viernes, 22 de abril de 2016
sábado, 9 de abril de 2016
LA HUELLA DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA EN LA CATEDRAL DE CUENCA
523 años del regreso de
Colón a España tras el descubrimiento.
El día 15 de abril de 1493
llegaba Colón de regreso a España. De las tres carabelas sólo regresaron dos,
la Santa María el día 24 de diciembre encalló en “La Española” y con sus restos
se construyo un fuerte al que llamaron “Fuerte Navidad”. El 15 de enero de 1493
Colón toma la decisión de partir y al día siguiente las cañaveras Pinta y Niña
abandonan “La Española” con rumbo a España.
| Indígena y armadillo en la sacristía de la Catedral de Cuenca (C) José María Rodríguez González |
Después de un turbulento viaje a
causa de los temporales que separó las dos carabelas, viéndose obligando a
atracar en las Azores donde es arrestado
y liberado, por otro temporal le obliga a atracar en Lisboa el 4 de marzo donde
es entrevistado por el rey Juan II de Portugal informándole de su
descubrimiento, ese mismo día escribe una carta a los Reyes Católicos indicando
que llegaría a la corte sobre el 20 de marzo.
Colón eleva anclas de Alhandra
(Portugal) con La Niña el 13 de marzo. Navegando por la costa portuguesa y
luego por la costa Española de Huelva llega al Puerto de Palos donde llega el
día 15 de marzo, según el diario de a bordo.
Colón debió de estar en Sevilla
hasta el día 9 o 10 de abril. Se dice que los días que estuvo en Sevilla fue
huésped de honor en la casa del Asistente Mayor de la ciudad y del arzobispo
Diego Hurtado de Mendoza y Quiñones. No existen referencias concretas del
recibimiento que la ciudad de Sevilla hizo al gran descubridor, por lo que hago
referencia a lo descrito por el historiador Henry Harrise, afirmando que se
hizo una fiesta similar a la del Corpus Christi en la ciudad.
En los días que estuvo en
Sevilla, se habla que se paseaba por el entorno de la Iglesia de San Nicolás y
por el Barrio de Santa Cruz exhibiendo los indios que había traído.
En comitiva y con Juan Niño,
Colón partió de Sevilla para Barcelona donde estaban los Reyes Católicos,
llevando con él a seis de los diez indios que había traído de las Indias y
además llevó papagayos verdes y rojos, guaizas, hechas por los indios de
pedrerías y huesos de pescado, y cinturones de oro. El viaje fue realizado por
tierra para que los habitantes de los pueblos por donde pasaran pudieren ver a
los componentes del cortejo.
Los Reyes católicos lo recibieron
en el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, ubicado en Badalona. En la
catedral de Barcelona se bautizaron a los seis indios en presencia de los
Reyes. El 28 de mayo emprende el viaje de regreso a Sevilla.
Estos instantes constituyen los
momentos fundamentales de la historia universal, representando el encuentro
entre los dos mundos que hasta ese momento habían evolucionado
independientemente, cambiando el rumbo de la historia.
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| Armadillo. Sacristía Catedral de Cuenca (C) José María Rodríguez González |
García Hurtado de Mendoza (1535-1609), cuarto marqués de Cañete, era el segundo hijo del segundo marqués Andrés Hurtado de Mendoza, nacido en Cuenca, y su esposa María Manrique. Al ser su padre nombrado III Virrey de Perú (1555-1560) vuelve para acompañarle junto con su hermanastro Felipe, mientras que el hermano mayor Diego, queda en España y regresa a Cuenca.
Se especula con la posibilidad
que fuera a través del Arzobispo de Sevilla, quien hiciera llegar las noticias
con lo novedoso del viaje de Colón al haberlo tenido alojado en su casa como
invitado al regresar del Nuevo Mundo. Sea como fuere es de destacar que a lo
largo de toda la iconografía existente en las arquerías góticas de la Catedral de Cuenca animales que eran desconocidos en occidente hasta el momento del descubrimiento del Nuevo Continente; animales que fueron
esculpidos por lo novedoso, como puede ser el “armadillo”, nombre
dado por los propios descubridores.
