lunes, 13 de julio de 2026

San Camilo de Lelis, presbítero. (1550-1614). Festividad del 14 de julio.

Nació cerca de Teano, en el Abruzo (Italia), y de joven siguió la carrera militar. Como ocurre en la juventud, se dejó arrastras por los vicios. Tras una enfermedad sufrió un cambio de vida, entregándose al cuidado de enfermos incurables hospitalizados, a los que se esforzaba en servir como al mismo Cristo. Ordenado sacerdote, puso en Roma los fundamentos de la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos.
¿Cómo fue el cambio de actitud en su vida? Hacia los 20 años una úlcera en la pierna le hacer recalar en el hospital romano de San Giacomo, y como era pobre pagaba sirviendo en el mismo hospital como enfermero; hasta que le echaron de allí por pendenciero y jugador –los naipes eran su perdición-, y otra vez renqueando se fue por tierras y mares ganándose el pan con la guerra.
De nuevo la llaga, “una caricia divina”, le hizo  interrumpir esta existencia errante, por dos veces quiere hacerse capuchino, pero nadie se fiaba de él, y hacen bien, solo y desnudo ante sí mismo, decide cambiar para dedicarse a Dios y al servicio del prójimo.
Vuelta a San Giacomo, donde ahora se desvive por los enfermos; por su abnegación le nombrar mayordomo y atrae a varios compañeros que le secundan en obras de caridad y de piedad. Ya en la treintena, cuando en el hospital le miran con desconfianza por su celo excesivo, estudia para sacerdote, se ordena y, venciendo mil obstáculos, entre ellos el de su escasa salud, funda una congregación, los llamados “camilos”.
Hasta su muerte, él y los suyos cuidarán enfermos en la iglesia de la Madalena, cerca del Panteón, cuando no recorre Italia atendiendo a los apestados, visitando cárceles y dedicándose a los moribundos. Hombre sencillo y sin grandes luces, con la testarudez que le distingue, no tiene más guía que la solicitud heroica y práctica; se lo juega todo a la carta del amor de Dios, quien le recuerda su llamada y su fidelidad en una dolorosa úlcera que jamás va a cerrarse.
Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años y fue canonizado por el Papa Benedicto XIV en el año 1614.

Publicado en Cuenca, 14 de julio de 2020. Actualizado en 14 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


domingo, 12 de julio de 2026

San Enrique, festividad del 13 de julio.

    Cabe destacar que San Enrique ha sido el único emperador declarado santo por la Iglesia Católica. San Enrique contó con el apoyo de su familia en todo momento para afianzarse en el amor de Dios. Algunos de sus hermanos fueron obispos mientras que sus hermanas fueron monjas de clausura.

    La madre de Enrique era muy religiosa y confió su educación a San Wolfgan. Su padre fue un activista y cabecilla de un ejército que se encargó de derrocar al gobierno anterior para tomar él el poder. Este hecho hizo que San Enrique viviera aislado, en su refugio se interesó en la vida de San Mateo y de su evangelio.
    Al morir su maestro, Enrique continuó con su legado. Repartió parte de sus bienes a los pobres y mendigos.

    Soñaba frecuentemente con el número seis que llego a obsesionarse y pensar que en un día seis de cualquier mes moriría, pero ese sueño llegó a cumplirse porque seis años después sucedió en el trono a su padre, así en el año 1002 San Enrique tomó el reinado de Alemania con la oposición de varios ministros. Siempre contó con el apoyo de los Reyes Católicos. El 6 de junio de 1002 fue coronado como emperador alemán. El Papa Benedicto VII fue un gran amigo y consejero para él. 

