miércoles, 31 de marzo de 2021

LA ÚLTIMA CENA. Jueves Santo

 Institución de la Eucaristía y del sacerdocio
¿Por qué el Jueves Santo se celebra la última cena de Jesús? Repasemos los libros de la liturgia y encontraremos la razón y el por qué:
    Llegaba ya a su fin el día catorce del mes de Nisán. Era la tarde del jueves, pero según el modo de contar el tiempo de los judíos, había ya empezado el viernes, primer día de los ácimos.

    Era el momento de cumplir con los ritos simbólicos de la Pascual.

    El Cenáculo estaba dispuesto para recibir a Jesús y a sus discípulos. Todos llegaron al anochecer. Venían de Betania. Se sentaron  a la mesa los doce alrededor del Maestro, y empezaron a cenar.
    Ninguno de los ritos ordenador omitió Aquel que un día dijo a Juan Bautista: “Menester es que cumplas todas las prescripciones de la Ley”.
    Tras la primera parte de la cena en que se comía el cordero pascual con pan sin levadura y lechugas silvestres, seguía la otra que era menos ordenada y estaba separada de la primera por la ablución de las manos.
    En esta segunda parte de la cena instituyó Jesús el más augusto de los Sacramentos, la Eucaristía, y la más sublime por las dignidades, el sacerdocio.
No traeremos aquí todos los pormenores del relato evangélico, pero si recordaremos los hechos principales.
    Mis amados apóstoles –dijo el Señor-, con vivas ansias deseé comer esta Pascua con vosotros, antes de que padezca”.
    En el momento en que el ritual ordenaba a los convidados que se lavasen las manos, Jesús, el Hijo de Dios, a punto de pasar de este mundo al Padre, sabiendo ya que Judas le había vendido, quiso dar a los suyos a quienes tanto amaba, nuevo y supremo testimonio de su amor. Tomó un paño y se lo ciñó a la cintura, vertió agua en un lebrillo y arrodillándose ante sus apóstoles, empozó a lavarles los pies.
Simón Pedro no pudo aguantarlo. Cuando Jesús le llegó a él, exclamó: “Tú, Señor, tú lavarme a mí los pies?
-No entiendes ahora lo que hago- le respondió Jesús con mansedumbre-; más adelante lo sabrás-
-Jamás toleraré- respondió Pedro- que Tú me laves los pies.
-Si note lavo los pies, no tendrás parte conmigo.
-¡Oh! Si es así, Señor, lávame no solamente los pies, sino las manos y la cabeza.
-No es necesario- insistió Jesús-. El que acaba de lavarse limpio está; sólo necesita lavarse los pies, para limpiar las manchas del viaje. Vosotros, limpios estáis, bien que no todos.
Sentándose Jesús de nuevo a la mesa, absorto de todas las grandes cosas que iba a ejecutar.
Afligido estaba visiblemente por la inminente traición de Judas: “En verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros me hará traición, y ese tal come conmigo”.
    Los discípulos horrorizados se miraban unos a otros, dudando de quién hablaría. “Quién es?, dijo Pedro al oído de San Juan. Y Juan, recostándose más sobre el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor. ¿Quién es?”
    -Es aquel a quien Yo daré ahora pan mojado.
    No oyeron los demás apóstoles estas palabras dichas por Jesús en voz baja. Por lo que siguieron preguntando: “Señor, ¿seré yo por ventura?” También Judas le preguntó: ”Señor,  ¿soy yo acaso?” “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús, como para obligarle a que reparase mientras en la gravedad de su pecado. Esta respuesta de Jesús la oyó solamente el traidor y la entendió, pero se obstinó en su culpa.
    Teniendo muy presente a su espíritu la inicua traición de Judas, instituyó Jesús el Sacramento por el que se dió en comida a todos los fieles hasta la consumación de los siglos.
    Tomó el pan con sus santas y venerables manos, lo partió y dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed: esto es mi Cuerpo”. Tomando asimismo el cáliz, dio gracias, y se los dió diciendo: ”Bebed todos de él: porque ésta es mi Sangre, Sangre del nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos para remisión de sus pecados”. Y añadió: ”Haced esto en memoria mía”.
Tales fueron con admirable sencillez e inefable grandeza, la primera comunión y la primera ordenación. La fe y la pureza de corazón tan admirables de los once apóstoles fieles, consolaron algo al Divino Maestro de la infame traición de Judas.