Uno de las cosas que más llamaron la atención a la población del reino en ese tiempo fueron los diez indios que
Colón trajo consigo, como testigos de la veracidad de su descubrimiento y ello
no podía faltar en la representación iconográfica, pues son cuatro los indios los que
ilustran las arcadas, uno con un animal en su mano, como presa. Su tallado
coincide con la descripción que hace de ellos Colón en su diario de a bordo. El Almirante les habló de las cosas extrañas que encontró, entre ellas de los devoradores de carne human o caníbales y de las sirenas frente al Monte Cristi, pero aseguró no haber visto ningún monstruo que los cosmógrafos creían que existían en las islas al fin de la Tierra.
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| DODO. Sacristía Catedral de Cuenca (c) José María Rodríguez González |
Con relación a las aves la más
destacada seria el “dodo”, natural
de las islas Mauricio, es una especie de pato gigante que no puede volar.
Sobre el año 1681 se trajo el primer
ejemplar a Europa, en la actualidad extinguido. Su nombre de DODO (estúpido) se
lo pusieron los portugueses que se mofaban de su torpeza y facilidad de ser
cazados.
Un producto típicamente americano
es el maíz que es una especie de gramínea anual original y producida por los
pueblos indígenas en el centro de México desde hace unos 10.000 años. Se
introdujo en Europa en el siglo XVII. Ante este hecho he de afirmar que en la iconografía
poseemos más de diez mazorcas de maíz esculpidas en piedra a finales del siglo
XV ya que la reforma finalizó en el año 1505.
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| Indio del Nuevo Mundo (c) José María Rodríguez González |
Si nos referimos a especies
marinas, nos encontramos con los cangrejos ermitaños, estos suelen vivir en las
aguas de los continentes americano y europeo. En América se distribuye desde
Alaska hasta Baja California en México. Su hábitat en las aguas son los
arrecifes, las zonas rocosas y la arena.
Lo más asombroso es el tener
esculpido un pez globo, este es un pez que suele encontrarse en zonas tropicales, traído a Europa en el siglo XVI. No me cabe duda que fue una mala
experiencia la que llevó a entrar en la clasificación de los animales malignos
en la iconografía religiosa. Analizado su comportamiento diré que este enigmático
pez es temido, a la par que admirado, por su capacidad de hincharse como una
pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador. Este sistema de defensa se completa con el empleo
de una sustancia extremadamente venenosa denominada tetradotoxina, un veneno
que bloquea los canales de sodio del cuerpo, paralizando los músculos mientras
la victima permanece totalmente consciente y finamente muere por asfixia; ni
hoy en día hay remedio para ese veneno. Todo lleva a suponer que alguno de los
exploradores españoles tuvo la mala fortuna de acabar sus días por la
curiosidad que despertó y el instinto de poseerlo sería lo que le llevaría a la muerte, hecho
por el que, posiblemente lo tengamos entre lo iconografía de la Catedral de
Santa María de Cuenca.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
martes, 15 de marzo de 2016
Las lágrimas en perlas
Siete perlas de sufrimiento
El amor y el dolor van de la mano
me decía mi abuelo cuando me hablaba del sentimiento nazareno de la Semana
Santa, cuando desfilaban los pasos por debajo de sus balcones y mi abuela
Florencia replicaba “vosotros los hombres pensáis que el llorar es sólo de
mujeres” pero el mismo Cristo lloró al predecir la destrucción de Jerusalén
(Lc. 19,41) y cuando supo que había muerto su amigo Lázaro, estando con sus
hermanas Marta y María (Jn. 11,35). Así que Josemari no te de vergüenza llorar
cuando lo creas necesario porque con las lágrimas se enjuaga el alma del hombre
y sale el sentimiento profundo del amor. Llorar no es efecto de debilidad sino
de fina sensibilidad.
