martes, 13 de octubre de 2026

Santa Teresa, doctora mística, maravilla de su siglo.

Festividad de Santa Teresa de Jesús

Siempre ha tenido mi familia cierta devoción hacia Santa Teresa, de hecho, mi tía Angustias guardaba y veneraba una imagen de la Santa en su casa que donamos a la muerte de mi madre a la Catedral. 
De Santa Teresa conocemos sus obras, pero poco se ha dicho de su vida adolescente hasta llegar a centrar su vida para Dios. Hoy quiero hablar de esa parte de su vida.


Santa Teresa nació en Ávila, el día 2 de marzo de 1515, siendo la tercera de diez hermanos, que tuvo Alfonso Sánchez con su segunda esposa, Beatriz de Ahumada, hijodalgo a Fuero de España.
Aunque dieron a sus hijos buena educación, pusieron especial cuidado en la educación de esta niña por su talento, viveza y capacidad que manifestaba, muy superior a su edad. Notable en ella era una natural inclinación  a la virtud y una devoción tierna a María Santísima. Alfonso, su padre, les gustaba leerles libros espirituales, y hacia que todos los días se leyese a la familia la vida de algún santo. La niña Teresa hallaba en esto un gran gusto y no contenta con lo que había oído leer, leía muchas veces con su hermano Rodrigo las historias y vidas de los santos, sobre todo las de aquellos doncellitas delicadas que habían derramado su sangre por Jesucristo.

Estas lecturas hicieron mella en Teresa que un día decidió escaparse, secretamente con su hermano Rodrigo, de la casa de sus padres para ir a padecer martirio en tierra de moros. Teresa sólo tenía seis años y Rodrigo diez. Ya estaban en camino cuando los encontró un tío suyo que los volvió a traer a su casa. 
Estaba Teresa tan preocupada por la Eternidad que repetía muchas veces estas palabras: “Para siempre y sin fin”. Viendo los niños que no podían ser mártires, determinaron hacerse ermitaños y fabricaron a este fin dos celditas con ramas de árboles, a donde muchas veces al día se retiraba Teresa para hacer oración delante de una estampa de la Samaritana, rezaba todos los días muchos Rosarios y adornaba su imagen con algunas flores.
Perdió a su madre a la edad de doce años y comenzó a leer libros de novelas, en los que aprendió la inclinación a las galas, a brillar y a desear ser amada. A los catorce años tuvo comunicación con un pariente suyo algo ligero de pensamientos y puso en peligro su inocencia, pero presto se acabo todo aquel espíritu de fervor y devoción y notándolo su padre, puso remedio enviándola de seglar a un convento de agustinas. Una vez en el convento sintió en su corazón un vivo dolor por todas sus vanidades, cuya mutación atribuyó a la especial protección de María, a cuyos pies se postró tras la muerte de su madre. Estuvo dudosa, como cualquier chica de su tiempo, en la elección de estado, cuando le sobrevino una grave enfermedad, por lo que su padre la sacó del convento para que fuera a curarse en su casa.

Tras estar un poco recobrada de la enfermedad, fue enviada a una aldea donde vivía una tía suya, para que acabara su convalecencia. Visitó en el camino a un tío suyo que hacía vida solitaria y con sus consejos y la lección de libros espirituales, reconoció el peligro en que había estado de perderse eternamente.
Le costó muchos ruegos y lágrimas alcanzar el consentimiento de su padre para meterse a monja, pero al final el 2 de noviembre de 1535 entró en el convento de las carmelitas de Ávila, a los veinte años de edad.