    En Cuenca la Hermandad de la Santa Cena es de reciente refundación y digo refundación porque se tiene noticias de la existencia de un paso que fue esculpido por Marco Pérez en madera de nogal sin policromar y que desfilaba el Jueves Santo, desaparecido, tal vez quemado en la Guerra Civil. La fundación definitiva de la Hermandad fue en el año de 1985. Sus estatutos fueron aprobados por Don José Guerra Campos el 27 de enero de 1987. El nuevo paso es obra del escultor valenciano Vicent Cortina, siendo entregado en el año de 1983.



Publicado Jueves Santo. Cuenca, 29 de marzo de 2018



Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

martes, 30 de marzo de 2021

El valor de la imagen

La imagen es la escritura que despierta los sentidos.

Sin duda alguna, uno de los textos más elocuentes sobre el valor de la imagen en el siglo XII es el conocido de san Bernardo cuando, en 1124, arremetió en su polémica contra el lujo escultórico cluniacense.

Dejando al margen la intención de la polémica, que no trae nada más que enfrentamientos, nos encontramos un hecho paradigmático en la historia de cómo los cluniacenses reaccionaron de forma diametralmente opuesta a los cistercienses ante una misma imagen. Valorando estos hechos diré que mientras los cistercienses necesitaban de apoyos visuales para el desarrollo de sus oraciones, los cluniacenses ven en ellas distracción y evasión en su recogimiento.

Si buscamos en los anales de la historia nos encontramos con una carta escrita por el Papa Gregorio Magno a Sereno, obispo de Marsella, por causa de haber destruido las imágenes de su diócesis; le recrimina al obispo porque al destrozar las imágenes ha privado a los fieles, especialmente a los incultos, de las enseñanzas que el pueblo podrá recibir visualmente, puesto que “una cosa es adorar y otra conocer a través de la historia pintada, qué es lo que hay que adorar. Porque lo que la Sagrada Escritura proporciona a los que saben leer, es lo que la pintura proporciona a los analfabetos que saben mirar”.
Sátiros. Reja del Coro. Siglo XVI. Catedral de Cuenca.

Para cerrar esta introducción antes de proseguir con las criaturas de las que hablamos ayer, describiéndolas iconológicamente manifestaré las tres causas que señaló santo Tomás de Aquino para justificar la presencia de las imágenes en los templos.

La primera es ya conocida sobre la instrucción al pueblo, que al no saber leer queda ilustrado con sólo verlas. La segunda razón es que no le basta con oír hablar de los misterios de la fe, los recuerda mejor si ha visto una ilustración tanto de la palabra de Dios como de la vida de los santos; así pues, las imágenes proporcionan un efecto semejante al de las lecturas y finalmente, la tercera razón es que las imágenes nos recuerdan tanto el amor de Dios como los ejemplos de los santos, y en consecuencia el hombre asimila mejor lo que oye si lo apoya con un soporte visual.

Espero que tras estas explicaciones comprendamos mejor el poder catequético que desempeña este conjunto de imágenes en el arte del Medievo e incluso en nuestro tiempo una vez que se le explica a la gente el cometido que tienen estas bellas imágenes que inundan tantos los muros, como las rejas del siglo XVI de la Catedral  de Cuenca, como así es también en el resto de catedrales del mundo.

Publicado Cuenca, 31 de marzo de 2020.

Por José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico

lunes, 29 de marzo de 2021

Bestiario del diablo. Su representación iconográfica.

La representación del diablo. Su Bestiario.

La Edad Media parece haber pensado con pasión que todo pudiera ser símbolo, pero hay que estudiar este simbolismo en sus fuentes y textos, pues existe el peligro de deformar con la mejor buena fe su verdadero significado.
Diablo Botis. Iconografía marginalista siglo XV
Catedral de Cuenca.
  A mitad de la Edad Media aparece el talento enciclopédico de san Isidro quien supo sintetizar a Cicerón, a Horacio, a Ovideo, a Marcial, a Plinio, a Juvenal y a Luciano, a los que resumió sin sacar consecuencias morales de los animales y sin dar tampoco interpretaciones alegóricas, porque sería la obra de los Physiologi o de los bestiarios (1*).

