domingo, 22 de febrero de 2026

Visita guiada gratuita de los primeros sábados de mes. Leyendas y misterios en la Catedral de Cuenca.

 

Leyendas y misterios en la Catedral de Cuenca.

Visita guiada gratuita en la Catedral de Cuenca el 7 de marzo de 2026, a las 11:00 horas. 

Para un mayor control os agradecería que quienes deseen asistir manden su nombre y apellidos al correo chemarogo@gmail.com de esta manera completaremos el grupo entre 30 y 35 personas. Gracias. Sólo se cubrirán las bajas que se ocasiones con relación al grupo,  por ser una serie de visitas de distinto contenido desde septiembre de 2025 a mayo de 2026.

Las leyendas inundan las catedrales góticas. Cuando comencé mi estudio sobre la catedral de Cuenca, fueron mis guías los investigadores de las catedrales de Notre-Dame de París, de Reims y de Amiens, sus escritos e investigaciones me sirvieron de modelo para escudriñar en los misterios que encerraba la de Cuenca.

Egudiel. Foto José Mª Rodríguez.

Son muchos y variados los misterios por los que navegaremos en la visita, poniendo en realidad cada uno de esos misterios que encierran los muros de nuestra Catedral.

Cuenca, 25 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

La Cátedra de San Pedro. 22 de febrero.

   La nueva reforma litúrgica de Juan XXIII ha fundido en una sola fiesta las dos antiguas de la Cátedra de San Pedro en Roma y Antioquía.

En el ábside de la gran basílica de San Pedro de Roma, hay una reliquia que la llaman Cathedra apostólica. Son unas astillas de madera vieja, restos del sillón en que San Pedro se sentaba cuando hablaba a los fieles de Roma. Con la madera antigua y pobre alternan hoy incrustaciones ricas de marfil, todo ello guardado en un sillón de bronce y oro, suspendido en una tempestad de luz y gloria. Cuatro estatuas colosales, la de San Ambrosio y San Agustín, por la Iglesia occidental; la de San Atanasio y San Juan Crisóstomo, por la Iglesia Griega, sostienen la silla del primer Papa. Al lado hay dos ángeles; otros dos detrás con las llaves y la tierra. Cubriéndolo todo bajo su sombra bienhechora está, entre rayos blancos de luz celeste, que entra por la ventana, la sagrada paloma, símbolo del Espíritu Santo. Todo este conjunto maravillosos es obra de Bernini, en estilo barroco, que data del siglo XVII.
Cathedra apostólica. Obra de Bernini.

Siete años gobernó San Pedro la Iglesia de Antioquía, hasta que habían penetrado en el Occidente las luces de la fe, pasó a colocar su silla en la capital de todo el universo, u fijó, según los eternos designios de la divina Providencia, el centro de la unidad y la cátedra de la religión en Roma, que hasta entonces había sido la señora del mundo.

Muchos son de parecer que el haberse determinado la fiesta de la cátedra de San Pedro el día 22 de febrero, fue porque quiso la Iglesia oponer la piedad y la devoción de los  cristianos a la superstición y al desorden con que los gentiles profanaban este día y el antecedente, convidándose recíprocamente a grandes festines y banquetes sobre las sepulturas de sus parientes. Acaso por eso fue costumbre entre los fieles, cuando solemnizaban el pontificado de San Pedro, renovar entre sí cierta especie de aguapas, o convites de pura caridad, así en muestras de regocijo, como para desacreditar con su templanza los excesos de los paganos; y aún por eso se llamó este día Festum Petri epularum, la fiesta de la comida de San Pedro.

Pero como es fácil abusar de las costumbres más santas, especialmente cuando lisonjean la natural inclinación de los sentidos, se introdujeron con el tiempo tantos excesos, y aun se mezclaron tantas supersticiones por la comunidad con los gentiles, que el concilio Turonense celebrado en el año 567 se vio precisado a desterrar dichas comidas, exhortando a los fieles a que dejando los banquetes celebrasen la Cátedra de San Pedro con ejercicios piadosos y con ejemplar devoción.

