martes, 15 de septiembre de 2026

Equinoccio de otoño

Equinoccio de otoño. 21 de septiembre.
Catedral de "Santa María" de Cuenca España

En tiempo de equinoccio, los dos hemisferios reciben prácticamente la misma cantidad de luz y marcan la transición entre dos de las estaciones más extremas, verano e invierno.
En los meses de marzo y septiembre, los rayos solares caen perpendicularmente sobre el Ecuador terrestre, dando origen al nombre de EQUINOCCIOS (del latín aequinoctĭum = noche igual)
La declinación d es el ángulo que forma el rayo solar con el plano del ecuador en cada época del año, determinando las estaciones climáticas. En el caso del hemisferio norte, las principales fechas estacionales son:
Equinoccio de otoño
21 de septiembre
Declinación d = 0º

   
En el equinoccio de otoño, en el lado derecho del crucero, los amplios vitrales crean un sinfín de luces y colores. Si el sol es más intenso, la luz se transforma en un mar de tonalidades, que hacen las delicias a cuantos visitan en esa época el templo.

En la ruta cíclica anual que sigue el sol a través de nuestros cielos, el 21 de septiembre se celebra el equinoccio de otoño.  El verano ha pasado, y los días se han ido acortando poco a poco hasta llegar a este día, en el cual la duración del día es igual a la duración de la noche.  Es el punto medio entre solsticio y solsticio, entre el día más largo del año y el día más corto del año.
En esa semana se da la luna de la cosecha, o la última luna llena antes del equinoccio de otoño.  En las sociedades antiguas esta era una semana de festividades para celebrar el fin de los trabajos agrícolas para el resto del año, y para darle la bienvenida a los tiempos de descanso, para los agricultores, y para la tierra.
También de ahí viene el festival del día de los muertos, celebrado en algunos sitios el 31 de octubre, y en otros el 2 de noviembre.  La frialdad que se posa sobre la tierra, y la aparente muerte de la vegetación es observada en estos festivales de orígenes paganos, recordándonos dentro de los ciclos de la Tierra nuestra propia mortalidad.
Publicado en Cuenca, 17 de septiembre de 2021 y el 17 de septiembre de 2026
Por: José María Rodríguez González

Un pendón para la Ciudad


El Rey Alfonso VIII (“o fegun otra quenta Nono”) entro en la Ciudad con el blasón y la imagen de la Virgen a la grupa del caballo, siendo donados a la recién conquistada Ciudad. 


En memoria de la conquista entregó entonces el Cabildo, por medio de su “Thesorero” al Guarda Mayor de la Ciudad, tomándole pleito homenaje, ante un secretario suyo, de que volvería a la misma Iglesia, traído desde el Ayuntamiento, con grande acompañamiento a la Santa Iglesia, y al ser restituido, se alzará el pleito homenaje ante el mismo Secretario” (1*). Desde entonces cada año, por San Mateo, el Pendón es trasladado al Ayuntamiento por el concejal más joven y devuelto a la Catedral al día siguiente. 

Este hecho debe de ser motivo de orgullo el poder ser el portador y nunca una obligación y más en una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad, donde la historia rezuma por sus muros, calles y plazas.

Estamos en un momento de nuestra historia actual que se cree posible suprimir la religión por decreto o disposiciones.

Para demostrar lo absurdo de este interés surgido, intentaré hacer un recorrido histórico y hacer ver como en momentos más críticos que estos no sólo se salvó el principio religioso, sino que ha ido saliendo más robustecido.

Cuando los árabes invadieron la península, la vida política y religiosa era muy débil, apenas hacía tres siglos que el cristianismo era la religión oficial. Los musulmanes se hicieron con el país sin mucho esfuerzo, salvo la parte Norte de la península, muchas personas se hicieron musulmanes, porque imperaba la nacionalidad del que mandaba y los árabes tuvieron la habilidad política de eximirles de contribuciones; se sometieron políticamente sin renunciar a sus creencias religiosas. Estos sometidos, fueron llamados mozárabes; muchos de ellos, en el siglo IX, se ofrecieron en martirio por no renegar de su religión, ejemplo de ello fueron: San Eulogio, San Álvaro de Córdoba, Santas Flora y María, y hay ocasiones en que están a punto de dar al traste con el califato.