Su salud siempre fue delicada pero eso no fue suficiente para parar su vocación. Todas las enfermedades que le sobrevinieron las sufrió con heroica paciencia. Durante estos periodos de enfermedad cayó en sus manos un breve del Papa Pío IV para fundar la reforma y entró en su nuevo convento, dedicado a San José y con ella cuatro doncellas que ella había escogido para que fuesen los cuatro pilares de aquel espiritual edificio. Fue el 24 de agosto de 1562 cuando se celebró esta fundación, en cuyo día el mismo Obispo de Ávila bendijo la Iglesia. Este fue el nacimiento de aquella célebre reforma que es una de las joyas de la Iglesia Católica. Tras esta fundación le siguieron  muchas otras.
No hubo santa más ilustre en los caminos de Dios, ni que poseyese la ciencia de los santos en más alto grado de perfección. El Señor la correspondía con unas visiones celestiales que llegaron a ser comunes en ella. Oyó un día una voz que le decía: “Hija mía, yo te di mi Hijo, y al Espíritu Santo por Esposo, a mi querida hija la Virgen por Madre tuya: ¿Qué podrás tú darme por tan gran favor?". Otro día junto a ella vio a un serafín, que con un dardo de fuego le traspasaba el corazón, y quedó después fuera de sí por muchas horas. Oprimida un día de tristeza, combatida de temores sobre el camino por donde Dios la conducía, y anegada en lágrimas, se arrojó a los pies de un Crucifijo y oyó una vos interior que le decía: "No temas hija; yo soy; no te abandonaré". Y luego se desvanecieron todas sus dudas y temores.

El día de San Mateo del año 1582 entró en Alba enferma de nuevo, eso no le privaba de la comunión diaria. El día de San Miguel le sobrevino un flujo de sangre viéndose obligada a guardar reposo, pasando toda la noche en oración. El primer día de octubre se confesó con el padre fray Antonio de Jesús y viendo en el estado que se encontraba le preguntó que en caso de que muriera si quería que su cuerpo reposara en el convento de San José de Ávila que ella fundó, a la que contesto: “¿Tengo yo acaso en este mundo cosa alguna propia? ¿Y no me darán aquí un poco de tierra para enterrarme?
Después de haber recibido la Extrema-Unción, repitió muchas “yo soy hija de la Iglesia” y fijando sus ojos en el Crucifijo que tenía en las manos, entregó su alma dulcemente en las de Dios el día 4 de octubre de 1582, a los 67 años de edad.

En el momento que espiró se llenó su celda de una exquisita fragancia, que se difundió por todo el convento, se le quitaron todas las arrugas de la vejez y quedó su cara fresca y encarnada. Al día siguiente fue enterrada con gran solemnidad entre las dos rejas del coro.
En 1614 fue beatificada por el Papa Paulo V y solemnemente canonizada en el año 1622 por el Papa Gregorio XV.

Cuenca, 15 de octubre de 2018 y el 15 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Calixto, Papa. Festividad del 14 de octubre.

    Uno de los más importantes y gloriosos en la historia de la Iglesia es el Pontificado de san Calixto I, pero su figura luminosa está envuelta en un halo de oscuridad y niebla, que levanta las acusaciones y envidias de sus adversarios, Tertuliano y, sobre todo, Hipólito Romano, el autor más probable del libro llamado Filosofúmena. Mientras este libro denigra y rebaja cuanto puede el nombre de san Calixto, el libro Pontifical lo ensalza y pone al nivel de los más grandes Papas.

Calixto nació en Roma, y fue hijo de Domicio, descendiente de una de aquellas familias convertidas a la fe de Jesucristo. Fue agregado al clero romano, y se distinguió en él tanto por su eminente virtud, profunda erudición, caridad y celo, que después que padeció martirio san Ceferino, el día 20 de agosto del año 218, fue elevado a una voz y de común consentimiento, algunos meses después, a la silla apostólica.

Al verse libre de Heleogábalo, en el 222, Roma y el Imperio gozó de cierta paz con su sucesor, Alejandro que concedió a los cristianos mayor libertad para ejercer su  religión. La madre del Emperador, Mamea, era cristiana y éste estaba tan unido a ella que en ocasiones favorecía a los cristianos. Esto se verificó en un pleito entre los cristianos y taberneros de Roma, sobre cierto sitio que estos pretendían para poner en él una taberna, y los cristianos deseaban el sitio como lugar de reunión. El Emperador se lo adjudicó a los cristianos, respondiendo: “mejor es que en él sea adorado Dios, sea como fuere, que el que le ocupe un tabernero”.