Resumiendo, parece que la fiesta de la Cátedra de San Pedro se instituyó para conmemorar un aniversario, la toma de posesión de San Pedro. ¿Por qué se escogió el 22 de febrero? Parece que con el propósito de suplantar una fiesta pagana en honra de los difuntos familiares, que se celebraba con banquetes y otras manifestaciones profanas impropias de la seriedad cristiana.

Publicado en Cuenca, 22 de febrero de 2020 y el 22 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Antonio Machado, a los 90 años de su muerte.

     Hoy 22 de febrero de 2026, hace noventa años de la muerte de Antonio Machado. Falleció en 1936, a los 64 años de edad en Colliure (Francia). Gran poeta de la generación del 98. Cruzó la frontera, con su madre, huyendo de la Guerra Civil Española. Según parece, la fatiga y la tristeza le hicieron que sus fuerzas flojearan cuando llegaron a Colliure, falleciendo en este mismo lugar.

Antonio Machado. Retrato de Joaquin Sorolla 1917

Llevaba consigo en uno de sus bolsillos los últimos versos anticipando su muerte. Versos que expongo en memoria de este gran poeta.

 Así decían:

Y cuando llegue el día del último viaje

y al partir la nave que nunca ha de tornar

me encontraré a bordo ligero de equipaje

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Machado uso el poema de canal para expresar lo que su alma sentía. El gran amor de su vida fue, Leonor Izquierdo, señorita que conoció en Soria donde ejerció de maestro, ella tenía trece años. Machado era diecinueve años mayor que ella (se casó el 30 de julio de 1909). Eso no fue obstáculo para que entre ellos reinara la felicidad y la concordia siempre. Su joven esposa murió por tuberculosis el 1 de agosto de 1912 cayendo en una profunda tristeza y depresión.

Durante la Guerra Civil Española se vio obligado a salir del país y opto por emigrar a Francia y al poco tiempo de pisar suelo francés en compañía de familiares y amigos, falleció el 22 de febrero de 1939. D.E.P.

Cuenca, 23 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 21 de febrero de 2026

Santa Margarita de Cortona (1247-1297). Festividad del 22 de febrero.

 Margarita nació en Italia en 1247. Hija de un labrador de Laviano, cerca de Cortona, pierde  su madre a los seis años, y poco después su padre se vuelve a casar. Su madrastra le amarga su niñez con celos y desdenes. Es una muchacha de extraordinaria hermosura a sus 17 años, en la comarca dicen que parece una princesa, y que desde luego es digna de un príncipe.

No encuentra a su príncipe, pero sí un joven apuesto caballero de Montepulciano que es marqués y que la convence para que comparta su vida prometiéndole que algún día será su esposa; pero los días, semanas y meses pasan sin cumplir su promesa el marqués.

Margarita tiene dieciocho años y para el pueblo la tienen como la amante del marqués, a quien da un hijo, siendo la admiración de todos por sus ricas galas y su belleza.

Santa Margarita de Cortona.

Ante el pecado público e innegable de los santos, sobre todo si dura mucho tiempo, la hagiografía se siente incómoda y trata de atenuar los hechos para salvar la cara: hacia muchas limosnas, era muy consciente de que iba por mal camino, sí, se admiten todas las matizaciones con tal de que no se desnaturalice la verdad ahogándola en agua de rosas, porque entonces ni hay santos ni hay nada.

En 1273 el caballero muere apuñalado, Margarita lo deja todo y vuelve con el hijo a casa de sus padres, que le cierran las puerta, y poco después encuentra en Cortona la protección de unas piadosas damas que le encaminan hacia los franciscanos, uno de los cuales fray Giunta Beveganati, será su director espiritual.

La nueva María Magdalena, terciaría franciscana en   1276, edifica a todos con sus mortificaciones y su caridad, funda un hospital, cuida a parturientas y a enfermos, trabaja para los pobres, mientras a su alrededor, como no podía ser menos, se da el chisme, la desconfianza y la calumnia. El pasado le sigue a todas partes.

Nada la altera, Jesucristo le ha dicho que iba a ser “espejo de pecadores”, y sus oraciones y consejos, su ejemplo y su solicitud atraen de su experiencia mística en una frase: “La salvación es fácil, basta amar”.

