sábado, 18 de julio de 2026

Santa Aurea. Festividad del 19 de julio.

Era Aurea hija de Artemisa y hermana de Adolfo y Juan, que también dieron su vida por Cristo. La familia procedía de Sevilla y llevaba en sus venas sangre árabe; estaba incluso emparentada con el cadí de Córdoba.
Santa Aurea
Aurea, educada en la religión católica por su madre, maestra de los mártires Uvalabonso y María, había entrado en el monasterio de Cuteclara, de cuya comunidad formaba parte su madre también. Allí vivía desde hacía más de treinta años, cuando unos parientes suyos la denunciaron al juez. La mandó llamar y la exhortó con dulzura primero, y luego con amenazas, a abandonar la fe cristiana y entrar de lleno en la religión del Estado musulmán. Titubeó Aurea un momento y aún dio buenas palabras al calí, con lo que fue puesta en libertad.
De regreso a su casa, reflexionó sobre su debilidad, la lloró amargamente y se dedicó a reparar el escándalo, haciendo en todas partes públicas manifestaciones y alarde de su fe cristiana. Fue acusada de nuevo y confesó enérgicamente ante el juez. La encerraron en un calabozo, la cargaron de cadenas. Su pariente el cadí se fue a dar cuenta al sultán, que no vaciló en dar sentencia de muerte. Le cortaron la cabeza, y el tronco lo colgaron por los pies de un palo, junto al de un homicida crucificado poco antes. Por fin lo arrojaron al Guadalquivir. Esto sucedió el 19 de julio del año 856.

Publicado en Cuenca, 19 de julio de 2020 y el 19 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.



Efemérides conquenses del 19 de julio. Fundación de las Angélicas.

El día 19 de julio de 1588 se realizaba la fundación de las Angélicas de la Orden de San Francisco. Fue D. Constantino del Castillo quien la fundó y su sobrino D. Juan Antonio fue quien terminó su fundación y reconocimiento eclesiástico.
Puerta de entrada a la capilla del convento de las Angélicas de Cuenca.
El convento de las Angélicas en Cuenca, estaba situado donde hoy está la Escuela de Artes, junto a la Iglesia de San Nicolás de Bari, es del siglo XVI. Podemos destacar de él su portada con arco de medio punto, con grandes develas. 
Interior de la Capilla de las Angélicas. Hoy sala de exposiciones.
Fue prácticamente destruido por el frente popular durante la Guerra Civil Española. Durante este periodo fue convertida su capilla en garaje y sus estancias en cuarteles de las milicias. Sólo fue respetada la Catedral por ser considerada monumento nacional, pero no su condición de templo siendo también saqueado.
Ante el escaso número de vocaciones en el año 1998 fue vendido el convento y sus monjas se trasladaron convento de la puerta de valencia.
D. Constantino del Castillo fue Deán de la Catedral, Arcediano de Játiva en Valencia y Refrendario Pontificio, además de Comendador de Santa María de Castellanos de la Orden Teutónica.
En la Catedral fundo la capilla de Santa Elena, frente al Transparente. Es de estilo plateresco, obra de Esteban Jamete, realizada por el año 1548. Sobre la clave del arco está situado el escudo de armas de su fundador. La reja es obra de Hernando de Arenas del 1572, la traza fue realizada por Esteban Jamete. El retablo, tallado en madera de nogal y sin policromar es de estilo plateresco y una de las obras maestras de Jamete.
Capilla de Santa Elena. Catedral de Cuenca.
D, Constantino del Castillo obtuvo privilegio de bula del Papa Clemente VII para poder celebrar de pontifical en esta capilla, como Deán y como Comendador de la Mota de Toro, en la iglesia de su encomienda.
La inscripción del interior de la capilla nos habla de su benefactor, dice así: “Esta Capilla fundó y dotó el Muy Iltre. Sr. D. Constantino Castillo, Deán y Canónigo de esta Santa Iglesia Protonotario Apostólico, Comendador de la Mota de Toro en la Orden Teutónica. Murió en Roma, año de 1565”.

Publicado en Cuenca, 19 de julio de 2020 y el 19 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 17 de julio de 2026

Santa Sinforosa y sus siete hijos mártires (siglo II). Festividad del 18 de julio.

Entre los muchos santos que celebramos su festividad hoy hablaré de Santa Sinforosa, matrona romana cuyo esposo, san Getulio, que era tribuno militar, murió mártir en la época de Adriano.
Este matrimonio tenía siete hijos varones cuyos nombres conserva la tradición: Crescencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio.
Se cuenta que todos se retiraron, junto con la madre
Santa Sinforosa y sus siete hijos.
viuda, a la ciudad de Tívoli, donde se mostraba a los visitantes de siglos después una cisterna seca en la cual parece que estuvieron escondidos durante un tiempo mientras arreciaba la persecución.
Aunque escondidos no tardaron en ser denunciados y entregados a sus perseguidores, y como Sinforosa no se dejaba persuadir con promesas y amenazas para sacrificar a los ídolos, mandaron “darle muchas heridas en el rostro, colgarla de los cabellos y tenerla suspendida en el aire”. Pero desde allí animaba a sus hijos a permanecer firmes en la fe.
Se le ató al cuello una pesada piedra y se la arrojó al río Teverone, afluente del Tíber que pasa por Tívoli, y sus hijos recibieron muerte al siguiente día: Crescencio, Juliano, Nemesio y Primitivo de lanzadas en la garganta, el pecho, el corazón y el vientre, Justino fue desmembrado y hechos cuartos, Estecteo herido por todo el cuerpo y Eugenio partido por el pecho en dos mitades.
En su memoria se levantó una iglesia en la Vía Tiburtina, pero tales hechos, muy semejantes a otros de no muy clara historicidad, son discutibles. Los antiguos cristianos confundían a menudo historias y símbolos, como hoy confundimos historias y ciencia con intención clara de crear confusión en los hechos acaecidos, aunque tal vez su voluntario equívoco era más noble y se acercaba más a las verdades últimas de las que nos atañen en la actualidad.

Publicado en Cuenca, 18 de julio de 2020 y 18 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.



Arde Roma. Efemérides del 18 de julio.

Tal día como hoy, comenzaba el incendio más conocido del Imperio Romano.
La noche del 18 al 19 de julio del año 64 de nuestra era, reinando el emperador Nerón, se produjo un incendio en Roma que duro unos seis días. El historiador Tácito es quien nos cuenta los hechos. Según Tácito cuatro de los catorce distritos de Roma ardieron y otros siete quedaron dañados, tal fue la virulencia del incendio que no se libro el templo de Júpiter ni el hogar de las vírgenes Vestales. Las Vestales eran vírgenes seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro Romano por lo que tenían restringidos sus movimientos.


El incendio se declaró en el área del Circo Máximo, el viento propagó las llamas sembrando el terror entre la población. Un segundo foco se desató en el barrio Emiliano, en una finca de Ofonio Tigelino, prefecto del pretorio y mano derecha de Nerón.
Tras ver la magnitud del incendio, describe Tácito, que Nerón se sentó y tocó alegremente el violín mientras Roma ardía.
Aprovechando el incendio Nerón inició un reforma urbana, en virtud de la cual los edificios a reconstruir debían guardar una cierta distancia de seguridad entre ellos, deberían estar construidos en ladrillo y con la fachada principal porticadas.

No está claro quién o qué causó el incendio, si fue intencionado o causado accidentalmente. Según Tácito, poco después el pueblo comenzó a culpar al mismo Nerón. Según este historiador Nerón abrió los jardines de Lúculo y de Mecenas a los afectados por el incendio y trató de paliar su precaria situación distribuyendo alimentos.
Pronto se plantearon el buscar a un culpable de tal magno desastre y Nerón queriendo desviar las culpas que le acechaban, aún estando ausente de Roma cuando se inició el incendio, centró su visión de culpabilidad sobre el grupo de cristianos o judíos radicales. Nerón condenó a los cristianos a ser arrojados a las fieras, los hizo crucificar y los quemó para  que sirvieran de antorchar nocturnas.
Por su parte se hizo construir un nuevo palacio conocido como la Damus Aurea (Casa de Oro) diseñada por los arquitectos Severo y Céler y cuyo lujo y tamaño alcanzaron dimensiones proverbiales.

Publicado en Cuenca, 18 de julio de 2019 y 18 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

jueves, 16 de julio de 2026

Efemérides conquenses. El 16 de julio de 1573 entra en Cuenca su obispo D. Gaspar de Quiroga.

Fue el sucesor de obispo Fray Bernardo de Fresneda en este obispado. D. Gaspar nació en la villa de Madrigal, el 12 de enero de 1512. Sus padres D. Álvaro de Quiroga y Doña Elena de Vélez. Desde niño mostró su gran talento y aplicación siendo admitido en el colegio de Santa Cruz de Valladolid, en el que estuvo siete años y desde aquí paso al de San Salvador de Oviedo, donde recibió los grados académicos y desempeñó con lucidez las cátedras de vísperas y de leyes.
En 1554 fue promovido a auditor de la Rota de Roma y pasando a desempeñar el cargo fue apresado por los franceses en Orbiero, una vez en libertad permaneció en Roma varios años. El Papa Paulo IV le encargó la visita del reino de Nápoles y Sicilia, que duró más de cuatro años. Regresando a España acompañado de los archiduques Rodolfo y Ernesto, hijos del emperador Maximiliano y D. Felipe II le nombro consejero de Castilla y de la Santa Inquisición, visitador del consejo de Cruzada y residencia en Italia.
En el año 1571 le presentó para el Obispado de Cuenca, y el Papa San Pío V acepto el nombramiento, el 17 de diciembre del mismo año. Tomó posesión el 16 de enero de 1572; le consagró en la iglesia de Santa María de Madrid. D. Diego de Espinosa, obispo de Sigüenza e inquisidor general, siendo asistentes, D. Francisco Soto Salazar, obispo de Segovia y D. Juan Beltrán de Guevara, obispo de Nazara en Sicilia. Entró en Cuenca para tomar posesión, el 16 de julio y en el año siguiente de 1573 fue presentado para inquisidor general y recibido las bulas tomo posesión en mayo del mismo año.
Este célebre prelado, tomando por modelo a San Julián, reformó completamente este obispado. En las pascuas mandaba a los párrocos le enviasen relación de los pobres de sus feligresías y les daba limosnas según sus necesidades y en Navidad daba a cada pobre doce reales, y además su limosnero visitaba a las personas indigentes y honradas y las socorría. Las huérfanas y jóvenes pobres merecieron sobre todo su caridad: les señalaba dotes para que en el santo matrimonio se viesen libres de las sugestiones de la miseria y del vicio.
En este pontificado fueron construidos la claustra y patio de esta Catedral, al lado norte. Fue realizada con columnas resaltadas de orden dórico y cinco arcos espaciosos en cada uno de sus cuatro lados. Del artífice se puede decir que en las cuentas de fábrica de la catedral se datan en 1564 doce ducados a Valdelvira por el trabajo del camino, cuando vino a trazar la claustra. Consta en las referidas cuentas que las trazas fueron remitidas al Escorial para su aprobación y que la ejecución de la obra se subastó en presencia del Ilmo. Sr. Quiroga el 23 de Abril de 1577 y se remató con varias condiciones de Juan Andrea Rodí en precio de 13.700 ducados.

Publicado en Cuenca, 16 de julio de 2020. Actualizado el 16 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

San Alejo, el mendigo. Festividad de 17 de julio

El nombre de Dios en Edesa y Siria
Santo venerado por la iglesia Ortodoxa y Católica.
Hay santos con cuya vida la tradición teje estupendos relatos para envidia de los escritores y éste es el caso  de San Alejo, cuya historia es como una novela bizantina, con sorpresa, viajes, naufragios, sucesos extraordinarios, estatuas parlantes y una anagnórisis, el reconocimiento final, que no puede ser más novelesco. 
Desde la Edad Media la literatura se ha ocupado complacidamente de este formidable personaje, pues los datos de su vida se han transmitido en el poema del siglo XI, Vie de Saint Alexis, traducido en diversas lenguas durante el Medievo.

Era hijo de Eufemiano y Agaleno, patricios romanos. Fue prometido a una mujer virtuosa y en la misma noche de bodas su mujer le convenció de renunciar al matrimonio a cambio de una vida de piedad y de fe. Alejo lo acepto y sin embargo embarcó esa misma noche hacia Siria e Edesa, donde se ganaba la vida pidiendo limosna.
Diversos prodigios milagrosos señalan su presencia y le sacan del anonimato, tiene que volver a correr mundo y va a parar de nuevo a su ciudad natal, donde su padre, que le ha buscado afanosamente por todas partes, no le reconoce y le da alberque como a un pordiosero más, en el hueco de la escalera principal del patio de su casa.