San Calixto edificó en aquel sitio una Iglesia en  honor del Parto de María Santísima, por ser antigua y constante tradición que en el instante que nació Jesucristo, brotó allí una copiosa fuente de aceite. Se llamó esta iglesia Ntra. Sra. trans Tiberim, y desde aquel tiempo comenzaron los cristianos a tener Iglesias públicas a vista de los gentiles, con permiso de los magistrados. Por el mismo tiempo mandó fabricar san Calixto en la Vía Apia aquel famoso Cementerio de su nombre, en el que están enterrados hasta 164.000 mártires, y entre ellos 46 papas.

San Calixto coronó su vida con el martirio, como buen pastor, que da la vida por sus ovejas. Según la tradición más segura, murió en una revuelta popular contra los cristianos y fue arrojado a un pozo. Después le dieron honorífica sepultura en el cementerio de Calepodio, en la Vía Aurelia, cerca del lugar de su martirio. Así se explica que no fuera enterrado en la gran necrópolis que él mismo había ampliado y donde fueron enterrados san Ceferino y los Papas siguientes, en la cripta con el nombre de los Papas.

Publicado en Cuenca, 14 de octubre de 2020 y el 14 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

Muerte de D. Fernando, hijo de Alfonso VIII, nacido en Cuenca. Efemérides Conquenses del 14 de octubre.

    El día 14 octubre del año 1211, Murió en Madrid el infante D. Fernando tras una expedición contra los musulmanes por Montánchez y Trujillo.

Blasón de Castilla

   El infante Fernando de Castilla nació en Cuenca el 9 de noviembre de 1189, hijo de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. Su niñez la pasó en esta ciudad. Este nuevo nacimiento alentaba las esperanzas de sus padres y de los súbditos por su valentía y buen carácter.

D. Fernando era un joven que acompañaba a su padre en las batallas que se celebraron durante su existencia. En 1211 a su regreso a Cuenca, murió en Madrid de fiebres. Las malas lenguas asegura que fue envenenado, pero nada hay demostrado.

A su muerte el trovador Guiraut de Calanson señala que era “agradable en toda acción y amable” en el aprecio tanto de la dama como de caudillo, como demuestra en planh de Guiraut de Clanson (Planh: Obra lírica), las affabilitas (las virtudes) está bien documentadas en la poesía trovadoresca de la corte de Alfonso VIII.

Publicado en Cuenca, 14 de octubre de 2020 y el 14 de octubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santa Teresa de Jesús (1515-1582)

    Teresa de Cepeda y Ahumada, castellana de Ávila, fue de adolescente soñadora y novelera, con gran afición a los libros de caballería, coqueta. A los 20 años entra en el Carmelo, que le decepciona por sus blandura, cae muy enferma y después de sanar prosigue un penoso camino de arideces, tentaciones e incomprensiones que van edificando su alma.

Cuando quiere reformar la orden carmelitana es ya una mujer madura, con hondas experiencias místicas que le dan aliento para sus constantes viajes por toda España, afrontando luchas y persecuciones, quebrantada de salud, “sin ninguna blanca”, pero inflexible en el propósito, porque “nunca dejará al Señor a sus amadores cuando por sólo Él se aventura”.

Al convento de San José de Ávila seguirán otras dieciséis fundaciones (sin contar quince de varones carmelitas descalzos, a las que contribuyó ayudado de San Juan de la Cruz), y tras un despliegue de actividad, dulzura y fortaleza que maravillan (Todo lo que hay en ti de águila y de paloma”, le cantó un poeta), muere extenuada en Alba de Tormes: “Tiempo es ya que nos veamos, Señor mío”.

Mujer excepcional por todos los conceptos, humanísima y alegre, franca, enérgica, tenaz, de un humor incomparable, rebosante de espiritualidad y manejando muy bien, siempre por obediencia, la pluma: sus libros, escritos al desgaire, que le han hecho doctora de la Iglesia, son un prodigio de gracia personal, simpatía y elevación.

El tópico, muy fiel a la verdad esta vez, de la monja andariega, resume la paradoja de esta gran figura femenina que ha cautivado a todo el mundo. En éxtasis o entre pucheros, es la santa de la naturalidad sobrenatural, de una sencillez altísima que parece inasequible a los humanos sin la ayuda de Dios.

Cuenca, 15 de octubre de 2019 y el 15 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 12 de octubre de 2026

San Eduardo (1004-1066). Festividad del 13 de octubre.

      San Eduardo III, rey de Inglaterra. Sobrino de Eduardo II, mártir, nació cerca de Oxford, por el año 1004. Fue su padre Etelredo, rey de Inglaterra y casado en segundas nupcias con Emma, hermana de Ricardo, duque de Bretaña. El año 1015 los dinamarqueses conquistaron Inglaterra y destronaron a su padre. Eduardo, niño, de diez años, tuvo que salir desterrado con Emma y su hermano menor, Alfredo. Se embarcó en el Támesis y salió para Bretaña, la corte de su tío Ricardo.

En Francia se formó Eduardo. Estudia y hacer oración. Su único pasatiempo es la caza con perros y halcones. Llamado el Confesor para distinguirlo de su tío, el homónimo rey mártir, es el último de los monarcas anglosajones antes de antes de la conquista normanda, el fundador de la abadía de Westminster donde aún se veneran sus restos. Fue antes que san Jorge el patrón de Inglaterra y de la familia real.

Su atributo es “el anillo que estuvo siete años en el Cielo”. Cuenta su leyenda que para poner a prueba su caridad, san Juan Evangelista se disfrazó de mendigo y pidió limosna al rey, quien al tener vacía la bolsa le dio su anillo de oro. Al cabo de siete años, aun peregrino inglés que se encontraba en Palestina se le apareció san Juan y le dio el mismo anillo para que se lo entregara al rey, anunciándole que no tardaría en entrar en el Paraíso.

San Eduardo se casó en 1044 con una joven llamad Edita, “rosa que florecía en medio de las espinas”, según la frase de un viejo cronista. Una tradición muy antigua nos dice que San Eduardo la amó siempre como si fuera una virgen consagrada a Dios. Murió el 5 de enero de 1066 y fue canonizado en el año 1161 por Alejandro III. Dos años más tarde, el 13 de octubre, se celebró un solemne traslado de su reliquias y por eso se fijó para hoy su festividad.

Feliz día a todos y celebremos es ser hijos de la Madre de Dios.

Publicado en Cuenca, 13 de octubre de 2020 y 13 de octrubre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

sábado, 10 de octubre de 2026

Festividad del 12 de octubre Virgen de Pilar, tradición y devoción del pueblo conquense.

                                 El Pilar, tradición y devoción del pueblo conquense.

Los conquenses siempre han tenido una devoción especial a la Virgen del Pilar, así queda constatado en la capilla que lleva su nombre en la Catedral conquense: Capilla del Siglo XVIII, obra del arquitecto José Martín de Aldehuela, fundada en 1769, en el espacio que ocupaba la puerta de acceso al Templo, que llevaba por nombre “Puerta de los Ángeles”. En este espacio se realizó la capilla del Pilar a expensas del canónigo Diego Lujandro y el Cabildo. En su interior se relata, por medio de un estuco, la aparición de la Virgen a Santiago.

Capilla Virgen del Pilar. Siglo XVIII
Catedral de Cuenca.

¿Queréis saber cómo sucedió? Os lo cuento resumidamente, que siempre viene bien el recordar esos hechos históricos que nos dan fuerza y nos afianzan en nuestra fe.