Cuenca, 22 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fondos documentales:

-La casa de los Santos. Carlos Pujol. Ediciones Rialp S.A.

viernes, 20 de febrero de 2026

La llegada del agua a la ciudad de Cuenca en el siglo XVI, sus fuentes.

Hasta el siglo XVI la ciudad de Cuenca se abastecía de sus fuentes naturales y de los aljibes practicados en la misma roca donde se almacenaba el agua de lluvia y sólo en las casas pudientes disponían de ellos. También es verdad que Cuenca era una ciudad privilegiada al discurrir por sus valles los ríos Júcar y Huécar, sus aguas eran saludables hasta que algún aguacero las hacían insalubres.


En más de una ocasión se había pensado el traer a la ciudad el agua del nacimiento del manantial de la Cueva del Fraile. La primera vez fue por el año 1531 pero tuvo que pasar dos años más para hacerlo realidad. Dos años se tardó en hacer realizar el delicado canal, en algunos tramos hubo de horadar la misma roca. Este se hizo siendo Corregidor de la ciudad Don Pedro Ordoñez de Villaquirán y el maestro fontanero fue Juan Velez.

Los beneficios que aportaron a la ciudad fueron numerosos al disponer de agua, instalándose una fuente en la parte alta y otra en la puerta de la parroquia del Salvador. La obra resultó incompleta al estar el canal al descubierto y la salud de los habitantes de la ciudad comenzó a resentirse, ello hizo que sus gentes volvieran a utilizar sus fuentes habituales como la de la Cueva de la Zarza, la de la Higuera y Mirabueno, la de Don Fernandico, la de Doña Sancha y Perenal en la hoz del Huécar; la del Rey y de Martín Alhaja, la del Abanico y la del Cañón, en la Hoz del río Júcar. Esto pasó por que el canal habilitado era una simple acequia, en él caían ramas y hojas en su trayecto de unos tres cuarto de legua, y la descomposición vegetal hacía insalubre el agua. Fueron los médicos de la ciudad: Don Joaquín Gassó y Don Vicente Muñoz, los que detectaron el problema de los frecuentes dolores de estómago y diarreas que muchos de sus pacientes tenían, encontrando su causa en las aguas que llegaban a la Cueva del Fraile.

En 1834 se quiso reparar el problema poniendo un filtro, pero esto no bastó ya que por mucho cuidado que se ponía en retirar los sedimentos que arrastraban los aluviones al acueducto, nunca se evitó la descomposición de lo que caía al canal desde su nacimiento hasta la población. Ello llevo a la necesidad de cubrir todo el canal para liberar a la población de estas molestas enfermedades ocasionadas por el deterioro de las aguas encauzadas, al taparse llego la tranquilidad y el disfrute de sus aguas en la población de Cuenca.

En el siglo XVIII se embelleció la ciudad con fuentes públicas, como la de la Trinidad, era la más bonita y espaciosa que la que hubo en el rincón de los toldillos. También era de gran belleza la que hubo en la Plaza Mayor que era más trabajada que la del andén de la Catedral. La del Escardillo hasta 1840 en que fue sustituido por el lavabo de los frailes carmelitas y posteriormente emplazados el jardinillo donde se encuentra actualmente. La de la plazuela del Salvador que estuvo allí hasta 1831, fue cambiada al frente de la parroquia con un gran pilón eneágono que obstruía el paso, y la de Carretería, cerca y al frente de la Glorita de San Agustín; ofreciendo Valentín Martínez Raga dos mil reales porque se la quitaran de la inmediación de su casa, con esta cantidad se trasladó junto a la Casa Grande. La del cuartel de Milicias que se quitó en el año de 1861. La del Príncipe Alfonso, que tenía dos caños de agua del conducto general con cañería de plomo y por último la de la Cárcel, con hornacina, arco y pilón.

Estas fueron algunas de las fuentes más nombradas en este período de tiempo que sirvieron para calmar la sed y embellecer sus calles de esta ciudad de Cuenca.

Cuenca, 21 de febrero de 2019 y el 21 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




San Pedro Damián (1007-1072). Festividad del 21 de febrero.