    Su pueblo le llamaba Enrique el piadoso, porque siempre se mostró compasivo con los más necesitados. La palabra de Dios para él era fundamental, organizando así un grupo de catequesis para preparar a los jóvenes al sacramento de la comunión.
Construyo diversas iglesias y santuarios, en una de ellas dejo bajo el mandato de su hermana Grisela.
    El santoral adjudicó el 13 de julio su festividad coincidiendo con el día de su muerte. El Papa Eugenio III ofició la Canonización de San Enrique en el año 1146. A su esposa Santa Conegunda la canonizó el Papa Inocencio III seis años después de Enrique. Hoy se le evoca por santificarse al frente de un imperio, haciendo política, en el altísimo puesto de humano que se le asignó, sin renunciar a sus turbiedades y peligros.

    Hay frases que se le atribuyen dignas de ser recordadas: “A los pobres y ricos deben tratarse con el mismo respeto. Todos somos hijos verdaderos de Dios”. “Propongo una educación cimentada en los pavores de Cristo. Su imagen es perfecta ante nuestros corazones”. “Conocer a Cristo es aprender a amar de verdad”.
    Termino con esta última frase tan importante para la sociedad de hoy y para todo docente como lo he sido e intento seguir siéndolo: “La educación es el cultivo de las potencias. Con ella el hombre puede lograr sus objetivos y vivir plenamente”.
    Feliz día a los que llevan el nombre de “Enrique”.
Publicado en Cuenca, 13 de julio de 2019, y 13 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Efemérides Conquenses del 13 de julio.

 El 13 de julio de 1874, Cuenca sufrió un devastador ataque de las fuerzas carlistas, las tropas emprendieron fuego a la ciudad. Al día siguiente, consiguieron entrar en la parte baja de la ciudad y no tardaron en asediar el castillo por parte del brigadier José de la Iglesia. Hubo una rendición incondicional ya que a estas alturas ardía casi todos los edificios de la parte nueva y animados por la aplastante victoria que estaban obteniendo fusilaron a numerosos prisioneros, a otros los dejaron morir de hambre o enfermedades, humillando públicamente a nuchos de ellos.

Cuenca, 1853
Saquearon totalmente la ciudad, incluyendo, todas las iglesias y pusieron a los ciudadanos que quedaron vivos una contribución de un millón de reales. Este asalto se saldó con 300 muertos y 700 heridos.

Mausoleo en la Plaza Mayor de Cuenca.

Terminada la guerra, fue propuesta del Ayuntamiento construir en la Plaza Mayor un mausoleo para honrar a las víctimas, en el depositaron las cenizas de veinte civiles caídos en la contienda. Este mausoleo fue destruido en 1944 a propuesta de la Falange y los restos mortales fueron depositados en el cementerio municipal.

Cuenca,  13 de julio de 2023 y el 13 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuente documental:

Cuevas, Pedro José (2000). «Siglos: Siglo XIX». Cuenca. Cuenca: Alfonsípolis. p. 145-155.


El doble milagro de la Luz en la Catedral de Cuenca.

Este año el efecto se dará entre el 23 al 28 de julio de 2026 entre las 10.00 y 10:20 horas.

     Año tras año me gusta recordar  los efectos lumínicos que se dan en nuestra Catedral. No es un hecho aislado pues este efecto se da en otras catedrales y templos de la misma época.
Es un momento emocionante digno de ser presenciado y vivido.


Milagro de la Luz.. 26 de julio de 2018.
Capilla del Transparente. Catedral de Cuenca.
Foto. José María Rodríguez González.
   Estos efectos son heredados de las antiguas construcciones egipcias, griegas y romanas. Este ritual de luz está unido a la orientación del templo, estableciéndose una relación de la  fábrica con el Cosmos. En la antigüedad clásica, los templos tenían la puerta de entrada hacia el Este, de forma que al salir el Sol, los rayos de luz iluminaban la estatua del dios que poseía en su interior, como sucede en el templo de Ramsés II, llegando el sol hasta los pies de las estatuas de Ra y Amón en los Equinoccios. Con el cristianismo y tras el Concilio de Nicea (año 325) se estableció que fuera la cabecera la que estuviera orientada a la salida del Sol. De este modo, al amanecer los primeros rayos de Sol entraban a través del ábside, identificando la luz con el mismo Cristo. “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn. 8, 12). En el cristianismo y en el Solsticio de verano (21 de junio) los rayos del Sol penetrando por el óculo central de la girola llegan su luz hasta la capilla del Transparente, donde hay una Lucerna que comunica con el Presbiterio, haciendo llevan la luz del Sol, hasta el altar mayor, que es el centro del templo. Hace unos años el altar estaba adosado al retablo, por lo que la luz del Sol formaba un círculo oval sobre él. Esta orientación Este-Oeste posee otra significación simbólica: La puerta se estableció al Oeste porque es el lugar de menos luz, simbolizando al mundo pagano, el mundo de la oscuridad. Al entrar avanzamos hacia la luz en una progresión sagrada, como recorriendo un camino de salvación, camino que conduce a la Ciudad Divina donde brilla el Sol de Salvación.
    Nuestra Catedral posee una cierta peculiaridad con relación a éste hecho. En el siglo XV, siendo Obispo Lope Barrientos, se acometió una gran obra en su interior, realizándose la doble girola, quedando tal como la conocemos en la actualidad. Este hecho desplazó el óculo original de la obra lo que ha ocasionado que el MILAGRO DE LA LUZ se dé un mes antes que en los demás templos con las mismas características que el nuestro, siendo del 19 al 22 de mayo sobre las 9:45 horas. 

   Hay otra particularidad y es que al no coincidir la entrada de los rayos solares con el solsticio de verano (21 de junio) el Sol sigue su trayectoria orbital hasta su máxima declinación Norte, permaneciendo durante varios días en esa altura máxima. Pasado unos días el Sol vuelve a declinar y se invierte la situación, los días van disminuyendo de duración y lentamente su órbita va bajando.

   Si la primera entrada de los rayos solares a la capilla del Transparente se dio 33 días antes del Solsticio de verano, en el descenso del Sol el efecto lumínico en la Catedral conquense vuelve a darse 33 días después del Solsticio, es decir entre los días del 23 al 28 de julio, sobre las 10.20 horas.


Cuenca, 22 de julio de 2020. 13 de julio de 2026.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 11 de julio de 2026

San Juan Gualberto (1073). Festividad del 12 de julio.

Este santo florentino es conocido en la historia de la vida monástica como fundador de una comunidad a la que dio una adaptación personal de la regla de san Benito, y que desde la casa madre de Vallombrosa, en la Toscana, se extendió por toda la península.
Antes había sido religioso en San Miniato de Florencia, pero se dice que huyó de allí cuando los monjes quisieron elegirlo abad. “prefiriendo obedecer que mandar, y huir del peligro en que están los que ocupan lugares altos”. Con un compañero fue en busca de otros parajes, aunque en Vallombrosa a la larga tuvo que resignarse a la dignidad abacial.
“Manso, benigno, grave, modesto, severo con los rebeldes y suave con los flacos, muy compasivo con los enfermos, celoso de la santa pobreza”, del retrato que trazan de él los hagiógrafos antiguos surge una admirable estampa de monje que sólo vive para la oración y la caridad.
En su recuerdo hay una llamativa anécdota a la que se atribuye su decisión de abrazar el estado religioso. Su familia andaba enzarzada en sangrientas venganzas, y cierto día topó en un camino solitario con el mayor enemigo de los suyos, que se encontraba inerte ante él.
El hombre se arrodillo para suplicarle que le perdonase la vida por amor a Jesucristo en la cruz, y Juan Gualberto, conmovido, le abrazó diciéndole que no podía haberse buscado un abogado mejor. Luego, al entrar en una iglesia, vio que el crucifijo inclinaba la cabeza ante él, dándole las gracias.

Publicado en Cuenca, 12 de julio de 2020 y el 12 de julio de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


Efemérides conquenses. El 12 de julio de 1463 el rey Enrique IV concede a Cuenca los títulos de Muy Noble y muy Leal.

Un día como hoy, 12 de julio pero de 1463, fue concedido a la ciudad de Cuenca el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL por el rey Enrique IV. Este título fue concedido por la petición realizada por don Andrés de Cabrera.

Enrique IV de Castilla hacia 1463. Imagen contemporánea que decora un Privilegio Real firmado
 en Almazán el 29 de enero de ese año.

Andrés de Cabrera nació en Cuenca en el año 1430. Sus padres fueron Pedro López de Xibara que fue alcaide de esta ciudad y siendo muy amigo del marqués de Villena consiguió, a través de él introducir a Andrés en el servicio de palacio como doncel del infante Enrique IV, haciendo buenas migas los dos.

Retrato de Andrés de Cabrera. Dibujado y grabado por Diego de Obregón- 1677

Al ser elevado al trono Enrique IV, a Andrés le otorgó el cargo de mayordomo de la casa real, puesto que desempeñó con mucha soltura y acierto. Gracias a Cabrera la Corte de Castilla fue tomada  como la de más lucimiento a nivel Europeo. Y el rey le recompensó otorgándole, el 30 de junio de 1463 la villa de Sepúlveda más 150.000 maravedíes de Juro de heredad y otros privilegios.

Ante el levantamiento de los nobles, Cabrera permaneció fiel al Rey y por esta inquebrantable fidelidad y por sus buenas cualidades, Enrique IV quiso recompensarle, consiguiendo para Cuenca, su ciudad natal, el título de MUY NOBLE Y MUY LEAL. También consiguió varios privilegios de exención y franquicia perpetuas. Este privilegio, dado en Toro el 12 de julio de 1463 dice así: “E por cuanto me lo suplicó e pidió por merced, Andrés de Cabrera, mi criado e mayordomo, por la naturaleza que él así tiene en dicha ciudad”.

Cuenca, 12 de julio de 2021. Actualizado el 12 de julio de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 10 de julio de 2026

San Benito (480-547). Patrono de Europa. Festividad del 11 de julio.

Nació en Nursia en la Umbría, y estudió en Roma, cuyo ambiente debió de sentirse tan amenazado con referencia a su fe que prefirió retirarse a la soledad para hacer vida ascética. Más tarde le volveremos a encontrar en Subiaco, donde se le unen discípulos y funda doce monasterios de los que será el superior.
Hasta que, después de graves vicisitudes entre las que no faltaron las calumnias y un intento de envenenamiento, se instalan en las alturas de Montecasino, entre Roma y Nápoles, y sobre las ruinas de un templo pagano levanta el gran monasterio cuna de la orden benedictina. Allí escribió su famosa regla que iba a adoptar todo el orbe cristiano, modelo de espiritualidad y discreción, que es como uno de los documentos fundacionales de la antigua Europa.
Padrón de Europa le nombró precisamente el Papa Pablo VI, ya que su regla, por la que se rigen hoy unos cuarenta mil monjes de todo el mundo, ha hecho que el patriarca del monacato occidental fuera uno de los grandes constructores de la personalidad europea; como Montecasino es nuestro símbolo de cultura cristiana, sobre cimientos paganos, arrasado por los bárbaros y destruido nuevamente en la segunda guerra mundial, persistiendo en medio de las peores tormentas como una lámpara que no se apaga y que encendió Benito.
En este monje barbudo de hábito negro, con el rostro iluminado por una luz indecible, lo que más atrae son los ojos, limpios y profundos, pendientes de una lejanía que está más allá de lo que podemos ver. Lleva una pluma en la mano y está escribiendo en un libro santas palabras sobre la humanidad y la obediencia. Así le vio un anónimo español del siglo XVI en cierto cuadro que se conserva en el monasterio de Leyre.
“Ora et labora”, ora y trabaja era el famoso lema del gran San Benito, que sea nuestra regla también en estos tiempos turbulentos y de poca fe.

Publicado en Cuenca, 11 de julio de 2020 y el 11 de julio de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.