martes, 2 de enero de 2024

Santa Genoveva (420-500). Festividad del 3 de enero.

Nombrada Patrona de París por interceder para que cesara la epidemia que asoló París en el año 1129.

Genoveva nació en París en el año 422, poco tiempo después del establecimiento de la monarquía francesa. Sus padres pasaban por los más ricos del barrio de San Dionisio. La niña desde sus primeros años se distinguió por su piedad y devoción.

Siendo todavía una niña, pasó por París camino de Inglaterra, San Germán, y dio un sermón a la población católica de París, entre los oyentes estaba Genoveva, muy reflexiva, recogida y en actitud angelical. San Germán le preguntó por su nombre, sus padres y sus ideales. Vio que se trataba de un verdadero ángel, que había nacido para el cielo, más que para la tierra. Le habló del ideal de la pureza, de la consagración total a Jesucristo, y al niña abrió unos ojos grandes, como su corazón inocente.

San Germán le regaló una cruz como obsequio de su celestial boda con Jesucristo si decidía consagrarse a Él. Genoveva tendría unos doce años en esos momentos.

Desde aquel día se dio a la santidad con todas sus fuerzas. Una mañana se disponía a ir a la iglesia y su madre le puso pegas. “¿Por qué vas a la iglesia? Ella respondió: “Porque he prometido ser santa”. El camino de la santidad es el camino de la iglesia, donde está Jesús y donde están los Sacramentos, que son la fuente de la vida. Su madre no entendió la razón ni la alteza de miras de su hija. Se opuso rotundamente. La historia dice que quedó ciega en el acto. La niña lloraba la ceguera de su madre. Un día que fue a la fuente a por agua, se mezclaron sus lágrimas con las del cántaro. Hizo la señal de la cruz sobre el agua y le dio a su madre para que hiciera con ella tres cruces sobre los ojos. Sanó instantáneamente. Desde entonces sus padres dejaron a Genoveva que siguiera libremente el camino de su vocación.

No parece que hubiera todavía en París conventos de religiosas. Las que querían vivir en estado de perfección se retiraban a sus casas, recibiendo antes el velo y la bendición del obispo. Genoveva, hacia el año 435 ó 440 se presentó con dos compañeras al obispo; recibió el velo de consagración a Dios y se ratificó públicamente su propósito de vivir perpetuamente virgen.

Pronto murieron sus padres y Genoveva se recogió en casa de su madrina. Dios la probó con una parálisis completa y larga. En tres días no dio más señales de vida que unas ligeras palpitaciones del corazón. Dios se le manifestó y le reveló los misterios de su reino, recobrando la salud.

La santa vivía en constante oración y penitencia. No comía sino los jueves y domingos, y esto en escasa cantidad y siempre lo mismo. Un poco de pan y unas cuantas habas cocidas en agua sola. En el año 451 París entero estaba asustada ante las campañas victoriosas de Atila. La ciudad se empezaba a despoblar. Genoveva exhortó a la oración y penitencia y prometió que no pasaría nada. Su profecía se cumplió a la letra. París fue perdonada.

Genoveva murió con más de ochenta años, el 3 de enero de 512 probablemente. Desde el año 1129, en que libró a París de su epidemia, es Patrona especial de esta ciudad. El milagro fue confirmado por el Papa Inocencio II en el año 1130.

Fue canonizada por los votos del pueblo de París y su festividad se celebra el 3 de enero.

Pidamos a Santa Genoveva que nos termine de librar de esta pandemia que nos asola al mundo entero en estos momentos y que parece que no llega su fin.

Publicado en Cuenca, 3 de enero de 2021 y actualizado el 3 de enero de 2024.

     © José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

_____________

FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario