domingo, 31 de mayo de 2026

La milagrosa imagen de la Virgen de la Luz de Cuenca. 1 de junio

Dos milagros realizados por la Virgen de la Luz de Cuenca
Al alborear el mes de junio Cuenca celebra la festividad de la Virgen de la Luz. La devoción mariana se extendió por toda España desde antes del Medievo, prendiendo a las gentes sencillas. María la gran intercesora, va recibiendo en su trono los anhelos de cuantos han necesitado su intervención divina. Cuenca, como ciudad privilegiada, vio su mediación desde los comienzos como ciudad cristiana.

Virgen de la Luz de Cuenca
Entre sus gentes y poetas inicia el origen la Virgen de la Luz del Puente, “La Morenita”, la que muestra el encanto de las imágenes primitivas, destinadas a soterramientos por obra de la algara. La que en los fragorosos días del batallador Alfonso que en las Navas quebrantaría aherrojamientos por obra de sus hierros, le mostrara el camino para sortear el elevado puente, candil en mano para iluminar a los que acudían a cabezos conquenses  a realizar el ideal de San Agustín: “Arranquemos a los gentiles los vasos sagrados y piedras preciosas que no les pertenece para adornar los templos de nuestro Dios y Señor”.

No sólo la ciudad de Cuenca obtuvo el favor divino en su toma y conquista, sino que se ha visto favorecida a lo largo de los siglos por la mediación divina de la Virgen y hoy  pongo en conocimiento dos de los muchos milagros realizados a lo largo de los años.

Allá por el año 1226 llegó a Cuenca la reina Doña Beatriz de Suabia (1*), princesa alemana, muy bella y hermosa, hija del Emperador Federico, primera mujer del Rey Fernando III el Santo y el más grande de las figuras del siglo XIII.


Interior de la Parroquia de la Virgen de la Luz
Se ha investigado mucho la causa de su venida a Cuenca. Concretamente no se ha podido averiguar, pero se sospecha que fuera una misión diplomática para ayudar al Rey de Aragón Don Jaime I en su guerra contra los moros de Valencia por ser Cuenca el bastión más avanzado del Reino de Castilla. A los pocos días de su estancia en nuestra ciudad a la Reina Doña Beatriz que se encontraba en periodo muy avanzado de embarazo de su hijo el Infante Don Felipe, le sobrevino una fiebre muy alta. La consternación fue general. A toda prisa  fue traído el famoso Pedro de Montpellier, físico de la Corte. El pronóstico fue pesimista. La Reina moriría.
Su hijo Alfonso X nos recuerda tan amargo trance en una de sus Cantigas:

“E porque esto decían,

non era sin razón,

cadáver al seu fillo,

estaba en a sazón.

E havia tan gran fever,

que quen a via enten, decía,

seguramente, desta non escapara.”

Se perdió toda esperanza humana. Sólo en un milagro del cielo estaba la salud de la Reina. Día y noche se hacían rogativas en la reciente creada Catedral. En solemne procesión fue trasladada la Virgen (de La Puente), Patrona de la Ciudad a la Cámara real. La Reina (dice la Crónica General) besó devotamente las manos y los pies de Nuestra Señora de la Luz y… ¡Oh milagro!... a las pocas horas, comenzó a reanimarse, remitió la fiebre y salvó su vida.

Dicha reina murió en Toro en el año 1235. Su esposo el Rey Fernando III el Santo, premió el celo y amor manifestado por los conquenses a favor de su Reina y el 25 de septiembre de 1229 concediendo a la Ciudad de Cuenca el privilegio del sietmo (2*). Prosigueindo la construcción de la Catedral, que hasta esas fechas estaba paralizada.

Virgen de la Luz con el candil encendido
Otro de los milagros que se le atribuyen lo he encontrado en el siglo XVIII. Según datos recogidos en el Archivo Municipal, el día 30 de junio del año 1736, Cuenca se vio trágicamente asolada por un inesperado temporal de nieves y hielo, produciéndose una serie de víctimas como consecuencia del frío y hambre reinantes. Ante tal situación, la Corporación Municipal de esa época, acordó sacar en procesión a Nuestra Señora de la Luz el día 1 de julio, haciendo rogativas para que la desgracia, que asolaba Cuenca cesase. Providencialmente así sucedió y a las 24 horas del desfile penitencial de la “Morenita Conquense”, el clima cambió  completamente y a los pocos días la ciudad pudo recobrar su más completa normalidad. Desde esa fecha cada dos de julio la Corporación  Municipal venía celebrándolo, sufragando una Misa en acción de gracias, en recuerdo de aquel histórico acontecimiento, resuelto favorablemente gracias a la mediación de nuestra Patrona. Este hecho he constatado que  se fue celebrando hasta el siglo XX, al menos hasta el año 1957 que hay constancia en la hemeroteca de la época, en la actualidad desconozco que se siga haciendo.

Publicado por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

Publicado en Cuenca, 31 de mayo de 2014 y 31 de mayo de 2026.

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(1*) Beatriz de Suabia, fue bautizada con el nombre de Isabel (1205-1235) Noble alemana, reina consorte de Castilla y de León entre los años 1220 y 1235, casada con Fernando III de Castilla. Fue la 4ª hija de Felipe, duque de Suabia y rey de Romanos, y de Irene Ángelo, nacida ésta de Isaac II Ángelo, emperador de Constantinopla.
 (2*) Sietmo, referido a la séptima parte con que se quedaba el Concejo de todo pecho cobrado.

La Virgen Negra de Cuenca. 1 de junio festividad de la Virgen de la Luz de Cuenca

La Virgen de la Luz de Cuenca
Siempre despertó mi curiosidad la Virgen de la Luz de Cuenca por su color negro. Si nos remontamos a la Edad Media nos daremos cuenta que su culto aparece en el mundo cristiano en esa época del Medievo, sobre los siglos XI y XIII.

Remontándonos a los principios históricos, nos encontramos en la mitología egipcia el culto a la diosa Isis como símbolo de la tierra y la fertilidad y antecedentes los vemos en las Venus del paleolítico, los griegos con Démeter, los celtas con Belisana o más cercanos a nosotros los romanos con Ceres. No solo encontramos esos cultos en la historia, sino que también en Asia Menor, en la actual Turquía, se constata el culto a Diana-Artemisa de Éfeso, como diosa negra de la tierra, siendo venerada en un templo octogonal concebido como santuario donde habitaba el espíritu de la deidad.