  Fue cardenal-obispo de Ostia y doctor de la Iglesia. Habiendo entrado en el eremo de Fronte Avellana, promovió la vida religiosa y en los tiempos difíciles de la reforma de la Iglesia trabajó para que los monjes se dedicasen a la santidad de la contemplación, los clérigos a la integridad de vida y para que el pueblo mantuviese la comunidad con la Sede Apostólica.

Lo vemos como un fruto apasionado y terrible, apocalíptico casi, del año mil, profeta en los siglos oscuros; es un santo que visto de lejos asusta por su rigor y su ira, como un símbolo de intransigencia que reprocha con tremendos clamores del pecado del mundo, empezando por los de la Iglesia, roída por la corrupción y el concubinato.

Como siempre, de cerca su figura se humaniza. Este modelo de austeridad que en su Libro de Gomorra traza un cuadro durísimo de la moral de sus contemporáneos, es también autor de conmovidos himnos, de páginas que a través del rudo latín del siglo XI todavía transmiten un temblor de ternura. Y en su propia vida la que le muestra sometido por obediencia a deberes que estaban muy lejos de su ideal.

Que era la soledad de un monasterio, como el camaldulenso de Fonte Avellana, por una de cuyas celdas renunció a la reputación de famoso profesor en Parma. Pero su saber y sus virtudes le fueron empujando a muchas actividades, fue prior, reformó la orden, hizo nuevas fundaciones, y aquel hombre con vocación eremítica se vio convertido por orden del papa en cardenal-obispo de Ostia y en legado pontificio.

Instrumento reformador de diversos papas (con quienes las relaciones no siempre fueron apacibles), tuvo que intervenir en problemas de alta política eclesiástica, viajar mucho, predicar, ser consejero de reyes, escribir sobre una multitud de temas de teología y moral (León XII le declaró doctor de la Iglesia).

Con Gregorio VII se plantó: basta de política, de cismas, pleitos monásticos y mundanidades, le dejaran o no él siempre volvía a su celda en Fonte Avellana. Años después aún tuvo que ir a Alemania por el divorcio de un rey y reconciliar a su Rávena natal con el Pontífice. Murió en el camino de vuelta, refugiándose en el monasterio de Santa María de los Ángeles, en Faenza (Favencia) en 1072,(él, tan mariano, que extendió la práctica de la consagración de los sábados a la Virgen), abrazando por fin una paz inasequible por la dureza del servicio que se le pedía. Fue venerado inmediatamente como santo y su culto fue reconocido en 1828 por el Papa León XII, que también lo proclamó doctor de la Iglesia por sus numerosos escritos de contenido teológico.

Publicado en Cuenca, 21 de febrero de 2021 y el 21 de febrero de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


jueves, 19 de febrero de 2026

Plenilunio de marzo. Luna del Gusano y la Luna de Sangre.

 Plenilunio de marzo. Luna del Gusano.

Esta es la última luna del invierno, la tierra empieza a despertar apareciendo los gusanos y con ellos los pájaros y la primavera. Otras tribus conocían a esta luna con el nombre de Luna llena del Cuervo, el graznido del cuervo señalaba el final del invierno, y otros pueblos le daban el nombre de Luna llena de la Savia, porque marcaba la época en que los árboles comienzan a revestiré.

Con la luna de marzo de este año, traerá un evento astronómico al que se le llama “Luna de Sangre”, este nombre lo recibe cuando se produce un elipse total. Esto es: la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, quedando oscurecida totalmente la Luna y danto un color rojizo como si se hubiera teñido, eso es debido a la refracción de la luz en la atmósfera terrestre. Se podrá contemplar en la madrugada del 3 de marzo, cuando la Luna llena coincida con su plenilunio.


A medida que la luna ascienda en el cielo, su color cambiará gradualmente de su color natural a un rojo anaranjado.

Esta Luna de marzo es la que simboliza, como antes dije, el renacer de la naturaleza y el despertar de la vida.


El 3 de marzo de 2026 alcanzará su punto máximo a las 11:04 horas. El efecto durara una hora y seis minutos, durante la cual se volverá completamente roja.

Cuenca, 23 de febrero de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

Mitología de la luna llena en la hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez. Autor José María Rodríguez González.