domingo, 21 de abril de 2024

San Sotero y san Cayo, papas y mártires. 22 de abril.

Dos santos que aunque pertenecen a distinta época su fiesta se celebra el mismo día.

Con los años a uno se le agarran en el cerebro cosas inverosímiles o manías, una es el afán de contar todo, esta quedó arraigada en mí cuando hice el estudio de investigación sobre la iconografía de la Catedral. Desde entonces me da por contar el número de elementos iguales que hay en cualquier sitio, buscando el simbolismo numérico que entraña o esconde tras ellos. El otro lo cogí de los compañeros del Instituto los Llanos de Albacete, donde tuve mi primer destino tras aprobar las oposiciones en las Enseñanza Medias. Ellos en el primer recreo se jugaban los cafés y según salían los números los llamaban por el nombre de su denominación no el numérico, así el 1 era el galán, el 11 las banderillas, el 13 la mala pata, el 15 la niña bonita y el 22, los dos patitos. Por tanto hoy celebramos el día del mes de los dos patitos y curiosamente hoy hablaré de dos santos que celebramos al mismo tiempo. San Sotero y san Cayo.
San Sotero y san Cayo

Dos santos que aunque pertenecen a distinta época su fiesta se celebra el mismo día, el 22 de abril.

Comenzaré por san Sotero, diré que era napolitano y nació en Fundi, a finales del siglo primero o principios del segundo. Sus méritos lo elevaron al pontificado en el año 161, a la muerte de san Aniceto. Eran los tiempos de Marco Aurelio, bajo su reinado padeció muchas persecuciones la Iglesia. En Roma, con un gran número de cristianos, fue condenado a las minas de Cerdeña perdiendo su libertad.

En las cartas que le escribió san Dionisio, obispo de Corinto, se aprecia la gran caridad de esto Santo: “Has derramado tu beneficencia sobre los hermanos, enviando a muchas iglesias limosnas y socorriendo a todos los pobres, especialmente a los que trabajan en las minas. En todas partes renuevas la generosa caridad de tus antecesores, socorriendo a los que padecen por Cristo”.

Su celo y caridad fueron coronados con el martirio, cuyos pormenores no han llegado hasta nosotros, pero del que no se puede dudar, porque en todos los Martirologios se le cuenta entre los confesores de la fe, entre los que sellaron con su sangre el testimonio de la verdad.

El Martirologio Romano nos habla de san Cayo como Papa y mártir del tiempo de Diocleciano. El Liber Pontificalis nos lo presenta obligado a esconderse por algún tiempo en las profundidades del cementerio de Calixto. Y dice en su primera redacción que destacó como confesor. Una segunda redacción añade que fue coronado con el martirio. El Papa Sergio II, trasladó su cuerpo del cementerio de Calixto a la iglesia de Equicio, dedicada a los santos san Silvestre y san Martin. Venerándose en Toledo algunas reliquias suyas. También guardan algunas en la de los Jesuitas de Munich, en Baviera.
San Sotero y san Cayo

San Cayo, nació en Dalmacia. Al morir el papa Eutiquiano, el año 283 fue elegido Papa por unanimidad. Los críticos modernos dicen que no existe ningún documento auténtico de su martirio. El título de mártir le puede venir solamente por los trabajos que hubo de pasar al principio del reinado de Diocleciano. La veneración con que miraron los cristianos su tumba prueba ciertamente que murió en olor de santidad, así como el título de confesor que le da el Liber Pontificalis.

Se ha encontrado la inscripción de una difunta que quiso ser enterrada en el cementerio de Calixto junto a san Cayo: ad Dominum Caium. Este término de señor designa en las catumbas a los mártires o confesores ilustres junto a los cuales tenían devoción de reposar los demás cristianos.

San Cayo murió el 22 de abril del año 296, como dice su epitafio, encontrado fragmentado en el cementerio de Calixto, junto a la cripta del Papa Eusebio. Las actas legendarias de santa Susana lo hacen hermano del senador Gabinio y pariente de Diocleciano. Lo que únicamente parece cierto es que vivía junto a la casa de santa Susana y de su padre Gabinio.

San Sotero y san Cayo fueron inscritos en el calendario romano bastante tarde. Pero la devoción de los fieles a ambos es muy antigua. Sobre todo nos han quedado documentos de la devoción a san Cayo.

Publicado en Cuenca, 22 de abril de 2020 y el 22 de abril de 2024.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:
-Año Cristiano para todos los días del año. P. Juan Croisset. Logroño. 1851.
-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.
-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.




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