“Junto a los márgenes del río Ebro oraba Santiago el Mayor con sus discípulos, cuenta la tradición, que se  apareció al Apóstol la Virgen María, Madre de Dios, (que vivía aún vida mortal), entre coros de ángeles y sobre una columna de mármol. Entregó la esfinge suya al Apóstol a quien ordenó edificar una capilla en ese mismo lugar. Nadie impugnó esta vieja tradición hasta que Baronio apoyado en documentos que daban pie para negar la predicación de Santiago en España y con ella la aparición del Pilar, dio motivo de las discusiones. No existen ciertamente testimonios evidentes que compruebe la veracidad histórica. En los primeros años del cristianismo, destruyeron cuantos escritos existían. Decreciano destruyó todos los libros y más tarde la invasión sarracena en la Península terminó con los pequeños vestigios que existían hasta el momento. No obstante los defensores de la tradición encuentran indicios que con los testimonios de los siglos posteriores apoyan y admiten la verdad de la predicación de Santiago en España. En las obras de Prudencio se hacen alusión a nuestra tradición y en los tiempos posteriores a la dominación musulmana hay indicios manifiestos de la existencia del templo del Pilar. Así pues se hace remontar la existencia del templo al siglo VII en los tiempos de san Basilio.

El rey Alfonso I de Aragón, el Batallador, inmediatamente después de ser reconquistada la ciudad de Zaragoza, va a visitar a Ntra. Sra. en su Templo. El Obispo Torroja (Obispo de Barcelona) en 1171 hace donaciones para la fábrica y culto de la Iglesia del Pilar. Alfonso I de Aragón dejó escrito en su testamento una manda para el culto de la Virgen en el Templo del Pilar. En honor de la Virgen se creó en Sevilla una hermandad por los soldados de Aragón que tomaron parte  en la reconquista en 1249. Las Cortes del Reino de Aragón en 1080, pidieron a Roma oficio propio de la Virgen con la historia de su aparición, pero no fue hasta Clemente XII quien permitió celebrar en todos los dominios del Rey Católico el 12 de octubre el oficio de la conmemoración. Pío VII elevó esta fiesta a rito de primera clase y Pío IX extendió esta festividad a todos los dominios de España.

Más tarde nació la idea de la peregrinación nacional. Pío X manifestó el deseo que tenía de ver y bendecir la Corona de la Santísima Virgen del Pilar. En la Corona hay 2836 brillantes, 5725 rosas, 145 perlas, 74 esmeraldas, 7002 rubíes y 46 zafiros y el resplandor que sirve como de fondo a la corona está compuesto de 46 brillantes, 2311 rosas, 136 perlar, 1097 perlar hiladas, 83 esmeraldas, 73 rubíes, 56 zafiros, 95 granates, 120 amatista y 7 topacios, 44 turquesas y 14 corales grandes. El día 20 de mayo de 1905 se colocaron las coronas primero al Niño Jesús y después a la Virgen.

Fue el rey Carlos II, en 1677, quien colocó la primera piedra del templo actual de la Virgen del Pilar en Zaragoza. El rey Fernando VI, ordena en 1754 la construcción de la Capilla de Ntra. Sra. del Pilar de Zaragoza y fue Ventura Rodríguez (autor de la Capilla del Tranparente de la Catedral de Cuenca) quien realizó el boceto o planos de la Santa Capilla del Pilar. Por Real Orden de 12 de julio de 1904, fue declarado Monumento Nacional”.

Representación de la aparición de la Virgen a Santiago.
Capilla del Pilar. Siglo XVIII.
Catedral de Cuenca.

Después de esta elocuente historia del Templo del Pilar de Zaragoza vuelvo a nuestra ciudad y saltan las hemerotecas de citas sobre la celebración del Pilar en nuestra ciudad de Cuenca. Titulares como estos cubren sus páginas: “Se celebró con solemnidad Misa, desfile de la Guardia Civil y una procesión concurridísima por las principales calles de la ciudad”.

Nos trasladamos a la década de 1942 a 1952, del siglo XX, y encontramos: “El día 12 de octubre vivió Cuenca sumada al fervor de los actos con que toda España ha celebrado la festividad de la Virgen del  Pilar”.

A las doce de la mañana se celebró una misa en la parroquia de San Esteban, a la que asistieron todas las autoridades. Las naves del templo se hallaban totalmente ocupadas por fieles y devotos de la Virgen del Pilar. Desde la Cátedra del Espíritu Santo, el Padre dominico, de la residencia de Salamanca, don  Vicente Dereciva, impartió la disertación sobre: “La fiesta de la raza y las excelencias de la Virgen del Pilar”.