Al hilo de este episodio vivido,
en mi viaje a Italia, visitamos la Basílica Patriarcal de Santa María de los
Ángeles en la Porciúncula, lugar santo de fundaciones, pues allí fundó San
Francisco de Asís la Orden de los Hermanos Menores en 1211 y Santa Clara fundó
también la Orden de las Damas Pobres, Las Clarisas. En esta misma Iglesia
Cristo se le apareció y le concedió, por la intersección de María, la
indulgencia del Perdón de Asís (1216) y aquí mismo murió San Francisco cantando, el 3 de octubre de 1226, haciendo actualmente 800 de la aparición de Cristo a San
Francisco. Lo que más me llamó la atención, entre tanta grandeza, fue el
encontrar la “Capilla de las lágrimas” donde San Francisco muchas veces lloró
al contemplarse tan pecador ante la santidad de Dios, aquí descubrí lo que mis
abuelos querían trasmitirme.
Año tras año recordamos cada
momento de la vida del Redentor del Mundo. El pueblo de Cuenca se vuelca en
conmemorar y representar la Pasión. De los pasos siempre me llamaron la
atención las Vírgenes, por esos rostros desencajados por el dolor.
¿Hemos reparado en algún momento
en el dolor de la Madre viendo y viviendo el proceso lamentable de la muerte
anunciada de su hijo?
¡Qué fácil es sucumbir a los
deseos de este mundo! como la riqueza, la salud, la dicha, el amor. Reflexionemos,
todo cuanto ambicionamos en la tierra se desvanece en esos momentos de la
muerte.
No es fácil ser madre y María fue
soportando los dolores de la vida con resignación, cuando Simeón le profetizó la Pasión y Muerte de su
Hijo (Lc. 2, 22-35) que fue su primer dolor.
Todos preparamos la venida de
nuestro primer hijo con todo amor. El Hijo de María, no nació en una alcoba
cómoda y confortable, con ricas cortinas de seda que se cruzaran delante de una
ventana, con gruesas alfombras, sino en un entorno al revés, la alfombra se sustituyó por el musgo y la
habitación por una cueva llena de heno para encontrar el calor que facilitara
el sueño y el descanso de la madre que había dado a luz al Divino Redentor del
Mundo. Pero no se quedó ahí, de noche tuvieron que partir a fin de salvar a su
Hijo de la matanza de Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus
privaciones durante el largo viaje y no menos sufrimiento experimentó ella en
la tierra del exilio. Ello condujo a su segundo dolor (Mt. 2, 13-15).
¿A alguien se le ha perdido su
hijo? Que angustioso sería el dolor de María cuando se percato de que Jesús no
iba en la caravana. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo
encontraron en el templo. Tercer dolor en su vida (Lc. 2, 41-50).
No hay mayor dolor en el mundo
que ver morir a un hijo, dicen los psicólogos en la actualidad, cual dolor
inmundo sería el de María al encontrarse con su hijo camino del Calvario con la
cruz a cuestas, ¡qué terrible dolor cuando sus ojos se encontraron con los de
Jesús! El cuarto dolor de una vida de amor.
No quiso dejar sólo a Jesús en
sus últimos momentos, ella con el corazón roto aguantó debajo de la cruz.
Triste es el espectáculo al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo
a un ladrón y perdonar a sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella:
“Madre, he ahí a tu hijo”, “Hijo he ahí a tu Madre” (Jn. 19, 17-39) Quinto
dolor insoportable.
Lo contemplamos en nuestro paso
de la “Virgen de las Angustias” de Marco Pérez. Considera el amargo dolor que
sintió el corazón de María cuando el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su
regazo. (Mc. 15, 42-46) Así fue su sexto dolor en este caminar de la vida
terrenal.
La vida se le escapó de sus manos
terrenales cuando el cuerpo de Jesús fue enterrado como un ser humano más,
completando así los siete dolores más terribles que una Madre puede soportar en
esta vida (Jn. 19, 38-42)
Hay muchas formas de sufrimiento
que pueden afectar al cuerpo, pero los sufrimientos mayores son los del
corazón. Nadie se ve exento del sufrimiento en este caminar, sepamos ofrecerle
a Dios en comunión con Cristo.
Cada día de la Semana de Pasión
pasaba, bajo el balcón las imágenes: La Virgen de la Esperanza, el Domingo de
ramos; María Santísima de la Esperanza el Martes Santo; Ntra. Sra. De la
Amargura y San Juan, el Miércoles Santo; La Soledad del Puente, el Jueves
Santo; La Soledad de San Agustín, Ntra. Sra. De las Angustias, Ntra. Sra. De la
Soledad y de la Cruz el Viernes Santo. Perlas en sus mejillas para designar las
lágrimas del dolor de la Madre de Cristo, nuestro Redentor.
