jueves, 11 de enero de 2024

Efemérides conquenses 12 de enero. Muerte del LIX obispo D. Jacinto Ramón Rodríguez Rico.

     El 12 de enero de 1841, muere en Cuenca le obispo D. Jacinto Ramón Rodríguez Rico que rigió la sede conquense desde el año 1827 al 1841.

Este digno prelado nació en Villamayor de Campos (León), el 9 de septiembre de 1772. Sus padres fueron, D. Francisco Rodríguez Alaiz y Dolores María Jacinta Rico Belicia. Observándose en él desde sus primeros años una decidida vocación al estado eclesiástico, procuraron sus padres, fomentar su piedad y dedicarle a las letras.

Capilla Mayor de la Catedral de Cuenca.

Fue instruido en las humanidades y latín por los PP. Escolapios de Getafe, donde cursó dos años de filosofía. El año tercero lo cursó en la Universidad de Toledo, como también otros tres años de jurisprudencia civil, y los seis restantes de leyes y cánones en la Universidad de Valladolid.

El 28 de septiembre de 1799, en Toledo, fue nombrado catedrático de prima de cánones, y por nombramiento del claustro a moderante de la Academia canónica legal.

En el año 1812 fue nombrado diputado a Cortes, y en Cádiz fue uno de los firmantes de la célebre exposición que por la primera palabra con que la comenzaron merecieron el epíteto de “persas”, y en 1823 el rey D. Fernando VII le agració con el deanato de Zamora. Habiendo quedado vacante la sede episcopal de Teruel, S.M. le propuso para ella en el año 1825.

Llevando un año en el obispado de Teruel, cuando al morir el Excmo. Sr. D. Ramón Falcón y Salcedo dejó bacante la sede de Cuenca y fue D. Jacinto Ramón Rodríguez Rico quien la vino a ocupar habiendo sido otorgada la gracia por su Santidad León XII, pasó la orden el 21 de mayo de 1827 y tomó posesión por él, el 27 de julio siguiente, el Dr. D. Gumersindo Requejo y Aguado, deán de esta Santa Iglesia y el 30 del mismo mes, hizo su entrada, previos los juramentos, en su catedral.

Este prelado manifestó desde luego la más exquisita prudencia. Respetó mucho los estatutos, concordias, reglas, prácticas y loables costumbres de esta santa iglesia. Lo propio hizo con las sinodales del obispado. Con el clero catedralicio siempre sostuvo la más cordial armonía: en las pascuas visitaba por tarjeta a todos los individuos del cabildo y con el parroquial era muy deferente. Con los demás sacerdotes fue muy atento y amable.

Fue muy celoso de que los confesores de los colegiales asistiesen con frecuencia al desempeño de su ministerio, y visitando el establecimiento algunas veces en cada curso, se enteraba del estado de la instrucción y moralidad.

En la predicación fue muy asiduo mientras se lo permitió su salud, y viendo que el culto de esta catedral era muy solemne, que los prebendados estaban mucho más recargados que en otras catedrales, y sabiendo que a efectos de la crudeza del clima, en más de una ocasión habían sido sacados de la capilla mayor los celebrantes con pulmonías, perlesías y otras enfermedades de muerte, eligió para sus predicaciones la capilla del Espíritu Santo, y después la céntrica iglesia de San Felipe Neri.

El Ilmo. Sr. Rodríguez Rizo gozó de poca salud, cuando ya no le permitían pasear a pie por consejo de los médicos tomó un coche vetusto de poco precio, y agravadas sus dolencias en enero de 1841, recibió los santos sacramentos con gran edificación y dio su espíritu a Dios el día 12 de enero, llorado por los pobres. Yace en la capilla mayor de esta Catedral conquense.

Publicado en Cuenca, 12 de enero de 2021 y el 12 de enero de 2024.

Por: José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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Fuentes documentales:

-Descripción e historia política, eclesiástica y monumental de España. Provincia de Cuenca. Madrid. 1897.

-Noticias de todos los Ilmos. Sr. Obispos que han regido la diócesis de Cuenca. D. Trifón Muñoz y Soliva. 1860

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