Hubo comunidades religiosa que contribuyeron a la consolidación, entre los siglos  XI y XII, el culto a la Virgen Negra como fueron los templarios y los cistercienses. La Orden Hospitalaria de San Antonio, fundada en el siglo XII, bajo el patrocinio de San Antonio Abad, fue una de las principales congregaciones propagadoras de esta devoción.

En la eremita de San Antón, la imagen que se veneró en Egipto era una efigie de Isis del periodo alejandrino, se tomó como una imagen de la Virgen María. Dicha imagen fue traída a Europa comenzando el culto a tan sugestivo icono mariano. Esta tradición tiene cierto fundamento teniendo en cuenta que la Isis egipcia fue venerada en varios puntos de Francia como una madonna cristiana.
Es en la Biblia en el libro del Cantar de los Cantares donde aparece mencionada la virgen negra: “nigra sum sed formonsa filiae Hierusalem sicut tabernacula Cedar sicut pelles Salomonis”. Es curioso cómo coinciden las cosas y en este caso vemos que la Orden del Temple tuvo su primera residencia en las ruinas del templo de Salomón, autorizada en el año 1118 y era una construcción octogonal cedida por el rey Balbuino de Jerusalén.
La mayoría de las vírgenes negras muestran unos rasgos morfológicos comunes como son: semblante hierático, rasgos algo orientales, mirada esotérica que cautiva a quien la contempla y actitud pasiva ante el observador, como sucede con la Virgen de la Luz de Cuenca.

Posiblemente esta virgen se daba al convento de San Antonio Abad que en un principio ocupó el espacio del actual templo de la Parroquia de San Antón, La Virgen de la Luz.

Repasemos su historia:
El convento de San Antonio Abad, fue de hospitalidad, en que se curaban la enfermedad del fuego sacro y otras enfermedades semejantes. Estuvo situado a extramuros de Cuenca, en la parte occidental, pasado el río Júcar, contiguo a la iglesia que aún lleva el nombre de San Antón, aunque su titular es Nuestra Señora de la Luz, patrona de la ciudad. La comunidad se componía de un Comentador, que era sacerdote, y de cuatro o cinco legos, que atendían el hospital y casa, encargándose de recoger las limosnas.
La fundación se realizó en el año de 1345, según el Bulario de la Orden de Santiago, escritura tercera, los procuradores de la demanda de San Antonio Abad de Cuenca, presentaron a D. Juan, Prior del Convento de Santiago de Uclés, un privilegio para que no les estorbaran en los pueblos del Priorato. Era el privilegio del Rey D. Fernando IV, y en él se refería a otro de D. Sancho, su padre, y otro de D. Alfonso el Sabio, para que pudieran pedir en todos sus reinos y con una carta del Obispo Don García, en que daban testimonio de los privilegios concedidos a los religiosos Antoneros por los Papas Gregorio, Nicolás y Clemente VI.
Esta orden subsistió hasta el día 22 de mayo de 1791 en que en virtud de una Bula del Papa Pío VI, la extinguió el Ilustrísimo Sr. D. Felipe Antonio Solano, Obispo de Cuenca, secularizando, con asistencia de la ciudad, los cuatro legos que en esos momentos disponía el convento-hospital.

Es esta Orden de San Antonio Abad quien posiblemente, como propagadores en el mundo de la devoción de las vírgenes negras, introdujera en Cuenca esta devoción a la virgen negra, que se convertiría con el tiempo, en la Virgen de la Luz, Patrona de la Ciudad de Cuenca.

Publicado en Cuenca, 1 de junio de 2019 y el 1 de junio de 2026.
 
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 30 de mayo de 2026

Regina Mundi, Festividad de 31 de mayo.

     Esta festividad nace de un milagro en Lourdes. En el año 1933 se fundó el Piadoso Movimiento Internacional a favor de la Realeza de María, que nació para agradecer a la Virgen la curación de una congregante. María Marbilelli, congregante de la parroquia de San Camilo de Roma, padecía desde un infancia tuberculosis pulmonar, ósea e intestinal.

Seis veces había ido a la gruta de Massabielle sin resultado ninguno. ¿Por qué no ir la séptima vez? En febrero de 1933 había visto en sueños a la Virgen y le había dicho: “Haced que muera o curadme”. La Virgen le había respondido: “Vuelve a mi santuario”. En el mes de agosto llegaba en el tren blanco a Lourdes por séptima vez. La bañaron varias veces en las aguas de Lourdes, pero sin resultados. Fue a la gruta para despedirse definitivamente de la Señora y coincidió con una peregrinación francesa que presidía el cardenal Feltin. Cuando el purpurado dio la bendición con el Santísimo, la joven italiana sintió en sí la fuerza de la salud. Estaba curada. Por la mente de la presidenta de su Congregación corre una idea feliz: “Para agradecer a la Inmaculada la curación de nuestra compañera. ¿Por qué no consagrar todos nuestros esfuerzos a la proclamación oficial de la Realeza de María y a la institución de una fiesta litúrgica parecida a la de Cristo Rey, la fiesta de María Reina del Mundo?”

Empezaron las oraciones y los trabajos, ya en el año 1946 el obispo de Todi acepta la presidencia del piadoso movimiento. Toma como vicepresidente al ilustre mariólogo el padre Gabriel Roschini, O.S.M. En diciembre del mismo año se presentan a Pío XII cuatro volúmenes de adhesiones. El movimiento  “pro Regina Mundi” sigue avanzando. En el año 1953 ya de habían adherido todos los obispos del mundo. Ocupa el primer puesto Italia, va el segundo lugar Canadá y la tercero España. El 11 de octubre de 1954 el Papa proclama solemnemente la fiesta de María Reina.

Publicado en Cuenca, 31 de mayo de 2021 y el 31 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

San Fernando. Festividad del 30 de mayo.

   La Iglesia de España celebra hoy la fiesta de san Fernando III el Santo, una de las más puras glorias de España y al que le tengo gran aprecio por mis estudios e investigaciones (recordemos a Beatriz de Suabia, primera mujer de Fernando III y a quien le debemos las tres naves de la Catedral conquense (1*). Es llamado el Montesino porque nació en un monte entre Zaragoza y Salamanca, cuando viajaban sus padres don Alfonso IX y doña Berenguela. Allí rodeado de grandes y soldados, en una tienda de campaña, bajo el cielo estrellado de la tierra leonesa, nace el Santo conquistador de Andalucía el año 1199.
San Fernando. Trascoro de la Catedral de Cuenca.