En el sueño de la inconsciencia
vi al ángel coger lo corona del sacrificio, levantándola sobre su cabeza,
brillaba como una estrella de siete colores, eran las perlas de los dolores.
Sobre éstas, se elevaba la última, uniéndolas, como un arco iris que fusiona el
Cielo con la tierra. En la noche de la vida miraremos eternamente a las
estrellas y sobre ellas las perlas del dolor, en ellas están encerradas las
alas del Espíritu, que nos llevará a la Vida Eterna.
Semana Santa 2016
José María Rodríguez González.
Profesor e investigador histórico
Poesía para una Pasión
Imágenes poéticas en la
Pasión Nazarena
Estos días, próximos a la
celebración de la Semana Grande de Cuenca, las hermandades se afanan en dejar
sus imágenes y andas en perfecto estado para su desfile por el gran calvario en
que se convierte esta ciudad.
Escritores, poetas, pintores e
imagineros, al compás de la pluma, del pincel, de la lira y de la gubia, año
tras año, siglo tras siglo, todas las generaciones de artistas y de literatos
dejaron su estela y su óbolo en pro de nuestra Semana Santa.
Siempre se cantó en España el
dolor de la Pasión y la suntuosidad de los cortejos procesionales. No hay en el
mundo ninguna literatura que haya dedicado tanta atención a los profundos y
emocionantes temas religiosos, como la literatura Española de todos los
tiempos.
Se puede afirmar que en el siglo
XVI que sólo los poetas españoles dirigieron corporativamente su inspiración a
narrar en verso el misterio maravilloso de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor
Jesucristo. No es posible hallar en ninguna literatura creaciones tan
perfectas, tan llenas de emoción y tan inspiradas como los poemas de Lope y
sobre todo de Quevedo, que dentro del cielo poético del Misterio de la Muerte
del Salvador, alcanzan sin ningún género de dudas una de las cumbres de la
poesía universal.
Lope de Vega posee un rico
repertorio de poemas dedicados a la Pasión, como: “A Cristo en la Cruz”, “A la
muerte de Cristo Nuestro Señor”, “Al ponerle en la Cruz”, etc. Pero el que más
me llena es el soneto “A Jesús Crucificado”,
mil veces recitado en mis años de estudiante:
¿Qué tengo yo
que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta,
cubierto de rocío,
pasas las noches
del invierno a oscuras?
“¡Oh cuánto
fueron mis entrañas duras
pues no te abrí!
¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud
el hielo frío
secó las llagas
de tus plantas puras!
“¡Cuántas veces
el ángel me decía:
“Alma, asómate
agora a la ventana;
verás con cuánto
amor llamar porfía!”.
“¡Y cuántas,
hermosura soberana,
“mañana le abriremos”, respondía,
para lo mismo
responder mañana!
Pero hay otros gigantes del parnaso como Francisco
de Quevedo, el cantor más ilustre del inefable drama divino del Redentor, su
copiosa producción poética. No hay un soneto tan emocionante, tan profundo como
el que describe a las palabras que le dijo Cristo a Judas cuando le entregó ¿A
qué vienes amigo?:
Cuando le vende: ¿A qué viniste, amigo?
Del regalo de Hijo, a mi castigo;
De oveja humilde y simple, a lobo fiero;
De apóstol de mi ley, a carnicero;
De rico de mis bienes, a mendigo;
Del cayado a la horca, sin mi abrigo;
De discípulo, a ingrato despensero.
Véndete, y no te vendas, y mi muerte
Sea rescate también a tus traiciones:
No siento mi prisión, sino perderte.
El corcel que a tu cuello dispones,
Judas, ponle a mis pies con lazo fuerte:
Perdónate, y a mí no me perdones.”