Los mozárabes estaban establecidos en distintos puntos de España, tales como en Toledo, en Aragón, donde reinaba Alfonso I, el Batallador. Esta gente eran cristianos arabizados en lengua, en escritura, pero en sus creencias testamentarias que son  trascendentales para el hombre, porque en lo más profundo del ser se piensa en la muerte y de cara a la eternidad, lo entendían siempre “en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, un solo Dios” en cuya misericordia espera el que otorga el testamento. Aún en medio de tantas dificultades y persecuciones, el alma de estas gentes era profundamente religiosa y cristiana.

Otra época, también difícil, es la que va desde Sancho IV hasta los Reyes Católicos. La situación política estaba tan resquebrajada que es posible el asesinato de Montiel y la derrota del Aljubarrota, en la que si llegó a salvarse Don Juan, fue huyendo en el caballo que le prestó un noble. No bastaron los esfuerzos de Don Álvaro de Luna, hijo de estas tierras de Cuenca, para reparar los excesos que se vivían en la Corte. La justicia no existía, la hacienda no tenía un maravedí, los nobles se destrozaban y hacían frente a la realeza, pero Dios, que vela prudente por sus pueblos, cierra esta época de vergüenza con el reinado glorioso de los Reyes Católicos. Ellos logran la unidad nacional con la conquista de Granada (1*) el establecimiento del orden con la creación de la Santa Hermandad; la expansión de España por el Mediterráneo y por América, a partir de sus descubrimientos, piedras sillares, todas ellas del glorioso poderío del Imperio Español que amanecía entonces.

Con su corte, Isabel la Católica, si transigió con muchos elementos indeseables, para sujetarlos, tuvo acierto para escoger personas de gran valía, entre ellas algunas mujeres como aquella Doña Beatriz Galindo, fundadora del hospital de la Latina en Madrid.

Hablando de la conquista de América, casi todas sus conquistas los países las hacen con un fin económico y material, menos España que entonces dió un ejemplo a los demás que luego se unieron a las conquista: fusionó dos razas, llevó su religión; enseñó su lengua, aprendieron las lenguas de los indígenas, dándose un gran impulso a los estudios filosóficos.

El descubrimiento de América no ha estado exento de polémica y leyenda negra, pero quien ha profundizado en los hechos sabe que las leyes de Indias fueron las más humanitarias de su época.

En tiempos de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germano, el llamar a una persona rebelde era decirle hereje. Para mantener el catolicismo sostuvo luchas frente a casi todas las naciones europeas. Estas guerras y las de reinados sucesivos, unidas a la gran corriente emigratoria hacia América, fueron causa de la decadencia española.

Durante el siglo XVIII se piensa en una renovación de los valores españoles. Los ministros de Carlos III se dejaron influenciar por el enciclopedismo y como corte, en general, se inspiraba en Francia, se inicia la tendencia a imitar lo extranjero.

La política llega a tal decadencia en tiempos de Carlos IV (Rey de España del 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808), que es posible la invasión francesa como un sencillo paseo militar. Aquel pueblo tan envilecido que soportó la tiranía de Godoy, que no pensaba más que en fiestas y toros, al darse cuenta de que los franceses eran enemigos reaccionó y de tal suerte que los guerrilleros españoles, soldados, bisoños, haraposos y hambrientos, hicieron morder el  polvo a los ejércitos napoleónicos derrotando al vencedor del mundo.

La ideología dividió entonces a los españoles en dos bandos, unos partidarios de las instituciones antiguas, consideraban compatibles con ellas el progreso de la civilización moderna; otros pensaron que era malo y debía desaparecer. Se llegó a querer arrasar lo antiguo, algunos compraban conventos por el gusto de hundirlos, se repartieron los papeles de los archivos; los libros de las bibliotecas se quemaban o se vendían al mejor postor, hasta el extremo se quiso aventar las cenizas de tradición que un maestro de los EE.UU. por poco dinero logró reunir una magnífica biblioteca, orgullo hoy de la ciudad de Boston.

Cuando se estaba ya a punto de hacer desaparecer  tantos libros porque no tenían aplicación práctica, fue Menéndez y Pelayo quien demostró que existía una cultura española que pesaba y representaba más que la inglesa y la alemana.