El niño creció entre los esplendores de la corte leonesa y entre las caricias y cuidados de su santa madre. A los diez años la muerte acechaba en torno a su vida. Cuando los médicos perdieron las esperanzas, su madre lo llevó hasta el monasterio de Oña, rezó, lloró durante una noche entera ante la imagen de la Virgen, “y el meninno empieza a dormir et depois que foi esperto, luego de comer podía”.

La fortuna acompaña a este santo príncipe. Por la muerte de su tío Enrique I y renuncia de su madre doña Berenguela, queda como rey de Castilla. A los dieciocho años es armado caballero en el monasterio de Santa María de las Huelgas, junto a Burgos. Desde entonces siente que su misión es la de dilatar el reino cristiano. Su espada sólo puede desenvainarla contra los enemigos de la fe. Al morir su padre Alfonso IX de León, el año 1230, entra pacíficamente en la posesión de un segundo reino, León, sin derramar una sola gota de sangre cristiana. En León, lo mismo que en Castilla, todas las gentes le aman. Tiene la obsesión de la justicia, una profunda piedad, un dominio perfecto de sí y de los hombres. El  ideal de todos sus actos fue siempre la restauración de la España cristiana.

A los veinticinco cabalga muy gentilmente sobre un brioso corcel y se acerca por vez primera a las orillas del Guadalquivir, el gran río, inaugurando aquella gesta gloriosa de treinta años que sólo la muerte podía interrumpir.

La victoria vuela sobre su yelmo de oro. No tiene nunca un revés porque es “el caballero de Dios”, “el siervo de Santa María” y “alférez de Santiago”.

Aún se conserva una pequeña estatua de marfil que llevaba siempre consigo en el arzón del caballo, que colocaba a la cabecera de su cama, mientras dormía, y delante de la cual pasaba largas horas arrodillado en los momentos más apurados de su vida llena de azares y peligros.

Grandes mercedes e honras e bienandanzas nos fizo et mostró aquel que es comienzo e fuente de todos los bienes y esto non por los nuestros merecimientos, más por la su gran bondad e por la su gran misericordia, e por los ruegos e merecimientos de  Cristo, cuyo caballero somos, e por los ruegos de Santa María, cuyo siervo nos somos, e por los merecimientos de Santiago, cuyo alférez nos somos, e cuya enseña traemos e que nos ayudó siempre a vencer”.

 Así es como fue recobrando palmo a palmo las tierras andaluzas, que la morisma cruel nos había arrebatado. En 1224 toma Quesada con seis castillos más; en 1226, Iznatoraf; en 1233, Úbeda; en 1236, Córdoba; en 1243, Murcia; en 1244 llega hasta las puertas de Granada, y al final de 1245 entra en Jaén y proyecta la conquista de Sevilla, donde había de descansar después de muerto.

Empezó el cerco de Sevilla en 1247 y duró más de un año. La enseña de San Fernando tremoló en el Alcázar el día de San Clemente del año 1248. La entrada no fue el triunfo del conquistador, sino el de Santa María. La Virgen entró victoriosa sobre un carro triunfal, adornado de joyas, tapices y brillantes.

Desde el año 1248 ya no salió San Fernando de Andalucía. Mientras su primo San Luis caminaba al cielo por la adversidad, Dios le llevó a él por el camino de las aventuras. Dios le bendecía siempre y la misma naturaleza parecía ser su esclava. “ca en el su tiempo anno malo nin fuerte en toda Espanha nin vino, et señaladamente en la su tierra”.
San Fernando. Imagen de la Parroquia conquense que lleva su nombre.

Esta protección visible de Dios acrecentaba su fe y su amor. Derramaba lágrimas de agradecimiento y ansiaba llevar la bandera de la cruz por todo el mundo.

A los cincuenta y dos años, cuando pensaba pasar a África, le sorprende la última enfermedad, que su hijo, el Rey Sabio, nos ha contado en su “Historia general de España”.

Entra el Señor en su alcoba regia, los caballeros lloran, el rey salta de su lecho, se postra en tierra, coge una soga y se la echa al cuello. Después empieza a besar una cruz. “ferinedo en los sus pechos muy grandes feridas, llorando muy fuerte de los oios et culpándose mucho de los sus pecados”.

Cuando le preguntan cual quiere que sea la inscripción que pongan en su sepulcro, responde que no necesita ninguna, pues sus obras son el mejor epitafio. Su última oración nos la ha copiado su hijo:

Sennor, graicas te do, et entrégote el reyno que me diste, con aquel aprovechamiento que yo en él facer, et afréscote mi alma para que la recibas entre companna de los tus siervos”.

Después bajo las manos, adoró el cirio como símbolo de fe católica, y, mientras los clérigos cantaban el Te Deum, él “muy simplemente et muy paso inclino los oios et dio el espíritu a Dios”.

En 1671 el Papa Clemente X lo colocó entre el número de los Santos.

Publicado en Cuenca, 30 de mayo de 2020 y el 30 de mayo 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
(1*) Arcángeles del siglo XIII –Catedral de Santa María de Cuenca. José María Rodríguez González. Cuenca.2017.
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.


jueves, 28 de mayo de 2026

La Luna Azul de mayo. Segundo Plenilunio del mes.

 

La Luna Azul de mayo. Segundo Plenilunio del mes.

Un fenómeno poco habitual que no volverá a repetirse hasta dentro de unos años. El mes de mayo se despide con un fenómeno astronómico, una Luna Azul. No confundamos el nombre de la Luna con su color. La coincidencia de tener dos lunas llenas o Plenilunios, corresponde a un simple desajuste entre el calendario y el ciclo lunar.  La luna tarda unos 29 días y medio en completar un ciclo completo en su fase, los meses con 31 día son los más propicios para estos eventos astronómicos. En esta ocasión tuvimos un plenilunio el día 1 de mayo y al terminar el ciclo lunar en 29 días tenemos el segundo plenilunio el 31 de este mismo mes.


Su mayor esplendor se dará el 31 de mayo a las 4:45 horas de la madrugada. La anterior luna Azul se dio el 30 de agosto de 2023 y la próxima se dará el 31 de diciembre de 2028.

Luna Azul del 31 de agosto de 2023. 

En esta ocasión se da otro fenómeno, es decir una microluna, ya que se encontrará la luna en el apogeo, es decir, en el punto más alejado de la Tierra dentro de su órbita, lo que hará verla más pequeña de lo habitual, pero a decir verdad, no habrá mucha diferencia de lo que es habitual.

El llamar a este fenómeno astronómico Luna Azul, según estudiosos, procede de una deformación del lenguaje inglés. Hace muchísimo tiempo se utilizaba la palabra “belewe”, que significa “traidor” para denominar a la segunda luna llena en el mismo mes. Hemos de pensar que antiguamente una luna llena adicional alteraba los calendarios religiosos y obligaba a modificar periodos de ayuno como la Cuaresma,  por lo que una luna llena extra en un mes determinado era mal vista por ese motivo se le dio el nombre de “Luna Traidora”. Con el tiempo la palabra evolucionó hasta convertirse en “Blue”, que su traducción al castellano sería “Azul”, de ahí que al nombre de esta segunda luna en el mismo mes se le dé el nombre de “Luna Azul”.

Cuenca, 29 de mayo de 2026.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Santa María Magdalena de Pazzi (1556-1607). Festividad del 29 de mayo.

   Esta Santa carmelita nació en Florencia el 2 de abril de 1556 y murió en el convento de Santa María de los Ángeles el 25 de mayo de 1607. Su nombre de pila fue el de Catalina, pero al vestir el hábito del Carmen, el 30 de enero de 1583, tomó el nombre de María Magdalena.
Santa María Magdalena de Pazzi.

Ya de niña odiaba los juegos, las aguas perfumadas, los jabones de olor, las cintas y las peinetas. Cuando salió del colegio, su madre quiso darle una sorpresa, mostrándole un traje blanco, que debía ser la admiración de toda la buena sociedad florentina; pero nada más verlo, la niña se echó a llorar.

El palacio de los Pizzi, en la mejor vía de la ciudad, era para ella una ermita. A los cinco años conocía por el olfato cuándo comulgaba su madre; a los siete años hacía la meditación según el método de san Ignacio; a los diez se consagró a Dios con voto su virginidad, y a los quince entró en el Carmelo.

Su vida religiosa es uno de los casos sorprendentes de misticismo cristiano. Por orden de sus superiores dictó a otras religiosas todos los hechos sobrenaturales que en ella tenían lugar. Y se formó un extenso volumen de sus revelaciones, que fue, tras largo examen, aprobado por la autoridad eclesiástica.

Jesús le trazó el plan de vida y la sujetó a las exigencias del divino amor. Un día le dice: “Vas a vivir a pan y agua”. Otro día le pide que ande descalza. En una ocasión le enseña una caverna espantosa. De ella salen rugidos de leones, silbidos de serpientes, aullidos de perros, graznidos, olor de azufre, humo y lamentos. Era preciso que entrase en aquella madriguera y viviese en ella cinco años. Así le revelaba Dios el período de terribles tentaciones con que la quería purificar, como el oro en el crisol. Las tentaciones vinieron. Del fondo de su alma se levantaban voces amenazadoras contra la existencia de Dios, la providencia de los Santos, la presencia real de Cristo en la Eucaristía, blasfemias horribles, asaltos de la sensualidad, de la gula. Parecía como envuelta en una oscuridad infernal, y un torbellino de desesperación le atormentaba sin cesar.

Las tentaciones pasaron y la nube descargó en forma de lluvia bienhechora de cinco gracias extraordinarias; los estigmas espirituales, la corona de espinas, los desposorios místicos, la entrega del Corazón de Jesús y la participación de la pureza divina. Los éxtasis eran continuos: durante largas horas, y a veces días enteros. Le sorprendían orando, lavando, comiendo o levantando el vaso para beber. Le bastaba oler una flor, ver una estrella, oír el nombre de Jesús o pronunciar la palabra amor. Muchas veces le vinieron los éxtasis mientras pintaba, pues era aficionada a pintar imágenes devotas, o pulverizaba el oro y bordaba o cosía.

Objeto de las predilecciones divinas, era la monja más humilde del convento: “Creedme, hermanas mías, solía decir, si la gracia de Dios no me hubiese traído al convento, habría terminado en un presidio”. Y besaba los muros de su reclusión, se postraba a la entrada de la iglesia para que todas pasasen por encima de ella, caminaba de rodillas en el refectorio pidiendo limosna.

El dolor era placer. La máxima de Santa Teresa “o padecer o morir”, la cambió ella en esta otra: “No morir, sino padecer”. Había comprendido perfectamente que la vida no tiene otro valor que le de sufrir por Jesús y que nuestra gloria eterna estará en función de los sufrimientos padecidos acá abajo en unión con el Salvador.

Fue beatificada el 8 de mayo de 1626 por Urbano VIII y canonizada el 28 de abril de 1669 por Clemente IX. Su fiesta se celebraba primeramente el 27 de mayo, hasta que León XIII la trasladó al 29 de mayo, cuando se hizo universal la fiesta de san Beda.

Publicado en Cuenca, 29 de mayo de 2020 y el 29 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




miércoles, 27 de mayo de 2026

San Agustín de Cantorbery. Festividad del 28 de mayo.

   San Beda el Venerable nos cuenta cómo nació la idea de evangelizar Inglaterra. Paseaba en el foro romano el abad de Monta Celio, que se llamaba Gregorio, y entre la muchedumbre de esclavos vio a unos jóvenes que la llamaron la atención por su belleza, la blancura de su te y la largura de sus cabellos rubios.

-¿De  dónde son estos esclavos? –preguntó al mercader.

-De la Isla de Bretaña, donde aún no se conoce a Cristo.

-¡Qué lástima que la gracia de sus frentes –exclamó Gregorio- coincida con un alma vacía de la gracia interior!
San Agustín de Cantorbery.

Y desde entonces concibió el propósito de predicar el Evangelio en Inglaterra. Pero el pueblo romano no le dejó, al aclamarlo poco después por su obispo.

Elevado al Sumo Pontificado, Gregorio no olvidó sus deseos de evangelizar a los ingleses. El no podía hacerlo personalmente y pensó entonces en Agustín, que era prior del monasterio de Monte Celio.

Salió san Agustín de Roma con otros cuarenta compañeros el año 596 y desembarcó a principios del año siguiente en la región de Thanet, en el mismo lugar donde había desembarcado Julio César. Lo que éste no había logrado con sus legines lo iba a lograr Agustín con sus cuarenta compañeros: la conquista de Inglaterra para Cristo.

Autorizados por el rey Etelberto, hicieron los monjes su entrada triunfal en la capital de Kent, Cantorbery. Iban procesionalmente precedidos por san Agustín, alto y de prestancia patricia. Junto a él un monje llevaba la cruz de plata y otro un estandarte de madera con la imagen de Cristo. Todos cantaban la oración de las Rogativas: “Conjurámoste Señor, por tu misericordia, que aparte tu ira de esta ciudad y de tu santa casa, porque hemos pecado. Alleluia”.