Si una escena ha inspirado bellísima poesía ha sido
la situación de María a los pies de la cruz. Nuestro paisano Fray Luis de León,
de los muchos poemas que tiene dedicados a la Virgen, entresaco estos versos
del poema titulado “A Nuestra Señora”:
“… Virgen y madre junto,
De tu Hacedor pechos floreció la vida:
Mira cómo empeora
Y crece mi dolor, la amistad se olvida;
Si no es de ti valida
La justicia y verdad, que tú engendraste,
¿a dónde hallará seguro amparo?
Y pues madre eres, basta
Para contigo el ver mi desampara.”
Otros poetas dedicaron igualmente poemas al drama
de la Pasión de Cristo, así como: El Príncipe Esquilache, Góngora, Calderón. Ya
en los siglos XVIII y en el XIX la literatura española se enriquece con nuevos
poemas dirigidos a cantar la Pasión, como José Zorrilla que escribe los
romances y sonetos a los dolores del Salvador, así como otros poemas
románticos.
En el siglo
XX, Gerardo Diego escribía el poema “Vía-Crucis y los poetas Luis Felipe
Vivanco, Luis Rosal, Luis Rosales, José María Alfaro y José María Pemán,
cantaron en sus poemas la pasión y muerte del Redentor.
En este siglo que acaba de nacer, no estaría de
más, seguir cantando la Pasión y Muerte de Nuestro Redentor, por parte de los
poetas actuales de Cuenca, evocando la religiosidad y devoción con que la
mayoría de las gentes de esta ciudad la viven. Esta ilustre ciudad cantada por
Federico Muelas:
“¡Cuenca, cristalizada en mis amores!
Hilván dorado al aire del lamento.
Cuenca cierta y soñada, en cielo y río!”
José María Rodríguez González. Profesor e investigador
histórico.
viernes, 4 de marzo de 2016
Un día extra por febrero
Un bisiesto cada cuatro años
¿Qué importancia podría tener que un mes tuviera más días o menos que otro? hasta que en casa surgió el comentario: ¡este año, en febrero hay que trabajar un día más y un día más para bocas que llenar! Eso se quedo grabado en mi cabeza, no comprendía como unos años eran un día más largo que otros y no tardé en buscar la aclaración.
Aunque éramos cinco todos estaban muy ocupados en sus trabajos y no tenían tiempo para tonterías, como me decían, así que el domingo fue cuando lo solté en casa de mi abuelo: ¿Por qué el mes de febrero tiene este año un día más en casa están “enfadaos”? Ven, siéntate y te lo explicaré.
Aunque el día estaba frío el calor de la estufa caldeaba la estancia y los rayos del Sol invadían la cocina que daba al barrio de San Martín, cuando mi abuelo comentó: nada en esta vida se hace sin un motivo, unas cosas por placer y otras por necesidad.
Los estudiosos del cielo se dieron cuenta que al trascurrir los años había cambios en el despertar de las plantas en primera y que las estaciones del año variaban, ello les llevó a un estudio más detallado y el astrónomo Sosígenes impulsado por el Emperador Julio César estudió cuantos días tenía un año solar, llegando a la conclusión que existía una descompensación en las cuentas y mandó el Emperador agregar un nuevo día cada cuatro años.
Pero abuelo ¿por qué en febrero? La gente siempre ha sido caprichosa y actúan en su provecho y algo así paso para que le tocara a febrero ser el corto del año. Cuando se iniciaron los días bisiestos en el Calendario Juliano se agregó a febrero que entonces tenía 30 días, pero los emperadores Julio César y César Augusto quisieron tener en sus meses, Julio y Agosto con 31 día, por lo que cuando gobernaron el Imperio Romano quitaron días a febrero para que sus meses tuvieron 31, quedando el segundo mes del año con sólo 28 días. Pero también pudo ser otro motivo justificable que febrero era para los romanos el mes de los muertos y las fiestas de expiación religiosa se celebraban al final del año, siendo llamadas februa, de ahí el nombre de febrero. El 23 de febrero, en otros tiempos, fue la fiesta de Terminalia, en honor del dios de los límites, relacionada con el final del año, posible motivo por el que se le aplicó a este mes.