Los conquenses no hemos estado apartados de estos hechos pues lo hemos soportado con valentía cuantos episodios nacionales han ido sucediéndose y superándolos con honor cada uno de ellos, llegando hasta dar la vida por nuestras creencias y por nuestra ciudad.

La tradición dice que la enseña que se guarda en la catedral y se entrega todos los años al Ayuntamiento la víspera de San Mateo, es la auténtica bandera de Alfonso VIII. 

Con Alfonso VIII iba la imagen de la Virgen de las Batallas, hoy la Virgen de Sagrario,  nuestra tradición cuenta que tras la toma de la ciudad, se mandó levantar la Catedral en honor y agradecimiento a quien le dio la victoria, Santa María. Siempre ha ido unido la religión con nuestra historia y quien intente disgregarla la errará. 


La ceremonia de entrega se hace de la siguiente manera:

Para la entrega del pendón al Ayuntamiento hay una fórmula tradicional en la que el Deán de la Catedral junto al Secretario del Cabildo  hace entrega del pendón al concejal más joven, pronunciando el Deán las siguientes palabras: “Prometéis pleito-homenaje devolver esta enseña de la Ciudad de Cuenca mañana por la mañana”; momento en que le entrega la enseña. Responde el Concejal: “Sí, prometo” y por último el Deán asiste diciendo: “Os entrego la enseña con la que se ganó esta ciudad para llevarla en procesión hasta la Casa Consistorial, y la devolveréis mañana según costumbre y tradición”. Por último contesta el Concejal: “Prometo devolverla, pues con ese fin la recibo”. 

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(1*) Vida, virtudes y milagros de San Julián. Escrito por el Padre Bartholome Alcázar. Madrid 1692.

(2*) La unidad religiosa con el Tribunal de la Inquisición, que habrá sido bueno o malo, pero que como hay que juzgar como institución en su época, entonces no cabe duda que cumpliera una misión beneficiosa.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Cuenca, 15 de septiembre de 2015 y el 17 de septiembre de 2026.


Santos Cornelio y Cipriano (253 y 200-258). Festividad del 16 de septiembre.

     Hoy traigo al recuerdo a dos contemporáneos, papa y obispo, romano y cartaginés, uno es un cristiano de cuna y el otro un converso. A mediados del siglo III ambos pasan a primera línea social, siendo obispo de Roma y obispo de Cartago respectivamente.

El diácono Poncio, que vivió al lado de san Cipriano hasta su muerte, nos ha dejado la narrativa de su vida y martirio.

Cipriano era un joven de la ciudad de Cartago, rico, culto y gran abogado de casusas en el foro, rodeado de aplausos, de admiración y de afectos, pero nada bastaba a su alma naturalmente recta y superior.

El Señor dispuso que se encontrase con un sacerdote venerable llamado Cecilio, que le reveló las maravillas de Cristo. Cipriano se convirtió hacia el año 245; por el 247 fue ordenado sacerdote, y en el 249 elevado al episcopado.

Es difícil recoger en pocas palabras el enorme trabajo que llegó a realizar en los 16 años de su obispado por lo que lo dejo estar, pasando al proceso de su martirio.

Apenas se promulgó en África el edicto de Decio del año 250, el pueblo comenzó a buscar a Cipriano y, con gran vocerío y furor, gritaba por las calles: “¡Cipriano a los leones!” Pudo escapar de esta primera persecución para bien de su pueblo. Más apenas transcurridos los seis años de las persecuciones de Decio, se levantó aún más tremenda la de Valeriano; y la primera víctima fue el obispo de Cartago.

El 30 de agosto de 257 fue llevado a la sala de justicia. El procónsul lo interrogó y Cipriano respondió: “Yo soy cristiano y obispo y no reconozco otros dioses que el sólo Dios verdadero, creador del cielo, de la tierra, del mar y de todas las cosas.

Tras estas declaraciones, Galero Máximo cambió unas palabras con el Consejo y de muy mala gana pronunció la sentencia: Sea decapitado Tascio Cipriano. El pueblo, indignado comenzó a gritar.

