lunes, 6 de abril de 2020

Piedra sobre piedra.

Reflexiones para una Semana Santa en casa.

Salían los doce del Templo para subir, como los otros días al  Monte de los Olivos. Uno de los discípulos - ¿Quién habrá sido? ¿Acaso Juan de Salomé, todavía un poco niño y por eso, capaz de maravillarse, o bien el Iscariote, respetuoso por la riqueza? –dijo a Jesús: ¡Mora qué hermosura de edificio! ¡Y cuántas hermosas piedras!

El Maestro se volvió a mirar las altas murallas cubiertas de mármol que el Fausto calculador de Herodes había levantado sobre la colina, y respondió:

-“¿Ves todas estas magníficas construcciones? Pues en verdad te digo que de todo eso que ves día vendrá en que no quede piedra sobre piedra, sin ser destruido” (Mt. 24,2).

El admirador que manifestara su admiración, calló de repente. Nada tuvo de responder, pero todos, perplejos y estupefactos, iban masticando dentro de sí esas palabras. Duras palabras para corazones pequeños de provincianos ambiciosos. Otras palabras duras, y duras de oírse, duras de comprender, duras de creer, había dicho en los últimos tiempos aquel que los amaba. Pero no tenían recuerdo de palabras tan duras como éstas. Sabían que era el Cristo y que debía sufrir y morir, pero esperaban que, inmediatamente después, habría de resucitar en la gloria victoriosa de un nuevo David, para dar a Israel la abundancia y a ellos, fieles en el peligroso vagabundaje de la miseria, os premios mayores y el dominio. Pero si la tierra debía ser mandada por Judea, a Judea debía mandarla Jerusalén, y las sedes del mundo debían hallarse en el Templo del gran Rey. Si lo ocupaban ahora, los Saduceos infieles, los Fariseos hipócritas, los Escribas traidores, el Cristo los echaría para hacer lugar a sus Apóstoles. ¿Cómo, pues, podía ser destruido el Templo, recuerdo esplendoroso del Reino pasado, roca esperada del nuevo reino?

Esta conversación de las piedras resultaba más dura que las mismas piedras de Simón llamado Piedra (Pedro) y a sus compañeros. ¿No podía cambiar las piedras del Jordán en hijos de Abraham? ¿No había dicho Satanás que el hijo de Dios podía trocar las piedras el desierto en panes de harina? ¿No había dicho el propio Jesús , mientras pasaba por la puerta de Jerusalén, que las mismas piedras, en lugar de los hombres, habrían gritado la salutación y cantado los himnos? ¿Y no era él quien había hecho caer de las manos de los enemigos las piedras que habían recogido para matarlo y las había hecho caer de las manos de los que acusaban a la adúltera?

Pero los discípulos no podían comprender el discurso de las piedras del Templo. Apenas llegaron al Monte de los Olivos y Cristo se sentó en frente del Templo, no supieron contener su curiosidad. –“Dinos a nosotros cuándo van a ser esas cosas. Y cuál será la señal de tu venida” (Mt. 24,3).

La respuesta fue el Discurso de las últimas Cosas –el segundo sermón de la Montaña. Entonces, en los principios del anuncio, había dicho a manera cómo debía cambiarse toda el alma para fundar el Reino, ahora a dos pasos de la muerte, enseña cual será de los renitentes y cómo será la segunda venida.

Este discurso, menos comprendido que el otro y todavía más olvidado, no responde, como algunos creen, a una pregunta sola. Las preguntas de los Discípulos son dos, Cuándo sucederá esto que has dicho, es decir, la ruina del Templo, y cuáles serán las señales de su venida. Dos son las respuestas. Jesús anuncia los acontecimientos que precederán al fin de Jerusalén y, después, describe las señales de su nueva aparición. El discurso profético, aunque se lea todo seguido en los Evangelios, tiene dos partes. Las profecías son dos bien distintas: la primera se ha cumplido antes que la generación de Jesús hubiera desaparecido, antes de que pasaran cuarenta años de su muerte. Los días de la otra profecía no han llegado aún, pero, acaso, esta generación no pase sin que vean las primeras señales.

Cuenca, 6 de abril de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.