Así empezó la conquista espíritu de Inglaterra, para el imperio de Cristo, al mismo tiempo en que los barbaros invadían Italia y arruinaban la civilización de Roma. El pacífico escuadrón de Agustín domina pronto en toda la isla, donde las águilas romanas no habían podido posar su vuelo. No hay en la historia una conquista más pacífica y grandiosa.

El rey Etelberto recibió pronto el bautismo con todos los grandes de su corte. Un año, en el día de Navidad, bautizó en el río Jorch varios millares. Los enfermos sanaban al mismo tiempo de sus dolencias corporales.

San Agustín volvió a Francia para ser consagrado obispo. Y luego él consagró a otros varios en Inglaterra, que envió por diversas regiones, mientras fijaba la sede primacial en Cantorbery.

La predicación  de san Agustín estuvo acompañada, como la de los Apóstoles, con multitud de milagros y gracias extraordinarias. San Gregorio, sabedor de estas maravillas, le escribe desde Roma recomendándole la virtud de la humildad.

El apostolado de san Agustín duró solamente siete años. Su muerte acaeció el 26 de mayo del año 609. Su fiesta la introdujo en el Romano León XIII, con el deseo de atraerse a los ingleses hacia la Iglesia Madre. Oremos por la conversión de la que fue un tiempo isla fecunda de Santos y Mártires.

Publicado en Cuenca, 28 de mayo de 2020 y el 28 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




martes, 26 de mayo de 2026

La evangelización de Inglaterra

Hoy 27 de mayo celebramos la festividad de San Agustín de  Cantorbery que mucho tuvo que ver con la evangelización de Inglaterra.
La historia nos la cuenta el monje benedictino llamado Beta el Venerable que vivió entre los años 672 y 735, fue escritor y erudito. Su obra más conocida fue “Historia eclesiástica del pueblo de los Anglos”  donde nos relata la evangelización de Inglaterra.
San Agustín de  Cantorbery

Cuenta que paseaba en el foro romano el abad de Monte Celia, que  se llamaba Gregorio, entre la muchedumbre de esclavos vio a unos jóvenes que le llamaron la atención por su belleza, la blancura de su tez y la largura de sus cabellos rubios. Preguntando de dónde eran estos esclavos, al mercader; éste le contestó que de la isla de Bretaña, donde aún no se conocía a Cristo.
Desde ese momento Gregorio se interesó por su evangelización pero el pueblo romano no le dejó al aclamarlo poco después como su obispo.

Poco después Gregorio fue elevado a Sumo Pontífice y no olvidando sus deseos de evangelizar a los ingleses, al no poder ir él personalmente pensó entonces en Agustín, que era el prior del monasterio de Monte Celio.
Salió San Agustín de Roma con otros cuarenta compañeros el año 596 y desembarcó a principio del año siguiente en la región de Thanet, en el mismo lugar donde había desembarcado Julio César. Lo que éste no había logrado con sus legiones lo iba a lograr ahora Agustín con sus cuarenta compañeros: la conquista de Inglaterra para Cristo.

Autorizados por el rey Etelberto, hicieron los monjes su entrada triunfal en la capital de Kent, Cantorbery. Iban procesionalmente precedidos por San Agustín, alto y de prestancia patricia. Justo a él un monje llevaba la cruz de plata y otro un estandarte era coa imagen de Cristo. Todos cantaban la oración de las Rogativas: “Conjurámoste, Señor, por tu misericordia, que apartes tu ira de esta ciudad y de tu santa casa, porque hemos pecado. Alleluia”.
Así empezó la conquista espiritual de Inglaterra para el imperio de Cristo, al mismo tiempo que los bárbaros invadían Italia y arruinaban la civilización de Roma. El pacífico escuadrón de Agustín domina pronto en toda la Isla, donde las águilas romanas no habían podido posar su vuelo. No hay en la historia una conquista más pacífica y grandiosa.

El rey Etelberto recibió pronto el bautismo con todos los grandes de su corte. Un año, en el día de Navidad, bautizó en el Jorch varios millares. Los enfermos sanaban al mismo tiempo de sus dolencias corporales.
San Agustín volvió a Francia para ser consagrado obispo. Y luego él consagró a otros varios en Inglaterra, que envió por diversas regiones, mientras la sede principal fue establecida en Cantorbery.

La predicación de San Agustín estuvo acompañada, como la de los Apóstoles, con multitud de milagros y gracias extraordinarias. San Gregorio, sabiendo estas maravillas, le escribió desde Roma recomendándole la virtud de la humildad.
El apostolado de San Agustín duró solamente siete años. Su muerte acaeció el 26 de mayo del año 609. Su fiesta la introdujo en el Misal Romano el Papa León XIII, con el deseo de atraerse a los ingleses hacia la Iglesia Madre.
Cuenca, 28 de mayo de 2019 y el 27 de mayo de 2026.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

lunes, 25 de mayo de 2026

San Felipe Neri. Festividad el 26 de mayo.

    En Cuenca tenemos la suerte de tener en nuestra ciudad un Oratorio de San Felipe Neri, en la calle Alfonso VIII, que fue fundado por el Obispo Don Isidro de Carbajal y Lancaster y su hermano D. Álvaro, canónigo de Cuenca, lo fundaron a sus expensas en el año 1738.
    Muy poco sabemos de este Santo, es por ello que me he decidido a contaros un poco sobre él.
Nació un 21 de julio de 1515 en Florencia. Su padre era notario, estudió humanidades y con 16 años lo enviaron cerca de la abadía benedictina de Montecassino, a trabajar en negocios de la familia. Allí acudía a meditar a una ermita de la orden, sintiendo la vocación religiosa. Decidió irse a Roma y mientras daba clases, estudió filosofía y teología. La ciudad estaba sumida en el libertinaje tras el saqueo de Roma en 1527 por las tropas de Carlos V. El Santo se dedicaba a la oración y comenzó a predicar la necesidad de volver a una vida más cristiana. Por este motivo se le conoce como el apóstol de Roma, porque volvió a evangelizar la ciudad.
San Felipe Neri
    Se afirma que un día de Pentecostés del año 1544, mientras rezaba, se le apareció el Espíritu Santo para entregarle el amor divino en forma de bola de fuego, que penetrando por su boca, le dilató tanto el corazón que le rompió dos costillas para que pudiese caber dentro de su pecho, por eso se le representa con un corazón llameante. Esta herida nunca se le cerró. Los latidos del corazón eran tan fuertes que la gente era capaz de oírlos y también podía ver el resplandor que emanaba de su pecho, sobre todo cuando decía misa.