La mano del ejecutor temblaba en el momento de dar muerte a un hombre tan venerado. Levantó la espada y cayó sobre el cuello del Santo desprendiéndola del cuerpo. Era el 14 de septiembre del año 258.

Los fieles recogieron el cuerpo para sustraerlo de la curiosidad de los paganos y lo escondieron allí cerca.

El nombre de san Cipriano estuvo siempre unido a Roma con el de san Cornelio, quien, después de un bienio de Pontificado, murió en el destierro el 14 de septiembre de 253. En la lucha que sostuvo contra el cismático Novaciano, le ayudó fervorosamente san Cipriano y ésta fue la razón de que se unieran tanto los dos Santos, cuyos nombres están juntos en el canon de la Misa. San Cornelio fue enterrado en el cementerio de Calixto y junto a su retrato se dibujó también el de san Cipriano.

Publicado en Cuenca, 16 de septiembre de 2020 y 16 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

lunes, 14 de septiembre de 2026

Nuestra Sra. de las Angustias. Festividad del 15 de septiembre.

    La Virgen de las Angustias no es una imagen más ni una advocación, es sencillamente el gran misterio de María, el de su misión corredentora por medio del dolor. No hay momento más grande en la historia de esta Mujer bendita no en la historia de la humanidad que éste de las Angustias, que San Juan resume con una frase: “Junto a la Cruz de Jesús estaba de pie su Madre”. El misterio de la Inmaculada, el de la Maternidad virginal y divina se orientan hacia el Calvario, hacia las Angustias.

Virgen de las Angustias de Cuenca.

La Virgen de las Angustias es la Patrona de Granada. En esta ciudad su psicología es honda y reflexiva. Y así tenía que ser esta Granada cristiana que nace, vive y muere contemplando su Virgen de las Angustias, esa imagen vetusta, bella y profunda, que llora la muerte del Hombre-Dios. El hondo sentido teológico de estas lágrimas lo ha expresado el pueblo en dos sentidos versos:

“Lagrimas que a tu Hijo lloran

Y que consuelan mi alma”.

En Cuenca se ha dado culto a la Virgen de las Angustias desde el siglo XIV, en una pequeña ermita en la ladera del río Júcar donde los habitantes de la ciudad acudían en peregrinación a venerar a la Virgen de las Angustias.

Más tarde en el siglo XVI se construyó un convento de los Descalzos que estuvo en funcionamiento hasta 1836. La desamortización de Mendizabal hizo que pasara a manos privadas, como así sigue en la actualidad.

Publicado en Cuenca, 15 de septiembre de 2020 y 15 de septiembre 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

 

Efemérides conquenses. Tal día como hoy, fue elevado al papado a Bonifacio IV, natural de Valeria (Cuenca). 15 de septiembre

   Era hijo de un médico, nació en la ciudad de Valeria; sucedió a Bonifacio III tras nueve meses de la sede vacante; fue consagrado el 25 de agosto de 608 (según Duchesne) o el 15 de septiembre (según Jaffé) de 608. Falleció en el año 615.

San Bonifacio IV.

En tiempos de Gregorio el Grande era diácono de la iglesia romana con el oficio de dispensador, el primer oficial de la administración del patrimonio. Bonifacio obtuvo permiso del emperador Focas para convertir el Panteón en iglesia cristiana y el 13 de mayo de 609, el templo erigido por Agripa a Júpiter Vengador, a Venus y a Marte fue consagrado por el papa a la Virgen María y a todos los mártires (de ahí el título de santa María Rotunda). Era el primer ejemplo en Roma de la transformación de un templo pagano en un lugar de adoración cristiana.

Durante el pontificado de Bonifacio hubo mucho desasosiego en Roma por la hambruna, pestes e inundaciones que acaecieron en esos tiempos. Murió durante un retiro monacal, habiendo convertido su propia casa en un monasterio. Fue enterrado en el pórtico de San Pedro. Sus restos fueron cambiados de sitio por tres veces, en los siglos X y XI y al final del XIII, siendo papa Bonifacio VIII que fueron llevados al nuevo San Pedro el 21 de octubre de 1603.

Bonifacio IV es conmemorado como santo en el martirologio romano del 25 de mayo.

Cuenca, 15 de septiembre de 2020 y 15 de septiembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Exaltación de la Santa Cruz. Festividad del 14 de septiembre.