Esto no acabó aquí, pasaron los siglos y el Papa Gregorio XIII, volvió a reunir a sus astrónomos y pidió que calcularan de nuevo por qué las estaciones y solsticios no coincidían con el calendario. Entonces se dieron cuenta que en todo ese tiempo se habían acumulado un día de desfase por lo que el jueves 14 de octubre de 1582 se saltaron el viernes 15 de octubre de 1582. Fue cuando comenzó a funcionar el Calendario Gregoriano que calculó los años bisiestos con la siguiente fórmula matemática: si un año es divisible por 4, entonces será bisiesto; porque no lo será si es divisible por 100, excepto que sea divisible por 400 (cada 400 años, hay tres que no serán bisiestos).
Esta adecuación no termina de ser exacta por lo que cada cierto tiempo se deben realizar los llamados “saltos de segundos” cruciales para garantizar una precisión extrema entre la rotación de la Tierra y los relojes.
Abuelo eso es difícil, Josemari nada hay difícil si se entiende. Hagamos un ejemplo, ¿en qué año naciste, en 1956?, divide 56 entre 4 y te da 14, pues el año en que naciste tú era bisiesto por que el número que te da es entero. Hagamos otro ejemplo, el año que nací yo fue el 1886, ¿fue bisiesto ese año? Con un poco de ayuda dividí 86 entre cuatro dando: 21.5 eso quiere decir que el año en que yo nací no lo era. Como has visto no es difícil calcularlo. ¡Recuérdalo¡ Popularmente se dice que la Tierra tarda 365 días en dar la vuelta al Sol, pero en realidad son 365,242 días esa fracción de casi un cuarto de día por año es la suma de cada cuatro años, por lo que febrero en lugar de tener 28 días tiene 29 como ocurre este año.
¿Es verdad que en estos años pasan cosas malas? Le pregunté a mi abuelo inocentemente. En la cultura popular el año bisiesto esta unido a la mala suerte. Hay un refrán popular que dice: Año bisiesto y año de pares, año de azare; ni casa, ni viña, ni huerto, ni puerto.
También es verdad que ha coincidido alguna catástrofe con ese día como puede ser el hundimiento del Titanic o el inicio de la Guerra Civil Española, pero también hay cosas buenas con relación a esas fechas. Siempre procura sacar lo positivo de las cosas, que la vida ya te traerá lo negativo. Mira, antiguamente el día 29 de febrero las mujeres podían proponer matrimonio a sus novios y si el novio no aceptaba debía compensarla con un beso y un camisón de seda. En las tierras anglosajonas los que nacían el día 29 de febrero se les llamaba “Leapers” que viene de Leap year, significa año bisiesto en inglés y en Irlanda se les premiaba con 70 libras a los bebes que nacían ese día.
Después de misa, como tantos otros domingos bajé a mi casa sabiendo lo que era un bisiesto y lo más importante el saber calcular cuando serían los próximos.
Cuenca, 29 de febrero de 2016
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.
lunes, 29 de febrero de 2016
Visita guiada por el siglo XVI en la Catedral de Cuenca
Te invito a descubrirla y ver la realidad de una época
grandiosa donde la espiritualidad de sus creencias está plasmada en hierro para
el disfrute de todas las generaciones que han sido testigo desde su creación
hasta nuestros días.
Sábado, 5 de marzo de 2016, a las 11:00 horas en la catedral
de Cuenca. Te espero.
domingo, 28 de febrero de 2016
Aniversario de la muerte del rey Alfonso XIII
75 años de la muerte
del Rey Alfonso XIII
Tal día como hoy, un 28 de
febrero de 1941, moría exiliado en la ciudad de Roma el Rey Alfonso XIII. Hera
hijo del Rey Alfonso XII y de Dña. María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Su madre actuó como regenta, al
ser hijo póstumo, hasta su proclamación como Rey, el 17 de mayo de 1902, a los
16 años de edad. Inició su reinado coincidiendo con un cambio generacional de
los partidos dinásticos: el conservador Cánovas fue sustituido por Antonio
Maura y el liberal Sagasta por José
Canalejas.
El rey Alfonso XIII visitó en
varias ocasiones nuestra ciudad de Cuenca, una de ellas fue el día 3 de mayo de
1905, visitando los restos de San Julián en la Catedral.
En los años cincuenta el escritor José Luis
Castillo-Puche publicó el diario íntimo de Alfonso XIII que fue encontrado en
los archivos del Palacio Real, y donde reflejaba su perfecto conocimiento de la
situación que vivía el país en el que comenzaba su reinado, entre otras coas
decía así: ”De mí depende si ha de quedar
en España la Monarquía Borbónica o la República. Porque yo me encuentro al país
quebrantado por nuestras pasadas guerras que anhela por un alguien que se le
saque de esa situación; la reforma social en favor de las clases necesitadas;
el ejército con una organización atrasada a los adelantos modernos; la Marina
sin barcos, la bandera ultrajada; los gobernadores y alcaldes que no cumplen
las leyes, es decir todos los servicios desordenados y mal atendidos”.
Contrajo matrimonio en 1906, con
la princesa británica Victoria Eugenia Ena de Battenbergen. Su boda se vió
ensombrecida por el atentado que tuvo. El anarquista Mateo Morral lanzaba una
bomba al paso de la comitiva real.
Al permanecer neutral España en
la 1ª Guerra Mundial favoreció el crecimiento económico y los mercados. Pero la
crisis de 1917 junto al nacionalismo catalán, el sindicalismo político y las
huelgas revolucionarias aumentó el desmoronamiento político que influyó en el
fracaso, en 1918, de un gobierno nacional formado por miembros de los dos principales partidos. Los fracasos
militares en Marruecos, las revueltas sociales y los problemas regionales
debilitaron a los gobiernos que fueron incapaces de afrontar la situación
desembocando en el golpe militar de D. Miguel Primo de Rivera en 1923. Al
principio la dictadura fue aceptada y en 1925 el desembarco de Alhucemas terminó
con la guerra de Marruecos, estableciéndose el orden social, potenciándose las
obras públicas.
Al fracasar la dictadura de Primo
de Ribera, el Rey intentó en 1930 restaurar el orden constitucional, pero los
partidos republicanos, socialistas y el nacionalismo se unieron contra la
monarquía.
En las elecciones del 12 de abril
de 1931 se programó la victoria electoral socialista y republicana sin terminar
el recuento de votos, como se ha sabido a través de las investigaciones del
historiador Javier Tusell que según él, los monárquicos obtuvieron 40.324
concejales, los republicanos 34.688, los socialistas 4.813, un grupo de indefinidos
1.207 y los comunistas 67.
Otro historiador Shlomo Ben Amí,
reconstruyó los resultados a través de los telegramas que los gobernadores
civiles enviaron al Ministerio de la Gobernación con datos de cada provincia.
Estos telegramas se encontraban en el Archivo Histórico Nacional, pero el hecho
de que la República se declarara dos días después de los comicios, el 14 de
abril, impidió que llegaran al Ministerio de la Gobernación los resultados de
muchos municipios. Lo que sí parece probado es que cundo el Rey Alfonso XIII
abandonó el Palacio Real rumbo al exilio, siendo las 8 de la tarde del 14 de abril,
los datos que se disponían eran parciales: 22.150 concejales monárquicos,
frente a 5.875 concejales republicanos.
A estos datos habría que sumarles los concejales que habían resultado elegidos
automáticamente el 5 de abril, al no haberse presentado más que una candidatura
en algunos municipios, correspondiendo 14.018 monárquicos, 1.832 republicanos.
Sorprendentemente, este resultado fue interpretado como una derrota de los monárquicos.
Al despedirse el Monarca leyó
ante sus ministros su mensaje de despedida: “Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios
sobrados para mantener mis regias prorrogativas, en eficaz forcejeo con quienes
las combaten. Pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un
compatriota contra otro en fratricida guerra civil…”
Alfonso XIII vivió exiliado diez años,
hasta su muerte, de una angina de pecho, en 1941. En el año 1980 sus restos
fueron trasladados al Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial (Madrid).
Cuenca, 28 de febrero de 2016
José María Rodríguez González.
Profesor e investigador histórico.
Fuentes
documentales:
Biografía de Alfonso
XIII. Buscabiografias.com
Periódico ABC. Domingo
28 de febrero de 2016.
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