martes, 25 de febrero de 2025

La medalla milagrosa, día 27 de noviembre.

Dicen que no hay corazón cristiano que no ostente esta bendita y salvadora enseña, por lo que me ha dado por buscar tal digna medalla, que me sonaba que tenía una, posiblemente perteneció a mi madre o a mi abuela. El asunto es que después de rebuscar entre mis cosas. ¡Eureka! La encontré. Está un poco deteriorada pero es posible su reparación, así que con las herramientas adecuadas lo he arreglado y listo para ser expuesta.


Por decreto del Sumo Pontífice León XIII, fechado el 23 de julio de 1894, se establece en honra de la Medalla Milagrosa una fiesta particular a semejanza de las que existían ya en honor del Santo Rosario y del Escapulario. Si se quedan conmigo y me acompañan les cuento la historia.


Corría el año de 1830. En el noviciado de las Hermanas de San Vicente de Paúl de París, profesaba en él la joven Catalina Labouré. Allí transcurrían los días de la piadosa novicia sin llamar la atención siendo humilde y dócil. Descansaba una noche al igual que sus compañeras en un vasto dormitorio, cuando oyó una suave voz que insistentemente le decía al oído: “Levántate”.

Ante la insistente voz despertó, corrió la cortina por el lado donde oía la voz y vio a un niño de unos cuatro o cinco años con rubios cabellos y todo su cuerpo desprendía rayos luminosos alumbrando la estancia: “Ven, -le dice la voz , ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera”, “Pero me van a oír” –pensaba Catalina. Y lo verán…” “Nada temas –repuso el niño contestando al pensamiento de Catalina- son las once y media y todos duermen, yo te acompañaré”. Al oír estas palabras y no pudiendo resistir a la invitación del cariñoso guía, se vistió a toda prisa y acompañada por el niño que irradiaba claridad por sus destellos de luz por donde pasaba fueron a la capilla.

Subió de punto su admiración al ver abrirse la puerta en cuanto la hubo tocado el niño y al ver que toda la capilla estaba iluminada, “lo cual –añade ella- me recordó la Misa del Gallo de Navidad”. Acompañada del niño hasta la barandilla del comulgatorio donde la dejó arrodillada. Tras breves instantes exclamó el niño: “Mira a la Santísima Virgen”; una señora de sin igual belleza se presentaba ante su vista cubierta de blanco con velo azul. Siguiendo los impulsos de su corazón, se arrojó a los pies de María Santísima. Tras breves indicaciones la Virgen le agregó: “Hija mía voy a encargarte una misión; muchas penas tendrás que sufrir en ella, pero gustosa las sobrellevarás pensando que van dirigidas a la mayor gloria de Dios; muchas contradicciones te sobrevendrán, pero la gracia te ayudará; nada temas, refiere todo lo que te suceda con sencillez y confianza a tu director espiritual”. Cuando se le pregunto a Catalina no acertó a decir el tiempo que permaneció con la Virgen. Cuando desapareció la visión se levantó, sor Catalina y vio nuevamente al niño en el sitio en que le había dejado al acercarse ella a la Virgen. Diciéndole ¡Ya se fue! Y la volvió acompañar al dormitorio. Se cree que este niño era el ángel de la guarda que Catalina tenía designado. Oyó dar las dos de la madrugada en la cama pero esa noche ya ni pudo dormir más.


Este relato es una parte de la misión de sor Catalina. Es su director espiritual el señor Aladel quien nos cuenta lo ocurrido el 27 de noviembre de 1830. Esto es lo que en el proceso verbal de información de fecha de 16 de febrero de 1836 fue recogido en acta:

“A las cinco y media de la tarde, hora en que las Hermanas acostumbraban a tener sus rezos en la capilla donde se aparecido la Virgen a la joven como en un marco ovalado; estaba de pie sobre el globo terráqueo del que no se veía más que la mitad; vestía ropaje blanco con manto azul plateado, parecía tener diamantes en las manos de las que caían haces de rayos luminosos a la tierra, y con mayor abundancia caían haces de un punto de la misma. Creyó oír una voz que decía: Estos rayos son el símbolo de la gracia que María obtiene para los hombres y el punto sobre el cual caen más abundantes es Francia. Se podía leer alrededor del cuadro estas palabras escritas con caracteres de oro: ¡Oh María! Sin pecado concebida, rogad por nosotros que acudimos a Vos. Esta oración estampada en semicírculo, comenzaba a la altura de la mano derecha, y pasando por encima de la cabeza de la Virgen venía a terminar a la altura de la mano izquierda. Habiéndose vuelto el cuadro, vio en el reverso del mismo la letra “M” rematada de una cruz con un trazo transversal en medio; y por debajo del monograma de María, los Corazones de Jesús y de María, rodeado el primero de una corona de espinas y atravesado el otro por una espada. Luego le pareció oír estas palabras: Hay que hacer acuñar una medalla según este modelo: Las personas que la lleven indulgenciada y recen con piedad esta oración gozarán de una protección especial de la Madre de Dios, y en este preciso instante acabó la visión.


Catalina Labouré, murió en París, en olor de santidad el 31 de diciembre de 1876 y fue beatificada por el Papa Pío XI en 1933.
El Arzobispo de París declaró varias veces que él mismo había ofrecido esta medalla a muchos enfermos de todos clase y condición y habían sanado. No tardó en proclamarse en una alocución del 15 de diciembre de 1836, con ocasión de la consagración de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Loreto de París, la necesidad de darla a conocer en todo el mundo católico, extendiéndose su devoción rápidamente por España, Suiza, Italia, Bélgica, Inglaterra, América, en Oriente y hasta en China.
Muchos son los milagros y conversiones que hubo a través de la Medalla Milagrosa y se haría muy largo el contar cada uno de ellos lo que si diré que todos ellos fueron estudiados y comprobados y que el 5 de junio de 1842 el eminentísimo cardenal Patrizzi proclamó que quedaba plenamente probado el verdadero e insigne milagro obrado por Dios.

Cuenca, 27 de noviembre de 2018 y el 27 de noviembre de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 19 de febrero de 2025

El misterioso templo de san Pantaleón de Cuenca.

 Para quien recorre la calle de san Pedro no le pasa desapercibido el arco apuntado que queda a la derecha con rejas de hierro y apoyado en dos columnas erosionadas por el tiempo, en la que en el capitel de una de ellas, apenas se aprecia, a un caballero alanceando a un dragón.

Capitel historiado de San Pantaleón (Cuenca)

El templo de san Pantaleón data del siglo XIII y según la tradición perteneció  a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, aquellos antiguos Templarios que ayudaron a Alfonso VIII en la conquista de Cuenca.

San Pantaleón (Cuenca)

¿Por qué el nombre de San Pantaleón? Aunque en sus narraciones y tradiciones haya muchas leyendas, como suele ocurrir con todos los santos más populares, es indiscutible su culto antiquísimo y la devoción de todos los pueblos; lo cual muestra la gran santidad y eficaz intercesión del San Pantaleón en esta ciudad al tener un templo en su honor.

Eran los principios de la Cuenca cristiana y el tener a la ciudad bajo su protección sería todo un logro. Pantaleón era un médico pagano que debió su conversión al cristianismo por el trato con un sacerdote llamado Hermolao, el cual le explicó que el autor de la vida y de la salud era Jesucristo. Pantaleón quiso probar la verdad del Evangelio, invocando el nombre de Jesús ante un niño que había muerto por la picadura de una víbora. El niño resucitó y Pantaleón recibió el bautismo. La curación de otro joven hizo que también su padre Estorquio abrazara la fe. Acusado por alguno de sus colegas médico, como cristiano fue detenido por el emperador Maximiano en Nicomedia quien lo mandó decapitar por no renegar de su fe.

San Pantaleón.

Su culto se hizo muy popular por todo Oriente en el siglo IV, de allí paso a Roma donde se edificaron varias iglesias en su honor. Hay reliquias de él por Francia, Alemania, Italia y España. Es en Madrid en el Real Monasterio de lis Austrias donde se guarda las reliquias, un trozo de hueso junto con una ampolla de sangre que se licúa en la víspera del aniversario de su muerte, el 27 de julio. Muchos son los estudios que se han realizado para dar una respuesta a este fenómeno sin encontrar razón humana que lo explique, por ello la Iglesia lo definió como el “Milagro de su Sangre”.

Después de ocho siglos de su construcción volvió a estar en el orden del día de Cuenca por las obras de reurbanización de la calle de Julián Romero, poniéndose al descubierto en el año 2009, una verdadera necrópolis en la pequeña calle del gran obispo D. José Guerra Campos, ese espacio, donde aparecieron los restos, hasta el siglo XV, fue una de las naves laterales de la iglesia de San Pantaleón. En estos trabajos arqueológicos se sacaron a la luz 23 fosas con restos entre 140 y 150 personas enterradas entre los siglos XIII y XVI.

Muro del Este de la antigua iglesia de San Pantaleón (Cuenca)

En el suelo del Templo también fueron halladas tumbas, ya que durante el Medievo, el interior de la iglesia y los alrededores (posiblemente el cementerio que poseía cada Templo) eran los lugares habituales de enterramiento en las costumbres cristianas.