    Hoy se celebra la Invención de la Santa Cruz, 14 de septiembre del año 320, en tiempo de Constantino y la Dedicación de la Basílica del Santo Sepulcro.

Eusebio de Cesarea nos cuenta en la vida que escribió del primer emperador cristiano, las fiestas que se celebraron en su honor, al cumplir los trece años de su reinado, durante las cuales tuvo lugar la Dedicación de la Basílica del Salvador en Jerusalén.

La fiesta del 14 de septiembre se extendió de Jerusalén por todo el Oriente; luego a Occidente, Roma la recibió en el siglo VII. Y, quitándole todo carácter local palestino, se redujo a la fiesta del Triunfo y Exaltación de la Santa Cruz.

En Occidente se confundió esta primera fiesta de la Dedicación de la Basílica de Jerusalén o la Exaltación de la Santa Cruz con la Invención de la misma, cuando el emperador Heraclio la recuperó de los persas, que se la habían llevado. El emperador, personalmente, la llevó consigo desde Tiberíades hasta Jerusalén, donde la entregó al patriarca Zacarías el 3 de mayo de 630.

La recuperación de la Cruz llenó de júbilo los corazones cristianos, sobre todo a los occidentales. Por esto, mientras los orientales siguieron celebrando con gran esplendor la Dedicación de la Basílica del Salvador en Jerusalén, el 14 de septiembre, en Occidente se puso más atención a la fiesta del 3 de mayo o a la Invención, que recibió el título de día de la Santa Cruz o Invención de la Santa Cruz.

Crux sancta sit mihi lux “la Santa Cruz sea para mí luz”.  Nunquam daemon sit mihi dux “y que el demonio nunca sea mi guía”. Con gran concisión expresaron los antiguos la eficacia de la Cruz de Cristo, signo triunfal de nuestra redención, en el anagrama griego, que en castellano significa: “La Cruz de luz y vida”.

Atendiendo a lo publicado en el Año Cristiano y fastos del Cristianismo del P. Croiset de 1846. Mucho antes de estos sucesos se celebraba en la Iglesia l fiesta intitulada "Exaltación de la Santa Cruz", en el día 14 de septiembre, pues el cardenal Baronio dice, que fue exaltada la Cruz en tiempos del emperador Constantino el Grande, cuando se dio libertad a los cristianos para predicar el Evangelio, y erigir Iglesias públicas. También se llamó Exaltación de la Santa Cruz, aquella solemnidad que con tanta magnificencia se celebró en Jerusalén, cuando la emperatriz Santa Elena encontró la verdadera  Cruz de nuestra Redención, y la mandó colocar en la magnífica Iglesia que a su costa se edificó en el Calvario, en donde por este motivo parece que la colocó Heraclio el día 14 de septiembre, restituyéndola en su mismo lugar, y que por la devoción y confianza que siempre tuvo en esta Cruz el emperador Constantino, instituyeron los sumos pontífices esta fiesta particular.

Publicado en Cuenca, 14 de septiembre de 2020 y 14 de septiembre de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

13 de septiembre día internacional del chocolate.

 Ayer preparé una tarta de chocolate sin pensar que hoy celebraríamos el día del chocolate internacionalmente. ¿Por qué esta celebración?



Desde 1995 se conmemora en este día el delicioso dulce elaborado del grano del cacao. Fue denominado alimento de dioses y además de exquisito aporta muchos beneficios a nuestro organismo.

Esta fecha de celebración fue elegida en honor al nacimiento del escritor británico Roald Dahl  autor de la historia “Charlie y la fábrica de chocolate”, y coincide también con la fecha de nacimiento del dueño y fundador de la Compañía Internacional del Cacao-Icco.

Los beneficios del chocolate son muchos: mejora las funciones celebrares, equilibra el cuerpo de las mujeres durante la menstruación, ayuda a proteger el cuerpo del daño solar, disminuye las migrañas,  mejora el flujo sanguíneo y regula la presión arterial entre otros beneficios.

Bien vale para su celebración una buena taza de chocolate con unos buenos churros.

Feliz día.

Publicado Cuenca, 13 de septiembre de 2021 y 13 de septiembre de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.