No debe olvidarse que la Edad Media rara vez ha inventado; solamente se ha limitado a beber en las fuentes antiguas, en las que a veces ya había un intento de moralización. Por tanto los primeros comentarios simbólicos se hallan en los autores antiguos, de los que se alimentarán los Padres de la Iglesia; todo se cargará de sentido, aunque sea muy poco lo que se sepa del comportamiento animal.

Tengo que decir que es difícil dar una definición breve, para este artículo, de lo que es el Physiologus, creo que la más acertada es la que dio el especialista italiano Sbordone que lo calificó de pequeño manual zoológico-simbólico.
Perro. Iconografía marginalista. siglo XV. Catedral de Cuenca

El libro original fue creciendo de contenido con los años y llegó a tener 200 descripciones no sólo de animales sino también de plantas y minerales, así que la obra se dividió en tres partes: bestiario, herbario y lapidario.

En España no paso desapercibida esta obra, pues el humanista sevillano Gonzalo Ponce de León llevó a cabo en Roma la traducción al latín, el llamado Physiologus Epiphani, en época del Papa Sixto V, al que dedicó el libro. Editado en Roma en el año 1587 y 1601, apareciendo en París y en Amberes (2*).

Tras esta breve explicación entro de lleno en el bestiario de Satanás.

Hoy en día somos muy morbosos y todo esto nos llama la atención desmesuradamente y comenzaré diciendo que son muy numerosas las encarnaciones del espíritu del mal, y los animales pueden ser reales, fabulosos y monstruosos, como lo podemos observar en la iconografía del siglo XV en la Catedral de Cuenca, pues tenemos un verdadero bestiario en nuestros arcos góticos del siglo XV.
Cerdo. Iconografía marginalista. Siglo XV. Catedral de Cuenca.

La imagen de Leviatán es la Ballena que los Salmos: 73, 14 y 103,26 describe como monstruo infernal; en su vientre estuvo Jonás cuando fue arrojado al mar. A veces el demonio de Macho Cabrío, de Cabra, de Camaleón (por su poder de transformación) o de Gato negro. Pájaro diabólico es el Murciélago, especie de vampiro que chupa la sangre de los niños dormidos. Los orientales califican el Perro de impuro, es el símbolo de los pecadores, que como el perro se alimenta de lo que ha vomitado, como recuerda San Pedro en la segunda Epístola.
Arpía masculina. Iconografía marginalista siglo XV. Catedral de Cuenca.

Son demonios los animales que se arrastran por la tierra y viven en ciénagas como el Sapo, símbolo de la avaricia, la Rana, El cocodrilo, cuya boca es comparada con la del infierno, y el Erizo, que destruye las viñas. A Satanás alude  el Leopardo, cuyo pelaje simboliza la ambigüedad del demonio: también es bivalente el León. Otro destructor de las viñas del Señor (Cantar de los Cantares 3,15) es el Zorro, símbolo de la hipocresía, como el Jabalí, que destruye con violencia. El símbolo más universal es la Serpiente, el Mono, cuyo rostro tanto recuerda al del diablo.
Dragón. Iconografía del siglo XV. Catedral de Cuenca.

El poder del demonio queda simbolizado por los cuatro animales recordando en los salmos (90,13); áspid, basilisco, león y dragón. El áspid, según Honorio de Autun, es un pequeño dragón, que huye de los encantamientos colocando una oreja pegada al suelo y tapándose la otra con la punta de la cola. El basilisco es el rey de las serpientes y lleva en la cabeza una cresta. 
El dragón es una variante de la serpiente y la Quimera es un híbrido de cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. Otro animal demoniaco y fabuloso es el grifo, con cuerpo de león y cabeza y alas de águila. Quizá los más frecuentes son los monstruos semihumanos, como el Sátiro, derivación demoníaca de un ser mitológico, y otro tanto hay que decir del centauro, mezcla de hombre y de caballo, de la Esfinge y de la Sirena, ésta última, sin duda, la más conocida. Aún se mencionan unos seres monstruosos como los pigmeos, los esciápodos, etc., pero carecieron de significado moral.