Esto se prolongó hasta el siglo XVIII que las autoridades, viendo el peligro que entrañaba la descomposición de los cuerpos dentro de los centros urbanos, determinaron habilitar un cementerio fuera de la ciudad para garantizar la salud pública.

Es en este siglo XVIII cuando el templo cambió de nombre, pasándose a llamar “San Juan de Letrán”, acondicionándose los muros laterales y la cabecera. En el siglo XIX, concretamente en el año de 1874 fue cuando se desmanteló y sirvió de barricadas durante la tercera guerra carlista quedando inservible como templo, y en nuestro tiempo, por el año de 1998 se habilitó como un espacio especial, colocándose en su interior la figura de Federico Muelas.

Este templo en sus mejores tiempos constaba de tres naves separadas por pilares que servían de sostén a arcos apuntados como el que se conserva en su entrada principal decorado con ricas figuras. Se puede apreciar un capitel figurativo e historiado, concretamente el derecho de la portada, con temas caballerescos. A finales del siglo XV y principios del XVI cuando fue reducido a una sola nave por la proximidad de la nueva Iglesia de San Nicolás. La superficie que abarcaba se extendía, por el Norte hasta cerca de San Nicolás y por su parte Sur cerca de la Catedral. También por estas fechas se reformó la cabecera, añadiéndose el actual vano de medio punto que se aprecia en el lado Este.

Portada libro "Legado de Embrujo y Leyenda"
Obra María de los Ángeles Clemente Sánchez.
Estas sublimes ruinas no las he querido dejar pasar por su significado histórico para la ciudad, sirviendo de portada en mi última obra: “Legado de embrujo y leyenda”, donde se mezcla la historia con la leyenda, los amores con los desafectos y donde se puede palpar con un lenguaje sencillo y accesible, la historia pasada y presente de nuestra amada Cuenca.

Cuenca, 21 de febrero de 2022. Actualizado el 20 de febrero de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




martes, 11 de febrero de 2025

Efemérides conquenses del 13 de febrero. Muerte en Roma del XXXV Obispo de Cuenca, D. Alejandro Cesarino.

  D. Alejandro Cesarino era miembro de la familia de los Cesarinos, nacido en Roma, donde estudió y por sobresalir fue nombrado protonotario apostólico. Su Santidad León X, le elevó a Diácono Cardenal, con el título  de los Santos Sergio y Baco, que después le cambió en el de Santa María Lacta, y últimamente en el de Cardenal Albano.

Cuenca durante el episcopado de D. Alejandro Cesarino. Siglo XVI

Cuando fue nombrado por el Papa Adriano VI Obispo de Pamplona, tomó posesión el 9 de agosto de 1522, y siendo necesaria su presencia  en Italia, celebró sínodo diocesano en su nombre en la capital de la diócesis en 1531, su vicario D. Reinaldo de Cancelares obispo de Sant Angel.  Fue promovido D. Alejandro Cesarino a la mitra de Cuenca en este mismo año, vino a tomar posesión en 1538, y llamado nuevamente a Roma, cometió el gobierno de la diócesis de Cuenca a D. Reinaldo.

Murió el Emmo. Señor Cesarino, en Roma a 13 de febrero de 1512 y fue sepultado en el monasterio de Santa María de Aracelo de religiosas franciscanas, en la capilla de sus predecesores en el título cardenalicio.

Estuvo vacante la mitra, de Cuenca, cinco meses y nueve días, y fue nombrado obispo de Cuenca D. francisco de Ontiniente, protonotario apostólico y arcediano de Lorca, quien falleció antes de tomar posesión y yace sepultado en Cartagena, donde tenía capilla y patronazgo y el arcedianato.

Cuenca en el siglo XVI

Durante este periodo del pontificado de D. Alejandro Cesarino, se acometió la traída del agua a Cuenca desde la Cueva del Fraile. Siempre las aguas potables fueron escasas en la ciudad pues no tuvo otras aguas que las de lluvia y casi siempre escasas al quedarse escasos los aljibes utilizándose las aguas del Júcar y Huécar, junto con las fuentes naturales de la Higuera y Mirabueno, de D. Fernandico y Cueva de la Zarza, de Dª Sancha y Perenal, del Rey y de Martín Alhaja.

En 1533 se consiguió traer  el agua de la Cueva del Fraile, siendo corregidor D. Pedro Ordoñez de Villaquirán, y maestro fontanero Juan Velez. El beneficio que resultó fue indudablemente grande y la ciudad se fue hermoseando con algunos jardines y fuentes.

Cuenca, 13 de febrero de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

-Episcopologio de los Ilmos. Señores Obispos de la Diócesis de Cuenca.1860. D. Trifón Muñoz y Soliva. Imprenta de Francisco Gómez e hijos.

