo del rosario y la persuasión.

Pasan años de crímenes, matanzas y sangrientas guerras, cuando vuelve una relativa calma empieza a cobrar cuerpo la creación de una Orden de Predicadores, sacerdotes de sólida formación intelectual, ligados con votos, viviendo en la pobreza y dedicados a la tarea de predicar y enseñar. El Papa Inocencio III aprueba la iniciativa en 22 de diciembre del año 1216, los dominicos se extienden por toda España.
Sus hazañas se pintan en los frescos de la Capilla de los Españoles en Santa María de Novella de Florencia: allí vemos la gloria de la Iglesia militante y triunfante, servida por los domini canes, los perros del Señor (cuyo pelaje reproduce el hábito blanco, en honor de la Virgen, con capa negra de los predicadores) que defienden con uñas y dientes la fe contra los lobos de la herejía.

Sus emblemas son una estrella y un perro con una antorcha en la boca.
Podemos ver su emblema en la fachada de la iglesia del convento de San Pablo, donde encima de la puerta podemos apreciar el perro, emblema de la Orden creada por Santo Domingo. En el interior del Parador podremos encontrar en la cafetería la imagen de Santo Domingo y al perro con la antorcha en su boca.
Domini canes. Fachada de la iglesia de San Pablo.
Obra de José Martín de Aldehuela.

Con su Orden claramente estructurada y más de sesenta conventos en funcionamiento, agotado físicamente, fallece el 6 de agosto de 1221, tras una breve enfermedad, a los 51 años en el convento de Bolonia. Sus restos permanecen sepultados en la Basílica de Santo Domingo de Bolonia. En 1234 el Papa Gregorio IX lo canonizó. La Iglesia católica celebra su fiesta el 8 de agosto.

Publicado en Cuenca, 8 de agosto de 2019 y 8 de agosto de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 6 de agosto de 2026

Efeméride conquense del 7 de agosto. Toma de posesión del prelado nº XXX de la diócesis conquense. 7 de agosto

    El día 7 de agosto del año 1470 tomó posesión del Obispado de Cuenca D. Antonio Jacobo de Venerís. El rey D. Juan II le envió con una embajada al Papa Paulo II, y Sixto IV le dio el capelo de cardenal en el año en 1473. En 1468 se halló presente en la jura de la princesa Doña Isabel, por muerte de su hermano, el príncipe D. Alfonso, para que fuera sucesora de estos reinos y señoríos a la muerte de su hermano Enrique IV.


Este prelado era natural de Recanate, en la Marca de Ancona, fue escritor apostólico y obispo de Zaragoza de Sicilia. Viniendo a España por legado del Papa Pío II, en tiempo de D Enrique IV, arregló las disensiones de estos reinos y en recompensa fue obispo de León y  promovido a la mitra de Cuenca, de que tomó posesión el 7 de agosto de 1470.

Alonso Chacón en la historia de los Papa y Cardenales hace de este Prelado el siguiente elogio: “fue persona de grande ingenio, solicito en los negocios que trataba, libre en decir su parecer, luego que le había madurado, y por lo mismo poco grato a los seguidores de la lisonja”.

Publicado en Cuenca, 7 de agosto de 2020 y el 7 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Cayetano de Tiena (1480-1546). Festividad del 7 de agosto.

Es una de las figuras más representativas a partir de la reforma católica en el siglo XVI.

Nació en 1480 en Vicenza (Venecia), hijo de conde, tenía un gran futuro cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Padua, y luego, después de recibir la indispensable tonsura, cuando era protonotario apostólico en la Curia de Roma. La Roma de Julio II en todo su esplendor semipagano, que debió de herir su exigente sensibilidad.

Mientras el Papa se enzarza en guerras y ambiciosas empresas de política, se construya San Pedro del Vaticano y pinta Miguel Ángel –cuando Lutero está a punto de levantar su grito de rebelde-, Cayetano se ordena a los 36 años, y Roma se queda estupefacta ante una piedad que no es frecuente entre los clérigos: celebra misa todos los días, recomienda que se comulgue a menudo, se mortifica y atiende a los necesitados.