Sigo escudriñando las páginas de los periódicos de esas fechas y encuentro con otra sorpresa: “A las seis de la tarde, aunque el tiempo en el día fue pródigo en agua y generoso en frío, los devotos de la Virgen afluyeron a las inmediaciones de la Iglesia de San Esteban, situándose ordenadamente y otros en las aceras en las calles, a lo largo de todo el trayecto que había de recorrer la procesión, y en los balcones engalanados con banderas y colgantes de los colores nacionales”.

Mi asombro viene cuando leo quienes eran los portadores de la imagen: “La Virgen fue sacada a hombros de los Caballeros del Pilar, recorriendo el trayecto de la Avenida de José Antonio hasta la Plaza de Cánovas, de aquí hasta la plaza de la Audiencia es llevada  por devotos del Cuerpo de Correos y Telégrafos que en este sitio son relevados por los Jóvenes de Acción Católica, conduciéndola hasta el Juzgado Municipal; de aquí hasta la Plaza Mayor es llevada por el Cuerpo de Secretarios del Ayuntamiento y desde la Plaza a la Catedral por la Guardia Civil.

Un pueblo que se volcaba con su Virgen del Pilar, que sentía y practicaba, haciendo pública su devoción a la Patrona de España.

Y yo me pregunto: ¿Qué nos ha quedado de todo esto a los conquenses…?

Cuenca, 12 de octubre de 2022 y el 12 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

 

Cuenca una ciudadanía devota de la Virgen y de la Pilarica.

     Mañana, 12 de octubre celebramos la Virgen del Pilar en el reino de España y nos toca hablar de nuestra ciudad donde se respira por sus hoces piedad mariana.

Virgen del Pilar.
Imagen de la Capilla del Pilar 
Catedral de Cuenca.

Si comenzamos por su parte alta, las vetustas piedras del soberbio y maravilloso templo catedralicio fue dedicado y lleva por nombre “Santa María” y no Santa María y San Julián, como se han empeñado en poner apellido a quien no lo tiene, y no es que tenga nada contra San Julián de quien soy devoto, pero a Dios lo que es de Dios… Fue nuestro rey Alfonso VIII quien dio ese nombre, queriendo dejar como relicario a Santa María, la Virgen, a quien rezaba y llevaba consigo el vencedor de las Navas y conquistador de Cuenca dejándonos a su Virgen, la de “Las Batallas”, hoy reconvertida en la Virgen del Sagrario, y puso a Julián como segundo Obispo de la diócesis de Cuenca. Ratificándome al pensar que los primeros aromas, por ende, que aspiró el pueblo de Cuenca reconquistado fueron aromas de la Rosa de los campos y del Lirio de los valles, y a Ella se dedicaba el primer templo gótico de España, que es nuestra Catedral.

Otro lugar mariano fue el barrio de Mangana. Corriendo por la historia, en el siglo XIV tenemos la que fue la Sinagoga del barrio de la Judería, Zapaterías, Mangana, etc., se convertía en Santa María la Nueva, otro hecho que denota la devoción de los antiguos judíos conversos. En la historia de Cuenca, viejas tradiciones nos hablan de hechos portentosos, origen de la devoción a la Patrona de Cuenca, la Virgen de la Luz, en la hoz del Júcar y dentro de esta Hoz tenemos también a la Virgen de las Angustias. ¿No son suficientes notas para afirmar la honda devoción del pueblo de Cuenca a la Madre de Dios?

Capilla del Pilar.
Catedral de Cuenca.

Ante tanta referencia mariana ¿no había de tener devoción a la Pilarica, el Pilar básico de nuestra piedad mariana?

Doña Teresa Luna.
Capilla de los Caballeros de la Catedral de Cuenca.


Feliz día del Pilar.

Publicado en Cuenca, 12 de octubre de 2021 y el 11 de octubre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.