miércoles, 10 de enero de 2024

San Higinio y San Pacomio. Festividad del 11 de enero.

     El Misal Romano conmemora hoy San Higinio, Papa y mártir de mediados del siglo II. De él no sabemos nada más que lo que nos dice San Ireneo, a saber, que sucedió en el Supremo Pontificado a San Telesforo. Su nombre entró en el Misal Romano muy avanzada la Edad Media.

San Higinio, Papa y mártir

El Martirologio nos recuerda también a San Palemón, maestro e iniciador espiritual de San Pacomio, el gran padre de la vida cenobítica. Digamos algo de los que sabemos más cierto sobre el maestro y el discípulo.

El monaquismo, vida solitaria, nació en Egipto, en la segunda mitad del siglo III. El monje vivía en el desierto, generalmente bastante cerca de las aguas del Nilo, y aun cuando se acercaba otros monjes, vivía en su celda, separado y sin someterse a ninguna regla común.

San Palemón era uno de estos monjes y vivía en Schenesit, en la ribera derecha del Nilo y frente al mar Rojo, en el Alto Egipto. Cerca de su cabaña vivían otros monjes, que se habían hecho discípulos suyos.

San Palemón y San Pacomio

Un día llamó a las puertas de su celda un joven deseoso de dirección espiritual. Era el joven Pacomio, el futuro fundador de la vida cenobítica. Quería imitar la vida del viejo Palemón. Este lo recibió con frialdad, ponderando las dificultades: “Si tienes ánimo para pasar más de la mitad de la noche en vela, meditando la Ley del Señor; para trabajar durante el día, haciendo esteras, cestos y cilicios; para ayunar hasta que se pone el sol; para alimentarte nada más con pan y sal, yo te daré un rincón en mi choza y un trozo de mi estera para dormir”. El joven venía decidido y aceptó todas las condiciones. Desde aquel día vivieron juntos maestro y discípulo.

Pacomio aprendió el ejercicio de la oración, la resistencia a las tentaciones del enemigo con la vigilia y austeridad de costumbres. Le decía Palemón: “Vigila Pacomio, para que Satán no te tiente, porque muchos se durmieron para su mal, a causa de la tiranía del sueño”.

Palemón enfermó y Pacomio le obligó a tomar algunas cosas propias de enfermos, asegurándole que así sanaría. El maestro curó y dijo al discípulo: “No creas que la salud viene de los alimentos perecederos. La salud y las fuerzas están en Nuestro Señor Jesucristo”. Y volvió a sus prácticas de costumbre.

Poco antes de que muriera Palemón, Pacomio se despidió de él y partió río arriba, hasta llegar a Tabena, a 565 km de la actual ciudad del Cairo. Quería vivir en comunidad con otros montes. Así fundó e inauguró en el año 320, el primer monasterio o cenobio.

San Pacomio murió en el año 348. Su paso por el mundo dejaba una estela profunda de luminosidad, por donde habían de caminar todas las almas llenas de fe, ansiosas de perfección y del cielo. En su Regla se inspirarán todas las posteriores de los grandes fundadores religiosos.

Publicado en Cuenca, 11 de enero de 2021 y 11 de enero de 2024.

    Por:  José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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FUENTES CONSULTADAS:

-Año Cristiano para todos los días del año. P. Croiset. Madrid. 1846.

-La casa de los santos. Carlos Pujol. Madrid. 1989.

-Año Cristiano. Juan Leal, S.J. Madrid. 1961.

 

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