    En 1551 es ordenado sacerdote, y aunque aceptó el cargo de párroco de una iglesia romana, vivía de la caridad junto a varios compañeros. Organizó conversaciones espirituales durante las cuales rezaban, hablaban y leían textos religiosos.
    Poco a poco fue aumentando el número de simpatizantes y la gente los empezó a llamar oratorianos porque tocaban la campana e invitaban a orar a los fieles. En 1575 el Papa Gregorio XIII aprobó la congregación del Oratorio, cuyos miembros son religiosos seculares que viven en comunidad pero sin prometer votos y que tienen como principal objetivo orar, predicar ministrar los sacramentos. Entre los simpatizantes se encontraba el músico Giovanni Palestrina, que compuso e interpretó para ellos varias piezas musicales. De esta manera nació el oratorio como género musical.

    Era conocido por su buen humor y su alegría, que contagiaba a todos, aunque en los últimos años de su vida tuvo numerosos achaques y enfermedades. Cuentan que una vez la Virgen María se le apareció, le curó una inflamación vesicular y le dio un maternal abrazo. Eran frecuentes sus arrebatos de éxtasis, como atestiguaban los asistentes a sus misas y oficios.
    Es representado iconográficamente con capelo cardenalicio, otras veces con corazón llameante, con libro abierto donde se lee Dilatasti cor meum (Salmo 118) que traducido del latín quiere decir “Ensanchaste mi corazón”.

Publicado en Cuenca, 26 de mayo de 2019 y el 26 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

domingo, 24 de mayo de 2026

San Gregorio VII. Festividad del 25 de mayo.

  La historia de este Papa tiene parecido con la se san Atanasio. Si san Atanasio fue en el siglo IV el campeón invencible de la divinidad del Verbo, san Gregorio fue en el siglo IX el gran defensor de la moral cristiana y de la autoridad pontifical.

El mundo no le había dado nada, ni dinero, ni nobleza, ni potencia, ni hermosura. Era hijo de un pobre cabrero de Savona. Su padre le llamó Hildebrando, que quiere decir espada que relumbra. Un tío suyo le sacó de entre las cabras y le vistió de cogulla benedictina en el monasterio de santa María de Roma.

Hombre de lucha, tuvo que vencer primero su carne, y lo hizo con el estudio y la fatiga. Cuando tenía 25 años fue elegido Papa su maestro Graciano, con el nombre de Gregorio VI. Desde un principio tomó a Hildebrando como su brazo derecho. León IX no quiso tampoco prescindir de la fuerza y rectitud de Hildebrando.

En 1073 moría Alejandro. Como arcediano que era, Hildebrando tuvo que presidir los funerales del Papa. En medio de la ceremonia, la multitud, clero y pueblo prorrumpió en grito unánime: “Hildebrando Papa”. El pueblo se apoderó de él y lo entronizó casi a la fuerza. Se llamó Gregorio VII, en memoria de su maestro Gregorio VI, cuya campaña de reforma iba a continuar.

En el Sínodo cuaresmal de 1074 renovó los decretos de Nicolás II, “para desarraigar la herejía y restablecer la castidad sacerdotal”.

Numerosas cartas y mensajes de Roma con este fin. Particularmente en Alemania, se levantó una gran tempestad entre los clérigos interesados.

El Papa no cedió y mandó una Encíclica a los alemanes, exigiendo al pueblo que negara la obediencia a los obispos que no corrigiesen los excesos de sus clérigos.

El Sínodo cuaresmal de 1075 prohibió las investiduras de los legos y excomulgó a cinco consejeros del emperador que habían intervenido en la coalición simoníaca de los eclesiásticos. Mandó también un aviso al monarca, reprendiéndole sus injusticias y vicios. Enrique IV no se corregía, y el Papa tuvo que apelar a la excomunión y a la deposición. Era la primera vez que el Papa excomulgaba y deponía a un rey.

El efecto fue desastroso para el emperador de Alemania: los grandes le amenazaron con nombrar otro emperador si, en el término de un año, no era absuelto de la excomunión.

Enrique tuvo que humillarse, y en el rigor del invierno se dirigió a Italia, con muy pequeña escolta, y fue a Canosa, donde estaba Gregorio VII, para pedirle perdón. El Papa, que desconfiaba de su sinceridad, se negó a recibirlo. El emperador apareció entonces tres días, del 25 al 28 de enero de 1077, ante el castillo con los pies desnudos y en hábito de penitente, pidiendo misericordia. El Papa otorgó al fin la absolución.

Pero, como se temía, el rey no cumplió sus promesas. Siguieron los abusos. En el Sínodo cuaresmal de 1080 promulgó una segunda excomunión y la deposición. El emperador reunió un ejército y se dirigió a Italia para imponer por la fuerza su voluntad. Entró en Roma en el año 1084, a tercer día del haberlo sitiado. El Papa se había refugiado en el castillo de Sanct´ Angelo. Más tarde tuvo que huir a Nápoles, y el 25 de mayo de 1085 le sorprendió la muerte en Salermo, donde se conserva su cuerpo. Sus últimas palabras fueron célebres: “He amado la justicia y aborrecido la iniquidad. Por esto muero en el destierro”.

Moría vencido por la fuerza bruta, pero con el consuelo del justo que ha amado siempre la verdad y obrado la justicia.

Publicado en Cuenca, 25 de mayo de 2020 y el 25 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

Pentecostés. 24 de mayo. Antes y después de la venida de Cristo.

    Se califica este día como uno de los más grandes del año. En el libro del Levítico lo llaman celebérrimo y santísimo. Tal era tenido ya en el Antiguo Testamento el carácter de esta fiesta. El mismo Señor la instituyó cuando dijo a Moisés: “Cincuenta días después de Pascua, ofreceréis nuevo sacrificio al Señor: Le consagraréis las primicias de la cosecha, y para que la ofrenda le sea más agradable, le inmolaréis siete corderos son mácula, un becerro y dos carneros. No haréis en aquel día obra ninguna servil”.
Venida del Espíritu Santo
Capilla del Espíritu Santo Catedral de Cuenca
    
    Esta fiesta se llamó también fiesta de las espigas o de las primicias, pues como la recolección del trigo en Palestina se terminaba en aquella época del año, era conveniente que los hebreos, en acción de gracias, ofreciesen a Dios los primeros frutos. En Jerusalén se celebraba en el templo con intervención del Sumo Sacerdote.
    Pero un gran acontecimiento debía resalzar aquella solemnidad. Siete semanas después de la salida de Egipto y cincuenta días de Pascua, Dios se manifestó a Moisés en el monte Sinaí entre relámpagos y truenos y mientras el pueblo estaba acampado al pie del monte, asustado ante aquella terrible manifestación, el Señor le dio su santa ley. En dos tablas grabó los diez Mandamientos o Decálogo, base de toda legislación en los pueblos civilizados.

    El día ya tan santo que vio aquella solemne promulgación había de ser día sagrado y por eso los judíos nunca olvidaron de celebrarlo con esplendor casi igual al de la Pascua.
    Acudían cada año en tropel a Jerusalén desde toda Palestina y países limítrofes espléndidas manifestaciones de fe y de religión.

    Más, por solemne que fuese el Pentecostés hebreo, era sólo imagen de otro más importante y más santo, el Pentecostés cristiano donde el  Espíritu Santo vendría, en forma de lenguas de fuego, sobre los Apóstoles.
    Cuarenta días antes templaban los Apóstoles por miedo a los judíos, tenían cerradas y atrancadas las puertas del Cenáculo. Pero apenas recibieron al Espíritu Santo quedaron repentina y totalmente transformados. En un instante una luz admirable ilumina su mente y alcanzan sin esfuerzo el conocimiento de las verdades que habrán de predicar a los hombres, pues como dice San León: “Cuando es Dios el maestro, pronto se aprende”.

    Con la luz de la mente reciben el Don de fortaleza, por virtud del cual los que en la Pasión de Cristo habían huido cobardemente, no aguardan más que el momento de anunciar en público la divinidad de Jesús crucificado, y por encima de todo, sienten su corazón abrasado del Divino Amor y arden del deseo de comunicarlo a todas las gentes. Solamente entonces se convirtieron en verdaderos apóstoles, enviados de Cristo, ministros de su palabra, sembradores de su doctrina y conquistadores de las almas.
Feliz día de Pentecostés.

Publicado en Cuenca, 9 de junio de 2019 y 24 de mayo de 2026.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Domingo de Pentecostés y la Capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca.

¿Cómo fue y que sucedió ese día, porqué y para qué? Ahora os lo relato y lo desmenuzo, según lo que he investigado.

Con palabras proféticas nos anunciaron: “No os dejaré huérfanos” (Jn.14,18). Cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo, los Apóstoles y otros discípulos, en número de ciento veinte (Hch.1,15), se hallaban reunidos en un mismo lugar: María, Madre de Jesús, estaba con ellos, y perseveraban todos unánimes en la oración.

¿Cómo se relata la venida el Espíritu Santo? Te preguntarás por el hecho de que se dé un número de los reunidos y que sea casualmente el 120. Pues os diré que este número simboliza el comienzo, la partida; simboliza la capacidad de iniciativa con un fuerte espíritu de decisión. Nos está diciendo que para los reunidos fue el día del comienzo de la Iglesia de Cristo.
Venida del Espíritu Santo.
Catedral de Cuenca.

Hacía diez días que esperaban, según recomendaciones del Divino Maestro, en aquel retiro, la próxima venida de aquél que había de traer al mundo el Espíritu de sabiduría y de entendimiento, el Espíritu de consejo y de fortaleza y el Espíritu de ciencia, de piedad y de temor de Dios.

Hacia las nueve de la mañana de repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso y llenó toda la casa donde estaban. Una ráfaga potente invadió en un instante el Cenáculo y al mismo tiempo vieron aparecer como lenguas de fuego, que se repartieron y se asentaron sobre cada uno de los miembros de aquella ilustre asamblea.

Dicen algunos autores que un globo de fuego se posó primero en la cabeza de la Virgen y que dividiéndose allí en tantas lenguas encendidas como asistente había en el Cenáculo, se fueron esparciendo como lluvia de estrellas: así se representa en más de un célebre cuadro de la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Según esto, María recibió la plenitud del Espíritu Santo y lo comunicó  a los apóstoles y discípulos actuando, por tanto, como la consideran los Santos Padres y los teólogos, de mediadora y canal universal de todas las gracias.

El viento impetuoso y las lenguas de fuego sólo eran signos exteriores y apariencias sensibles de los efectos que el Espíritu Santo producía interiormente en cada uno de los discípulos, y que debía producir en el corazón de los primeros fieles llenándolos de sus dones (Hch. 2). El Espíritu Santo, tercera Persona de la Santísima Trinidad, Dios igual al Padre y al Hijo, inauguraba su reino visible en la Iglesia y en las almas.

Semejante a fuego irresistible, venía a renovar la faz de la tierra, a sustituir al espíritu de temor por la ley del amor, a establecer la caridad en lugar del antiguo egoísmo y a provocar un vasto incendio en el mundo de las almas. “He venido, dijo el Verbo, a traer fuego a la tierra y mi mayor deseo es ver cómo se abrasa”.

Del día de Pentecostés dice san Crisóstomo estas palabras: “Hoy la tierra se nos ha hecho cielo, no por haber bajado las estrellas del cielo, sino por haber los Apóstoles subido de la tierra al cielo: porque la gracia copiosa del Espíritu Santo hoy se ha derramado por el mundo y le ha convertido  en paraíso; no trocando la naturaleza, pero enmendando y enderezando las voluntades. Halló el Espíritu Santo al publicano y le hizo evangelista; halló al perseguidor y lo hizo apóstol; halló al ladrón, y lo llevó al paraíso; halló a la pecadora, y la hizo igual a las vírgenes,... Desarraigó la maldad y plantó la bondad; desterró la servidumbre y trajo libertad; perdonó la deuda y nos dio  la gracia; y por esto digo que hoy la tierra se ha hecho cielo”.

La catedral conquense guarda una de sus joyas más preciadas, junto al claustro como es la capilla del Espíritu Santo. Hoy voy a trascribir lo que nos dice de ella la Guía Larragaña, creo que bien vale el saber que han escrito de ellas otros autores y no sólo la persona que suscribe. Toda opinión es válida.
Retablo de la Capilla del Espíritu Santo. 
   La capilla del Espíritu Santo fue fundada en 1440 y rectificada en 1575. En el centro del altar un gran cuadro de la Venida del Espíritu Santo, y a sus lados Santiago y San Juan Bautista; otros dos lienzos, el Entierro de Cristo y el Martirio de San Bartolomé (Tras su restauración sabemos que corresponde al martirio de san Serapio del pintor Juan Andrés Ricci), son debidos al pincel de Zúcaro. En otros dos retablos del crucero, buenas pinturas de Andrés de Vargas representando a San Gregorio y san Honorato, y bajo el coro el sepulcro de Jesús, copia del Caravaggio de Roma.