La Iglesia tiene que reformarse, pero por dentro, a través de los caminos del Espíritu, y con el obispo Caraffa –que luego será Paulo IV- en 1524 funda una congregación de clérigos regulares, los Teatinos (de Teate, nombre latino de Chieti, la sede de Caraffa), cuyo apostolado tiene por medio de misa, los sacramentos, la sencillez de la predicación y el cuidado de enfermos, pobres y presos.

Una originalidad: no pueden pedir limosna, “fiándose de aquella Providencia / que los que puede entender sin que la hablen”, como dice del fundador un poeta. El instituto crece así con enorme dificultades, pero se desarrolla al tremendo impulso del que llamaban “el santo de la Providencia”, o también “venator animarum”, el cazador de las almas.

La muerte le sorprende en Nápoles en el mes de agosto del año 1547. Contaba con 67 años de edad. Fue una muerte edificante y gloriosa, como había sido toda su vida. Se negó a descansar en el colchón que le habían preparado, diciendo: “Mi Salvador expiró en una Cruz. Bueno será que yo muera sobre cenizas”.

Publicado en Cuenca, 7 de agosto de 2020. Actualizado el 7 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 


miércoles, 5 de agosto de 2026

La Transfiguración del Señor. Festividad del 6 de agosto.

No puedo dejar pasar este acontecimiento que celebramos hoy al margen de los Santos Justo y Pastos que también celebramos.

Este hecho que narra san Pedro del que fue testigo, de la majestad de Jesús, aquel reverbero glorioso de la divinidad en el Cuerpo frágil del amigo querido y se siente él mismo transfigurado, feliz, tanto que le llevó a decir: “Hagamos tres tiendas, una para Ti, otra para Elías y otra para Moisés”.

La vida cristiana mirada a la luz que irradia el hecho portentoso de la Transfiguración de Jesús se ilumina también, se reviste de una alegría, de una paz, de una seguridad que es la del mismo Dios. Con nuestros trabajos y abstinencias dolorosas no golpeamos vanamente el aire, como dice san Pablo, sino que damos golpes sobre seguro. “Sé muy bien a quién me he confiado. Y estoy cierto de que es poderoso para devolvernos el depósito que ahora le hago, en el día de la eternidad”.

La vida cristiana es una fianza que hacemos a Cristo. Se le entrega todo, potencia, libertad, alma y cuerpo. Pero sabemos a quién hacemos la entrega. A Jesucristo, Dios y Hombre, que vive y reina poderoso e inmortal.

La gloriosa Transfiguración del Salvador en el  monte Tabor en presencia de los tres apóstoles mas amados y más favorecidos suyos ocultó tantos misterios, y fue de tanto consuelo para fortalecer nuestra fe, que no era razón confundirla con las demás maravillas de su vida. Por eso instituyó la Iglesia una fiesta particular de este singular misterio, celebrándose ya en Roma desde el principio del quinto siglo, y siendo más antigua su solemnidad en la Iglesia Griega.

Así dice san Pedro: Si tenemos parte de sus dolores, también la tendremos en sus consuelos: Si compatimur, ut et conglorificemur.

Publicado en Cuenca, 6 de agosto de 2020, 6 de agosto de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 


Santos Justo y Pastos. Festividad del 6 de agosto.

En la época en que fueron martirizados, estos dos hermanos nacidos en Alcalá de Henares, fue durante las persecuciones de Diocleciano, cuando el prefecto Dacino recorría España y se forzaba por ahogar en sangre los testimonios de la fe cristiana.

Estos dos niños de corta edad, se cree que podrían tener siete o nueve años, cuando, quizá degollados en las afueras de la población, donde hoy se levanta una basílica.

Dos corderos al cielo sacrifica,

Primicias ya de innumerables santos…

Así dice parte del soneto de Lope, cantor de los patronos de Alcalá y de toda la diócesis de Madrid, aunque su culto se propagó también por el resto de España (se cree que la iglesia de Barcelona que lleva sus nombres, quizá fundada en el siglo IV, es la más antigua de la ciudad) e incluso más allá de los Porineos.

Prudencio en su Peristéfanon,  Venancio Fortunato, san Isidro, san Ildefonso y otros nos dejaron encendidos elogios de estos pequeños mártires, cuyas actas, muy tardías, no son de fiar; de Justo y Pastor en realidad sólo conocemos su gesto, todo lo demás es fervor y leyenda, retórica más o menos loable.

Cuenca, 6 de agosto de 2020 y el 6 de agosto de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.