domingo, 16 de diciembre de 2018

La Esperanza se centró en María. 18 de diciembre.

Festividad de Ntra. Sra. De la Esperanza

¡Vendrá el Deseado de todas las gentes!
El día 18 de diciembre celebra la Iglesia de España la Expectación del parto de la Virgen María, y Nuestra Señora de la Esperanza.
El pueblo español desde el principio de su conversión al cristianismo ha sido quien, con el mayor amor, fervor y cariño ha invocado y honrado a la Virgen María. Es la unánime opinión de cuantos conocen la historia de la Iglesia. A todos los misterios de la vida de María ha tributado España especial culto, empezando por el de la Concepción Inmaculada. Pero como más se complació el pueblo español fue en representar a la Virgen María, ya desde el siglo I, con los atributos de Madre de Dios, con el Niño Jesús en brazos.
Imagen de la Hermandad de la Virgen de la Esperanza (Cuenca)

Para honrar precisamente este sublime privilegio de María, base y fundamento de todos los demás, con la solemnidad y regocijo que se merece y por las razones ya apuntadas, instituyeron algunas Iglesias de España, antes del siglo VII, esta fiesta que celebramos hoy.
Virgen de la Esperanza
En el año 656, siendo rey de España Recenvinto y arzobispo de Toledo San Eugenio, se llevó a cabo el Concilio de los llamados Toledanos en el que se cambió la festividad, al caer el 25 marzo en cuaresma y la Pasión de Cristo y no se podía celebrar con alegría la maternidad de María, todo ello llevó a los Santos Padres del Concilio a cambiar el día, al 18 de diciembre a ocho días del Nacimiento. Desde entonces se celebró en toda la Iglesia española con singular devoción y solemnidad en los días que van del 18 al 24 de diciembre, víspera de la Navidad, y de aquí, con aprobación del Papa Gregorio XIII, pasó pronto a Francia y a otras naciones.

 También es llamada esta festividad como la de la Virgen de la “O”. Esta última advocación por que las antífonas para este día, las sietes, comienzas por la “O”. Estas antífonas son muy antiguas, pues se remontan a los siglos VI y VII, en muchas iglesias solían cantarse el Magníficar y el Benedíctus, diciendo así:
“¡Oh Sabiduría, salida de la boca del Altísimo, que alcanzas de un extremo a otro y dispones todo con fortaleza y mansedumbre!, ven a enseñarnos las sendas de la prudencia.
“¡Oh Adomai (Dios), caudillo de la casa de Israel, que apareciste a Moisés en la llama de la ardiente zarza y le diste la Ley en el monte Sinaí!, ven a redimirnos con la fortaleza de tu brazo Todopoderoso.
“¡Oh Vara de Jesé, verdadero estandarte de las gentes, ante el cual aun los mismos reyes enmudecerán y las naciones implorarán!, ven a redimirnos, no tardes ya más.
¡Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, y cierras sin que nadie puede abrir!, ven y saca de la cárcel al cautivo sumido en tinieblas y en sombra de muerte.
“¡Oh Oriente, esplendor de la eterna luz y sol de justicia!, ven e ilumina a quienes andan sumidos en tinieblas y sombra de muerte.
“¡Oh Rey de las naciones y deseado de todas ellas, piedra angular que une a dos pueblos (judío y gentil)!, ven y salva al hombre que formaste de lodo.
“¡Oh Manuel, Rey y legislador nuestro, expectación de las gentes y su Salvador!, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro”.

Con estas cortas pero encendidas súplicas sacadas de las Sagradas Escrituras, manifiesta la santa Iglesia los vehementes deseos que tiene de ver el día conmemorativo del Nacimiento del Señor.
Capilla de la Virgen de la Esperanza

Para terminar: ¿No es maravilloso que todas las criaturas estuvieran aguardando el parto de María porque con ella  comenzaba la Redención Divina? A Ella le debemos la dicha de conocer al Redentor, de tenerle entre nosotros y de participar en los méritos infinitos de Cristo.
En Cuenca tenemos la Hermandad de la Virgen de la Esperanza, que fue fundada por el Colegio de Agentes Comerciales, desfilando en las procesiones de esta ciudad, desde el año 1952, un año después de su fundación y que podemos visitarla en la Capilla de las Petras en la Plaza Mayor.
Otro lugar de recogimiento y oración lo ofrece, para los conquenses, la ermita de la Virgen de la Esperanza, sitiada a la espalda de la parroquia del Salvador, un lugar lleno de encanto y recogimiento para estos días.
Felicidades a todas las “Esperanzas” y que María nos colme de bendiciones estos días de Navidad. Felicidades.

Publicado en Cuenca, 18 de diciembre de 2018.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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