-Efemérides conquenses. 1979. María Luisa Vallejo y Guijarro.

domingo, 9 de febrero de 2025

Cambio de día para la visita guiada gratuita del mes de marzo en la Catedral.

 Visita guiada gratuita a la Catedral del mes de marzo.

Por motivo de la procesión del “Beso de Judas” que se realizará el 1 de marzo a las 10 de la mañana, por la celebración de los 120 años de la fundación del Prendimiento, nos vemos en la necesidad de aplazar la visita de marzo al segundo sábado, día 8 a las 11:00 horas.

Según nuestro calendario de visitas este mes de marzo nos tocará hablar de la parte angelical: “Aggelos”.


     El día 8 de marzo, a las 11:00 horas, tendremos la siguiente visita guiada gratuita en la Catedral, este mes hablaremos de la parte angelical de la Catedral. Recordando que para asistir es imprescindible estar incluido en la lista de admitidos, para ello es necesario mandar un correo a esta Dirección: chemarogo@gmail.com. En la actualidad no hay plazas vacantes.

Dos trabajos son los que cubren la visita: la publicación del libro: “Aggelos” Catedral de Santa María de Cuenca, que fue en 2019; prólogo del Deán José Antonio Fernández Moreno. Presentado en la Feria del Libro de Cuenca de ese mismo año y la exposición “La intemporalidad de los Ángeles”, realizada en la sala de exposiciones de la Catedral, del 30 de enero al 19 de abril de 2020.

Puedes conseguirlo en la librería Evangelio de Cuenca.


El mundo angelical que posee esta catedral la hace distinta a cualquier otra. La palabra ángel queda reflejada en 24 libros de las Sagradas Escrituras.

 Alfonso X, en la Cantiga 420, desglosa el orden de las diversas jerarquías angelicales. Al igual que en la literatura la catequética del triforio aborda esencialmente las funciones de los ángeles, como son: la de mensajero, la de auxiliador y portador de almas y psicostasis. Palabra que viene del griego, soplo, aliento vital, alma, lucha, disputa; entendido en el mundo cristiano como el pasaje de las almas. Esta acción se dará en el Juicio Final. 

Para que no sea, un servidor, incluyo parte del prólogo del libro, palabras del Deán-Presidente del Cabildo Catedral, contenido que define muy bien lo que veremos en la visita del sábado 4 de febrero:

<<El autor de este libro, el profesor José María Rodríguez, como si de un buscador de tesoros se tratara, ha descubierto en cada uno de los rincones de nuestra catedral la representación artística de estos seres espirituales, poderosos ejecutores de las órdenes de Dios y mensajeros de su palabra. Y, basándose en un estudio concienzudo de la teología, de la historia y del arte, nos los presenta para que veamos “de cerca” lo que habitualmente solo podemos ver “de lejos”. Ángeles del siglo XII al XVIII; en piedra, en talla de madera o en pintura; unos sonrientes, otros de aspecto más severo y serio; los hay con flores, palmas, cetros o incensarios en sus manos; los hay también aguerridos luchadores con casco de caballero y con espadas de fuego o de metal; unos contemplan, sonríen, juegan y hacen fiesta, mientras otros les hacen los coros acompañados de instrumentos varios. Es “El cielo en la tierra” >>.

Cuenca, 8 de febrero de 2025.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

sábado, 8 de febrero de 2025

Plenilunio de febrero.

 Luna llena de Nieve. Así llamada por las abundantes nieves que caían durante este mes. También se le llamaba “Luna del Hambre”, debido a la escasez de caza y a las bajas temperaturas que hacía imposible la caza.

Este mes de febrero el plenilunio se dará el día 12 a las 14:53horas según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El Plenilunio es el momento exacto en que la luna se encuentra completamente iluminada por el sol desde nuestra perspectiva en el lugar que nos encontramos en la Tierra.

Plenilunio de 2023. Cuenca.

No todos los meses de febrero ha habido luna llena, eso es debido al tener solo 28 días este mes del año. Un mes lunar tiene 29,272 y 29,833 días y no coinciden las órbitas elípticas de la Luna con la Tierra. En los años 1866, 1885, 1915, 1934, 1961 y 2018, el mes de febrero no tuvo Luna llena, así como en los años bisiestos (el día 29) que tuvo Luna Llena fueron: 1752, 1820 y 1972. Este año disfrutaremos de ella, si el tiempo lo permite, el domingo día 5 de febrero de 2023 y se dará a las 19:30 horas. Volverá  a no tener luna llena el mes de febrero en el año 2037.

 

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

Cuenca, 9 de febrero de 2025.

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Fuente documental:

“SELENE. Mitología de la luna llena en la hoz del Huécar”. 2010. Fundación Antonio Pérez. Autor José María Rodríguez González.