miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Vítor, la manifestación mariana de un pueblo


A lo largo de la historia el pueblo conquense ha demostrado ser uno de los más recios creyentes y defensores de este misterio de la Concepción de María sin mancha.


EL Vítor de Horcajo de Santiago (Cuenca)
Estos días el pueblo de Horcajo de Santiago en Cuenca se sumerge en una manifestación mariana que tiene su origen en el año 1650, como así está documentado en las Actas de la Sesión del Consejo, actas custodiadas en el Archivo Municipal de Cuenca, ahí se encuentra el juramento hecho por la ciudad para defender que la Virgen Santísima, Madre de Dios. Fue la Orden de Santiago la que se encargó de defender el misterio de la concepción de María a través del “cuarto voto”.

La fiesta está fundamentada en portar el estandarte con la imagen de María Inmaculada desde la Iglesia parroquial por todas las calles del pueblo. La procesión está considerada la más larga de la cristiandad, pues desde el día siete por la tarde que sale, no regresa hasta el día ocho a su punto de partida.

Desde el interior de la iglesia sale el Vítor hasta la puerta de la iglesia donde es entregado a tres jóvenes jinetes que son los encargados de portar el estandarte. Este año ha tenido el honor de portarlo: Severiano Boga Mota, Juan Carlos Boga Mota y Florencio Almagro Arquero.
Cartel de las fiestas del Vitor 2016

Al término de cada novena se reza la salve y acto seguido se vitorea diciendo: ¡VITOR LA PURÍSNIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN MANCHA DE PECADO! ¡VÍTOR! ¡VÍTOR! ¡VÍTOR! Esta frase de proclamación fue acuñada en el año 1694 desde entonces se utiliza en la procesión del Vítor.

Ayer día 7 se celebró la ofrenda de flores por la mañana y por la tarde en su última día de novena, a las 20 horas la iglesia se encontraba a rebosar de horcajeños y devotos venidos de diferentes lugares de la geografía española, momento en que se canta la salve y se procede a sacar el estandarte de la Inmaculada hasta la puerta del Sol, que así se llama la puerta principal de la iglesia. Tal es la acumulación de devotos que su traslado suele durar algo más de dos horas la salida del estandarte, momentos en que los horcajeños vitorean incesantemente al lábaro de la Inmaculada Concepción.

A lo largo de la historia el pueblo conquense ha demostrado ser uno de los más recios creyentes y defensores de este misterio, como así lo prueba las muchas publicaciones que se han hecho. En 1537 editó en Alcalá, el Canónigo D. Gonzálo González de Cañamares, un misal con la imagen de la Inmaculada, obra literaria de gran valor. Otro misal editado en pergamino y dedicado al Cardenal Cisneros figura igualmente la misa de la inmaculada.
Estandarte del Vítor


Constantemente estuvo Cuenca al lado de la sentencia inmaculista, así lo prueban los tratados de los eminentes teólogos: el tratado de la Concepción de Nuestra Señora de Fray Ambrosio de Montesinos, de Huete, que compuso también un Breviario de la Inmaculada para los religiosos de su Orden franciscana “Defensa de la Inmaculada Concepción”, del Padre Fernando Chirino de Salazar, Jesuita; el del licenciado D. Baltasar Parreño, cura de Sacedón, titulado “De la limpia concepción de Nuestra Señora”; el escrito de Fray Melchor de Huélamo, de Taranzón, sobre “Discursos predicables sobre la Salve”; “Devoción del Santo nombre de María” de Fray Francisco Rosillo, franciscano, de San Clemente; los escritos del famoso Padre Luis Molina, Gabriel Vázquez, Padre Andrés Marcos Burriel, de Buenache de Alarcón; Fray Francisco Herráez, de Albendea; D. Francisco Antonio Fuero, de Cañizares, cura de Azañón y D. Jacobo Capistrano de Moya, de Hontecillas y cura de Fuente de Pedro Naharro. Algunos de estos eminentes escritores es posterior al Concilio de Trento, pero los he citado en esta incompleta lista de escritores inmaculistas conquenses porque ellos recogieron en sus escritos el pensamiento de muchísimos conquenses, que aún antes del Concilio de Trento apoyaron y preparaban la definición que al correr de los tiempos había de llegar para gloria de la Virgen María y honor de Cuenca y de la Nación Española.

Cuenca, 8 de diciembre de 2016.

José María Rodríguez González. Profesor e investigador histórico.

  

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