Allí, ejemplo de paciencia y humildad, ayunó y rezó entre las burlas de la servidumbre durante 17 años, al término de los cuales, al morir, se le encontró en la mano una carta dirigida a sus padres y a su esposa declarando al fin quién era.
El culto a San Alejo comienza en Siria, extendiéndose  por el Imperio Bizantino hacia el siglo IX. La devoción de  San Alejo, en España, se tributaba antes que se popularizara gracias a la actividad de un obispo de Damasco, Sergio, desterrado a Roma a finales del siglo X. Dicho obispo estableció en la iglesia de San Bonifacio del Aventino un monasterio de monjes griegos, nombrando co-patrono de la iglesia a San alejo.

En 1817, la congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María le nombró patrono secundario. La Iglesia de Oriente le profesa el pueblo gran devoción y hoy en día se le sigue llamando con el apodo de El hombre de Dios.

Publicado en Cuenca, 17 de julio de 2019 y 17 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 15 de julio de 2026

La Virgen de Carmen, los Carmelitas y Cuenca. El 16 de julio de 1251 se apareció la Virgen a San Simón Stock, fervoroso siervo de la Virgen.

El Monte Carmelo y el escapulario

El 12 de julio, el Papa Clemente X concedió a España por bula, de 2 de noviembre de 1674 la recitación del oficio divino de esta festividad de Nuestra Señora del Carmen, siendo la primera nación en obtener el permiso de celebración. El 24 de septiembre de 1726, su Santidad Benedicto XIII la hace extensiva a toda la cristiandad con rito doble mayor y con la misma oración y lecciones para el segundo nocturno que desde el siglo anterior rezaban ya los religiosos carmelitas.

Cuenca siempre ha tenido una gran devoción en parte por haberse establecido religiosos carmelitas, varones en 1613 en la llamada isla del Júcar, de donde en 1708 pasaron a tener su residencia en la población. Con relación a las monjas carmelitas, además del convento de Villanueva de la Jara, se fundó otro de religiosas en Huete, en 1588, trasladado a Cuenca en 1603, ocupando la ubicación en la Calle Julián Romero, en 1608. El día uno de septiembre de 1603, siendo Obispo el Sr. D. Andrés Pacheco vinieron a Cuenca, procedentes de Huete, once monjas, siendo la Priora la Madre Isabel de San José. Fueron acompañadas por el Provincial de la Orden, el Padre Fray Alonso de Jesús María. A estas once monjas se unieron dos vocaciones de Cuenca pasando a formar la congregación trece religiosas.

Al ser penosas las condiciones de habitabilidad del lugar elegido se instalaron  en la casa junto a la parroquia de San Martín, donde permanecieron por espacio de cinco años, hasta que se acondicionó el edificio del convento que no pudo ser hasta 1608. Su ubicación actual es en el Camino de Nohales de Cuenca desde el año 1980.

Se afirma que en el siglo XIII, en el Monte Carmelo, unos piadosos varones levantaron el primer templo en honor a la Virgen María. Esta comunidad recibió el nombre de Hermanos de Santa María del Monte Carmelo. Con los Cruzados pasaron a Europa, aprobándose su regla en 1251 por el Papa Inocencio IV bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251 se apareció la Virgen a San Simón Stock, fervoroso siervo de la Virgen, y le entregó el hábito que había de ser digno distintivo de la Orden Carmelita. Otorgándole Inocencio IV varios privilegios no sólo para los religiosos de la Orden, sino para todos los cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Todo el que lleve el escapulario de la Virgen del Carmen participa de todos los méritos y oraciones de la orden y puede esperar de la Santísima Virgen verse pronto libre del Purgatorio, si hubiera sido fiel en observar la abstinencia, la castidad conforme en su estado y las oraciones mandadas por JuanXXII en la bula llamada “Sabatina” publicada el 3 de marzo de 1322.

En este día y desde la fundación carmelitana en Cuenca, se viene celebrando por la tarde, la tradicional procesión de la Virgen de Carmen, desde la iglesia de las Carmelitas Descalzas a la Plaza Mayor, regresando por la calle de San pedro y Plaza del trabuco. Desde el traslado del Convento al Camino de Nohales la procesión se realiza, a las 20,00 horas, desde la Iglesia de Ntra. Sra. De la Luz, hasta el antiguo Convento de las Carmelitas con la participación de la Junta de Cofradías. El año pasado se conmemoró el 425 aniversario fundacional del Carmelo de San José realizándose una solemne procesión por las calles de la ciudad de Cuenca.

 
Publicado en Cuenca, 15 de julio de 2015 y 15 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico