sábado, 26 de abril de 2025

Ntra. Sra. de Montserrat. Festividad del 27 de abril.

     Dicen las crónicas que a siete leguas al poniente de la ciudad de Barcelona se yergue majestuosa la montaña de Montserrat. En el punto más alto de la montaña –el San Jerónimo- se eleva a 1236 m. sobre el nivel del mar y en las agrias laderas de este monte está edificado un Santuario que es de los más célebre del orbe católico. En él se venera una imagen antiquísima de la Santísima Virgen.

Nuestra Señora de Montserrat.

Una el año 880 y una de las deliciosas tardes de abril, sábado, del día 25, cuando al anochecer, unos pastorcillos que guardaban sus rebaños al pie del Montserrat, vieron unas luces como estrellas resplandecientes que bajaban del cielo a uno de los extremos de la montaña, e iban a esconderse en un ángulo oriental. Confusos y atemorizados, mayormente cuando varios sábados consecutivos y a idéntica hora les sorprendió la misma visión, acompañada al fin de suavísimos cánticos, comunicaron el suceso al mismo Obispo, que era de Vich, y residía a la sazón en la vecina ciudad de Manresa. Al prodigio de las estrellas, añade el sabio autor de Marca Hispánica, el de unos bueyes que solían acercarse a la cueva en donde estaba oculta la Imagen; allí permanecían como embelesados, y luego volvían al establo más satisfechos que los que habían pasado el día pastando en el monte.

Gotmar, que así se llamaba el Prelado, se dirigió al lugar referido, donde mereció ser testigo al maravilloso acontecimiento. Habiendo orado fervorosamente, se acercó al sitio señalado por las misteriosas estrellas, y entre arbustos y malezas descubrió en la cavidad de una gran roca la sagrada imagen de María, antes barcelonesa, que desde entonces había de tomar el título de Nuestra Señora de Montserrat.

Se organizó una procesión y el Obispo llevó la venerada imagen con sus propias manos. Pensaba llevarla a Barcelona y colocarla en la Catedral para que fuese su más rico tesoro; pero eran otros los designios de la Divina Providencia. Al llegar la piadosa comitiva a cierto paraje de la montaña, permaneció la santa Imagen como enclavada, y fueron inútiles cuantos esfuerzos se hicieron para moverla. Bien se manifestaba en esto la voluntad de Dios y de su Inmaculada Madre. Quería reinar desde aquella singular montaña que es como el corazón de Cataluña.

El obispo Gotmar edificó en aquel lugar una modesta capilla. Debió ser una ermita sencilla y reducida. Por esas fechas de 888 había en la montaña varias capillas. Por ese mismo año, el conde de Barcelona Wilfrido el Velloso cedió la montaña de Montserrat a los monjes benedictinos del monasterio de Ripoll. De allí pasaron los primeros monjes a fundar el monasterio de Montserrat ya por el año 986. Se estableció junto al primitivo templo de la Virgen, para atender a su culto y ser sus celosos custodios. Este fue el origen de la famosa abadía de Montserrat

Cuenca, 27 de abril de 2021 y el 27 de abril de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Festividades del año litúrgico. Dr. Vicente Tena. Editorial Luis Vives. Zaragoza. 1945

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

sábado, 19 de abril de 2025

BURIL Y ENSUEÑO DE UN ARTISTA. LUIS MARCO PÉREZ

El reconocimiento de la obra de Luis Marco Pérez en la Exposición Nacional y propuesta de la exhibición de su obra en los lugares públicos de la ciudad de Cuenca

Luis Marco Pérez
Pronto le vino el éxito a Luis Marco Pérez, en 1922 con veintiséis años concurre a la Exposición Nacional de Bellas Artes, obteniendo la 3ª medalla por la obra “El alma de Castilla en el silencio”. Dos años después, en 1924 vuelve a presentarse obteniendo la 2ª medalla por “Idilio Ibérico” y en 1926 logrará su culminación obteniendo la 1ª medalla con “El hombre de la sierra”, este mismo año esculpe el monumento a los soldados de Cuenca muertos en la Guerra de África, monumento situado actualmente en la plaza de la Hispanidad. En 1930 recibió la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid por la obra “El pastor de las Huesas del Vasallo”.

"Santa Cena" de 1929 destruida en la Guerra Civil en 1936
Tras el paréntesis de la Guerra Civil Española, se plantea la realización de las imágenes para los desfiles procesionales de la Semana Santa de Cuenca en 1940 y 1941 realiza las tallas de Jesús Nazareno de las seis de la mañana y la talla de San Juan Bautista. En los años siguientes firma un contrato con la recién creada Junta de Cofradías realizando en años posteriores las tallas de: San Juan Evangelista, 1941; Nuestra Señora de la Soledad del Puente, 1941; San Juan Bautista, 1941; Nuestra Señora de las Angustias, 1942; Santísimo Cristo de la Misericordia, 1942; El Prendimiento de Jesús, 1942; Santísima Virgen de la Amargura con San Juan Apóstol, 1942; Cristo Yacente, 1943; Santísimo Cristo de la Luz, Vulgo
"Descendimiento", año 1931 destruido en 1936
de los Espejos, 1943; Nuestro Padre Jesús del Salvador, 1941-1945; Santísimo Cristo de la Salud. El descendimiento, 1945; Nuestro Padre Jesús Caído y la Verónica, 1945; San Pedro Apóstol, 1946; Santísimo Ecce Homo de San Gil, 1948; Jesús de Medinaceli, San Felipe Neri, 1949; Jesús entrando en Jerusalén 1949;  La Exaltación, Santísimo Cristo del Perdón, 1951; Jesús Amarrado a la Columna, 1940-1956; El Huerto de San Esteban, 1941-1953; Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, 1951. Los pasos quemados y destruidos en el trascurso de la Guerra Civil: La Santa Cena y el Descendimiento obras realizadas en los años 1929 y 1931 respectivamente.


El Museo de Cuenca (Museo Arqueológico), es depositario, desde el 8 de abril de 1983, que le fue entregada una muestra de más de 200 obras de Marco Pérez por José Rincón, persona allegada al autor. Lleva esperando más de treinta años a ser expuesta al público para admiración y disfrute de sus paisanos conquenses: esculturas, bajorrelieves y dibujos que duermen en los almacenes de este gran museo. Por fin en estos días será expuesta parte de la obra en el Museo de Semana Santa.
Monumento a los caídos en la guerra de África

Como siempre ha sucedido y viene sucediendo, los triunfadores son homenajeados y a Marco Pérez tras su triunfo en la Exposición Nacional se le organizó un banquete que reunió a las autoridades y amistades del escultor el 29 de junio de 1924 en el casino de la Constancia de Cuenca. En el trascurso de la cena el Sr. D. Rodolfo Llopis propuso que las plazas de Cuenca fueran ornamentadas con producciones del autor. Propuesta que recogió el concejal D. Juan Romero allí presente, y el Sr. D. Cayo Conversa, como secretario de la Corporación, se comprometía al mismo tiempo a llevar la propuesta de aumentar la pensión a cinco mil pesetas por dos años más al laureado escultor.
Estas peticiones fueron reconocidas y aplaudidas por las Corporaciones y se instalaron en el parque de Canalejas (hoy parque de San Julián) las obras del autor. Siguen en la actualidad las siguientes esculturas: “El hombre de la sierra”, “Doña Gregoria de Cuba y Clemente” y la estatua de “Lucas Aguirre”. En la Antigua plaza de Cánovas (hoy plaza de la Constitución) se instaló la escultura del “Pastor de las Huesas del Vasallo”, en la actualidad en las cercanías del puente San Pablo.


Pastor de las Huesas del Vasallo
Entre los concurrentes al banquete figuraban: Don Felipe Ruiz de Lara, Don Felipe Moreno Serna, Don Segundo Manzanet, Don Santiago Llorens, Don Germán Cruz, Don Aurelio Almagro, Don Ramón Portela, Don Andrés Vívos, Don Rodolfo Llopis, Don Felipe de la Rica, Don Crédulo Escobar, Don Alejo Vera, Don Cecilio Sierra, Don Nicasio Guardia, Don Agustín Carretero, Don José Niño, Don Ángel Villacañas, Don Julián Velasco, Don Benigno de Diego, Don Miguel Larrañaga, Don Aurelio L. Malo, Don Emilio López, Don Facundo Olmo, Don Cayo Conversa Muñoz, Don Joaquín Blasco, Don José Antelo, Don Luis Marquina, Don Juan Jiménez de Aguilar, Don Julián Fernández, Don Manuel Ortega, Don Elpidio Miranzo, Don Fernando Alcántara, Don Francisco Delgado, Don Fernando García, Don Rafael Carretero, Don Fortunato Martínez, Don Juan Romero, Don César Domínguez, Don José Cano, Don Pablo Pulido, Don Ricardo Elvira, Don Antonio Alarcón, Don Mariano Zomeño, Don Julio Larrañaga, Don Luis Miegimolle y Don Antonio Guzmán.

Es de agradecer que el Museo de la Semana Santa de Cuenca homenajee a tal insigne escultor como agradecimiento al espectacular conjunto de imágenes que forman los pasos de nuestra Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional.
Publicado en Cuenca, 14 de marzo de 2014 y actualizado 19 de abril de 2025.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

viernes, 18 de abril de 2025

Muerte y poesía de la Pasión de Cristo

No me mueve, mi Dios, para quererte

    La poesía es el lenguaje del alma. Hay veces que te cuesta manifestar tus sentimientos al encontrarte en un estado anímico y deplorable. Es entonces cuando tomando una hoja y un lápiz te pones a escribir, en ese momento, sin saber cómo comienzas a escribir esas palabras que tu garganta no pronuncian, convirtiéndose en poesía aunque no seas poeta, dejando que sea el alma la que hable. Hoy es uno de esos días.
    En los albores de la Semana Santa ha muerto mi último tío por parte de padre. Lo que más rabia me da es haberme enterado de su fallecimiento en el mismo momento que se celebraba su funeral. Eso duele cuando he mantenido con esa persona cierta aproximación, habiendo disfrutado de sus explicaciones que han dado luz a muchas historias de mi familia que desconocidas y gracias a él he tenido conocimiento de ellas. Descanse en paz y mi más sentido pésame a mi tía, a mis primos y resobrinos. Emilio, gracias por todo lo que he aprendido de ti en estos años. Que Dios te tenga en su Seno.
    Después de este inciso, necesario para mí en estos momentos, retomo el tema. La poesía es el lenguaje del alma que permite volar traspasando fronteras, en ella está la inspiración y la sabiduría, dos elementos conexos para el cuerpo y el alma que quedan fusionados en la poesía, llegando a transformar lo humano en divino, así lo entendieron los grandes poetas que hablaron de la Pasión de Cristo.
Hoy dadas las fechas en que nos encontramos toca acercarse a la literatura relacionada con la Semana Santa. Podemos empezar nuestro recorrido con el texto famoso “No me mueve, mi Dios, para quererte”, texto conocido que fue atribuido a numerosos autores como a San Juan de la Cruz y a Santa teresa, pero que hoy por hoy debemos considerarlo anónimo. El poema expresa el amor puro a Dios, al que se ofrece amarle sin pensar en el premio final del Cielo.
Me acuerdo en mis tiempos de estudiante, con los Hermanos Maristas, que en este tiempo recitábamos el poema teniendo un crucifijo delante y mirándolo decíamos el poema:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por esa de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en esa cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, te yo te amaría,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

    Tenemos un paisano importante como es Fray Luis de León que es autor de numerosas poesías sobre el tema de reconocido prestigio, como “canción a Cristo Crucificado” en el que expresa que vuelva Cristo sus ojos para mirarle. Otro poema de él que me impresiona es “En la Ascensión” donde pone de manifiesto el desamparo que sufre el hombre al ascender Jesús a los cielos.
    En la España del siglo XVII tenemos tres grandes poetas dignos de mención y que vale la pena leerlos en este tiempo de Semana Santa, tales son: Lope de Vega, Góngora y Quevedo.
Lope de Vega posee gran número de poemas sobre el tema, uno de los que más me gusta es el que comienza: “Pastor que tus silbos amorosos…” o el dedicado “A la muerte de Jesús”.
    Luis de Góngora y Argote, por el año 1613 revolucionó la poesía española al circular por la Corte madrileña copias de sus poemas como las “Soledades y las Fábulas de Polifemo y Galatea”, posee poemas tan bellos como “A Cristo en la Cruz” donde relata la humillación de Cristo al encarnarse y sufrir la muerte en la Cruz por salvar a todos los hombres.
    Por último Quevedo, conocido por su faceta satírica y burlesca pero que posee poemas religiosos tan emotivos como “A la muerte de Cristo, contra la dureza del corazón del hombre”.
    El tema de Semana Santa  y la Pasión se prolongó en los siglos XVIII y XIX y siguió con el siglo XX hasta llegar a nuestros días. En la Pasión de Cristo se unen en estos días historia, fe, misterio y evento.     Sería muy empobrecedor quedarnos en los puros hechos sin entrar en el misterio de la Redención, ser simples observadores de los desfiles procesionales sin llegar a ser actor del drama porque en Cuenca queramos o no somos intérpretes y  actores de la Pasión de Cristo.

Publicado en la Semana Santa de 2015 y 2025.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico
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BIBLIOGRAFÍA:
Luca de Tena, Torcuato, La mejor poesía cristiana, Barcelona, Ediciones Martínez
Roca, 1999.
Poesía religiosa española (antología), Zaragoza, Editorial Ebro, 1969


miércoles, 9 de abril de 2025

Plenilunio de abril de 2025.

 El Plenilunio de este mes se dará el día 13 a las 2:22 horas. Esta luna recibe el nombre de “Luna Rosada”, llamada así por la aparición del musgo y las primeras flores de la primavera.

Para los hebreos el mes de abril es el primer mes de su calendario, le llaman Nisán (del idioma sumerio nisang, “retoño, primer brote”).

Inicialmente los primeros cristianos celebraban la Pascua el domingo siguiente al 14 del mes de Nisán. A partir del Concilio de Nicea, año 325, se celebró en el primer domingo siguiente a la primera Luna llena de primavera.

Plenilunio de abril de 2023.

Para este mes compuse una poesía que dice así:

Luna de abril que te asomas a la Hoz

Derritiendo el frío de la noche,

Mezcla del amor y de la pasión humana.

 

Luna llena Rosada,

Que marcas la Semana Santa,

Semana Grande de Cuenca.

 

Asomada a la pasión conquense,

Acompañas a la Madre en su dolor

Con tus rayos de embrujo en la noche nazarena.

 

Amanece el Viernes Santo,

Luna fecunda que deja paso

Al amanecer de los tambores que retumban en la Hoz

Como presagio de muerte y de vida Eterna.

José María Rodríguez González. 2010.

 

Plenilunio de abril de 2023.

 

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Fuente documental:

SELENE. Mitología de la Luna llena en la hoz del Huécar. 2010. Fundación Antonio Pérez. Autor José María Rodríguez González

jueves, 3 de abril de 2025

El Obispo al que le tocó solventar la mayor catástrofe sufrida en la Catedral conquense.

 Hoy quiero hablaros de un gran Obispo, caritativo y bondadoso. Me refiero al Excmo. Sr. D. Wenceslao Sangüesa y Guía. A él se le debe el nuevo Puente de San Pablo, el de hierro, y la nueva imagen de nuestra Catedral,  después de la caída de la torre del Giraldo (el campanario), que afectó a las capillas de la nave de la Piedad, también llamada del Evangelio, desde el Arco de Jamete, hasta la misma fachada. Sobre este hecho podéis encontrar todo lo acaecido a partir de la página 162 del mi libro: “Legado de embrujo y leyenda”, pues mi abuelo, Sabino, fue testigo del suceso.

Hoy toca hablar de la  persona de Wenceslao Sangüesa, de este hombre de Dios que este año blinca el centenario de su muerte y como buen hijo de Cuenca no podemos dejar de ensalzar y conocer la figura de este bienhechor que luce su escudo de armas en el centro del Puente de San Pablo como hacedor, junto con el Seminario Conciliar de San Julián de Cuenca, de la construcción del puente.

Medallón con el escuo de Armas y el nombre del Obispo Wenceslao. 
Puente de San Pablo Cuenca.

Gracias al medallón que luce en medio del puente con su nombre nos remontamos a la realidad de los hechos. Pero ¿Qué sabemos de él? Si os parece os cuento alguna cosa de su vida comenzando por el momento de su muerte, acaecida un miércoles, 11 de febrero de 1922, haciendo 103 años de su fallecimiento en la actualidad.

Así lo recoge la hemeroteca de la época, concretamente del diario “El Mundo”, de 13 de febrero de 1922: “En la noche del miércoles, 11, y tras penosa enfermedad, falleció en ésa diócesis el Excmo. Sr. D. Wenceslao Sangüesa y Guía. El cuerpo inanimado del difunto, revestido de los ornamentos pontificales, fue expuesto al pueblo durante todo ese día y noche del jueves, siendo visitado y venerado por multitud de personas; al entierro verificado el viernes asistió todo el elemento oficial, así como también una multitud de todas las clases sociales del vecindario; el cadáver fue enterrado en la capilla de la Virgen del Pilar, cumpliéndose así la voluntad del querido Prelado”.

Si indagamos en su biografía encontraremos que nació en el año 1840 en Madrid; cursó estudios en la Universidad Central con lisonjero aprovechamiento las facultades de Sagrada Teología y Derecho Civil y Canónico, recibiendo en la primera con premio extraordinario el grado de Doctor, y en la segunda de Licenciado, sobresaliente.

Fue ordenado Presbítero el 24 de septiembre de 1864 y nombrado Rector de la parroquia del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, cargo que desempeñó con gran celo durante varios años hasta que fue trasladado con ascenso a regir la parroquia de igual modo de Madrid.

En 1882 fue favorecido por el Gobierno de su Majestad con una Carolingia de la S.I. Catedral Primada de Toledo, donde, debido a sus exquisitas dotes, desempeñó cargos muy importantes como los de Comendador eclesiástico, Comisario general de la Santa Cruzada y otros. En 1890 ascendió a la Dignidad de Tesorero y en 1897 fue nombrado Deán de la misma Santa Iglesia Primada.

El 19 de abril de 1900, previa la presentación de la Santa Sede por el Gobierno de su Majestad, que conocía perfectamente los méritos y altas dotes del Sr. Sangüesa, fue preconizado por el Papa León XIII obispo de esta diócesis de Cuenca, de la que tomó posesión el 26 de agosto del mismo año, haciendo días después su solemne entrada en Cuenca, donde se la recibió con gran entusiasmo.

Desde los primeros momentos supo granjearse las simpatías, el respeto, veneración y cariño de sus diocesanos por su bondad extraordinaria que cautivaba a cuantos a él se acercaban, y su liso y trato llano de padre, no exento de distinción. El Ayuntamiento de Cuenca lo declaró Hijo adoptivo de la ciudad el 13 de octubre de 1908; se le concedió la Gran Placa de Honor y Mérito de la Asamblea Suprema de la Cruz Roja Española y el 22 de marzo de 1910 fue nombrado por el Gobernador Caballero de la Gran Cruz de la Real y distinguida Orden de Isabel la Católica.

Uno de los grandes momentos de su Episcopado fue el poner la primera piedra de la nueva fachada de la Catedral el 22 de septiembre de 1910.

Sea nuestro agradecimiento a este hombre que dio tanto por Cuenca. D.E.P., 

Cuenca, 23 de febrero de 2023 y el 6 de abril de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.