Publicado en Cuenca, 30 de marzo de 2020.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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-1* C.S. Lewis; La imagen del mundo, 4-8 y 113-114. Barcelona 1980.
     -2* El Fisiólogo atribuido a san Epifanio, pp. XV-XIX, Madrid, 1986.
 -Iconografía e iconología de la Catedral de Santa María. José María Rodríguez González. Diputación de Cuenca. 2013.
-Mensaje simbólico del arte medieval. Santiago Sebastián. Madrid. 2009.

sábado, 27 de marzo de 2021

Luna Llena del Gusano (Marzo) 28 de marzo

La mitología de la Luna Llena.
    La Luna para algunas mitologías representa el poder femenino, es la Diosa Madre. Desde los orígenes de la humanidad ha existido inquietud por el culto y el estudio de la Luna. La mitología grecolatina contaba entre sus dioses con la diosa Selene, otras diosas similares fueron, Artemisa en Grecia y Diana en Roma.
    Cuentan las leyendas que mirando a la luna se puede ver una rana, ésta es un animal lunar, portadora de agua, lo mismo que el sapo, que también es un animal lunar. Se dice que el sapo de tres patas habita en la Luna y que sus tres patas simbolizan las tres fases lunares.

    Existen muchos mitos sobre nuestro satélite, popularmente se habla de que la locura aflora durante las noches de Luna llena, de ahí el término Lunático, del mismo modo se afirma que durante este período de plenilunio aumentan los asesinatos y suicidios.
    Hoy es el Plenilunio de marzo. Cada Luna Llena tiene un nombre y la de marzo se llama Luna Llena del Gusano porque la temperatura inicia lenta subida y la tierra comienza a deshelarse. Aparecen los gusanos anunciando la vuelta de los pájaros y el inicio de la primavera.
    La Luna es un foco de atención para poetas, creyentes, enamorados y pensadores, usando como referencia sus poderes sobrenaturales se le ha nombrado como madre, lo mismo que al Sol se le ha tenido como el padre.

    Los mitos creados por la humanidad todavía se toman como reales, aún teniendo explicación científica de ellos, pero aunque en la actualidad la ciencia los haya desmentido, siempre existe un corazón enamorado que ve en ella el reflejo de su amor, el poeta el sentido de su inspiración y el científico la belleza de una Luna Llena que se deja ver su más profundo corazón.

Publicado en Cuenca, 20 de marzo de 2019.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.


viernes, 26 de marzo de 2021

El cordero como signo de sacrificio y entrega. 27 de marzo. A las puertas de la Semana de Pasión.

   En mi estudio sobre la simbología y la catequética de la rejería del siglo XVI en la Catedral de Cuenca (libro que saldrá a la venta en la próxima feria del libro), me quedé sorprendido cuando en la base de una de las columnas de altar mayor, traza de Sancho Muñoz, año 1510 y obra de Juan Francés) me encontré con una oveja y dos tréboles; uno delante, debajo de su boca y otro en su parte trasera, sobre su lomo. Eso me llevó a estudiar ambas cosas. (En parte son por estas cosillas, las que me llevan en estos momentos, a descubrirles lo que en su día investigué y que me gustaría, algún día, explicárselas en insitu, en las visitas guiadas de los primeros sábados de mes).
Oveja con tréboles. Columna izquierda de la calle central. Presbiterio.
Obra de Juan Frances. S. XVI. Catedral de Cuenca
Si conocemos un poco la Biblia nos daremos cuenta que desde el A.T. viene tratándose el tema, pues son los profetas Isaías y Jeremías quienes anuncian la llegada de un servidor de Dios dulce como un cordero. El apóstol Pablo, en su epístola a los Corintios (1 Co. 5,7) se refiere a Cristo como el Cordero Pascual que ha sido inmolado. Y San Juan en el Apocalipsis lo cita varias veces, una de ellas dice: “Entonces vi, de pie en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado…” (Ap. 5,6) y sigue: “Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero…” (Ap. 5,8) y el capítulo 6 del Apocalipsis lo titula: Cordero rompe los siete sellos. Por tanto podemos concluir que el que está en el trono es Jesús en todo su poder y deidad. El Cordero es el Hijo de dios.
Hablando del N.T. a Jesús lo identifica como el Cordero que ofrece su sangre para liberarnos de la carga de nuestros pecados (Jn 1,36).
Ya hemos visto el significado del cordero y ¿el Trébol de tres hojas, que pinta con el cordero en la base de la reja del altar Mayor?  Eso me preguntaba yo hasta que encontré el punto de unión. Os contaré la historia que los unirá a ambos.
En la época de predicación y extensión del cristianismo san Pancracio, (el día 17 de marzo os conté su vida) estuvo por las tierras de Irlanda predicando la palabra de Cristo. Su biógrafo cuenta que un día se encontraba junto a un grupo de gente e intentaba explicares el significado de la Santísima Trinidad, pero sin éxito alguno porque no entendían tal concepto de tres en uno. Fue entonces cuando san Pancracio mirando al suelo vio un trébol entre la hierba que estaba a sus pies. Lo arrancó y se lo enseño a su público, explicando que al igual que de un solo tallo de trébol salen 3 hojas diferentes, que serían: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y los tres eran un solo trébol, igual ocurre con la Santísima Trinidad y fue así como comprendieron el gran Misterio de la Trinidad.
Pues bien, partiendo de estas dos historias podremos afirmar que la representación del cordero con el trébol está representando, además de a Cristo a la Santísima Trinidad. Y el que haya un trébol delante y detrás del cordero nos habla que Dios es presente pasado y futuro, en Él no hay término de tiempo.
Otra forma de representación lo tenemos en el sagrario de la capilla del Espíritu Santo de la Catedral de Cuenca. Un cordero y una cruz. ¿Cómo surge esta representación? Intentaré explicarla.
Sagrario de la capilla del Espíritu Santo.
Catedral de Cuenca.
Según el “Liber Pontificalis”, Constantino el Grande regaló al baptisterio Laterano (1*) una estatua de oro de un cordero derramando agua que fue emplazada entre dos estatuas de plata de Cristo y San Juan Bautista; el Bautista estaba representado portando un rollo inscrito con las palabras: “Ecce Agnus Dei, ecce qui tollet peccata mundi.” Desde el siglo V, la cabeza del cordero empezó a ser rodeada por la aureola. Es menester decir que el cordero representa a Jesús crucificado atravesado por la lanza, el Cordero de Dios que se ofrece en sacrificio por la salvación del hombre. Diversos monumentos también muestran al cordero con su cabeza coronada portando la Cruz. En el año 692, en el Concilio de Constantinopla, para evitar confusiones con otras religiones y creencias que a lo largo de la historia podría surgir simbología similar, como el culto al dios Dionisio, donde los fieles sacrificaban un cordero para inducir al dios a regresar a los infiernos, se impuso que en el arte cristiano se representara a Cristo en la cruz, ya no como cordero sino en forma humana.
Otra forma de representación es el cordero portado en los hombros. Esta escena sobre los hombros del Buen Pastor es un símbolo del alma de los difuntos llevado por Nuestro Señor al cielo. Esta interpretación está en armonía con una antigua oración por los difuntos que dice: “Te rogamos Dios… que seas misericordioso con él en el juicio, habiendo redimido por tu muerte, líbralo del pecado, y reconcílialo con el Padre. Se para él el Buen Pastor y llévalo sobre tus hombros…”
Es San Juan, en su evangelio, quien nos presenta a Jesús como aquel Pastor que se encarga al completo de sus ovejas, las cuida y da la vida por ellas. Así lo expresa: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás. (Jn. 10, 27-28).
Publicado en Cuenca 25 de marzo de 2020.
Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
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1* Baptisterio Laterano es el arquetipo de baptisterio de los primeros tiempos del cristianismo, se remonta a la época del emperador Constantino. Se trata de un pequeño edificio de planta octogonal, próximo a la Archibasílica de San Giovanni in Laterano.

jueves, 25 de marzo de 2021

Viernes de dolores en tiempos de pandemia. 26 de marzo de 2021.

   En este segundo años que venimos padeciendo los estragos de la pandemia del COVID-19 y sus variantes diversas, nos vemos en la necesidad de no poder asistir con normalidad a la visita obligada de los conquenses a su patrona, la Virgen de las Angustias en el VIERNES DE DOLORES.

La devoción a la Virgen de los Dolores, en nuestro caso con la advocación de las Angustias, es sin duda una de las más antiguas de la Iglesia. La encontramos en todo tiempo en el mundo selecto de las almas que enternecidas por el espectáculo de la sublime escena del Calvario, se propusieron honrar según merecía el profundo misterio de la compasión de María en los sufrimientos de Jesús. “Las palabras afectuosas y compasivas de la Virgen durante el curos de la Pasión, nos muestra bien la veneración que los fieles han sentido en todo tiempo por las amarguras de esta divina Madre afligida hasta tal punto, que la Iglesia la honra con el glorioso título de Reina de los Mártires”.

Según una respetable tradición traída por Marchese, en su “Diario de María”, se remonta a los tiempos de los apóstoles el origen de esta devoción. Hacía dos años que la Virgen había muerto. Apenado san Juan por el dolor de la separación, suspiraba por el día afortunado en que le sería otorgado volver a ver en el cielo a la que tan tierna, y filialmente había amado en la tierra, a aquella cuya sola presencia había convertido la vida del Apóstol en un verdadero paraíso sobre la tierra. Embebido en estos pensamientos, se pasaba por los lugares que le recordaban a María, y de manera especial por el Calvario donde tan cruelmente había sufrido; los dolores de la Virgen eran de continuo la materia de sus piadosas e incesantes meditaciones. Aconteció que un día quiso el Salvador consolar al tristeza del Apóstol y se le apareció acompañado de María y el discípulo amado oyó a la Virgen pedir a su divino Hijo una gracia particular a favor de las almas devotas de sus dolores, gracia que nuestro Señor otorgó en el acto prometiendo que cualquiera que fuese fiel a esa devoción haría antes de morir penitencia de sus pecados y sería preservado de las llamas del infierno.





Cuenca, 26 de marzo de 2021.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 20 de marzo de 2021

San Benito. Festividad del 21 de marzo. (11 de julio).

     La fiesta de San Benito Abad se celebra en la actualidad el 11 de junio, aunque hasta la ordenación del nuevo calendario litúrgico por el Concilio Vaticano II, se ha venido celebrando el 21 de marzo que es el aniversario de su muerte. Esto fue debido al querer librar de los santos más importantes y reconocidos, el tiempo de Cuaresma. No obstante querido traer al presente este gran Santo al que se le debe la mayoría de las Reglas con que se dirigen las órdenes religiosas.

San Benito es el patriarca de los monjes de Occidente, es comparado con Abraham, el padre de los creyentes, porque Dios le bendijo también con una posteridad más numerosa que las arenas del mar y las estrellas del celo.

Nació en Nursia de Umbría por el año 480, de noble familia, se consagró en Roma, pero muy pronto abandonó esta ciudad, a causa de la inmoralidad reinante entre sus condiscípulos, y se refugió primero en Enfide, pueblo de Sabina, y luego en una caverna enclavada en el valle del Anio, cerca de Subiaco, donde se dedicó a la oración y penitencia. Describiendo la fecundidad de este retiro, del que se dijo: “Lo que de allí salió por la gracia de Dios es más grande que la encina poderosa salida del grano que arroja un niño al margen del camino; más grande y duradero que cuanto han realizado el genio y la espada; después del árbol de la Cruz. Dios no ha plantado en la tierra nada tan magnífico y que haya producido tantos frutos. En el mundo no había nada más que fuerzas destructoras. Dios arrojó entre los peñascos aquel joven desconocido, aquel niño desnudo ara tomar por esposa la pobreza y engendrar de ella una raza de héroes que habían de resistirlo todo, vencerlo todo y restaurarlo todo. Aquella gruta era el abrigo de la civilización. Todo estaba en germen invisible en el hueco de las rocas de Subiaco. Allí se había de formar el gran Seminario de Cristo, plantel de obispos, de Papas, de civilizaciones, de doctores y de maestros del mundo”.

La semilla de frutos tan prolíficos fue la Regula Monasteriorum, que redactó San Benito en las soledades del Subiaco para los dice monasterios que allí nacieron en torno suyo. En cada monasterio puso doce monjes y un abad, como queriendo reproducir el Colegio de los Doce Apóstoles bajo la dirección de Cristo. Nobles romanos como Equico y Tertulio le entregaron sus hijos, San Mauro t San Plácido, a los cuales profesará siempre un cariño tierno y profundo.

Veinte años llevaba en las cercanías de Subiaco cuando se vio forzado a abandonarlo por las intrigas que maquinaban contra él clérigos envidiosos. Se desterró el mismo a la montaña de Casino, allí sube el Santo y funda el monasterio que será cuna y centro de la Orden Benedictina.

San Benito murió hacia el año 547. Alma pura, que para vencer las seducciones de la carne se arrojó en los años de su vigor corporal sobre unas zarzas y espinas; voló a su Creador después de haber hecho abrir el sepulcro seis días antes de su muerte. Se hizo llevar a la iglesia, recibió los Sacramentos y, apoyado sobre sus discípulos, murió para vivir eternamente en el cielo.

Cuenca, 21 de marzo de 2021.

     José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.