sábado, 17 de junio de 2023

Inmaculado Corazón de María Santísima. Festividad del 17 de junio.

     Esta festividad se celebra al día siguiente de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, que se celebró ayer, 16 de junio.

Dios, cuya bondad y misericordia son infinitas, para manifestar su gloria y salvar a los hombres de sus faltas y pecados, decidió la Encarnación de su Hijo, y señaló al mismo tiempo la criatura privilegiada que ostentaría en el mundo la incomparable dignidad de Madre de Aquél que en eterno objeto de las complacencias del Padre. La escogida para misión tan sublime no fue otra que la Virgen María, y para que se pudiera condignamente desempeñarla, la Santísima Trinidad se adelantó a colmarla de todas las gracias espirituales y corporales. La preservó en su Concepción de la culpa original, y aun no había visto la luz del día aquella obra maestra del Espíritu Santo y era ya las delicias del cielo.


Es San Lucas en su evangelio quien nos narra que “María guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc. 2, 51) con relación a la infancia de Jesús, ella fue una excelente educadora, pues los dones especiales que recibió la hacían apta para desempeñar la misión de madre y educadora junto con san José, son los que introducen a Jesús en los ritos y prescripciones de Moisés sin necesidad de corregir y sólo ayudando a Jesús a crecer “ en sabiduría, en edad y en gracia” (Lc.2, 52).

Santo Tomás nos recuerda que cuando damos culto al Corazón Inmaculado de María honramos a la persona misma de la Santísima Virgen. Al dar culto a un órgano del cuerpo se dirige a la persona. El amor al Corazón de María se dirige a la persona de la Virgen, significado en el Corazón.

Si repasamos las distintas culturas anteriores a la nuestra podemos ver que simbolizan el amor en el mismo corazón, motor de la vida. Al centrarnos en el corazón de María honramos su santidad, sus virtudes y toda su grandeza y hermosura, su amor a Dios y a su Hijo Jesús quien redimió con su sangre a los hombres.

La devoción al Corazón Inmaculado de María se extiende desde el siglo I, la Theotokos, la Maternidad divina, como réplica a la herejía de Nestorio. En el siglo XIII, la devoción del Rosario- En el siglo XIX, la Asunción y la Inmaculada. A mediados del siglo XIX se fue extendiendo la devoción al Inmaculado Corazón de María, adelantada por San Bernardino de Sena y San Juan de Ávila; en el siglo XVII, fue su defensor San Juan Eudes.

Más cerca a nuestros tiempos san Antonio María Claret, funda la Congregación de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, y en el siglo XX alcanza su cenit con la aparición de la Virgen de Fátima y la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María.

El Papa Pío XII hizo oficial a toda la Iglesia esta devoción y después fue Pablo VI y, sobre todo, Juan Pablo II, que se declara milagro de María: “Santo Padre –le dijeron en Brasil-; Agradecemos a Dios, sus trece años de pontificado”. Y contestó, tres años de pontificado y diez de milagro. El ha sido el Pontífice que ha acertado a cumplir plenamente el deseo de la Virgen, cuyos resultados se han visto con el derrumbamiento del marxismo y la conversión de Rusia.

San Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón el 25 de marzo de 1984. Y hay que considerar que en 1917, durante las apariciones de la Virgen María en Fátima a los tres pastorcillos, Ella pidió la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón, la difusión de esta devoción, así como el rezo diario del Santo Rosario.

No olvidemos el pedir el cese de las hostilidades en Ucrania y que reine la Paz en el mundo.

Cuenca, 17 de junio de 2023

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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