Panteón de los marqueses de Cañete, fue fundada en el siglo XV por don Juan Hurtado de Mendoza, señor de dicha villa, y reedificado después en el siglo XVI por su descendiente Rodrigo de Mendoza, mostrándose en inscripción aclaratoria los yacentes en los sepulcros de mármol rojo, don Juan Hurtado de Mendoza y su mujer doña Inés de Manrique con su hijo Honorato de Mendoza y nuera doña Francisca de Silva, en el lado derecho del altar mayor, mientras en el opuesto se ve el nombre de don Francisco de Mendoza, obispo y cardenal de Burgos, gobernador y capitán general en Italia. En el brazo de la cruz que forma la planta están las lápidas de don Andrés Hurtado de Mendoza…

Hasta la reforma del Claustro, se cerraba al público durante todo el año, sólo era libre el acceso durante tres días en la Pascua de Pentecostés, en que se reza al Espíritu Santo y pueden verse las pinturas de Zúcaro que adornan el altar mayor y otras del conquense Andrés de Vargas en pequeños retablos y las banderas conquistadas por los Mendoza que hay pendientes en las paredes, hoy en día en paradero desconocido. En la actualidad esta abierta todo el año.
Fdeliz día de Pentecostés.

Publicado en Cuenca, 30 de mayo de 2020 y el 24 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes:

-Festividades del año Litúrgico. Editorial Luis Vives. S.A. Dr. Vicente Tena. Barbastro, 1945.
       -CUENCA. Guía Larrañaga. Excmo. Diputación Provincial de Cuenca. 1990.  


sábado, 23 de mayo de 2026

María Auxiliadora. Festividad del 24 de mayo.

  En 1860 la Virgen María se apareció a san Juan Bosco y le dijo que quería ser honrada con el título de “Auxiliadora”, y le señaló el sitio donde quería que se construyera un templo en su honor, en Turín (Italia).

    La construcción se realizó por sufragio universal. Las tres primeras monedas de veinte centavos cada una, con las que empezó la recaudación para la construcción del templo se multiplicaron muy pronto por los tantísimos milagros que se obraron en su nombre, terminándose la gran basílica en cuatro años. San Juan Bosco solía decir: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”. Desde este punto se extendió su devoción por todo el mundo bajo el título de Auxilio de los Cristianos.
Basílica de María Auxiliadora de Turín (Italia).

Son muchos los santos que utilizaron esta título de “Auxiliadora” dedicándoselo a María, así el primero fue san Juan Crisóstomo en Constantinopla en el año 345 al decir y quedar escrito: “Tu María, eres auxilio potentísimo de Dios”. En el año 532 había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos” según los escritos de san Sabas al relatar los milagros que la Virgen obró bajo este título.
Altar mayor de la Basílica de María Auxiliadora de Turín (Italia).

En el año 749, san Juan Damasceno propagó la jaculatoria: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.

En Ucrania, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros.

Acercándonos más a nuestro tiempo, el Papa Pío V, en el año 1572, ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación de “María Auxiliadora, rogad por nosotros”, porque en ese año la Virgen libró, en la batalla de Lepanto, a toda la cristiandad, venciendo al ejército mahometano que superaba en barcos (282) y en tropa (88.000 soldados) al ejército cristiano.

Muchas son las intervenciones que se conocen a lo largo de la historia, pero no puedo dejar de mencionar que el Papa Pío VII, en el año 1814, siendo prisionero de Napoleón, prometió a la Virgen que el día que volviera a entrar en Roma, liberado, declararía fiesta el día de María Auxiliadora, esto sucedió un 24 de mayo, desde entonces quedó declarado este día como día dedicado a María Auxiliadora.

Publicado en Cuenca, 24 de mayo de 2020 y el 24 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

viernes, 22 de mayo de 2026

San Juan Bautista de Rossi (1698-1764). Festividad del 23 de mayo

Gran apóstol de la confesión y de los enfermos.

San Juan Bautista Rossi nació en Voltaggio, pequeña ciudad del arzobispado de Génova, el 22 de febrero de 1698.

Estudió en el Colegio Romano y fue ordenado sacerdote el 8 de marzo de 1721, en Roma. Comenzó su labor ministerial en el Hospicio de los pobres de Santa Galla y aquel contacto con tanto desafortunado le llevó a renovar su antiguo propósito de hacer práctica en las dos vertientes, a Dios y al prójimo.
San Juan Bautista Rossi.

Su recuerdo va unido a uno de esos lugares que en Roma visitan inevitablemente los turistas, la basílica de santa María un Cosmedín, entre el río, el Palatino, el Aventino y el Capitolio, con el popular mascarón de la Bocca della Verità que, según dice, muerde la mano a los mentirosos.
Mascarón della Veritá.

Pero muy pocos visitantes del lugar se acuerdan de quién fue cura en esta iglesia en tiempos de  Voltaire, y de acordarse parecería un cura más entre miles de curas de la ciudad de Roma (aunque él era de Voltaggio, cerca de Génova), que se ocupaba sin brillantez y sin ruido de su ministerio sacerdotal, sobre todo de predicar y confesar.

Predicaba cinco o seis veces al día en iglesias y conventos, pero también en hospicios y cárceles, dedicando especial atención a los campesinos que frecuentaban los mercados de los alrededores, particularmente el antiguo foro. También confesaba en Santa María, donde era canónigo, varias horas diarias.

Nadie se dio cuenta de que convivía con un santo porque era todo sencillez. Entre el tráfago mercantil que tenía por escenario grandiosas ruinas o en algún lugar terrible de desesperación y de dolor, alguien prestaba humildemente  y con solicitud un servicio espiritual, nada más. No parece un motivo como para pasar a la historia.

Hizo lo que debía hacer sin llamar la atención, y sigue sin llamarla en medio de la barahúnda turística que acude a lo que fue su iglesia. A la muerte de este discretísimo santo, sus bienes se reducían a unas pocas monedas de cobre y ni la cama en que murió le pertenecía.

Vivió pobre y murió mísero el 23 el mayo de 1764. Sus restos se conservan en la iglesia de Santa Trinidad dei Pellegtrini. Lo canonizó en Papa León XIII el 8 de diciembre de 1881.

Publicado en Cuenca, 23 de mayo de 2020 y el 23 de mayo de 2026.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.