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-El Evangelio de la madre. E. Enciso. Madrid. 1943
      -Historia de Cristo. Versión española. Mñor. Agustín Piaggio. Editorial Lux. Santiago de Chile.1923.
      -Festividades del año Litúrgico. Editorial Luis Vives. Zaragoza. Lino, Obispo de Huesca.1945.


sábado, 4 de abril de 2020

Carga con tu cruz.


 Reflexiones para una Semana Santa distinta.

Nunca ha agradado al hombre llevar la cruz; pero en estos tiempos en que el termómetro religioso está muy bajo, el progreso proporciona con tanta abundancia comodidades y los caprichos se satisfacen tan fácilmente, la palabra cruz y cuando en ella se encierra, suena como algo anacrónico, poco conforme con nuestro siglo, y  desde luego, debe ser relegado a la historia del pasado no a la nuestra.

Y sin embargo, acaso nunca como ahora se encuentra la cruz a cada paso, precisamente por ese afán desmedido de huir de ella.

La cruz es inherente a nuestra naturaleza durante nuestra permanencia en la tierra, y por más esfuerzos que hagamos y más cálculos que echemos no conseguiremos jamás apartarla de nuestra vida.

“No puedes huir de ella –dice Tomás de Kempis-, hacia adentro o hacia fuera; en todas partes la encontrarás”. (1*)

Pues si es inevitable. ¿Por qué gastar inútilmente tiempo y energía en tratar de evitarla?

Nadie, absolutamente nadie ha pasado la vida sin cruz;  ¿y nosotros pretendemos ser una excepción? Puesto que, quieras o no, tenemos que cargar con nuestra cruz, sigue el consejo del conocido aforismos: “haz de la necesidad virtud”; llevemos con resignación la que en la vida nos ha correspondido, y así, por lo menos, conseguiremos llegar al término feliz de la gloria y que mientras tanto, nos pese menos.

Porque cuanto más nos rebelemos contra ella, aguzaremos más sus aristas; cuanto más trabajemos por quitártela a nuestro paso, tanto más la agravaremos y cuanto menos nos resignemos, mayor abundancia de de amargura rezumará.

¿Qué cruz nos resulta más insoportable? ¿La enfermedad? ¿La muerte de un ser querido? ¿Un revés de fortuna? ¿La pobreza? ¿La contrariedad proporcionada por un fenómeno desagradable de la naturaleza que trastorna tus planes? ¿El coronavirus actual?

Pero dime: ¿estos males dependen de nosotros o se producen independiente de los esfuerzos de nuestra voluntad?, pues nuestros reniegos no conseguirán modificarlo lo más mínimo.

“Dios nos es siempre fiel –dice san Pablo- y no permitirá que seas probado sobre tus fuerzas, sino que son la misma prueba la que nos dará el auxilio necesario para que podamos permanecer en pie”. (2*)

   Escucha lo que con respecto a tal manera de pensar escribió Nicole: “Es menester en tener en cuenta que es tan ridículo encolerizarse por las faltas y rarezas de los otros como enfadarse de lo que hace mal tiempo o de que hace demasiado frío o demasiado calor; porque nuestra cólera es tan incapaz de corregir a los hombres como de cambiar las estaciones. Y aún hay otra cosa más irracional en este punto; y es encolerizándose contra las estaciones, no por eso se las hace más o menos molestas, y en cambio, el desabrimiento que concebimos contra los otros los irrita contra nosotros y torna sus pasiones más vivas y más activas” (3*)

Convenzámonos: los hombres, con faltas e imperfecciones, son instrumento en manos de Dios, que los males saca bienes, y permite, en la forma antes dicha, que nos proporcionen cruces para que cargada con ellas pasemos por el calvario de esta vida y lleguemos a la gloria de la Resurrección.

Cuenca, 4 de abril de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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1* Imitación de Cristo. Libro II cap. 12
2* Epístola 1ª a los de Corinto, 10,13.
3* citado por Guibert en el carácter, Cap. 3.

viernes, 3 de abril de 2020

Entrada de la Virgen de las Angustias en la Concepcionistas de la Puerta de Valencia.

Traslado de la Virgen de las Angustias a las Concepcionista de la Puerta de Valencia, del día 13 de abril de 2019.

      Para que nos quede grabado lo que vale la protección de María os contaré una pequeña historia que se le atribuye a Sebastián el Cano. Se dice que en 1519, muchas tardes al toque de oración pasaba largos ratos orando ante una imagen de María en la iglesia de san Ildefonso de Sevilla.
       Al cabo de tres años de viajes, volvió en traje de penitente, con un cirio encendido y depositaba sobre el altar que solía rezar un ramo de flores, conchas y corales de los países que había recorrido, pues fue el primero en dar la vuelta al mundo. Con el tiempo el pueblo erigió una estatua de este gran explorador y en su pedestal: Un vascongado el primero que dio la vuelta a todo el mundo". Esta estatua fue erigida en vida de Sebastián el Cano y quienes lo felicitaban por tal monumento le respondía: "¡Con María nada es imposible, sin María todo se malogra!
       Seamos solícitos y hoy Viernes de Dolores, tengamos un rato para orar y pedirle por todos nuestros enfermos de COVID-19.
Cuenca, 3 de marzo de 2020.
José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.  

jueves, 2 de abril de 2020

El despertar del alma.

   Estos días que estamos confinados en nuestras casas y nuestros pensamientos ruedan por un mundo llenos de prejuicios y sinsabores quiero con estos artículos dar una visión de algo que los creyentes, por nuestra fe, creemos que existe, pero siempre nos queda el sinsabor de preguntarnos ¿Habrá vida después de ésta vida?

Son muchos los años que llevo estudiando los seres luminosos o lo que llamamos ángeles, he leído muchísimos libros sobre estos temas, desde Platón. He leído con mucha atención, y un par de veces, el libro tibetano de los muertos, así como todo lo referente a este tema que hay escrito en la Biblia, incluso he leído a pensadores del siglo XVII como Emmanuel Swedenborg (1*), que vivió en los años de 1688 a 1772, este hombre nació en Estocolmo y fue famoso en su época e hizo contribuciones respetables en varios campos de las ciencias naturales. Sus escritos, orientados en un principio hacia la anatomía, fisiología y psicología, le ganaron un gran reconocimiento. Sin embargo, en un período más tardío de su vida sufrió una crisis religiosa y comenzó a hablar de experiencias según las cuales pretendía haber estado en comunicación con entidades espirituales del más allá.

Todas estas cosas fueron las que me llevaron al estudio minucioso de la parte angelical de nuestra Catedral conquense. Mi investigación se vio reflejada en el libro: “Aggelos” que lo dimos a conocer en la Feria del Libro de 2019, siendo su presentación en el Salón de Plenos de la Diputación de Cuenca.

Prosiguiendo con Emmanuel Swedenborg podemos decir que sus obras tienen muchas descripciones de cómo es la vida que hay más allá de la muerte. De nuevo es sorprendente la correlación entre lo que él escribe, con relación a algunas de sus experiencias espirituales y lo que cuentan otros, que también han tenido experiencias cercanas a la muerte. Por ejemplo, describe cómo, cuando han cesado las funciones corporales de respiración y circulación, el hombre todavía no ha muerto, sino que está separado de la parte corpórea que utilizó en el mundo. El hombre, cuando muere, sólo pasa de un mundo a otro (2*), afirmando que él mismo ha pasado por las primeras etapas de la muerte y ha tenido experiencias fuera de su cuerpo.

Lo cuenta así: “Pasé por un estado de insensibilidad de los sentidos corporales, casi por el estado de la muerte; la vida de pensamiento interior seguía entera por lo que percibí y retuve en la memoria las cosas que ocurrieron y lo que les ocurre a los que han resucitado…, especialmente se percibe… que hay una absorción…, un tirón de… la mente, es decir, del espíritu, hacia fuera del cuerpo”.

Durante la experiencia se encuentra con seres a los que identifica con ángeles. Éstos le preguntan si está preparado para morir: “Aquellos ángeles me preguntaron primero cuál era mi pensamiento, si era como el de aquellos que mueren, que generalmente se preguntan sobre la vida eterna; me dijeron que deseaban mantener mi mente en ese pensamiento”.

Hemos de pensar que la comunicación que tiene lugar entre Swedenborg y los espíritus no es de tipo terrestre y humana, es casi una transferencia directa de pensamientos. No hay posibilidad de mala comprensión.

El estado espiritual es menos limitado. La percepción, el pensamiento y la memoria son más perfectos, y el tiempo y el espacio ya no constituyen obstáculos, como en la vida física. Así lo define: “Todas las facultades de los espíritus… se dan en un estado más perfecto, así como las sensaciones, pensamientos y percepciones”.

La persona que ha muerto puede encontrarse con otros espíritus, a los que conoció en vida. Están allí para ayudarle a pasar al más allá: “El espíritu de un hombre recién salido del mundo es… reconocido por sus amigos y por aquellos a quienes había conocido en el mundo…, que le instruyen de lo concerniente al estado de vida eterna…”.

Pudiendo ver su vida pasada en una visión. La recuerda con todo detalle y no tiene posibilidad de mentir ni ocultar nada. Dice  que en la memoria interior están escritas todas las cosas particulares que el hombre ha pensado, hablado y hecho desde su primera infancia hasta el momento de morir. Al hombre le acompaña el recuerdo de todas las cosas cuando pasa a la otra vida y es llevado sucesivamente a rememorar todas ellas. Cuanto ha hablado y ha hecho queda manifiesto ante los ángeles con una luz tan clara como el día y nada hay tan oculto en el mundo que no se manifieste tras la muerte, como visto en efigie, en imágenes, cuando el espíritu es visto a la luz del cielo. Swedenborg describe la “luz del Señor”, que penetra en el pasado, una luz de inefable brillo que él mismo ha visto. Es una luz de verdad y comprensión.

Cuando realizo la visita guiada en la Catedral de Cuenca y explico la iconografía del siglo XV, en el arco del Presbiterio que da a la nave Norte, habla del pecado de David y cuando explico la iconología del diablo Botis siempre recalco que ese icono está ahí para enseñarnos que si algo no quieres que se sepa lo mejor es no hacerlo, pues por mucho que se esconda los actos siempre, tarde o temprano, saldrán a la luz.

Para terminar este artículo debo de reconocer que la existencia del paralelismo y similitud entre los escritos de los antiguos pensadores, como Platón, el Libro Tibetano de los Muertos, los autores del Nuevo Testamento y los escritos de los nuevos pensadores, como Emmanuel Swedenborg que sobrevivieron a experiencias próximas a la muerte sigue siendo un hecho sorprendente y todavía no explicado.

También es para abrir una reflexión individual de cómo es posible que la sabiduría de los tibetanos, la teología y las visones de san Pablo, las extrañas intuiciones y mitos de Platón y las revelaciones de Swedenborg estén todas tan próximas entre ellos habiendo siglos de por medio que los separan.

Cuenca, 3 de abril de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

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1* Emanuel Ewedenborg (1688-1772). Fue un científico, teólogo, filósofo y místico sueco más conocido por su libro sobre el más allá. “De caeto et ejus mirabilibus et de inferno, ex auditis et visis”. 1758.

2* Todas las citas de Swedenborg están tomadas del Compendium of the Theological and Spiritual Writings of Enmanuel Swedenberg – Boston: Crosby and Nichols, 1833 Págs 160-197.

-Roymond A. Moody, JR. Vida después de la vida. Círculo de Lectores. Traducido por Rafael Lasseletta. 1995.

-José María Rodríguez González. “Aggelos” Catedral de Santa María. Cuenca. 2019.

Viernes de dolores.

   Este viernes de dolores echaremos de menos pasarnos ha hacer una visita a nuestra Virgen de las Angustias, será ella la que se tendrá que pasar por cada casa, por cada hospital, mientras que todos los creyentes solicitamos su amparo para que termine este suplicio que nadie mejor que Ella conoce el sufrimiento.

Entre las naciones que se han distinguido en el culto y devoción a la Virgen de los Dolores, destacan las naciones de España e Italia. En el año de 1373, el rey de Portugal, Fernando, con los principales caballeros de su corte y casi la totalidad del pueblo, juntamente con los reyes Enrique de Castilla, Pedro IV de Aragón y Juan de Navarra se inscribieron en la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores.

Después de la devoción al Santísimo Sacramento, la que el beato Ángel de Acri propagaba más era la devoción a los dolores de la Virgen. Donde predicaba siempre tenía por costumbre erigir un Calvario a fin de recordar, más vivamente al pueblo, las verdades que acababa de anunciarles. La devoción a la Virgen de los Dolores se propagó de esta manera por varias comarcas de Italia, pero especialmente en Calabria donde aún en nuestros tiempos son muchos los fieles que rezan diariamente el Oficio de los Dolores.

Estos ejemplos y otros muchos que pudiéramos citar prueban claramente que la devoción a la Virgen de los Dolores se ha practicado en todos los tiempos en la Iglesia. Razonable era que la Iglesia escogiese un día en el año para consagrarlo de manera especialísima a honrar el misterio de los Dolores de María. La piedad popular reclama esta fiesta, juzgándola en cierto modo necesaria.

En 1423, Teodorico, arzobispo de Colonia, la instituyó oficialmente en su diócesis por un decreto sinodal con el fin de reparar las ofensas que los Husitas habían hecho a la Madre de Dios en sus imágenes. Benedicto XIII por un breve que data del 22 de agosto del año 1727 la inscribió solemnemente en el ciclo litúrgico de la Iglesia con el nombre de Fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, señalando su oficio para el viernes que precede al domingo de Ramos. Años más tarde se estableció otra fiesta en memoria de los Dolores de la Virgen, que se celebra el 15 de septiembre.

Pidamos a la Virgen de las Angustias que nos proteja de esta pandemia y que libre de todo mal a cuantos nos rodean y queremos. Amén.

Cuenca, 3 de marzo de 2020. Viernes de Dolores.

©José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

miércoles, 1 de abril de 2020

Viajes del espíritu.

La existencia de otra vida después de la vivida.

   La existencia humana está determinada por los límites del mundo psíquico, sus propias capacidades físicas y las leyes terrestres de espacio y tiempo. Por lo tanto, es comprensible que la humanidad se haya aferrado a una creencia perdurable, según la cual una parte de nosotros mismos puede ser capaz de romper estos vínculos y hacer que la esencia espiritual o emocional pueda viajar fuera del cuerpo.

Numerosas religiones y razonamientos filosóficos apoyan la creencia de que el espíritu y el cuerpo existen separadamente y de que el alma sobre vive después de la muerte. Pero, ¿Qué sucede con el espíritu durante la etapa en que aún hay vida? ¿Acaso es posible para una determinada manifestación del espíritu el poder viajar fuera de su continente físico y retornar luego? Y si el espíritu sobrevive a la muerte. ¿Podría regresar dentro de otro cuerpo? Conocemos gran cantidad de testimonios a lo largo de la historia en los que respetables hombre y mujeres han relatado sus propias experiencias al respecto, contestando afirmativamente a esas preguntas.

Esos viajes espirituales son descritos generalmente de tres formas distintas:

1ª En el transcurso de una experiencia extra-corporal, el espíritu viaja más allá del cuerpo durante un corto período de tiempo y luego retorna al mismo cuerpo.

2ª Durante una experiencia ocurrida inmediatamente después de producirse la muerte, el espíritu sale como si se dirigiera a una próxima vida, pero regresa al cuerpo aún viviente.

3ª Sobreviviendo a la muerte física, algunos espíritus abandonan un cuerpo para reaparecer en otro, experimentando el fenómeno de la reencarnación.

Con relación al primer caso os relato las experiencias vividas por distintas personas que han tenido el valor de contarlas sin miedo a ser tachados de brujos o cuentistas.

“Lo más sorprendente de toda la experiencia fue el momento en que mi ser suspendido por encima de la cabeza. Era como si estuviera decidiendo si se iba o se quedaba. Parecía que el tiempo se hubiera detenido. Al principio y al final del accidente todo se movía muy rápido, pero en ese tiempo particular, una especie de tiempo interior, mientras mi ser estaba suspendido por encima de mí y el coche caía a la zanja, me pareció que tardaba mucho en  caer. Además, en ese momento no me sentía muy implicado en el coche, ni en el accidente, ni en mi propio cuerpo; sólo me sentía unido a la mente… Mi ser no tenía características físicas, pero he de describirlo en esos términos. Podría hablar de ello de muchas maneras, con muchas palabras, pero ninguna sería adecuada. Es difícil de describir. Finalmente el coche golpeó el suelo y dio varias vueltas, pero mis únicas heridas fueron una torcedura de cuello y un pie magullado”.

Otro testimonio afirma lo siguiente: “Cuando salí fuera del cuerpo físico, fue como si  saliera de mi cuerpo y entrara en otra cosa. Era otro cuerpo…, pero no es cuerpo humano normal. Era algo diferente. Ni un cuerpo humano ni un globo de materia. Tenía forma, pero no color. Poseía algo que usted podría llamar manos. No puedo describirlo. Me hallaba demasiado fascinado con todo lo que me rodeaba –ocupado en ver desde fuera mi propio cuerpo- y no pensaba en el tipo de cuerpo en que estaba metido. Todo parecía transcurrir muy deprisa. Aunque el tiempo no era el mismo, existía. Las cosas parecen sucederse más rápidamente cuando se está fuera del cuerpo.

Con relación al segundo forma o experiencias hay gente que recuerda el haber visto a sus seres queridos, lo describe como si estuviera volviendo a casa y ellos se encontraban allí para darle la bienvenida.

En otros casos es distinto. Una mujer contó que durante su experiencia de separación del cuerpo no sólo vio su propio y transparente cuerpo espiritual, sino el de otra persona que había fallecido recientemente. No sabía de quien se trataba, han llegado a creer que los seres con los que se encontraron eran sus ángeles de la guarda. A un hombre le dijeron: “te he ayudado en este estadio de la existencia, ahora te haré pasar a otros”. Otra mujer afirmaba que mientras estaba abandonando el cuerpo detectó la presencia de dos seres que se identificaron como “Ayudantes espirituales”. Uno de ellos los cuenta así: “Oí una voz. No era vos de hombre, sino algo que está más allá de los sentidos. Me dijo lo que debía hacer –regresar- y que no debía sentir miedo por volver a mi cuerpo físico”.

Un hombre y una mujer judíos lo identificaron con un ángel. Ambos casos los sujetos dejaron bien claro que ello no implicaba que el ser tuviera alas, tocara el arpa o tuviera forma o apariencia humana. Sólo era luz. La misma etiqueta utilizó una señora de fe cristiana, quien no parecía oponerse a llamar Cristo a esa luz.

Os relato el último le la segunda serie de experiencia y lo relata así la mujer: “Tuve un ataque de corazón y me encontré en un hueco negro. Me daba cuenta de que había dejado el cuerpo físico. Sabía que estaba muriendo, y pensé: ¡Dios mío, hice todo lo que pude según lo que sabía en cada momento. Por favor, ayúdame!. Inmediatamente la negrura se tornó gris pálido y seguí moviéndome y deslizándome con rapidez hasta que enfrente de mí, muy distante, pude ver una niebla gris y me precipité hacia ella. Tenía la impresión de que no me acercaba tan deprisa como era mi deseo, pero cuando me aproximé lo bastante pude ver a través de ella. Más allá de la niebla había gente y sus formas eran como los de los terrestres. También vi algo que podría tomarse como edificios. Todo era penetrado por una maravillosa luz: un resplandor vivo de amarillo dorado, pero de color pálido, no ese dorado duro que conocemos aquí.

Cuando me acerqué más me sentí segura de que iba a travesar la niebla. Tuve una sensación de maravillosa alegría; no hay palabras para describirla en ningún lenguaje humano. No me había llegado el momento de cruzar la niebla, pues al instante apareció en el otro lado mi tío Fran, que había  muerto  unos años antes. Me cerró el camino y me dijo: “Regresa. No has completado tu labor en la tierra. Regresa ahora”. Si bien no quería hacerlo, no tenía otra alternativa, y en seguida estaba de vuelta en el cuerpo. Sentí un terrible dolor en el pecho y oí a mi hijo pequeño diciendo: ¿Dios mío, devuélveme a mamá!

El último de las formas es la reencarnación, tenemos un caso especial como es el del capital George S. Patton, su historia es esta:

El capitán George S. Patton nunca había tenido ocasión de visitar la pequeña ciudad de Langres, al nordeste de Francia. Sin embargo, en diciembre de 1917, fecha de su llegada a la región para hacerse cargo de la organización de un curso de adiestramiento en el uso de carros de combate. Patton rehusó el ofrecimiento hecho por el oficial de enlace, quien le invitaba a recorrer la ciudad. En otros tiempos sede uno de los asentamientos militares romanos de la zona. “No tiene por qué hacerlo”, dijo Patton al sorprendido joven, “conozco muy bien este campamento”.

Finalmente convencido de la existencia de la reencarnación, Pattón sentía sin ningún género de dudas que él había estado anteriormente en Francia como legionario romano. Para demostrar su afirmación, condujo al oficial a través de esa zona, señalando los sitios exactos donde se erigían los antiguos templos romanos y el anfiteatro, el campo de instrucción y el foro, incluso marcando el punto en el que Julio César había estado acampado. “Era como si alguien”, contó más tarde Patton a su sobrino, “estuviera en mis oídos susurrándome la dirección hacia la cual desplazarme”. Patton atribuía en parte el continuo éxito de sus campañas militares al hecho de haber  luchado como soldado en otras ocasiones, estando en el frente del norte de África, durante la Segunda Guerra Mundial, un general del ejército británico alabó a Patton haciendo la siguiente reflexión: “Usted hubiera sido un excelente mariscal de campo para Napoleón si hubiera vivido en el siglo XVIII. Patton, con una sonrisa, respondió simplemente: “Es que yo estaba allí”.

Cuenca, 2 de marzo de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.




Tres criaturas misteriosas

Dragones, basiliscos y grifos.
    Los dragones alados aparecieron por primera vez en la mitología occidental en las obras de la antigua Grecia y en la Biblia, pero fue sin duda en la Europa medieval donde captaron la atención de la gente. Según la leyenda, estas terribles criaturas, a menudo con grandes cuernos, enormes fauces y aliento pestilente, podían atemorizar a un pueblo entero y devorar a las jóvenes doncellas hasta que eran aniquilados por un virtuoso caballero, generalmente armado con una espada mágica.   san Jorge, cuya victoria fue vista como una alegoría del triunfo del cristianismo sobre los poderes de la oscuridad. Los dragones han tenido también una importante presencia en el folclore chino, donde eran seres relativamente benignos. Sin embargo, en Occidente encarnaban el mal; el modelo real del vampiro de ficción Drácula, el príncipe Vlad Tepes, fue apodado Drácula, que en rumano significa dragón y demonio. Una sola gota de su sangre causaba la muerte instantánea, y sus dientes, plantados en tierra, crecían durante la noche en forma de hombres armados.
Dragón.
El héroe más famoso que libro a una ciudad con doncella incluida, fue

El Basilisco era un monstruo letal, mitad serpiente y mitad gallo, provenía de un huevo puesto por un gallo de siete años de edad durante el reinado de Sirio en los cielos. Dicho huevo tenía forma esférica y estaba cubierto por una gruesa membrana, y en ocasiones era empollado por un sapo, que se sentaba sobre él durante nueve años. Este elaborado proceso de gestación producía una criatura cuyo aliento podía helar la tierra resultando mortal, incluso para ella misma. Por ello, y con objeto de evitar sus ataques, era recomendable llevar encima un espejo.

En la iconografía cristiana el basilisco es el encargado de transportar las almas de los condenados al infierno. Simbolizando la muerte y al propio diablo.
Basilisco.

En la iconografía fue empleado como representación del diablo, ya que visualmente es similar a una serpiente y a un dragón. San Agustín explica también que el basilisco es el rey de las serpientes como el diablo es el rey de los demonios. Este animal era apropiado para simbolizar el mal siendo muy utilizado a la largo de la Edad Media en el  arte cristiano.

El grifo, mitad león y mitad águila, su tamaño es muy superior a cualquiera de estos dos animales. Tenía el cuerpo y la cola de un león, pero era ocho veces más grande; poseía la cabeza y las alas de un águila, pero era cien veces más fuerte. Esta extraña criatura se pensaba que habitaba en las montañas, desde donde se lanzaba en picado sobre sus presas; con sus potentes garras era capaz de trasladar hasta su nido a un caballo con jinete incluido –se dice que ambas era sus manjares predilectos- o incluso un par de bueyes uncidos. En ocasiones, los grifos era utilizados como medio de transporte por los dioses; el carro que transportaba a Némesis, la temida diosa de la venganza de los antiguos griegos, era a menudo tirado por grifos.
Grifo.
Como es lógico, se aconsejaba a los humanos que trataran de evitar a esta bestia por todos los medios. No obstante, era tan poderosa que partes de su cuero estaban consideradas como valiosos talismanes en contra del mal y la desgracia. Especialmente apreciadas eran sus garras, del tamaño de cuernos de buey, de las que se decía que se volvían negras al mínimo contacto con veneno. En la Edad Media era corriente vender cuernos de antílope o colmillos de mamuts ya extintos como si fueran garras de grifo.

En la iconografía cristiana el grifo es considerado el guardián del templo.

Cuenca, 1 de abril de 2020.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.